{"id":2611,"date":"2018-11-01T00:21:36","date_gmt":"2018-11-01T06:21:36","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/11\/heraclitus-arrow-octavio-armand\/"},"modified":"2023-06-06T09:00:51","modified_gmt":"2023-06-06T15:00:51","slug":"heraclitus-arrow-octavio-armand","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/11\/heraclitus-arrow-octavio-armand\/","title":{"rendered":"&#8220;La flecha de Her\u00e1clito&#8221; de Octavio Armand"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p><em>&#8220;Esa voz vino y pas\u00f3, comenz\u00f3 y termin\u00f3; las s\u00edlabas sonaron y se desvanecieron, la segunda detr\u00e1s de la primera, la tercera despu\u00e9s de la segunda, y as\u00ed todas las dem\u00e1s, por orden; y acabada la \u00faltima sobrevino el silencio&#8221;.<\/em><\/p>\n<p>El lenguaje es sucesivo, seg\u00fan lo que acabas de leer en las confesiones de san Agust\u00edn acerca de la palabra creadora de Dios. Voluntad de expresi\u00f3n, querer querer decir, comprende secuencias que se tienen que eslabonar y que paulatinamente se deben cumplir antes de llegar a la meta deseada: ese silencio que equivale a posible plenitud. Lo estipulado en nada difiere sustancialmente de las paradojas matem\u00e1ticas de Zen\u00f3n, donde hay secuencias y eslabones por cumplir para que el disparo pueda dar al blanco y la carrera llegar a la meta. Pero a diferencia de los rebanados n\u00fameros del eleata, que no solo demoran una eventual culminaci\u00f3n de la ordal\u00eda, sino que la imposibilitan, en el lenguaje ni las secuencias ni los eslabones ni las metas se subdividen indefinidamente, infinitamente, para obstruir el movimiento, fren\u00e1ndolo una y otra vez al pie de cada pen\u00faltima s\u00edlaba.<\/p>\n<p>Al contrario, como lo subraya el santo, se presume la fluidez conveniente, necesaria, pare\u00e1ndola con el aliento que la sustenta e impulsa: &#8220;en la palabra humana, que consta de signos sonoros, no se completa una frase sino a condici\u00f3n de que las palabras, habiendo dicho lo que les toca, dejen el sitio a las palabras que siguen&#8221;.<\/p>\n<p>Ajeno al axioma, que puede fijarse y reproducirse en la mente como un virus, el lenguaje se vincula a la finitud del cuerpo y los sentidos, al ritmo de la respiraci\u00f3n, al movimiento de los labios y la lengua, que dan voz a las s\u00edlabas en el habla y el canto.<\/p>\n<p>En un caso la carrera nunca concluye y en el otro a veces se acelera, o se precipita, pues no se subdivide infinitamente el dividendo sino el divisor, y la pronunciaci\u00f3n siempre alcanza a la tortuga: &#8220;mediante un sentido corporal sientes lo que se habla pero no quieres que se detengan las s\u00edlabas, sino que vuelen y que vengan otras y as\u00ed puedas entender lo que te dicen&#8221;.<\/p>\n<p>En uno y otro caso, sin secuencias no hay consecuencia. Pero en la paradoja matem\u00e1tica la secuencia siempre casi cumplida es un fin en s\u00ed: no el fin sino la media mediatizada justifica los medios. Y los miedos. Y tanto medios como miedos son mitades dinamizadas por y para la comunicaci\u00f3n; pontificadas por as\u00ed decirlo, mitades suspendidas sobre el vac\u00edo como las dovelas de un arco, que se acercan hasta juntarse en la clave para distribuir el peso del significado y sostenerlo en perfecto equilibrio.<\/p>\n<p>En \u00faltima instancia, el lenguaje es aliento y palabra en secuenciales s\u00edlabas, ambos derivados seg\u00fan el santo directamente de Dios, quien infunde el aliento al hombre y le da la palabra, siendo \u00c9l, el Verbo, conjugaci\u00f3n de dicho y hecho cabalmente consumada.<\/p>\n<p>Apoyado en una voluntad reiterada, de verbo porfiado, al querer querer decir ni la censura ni la afasia lo frenan de manera terminante. Sobrentendidos, entrel\u00edneas, gestos, claves, gui\u00f1os del lenguaje, sustituyen lo vedado o perdido. Se corre la voz aunque no se muevan los labios.<\/p>\n<p>En la tarta(ta(ta(ta(ta)ta)ta)ta)mudez, como la palabra misma lo entra\u00f1a, podr\u00edamos sospechar el flechazo en vilo de Zen\u00f3n. Se estancan las s\u00edlabas en una s\u00edlaba. Pero aun ah\u00ed sentimos, aunque tembloroso, el agitado pulso de Her\u00e1clito. Pues el silencio de una atropellada mudez es conclusivo en su impotencia, y llegan a la meta, tanto la palabra, que se define meridianamente, como el gago cuyo esfuerzo f\u00edsico y mental al fin salva la tragedia, aunque el tel\u00f3n precise un gesto suyo o el pr\u00e9stamo de s\u00edlabas por parte del escucha, empat\u00e1ndose los interlocutores gracias a una piadosa sinalefa.Fluye tambi\u00e9n el sentido en las aparentes contradicciones del lenguaje. En el ox\u00edmoron agua seca sabremos sufrir o saciar la sed. A Epim\u00e9nides quiz\u00e1 t\u00fa no le hubieras cre\u00eddo y yo s\u00ed, pero el cretense dijo con absoluta entereza que ment\u00eda. Al torcerse como un nudo gordiano en su paradoja, enga\u00f1a menos.<\/p>\n<p>En un pal\u00edndromo, como en los encierros de toros, la encerrona reitera, por simetr\u00eda de espejo, el dinamismo de las palabras, que recomienzan donde terminan, rebotando en perfecta carambola en pos de una redundancia de calculada chispa.<\/p>\n<p>Incluso en las tautolog\u00edas, solo capaces de metas deleznables, la carrera tiene la alegr\u00eda de un destino, pues inmancablemente Aquiles y la tortuga se alcanzan a s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>Semana santa: Sevilla es una procesi\u00f3n y el canto una saeta. Cristo andaluz, la voz arrastra mezquitas y levanta catedrales; cruza la cruz y se clava en ella hasta el fondo estrellado del pulm\u00f3n, como una se\u00f1al de tr\u00e1nsito que anuncia la \u00faltima y \u00fanica v\u00eda: hacia arriba.<\/p>\n<p>De la boca del negro gigante, dice Lezama, sale un ferrocarril de mamey. No me puedes o\u00edr, me dice la ni\u00f1a, porque canto para mi mam\u00e1. El flechazo del amor y el piropo aciertan el blanco por azar o cetrer\u00eda. Dos lenguas intraducibles entretejen sus s\u00edlabas. El lenguaje de los amantes es de dos v\u00edas pero traza un rumbo excluyente: el beso.<\/p>\n<p>&#8220;El camino se internaba como una lanza por un terreno desigual, sin desviarse por nada, y el paisaje cambiaba con la marcha&#8221;. Esto, en Los hechos del Rey Arturo, versi\u00f3n Steinbeck. Coinciden la lanza, la se\u00f1al de tr\u00e1nsito, la direcci\u00f3n y el camino. Se hace camino al andar. Como la lengua. Como el beso. Antes san Agust\u00edn lo hab\u00eda dicho as\u00ed: &#8220;Es en tu Verbo, Palabra por la cual fueron creadas, donde las cosas oyen su destino: &#8216;desde aqu\u00ed hasta all\u00ed'&#8221;.<\/p>\n<p>El lenguaje como trayectoria y la trayectoria como lenguaje. Perspectiva renacentista, punto de fuga, simetr\u00eda de espejo. Punto a punto y de un punto a otro, el viaje construye el trayecto en el poco a poco y el ida y vuelta.<\/p>\n<p>Con el espacio Homero hace un mapa que se llama Ulises y lo pone en palabras. La geograf\u00eda como aventura: el espacio se mueve en un mundo fijo y el tiempo se detiene en las corrientes desviadas de los r\u00edos.<\/p>\n<p>No solo chorrea la tela, a veces la pisa para pintarla: Pollock, como Ulises, se pierde en el paisaje que \u00e9l mismo crea. Mancha el lienzo como un bisonte de piedra agujereado o un cazador levantado en peso por la cornada.<\/p>\n<p>Al pintar el tiempo se convierte en espacio y al rastrear la presa el espacio se convierte en trayectoria. Sintaxis que en cada punto y seguido tropieza con mil perspectivas que son puntos de fuga que son huellas de bisonte o cazador, tuyas o m\u00edas.<\/p>\n<p>El espacio convertido en p\u00e1gina y el tiempo en escritura: las huellas del bisonte y las del hombre que lo rastrea son una novela, un ensayo, un poema. Al encontrarse, al flechar y embestir, el animal y el cazador matan, se matan, mueren. Se entienden.<\/p>\n<p>Casi siempre vence quien sin saberlo ya ha aprendido a deletrear lo escrito y subrayado en el paisaje que somete, transform\u00e1ndose en una punta de flecha al afilar piedras y pulirlas para hacer puntas de flecha: \u00edndice que es un orden y una orden que es un arma que es un signo que se\u00f1ala que es un arma que apunta que es un signo y mata y dice que mata y matar\u00e1 de nuevo.<\/p>\n<p>La flecha de Her\u00e1clito nunca da en el mismo blanco dos veces.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Caracas, \u00bf2008?<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Octavio Armand<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Esa voz vino y pas\u00f3, comenz\u00f3 y termin\u00f3; las s\u00edlabas sonaron y se desvanecieron, la segunda detr\u00e1s de la primera, la tercera despu\u00e9s de la segunda, y as\u00ed todas las dem\u00e1s, por orden; y acabada la \u00faltima sobrevino el silencio&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2608,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2998,4457],"genre":[2019],"pretext":[2033,2032],"section":[2397],"translator":[2562],"lal_author":[3490],"class_list":["post-2611","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-cuba-es","tag-numero-8","genre-essay-es","pretext-ensayo-es","pretext-essay-es","section-dossier-octavio-armand-es-2","translator-roberto-cantu-es-2","lal_author-octavio-armand-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2611","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2611"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2611\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2608"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2611"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2611"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2611"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=2611"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=2611"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=2611"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=2611"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=2611"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}