{"id":25864,"date":"2023-06-02T01:04:14","date_gmt":"2023-06-02T07:04:14","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=25864"},"modified":"2023-06-19T13:38:12","modified_gmt":"2023-06-19T19:38:12","slug":"rodrigo-fresan-y-la-novela-del-ano-2000","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2023\/06\/rodrigo-fresan-y-la-novela-del-ano-2000\/","title":{"rendered":"Rodrigo Fres\u00e1n y la novela del a\u00f1o 2000"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">A finales del siglo XX, un problema inform\u00e1tico conocido como Y2K o bug del a\u00f1o 2000 amenaz\u00f3 con borrar todas las bases de datos a nivel global. Se trataba de un error de los programadores que no hab\u00edan anticipado el cambio de d\u00edgitos de 1999 a 2000 y que llev\u00f3 a que varios gobiernos invirtieran exorbitantes sumas de dinero a fin de prevenir el colapso socioecon\u00f3mico. Pese a que el problema inform\u00e1tico no desat\u00f3 una crisis de dimensiones globales, como varios analistas hab\u00edan pronosticado en los meses anteriores, este panorama apocal\u00edptico caracteriz\u00f3 a una serie de novelas que Josefina Ludmer denomin\u00f3 ficciones del a\u00f1o 2000 y que plasmaron el arribo de una temporalidad del fin de la historia. El escritor argentino Rodrigo Fres\u00e1n experiment\u00f3 su propia versi\u00f3n del Y2K cuando, en pleno proceso de escritura de su novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mantra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, publicada en 2001, un virus borr\u00f3 el disco r\u00edgido de su computadora y se vio forzado a empezar de cero. A comienzos del nuevo milenio y despu\u00e9s de varios dict\u00e1menes sobre el fin de la historia y la literatura, Fres\u00e1n encarn\u00f3 la figura del escritor en tanto \u201cn\u00e1ufrago sobreviviente al cataclismo de la evoluci\u00f3n\u201d (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Jardines de Kensington<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 196).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dos obras posteriores a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mantra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Jardines de Kensington<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2003) y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Melvill<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2022), tambi\u00e9n pueden ser le\u00eddas como novelas \u201csobre la aventura de la vocaci\u00f3n art\u00edstica\u201d a comienzos del siglo XXI (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Jardines<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 69). Mientras que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Jardines de Kensington<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Melvill<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se concentran en personajes hist\u00f3ricos (el creador de Peter Pan, James Matthew Barrie, y el padre del autor de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Moby Dick<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Herman Melville), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mantra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> sigue los pasos de un cineasta ficticio que quiere crear un Film Total, borrando los l\u00edmites entre ficci\u00f3n y realidad. Sus protagonistas son \u201caprendices de brujo\u201d, la expresi\u00f3n que introdujo Fres\u00e1n en su cuento hom\u00f3nimo de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Historia argentina<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, colecci\u00f3n de 1991, para designar a los aspirantes de escritor que aprenden de sus \u201cmaestros hechiceros\u201d. En estos libros, Fres\u00e1n plantea la figura del escritor en tanto reescritor, dramatiz\u00e1ndolo a partir de tres im\u00e1genes que exploro a continuaci\u00f3n: el ni\u00f1o, el DJ y el vampiro. Seg\u00fan el cr\u00edtico de arte Nicolas Bourriaud, en esta \u00e9poca de sobrecarga de informaci\u00f3n, los artistas y escritores personifican la figura del programador porque recurren a obras ya producidas y las habitan de una nueva manera. Los libros de Fres\u00e1n muestran que lo nuevo consiste en reescribir la tradici\u00f3n a la luz de una temporalidad que se experimenta como apocal\u00edptica, como si un virus hubiera borrado el canon y \u00e9ste debiera ser reconstruido desde las ruinas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>El escritor como ni\u00f1o: <\/b><b><i>Jardines de Kensington<\/i><\/b><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Jardines de Kensington<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> hace del anacronismo el m\u00e9todo privilegiado para narrar la vida de J.M. Barrie, a trav\u00e9s de una narrativa lis\u00e9rgica que salta espacial y temporalmente. Fres\u00e1n combina el relato de la vida de Barrie a principios del siglo XX, cuando se inspir\u00f3 en los ni\u00f1os Llewelyn Davies para concebir al personaje de Peter Pan, con una narrativa que transcurre en el Londres de los a\u00f1os 60 o Swinging Sixties. El hecho de que Fres\u00e1n haya elegido los a\u00f1os 60 para escribir a contracorriente la historia de Barrie, muestra esta \u00e9poca como el quiebre definitivo respecto de la modernidad temprana. La novela narra esta \u00e9poca como el fin de la infancia a partir de una sobreabundancia de informaci\u00f3n que arroj\u00f3 a los ni\u00f1os a \u201cuna adultez antes de tiempo\u201d. La vida de Barrie transmite la obsesi\u00f3n de Fres\u00e1n por pensar la literatura como evasi\u00f3n en vez de emulaci\u00f3n de la realidad, su defensa de la escritura a partir del placer de los ni\u00f1os que juegan a \u201cdetener el tiempo neg\u00e1ndose a crecer\u201d. El hilo narrativo de los a\u00f1os 60 tiene como protagonista a un escritor de libros infantiles conocido por su personaje Jim Yang, quien viaja en una <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">cronocicleta<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (una bicicleta que es simult\u00e1neamente m\u00e1quina del tiempo) por diferentes \u00e9pocas y revive la historia de la humanidad en carne propia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estas dos \u00e9pocas de cambios radicales prefiguran una tercera temporalidad que aparece en la novela de manera impl\u00edcita: el cambio de milenio como un per\u00edodo en el que \u201cvolv\u00edamos a empezar, volv\u00edamos a ser ni\u00f1os\u201d. Esta elecci\u00f3n delinea el proyecto de Fres\u00e1n como la reescritura de la biblioteca a la luz del presente y concibe al escritor contempor\u00e1neo como un ni\u00f1o que juega con los hitos de la tradici\u00f3n, un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">bricoleur<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que realiza \u201ctrabajos manuales\u201d \u2013evocando el t\u00edtulo de la \u00fanica obra que Fres\u00e1n se ha negado a reeditar\u2013 o como el coleccionista que piensa su actividad como ocio y no como negocio. Al igual que otros narradores de Fres\u00e1n, el de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Jardines de Kensington<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> parece escribir desde un limbo; en un estado, no de coma, sino de par\u00e9ntesis o puntos suspensivos, una puesta en suspenso de la marcha del tiempo a trav\u00e9s de la figura del ni\u00f1o que no puede o no quiere crecer. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Jardines de Kensington<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> muestra la necesidad de narrar historias duraderas como la de Peter Pan en un tiempo de virus inform\u00e1ticos que amenazan con borrar la memoria colectiva. A contrapelo del Y2K, Fres\u00e1n delinea la literatura como un virus que se le escapa de las manos a su creador y contagia al resto de la poblaci\u00f3n, a manera de estas \u201chistorias inmortales que jam\u00e1s envejecer\u00e1n\u201d porque yacen en la memoria de todos sus lectores.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los libros de Fres\u00e1n pueden ser pensados como b\u00fasquedas de camaradas de tiempo, escritores como Barrie que se sintieron desfasados respecto de su propia \u00e9poca e hicieron de ese gesto una parte central de su obra. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Jardines de Kensington<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> pone a dialogar eras distantes con el prop\u00f3sito de conformar una comunidad anacr\u00f3nica de figuras afines al escritor contempor\u00e1neo, \u201cun continuum donde pueden relacionarse victorianos, rockers y millennials bajo un mismo sol\u201d. Fres\u00e1n describe los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Jardines de Kensington<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> como un t\u00fanel en el tiempo en el que confluyen personajes olvidados por las narrativas del progreso: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">lost boys<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (ni\u00f1os perdidos) en tanto met\u00e1foras de los personajes secundarios de la modernidad. En Fres\u00e1n hay un inter\u00e9s evidente en los finales y comienzos de cada \u00e9poca; sus libros juegan con las divisiones hist\u00f3ricas de la cultura occidental al destacar fechas importantes de la imaginaci\u00f3n popular como el asesinato de John Lennon en diciembre de 1980, que, seg\u00fan el narrador de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Jardines de Kensington<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, marc\u00f3 el final de los a\u00f1os 60. Adem\u00e1s de conectar la escritura con el acto de jugar, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Jardines de Kensington<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> delinea al escritor como un enciclopedista que, en una \u00e9poca en que lo viejo ha muerto y lo nuevo no ha terminado de nacer, se ve obligado a poner en orden una realidad incomprensible.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>El escritor como DJ: <\/b><b><i>Mantra<\/i><\/b><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mantra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> exhibe el inter\u00e9s de Fres\u00e1n por canibalizar la cultura popular y hacerla parte constitutiva de su procedimiento narrativo. Mientras que en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Jardines de Kensington<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Fres\u00e1n reescribe la tradici\u00f3n de los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">penny dreadfuls<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> \u2013ficciones sensacionalistas de tiraje semanal que, en la Inglaterra del siglo XIX, estaban destinadas a un p\u00fablico joven de clase obrera\u2013 en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mantra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se vale de las telenovelas mexicanas, las pel\u00edculas de luchadores enmascarados y los grabados de calaveras de Jos\u00e9 Guadalupe Posada para narrar una historia apocal\u00edptica situada en Ciudad de M\u00e9xico en el cambio de milenio. El texto fue un encargo de la editorial Mondadori para una colecci\u00f3n de novelas sobre diferentes ciudades del mundo en \u00e9pocas de globalizaci\u00f3n. El hecho de que la novela haya sido publicada en 2001 se\u00f1ala el di\u00e1logo que establece Fres\u00e1n con una de sus obsesiones recurrentes, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">2001: Odisea del espacio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Stanley Kubrick. Sin embargo, este \u201cGran A\u00f1o\u201d no significa el arribo del futuro, como en la pel\u00edcula de Kubrick, sino \u201cla muerte del futuro o el nacimiento de un nuevo futuro demasiado lejano para que nos preocupe\u201d. Al igual que su narrador, Fres\u00e1n es consciente de que un pa\u00eds sin ciencia ficci\u00f3n no tiene porvenir y que este g\u00e9nero es un repositorio de imaginaci\u00f3n temporal en una \u00e9poca en que el futuro ha muerto.<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mantra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es una novela del a\u00f1o 2000 que alegoriza la desaparici\u00f3n de las geograf\u00edas nacionales \u2013el narrador se refiere en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n a su \u201choy inexistente pa\u00eds de origen\u201d\u2013 a partir del advenimiento de un orden global. La novela plasma esta temporalidad global a trav\u00e9s de una narrativa discontinua que se opone al orden cronol\u00f3gico de los relatos nacionales. De hecho, el narrador utiliza varios procedimientos de la cultura tecnol\u00f3gica para combatir la amnesia de los telespectadores. Por ejemplo, reproduce la t\u00e9cnica de rebobinar un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">cassette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> o una cinta de video para contar la historia de M\u00e9xico, empezando por el apocalipsis (que, al mejor estilo mexicano, deviene con un terremoto) y terminando por el pasado precolonial. Simult\u00e1neamente, Fres\u00e1n reescribe obras can\u00f3nicas sobre la Ciudad de M\u00e9xico como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La regi\u00f3n m\u00e1s transparente<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Carlos Fuentes (que, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mantra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, pasa a ser \u201cla regi\u00f3n menos transparente\u201d debido a la contaminaci\u00f3n atmosf\u00e9rica) y \u201cLa noche boca arriba\u201d de Julio Cort\u00e1zar, un escritor omnipresente puesto que la novela puede ser interpretada como una reformulaci\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Rayuela<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en una \u00e9poca de caos digital.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La novela adopta una estructura de diccionario o enciclopedia cuyo objetivo es formar un palacio de la memoria a comienzos de la era digital. El narrador est\u00e1 \u201cenfermo de memoria\u201d ya que le han detectado un tumor cerebral y tiene la mirada volteada hacia el pasado. Es tambi\u00e9n una especie de coleccionista que re\u00fane los archivos de la cultura de masas para brindar una imagen alternativa de la historia mexicana: un tiempo circular que se muerde la cola. La novela trabaja, no con certezas, sino con hip\u00f3tesis: un men\u00fa de opciones que promueve la participaci\u00f3n de los lectores oponi\u00e9ndose a la pasividad del mundo digital. No es casual que los libros de Fres\u00e1n contengan sus propias <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">playlists<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y referencias musicales. Sus narradores se asemejan a DJs que proponen recorridos in\u00e9ditos por la historia de la cultura moderna, haciendo de la obra una colecci\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ready-mades<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y reflejando el sincretismo de la cultura global: la mezcla entre alta y baja cultura, entre refranes populares y citas cultas. Practicante consumado del arte de los agradecimientos, Fres\u00e1n hace del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">remake<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> un procedimiento necesario para lidiar con la superproducci\u00f3n cultural del mundo contempor\u00e1neo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>El escritor como vampiro: <\/b><b><i>Melvill<\/i><\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed como Fres\u00e1n se apropia de la figura de Barrie para desarrollar una teor\u00eda del escritor como ni\u00f1o, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Melvill<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> hace lo propio con el autor de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Moby Dick<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> a fin de plantear una po\u00e9tica de la novela en tanto un g\u00e9nero que funciona \u201ccomo una especie de im\u00e1n o boca y garganta de Maelstr\u00f6m que atrae hacia \u00e9l todo lo que necesita de los dem\u00e1s\u201d para masticarlo, digerirlo y devolverlo en una nueva forma. Esta m\u00e1quina de la cita y la apropiaci\u00f3n convierte al Melville de Fres\u00e1n en un vanguardista <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">avant la lettre<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que practic\u00f3 la misma man\u00eda referencial y la pasi\u00f3n por los ep\u00edgrafes que caracterizan la obra del autor argentino. La novela gira en torno a una an\u00e9cdota ver\u00eddica \u2013la caminata de Allan Melvill, padre de Herman, por el congelado r\u00edo Hudson\u2013 que le permite al narrador equiparar la escritura con el estudio cient\u00edfico del hielo o la glaciolog\u00eda. Fres\u00e1n hace del hielo una met\u00e1fora del acto de transparentar las influencias y la tradici\u00f3n literaria en su propia escritura, en el marco de una novela que utiliza copiosamente las notas al pie de p\u00e1gina para comunicar la tentativa de abarcar todas las obras del patrimonio universal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La afinidad con Melville tambi\u00e9n revela la concepci\u00f3n de Fres\u00e1n de su propia obra literaria como un continuum narrativo: una obra compuesta de libros aut\u00f3nomos que forman parte de un todo, como un Aleph que proyecta \u201ctantos momentos maravillosos contemplados al mismo tiempo\u201d. Es conocida la afici\u00f3n de Fres\u00e1n por el pasaje de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Matadero cinco<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Kurt Vonnegut en el que se mencionan los libros del planeta Tralfamadore, que se leen todos de manera simult\u00e1nea como novelas sin principio ni fin, sin causas ni efectos. Adem\u00e1s de libros que contengan multitudes, Fres\u00e1n defiende un tipo de literatura que crea su propia audiencia, incluso cuando esto signifique, como en el caso de Melville, que los lectores lleguen de manera p\u00f3stuma. La figura que emerge de esta concepci\u00f3n del ejercicio literario es la de un escritor de espaldas a la \u00e9poca, como la costumbre de Melville de caminar hacia atr\u00e1s o la de Barrie referida en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Jardines de Kensington<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de sentarse de espaldas al tren para contemplar, no el paisaje venidero, sino el que va quedando atr\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otra de las figuras que aparecen en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Melvill<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> para describir al escritor es la del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">fanpiro<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, un neologismo que combina las palabras fantasma y vampiro para referirse al escritor como \u201cel m\u00e1s vampiro de los lectores\u201d. Se trata de una imagen del escritor en tanto un fan que chupa influencias y transmuta la sangre de sus autores de cabecera; un homenaje a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Dr\u00e1cula<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Bram Stoker, novela en la que el protagonista aparece brevemente y cuya ausencia convierte a los dem\u00e1s personajes en escritores que fantasean en torno a esta m\u00edtica figura. El escritor pasa a ser no s\u00f3lo un ciudadano del mundo, sino tambi\u00e9n de la rep\u00fablica mundial de las letras, capaz de traficar con citas de diversas tradiciones. Como le dice Allan a su hijo Herman: \u201cTe deseo que, sin fronteras, el mundo entero acabe y vuelva a empezar pero, todo \u00e9l, siendo tu patria\u201d. Considerando que Herman tuvo el oficio de aduanero, la novela promueve un arte sin fronteras que se alinea con los postulados de otro de los textos fundamentales para comprender la po\u00e9tica de Fres\u00e1n: la afirmaci\u00f3n de Jorge Luis Borges en \u201cEl escritor argentino y la tradici\u00f3n\u201d, conferencia dictada en 1951, de que \u201cnuestro patrimonio es el universo\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En \u00faltima instancia, los libros de Fres\u00e1n postulan al escritor como reescritor a trav\u00e9s de ediciones corregidas y aumentadas: una obra arborescente en continua construcci\u00f3n y modificaci\u00f3n que se corresponde con los signos flotantes del orden global. Basta pensar en el territorio ficticio en el que transcurren varios de sus libros, que, a diferencia del Macondo de Garc\u00eda M\u00e1rquez o la Santa Mar\u00eda de Onetti, pueblos emplazados en Colombia y el R\u00edo de la Plata respectivamente, recibe un nombre diferente dependiendo de la ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica de la trama: Canciones Tristes en Argentina, Sad Songs en Estados Unidos e Inglaterra, Rancheras Nost\u00e1lgicas en M\u00e9xico y Chansons Tristes en Francia. Afines a la obsesi\u00f3n de Fres\u00e1n por la infancia, sus libros son juguetes que resaltan su propia condici\u00f3n material a trav\u00e9s de ilustraciones de portada que forman parte intr\u00ednseca de la trama: la fotograf\u00eda de Michael Llewelyn Davies o el retrato de Allan Melvill. El escritor en tanto reescritor es un ni\u00f1o que vuelve a componer el mismo libro en cada nueva entrada de su proyecto narrativo, haciendo de la infancia no un momento fijo e irrepetible, sino una condici\u00f3n que nos acompa\u00f1a durante el resto de la vida.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Jan Brennenstuhl, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A finales del siglo XX, un problema inform\u00e1tico conocido como Y2K o bug del a\u00f1o 2000 amenaz\u00f3 con borrar todas las bases de datos a nivel global. 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