{"id":2641,"date":"2018-11-01T21:17:06","date_gmt":"2018-11-02T03:17:06","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/11\/five-poems-marosa-di-giorgio\/"},"modified":"2024-04-21T16:28:43","modified_gmt":"2024-04-21T22:28:43","slug":"five-poems-marosa-di-giorgio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/11\/five-poems-marosa-di-giorgio\/","title":{"rendered":"Cinco poemas de Marosa di Giorgio"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>Cuando naci\u00f3, apareci\u00f3 el lobo. Era un domingo al mediod\u00eda, \u2014a las once y media, luz brillante\u2014, y la madre vio a trav\u00e9s del vidrio, el hocico picudo, y en la pelambre, las espinas de escarcha, y clamore\u00f3; mas, le dieron una p\u00f3cima que la adormec\u00eda alegremente.<\/p>\n<p>El lobo asisti\u00f3 al bautismo y a la comuni\u00f3n; el bautismo, con faldones; la comuni\u00f3n, vestido rosa. El lobo no se ve\u00eda; s\u00f3lo asomaban sus orejas puntiagudas entre las cosas.<\/p>\n<p>La persigui\u00f3 a la escuela, oculto por rosales y repollos; la espiaba en las fiestas de ex\u00e1menes, cuando ella tembl\u00f3 un poco.<\/p>\n<p>Divis\u00f3 al primer novio, y al segundo, y al tercero, que s\u00f3lo la miraron tras la reja. Ella con el organd\u00ed ilusorio, que usaban entonces, las ni\u00f1as de jardines. Y perlas, en la cabeza, en el escote, en el ruedo, perlas pesadas y esplendorosas (era lo \u00fanico que sosten\u00eda el vestido). Al moverse perd\u00eda alguna de esas perlas. Pero los novios desaparecieron sin que nadie supiese por qu\u00e9.<\/p>\n<p>Las amigas se casaban; unas tras otras; fue a las grandes fiestas; asisti\u00f3 al nacimiento de los ni\u00f1os de cada una.<\/p>\n<p>Y los a\u00f1os pasaron y volaron, y ella en su extra\u00f1eza. Un d\u00eda se volvi\u00f3 y dijo a alguien: Es el lobo.<\/p>\n<p>Aunque en verdad ella nunca hab\u00eda visto un lobo.<\/p>\n<p>Hasta que lleg\u00f3 una noche extraodinaria, por las camelias y las estrellas. Lleg\u00f3 una noche extraordinaria.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de la reja apareci\u00f3 el lobo; apareci\u00f3 como novio, como un hombre habl\u00f3 en voz baja y convincente. Le dijo: Ven. Ella obedeci\u00f3; se le cay\u00f3 una perla. Sali\u00f3. \u00c9l dijo: \u2014\u00bfac\u00e1?<\/p>\n<p>Pero, atravesaron camelias y rosales, todo negro por la oscuridad, hasta un hueco que parec\u00eda cavado especialmente. Ella se arrodill\u00f3; \u00e9l se arrodill\u00f3. Estir\u00f3 su grande lengua y la lami\u00f3. Le dijo: \u00bfC\u00f3mo quieres?<\/p>\n<p>Ella no respond\u00eda. Era una reina. S\u00f3lo la sonrisa leve que hab\u00eda visto a las amigas en las bodas.<\/p>\n<p>\u00c9l le sac\u00f3 una mano, y la otra mano; un pie, el otro pie; la contempl\u00f3 un instante as\u00ed. Luego le sac\u00f3 la cabeza; los ojos, (y puso uno a cada lado); le sac\u00f3 las costillas y todo.<\/p>\n<p>Pero, por sobre todo, devor\u00f3 la sangre, con rapidez, maestr\u00eda y gran virilidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>Las avispas eran fin\u00edsimas. Como los \u00e1ngeles, cab\u00edan muchas en un punto. Todas parec\u00edan se\u00f1oritas, maestras de baile. Imit\u00e9 su murmullo bastante bien. Rondaron sobre las flores blancas del manzano, las ocres del membrillo, las duras rosas rojas del granado. O en las fuentecitas, donde mi prima, mi hermana y yo las mir\u00e1bamos con la mano en el ment\u00f3n. Ante ellas fuimos gigantes, monstruos. Pero lo m\u00e1s pasmoso era los cartones que fabricaban; casi de golpe, aparec\u00edan sus palacios de grueso papel gris, entre las hojas y, adentro, platos de miel.<\/p>\n<p>Mientras, prosegu\u00eda el lagarto cazando huevos de gallina, calientes golosinas; cruzaban las v\u00edboras azules como el fuego, sub\u00edan claveles labrados y rizados, iguales a copas de arroz y de frutilla.<\/p>\n<p>El mundo, por todas partes, acuciante, encantador.<\/p>\n<p>Y una cara, separada, s\u00f3lo pintada, iba entre las hojas, ojos bajos, boca abierta y roja.<\/p>\n<p>Y cuando ya hab\u00eda pasado,\u2028pasaba una vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>Cuando yo era lechuza observaba todo con mi pupila caliente y fr\u00eda; no se me perdi\u00f3 ning\u00fan ser, ninguna cosa. Flot\u00e9 delante del que pasara por el campo, la doble capa abierta, las piernas blancas, entreabiertas; como una mujer. Y antes de que diese el grito petrificante, todos hu\u00edan al monte de oro, al monte de las sombras, diciendo: \u00bfY eso en medio del aire como una estrella?<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n, era una ni\u00f1a all\u00e1 en la casa.<\/p>\n<p>Mam\u00e1 guard\u00f3 para s\u00ed el misterio.<\/p>\n<p>Y miraba a Dios llorando.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>Aparec\u00edan, de golpe, como todas las cosas de mi vida. Negros, blancos, de mant\u00f3n sedoso. En medio del campo, la laguna del campo, de la casa. Los p\u00e1jaros acu\u00e1ticos mirando para abajo, pensativos. Sobre las altas patas. Parec\u00edan sauces, hombres, cosas muy dis\u00edmiles. Les ve\u00edamos por las ventanas y en las habitaciones iban comentarios. \u00bfQu\u00e9 predec\u00edan? \u00bfLluvia? \u00bfViento? \u00bfEl verano pr\u00f3ximo, el lejano invierno?<\/p>\n<p>Un d\u00eda, vino uno solo, negro. Y gente feroz le mat\u00f3. Una ni\u00f1a vio, de lejos, el asesinato. (Yo). Y no se olvida.<\/p>\n<p>Mi vida viene y va.<\/p>\n<p>Va y viene.<\/p>\n<p>Y, siempre, hay un p\u00e1jaro negro que cae. Y cae.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>En vez de cabellos ten\u00eda rosas; rositas rosadas con tallo corto y hojas verdes. Ten\u00eda una corta melena de rosas. Y a dos cent\u00edmetros de su cabeza flotaba otra rosa rosada con hojas verdes. Siempre la segu\u00eda esta rosa. Ten\u00eda el rostro oval y los ojos casi fijos. Usaba un rop\u00f3n verdep\u00e1lido, que era lo habitual en las ni\u00f1as de las quintas. Mam\u00e1, imprevistamente, la invit\u00f3 a tomar el t\u00e9, diciendo que era hija de una lejana pariente; cosa que me asombr\u00f3; yo no sab\u00eda eso. Mis amigas al verla se rieron. Ella se sent\u00f3 a la mesa, como la Virgen. Tom\u00f3 lo que mam\u00e1 le daba: una taza con miel, hojitas de alhel\u00ed.<\/p>\n<p>Se fue a la ca\u00edda de la tarde; tal vez no tuviera nada que decirnos.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 en medio de las sonrisitas de mis amigas.<\/p>\n<p>Como si las rosas la condujesen.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Poemas de\u00a0<em>La falena<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando naci\u00f3, apareci\u00f3 el lobo. 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