{"id":26345,"date":"2023-09-14T01:01:28","date_gmt":"2023-09-14T07:01:28","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=26345"},"modified":"2024-05-20T05:59:21","modified_gmt":"2024-05-20T11:59:21","slug":"el-aroma-de-lo-crujiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2023\/09\/el-aroma-de-lo-crujiente\/","title":{"rendered":"El aroma de lo crujiente"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Jimena alcanz\u00f3 a escuchar el tintineo de las campanas contra los vidrios del cancel cuando cerraron la puerta. Dej\u00f3 el libro sobre la banca y qued\u00f3 atenta a las dos vueltas de llave que anuncian el final de la jornada. El eco de las \u00faltimas voces fue dejando una estela por el patio hasta llegar al zagu\u00e1n. Esper\u00f3 el rechinido del port\u00f3n; una vez azotado, el \u00faltimo trabajador habr\u00eda partido.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Del jard\u00edn lleg\u00f3 el zumbido de los insectos que merodean las jacarandas. Los p\u00e1jaros comenzaron a regresar escandalosamente al hule del patio; detr\u00e1s de ellos llegar\u00eda la noche.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Es as\u00ed como a Jimena le gustaba medir el tiempo cada tarde desde que le pusieron el implante y le ense\u00f1aron a escuchar. Cerraba los ojos y se permit\u00eda gozar de esa parte auditiva de la realidad. En cuanto los trabajadores se fueron, ella entr\u00f3 del balc\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Emilio ya estaba listo para dar el paseo por el huerto donde encontraba una nueva raz\u00f3n de su existencia. Cuando optaron por esa propiedad es porque les pareci\u00f3 pr\u00e1ctico vivir y tener el negocio ah\u00ed mismo, pero siempre andaban buscando espacios reservados a su intimidad. El jard\u00edn quedaba oculto detr\u00e1s de la casa, y decidieron ubicar el huerto al fondo. Hab\u00edan pasado tres a\u00f1os desde que les instalaron la moderna estructura de alm\u00e1cigos donde ellos sembrar\u00edan las primeras semillas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dejaron el huerto con la quietud del ocaso. Tra\u00edan sobre la piel aromas encontrados en el jard\u00edn y los labios rojos de zarzamora. Esa tarde era especial, Emilio regresar\u00eda a la panader\u00eda por primera vez despu\u00e9s del accidente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Jimena abri\u00f3 la puerta y Emilio se qued\u00f3 un momento en el umbral. Al interior transcurr\u00eda el silencio interrumpido por el motor de los refrigeradores. La atm\u00f3sfera estaba impregnada de aromas de los panes horneados durante esa jornada.\u00a0 A un costado vibraban los motores y al otro, una gota escurr\u00eda del grifo. Emilio suspir\u00f3 con una sonrisa y avanz\u00f3 directo al \u00e1rea donde se encontraban las mesas de trabajo, como si las hubiera visto. Se top\u00f3 con una silla junto al lavabo y se sent\u00f3 a escuchar los movimientos de Jimena, quien encendi\u00f3 las luces.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Los del primer turno empezar\u00e1n a llegar como a las cuatro de la ma\u00f1ana; hay tiempo para detenerse en los instantes \u2014murmur\u00f3 Emilio.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Jimena se ocup\u00f3 de medir los ingredientes. Sirvi\u00f3 algunas porciones de harina en la b\u00e1scula, hasta completar la medida exacta. Cada vez que sumerg\u00eda la pala en el bote, los sonidos secos de los peque\u00f1os reacomodos de esa arena blanca y fin\u00edsima fueron para ella como una bienvenida. Cuadricul\u00f3 el trozo de mantequilla y fue colocando un cubito sobre otro hasta conformar una escultura sobre un platito de aluminio. Mientras pesaba la sal, el az\u00facar y la levadura, record\u00f3 las reacciones qu\u00edmicas, seg\u00fan el orden en el que se combinan.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De haber insistido, Jimena ser\u00eda una qu\u00edmica en alimentos. C\u00f3mo le hubiera gustado ir a la universidad, pero no pod\u00eda ni hablar. Clarito ve\u00eda las muecas de los vecinos de su edad, a veces de burla, a veces de l\u00e1stima. Era peor que sintieran piedad a que se burlaran, porque as\u00ed tambi\u00e9n ella pod\u00eda re\u00edrse. Odiaba esas estridencias que se le escapaban de las cuerdas vocales. Antes de la operaci\u00f3n nunca las distingui\u00f3, pero pod\u00eda ver las caras de quienes la escuchaban. C\u00f3mo le hubiera gustado destinar su vida al estudio y concentrarse en lo importante, en las f\u00f3rmulas, en los experimentos del laboratorio, y no en las muecas de burla. En esa \u00e9poca la universidad no estaba hecha para sus posibilidades, aunque, de haberse puesto a estudiar por su cuenta, seguramente se hubiera dedicado a la investigaci\u00f3n y su vida habr\u00eda transcurrido en un laboratorio comprobando las reacciones qu\u00edmicas de los elementos. La medicina hab\u00eda avanzado, ya estaba operada, pod\u00eda hablar y escuchar, pero para ella era demasiado tarde.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con Emilio, Jimena se siente distinta. Incluso antes del accidente, en su expresi\u00f3n no se notaba ni un indicio de molestia por su manera de hablar. Jimena se coloc\u00f3 en cuclillas para medir horizontalmente la cantidad exacta del agua en la taza dosificadora y completar la fila de recipientes: un taz\u00f3n de vidrio para los l\u00edquidos, un cuenco de madera para los s\u00f3lidos, los cubos de mantequilla, el trozo de levadura, no hab\u00eda pierde, Emilio podr\u00eda distinguirlos. Se acerc\u00f3 a \u00e9l, coloc\u00f3 las manos sobre sus hombros y lo bes\u00f3 para que supiera que ya estaba todo listo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Emilio sinti\u00f3 el calor de Jimena en sus labios y la abraz\u00f3. Esa manera de comunicarse despu\u00e9s de que \u00e9l perdi\u00f3 la vista y antes de la operaci\u00f3n que a ella le dio la posibilidad de escuchar su propia voz, se les qued\u00f3 siempre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Emilio se incorpor\u00f3.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c\u00a1Cu\u00e1nto tiempo que no se pon\u00eda su ropa de trabajo y su filipina blanca de panadero!\u201d, pens\u00f3 Jimena emocionada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Emilio recogi\u00f3 un poco de jab\u00f3n y, mientras se formaba toda esa espuma con el r\u00e1pido movimiento de sus manos bajo el chorro de agua, las escenas del oficio desfilaban sin orden\u00a0en su memoria. Cerr\u00f3 la llave, oli\u00f3\u00a0la toalla que Jimena le acercaba y se sec\u00f3. La superficie estaba impecable.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con el deslizamiento de sus palmas sobre la mesa, comenzaba para Emilio algo as\u00ed como un rito de reconciliaci\u00f3n con la vida. Jimena cerni\u00f3 la harina sobre las manos de su amado y qued\u00f3 absorta ante la silenciosa lluvia blanca que poco a poco formaba un peque\u00f1o volc\u00e1n.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Emilio se tom\u00f3 el tiempo de sumergir los dedos en el mont\u00edculo que termin\u00f3 por formarse sobre la mesa. Jimena dej\u00f3 caer los trozos de mantequilla y las yemas de Emilio siguieron los bordes de uno y otro al azar. Jimena agreg\u00f3 agua y not\u00f3 c\u00f3mo los peque\u00f1os r\u00edos rodeaban las manos de Emilio, hundidas por completo dentro de la harina. Poco a poco se fueron humedeciendo algunas partes antes de la homogenizaci\u00f3n completa de los ingredientes.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Emilio hubiera deseado seguir experimentando los contrastes entre las diversas texturas, pero los cubos se ablandaban cada vez m\u00e1s con su calor. Entonces comenz\u00f3 a trabajar la masa h\u00e1bilmente, como aquellos d\u00edas. Los dedos, a intervalos entre unos y otros, se extend\u00edan y contra\u00edan como la m\u00e1s eficaz de las herramientas y las palmas presionaban, hasta que logr\u00f3 la consistencia tersa y cada vez m\u00e1s d\u00factil de aquella amalgama. Una escena que le era bien conocida a Jimena, pero invariablemente ejerc\u00eda en ella la fascinaci\u00f3n de una primera vez.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Emilio dej\u00f3 un momento la masa. Qued\u00f3 sosteniendo un huevo con las yemas de sus diez dedos, unos frente a otros, y con la delicadeza suficiente para no quebrar el cascar\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Tan resistente y fr\u00e1gil a la vez \u2014dijo Emilio en voz alta\u2014, como lo que nos es dado al nacer, pues en cualquier momento podemos perderlo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Emilio record\u00f3 la escena donde \u00e9l despertaba en esa cama de hospital y viv\u00eda como en un mal sue\u00f1o los vendajes sobre la cara.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Me sent\u00eda completamente aislado, como dentro de un t\u00fanel fr\u00edo y h\u00famedo, interminable, desde el que apenas alcanzaba a escuchar tu voz al otro extremo. En medio de una luz tenue, lejana, inici\u00e9 el descenso en ca\u00edda libre por un abismo. S\u00f3lo tus murmullos, que sent\u00eda c\u00e1lidos, me permit\u00edan saber que no segu\u00eda en aquella pesadilla, pero siempre dentro de esa carcasa oscura, desde la que, agazapado, fui aprendiendo a percibir con otros sentidos el mundo exterior que nunca volver\u00eda a ver con los ojos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los pulgares de Emilio quebraron el cascar\u00f3n y la sustancia coloidal escurri\u00f3 y lubric\u00f3 la masa que apenas hab\u00eda comenzado a formarse.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00a1Cu\u00e1nto tiempo desperdiciado, s\u00f3lo por no dejar ir lo que ya no tenemos! \u2014continu\u00f3.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Jimena mir\u00f3 con tristeza la expresi\u00f3n aparecida en el rostro de Emilio mientras se despegaba la melcocha de los dedos y segu\u00eda amasando.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014S\u00f3lo hay que insistir sin parar hasta lograr la consistencia \u2014segu\u00eda diciendo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Jimena imagin\u00f3 en ciertas partes de su cuerpo la presi\u00f3n suave y firme de Emilio al apretar la masa. Sab\u00eda que, si daba dos pasos y acercaba los labios a su cuello, \u00e9l se estremecer\u00eda. Lo hubiera abrazado, se habr\u00eda sentado sobre \u00e9l y rodeado por la cintura con sus piernas, habr\u00eda colocado la cara junto a su mejilla, y la frotar\u00eda con suavidad. Estrechados, Jimena y Emilio se habr\u00edan besado, pero la idea era no descuidar el pan que \u00e9l amasaba por primera vez despu\u00e9s de tanto tiempo. A eso regresaba.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Emilio enrojeci\u00f3, como cuando percib\u00eda el calor en el cuerpo de Jimena.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014La harina es tan tersa como tu piel \u2014dijo Emilio y aument\u00f3 la rapidez para no cocer la masa con la temperatura de sus manos. La azot\u00f3 contra la mesa. Presion\u00f3 hacia delante con todo el peso de su cuerpo y de regreso. Las gotas de sudor saltaron por su frente. Cuando la masa adquiri\u00f3 la consistencia el\u00e1stica deseada, se detuvo un momento para formar una bola y sentir la densidad en el centro de las palmas; suave y a la vez pesada. La dej\u00f3 descansar y la tap\u00f3.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Jimena sali\u00f3 del arrobo y fue a prender el horno. De regreso levant\u00f3 un poco el pa\u00f1o que cubr\u00eda la masa; le encantaba ver c\u00f3mo el volumen iba aumentando y saber que llegar\u00eda al doble de su tama\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A fuerza de extender cada trozo y rodarlo bajo los dedos estirados, Emilio dio forma a tres grandes hogazas. Jimena las llev\u00f3 a hornear.\u00a0 Mientras \u00e9l se frotaba manos y brazos con la espuma olorosa bajo el chorro, ella limpi\u00f3 la mesa de trabajo; despu\u00e9s lav\u00f3 y guard\u00f3 los recipientes utilizados.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Jimena percibi\u00f3 el aroma de lo crujiente y fue a buscar los panes. Justo cuando abri\u00f3 el horno, la temperatura hab\u00eda llegado al l\u00edmite, pues el cron\u00f3metro que hab\u00edan instalado a ra\u00edz del accidente emiti\u00f3 la alarma autom\u00e1tica. Localiz\u00f3 la charola reservada para las piezas que les est\u00e1 permitido consumir a los panaderos durante la jornada de trabajo. Dej\u00f3 dos hogazas ah\u00ed y, divertida, se descubri\u00f3 sonriendo al pensar que se encontrar\u00edan con el regreso de Emilio. Meti\u00f3 el tercero en una cesta y apag\u00f3 las luces.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Jimena y Emilio salieron al patio con la prisa del deseo. Jimena jal\u00f3 la puerta y escuch\u00f3 sus propios giros de llave dentro de la cerradura tras el leve estremecimiento de los vidrios. Emilio ya iba escaleras arriba. Jimena lo alcanz\u00f3. Primer piso, segundo piso. El departamento estaba abierto. Dentro, \u00e9l esper\u00f3 a que ella dejara el pan junto a la ventana para abrazarla por la cintura. Ella alcanz\u00f3 a cerrar la puerta con el pie.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Jimena sab\u00eda que el aroma de los panes crujientes saldr\u00eda a la calle y se colar\u00eda por las ventanas abiertas del barrio durante la noche. Emilio hab\u00eda regresado.\u00a0<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Del libro de cuentos <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">De regreso <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(Bonilla Artigas Editores, 2021)<\/span><\/h5>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Pan dulce mexicano, por Nahima Aparicio, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jimena alcanz\u00f3 a escuchar el tintineo de las campanas contra los vidrios del cancel cuando cerraron la puerta. Dej\u00f3 el libro sobre la banca y qued\u00f3 atenta a las dos vueltas de llave que anuncian el final de la jornada. 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