{"id":26791,"date":"2023-09-12T01:03:31","date_gmt":"2023-09-12T07:03:31","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=26791"},"modified":"2023-09-20T22:30:02","modified_gmt":"2023-09-21T04:30:02","slug":"alejandra-pizarnik-el-absoluto-oculto-en-la-noche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2023\/09\/alejandra-pizarnik-el-absoluto-oculto-en-la-noche\/","title":{"rendered":"ENSAYO FINALISTA: Alejandra Pizarnik: el absoluto oculto en la noche"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Nota del editor: <\/i><\/b><i><span style=\"font-weight: 400;\">Nos complace publicar uno de los ensayos finalistas de nuestro primer Concurso de Ensayos Literarios: \u201cAlejandra Pizarnik: el absoluto oculto en la noche\u201d, del joven autor espa\u00f1ol Pablo Fern\u00e1ndez Curbelo, con traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de Michelle Mirabella.<\/span><\/i><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En una fiesta, un amigo se encamin\u00f3 al fondo del sal\u00f3n, hall\u00f3 un libro entre un pu\u00f1ado de b\u00e1rtulos, lo abri\u00f3 al azar y ley\u00f3: \u201cBuscamos siempre el absoluto y no encontramos sino cosas\u201d. Sinti\u00f3 entonces esa clase de euforia que sentimos al leer una frase que nos atraviesa hasta la m\u00e9dula. \u00bfPero qu\u00e9 maravilla es esta?, grit\u00f3. El libro en cuesti\u00f3n era el voluminoso <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Diarios<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de la poeta argentina Alejandra Pizarnik; y aquellas palabras, una cita que la poeta recoge de Novalis. Este suceso resulta significativo en cuanto incide en esa magia que a veces porta el azar: de entre las mil p\u00e1ginas de los diarios de Pizarnik, mi amigo se hab\u00eda topado con las palabras que resumen o condensan la poes\u00eda de Pizarnik por completo, con la columna vertebral de su cuerpo po\u00e9tico: la tr\u00e1gica b\u00fasqueda de absoluto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Alejandra Pizarnik naci\u00f3 en Avellaneda, Argentina, en abril de 1939, y pas\u00f3 la primera etapa de su vida en el hogar de su familia burguesa y, m\u00e1s adelante, en Par\u00eds, donde escribi\u00f3 sus poemarios m\u00e1s reconocidos. Sus poemas breves e intens\u00edsimos, de ritmos vertiginosos, la volvieron una de las poetas m\u00e1s destacadas y enigm\u00e1ticas hasta d\u00eda de hoy. En sus poemas resuenan temas universales que Pizarnik volvi\u00f3 propios: su condici\u00f3n de exiliada, de \u00e1ngel ca\u00eddo, la duplicidad del yo, el miedo, los misterios del deseo, su fijaci\u00f3n por el lenguaje, la imposibilidad de este para referirse fielmente a la realidad y, sobre todo, su atracci\u00f3n por la muerte. Dicha atracci\u00f3n alcanz\u00f3 su culminaci\u00f3n en septiembre de 1972 cuando, tras tomarse cincuenta pastillas de Seconal, la poeta muri\u00f3 de una sobredosis. Su suicidio la envolvi\u00f3 en un oscuro magnetismo y la consolid\u00f3, para bien o para mal, como el mito hispanohablante de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">po\u00e8te maudit <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">que sigue siendo hasta ahora.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como en la obra de muchos otros poetas, en la suya subyace una arraigada sed de absoluto. Por ejemplo, el 18 de octubre de 1962, desolada por el paso de los d\u00edas, escribi\u00f3 en su diario: \u201cquisieras \u2013una sola vez\u2013 cometer un acto puro, realizar el absoluto que te prometiste\u201d. Escribi\u00f3 estas palabras durante su estad\u00eda en Par\u00eds el mismo a\u00f1o que public\u00f3 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00c1rbol de Diana<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, su poemario m\u00e1s celebrado y con pr\u00f3logo de Octavio Paz. Sobre <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00c1rbol de Diana<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> escribe Patricio Ferrari en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Paris Review<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que \u201cle concedi\u00f3 su entrada inmediata en el pante\u00f3n de la poes\u00eda latinoamericana. Tambi\u00e9n fue un punto de inflexi\u00f3n en forma y estilo\u201d. Pero, \u00bfen qu\u00e9 medida impregna la sed de absoluto la poes\u00eda de Alejandra Pizarnik? \u00bfY por qu\u00e9 resulta ser una b\u00fasqueda tan sumamente tr\u00e1gica y clave?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como muestran Cristina Pi\u00f1a y Patricia Venti en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Alejandra Pizarnik. Biograf\u00eda de un mito<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2022), su \u00faltima biograf\u00eda, la poeta convirti\u00f3 en su emblema vital y po\u00e9tico la \u201ccontradicci\u00f3n b\u00e1sica\u201d, la fricci\u00f3n o paradoja miserable de la que padece todo poeta: por un lado, el no esperar nada de la vida o la imposibilidad de ser part\u00edcipe del mundo real de los dem\u00e1s y, por otro, la b\u00fasqueda de salvaci\u00f3n en la poes\u00eda. Como confiesa Novalis, en la vida cotidiana \u201cno encontramos sino cosas\u201d, raz\u00f3n por la que Pizarnik, que en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00c1rbol de Diana <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">se apoda a s\u00ed misma \u201cpeque\u00f1a viajera\u201d, decida emprender su traves\u00eda hasta el absoluto a trav\u00e9s de sus poemas, subi\u00e9ndose a la inestable embarcaci\u00f3n del lenguaje.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Durante el verano de 1950 Pizarnik escribi\u00f3 en sus diarios: \u201cConocer que la esperanza es una mentira, que lo absoluto es la \u00fanica aspiraci\u00f3n leg\u00edtima y que es inalcanzable\u201d. Ya entonces, Pizarnik era consciente del factor denominador y estructural del absoluto o, como nos muestra el psicoan\u00e1lisis, tambi\u00e9n de todo deseo: su condici\u00f3n inalcanzable. Nada es capaz de saciar completamente el deseo o la sed de absoluto. Esta premonici\u00f3n, la de que ning\u00fan lenguaje es capaz de conducirnos hasta el significado pleno o a la salvaci\u00f3n, se arraigar\u00e1 en todos sus poemas e ir\u00e1 afianz\u00e1ndose en el imaginario de Alejandra a lo largo de su vida y cada vez con m\u00e1s convencimiento, precipit\u00e1ndola lentamente hasta su propia muerte. Casi una d\u00e9cada m\u00e1s tarde de la anterior entrada en su diario, en 1959, Pizarnik escribe desencantada: \u201cbasta de absolutos, basta de la nada\u201d; y, en junio de 1963: \u201cCuando hablo siento que me traiciono, tambi\u00e9n cuando escribo [\u2026] todo esto deriva de mis deseos demasiado fuertes, estridentes, \u2018absolutos\u2019\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>\u201cESCRIBE POR LAS NOCHES, NOCT\u00c1MBULA, OSCURA; SU ESCRITURA ES UNA TENSI\u00d3N DEL LENGUAJE, UN INTENTO SIEMPRE ATROZ DE LLEVAR LAS PALABRAS AL PRECIPICIO DE SU SIGNIFICADO, DE TENSAR LOS SIGNIFICANTES COMO UN EL\u00c1STICO QUE ALG\u00daN D\u00cdA HA DE TERMINAR ROMPI\u00c9NDOSE\u201d<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Huelga decir que Pizarnik esculpi\u00f3 en vida su propio personaje alejandrino de ficci\u00f3n, su mito autoconstruido; Pizarnik se transfigur\u00f3 en el personaje de sus poemas. De este modo, el viaje que Pizarnik emprende como poeta en busca del absoluto queda materializado tambi\u00e9n en su obra. Por ello, se invoca en sus poemas siempre un lugar simb\u00f3lico m\u00e1s all\u00e1, un r\u00edo, una noche, un \u201cal otro lado\u201d, un \u201cjard\u00edn de lilas del otro lado del r\u00edo\u201d, como leemos en el poema <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Rescate<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, esto es, un paraje lejano, imaginario, ya perdido, en donde la vida a\u00fan es o ser\u00eda posible (presumiblemente, dicha fijaci\u00f3n espacial se deba al entusiasmo que Alejandra sent\u00eda por la pintura y las artes pl\u00e1sticas).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A menudo, este lugar de ensue\u00f1o y rebosante de absoluto es el de la noche, con sus encantamientos y su oscuridad y sus recovecos sombr\u00edos pero llenos de esperanza, en donde la salvaci\u00f3n parece a\u00fan posible. En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00c1rbol de Diana<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">,<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Pizarnik<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">se refiere a \u201cun agujero en la noche\u201d o al \u201cpalacio de la noche\u201d; y en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los trabajos y las noches<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, poemario publicado en 1965, tambi\u00e9n durante su estad\u00eda en Par\u00eds, escribe: \u201cen la otra orilla de la noche\/ el amor es posible\/ \u2013ll\u00e9vame\u2013\/ ll\u00e9vame entre las dulces sustancias\/ que mueren cada d\u00eda en tu memoria\u201d. En este mismo poemario, Pizarnik se\u00f1ala m\u00e1s adelante que se refiere a \u201cun lugar de ausencia\/ un hilo de miserable uni\u00f3n\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como ella, muchos poetas se han referido al hechizo de la noche, a su oscuridad y sus sombras. La noche como jurisdicci\u00f3n de la subjetividad desbocada y las fuerzas pasionales en oposici\u00f3n al raciocinio del d\u00eda. Novalis, por volver al poeta alem\u00e1n con el que comenzamos, y en palabras de V\u00edctor Vich en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El absoluto literario de la poes\u00eda de Alejandra Pizarnik<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, concibi\u00f3 la noche como \u201creina protectora donde los ojos pueden ver m\u00e1s lejos y donde es posible percibir la unidad del todo\u201d. En este sentido, sabi\u00e9ndose \u00e1ngel ca\u00eddo y nocturno, terrible en su condici\u00f3n de viajera oscura y de pretensiones desbordantes (alcanzar la plenitud), Pizarnik relega, como escriben Pi\u00f1a y Venti en su biograf\u00eda, el d\u00eda y el sol al \u201cespacio de los otros\u201d, al de la vida cotidiana, atroz y simple, al mundo terrenal de la monoton\u00eda y del trabajo. Recordemos su c\u00e9lebre poema <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La Jaula<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: \u201cAfuera hay sol.\/ Yo me visto de cenizas\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esta morada del absoluto, en el que el amor y la redenci\u00f3n son posibles y a menudo materializada en forma de orilla o noche, desprende ecos de para\u00edso perdido. Dicha p\u00e9rdida se asocia inexorablemente con la infancia, con los vestigios de la juventud extinta, dejada atr\u00e1s, ya abandonada; la infancia como reino de las pasiones y de las miradas inocentes, de las sonrisas burlonas, del amor puro o de los sentimientos verdaderamente genuinos. En una entrada en su diario en marzo de 1964, Alejandra Pizarnik escribe a modo de anotaci\u00f3n: \u201cFournier, el amor ser\u00e1 un absoluto o nada\u201d. Con ello, se refiere presumiblemente a la novela de Alain-Fournier <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El gran Meaulnes<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, en donde el protagonista, Augustin Meaulne, anda buscando su amor perdido. En la novela, Fournier construye una alegor\u00eda del amor adolescente lleno de pinceladas surrealistas, de ese amor l\u00edmpido, puro y unilateral, s\u00f3lo posible durante la juventud y siempre tr\u00e1gico en su condici\u00f3n perecedera. Pensemos, adem\u00e1s, en el t\u00edtulo del primer poemario de Alejandra,<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> La \u00faltima inocencia <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(1956), que publica cuando era adolescente y con ayuda financiera de su padre. \u00bfAcaso representan la infancia y la noche en la poes\u00eda de Pizarnik un mismo lugar, a saber, la extinta morada del absoluto?\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En su poema \u201cTiempo\u201d, Alejandra escribe: \u201cYo no s\u00e9 de la infancia\/ m\u00e1s que un miedo luminoso\/ y una mano que me arrastra\/ a mi otra orilla\u201d. Y luego: \u201cMi infancia y su perfume\/ a p\u00e1jaro acariciado\u201d, es decir, a libertad fugazmente palpada, retenida, consumada. La uni\u00f3n que se dan la infancia y la noche con el absoluto es por tanto tajante: en su biograf\u00eda, Pi\u00f1a y Venti se refieren a su concepci\u00f3n de la infancia como \u201c\u00e1mbito de inocencia sagrada y de plenitud, donde se daba una especie de fusi\u00f3n con el absoluto\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, con el tiempo, la tr\u00e9mula premonici\u00f3n de que el lenguaje no basta para darnos entrada a estos lugares de enso\u00f1aci\u00f3n, a las misteriosas edificaciones del absoluto, se torna cada vez m\u00e1s certera e infalible. A lo largo de su vida y durante sus estad\u00edas en Argentina y Par\u00eds, Pizarnik se confina en distintas habitaciones que alquila para escribir y de las que apenas sale sino para entablar contacto con algunas amistades c\u00e9lebres o para emborracharse. Escribe por las noches, noct\u00e1mbula, oscura; su escritura es una tensi\u00f3n del lenguaje, un intento siempre atroz de llevar las palabras al precipicio de su significado, de tensar los significantes como un el\u00e1stico que alg\u00fan d\u00eda ha de terminar rompi\u00e9ndose. \u201cToda la noche hago la noche. Toda la noche escribo.\u00a0Palabra por palabra yo escribo la noche\u201d, leemos en un poema de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Extracci\u00f3n de la piedra de locura<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1968).\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esta b\u00fasqueda de la palabra exacta la persigue de por vida. En agosto de 1962, envuelta en una angustia amorosa, escribe en su diario: \u201cUna se prepara a\u00f1os para poder decir con belleza las pocas palabras que quiere decir desde que salt\u00f3 a este mundo\u201d. Al leer esta entrada, somos testigos tanto de la impresi\u00f3n de Pizarnik de \u201csaltada\u201d al mundo (Heidegger dir\u00eda \u201carrojada\u201d), de su ardua empresa vital en busca de la palabra exacta y, por \u00faltimo, de su hallazgo fundamental y amargo: tan s\u00f3lo es capaz de decir unas \u201cpocas palabras\u201d. Su desencanto con el lenguaje, del que bebe y del que se nutre, donde erige el castillo de palabras en el que pide refugio, ir\u00e1 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">in crescendo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> con el tiempo, poblando sus \u00faltimos poemarios de numerosas referencias a la imposibilidad de simbolizaci\u00f3n y culminando con su suicido temprano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por definici\u00f3n, el lenguaje mantiene una relaci\u00f3n mort\u00edfera con el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">parl\u00eatre<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> \u2013es decir, con el \u201cser hablante\u201d del que hablaba Lacan\u2013, puesto que este es incapaz de enunciar con fidelidad el nombre de la realidad. Pensemos en los grandes absolutos que, como hemos visto, Pizarnik pretende alcanzar y en la imposibilidad de decirlos con palabras, de evitar caer en la mera enunciaci\u00f3n de las \u201ccosas\u201d de las que escribe Novalis. Pizarnik nos concede un ejemplo: \u201cLa tremenda intensidad de un instante amoroso es indecible\u201d, escribe en junio de 1963, cada vez m\u00e1s desolada por la flaqueza de sus palabras. Al lenguaje le pidi\u00f3 anta\u00f1o exilio y no hall\u00f3 en \u00e9l sino \u201cun muro, algo que me expulsa y me deja fuera\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Este desencanto fundamental queda puesto sobre la mesa de forma prodigiosa cuando, en el poema \u201cEn esta noche, en este mundo\u201d,<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Pizarnik<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">se interroga a s\u00ed misma: \u201cno\/ las palabras\/ no hacen el\/ amor\/ hacen la ausencia\/ si digo agua \u00bfbeber\u00e9?\/ si digo pan \u00bfcomer\u00e9?\u201d. Finalmente cambia la direcci\u00f3n de las preguntas y escribe, como en un ajuste de cuentas o un lamento: \u201c\u00bfde d\u00f3nde viene esta conspiraci\u00f3n de invisibilidades?\/ ninguna palabra es visible\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con el paso del tiempo, la imposibilidad de emprender un viaje a aquel jard\u00edn de lilas, a aquel para\u00edso tr\u00e1gicamente perdido, a la otra orilla o a la dulce noche mediante la embarcaci\u00f3n del lenguaje se va esclareciendo s\u00f3lida como un muro. Por desgracia, desolada por el vac\u00edo de los signos y temerosa de caer presa de la locura, Pizarnik piensa en la muerte, que, como reclamo de absoluto, suscita en ella honda fascinaci\u00f3n. La muerte representa el \u00faltimo recodo de plenitud (como escribe de joven: \u201cde una manera visionaria s\u00e9 que morir\u00e9 de poes\u00eda\u201d).\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los trabajos y las noches<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, poemario de inflexi\u00f3n estil\u00edstica en su obra, Pizarnik publica en forma de clamorosa plegaria de auxilio un poema que sintetiza, con una brevedad apabullante y estableciendo un juego dial\u00e9ctico con un ep\u00edgrafe de Quevedo (\u201c\u2026en besos, no en razones\u201d), sus dos luchas vitales. Mantiene dichas luchas a ambos lados de su poes\u00eda, impregnada por su feroz deseo de absoluto. En el poema, Pizarnik expone dicha partici\u00f3n, letal y terrible: el enfrentamiento que quien escribe libra, por un lado, contra la palabra y, por otro, contra la vida. El poema encierra esta tensi\u00f3n entre el cuerpo que siente y la palabra miserable. Desgarrador, se dirige a nosotros: \u201cDel combate con las palabras oc\u00faltame\/ y apaga el furor de mi cuerpo elemental\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<h6><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Alejandra Pizarnik, escritora argentina. Imagen del Ministerio de Cultura de Argentina.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota del editor: Nos complace publicar uno de los ensayos finalistas de nuestro primer Concurso de Ensayos Literarios: \u201cAlejandra Pizarnik: el absoluto oculto en la noche\u201d, del joven autor espa\u00f1ol Pablo Fern\u00e1ndez Curbelo, con traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de Michelle Mirabella. 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