{"id":2595,"date":"2018-10-31T22:21:34","date_gmt":"2018-11-01T04:21:34","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/10\/octavio-armand-and-undoing-cubans-literary-tradition-johan-gotera\/"},"modified":"2024-04-19T10:15:04","modified_gmt":"2024-04-19T16:15:04","slug":"octavio-armand-and-undoing-cubans-literary-tradition-johan-gotera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/10\/octavio-armand-and-undoing-cubans-literary-tradition-johan-gotera\/","title":{"rendered":"&#8220;Octavio Armand y la tradici\u00f3n literaria cubana&#8221; de Johan Gotera"},"content":{"rendered":"<div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: center; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: center; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; color: #2d2d2d}<br \/>p.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; color: #2d2d2d; min-height: 15.0px}<br \/>p.p6 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p7 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p8 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>span.s1 {color: #000000}<br \/>span.s2 {color: #2d2d2d}<br \/><\/style>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: center; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: center; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p6 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p7 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/><\/style>\n<\/p>\n<p><b><i>La desesperaci\u00f3n como superficie<\/i><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>Ret\u00edcula no. 1: despedida y presencia<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Adi\u00f3s con\u00a0 llanto en cada\u00a0 mano. Mar.\u00a0 La voz<br \/>\ngast\u00e1ndose. Mar. Adi\u00f3s mil\u00a0 veces. Mar.\u00a0 Voz<br \/>\ngastada\u00a0 por\u00a0 palabras\u00a0 como\u00a0 piel. Entonces e<br \/>\nl\u00a0 pen\u00faltimo\u00a0 grito\u00a0 levantando\u00a0 gaviotas. \u00a0 Un<br \/>\npa\u00f1uelo\u00a0 que\u00a0 salta. P\u00e1g.\u00a0 Estrujando\u00a0 coraz\u00f3n<br \/>\nen \u00a0 blanco. Latiendo\u00a0 entre\u00a0 los\u00a0 dedos.\u00a0 Olas.<br \/>\nOrilla\u00a0 que\u00a0 recede, la\u00a0 distancia\u00a0 cada\u00a0 vez\u00a0 m<br \/>\n\u00e1s espumosa. Un jab\u00f3n.Y siempre una misma<br \/>\ndespedida, \u00a0 \u00e9sta. Mano\u00a0 llorando,\u00a0 la \u00a0 lengua<br \/>\nsoberanamente hinchada,\u00a0 pegada\u00a0 al\u00a0 paladar,<br \/>\nendurecida. Sal.\u00a0 Espuma. Luego,\u00a0 mar. Adi\u00f3s<br \/>\nde un labio a otro. Hermano,\u00a0 querida, mam\u00e1.<br \/>\nAdi\u00f3s de p\u00f3mulo a pie. El viento\u00a0 quema\u00a0 hue<br \/>\nllas, \u00a0 estatuas \u00a0 de \u00a0 harina.\u00a0 \u00a0 Historia \u00a0 y \u00a0 azul<br \/>\ndetr\u00e1s \u00a0 del \u00a0 p\u00e1rpado: \u00a0 diente, \u00a0 \u00e9l, \u00a0 ella.\u00a0 \u00a0 Ud.<br \/>\nAdi\u00f3s. \u00a0 Total:\u00a0 morir\u00a0 despu\u00e9s\u00a0 de\u00a0 la\u00a0 muerte.<br \/>\nUn\u00a0 d\u00eda\u00a0 despu\u00e9s. Mar\u00a0 abierto\u00a0 en bocas. Mari<br \/>\nposas\u00a0 bajo\u00a0 el\u00a0 agua. Peces\u00a0 como\u00a0 flores.\u00a0 Pro<br \/>\nfundidad\u00a0 transparencia. Camino\u00a0 sobre\u00a0 burbu<br \/>\njas\u00a0 que\u00a0 estallan.\u00a0 Me\u00a0 hablan.\u00a0 Nuestras\u00a0 vida<br \/>\ns\u00a0 son\u00a0 los\u00a0 r\u00edos\u00a0 que\u00a0 (no)\u00a0 van\u00a0 a dar a la\u00a0 mar.<br \/>\nColumna de escamas. Columna de ojos. Una c<br \/>\niudad como\u00a0 mi\u00a0 cuerpo\u00a0 esparcido.\u00a0 Abajo el t<br \/>\nacto, \u00a0 voraz \u00a0 rastrillo \u00a0 agit\u00e1ndose.\u00a0 \u00a0 Sombra.<br \/>\nA\u00a0 trav\u00e9s\u00a0 del\u00a0 p\u00e1rpado\u00a0 miro.\u00a0 Enterrado\u00a0 en\u00a0 l<br \/>\na arena, miro. Espejo esponja que\u00a0 lamo\u00a0 y\u00a0 m<br \/>\nil\u00a0 veces\u00a0 el\u00a0 llanto\u00a0 como\u00a0 anillo\u00a0 anular\u00a0 la\u00a0 m<br \/>\nano. Luego,\u00a0 mar.\u00a0 Entonces,\u00a0 mar.\u00a0 Sobre\u00a0 la s<br \/>\nangre, mar. De sangre, mar.\u00a0 Y adi\u00f3s.<\/p>\n<p>El poema \u201cLa desesperaci\u00f3n como superficie\u201d parece contener los rasgos generales de la exigente po\u00e9tica que Octavio Armand ha desarrollado durante los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os. En el espacio de ese poema emblem\u00e1tico se cruzan el impacto del exilio y la torsi\u00f3n que padece el lenguaje bajo el peso de esa experiencia desintegradora. El poema nos habla de un desgarr\u00f3n, de una despedida que produce una inestabilidad en la que se tambalea por igual la tierra firme del sentido y el orden del lenguaje. Podemos decir adem\u00e1s que en ese poema el exilio aparece no s\u00f3lo como t\u00f3pico sino que se cumple propiamente en el lenguaje, de ah\u00ed que encontremos lo descrito en el poema como un paisaje disperso y fragmentado, en donde las palabras mismas son separadas por una cruel arbitrariedad sil\u00e1bica. Se rompe el espacio, la perspectiva, pero tambi\u00e9n el cuerpo de las palabras. En la complejidad del poema el retrato familiar aparece roto, alterado, y nociones como patria, historia, comunidad o propiedad se muestran como escombros destituidos, hechos trizas. La propia agitaci\u00f3n y el ritmo entrecortado del poema parecen se\u00f1alar una descomposici\u00f3n que transcurre en varios niveles de su obra: aquella descomposici\u00f3n que ocurre en el lenguaje descoyuntado y en el escenario de mutilaci\u00f3n corporal que permanece como fondo constante de su obra. En este poema los huesos, los dientes, la anatom\u00eda toda, los parientes mencionados y la sintaxis desgarrada estar\u00e1n contaminados por esta descomposici\u00f3n m\u00faltiple y compleja que sostiene el poeta como uno de sus grandes desaf\u00edos.<\/p>\n<p>Para resaltar la radicalidad de su proyecto expresivo dentro de la cultura literaria cubana intentar\u00e9 imaginar un mapa para esbozar, en un tri\u00e1ngulo confrontado, las tensiones entre el sentido de su obra y los proyectos pol\u00edticos culturales de Lezama Lima y de Jos\u00e9 Mart\u00ed. Con fines pr\u00e1cticos reducir\u00e9 el proyecto literario de Lezama a su loable pretensi\u00f3n de donar un destino prodigioso para la cultura cubana, eso que conocemos com\u00fan \u2014y problem\u00e1ticamente\u2014 como la teleolog\u00eda insular. De Mart\u00ed elegir\u00e9 su escena final y escasamente comentada: la descripci\u00f3n que el Cabo Sanitario Juan Trujillo ofreciera del cuerpo del \u201cAp\u00f3stol\u201d cubano al reconocerlo moribundo en Dos R\u00edos. \u201cMart\u00ed al caer parece que sac\u00f3 su rev\u00f3lver\u201d, dice el Cabo Sanitario espa\u00f1ol, \u201cpues le vi tendido en el suelo con los brazos tendidos y el revolver en la diestra. Despu\u00e9s de muerto observ\u00e9 que ten\u00eda mordida la lengua y materialmente los dientes clavados en ella\u201d.<\/p>\n<p>La lengua que producir\u00eda una \u00e9pica para la naci\u00f3n, la lengua normativa del gran orador que legaba las condiciones para una comunidad futura se ve\u00eda de pronto desrealizada bajo la crueldad punzante de esa escena final. La poes\u00eda de Armand parece desarrollarse como el escrutinio de esa lengua sofocada, como si su poes\u00eda se desprendiera de esa escena de mutilaci\u00f3n y autofagia. Las numerosas met\u00e1foras de Armand donde aparece una lengua rota, enroscada, hervida y descontrolada parecen remitir a esta escena de radical desocupaci\u00f3n, de all\u00ed parece extraer el principio dislocador, el modo particular de ocupar la lengua que caracteriza la obra de este poeta del exilio cubano.<\/p>\n<p>Tal vez no sea excesivo advertir en el ritmo sofocante del poema la m\u00e1s brusca experiencia del exilio: el cuerpo del poeta y del poema trucidados; trucidada la \u201cm \/ ano\u201d que escribe, o la \u201cs \/ angre\u201d de las filiaciones separada para siempre, \u201cLa voz \/ gast\u00e1ndose\u201d. Desgaste que podr\u00edamos leer como el fin de la solidaridad entre voz y sentido, entre aliento (pneuma) y ser, fin de la palabra trascendental y del prestigio sustentado en \u201cla voz y la idealidad del sentido\u201d, como anotara Derrida, puesto que el poema ha renunciado aqu\u00ed a las presencias plenas. De ah\u00ed que los parientes aparezcan bajo el efecto de la dispersi\u00f3n, cada parte del cuerpo despidi\u00e9ndose de la organizaci\u00f3n que la conten\u00eda. Las palabras, desmembradas, abri\u00e9ndose para romper las condiciones del ritmo y mostrar grietas e infracciones imprevistas; los archivos que resguardaban el t\u00f3pico de la despedida, volc\u00e1ndose con tenacidad; las enumeraciones de la sangre, construyendo un espacio de excepciones morfol\u00f3gicas que enrarecen la geometr\u00eda del retrato familiar.<\/p>\n<p>La se\u00f1alada fragmentariedad producir\u00e1 una experiencia abrumadora, una fuerza centr\u00edfuga, digamos, capaz de borrar todo espacio de restituci\u00f3n. Lo natal (lo central), esto es, la lengua, la madre, la sangre e incluso la ciudadan\u00eda y la corporalidad (\u201cUna c\/iudad como mi cuerpo esparcido\u201d), son entregados a la experiencia de un mar inestable que disuelve los encadenamientos l\u00f3gicos y la familiaridad. Las pistas del regreso ser\u00e1n hurtadas, \u201cEl viento quema hue \/ llas, estatuas de harina\u201d y todo lo firme \u2014el suelo, los caminos\u2014, se devastar\u00e1: \u201cCamino sobre burbu \/ jas que estallan\u201d. Las pulsiones geneal\u00f3gicas quedar\u00e1n bajo amenaza y la memoria, rota como el lenguaje, trabajar\u00e1 en la dispersi\u00f3n y no en la acumulaci\u00f3n. La naci\u00f3n no ser\u00e1 un imperativo para el lenguaje y el ser estar\u00e1 perdiendo su morada. El hu\u00e9sped del lenguaje habr\u00e1 salido un instante fuera de s\u00ed y al dar ese paso singular, el arte po\u00e9tico todo registrar\u00e1 el efecto de un trastocamiento incalculable, con la fuerza de crear, para la poes\u00eda latinoamericana contempor\u00e1nea, un mapa de imposibles planteado con temeridad, capaz de revertir, en gran medida, las l\u00f3gicas configuradas, sustrayendo sus principios y desplazando sus problem\u00e1ticas hacia lugares de escasa exploraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo que se nos entrega aqu\u00ed es entonces el escenario de ruptura del cuerpo verbal y f\u00edsico, una distancia cada vez mayor de la tierra firme del sentido. Sin lugar al que volver, el paisaje se ha hecho trizas. El poeta, convertido en extranjero de su lenguaje, asume un exilio radical, pierde los horizontes familiares y tuerce el curso de la lengua hasta desfundar y remover sus prescripciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Contra la pulsi\u00f3n dom\u00e9stica<\/b><\/p>\n<p>El hogar y su realidad, lo dom\u00e9stico y lo familiar, son, por cierto, t\u00f3picos que podemos considerar intensamente cubanos, y la formulaci\u00f3n de Armand a este respecto podemos ubicarla al final del arco que voluntariosamente describi\u00f3 Jos\u00e9 Lezama Lima en su <i>Antolog\u00eda de la poes\u00eda cubana<\/i> (1965), al rastrear (y ordenar) las pulsiones que, seg\u00fan \u00e9l, atraviesan el nacimiento y desarrollo de la poes\u00eda cubana a partir del siglo XVI.<\/p>\n<p>Preocupado por consignar los m\u00e1s tempranos avisos de lo nacional, Lezama registr\u00f3 las diversas expresiones de la sensibilidad insular, forjando una tradici\u00f3n prestigiosa tanto para la m\u00fasica como para la arquitectura, la plater\u00eda o la reposter\u00eda nacional.<\/p>\n<p>En <i>Paradiso<\/i>, su ambiciosa novela, el poeta hace la celebraci\u00f3n del hogar y elogia aquellas viviendas tropicales \u201cen donde todo quiere existir y derramarse\u201d. Dejando atr\u00e1s el mar y su rumor incontrolado, Lezama encarnar\u00e1 la fruitiva pulsi\u00f3n de lo dom\u00e9stico, solaz\u00e1ndose en la descripci\u00f3n de atm\u00f3sferas interiores, mostr\u00e1ndonos la \u201ccasa cubana por dentro\u201d. Citando a la se\u00f1ora Calder\u00f3n de La Barca de paso por La Habana (1839), Lezama encontrar\u00e1 en un cortinaje de muselina blanca y de seda azul, en un tocador g\u00f3tico o en el pesado escritorio de caoba, los datos de unas motivaciones cubanas capaces de estabilizar la cordialidad familiar y garantizar la fundamentaci\u00f3n de un pueblo.<\/p>\n<p>En el fondo, lo que Lezama procura en el paisaje insular es la solidez de una casa, una imagen que oponer al caos; un momento de integraci\u00f3n nacional que posibilite el cumplimiento del destino insular\u2026 la imagen de un pa\u00eds en proceso de germinaci\u00f3n y arraigo, capaz de proveerse a s\u00ed mismo la met\u00e1fora de su identidad.<\/p>\n<p>En sus creaciones literarias como en sus reflexiones y ensayos, Lezama imagin\u00f3, en varios sentidos, un arca de la alianza familiar resistente al tiempo, para decirlo con sus propias palabras. Se empe\u00f1\u00f3 en crear una Rep\u00fablica de las Letras, una articulaci\u00f3n de la familia literaria. \u00c9l sab\u00eda, seg\u00fan Fina Garc\u00eda Marruz, \u201cque pod\u00eda ser el trabajador secreto, invisible, de una casa para todos\u201d. Al mismo tiempo, el repaso panor\u00e1mico de la literatura insular con el que pretende organizar una expresi\u00f3n nacional (me refiero a su <i>Antolog\u00eda de la poes\u00eda cubana<\/i>), lo conduce a una exploraci\u00f3n de la casa cubana como el espacio de instauraci\u00f3n de unas costumbres y de una imagen de pa\u00eds presagiadas en la continuidad de las certidumbres filiales, de ah\u00ed que resalte, en varios momentos de su obra, \u201cel arraigo de nuestra c\u00e9lula familiar\u201d.<\/p>\n<p>Todo ese esfuerzo de consolidaci\u00f3n imaginaria, todo ese trazado y acopio de gestos sociales y expresivos y su posterior integraci\u00f3n en un imaginado destino insular, va a darse de bruces en una experiencia po\u00e9tica como la de Octavio Armand, marcada precisamente por la experiencia de la separaci\u00f3n, la abrupta enajenaci\u00f3n territorial y la p\u00e9rdida de la casa; alejamiento de su pa\u00eds natal y privaci\u00f3n de su comunidad verbal \u2014puede decirse incluso que Armand es, hasta cierto punto,\u00a0 un poeta sin comunidad\u2014. Internamiento forzoso en el inestable mar del exilio al que es lanzado en su infancia, escasa seg\u00fan el autor, \u201cy como vuelta trizas\u201d; caducando, en ese giro inesperado de la Historia, la eficiencia de aquellos signos distintivos que Lezama hab\u00eda registrado como motivaci\u00f3n de lo cubano y que Octavio Armand ve desaparecer, conmocionado. Ubicada al final de la m\u00edtica insular desplegada por Lezama, la poes\u00eda de Armand encarna el caos de un mundo fragmentado, el recomienzo o fuga de lo cubano que implica su interrogaci\u00f3n extrema y la alteraci\u00f3n decisiva de su lenguaje.<\/p>\n<p>El proyecto de Lezama, en la distancia, termina donde empieza el de Armand. Al primero lo mueve la pasi\u00f3n del legado y del archivo; la obra del segundo estar\u00e1 marcada por la dispersi\u00f3n y la brutal ausencia de arraigo. Al primero le obsede el enviscamiento de una tradici\u00f3n, la acreditaci\u00f3n de un entorno (inventa retrospectivamente el porvenir a partir de unos rasgos iniciales); al segundo, le tocar\u00e1 descomponer los t\u00f3picos establecidos y detener los textos culturales en un lugar radical. El primero satura el espacio, el segundo lo pierde con brusquedad. El primero sue\u00f1a las fuentes de una Literatura insular, el segundo, desde afuera y a su modo, la habilita para un desgarrador cambio.<\/p>\n<p>El uno se esfuerza por se\u00f1alar el crecimiento de una ciudad ideal, el otro se aleja inconciliablemente de la tierra firme que lo salvaguardaba. Lezama, con Mart\u00ed, conduce a la isla hacia un reino literario. Armand, retoma al \u201cAp\u00f3stol\u201d en su momento de mayor oscuridad, justo cuando, hincando los dientes sobre su lengua al morir en Dos R\u00edos, desaparecen en \u00e9l verbo y paisaje. En esa significativa escena de autofagia en la que Mart\u00ed devora su propia lengua (momento de extremo repliegue de la discursividad nacional), Armand halla la incisi\u00f3n brutal que pudiera igualar su experiencia a veces traum\u00e1tica con el lenguaje de la poes\u00eda. Se trata de un modo de estar en el lenguaje que quiere ejecutar un exorcismo contra el orden de la Lengua, menoscabando las gram\u00e1ticas restrictivas de lo identitario.<\/p>\n<p>Cuando la geograf\u00eda se cierra sobre \u00e9l en Dos R\u00edos y es hallado con los dientes hincados en la lengua, el gran orador cuya voz e idioma bastaban \u201cpara llenar la casa y sus extra\u00f1as interrupciones frente al tiempo\u201d \u2014como dice metaf\u00f3ricamente Lezama\u2014 produce su m\u00e1s extra\u00f1o y conflictivo legado, si lo pensamos desde la poes\u00eda de Armand, esto es, la donaci\u00f3n de una lengua rota e incontrolada; poderosamente intraducible,\u00a0 poderosamente fracturada; capaz de contrarrestar los afanes verbales de una comunidad que, incesantemente, pretendi\u00f3 la regeneraci\u00f3n de s\u00ed misma al calor de la euforia de los discursos pol\u00edticos y literarios, puesto que, como recuerda Armand, \u201cNuestros h\u00e9roes favoritos son verbales\u201d.<\/p>\n<p>Heredero de esa lengua muerta que mata (al amenazar con su lesi\u00f3n cuanto ha construido), Octavio Armand parece organizar su expresi\u00f3n bajo esa conciencia de la desarticulaci\u00f3n. De esta manera, su obra suscita la remisi\u00f3n a esa lengua presionada de Mart\u00ed, figura que demarca, no lo olvidemos, la m\u00e1s autorizada zona de discurso para lo cubano.<\/p>\n<p>Pero si ha partido de esa contradictoria escena de legaci\u00f3n, haciendo girar subversivamente el legado, no ha sido para simplemente depreciar ni usurpar su poder simb\u00f3lico, sino para someterlo a nuevas expansiones, anunciando el fin de su embalsamamiento y la generaci\u00f3n de arriesgadas vibraciones cr\u00edticas.<\/p>\n<p>Lo filial, la memoria, la infancia, la naci\u00f3n y el lenguaje hechos triza. Como si en la obra de Octavio Armand la destrucci\u00f3n fuera un punto ubicuo que descentra la posibilidad de decir en toda su geometr\u00eda. Hemos visto c\u00f3mo al decir, el poeta niega o mata lo que dice, de ah\u00ed que sus pal\u00edndromos, recursividades y juegos verbales se carguen de una osad\u00eda que eleva a una dimensi\u00f3n de paradoja sus apuestas ling\u00fc\u00edsticas, que incesantemente hacen recomenzar en otro lugar al idioma, enloqueciendo su estabilidad.<\/p>\n<p>Lo que el \u201cAp\u00f3stol\u201d pod\u00eda decir en ese momento \u2014en esa lengua final, desarticulada\u2014 es lo que ha recuperado Armand para la poes\u00eda (su labor consistir\u00e1 en hacer hablar a esa lengua lesionada). Para Armand, ese es el discurso \u201cm\u00e1s elocuente\u201d de Mart\u00ed, \u201ccomo un garabato verbal\u201d, ha dicho. Veamos en esa situaci\u00f3n la g\u00e9nesis de incitaciones contrarias, la potencia de una interrupci\u00f3n, la abolici\u00f3n como amenaza y, al mismo tiempo, la impugnaci\u00f3n de una canonizaci\u00f3n autoritaria. Recuperar una fuente autorizada justamente cuando est\u00e1 acabando en ella toda su fuerza y se hace imposible su relevo; desfallecimiento de unas viejas prerrogativas verbales junto a sus efectos hist\u00f3ricos, pero tambi\u00e9n, proliferaci\u00f3n de una lengua otra a partir de esa imagen de extrema inhabilitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una naci\u00f3n vocinglera, de potentes oradores y escritores, golpe\u00e1ndose contra el silencio demente de una lengua rota, interceptada por la muerte, confrontada por una labor verbal \u2013la de Octavio Armand\u2013 que la erosiona hasta las \u00faltimas consecuencias, invirtiendo, por un momento, su ordenaci\u00f3n y fundamento.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Johan Gotera<br \/>\nNorthwestern University<\/p>\n<h6>Johan Gotera con Octavio Armand. Foto: Natasha Tiniacos.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El poema \u201cLa desesperaci\u00f3n como superficie\u201d parece contener los rasgos generales de la exigente po\u00e9tica que Octavio Armand ha desarrollado durante los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os. En el espacio de ese poema emblem\u00e1tico se cruzan el impacto del exilio y la torsi\u00f3n que padece el lenguaje bajo el peso de esa experiencia desintegradora.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2592,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2998,4457],"genre":[2019],"pretext":[2033,2032],"section":[2397],"translator":[2560,2562],"lal_author":[3525],"class_list":["post-2595","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-cuba-es","tag-numero-8","genre-essay-es","pretext-ensayo-es","pretext-essay-es","section-dossier-octavio-armand-es-2","translator-carol-maier-es-2","translator-roberto-cantu-es-2","lal_author-johan-gotera-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2595","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2595"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2595\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32539,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2595\/revisions\/32539"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2592"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2595"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2595"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2595"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=2595"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=2595"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=2595"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=2595"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=2595"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}