{"id":2603,"date":"2018-10-31T23:40:44","date_gmt":"2018-11-01T05:40:44","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/10\/think-overlook-alejandro-sebastiani-verlezza\/"},"modified":"2024-04-19T10:11:21","modified_gmt":"2024-04-19T16:11:21","slug":"think-overlook-alejandro-sebastiani-verlezza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/10\/think-overlook-alejandro-sebastiani-verlezza\/","title":{"rendered":"&#8220;Pensar en Overlook&#8221; by Alejandro Sebastiani Verlezza"},"content":{"rendered":"<div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'; color: #2d2d2d}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'; color: #2d2d2d}<br \/>p.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p6 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 70.8px; text-align: justify; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p7 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 70.8px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right;\"><i>a RCZ <\/i><\/p>\n<p>\u00c9l ya es dos: Octavio y Armand. Uno es poeta, otro ensayista. Ambos son inseparables. Es m\u00e1s: uno y otro van confundi\u00e9ndose. Octavio, el poeta, flota en los m\u00e1s variados pensares, suelta la desencadenada melod\u00eda de sus idas y venidas. Su prosa emprende un camino, ya no el de Galta, ni el de La Habana, ni el de Guant\u00e1namo, sino el del espa\u00f1ol al ingl\u00e9s, el del Danubio a la Pavesina, el camino del aqu\u00ed y el ahora, el del ahora que ya no es ahora porque justo <i>ahora<\/i> est\u00e1 perdiendo su hora. Armand, ensayista, tampoco abandona el impulso l\u00edrico, solo que ahora est\u00e1 acompa\u00f1ado de la anatom\u00eda, la filolog\u00eda, la pintura, la melancol\u00eda. Pero sobre todas las cosas Octavio y Armand son algo as\u00ed como un cuerpo que gira y gira. S\u00ed, saltan, hacen amagos, fintas, persiguen un sentido que siempre se desplaza en los confines de sus p\u00e1ginas en prosa, como un \u201cladrillo etrusco\u201d que llega a mis manos dispuesto a interpelarme.<\/p>\n<p>Armand y Octavio, inseparables, decir al uno ya es invocar al otro y al resultante entre el forcejeo que <i>ambos<\/i> emprenden cada d\u00eda. Yo creo que a estas alturas no resulta exagerado decir que <i>\u00e9l<\/i> \u2014p\u00e1gina y persona\u2014 es lo m\u00e1s parecido a un g\u00e9nero literario. <i>Contra la p\u00e1gina<\/i> condensa sus itinerarios en prosa ensay\u00edstica desde 1980 hasta el 2013. M\u00e1s que un <i>ladrillo<\/i>, es el port\u00f3n que conduce a m\u00faltiples pasadizos, laderas, encrucijadas y fisuras. Repaso su \u00edndice, siento otro descentramiento m\u00e1s: textos escritos fuera y dentro del pa\u00eds se publican esta vez en M\u00e9xico, pero antes tuvieron su largo trasbordo en los niuyores y qui\u00e9n sabe d\u00f3nde m\u00e1s. La ubicuidad de Octavio es l\u00fadica: \u00bfdesde d\u00f3nde habla? Yo creo que desde un cuarto lleno de humo y animales antiguos y un poco salvajes. Lejos, muy lejos de las ideolog\u00edas y las doctrinas, las estatuas de m\u00e1rmol y las ortodoxias, la arqueolog\u00eda de Armand est\u00e1 fundada en la juntura humoral de saberes casi en ruina y devaluados por toda la aparatolog\u00eda encargada de gestionar qu\u00e9 es <i>in<\/i>, qu\u00e9 no. Pero eso no importa: \u00e9l <i>se fuma<\/i> esos saberes. Con paciencia, hace su picadura. De la bocanada al humo, el cuerpo y la memoria hacen lo suyo. La p\u00e1gina y el ojo ajeno son el puerto final, pero hay que decirlo, buena parte del <i>revelado<\/i> solo la conoce \u00e9l y el gent\u00edo que suele acompa\u00f1arlo cuando escribe. Ah\u00ed la gracia del doble escritor. Otro con los otros, solo as\u00ed puedo imaginar el deseo que fluye y empuja la escritura de una p\u00e1gina sobre Lezama, Sarduy, Kafka, Gotera, Holbein, Apollinaire.<\/p>\n<p>Dar cuenta de <i>los otros<\/i> suele poner en aprietos. No he dejado de preguntarme a qu\u00e9 se parece Octavio y su eco, cu\u00e1ntas cosas tienen que pasar para que estilo y hombre sean la misma cosa. De d\u00f3nde son estos cantantes. Algo deben saber los tres de Matamoros: <i>ay, mam\u00e1, quiero saber de d\u00f3nde ser\u00e1n estos se\u00f1ores que parecen de la loma y cantan con voz del llano<\/i>. Yo creo que esto de venir de un lugar y entonarse en otro tiene mucho que ver con \u201cellos\u201d y esa ins\u00f3lita habilidad para desplazarse <i>en<\/i> y <i>sobre<\/i> la p\u00e1gina. Lleno de parodias y mascaradas, no puedo dejar de recordar a Sarduy. Cubano de alteridad parisina y parisino de cubanidad alterada, desde el primer momento que le\u00ed a Octavio y Armand conjetur\u00e9 que el di\u00e1logo es casi perfecto. Ambos comparten el gusto por la fiesta barroca, la devoci\u00f3n por Lezama, la risa por debajo, ese paladeo sonoro de lo dicho vuelto aire, la tentaci\u00f3n y el riesgo por la risa que hace el sentido y lo desbarata. No en vano compartieron cartas y comentarios sobre sus libros. Por suerte, \u201cestos\u201d se encontraron. Es como si todo cubano tuviera su doble en alg\u00fan lugar del mundo. Ya se ve, ahora hablo de multitudes. Sabr\u00e1 la charada, ella tendr\u00e1 sus n\u00fameros. \u00bfMariposa, gato, perro, mono, piano, sortija, bailarina? Agregar\u00eda a este mapa de signos otro m\u00e1s: la maleta. S\u00ed, hombres llenos de equipaje, mudados de todas partes, salvo de ese cuarto donde tiempos y espacios hacen cuerpo. No es mucho azar entonces que ambos se hayan dedicado al extra\u00f1o malabarismo de Montaigne, Dar\u00edo, Reyes: <i>yo soy la materia de mi libro, tambi\u00e9n mi metaf\u00edsica y mi f\u00edsica, est\u00fadiome a m\u00ed mismo, soy vano, banal, variado, centauro, pulpo y ornitorrinco, c\u00f3smico y de mi esquina<\/i>. Lo digo porque detr\u00e1s de estas contra-<i>p\u00e1ginas<\/i> veo la risa de alguien que no termina de creerse su \u201csaber\u201d <i>y se sabe<\/i> sujeto a los vaivenes de su variable condici\u00f3n. Y no s\u00e9 si esto es una infidencia, pero no he dejado de pensar en un trozo de carta que ellos \u2014ni idea cu\u00e1l\u2014 me escribieron a\u00f1os atr\u00e1s:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">El ensayo no se empe\u00f1a, como otros g\u00e9neros, en establecer una empresa monol\u00edtica con sus argumentos. En vez de Fulano, Mengano, Zutano y asociados, se complace con Fulano, Mengano, Zutano y c\u00f3mplices. Hay algo de marginalidad, de improvisaci\u00f3n, de asalto a la opini\u00f3n razonable desde la imaginaci\u00f3n. No pretende repartir como hostias sus convicciones para que todos comulguen en un mismo pensamiento, como \u00e1ngeles en la cabeza del alfiler. No se trata de pensar lo mismo sino de pensar. Pero pensar a mandarriazos, a martillazos, como suger\u00eda Nietzsche.<\/p>\n<p>Repaso las prosas de Octavio y pienso que \u00e9l y Armand hicieron de lo anterior un m\u00e9todo que es sobre todo arte de vida, lo que por ah\u00ed \u2014y muy llanamente\u2014 se llama saber estar en las horas con los ojos puestos en todo lo bifronte, invitar a lo m\u00faltiple del yo a conversar, llenar su cuarto de sombras y resonancias, volver sus m\u00e1rgenes centro memorioso y dislocado. No escriben para engordar enciclopedias. M\u00e1s bien, se las comen y las escupen. Poco importa qu\u00e9 regi\u00f3n del saber aborden sino c\u00f3mo la pellizcan. Por eso los temas son infinitos: el <i>tao<\/i>, los paseos, los viajes, el pensamiento para el amigo, la burla, el descargo, el trozo de me\u00f1ique, los caligramas, los sue\u00f1os, la lejan\u00eda del pa\u00eds imaginado; el azar, sus extra\u00f1as apariciones\u2026 todo queda traducido, alterado, desplazado, despedazado, cocido, horneado, humeante.<\/p>\n<p>No es <i>dad\u00e1<\/i>. No es vanguardia ni retaguardia. No es surrealismo. No hay manifiestos. No hay proclamas, ni utop\u00edas, salvo la de c\u00f3mo resistir al paso del tiempo, solo un choteo que suena <i>y sabe<\/i>, empuja y disloca. Es alteridad, una muy curiosa alteridad. Es otra versi\u00f3n de lo cubano que ya es de Santa Rosa, Las Mercedes, Chaca\u00edto, la mesa aquella de la Pavesina, sus tazas p\u00e1lidas, los saludos, los chistes o\u00eddos al voleo, las versiones de otras escrituras, su personal\u00edsima paleograf\u00eda, las confidencias y las confabulaciones. Por eso estos ensayos de OA pueden volverse pasto para las m\u00e1s infinitas hip\u00f3tesis y blabl\u00e1. Que si Mart\u00ed, que si Lezama, que si Benjamin, que si el Comediante en Jefe, que si el barroco, que si \u201cLacan-te-ve\u201d, que si s\u00ed, que si no, que si el juego de espejos, que si lo cubano, que si el merengue haitiano y el dominicano, que si el guayo y la flauta china que se puso m\u00e1s dulce con el sol de La Habana\u2026 Pero siempre <i>sAlTa<\/i> la voz del hombre que comienza su po\u00e9tico ensayar en la conversaci\u00f3n, los correos que van y vienen, las rabietas, los chispazos de la memoria, los consejos, los chistes, todo lo que da forma a esa forma de leer tan suya. La resumo as\u00ed:<\/p>\n<p>So\u00f1\u00e9 con la charada. Me sali\u00f3 otra vez \u201cmaleta\u201d. El chino la puso en mis manos. Dijo: <i>yo te la doy, anda, ve y di, pero r\u00e1pido, porque el sue\u00f1o no suele flotar tanto tiempo<\/i>. En mi charada, la maleta es el dos, la s\u00edntesis. Lo desdoblado que pare un tercero. Y dos es Octavio, dije, doble Octavio y Armand. Si ya traduje la imagen a n\u00famero ahora falta volverla palabra. Habr\u00eda que inventar una capaz de borrar todas esas fronteras. Delirio. Octavio y Armand: <i>Ocmand<\/i>. Ensayista y poeta: <i>ensaeta<\/i>. \u201cOcmand\u201d, \u201censaeta\u201d\/Ocmaeta\/Oc, O, el pulpo, \u00e9l mismo. O,<\/p>\n<p>redondo,<\/p>\n<p>laber\u00edntico.<\/p>\n<p>Lo otro ser\u00eda: <i>ellos<\/i> pasando el cerrojo, despu\u00e9s de esta risotada, como buscando que una piedra se suelte del Ontario y su velocidad incida en los term\u00f3metros de la lluvia. Ahora mismo, cerca de unos loros bullangueros, el otro parlotear solitario, Armand, pues, Octavio, uno y otro en lo r\u00edtmico de su risa. Era una tarde caraque\u00f1a de julio y 1996, esta conversaci\u00f3n aun no exist\u00eda y no s\u00e9 si a\u00fan existe. Luego de ir rumiando alg\u00fan mensaje para los exiliados que andan por ah\u00ed, lleg\u00f3 a su casa y agarr\u00f3 su toc\u00f3n de l\u00e1piz:<\/p>\n<p><i>Un h\u00e9roe sin talones<br \/>\nUn \u00cdcaro con alas de ceiba<br \/>\nY dorsales de plata por si acaso<br \/>\nUn gran macedonio criollo<br \/>\nUn Maceo<\/i><\/p>\n<p><i>Yo escuch\u00e9 estas conversaciones<br \/>\nEn un caracol<br \/>\nDec\u00edan<br \/>\nTambi\u00e9n se entregan<br \/>\nComo olas los lentos \u00e1rboles<br \/>\nTambi\u00e9n el hijo de D\u00e9dalo<br \/>\nFue una isla<br \/>\nLa desesperaci\u00f3n de una isla<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Alejandro Sebastiani Verlezza<br \/>\nUniversidad Central de Venezuela<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c9l ya es dos: Octavio y Armand. Uno es poeta, otro ensayista. Ambos son inseparables. Es m\u00e1s: uno y otro van confundi\u00e9ndose. Octavio, el poeta, flota en los m\u00e1s variados pensares, suelta la desencadenada melod\u00eda de sus idas y venidas. Su prosa emprende un camino, ya no el de Galta, ni el de La Habana, ni el de Guant\u00e1namo, sino el del espa\u00f1ol al ingl\u00e9s, el del Danubio a la Pavesina, el camino del aqu\u00ed y el ahora, el del ahora que ya no es ahora porque justo <i>ahora<\/i> est\u00e1 perdiendo su hora.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2600,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2998,4457],"genre":[2019],"pretext":[2033,2032],"section":[2397],"translator":[2458],"lal_author":[3177],"class_list":["post-2603","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-cuba-es","tag-numero-8","genre-essay-es","pretext-ensayo-es","pretext-essay-es","section-dossier-octavio-armand-es-2","translator-arthur-malcolm-dixon-es","lal_author-alejandro-sebastiani-verlezza-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2603","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2603"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2603\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32537,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2603\/revisions\/32537"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2600"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2603"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2603"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2603"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=2603"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=2603"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=2603"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=2603"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=2603"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}