{"id":25923,"date":"2023-06-05T01:01:58","date_gmt":"2023-06-05T07:01:58","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=25923"},"modified":"2023-06-22T08:44:37","modified_gmt":"2023-06-22T14:44:37","slug":"ensayo-ganador-el-dinero-y-la-escritura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2023\/06\/ensayo-ganador-el-dinero-y-la-escritura\/","title":{"rendered":"ENSAYO GANADOR: El dinero y la escritura"},"content":{"rendered":"<p><em><b>Nota del editor: <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">Nos complace publicar, en edici\u00f3n biling\u00fce, el ensayo ganador de nuestro primer <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">concurso de ensayos literarios: <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cEl dinero y la escritura\u201d<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> de la escritora mexicana Olivia Teroba. Sobre el ensayo, el jurado del premio dijo lo siguiente:<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c\u2018El dinero y la escritura\u2019 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">es un ensayo autobiogr\u00e1fico, escrito en tercera persona, que describe minuciosamente un mapa an\u00edmico y profesional. Se trata del registro del d\u00eda a d\u00eda de Olivia Teroba, su autora, y nos hace pensar, a su vez, en la realidad de muchas escritoras que intentan consolidar un oficio y una estabilidad econ\u00f3mica desde el \u00e1mbito de la literatura (vale decir, desde lo acad\u00e9mico, creativo y editorial). De este ensayo destacamos su claridad discursiva, su car\u00e1cter incisivo y sus citas oportunas, su particular manera de afrontar las dificultades con los recursos de la creaci\u00f3n literaria.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Siguiendo las reflexiones iniciadas por Simon Leys en <\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400;\">La felicidad de los pececillos<\/span><em><span style=\"font-weight: 400;\"> (2019), el ensayo de Olivia Teroba, \u2018El dinero y la escritura\u2019, se arriesga con uno de los temas menos explorados de la literatura: la relaci\u00f3n entre el dinero y el oficio de escribir. La autora se desdobla en una tercera persona que, al mismo tiempo, puede ser cualquier otra escritora. Sin romanticismo y con una prosa controlada, casi descriptiva, Olivia Teroba registra con la precisi\u00f3n de un sism\u00f3grafo los vaivenes emocionales que implican el riesgoso oficio de escribir. \u2018El dinero y la escritura\u2019 tambi\u00e9n es una fr\u00eda confesi\u00f3n; un recordatorio urgente, una larga meditaci\u00f3n acerca del oficio literario, los extractos de un diario literario escrito en secreto. En suma, un ensayo tan h\u00edbrido como original\u201d.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u2014<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una escritora gana un concurso de cuento. Un amigo le pregunta qu\u00e9 sinti\u00f3 al enterarse y ella responde: \u201cnada\u201d. Se arrepiente casi de inmediato. No es la respuesta m\u00e1s l\u00f3gica ante una buena noticia. Sin embargo, es verdad. La euforia fue eclipsada por la angustia cotidiana de sostenerse: comprar comida, pagar el gas, la luz, el internet, ir al m\u00e9dico; y, adem\u00e1s, mantener su escritura, es decir, hacer de \u00e9sta una pr\u00e1ctica cotidiana, ocupar cada espacio posible de su tiempo creando mediante la palabra. Este prop\u00f3sito la ha conducido a buscar retribuciones monetarias en todo tipo de oportunidades que se presenten, con la condici\u00f3n de que est\u00e9n relacionadas con escribir: concursos literarios, becas, contribuciones a revistas, publicaci\u00f3n de libros con pago de regal\u00edas. Tambi\u00e9n ha dado cursos, talleres, asesor\u00edas; ha realizado correcciones de estilo, traducciones, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ghostwriting<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Pero nunca alcanza el dinero, ni tampoco hay garant\u00eda de su presencia en un futuro pr\u00f3ximo. Las becas tienen periodos limitados, el monto de los premios, por exorbitante que parezca, nunca dura m\u00e1s de un a\u00f1o; las regal\u00edas no compensan el esfuerzo que implica escribir. La ense\u00f1anza, si bien es disfrutable, requiere una cantidad de tiempo de preparaci\u00f3n que no es proporcional al pago recibido. Los trabajos editoriales suelen ser retribuidos con la mitad de lo que indica el tabulador que es supuestamente el oficial.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La industria editorial, es decir, las actividades que rodean la producci\u00f3n y venta de libros, y el campo cultural, es decir, las actividades que organizan instituciones gubernamentales y privadas que promueven y difunden la literatura del pasado y las pr\u00e1cticas del presente; incluso la industria del entretenimiento, cuyas ideas originales surgen muchas veces de novelas, libros de cuento o ensayo, tienen como \u00faltima preocupaci\u00f3n a quien escribe. Casi podr\u00eda decirse que el campo cultural se mantiene de la precarizaci\u00f3n del trabajo de la escritura.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La escritora persiste con estas actividades porque presuntamente le otorgan la libertad de acomodar su tiempo a su antojo y as\u00ed escribir <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">sus cosas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, aquello que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">necesita<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> escribir: historias que la interpelan, ideas que la intrigan, emociones que se desbordan. Con ese prop\u00f3sito en mente, sigue metida en este ciclo del futuro incierto: trabajo extenuante con un plazo de entrega menor del necesario, pago retrasado (uno, dos, tres meses), adquisici\u00f3n de deudas, llegada del pago, pago de las deudas, nuevo trabajo extenuante, adquisici\u00f3n de deudas otra vez.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Recientemente, sac\u00f3 una tarjeta de cr\u00e9dito. Por mucho tiempo rehuy\u00f3 de ellas debido al historial familiar: creci\u00f3 escuchando palabras relacionadas con la cuenta bancaria, metidas en conversaciones funestas: bur\u00f3 de cr\u00e9dito, pago m\u00ednimo, negociaci\u00f3n; una peque\u00f1a burbuja que tras varios a\u00f1os explot\u00f3 y dej\u00f3 a la familia viviendo permanentemente en deuda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfSer\u00e1 que ah\u00ed se form\u00f3 el h\u00e1bito de endeudarse? Ella tiene siempre una lista larga de pendientes, de cosas que le debe a alguien, ese alguien puede ser una revista, una editorial, una instituci\u00f3n, un mediador de lectura. Escribe, tambi\u00e9n, desde la deuda, porque las becas son exactamente eso: un pago que se recibe de antemano, con la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">promesa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de realizar un n\u00famero determinado de cuartillas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los trabajos editoriales que realiza son la otra cara de la deuda: ella trabaja, entrega, y recibe el pago en uno, dos, tres meses. Ah\u00ed ella es la acreedora, pero sin intereses. Entonces, por eso, le ha funcionado la tarjeta de cr\u00e9dito. Ya que sus ganancias las obtiene siempre a destiempo, le conviene poder gastar por anticipado el dinero que le han <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">prometido<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que le har\u00e1n llegar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las promesas de futuro son otro aspecto importante en la ecuaci\u00f3n de la escritura: los concursos, as\u00ed sea por dinero, becas, residencias. La escritora trabaja extenuantemente, est\u00e1 siempre atenta para no dejar pasar ni una oportunidad. Hace poco vio una obra de teatro, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sorteo Local, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de Valeria Lemus y Diego Cristian Salda\u00f1a en el Foro Shakespeare. Ellos hablaban de las maneras en que se solventa el teatro en M\u00e9xico: becas, apoyos, festivales, dispuestos a concurso. \u201cConcursamos por apoyos a nuestro trabajo creativo como si compr\u00e1ramos un cachito de loter\u00eda, esperamos que nos ilumine la suerte\u201d, dijeron.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Evidentemente, y eso se nota en su escritura, la escritora est\u00e1 exhausta. Con estos apoyos, becas, premios, trabajos editoriales mal remunerados, talleres espor\u00e1dicos, etc\u00e9tera, ha publicado dos libros de cuento, uno de ensayos, est\u00e1 escribiendo una novela. A veces, incluso, tiene tiempo para leer. Pero el cuerpo cobra factura, nunca mejor dicho. Hace unos meses le diagnosticaron <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">burn out<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Con el medicamento psiqui\u00e1trico, pudo deshacerse de la presi\u00f3n y la ansiedad, al menos como sensaciones corporales. Pero mientras lo tomaba, tambi\u00e9n dej\u00f3 de escribir. Porque, lo descubri\u00f3 con pesar y verg\u00fcenza, aprendi\u00f3 a sostener su escritura de la angustia, de la espera, de la deuda.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Entonces se pregunta c\u00f3mo seguir escribiendo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">C\u00f3mo continuar con su labor creativa y evitar que \u00e9sta implique el sacrificio de su tiempo libre, de su salud f\u00edsica y mental.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">C\u00f3mo escribir sin que pensarse escritora devenga en sufrimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">C\u00f3mo escribir sin pensarse una m\u00e1rtir de la escritura, a la manera en que se perfilan las figuras de aquellos escritores y escritoras que dieron prioridad a las ideas y su representaci\u00f3n hasta sus \u00faltimas consecuencias, sin apoyo alguno de instituciones, mecenas, sin inter\u00e9s de la sociedad por sustentar su obra, al menos no mientras estaban vivos: C\u00e9sar Vallejo, Elena Garro, Roberto Bola\u00f1o, etc\u00e9tera. Y que murieron en la miseria. Y, despu\u00e9s de muertos, empezaron a ser exitosos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La escritora sabe de escritores e investigadores contempor\u00e1neos que han muerto de enfermedades tratables por no tener seguro m\u00e9dico. O de algunos que, con todo y el seguro, sobreexplotaron sus cuerpos para escribir, hasta que no pudieron m\u00e1s. Ha escuchado hablar de infartos, derrames y atrofias musculares de quienes se dedican a la escritura y a varios otros trabajos m\u00e1s con tal de mantener su habitar del mundo a trav\u00e9s de la palabra.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ha escuchado hablar de suicidios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La escritora detesta la romantizaci\u00f3n de esa precariedad. Y detesta a\u00fan m\u00e1s el aprovechamiento econ\u00f3mico de las publicaciones de aquellas personas, cuya obra al fin genera plusval\u00eda, pero no viven para disfrutarla.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La posteridad es una trampa del mercado cultural, piensa la escritora. Que se sostiene, en gran medida, de ideas y productos que provienen de la escritura, pero se despreocupa de los escritores.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La posteridad es, tambi\u00e9n, una trampa de las instituciones culturales que se legitiman con el trabajo intelectual de escritores, vivos y muertos, pero no toman en cuenta c\u00f3mo se produce dicha escritura. Explotan a su beneficio las labores creativas de otros, bajo el sobreentendido de que se escribe por amor al arte.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero la escritura es un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">trabajo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, no filantrop\u00eda. O eso quiere pensar la escritora.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Escribir desgasta el cuerpo, lleva tiempo: para dudar, para buscar respuestas, no encontrarlas y volver al inicio.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Escribir requiere silencio, ese tipo de silencio que nos permite pensar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Requiere un l\u00e1piz y una pluma y, mejor a\u00fan, un procesador de textos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Requiere estirar los m\u00fasculos de vez en cuando.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Requiere un cuarto propio, que puede ser material, s\u00ed, pero tambi\u00e9n puede ser la met\u00e1fora del lugar donde nos instalamos para escribir sin que nos molesten, sea la cocina, el sill\u00f3n, el comedor mientras los dem\u00e1s ven la tele en la sala, o una banca en el parque. Puede ser la met\u00e1fora del espacio mental que dedicamos a pensar en qu\u00e9 y c\u00f3mo escribir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como met\u00e1fora, funciona el cuarto propio. Como espacio material es problem\u00e1tico. Porque, se percata la escritora, la fantas\u00eda del cuarto propio se sostiene en una casa propia. Y ella no tiene ninguna de las dos cosas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero esta escritora se contiene constantemente, vuelve sobre sus pasos, intenta mantener la calma. Respira tres veces, como le ense\u00f1aron en terapia. No quiere mentir, intenta siempre ser sincera, aunque eso termine invariablemente mostrando sus contradicciones. Porque, por m\u00e1s que se queje, por m\u00e1s que est\u00e9 molesta, ella, en efecto, tiene un espacio f\u00edsico para trabajar y escribir.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Es un viejo departamento, un tanto inc\u00f3modo, en un barrio de clase baja, donde hace un calor insoportable en primavera. El espacio nunca es suficiente, porque lo comparte con otras dos personas. Pero tiene un lugar, quiz\u00e1 no propio, pero al menos no le es ajeno. El departamento pertenece a su familia trabajadora de clase media.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cosa curiosa: al principio, cuando ella era una adolescente a punto de entrar a la universidad, el jefe de la familia se neg\u00f3 a apoyar su vocaci\u00f3n. Aunque en ese entonces la escritora se lo tom\u00f3 personal, lo que gener\u00f3 un sinn\u00famero de discusiones y desencuentros, ahora lo entiende, o cree que lo entiende mejor. Una familia de clase media no tiene los recursos para sostener a una persona que no dedicar\u00e1 su tiempo a ganar dinero, sino a estudiar, leer y escribir. Tampoco har\u00edan el sacrificio de gastar lo que no tienen para solventar dichas actividades. Y es que, para ser sinceros, su familia de clase media no est\u00e1 precisamente acomodada. Sino inc\u00f3moda. Descansa poco. Desprecia el ocio. Y la lectura y la escritura, a su modo de ver, son puro y genuino <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ocio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pese a su reticencia, la familia mantiene una s\u00f3lida red de apoyo mutuo. Nunca dejar\u00edan desprotegida a una de los suyos, por m\u00e1s que insista en dedicarse a una actividad, a todas luces, sin promesas de futuro. As\u00ed que, despu\u00e9s de ires y venires, de tiempos de independencia marcada por la soledad y la precariedad m\u00e1s absoluta y vergonzosa para ella, despu\u00e9s de robar comida de supermercados y ahorrar en lo m\u00e1s m\u00ednimo, desesperadamente, sin pedir ayuda, por fin, gracias a circunstancias que no vienen al caso, la escritora y su familia llegaron a un acuerdo: le concedieron un espacio para vivir.\u00a0 Le <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">prestaron<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, mejor dicho, un espacio. Con \u201cv\u201d de vuelta, como suele decirse en la localidad donde ella creci\u00f3. As\u00ed que vive en un lugar que no es propio, pero al menos no es ajeno.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed que su escritura se sostiene, en parte, gracias a este hogar. Sus palabras dependen de los cimientos que se pagaron con turnos dobles de su abuela y cargos de funcionario p\u00fablico de su abuelo. Ella utiliza el patrimonio familiar para sostenerse. Y no les devuelve nada a cambio, solo palabras.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero, se pregunta, \u00bfes necesaria una estabilidad material para la escritura? Necesaria no, porque la escritura surge donde y cuando puede surgir, como puede. Pero es deseable. \u00bfTenemos derecho a desear, planear a futuro? \u00bfEs mucho pedir tener una casa propia?\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La escritora piensa en lo ir\u00f3nico que es hablar de dinero cuando lo \u00fanico que tiene en este momento son deudas. Hay dos pagos que le van a llegar, pero no sabe cu\u00e1ndo. Escribe al respecto y le gana el pudor. Borra pudorosamente. Su escritura es borrar y reescribir. Teme que suene a lamento, a queja que no llevar\u00e1 a ning\u00fan lado. Porque la escritura, seg\u00fan ha aprendido, tiene que ir de un sitio a otro. Del punto A al punto B. C\u00f3mo conducir sus quejas de un sitio a otro, una buena pregunta. Llevarlas a un lugar que pueda ser una exigencia con el pu\u00f1o cerrado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La escritora conversa con un colega sobre la escritura desordenada y ca\u00f3tica que reconoce en s\u00ed misma. Un defecto de estilo, la falta de mesura y contenci\u00f3n de sus palabras. No entiende por qu\u00e9 tiene la necesidad de contarlo todo en un espacio muy breve. Se pasa de cuartillas, no puede mantener la unidad en los textos. \u00bfPor qu\u00e9 se desborda as\u00ed?\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El escritor le responde: \u201cQuiz\u00e1 tiene que ver con tu origen. La sensaci\u00f3n de no saber cu\u00e1ndo tendr\u00e1s de nuevo la palabra. Por eso te desesperas y quieres decir todo al mismo tiempo\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si tuviera los recursos, piensa la escritora, escribir\u00eda, leer\u00eda m\u00e1s y mejor. Podr\u00eda escribir una obra amplia, decorosa, perfecta. Si tuviera el capital cultural, simb\u00f3lico, quiz\u00e1 ser\u00eda todo m\u00e1s f\u00e1cil. Si tuviera dicha tranquilidad en su vida, no escribir\u00eda sobre la desesperaci\u00f3n de quien forma parte del cognitariado y se empe\u00f1a en la insensatez de crear. Su obra tendr\u00eda m\u00e1s sentido, sustento, ser\u00eda le\u00edda por m\u00e1s personas. A veces, en los d\u00edas desesperados, eso piensa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sabe que hay algo de verdad y algo de exageraci\u00f3n. Como en toda serie de pensamientos que ocurren en el desempleo. Pero es que ella siempre est\u00e1 desempleada, y a la vez cargada de trabajo. Escribir es habitar una caja de Schr\u00f6dinger donde hay trabajo y no, hay dinero pero a\u00fan no llega; hay publicaciones, congresos, encuentros, lectores, pero es imposible vivir de escribir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La escritora intenta hacer un manifiesto, pero es muy siglo XX, piensa, la literatura no deber\u00eda ser un panfleto (Adorno), los manifiestos son categ\u00f3ricos, piensa, pero se sienta a la mesa y escribe (Gelman).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En dicho escrito, invita a reconquistar el derecho al ocio, y con \u00e9ste el derecho al esparcimiento y los espacios p\u00fablicos amplios, verdes, caminables, cercanos, de los cuales se pueda apropiar la gente para realizar actividades creativas. Denuncia que M\u00e9xico es el pa\u00eds con m\u00e1s horas de trabajo y menos vacaciones en toda Latinoam\u00e9rica. Exige m\u00e1s horas libres, sin descuidar lo que conlleva: mejor administraci\u00f3n del trabajo, mejores sueldos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Propone que el tiempo obtenido pueda ser utilizado para leer o no leer, escribir, crear, o no hacerlo. Tambi\u00e9n puede usarse para mirar el cielo. Es el secreto del ocio, apunta. No debe pensarse con finalidad alguna, como todas y cada una de nuestras actividades en la sociedad utilitaria centrada en la producci\u00f3n de beneficio privado que conocemos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El manifiesto se suscribe a que el 2 de mayo sea el D\u00eda internacional del ocio, como propuso el argentino Cutral. Y es que si hay un D\u00eda del trabajo, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">tiene<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que haber un D\u00eda del ocio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hace \u00e9nfasis en el campo literario, que la escritora conoce mejor que otros. Apunta que no se puede formar un pa\u00eds de lectores sin tiempo ni espacio para leer. Si pensamos la escritura como un trabajo, el descanso debe formar parte esencial de la misma.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Concluye explicando que esta exigencia se plantea apenas como un primer paso hacia la dignificaci\u00f3n del trabajo de los agentes culturales en general y de los escritores en particular.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cExigimos que nos devuelvan a escritores y lectores el tiempo y espacio para crear nuevos significados y formas de pensamiento. No nos conformaremos con el razonamiento dicot\u00f3mico y lineal impuesto por aquellos que quieren mantenernos cansados, insatisfechos, embotados. El descanso es el primer paso para una muy necesaria insurrecci\u00f3n de las ideas\u201d, termina.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Olivia Teroba, escritora mexicana y ganadora del I Concurso de Ensayos Literarios LALT<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La escritora persiste con estas actividades porque presuntamente le otorgan la libertad de<br \/>\nacomodar su tiempo a su antojo y as\u00ed escribir sus cosas, aquello que necesita escribir: historias<br \/>\nque la interpelan, ideas que la intrigan, emociones que se desbordan. 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