{"id":2693,"date":"2018-11-02T01:56:51","date_gmt":"2018-11-02T07:56:51","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/11\/jawbone-monica-ojeda\/"},"modified":"2024-04-22T03:45:26","modified_gmt":"2024-04-22T09:45:26","slug":"jawbone-monica-ojeda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/11\/jawbone-monica-ojeda\/","title":{"rendered":"Fragmento de Mand\u00edbula de M\u00f3nica Ojeda"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p><strong>Nota del editor<\/strong><\/p>\n<p><em>Jawbone<\/em>, una traducci\u00f3n de la novela\u00a0<em>Mand\u00edbula <\/em>(Candaya, 2018) de M\u00f3nica Ojeda, es el m\u00e1s reciente\u00a0proyecto de la traductora Sarah Booker. Los derechos sobre la novela en ingl\u00e9s actualmente est\u00e1n disponibles.<\/p>\n<hr \/>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 5.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times; color: #2f2a2b}<br \/>p.p2 {margin: 1.1px 0.0px 0.0px 5.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times; color: #2f2a2b}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times; color: #2f2a2b; min-height: 14.0px}<br \/>p.p4 {margin: 3.2px 0.0px 0.0px 19.1px; text-align: justify; font: 12.0px Times; color: #2f2a2b}<br \/>p.p5 {margin: 9.6px 0.0px 0.0px 100.2px; font: 12.0px Times; color: #2f2a2b}<br \/>p.p6 {margin: 8.6px 0.0px 0.0px 19.1px; text-align: justify; font: 12.0px Times; color: #2f2a2b}<br \/>p.p7 {margin: 3.2px 0.0px 0.0px 5.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times; color: #2f2a2b}<br \/>p.p8 {margin: 0.3px 0.0px 0.0px 5.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times; color: #2f2a2b}<br \/>p.p9 {margin: 0.1px 0.0px 0.0px 19.1px; font: 12.0px Times; color: #2f2a2b}<br \/>p.p10 {margin: 0.6px 0.0px 0.0px 5.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times; color: #2f2a2b}<br \/>p.p11 {margin: 0.3px 0.0px 0.0px 19.1px; text-align: justify; font: 12.0px Times; color: #2f2a2b}<br \/>p.p12 {margin: 0.1px 0.0px 0.0px 33.4px; font: 12.0px Times; color: #2f2a2b}<br \/>p.p13 {margin: 0.6px 0.0px 0.0px 19.1px; text-align: justify; font: 12.0px Times; color: #2f2a2b}<br \/>p.p14 {margin: 0.2px 0.0px 0.0px 19.1px; font: 12.0px Times; color: #2f2a2b}<br \/>p.p15 {margin: 0.8px 0.0px 0.0px 19.1px; font: 12.0px Times; color: #2f2a2b}<br \/>p.p16 {margin: 0.7px 0.0px 0.0px 19.1px; text-align: justify; font: 12.0px Times; color: #2f2a2b}<br \/>p.p17 {margin: 0.4px 0.0px 0.0px 19.1px; font: 12.0px Times; color: #2f2a2b}<br \/>p.p18 {margin: 0.6px 0.0px 0.0px 19.1px; font: 12.0px Times; color: #2f2a2b}<br \/>p.p19 {margin: 0.1px 0.0px 0.0px 5.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times; color: #2f2a2b}<br \/>p.p20 {margin: 0.2px 0.0px 0.0px 19.1px; text-align: justify; font: 12.0px Times; color: #2f2a2b}<br \/>p.p21 {margin: 0.6px 0.0px 0.0px 33.4px; font: 12.0px Times; color: #2f2a2b}<br \/>span.s1 {font-kerning: none}<br \/><\/style>\n<p>Abri\u00f3 los p\u00e1rpados y le entraron todas las sombras del d\u00eda que se quebraba. Eran manchas voluminosas \u2014\u201cLa opacidad es el esp\u00edritu de los objetos\u201d, dec\u00eda su psicoanalista\u2014 que le permitieron adivinar unos muebles maltrechos y, m\u00e1s all\u00e1, un cuerpo afantasmado fregando el suelo con un trapeador para hobbits. \u201cMierda\u201d, escupi\u00f3 sobre la madera contra la que se aplastaba el lado m\u00e1s feo de su cara de Twiggy-<i>fa- ce-of<\/i>-1966. \u201cMierda\u201d, y su voz son\u00f3 como la de un dibujo ani- mado en blanco y negro un s\u00e1bado por la noche. Se imagin\u00f3 a s\u00ed misma donde estaba, en el suelo, pero con la cara de Twi- ggy, que era en realidad la suya salvo por el color-pato-cl\u00e1sico de las cejas de la modelo inglesa; cejas-pato-de-ba\u00f1era que no se parec\u00edan en nada a la paja quemada sin depilar sobre sus ojos. Aunque no pod\u00eda verse sab\u00eda la forma exacta en la que yac\u00eda su cuerpo y la poco gr\u00e1cil expresi\u00f3n que deb\u00eda tener en ese brev\u00edsimo instante de lucidez. Aquella completa conciencia de su imagen le dio una falsa sensaci\u00f3n de control, pero no la tranquiliz\u00f3 del todo porque, lamentablemente, el autoconocimiento no hac\u00eda a nadie una Wonder Woman, que era lo que ella necesitaba ser para soltarse de las cuerdas que le ataban las manos y las piernas, igual que a las actrices m\u00e1s glamurosas en sus <i>thrillers<\/i><i> <\/i>favoritos.<\/p>\n<p><i>Seg\u00fan Hollywood, el 90% de los secuestros terminan bien, <\/i>pens\u00f3 sorprendida de que su mente no asumiera una actitud m\u00e1s seria en un momento as\u00ed.<\/p>\n<p><i>Estoy<\/i><i> <\/i><i>atada<\/i>. \u00a1Qu\u00e9 incre\u00edble que sonaba esa declaraci\u00f3n en su cabeza! Hasta entonces \u201cestar atada\u201d hab\u00eda sido una met\u00e1fora sin esqueleto. \u201cEstoy atada de manos\u201d, sol\u00eda decir su madre con las manos libres. En cambio ahora, gracias al espacio desconocido y el dolor en sus extremidades, estaba segura de que le estaba ocurriendo algo muy malo; algo similar a lo que ocurr\u00eda en las pel\u00edculas que a veces miraba para escuchar, mientras se acariciaba, una voz como la de Johnny Depp diciendo: \u201c<i>With<\/i><i> <\/i><i>this<\/i><i> <\/i><i>candle,<\/i><i> <\/i><i>I<\/i><i> <\/i><i>will<\/i><i> <\/i><i>light<\/i><i> <\/i><i>your<\/i><i> <\/i><i>way<\/i><i> <\/i><i>into<\/i><i> <\/i><i>darkness\u201d<\/i><i> \u2014<\/i>seg\u00fan su psicoanalista, aquella excitaci\u00f3n que la acompa\u00f1aba desde los seis a\u00f1os, cuando empez\u00f3 a masturbarse sobre la tapa del v\u00e1ter repitiendo l\u00edneas de pel\u00edculas, respond\u00eda a un comportamiento sexual precoz que ten\u00edan que explorar conjuntamente\u2014. Siempre imagin\u00f3 la violencia como una consecuci\u00f3n de olas que escond\u00edan piedras hasta que se estrellaban contra la carne de algo vivo, pero nunca como ese teatro de sombras ni como la quietud interrumpida por los pasos de una silueta encorvada. En clases, la profesora de Ingl\u00e9s les hizo leer un poema igual de oscuro y confuso. Sin embargo, memoriz\u00f3 dos versos que, de pronto, en esa posible caba\u00f1a o habit\u00e1culo de madera crujiente, empezaron a tener sentido:<\/p>\n<p><i>There, the eyes are sunlight on a broken column<\/i>.<\/p>\n<p>Sus ojos ten\u00edan que ser eso ahora: luz de sol en una columna rota \u2014la columna rota era, por supuesto, el lugar de su secuestro; un espacio desconocido y ar\u00e1cnido que parec\u00eda el reverso de su casa\u2014. Hab\u00eda abierto los ojos por error, sin pensar en lo dif\u00edcil que ser\u00eda alumbrar aquel rect\u00e1ngulo sombr\u00edo y a la secuestradora que lo limpiaba como una ama de casa cualquiera. Quiso no tener que preguntarse por asuntos in\u00fatiles, pero ya estaba afuera de s\u00ed misma, en la mara\u00f1a de lo ajeno, obligada a enfrentar lo que no pod\u00eda resolver. Mirar las cosas del mundo, lo oscuro y lo luminoso cosi\u00e9ndose y descosi\u00e9ndose, el c\u00famulo de lo que existe y ocupa un lugar dentro de la histri\u00f3nica composici\u00f3n del Dios <i>drag-queen<\/i><i> <\/i>de su amiga Anne \u2014\u00bfqu\u00e9 dir\u00eda ella cuando se enterara de su desaparici\u00f3n?<\/p>\n<p>\u00bfY la Fiore? \u00bfY Natalia? \u00bfY Anal\u00eda? \u00bfY la Xime?\u2014; todo en los ojos ardi\u00e9ndole m\u00e1s que ninguna otra fiebre era siempre un accidente. Ella no quer\u00eda ver y da\u00f1arse con las cosas del mundo, pero \u00bfqu\u00e9 tan grave era la situaci\u00f3n en la que se en- contraba? La respuesta anunciaba una nueva incomodidad: un levantamiento en la llanura de su garganta.<\/p>\n<p>El cuerpo fregador del suelo se detuvo y la mir\u00f3, o eso crey\u00f3 ella que hizo, aunque a contraluz no pudo ver m\u00e1s que una figura parecida a la noche.<\/p>\n<p>\u2014Si ya te despertaste, si\u00e9ntate.<\/p>\n<p>Fernanda, con el perfil derecho aplastado contra la madera, solt\u00f3 una risa corta e involuntaria de la que se arrepinti\u00f3 poco despu\u00e9s, cuando se escuch\u00f3 y pudo comparar el ruido de sus instintos con el llanto de una comadreja. Cada segundo que pasaba entend\u00eda mejor lo que le estaba ocurriendo y su angustia sub\u00eda y se extend\u00eda por el espacio a media penumbra como si escalara el aire. Intent\u00f3 sentarse, pero sus escasos movimientos fueron los de un pez convulsionando sobre sus propios terrores. Ese \u00faltimo fracaso la oblig\u00f3 a reconocer el patetismo de su cuerpo ahora agusanado y le provoc\u00f3 un ataque de risa que fue incapaz de controlar.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDe qu\u00e9 te r\u00edes? \u2014pregunt\u00f3, aunque sin verdadero inter\u00e9s, la sombra viva mientras exprim\u00eda el trapeador para hobbits en la silueta de un cubo.<\/p>\n<p>Fernanda hizo acopio de toda su fuerza de voluntad para detener la risa de enc\u00edas que la colmaba y,\u00a0 cuando por\u00a0 fin pudo recobrar el sentido de s\u00ed, avergonzada por el poco dominio que ten\u00eda sobre sus reacciones, record\u00f3 que hab\u00eda estado imagin\u00e1ndose en el suelo con un vestido azul el\u00e9ctrico, como una versi\u00f3n moderna de Twiggy secuestrada, <i>top-model- always-diva<\/i><i> <\/i>hasta en situaciones l\u00edmite, y no con el uniforme del colegio que en realidad usaba: caliente, arrugado y oloroso a suavizante.<\/p>\n<p>La decepci\u00f3n ten\u00eda la forma de una falda a cuadros y una blusa blanca manchada de ketchup.<\/p>\n<p><i>\u2014Sorry<\/i>, Miss Clara. Es que no puedo moverme.<\/p>\n<p>El cuerpo arrim\u00f3 el trapeador a una pared y, limpi\u00e1ndose las manos sobre la ropa de aspirante a monja, camin\u00f3 hacia ella emergiendo de las sombras afiladas a una luz dura que le descubri\u00f3 la carne rosa de pel\u00edcano desplumado. Fernanda mantuvo la mirada fija en el rostro ov\u00edparo de su profesora como si fuese vital ese instante de lupa en el que pudo verle unas venas moradas, nunca antes identificadas, en las mejillas. \u00bfNo que <i>esas<\/i><i> <\/i><i>vergas<\/i><i> <\/i>solo <i>sal\u00edan<\/i><i> <\/i><i>en<\/i><i> <\/i><i>las<\/i><i> <\/i><i>piernas?<\/i>, se pregunt\u00f3 cuando unas manos demasiado largas la levantaron del suelo y la sentaron. Pero por m\u00e1s que intent\u00f3 aprovechar la cercan\u00eda con <i>Latin<\/i><i> <\/i>Madame Bovary no pudo verle ninguna palabra atorada en los gestos. Hab\u00eda personas que pensaban con el rostro y bastaba aprender a leerles los m\u00fasculos de la frente para saber de qu\u00e9 inundaciones proced\u00edan, pero no cualquiera ten\u00eda la habilidad de dilucidar los mensajes de la carne. Fernanda cre\u00eda que Miss Clara hablaba un idioma facial primigenio; un lenguaje a veces inaccesible, a veces desnudo como un p\u00e1ramo o un desierto. No se atrevi\u00f3 a decir nada cuando la profesora volvi\u00f3 a alejarse y las sombras cambiaron de lugar. As\u00ed, sentada, pudo estirar sus piernas atadas con una cuerda de color verde \u2014la misma que usaba en el colegio para saltar durante las clases de educaci\u00f3n f\u00edsica\u2014 y ver los mocasines limp\u00edsimos que la Charo, su nana, le hab\u00eda limpiado el d\u00eda anterior. Al fondo, dos ventanales que ocupaban la parte superior de la pared le permitieron ver un follaje exuberante y una monta\u00f1a o un volc\u00e1n de cima nevada que le hizo saber que estaban fuera de su ciudad natal.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEn d\u00f3nde estamos?<\/p>\n<p>Pero esa no era la pregunta que m\u00e1s importaba: \u00bfpor qu\u00e9 me ha secuestrado, Miss Clara?, debi\u00f3 haber dicho, \u00bfpor qu\u00e9 me ha <i>atado<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>sacado<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>ciudad<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>los<\/i><i> <\/i><i>charcos<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>agua<\/i><i> <\/i><i>puerca, zorra-mal-cogida-hija-de-la-gran-puta? \u00bfEh, puta de mierda? <\/i>En cambio aguant\u00f3 el silencio con la resignaci\u00f3n de a quien se le cae el techo encima y empez\u00f3 a llorar. No porque estuviera asustada, sino porque otra vez su cuerpo hac\u00eda cosas sin sentido y ella no pod\u00eda soportar tanto caos destruy\u00e9ndole la conciencia. El autoconocimiento se le hab\u00eda resquebrajado y ahora era una desconocida a la que pod\u00eda imaginar por fuera pero no por dentro. Temblando, observ\u00f3 con odio el cuerpo de su profesora moverse como una rama sin hojas mientras fregaba el suelo. Trozos de cabello negro le rozaban la man- d\u00edbula ancha \u2014el \u00fanico rasgo de esa cara de diario que era poco com\u00fan\u2014. A veces, cuando sonre\u00eda, Miss Clara parec\u00eda un tibur\u00f3n o un lagarto. Una apariencia as\u00ed, dec\u00eda su psicoanalista, era discreta en su agresividad.<\/p>\n<p>\u2014Quiero irme a casa.<\/p>\n<p>Fernanda esper\u00f3 alguna respuesta que aliviara su ansiedad pero Miss Clara L\u00f3pez Valverde, de treinta a\u00f1os, 1,68 metros de estatura, 57 kilos, pelo a la altura de las tetas, ojos de artr\u00f3podo y voz de p\u00e1jaro a las seis de la ma\u00f1ana, la ignor\u00f3 como cuando en clases le preguntaba cu\u00e1nto faltaba para que sonara el timbre y pudiera salir al recreo, sentarse en el suelo con las piernas abiertas, decir palabras obscenas o mirar las cosas del mundo \u2014que en el colegio eran siempre m\u00e1s reducidas y miserables que en ninguna otra parte\u2014. Debi\u00f3 haber preguntado: \u00bfhas<i>ta cu\u00e1ndo estar\u00e9 aqu\u00ed, est\u00fapida perra de<\/i><i> <\/i><i>orto<\/i><i> <\/i><i>sangrante?<\/i><i> <\/i>Pero las preguntas importantes no le sal\u00edan de las entra\u00f1as con la misma facilidad que el llanto y la ira pel\u00e1ndole las muelas tan distintas a las de Miss Clara y a las que pintaba Francis Bacon, el \u00fanico artista que recordaba de su clase de Apreciaci\u00f3n al Arte y que, adem\u00e1s, le hac\u00eda pensar en pel\u00edculas de terror viejas con la dentadura rabiosa de Jack Nicholson, Michael Rooker y Christopher Lee. Dientes rechinando y mand\u00edbulas: esa fuerza guardada en los huesos no habitaba en su boca; llorar como lo hac\u00eda, con verg\u00fcenza y odio, era igual que desnudarse en la nieve de la mente de Miss Clara. O casi.<\/p>\n<p>Pase\u00f3 los ojos por el lugar que la encerraba y comprob\u00f3 que la caba\u00f1a era peque\u00f1a y l\u00f3brega; el hogar ideal para el gusano que ahora era, la guarida donde tendr\u00eda que aprender a desvertebrarse para sobrevivir. De repente, el fr\u00edo empez\u00f3 a temblarle las manos y comprendi\u00f3 que estar fuera de Guayaquil era flotar dentro de un vac\u00edo suspendido en el que no pod\u00eda proyectarse. Ese vac\u00edo, adem\u00e1s, se suspend\u00eda en la respiraci\u00f3n de Miss Clara y carec\u00eda de futuro. \u00bfY si la muy zorra me sac\u00f3 del pa\u00eds<i>?,<\/i><i> <\/i>se pregunt\u00f3 aunque pronto desech\u00f3 aquella posibilidad \u2014no pod\u00eda ser tan f\u00e1cil sacar a una adolescente sin documentos, completamente dormida y maniatada, al extranjero\u2014. Entonces intent\u00f3 reconocer aquella monta\u00f1a o volc\u00e1n que se ve\u00eda por la ventana, pero su conocimiento de las jorobas terrestres de su pa\u00eds-pulga-de-Am\u00e9rica-del-Sur se reduc\u00eda a unos cuantos nombres rimbombantes y a unas peque\u00f1as im\u00e1genes incluidas en su libro de geograf\u00eda. La costa de orillas ocres, el calor y un r\u00edo corriendo con el dramatismo del r\u00edmel sobre un rostro que llora, era lo \u00fanico que su cuerpo identificaba como hogar, aunque lo odiara m\u00e1s que a ning\u00fan otro paisaje. \u201cEl puerto es una piel de elefante\u201d, dec\u00eda un poema que Miss Clara les hab\u00eda hecho leer en clase y con el que todas hicieron aviones que impactaron contra el pizarr\u00f3n. Lo que ve\u00eda a trav\u00e9s de la ventana, sin embargo, era otro tipo de bestia. <i>Maldito<\/i><i> <\/i><i>trozo<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> tierra <\/i><i>en<\/i><i> <\/i><i>las<\/i><i> <\/i><i>nubes<\/i>, pens\u00f3 endureci\u00e9ndose como una roca, y luego mir\u00f3 a su profesora con todo el desprecio que se hab\u00eda forzado a ahogar bajo las pesta\u00f1as.<\/p>\n<p>\u2014Usted va a joderse por esto.<\/p>\n<p>La silueta dej\u00f3 de fregar y, durante varios segundos, pareci\u00f3 una pieza de arte contempor\u00e1neo en medio de la estancia. Fernanda esper\u00f3 con paciencia alguna reacci\u00f3n que iniciara un di\u00e1logo, una voz que desequilibrara el silencio, pero ninguna palabra ocurri\u00f3. En cambio, Miss Clara atraves\u00f3 la penumbra y sali\u00f3 por una puerta que, al abrirse, se trag\u00f3 toda la luz de la tarde e ilumin\u00f3 el interior de la caba\u00f1a. Fernanda escuch\u00f3 agua salpicando contra alguna firmeza, el ruido del viento despeinando los \u00e1rboles y pasos que se agrandaban, pero antes de que la luz volviera a desaparecer vio un rev\u00f3lver brillando como un cr\u00e1neo en el centro de una mesa larga.<\/p>\n<p>Y su rabia recul\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014No \u2014dijo Miss Clara cuando ya era de nuevo una sombra\u2014. Eres t\u00fa quien va a tener que joderse ahora.<\/p>\n<p>Fernanda la vio acercarse y cerr\u00f3 los ojos. Algo estaba haciendo ese cuerpo de rama detr\u00e1s del suyo. Un aliento vaporoso se derram\u00f3 sobre su nuca y, despu\u00e9s, sinti\u00f3 las cuerdas afloj\u00e1ndose alrededor de sus mu\u00f1ecas. El dolor de la libertad lleg\u00f3 con una tibieza que le recorri\u00f3 los brazos en el preciso instante en el que pudo dejarlos caer a ambos lados de s\u00ed misma. Intent\u00f3 desatar la cuerda que le amarraba los tobillos, pero sus manos respondieron con una rigidez y una torpeza similares a la de una m\u00e1quina oxidada. El exterior, mientras tanto, se dilataba ensanchando sus ojos dolorosamente. \u00bfPor qu\u00e9?, se pregunt\u00f3 cuando la cuerda cedi\u00f3 y pudo separar sus piernas hasta que la falda del colegio se le abri\u00f3 como un abanico. \u00bfPor qu\u00e9 <i>mierda estoy<\/i><i> <\/i><i>aqu\u00ed?<\/i><\/p>\n<p>Frente a ella, Miss Clara la miraba con la autoridad que le daba el rev\u00f3lver a sus espaldas.<\/p>\n<p>\u2014Lev\u00e1ntate.<\/p>\n<p>Pero Fernanda liberada se mantuvo quieta en su lugar. Sab\u00eda que no ten\u00eda sentido negarse, sin embargo, no pudo evitar reaccionar del mismo modo que cuando Miss Clara o Mister Alan o Miss \u00c1ngela la expulsaban del aula y ella, sin moverse de su silla, los miraba a los ojos esperando a que se atrevieran a tocarla porque sab\u00eda muy bien que nunca lo har\u00edan. Esa seguridad, ahora que hab\u00eda sido secuestrada, ya no exist\u00eda. Por primera vez no era invulnerable o, mejor dicho, por primera vez ten\u00eda conciencia de su propia vulnerabilidad. Su mente parec\u00eda un barco llen\u00e1ndose de agua, pero el hundimiento pod\u00eda ser una nueva forma de pensar.<\/p>\n<p>\u2014Lev\u00e1ntate. No me hagas volver a repetirlo.<\/p>\n<p>Obedecer. Su pecho era un roedor huyendo hacia las alcantarillas durante el d\u00eda. A\u00fan le resultaba inc\u00f3modo flexionar los dedos de las manos, pero esta vez pudo apoyarlos en el suelo y ponerse de pie con torpeza. Evit\u00f3 mirar el rev\u00f3lver que reposaba detr\u00e1s de su profesora. <i>Tal<\/i><i> <\/i><i>vez<\/i>, reflexion\u00f3, <i>si<\/i><i> <\/i><i>no lo<\/i><i> miro <\/i><i>ella<\/i><i> <\/i><i>creer\u00e1<\/i><i> <\/i><i>que<\/i><i> <\/i><i>no<\/i><i> <\/i><i>me<\/i><i> <\/i><i>he<\/i><i> <\/i><i>dado<\/i><i> <\/i><i>cuenta<\/i>.<\/p>\n<p>Pero Miss Clara se\u00f1al\u00f3 con su ment\u00f3n la silla a un extremo de la mesa.<\/p>\n<p>\u2014T\u00fa y yo vamos a tener que hablar sobre lo que hiciste.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Abri\u00f3 los p\u00e1rpados y le entraron todas las sombras del d\u00eda que se quebraba. Eran manchas voluminosas \u2013\u201cLa opacidad es el esp\u00edritu de los objetos\u201d, dec\u00eda su psicoanalista\u2013 que le permitieron adivinar unos muebles maltrechos y, m\u00e1s all\u00e1, un cuerpo afantasmado fregando el suelo con un trapeador para hobbits. \u201cMierda\u201d, escupi\u00f3 sobre la madera contra la que se aplastaba el lado m\u00e1s feo de su cara de Twiggy-<i>fa- ce-of<\/i>-1966.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2690,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4457],"genre":[2012],"pretext":[],"section":[2365],"translator":[2474],"lal_author":[3474],"class_list":["post-2693","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-8","genre-fiction-es","section-translation-previews-and-new-releases-es","translator-sarah-booker-es-2","lal_author-monica-ojeda-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2693","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2693"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2693\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32591,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2693\/revisions\/32591"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2690"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2693"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2693"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2693"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=2693"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=2693"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=2693"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=2693"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=2693"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}