{"id":2637,"date":"2018-11-01T20:56:05","date_gmt":"2018-11-02T02:56:05","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/11\/violeta-parra-ahead-her-time-patricia-cerda\/"},"modified":"2023-06-06T09:09:55","modified_gmt":"2023-06-06T15:09:55","slug":"violeta-parra-ahead-her-time-patricia-cerda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/11\/violeta-parra-ahead-her-time-patricia-cerda\/","title":{"rendered":"&#8220;La adelantada Violeta Parra&#8221; de Patricia Cerda"},"content":{"rendered":"<div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; color: #565656}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; color: #565656; min-height: 15.0px}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'; color: #565656}<br \/>p.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'; color: #565656}<br \/><\/style>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<p>Presentaci\u00f3n: Violeta Parra inaugur\u00f3 una nueva mirada hacia lo chileno, sin miedos, sin verg\u00fcenzas, sin hipocres\u00eda. Su campo creativo fue la memoria cultural. Cuando ella comenz\u00f3 sus investigaciones, esta memoria era negada en Chile. Lo suyo fue, por una parte, descubrirla y afirmarla y por otra, enriquecerla con sus\u00a0 propias composiciones musicales.<\/p>\n<p>El concepto de memoria cultural fue acu\u00f1ado por el antrop\u00f3logo alem\u00e1n Jan Assmann y parte de la base de que todos somos seres portadores de cultura. La memoria cultural es un saber que se haya perfectamente digerido y del que no se sabe c\u00f3mo fue adquirido. Es un saber experiencia, sobreentendido, que se transmite y recrea con el lenguaje, en los diferentes canales de comunicaci\u00f3n. Es lo que cada cultura-naci\u00f3n sabe o quiere saber de s\u00ed misma. Hay pa\u00edses que tienen una memoria cultural m\u00e1s rica y pa\u00edses que la mantienen act\u00edvamente en la pobreza. Era el caso de Chile antes de la aparici\u00f3n de Violeta Parra.<\/p>\n<p>La compositora naci\u00f3 en San Carlos, provincia de \u00d1uble, Chile, el 4 de octubre de 1917. Su ni\u00f1ez transcurri\u00f3 entre su ciudad natal y la reci\u00e9n fundada Lautaro, en plena Araucan\u00eda. En 1934, cuando ten\u00eda 15 a\u00f1os, sigui\u00f3 a su hermano mayor, el futuro poeta Nicanor Parra, a Santiago. \u00c9l quer\u00eda que ella estudiara e hiciera una carrera acad\u00e9mica. Ve\u00eda la corriente creativa y la inteligencia de su hermana y sent\u00eda que ten\u00eda que encauzarla. Pero Violeta se dej\u00f3 llevar m\u00e1s bien por su intuici\u00f3n. Se sali\u00f3 de la Escuela Normal, en que Nicanor la hab\u00eda matriculado, y prosigui\u00f3 haciendo lo de siempre, su actividad principal desde su ni\u00f1ez: cantar en boliches para ganarse la vida.<\/p>\n<p>Los inicios de la carrera de Violeta Parra como recopiladora de folclor se deben a un juego de influencias mutuas con su hermano Nicanor despu\u00e9s de que \u00e9l regresara de una estad\u00eda en Oxford. Esto fue a principios de la d\u00e9cada del 50 del siglo pasado. Entonces todav\u00eda segu\u00eda vigente en el Cono Sur americano el paradigma del argentino Domingo Faustino Sarmiento, quien en varios art\u00edculos y en su novela-ensayo <i>Facundo<\/i> postul\u00f3 que el mundo americano se divid\u00eda entre b\u00e1rbaros y civilizados y que a los b\u00e1rbaros hab\u00eda que exterminarlos a todos. En un art\u00edculo publicado en 1844 en el peri\u00f3dico chileno El Progreso, Sarmiento afirm\u00f3: \u201c<i>Vamos a apartar de toda cuesti\u00f3n social americana a los salvajes, por quienes sentimos, sin poderlo remediar una invencible repugnancia. Para nosotros Colo Colo, Lautaro y Caupolic\u00e1n, no obstante los ropajes civilizados y nobles de que los revistiera Ercilla, no son m\u00e1s que unos indios asquerosos a quienes habr\u00edamos hecho colgar y mandar\u00edamos a colgar ahora si reapareciesen en la guerra de los araucanos contra Chile<\/i>\u201d. No hay que olvidar que la novela- ensayo Facundo, en que el argentino resume su pensamiento segregacional, es considerada fundadora de la naci\u00f3n argentina. Sarmiento y los mal llamados rom\u00e1nticos del Cono Sur americano no hicieron m\u00e1s que prolongar el abismo que surgi\u00f3 en el per\u00edodo colonial entre el mundo espa\u00f1ol y el mundo ind\u00edgena y mestizo. Este abismo profundo continu\u00f3 existiendo gracias a ellos en el siglo XIX y exist\u00eda todav\u00eda a mediados del siglo pasado. El antrop\u00f3logo chileno Ricardo Latcham coment\u00f3 en los a\u00f1os 50: \u201c<i>El defecto de la aristocracia chilena es su equivocaci\u00f3n cultural, su desorientaci\u00f3n respecto a los problemas nacionales, su atraso respecto a las grandes cuestiones contempor\u00e1neas<\/i>\u201d.<\/p>\n<p>Uno de los aportes fundamentales de la compositora Violeta Parra fue la neutralizaci\u00f3n del paradigma sarmientino. Se puede afirmar, en pocas palabras, que ella y su hermano Nicanor Parra mostraron la belleza que naci\u00f3 de la mal llamada barbarie y con ello negaron su existencia. Al mismo tiempo dejaron en evidencia que el Romanticismo de Sarmiento no era m\u00e1s que una tergiversaci\u00f3n de su hom\u00f3nimo europeo. Para Herder, el padre del Romanicismo alem\u00e1n, tanto como para Rousseau, el fundador del Romanticismo franc\u00e9s, una cultura se funda en la poes\u00eda, la sabidur\u00eda y la ciencia del pueblo. Herder acu\u00f1\u00f3 el concepto de <i>Volksgeist<\/i>, que se traduce como <i>esp\u00edritu pupular<\/i>. Los rom\u00e1nticos europeos ve\u00edan en \u00e9l la base de las culturas que la civilizaci\u00f3n se encargaba de corromper. En ellas deb\u00eda fundarse todo proyecto de naci\u00f3n. Herder y Rousseau no distingu\u00edan entre barbarie y civilizaci\u00f3n, sino entre cultura y civilizaci\u00f3n, siendo la cultura la expresi\u00f3n m\u00e1s genuina del alma de un pueblo. Los hermanos Grimm se inspiraron en estas ideas y buscaron ese esp\u00edritu popular en las historias que contaba la gente. Algo parecido hicieron Archim von Arnim y Clemens Brentano con la poes\u00eda popular y publicaron sus recopilaciones en el libro <i>Des Knaben Wunderhorn<\/i> &#8211; <i>La cornucopia del muchacho<\/i>. Domingo Faustina Sarmiento, Esteban Echeverr\u00eda y otros intelectuales americanos actuaron como un muro de contensi\u00f3n que impidi\u00f3 que estas ideas frescas alemanas y francesas llegaran a Am\u00e9rica Latina. El asunto no es menor, ya que el Romanticismo y la Ilustraci\u00f3n fueron dos corrientes de pensamiento fundamentales que al convergir dieron inicio a lo que despu\u00e9s se llam\u00f3 Proyecto de Modernidad.<\/p>\n<p>El numen <i>rom\u00e1ntico<\/i> proviene de Kant. En sus <i>Observaciones sobre lo bello y lo sublime,<\/i> despu\u00e9s de referirse a lo sublime y la belleza como cualidades espirituales, afirma que a estas cualidades se les suele denominar <i>rom\u00e1nticas<\/i>. Tres aspectos b\u00e1sicos caracterizan al movimiento est\u00e9tico llamado desde entonces Romanticismo: la creencia de que en toda naci\u00f3n hay un grupo originario genuino y aut\u00e9ntico (<i>Volk<\/i>), la idea de que este grupo posee una fuerza espiritual colectiva (<i>Volkgeist<\/i>), que conforma el alma nacional, y el convencimiento de que el grupo originario, inspirado en el alma nacional, tiene una misi\u00f3n cultural que desempe\u00f1ar (<i>Kulturauftrag<\/i>). La naturaleza humana es para los rom\u00e1nticos el or\u00e1culo al que se debe consultar. Para ellos no hay b\u00e1rbaros y civilizados, sino seres humanos.<\/p>\n<p>En Chile, como hemos dicho, el esp\u00edritu popular era algo negado y despreciado por las \u00e9lites intelectuales. Era visto como el imaginario de los pobres, los incultos, los ignorantes, los rotos, los mugrientos. Tomar a esa gentuza como objeto de estudio era algo que no se le ocurr\u00eda a nadie. Esto llam\u00f3 la atenci\u00f3n del fil\u00f3logo alem\u00e1n Rudolf Lenz en la \u00faltima d\u00e9cada del siglo XIX. Lenz lleg\u00f3 a Chile proveniente de Berl\u00edn en 1890. Fue contratado por el presidente liberal Jos\u00e9 Manuel Balmaceda para dictar clases de lenguas modernas en el reci\u00e9n creado Instituto Pedag\u00f3gico. Hab\u00eda estudiado filolog\u00eda comparada en Bonn y hablaba trece idiomas.<\/p>\n<p>Rudolf Lenz fue el iniciador de los estudios antropol\u00f3gicos en Chile. En sus clases en el Instituto Pedag\u00f3gico se quejaba de la ignorancia activa de los intelectuales chilenos respecto a lo que hab\u00eda sido su <i>proceso de la civilizaci\u00f3n.<\/i> Citaba a Goethe, quien en sus <i>M\u00e1ximas <\/i>opinaba que no era ning\u00fan arte hacer de una diosa una bruja y de una v\u00edrgen una prostituta; pero para la operaci\u00f3n contraria, darle dignidad a lo rechazado o hacer deseable lo reprobado, para eso se necesitaba arte o car\u00e1cter. En tanto lleg\u00f3 al pa\u00eds se interes\u00f3 por estudiar la fusi\u00f3n de una lengua europea con una vern\u00e1cula.\u00a0Su pregunta fue: \u00bfQu\u00e9 pasa con una lengua europea cuando es transplantada a otro entorno y debe amoldarse a una nueva naturaleza? Postul\u00f3 que el espa\u00f1ol hab\u00eda evolucionado en Chile m\u00e1s que en ninguna otra regi\u00f3n americana y era de un extraordinario inter\u00e9s fon\u00e9tico debido a sus originales peculiaridades de pronunciaci\u00f3n. Concluy\u00f3 que el idioma de Chile era principalmente un castellano con fon\u00e9tica araucana.<\/p>\n<p>Est\u00e1 dem\u00e1s decir que a sus contempor\u00e1neos chilenos no les gustaron para nada las conclusiones del fil\u00f3logo alem\u00e1n. Eso equival\u00eda a decir que ellos mismos hablaban con sonsonete b\u00e1rbaro. Tuvo que jubilarse una generaci\u00f3n completa para que, en 1940, dos a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Lenz, su libro <i>El espa\u00f1ol en Chile<\/i> pudiera ser publicado en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Lenz aclaraba tambi\u00e9n en sus clases que la lengua de Chile naci\u00f3 espont\u00e1neamente en las estancias ganaderas del Valle Central durante el transcurso del siglo XVII, donde los mestizos ya eran la parte m\u00e1s numerosa de la poblaci\u00f3n. De la misma manera como el castellano evolucion\u00f3 hacia una variante nueva del idioma castellano, tambi\u00e9n el romancero espa\u00f1ol mut\u00f3 durante los siglos coloniales hacia el canto a lo divino y a lo humano. El mismo Lenz recopil\u00f3 muchos de estos versos y los public\u00f3 en su libro <i>Versos populares de Chile<\/i>. Junto con ello coleccion\u00f3 el peri\u00f3dico <i>La lira popular <\/i>que en su tiempo se vend\u00eda en los mercados. Se trataba de comentarios escritos en d\u00e9cimas por poetas callejeros sobre el acontecer nacional. Uno de los alumnos que escuchaba con inter\u00e9s las clases de Rudolf Lenz era el joven Nicanor Parra. Parra cont\u00f3 en varias entrevistas lo importante que fue para \u00e9l consultar la colecci\u00f3n de doce vol\u00famenes de <i>La lira popular<\/i> que Lenz hab\u00eda regalado a la biblioteca del Instituto Pedag\u00f3gico.<\/p>\n<p>Dos d\u00e9cadas m\u00e1s tarde el poeta incitaba a su hermana a profundizar en sus b\u00fasquedas de la memoria cultural chilena. La primera fase del trabajo de Violeta Parra como recopiladora tuvo lugar entre 1953 y 1955, antes de su primer viaje a Europa. Hac\u00eda excursiones a los alrededores de Santiago: a Puente Alto, Pirque, Rancagua, y a la Zona Central del pa\u00eds buscando canciones populares, refranes, instrumentos musicales, formas y estilos de la tradici\u00f3n. Cuando regresaba de estas excursiones a Santiago se encerraba con su hermano en su casa de La Reina a mostrarle lo que hab\u00eda recopilado. Estas reuniones, en que ambos se influenciaban mutuamente, pod\u00edan durar d\u00edas completos. Uno de sus frutos se vio cuando Nicanor Parra public\u00f3 el libro <i>La cueca larga<\/i> (1958) en que incluy\u00f3 el poema <i>Defensa de Violeta Parra<\/i>. Otro poema de este libro titulado <i>La cueca larga de los Meneses<\/i> fue musicalizado por Violeta Parra y publicado en un disco de larga duraci\u00f3n publicado dedicado a la cueca (Ode\u00f3n, 1959).<\/p>\n<p>En Violeta Parra recopilar y componer sus propios temas eran dos caras de la misma medalla. As\u00ed nacieron los temas <i>La jardinera, Casamiento de negros, Qu\u00e9 pena siente el alma<\/i> y muchos otros. El reconocimiento lleg\u00f3 pronto. Despu\u00e9s de una invitaci\u00f3n a Polonia en 1955, pas\u00f3 una temporada en Par\u00eds mostrando su trabajo en diversos conciertos y como artista de planta en L\u00b4Escale. Cuando regres\u00f3 a Chile a mediados de 1956 comenz\u00f3 una nueva etapa en sus recopilaciones. Esta vez en el norte y sur del pa\u00eds. Mientras m\u00e1s profundizaba en las ra\u00edces de la cultura popular chilena, m\u00e1s se convert\u00eda en la artista genial que recordamos hoy. Sin que ese fuera su programa, Violeta Parra encarn\u00f3 el m\u00e1s genuino esp\u00edritu rom\u00e1ntico de Herder y Rousseau. Su trabajo no se bas\u00f3 en teor\u00edas, sino en una intuici\u00f3n fuerte de lo propio a lo que accedi\u00f3 sin m\u00e1scaras, siendo simplemente ella misma: honesta, directa y sin hipocres\u00eda.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><i>Yo canto a la chillaneja si tengo que decir algo,<br \/>\nY no tomo la guitarra, por conseguir un aplauso,<br \/>\nYo canto a la diferencia que hay de lo cierto a lo falso,<br \/>\nDe lo contrario no canto.<\/i><\/p>\n<p>Con ella lleg\u00f3 el momento en que <i>algo<\/i> que siempre hab\u00eda estado escondido quiso mostrarse. Ella lo sab\u00eda. Ve\u00eda su trabajo como una misi\u00f3n. Gesto, por lo dem\u00e1s, netamente rom\u00e1ntico. El hecho de que en ella se diera una identificaci\u00f3n total con los temas de la tradici\u00f3n que recopilaba es otro gesto rom\u00e1ntico. Siendo as\u00ed, no debe sorprender que los temas que compon\u00eda inspirados en sus recopilaciones llegaran a un p\u00fablico tan amplio. La radio chilena le ofreci\u00f3 un programa semanal titulado <i>As\u00ed canta Violeta Parra<\/i> que dur\u00f3 todo el a\u00f1o 1954 y tuvo mucha audiencia. Las cartas que le llegaban ten\u00eda que transportarlas en un saco a su <i>casa de palos<\/i> de La Reina. Su canto era y es el canto de todos y su dolor fue tambi\u00e9n el dolor de todos. Dolor porque la \u00e9lite no se lo puso f\u00e1cil. Su popularidad y el reconocimiento internacional no bastaron para que le ofrecieran un espacio en las instituciones. La \u00fanica instituci\u00f3n que la contrat\u00f3 fue la Universidad de Concepci\u00f3n. Su rector David Stitchkin la llam\u00f3 en 1957 para que creara un Museo de Arte Popular en esa ciudad. Fue un buen momento en su carrera, pero un mal momento en su vida amorosa. En la capital del sur se enamor\u00f3 del pintor Julio Esc\u00e1mez y no fue correspondida como ella esperaba. Cuando dej\u00f3 Concepci\u00f3n se llev\u00f3 sus <i>D\u00e9cimas<\/i> autobiogr\u00e1ficas, escritas en esa ciudad, a Temuco, Chilo\u00e9, Santiago y luego a Argentina. De all\u00ed pas\u00f3 otra vez a Europa, esta vez con su nuevo amor, el entonces vagabundo suizo Gilbert Fabre a quien ella ense\u00f1\u00f3 a tocar la flauta y transform\u00f3 en un atista de renombre internacional.<\/p>\n<p>Heinrich Heine, el poeta rom\u00e1ntico alem\u00e1n, dice que \u201c<i>la ruptura del mundo pasa en medio del coraz\u00f3n del poeta<\/i>\u201d<i>. <\/i>A Violeta Parra se le criticaba su car\u00e1cter fuerte y su modo directo, sincero y sin poses. Es sabido que ella no se med\u00eda en sus reacciones cuando algo le molestaba. Aunque seg\u00fan Nicanor Parra, no era m\u00e1s que un corderillo disfrazado de lobo. Para \u00e9l la raz\u00f3n \u00faltima de las desaveniencias entre Violeta Parra y sus contempor\u00e1neos era su alto sentido de la dignidad personal. Era su autoconciencia la que la hac\u00eda sentirse incomprendida. Hoy sabemos que ella estaba demasiado adelantada a su tiempo. Mientras gran parte de la poblaci\u00f3n viv\u00eda todav\u00eda en el paradigma de Sarmiento, ella ya iba a mediados del siglo XXI. En Chile todav\u00eda no llegamos al tiempo de la adelantada. Sus contempor\u00e1neos a\u00fan no han nacido.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Patricia Cerda<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Presentaci\u00f3n: Violeta Parra inaugur\u00f3 una nueva mirada hacia lo chileno, sin miedos, sin verg\u00fcenzas, sin hipocres\u00eda. Su campo creativo fue la memoria cultural. Cuando ella comenz\u00f3 sus investigaciones, esta memoria era negada en Chile. 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