{"id":25858,"date":"2023-06-02T01:03:07","date_gmt":"2023-06-02T07:03:07","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=25858"},"modified":"2023-06-20T16:36:17","modified_gmt":"2023-06-20T22:36:17","slug":"siete-notas-sobre-la-velocidad-de-las-cosas-y-la-expansion-del-universo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2023\/06\/siete-notas-sobre-la-velocidad-de-las-cosas-y-la-expansion-del-universo\/","title":{"rendered":"Siete notas sobre La velocidad de las cosas y la expansi\u00f3n del universo"},"content":{"rendered":"<p><b>1977<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">. David Bowie da comienzo a su nueva fase europea con el \u00e1lbum <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Low, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">para el que cuenta con una banda liderada por un virtuoso afrocubano del funk (Carlos Alomar), un productor genial equipado con los \u00faltimos artefactos de manipulaci\u00f3n y guerra sonora (Tony Visconti), y un no-m\u00fasico invitado interesado en las vanguardias, la m\u00fasica generativa, los procesos y el materialismo s\u00f3nico (Brian Eno). La primera pieza del disco es grabada en el Ch\u00e2teau D\u2019H\u00e9rouville, en el norte de Francia, y se titula \u201cSpeed Of Life\u201d, \u201cla velocidad de la vida\u201d. Es un instrumental, y comienza con un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">fade-in, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">como si hubi\u00e9semos llegado tarde a una celebraci\u00f3n que empez\u00f3 sin nosotros: un mundo que ya estaba all\u00ed antes de que pusi\u00e9ramos el o\u00eddo y que seguir\u00e1 por sus propios medios, repitiendo una frase musical bajo m\u00faltiples disfraces electr\u00f3nicos, como si todas las fiestas de ma\u00f1ana pudieran concentrarse en dos minutos y cuarenta y seis segundos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><strong>1912.<\/strong> El astr\u00f3nomo estadounidense Vesto Melvin Slipher descubre que la luz de las galaxias m\u00e1s remotas est\u00e1 desplazada hacia el rojo, y, dado que es sabido que las ondas de sonido se vuelven m\u00e1s graves cuando su fuente se aleja de nosotros, la comunidad cient\u00edfica comprende que se trata del mismo fen\u00f3meno \u2013el llamado Efecto Doppler\u2013 y que, por tanto, la distancia que nos separa de las galaxias en cuesti\u00f3n ha de estar increment\u00e1ndose. Esto, sin embargo, contradice la firme creencia de la \u00e9poca en un universo est\u00e1tico. <\/span><b>1922. <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">El matem\u00e1tico ruso-sovi\u00e9tico Alexander Friedmann emplea las ecuaciones de la Relatividad General de Albert Einstein para proponer un modelo del universo a gran escala capaz de dar cuenta de la huida de las galaxias, que pasa a ser generalizada a la idea de una alteraci\u00f3n acumulativa del espacio-tiempo; de ah\u00ed es m\u00e1s conocida como la<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> expansi\u00f3n del universo. <\/span><\/i><b>1929. <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">El astr\u00f3nomo estadounidense Edwin Hubble lleva a cabo una serie de observaciones que sirven de evidencia: el universo est\u00e1 expandi\u00e9ndose, en efecto, y cuanto m\u00e1s grande la distancia que nos separa de un objeto, mayor la velocidad a la que este se aleja de nosotros, tanto que las regiones m\u00e1s remotas se pierden detr\u00e1s de un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">horizonte cosmol\u00f3gico, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">movi\u00e9ndose en apariencia m\u00e1s r\u00e1pido que la luz y, por tanto, incapaces de enviarnos se\u00f1ales de cualquier tipo que puedan en alg\u00fan momento alcanzarnos: les decimos desde ya adi\u00f3s para siempre, porque desde su Canciones Tristes o Desolation Row no podr\u00e1n jam\u00e1s llegarnos las cartas. <\/span><b>1998. <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">Los proyectos astron\u00f3micos Supernova Cosmology Project y High-Z Supernova Search Team confirman que no solamente el universo se expande sino que la pauta de esa expansi\u00f3n est\u00e1 increment\u00e1ndose: las cosas, es decir, no solo se alejan de nosotros hasta perderse para siempre detr\u00e1s del horizonte cosmol\u00f3gico, sino que ese horizonte est\u00e1 cada vez m\u00e1s cerca. En otras palabras: el universo observable, el mundo con que podemos implicarnos, va empeque\u00f1eci\u00e9ndose.<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Mientras,<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">el escritor argentino Rodrigo Fres\u00e1n publica <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La velocidad de las cosas. <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">El libro puede entenderse como<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">un compilado de novelas cortas (o cuentos largos) que funciona a la manera de los sistemas de m\u00fasica generativa de Brian Eno; de su funcionamiento \u2013de leerlo y seguir ley\u00e9ndolo\u2013 emerge un nuevo<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">estado: la configuraci\u00f3n de una novela epifenom\u00e9nica que va siendo ensamblada a partir de la interacci\u00f3n rizom\u00e1tica de referencias cruzadas en todas las novelas cortas que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pasan a integrarla<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> o que siempre la integraron. O, mejor dicho, que siempre habr\u00e1n de integrarla.<\/span><i><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><strong>1999.<\/strong> El escritor uruguayo Federico Stahl, fan ac\u00e9rrimo de Fres\u00e1n, me presta su ejemplar de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La velocidad de las cosas, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">que dejo sin leer en una pila sobre mi mesa de luz porque todav\u00eda tengo varias novelas de Philip Dick por terminar. No pasan m\u00e1s de cuatro o cinco d\u00edas antes de que me pregunte qu\u00e9 me pareci\u00f3 y le confiese no haberlo examinado. Cuando se lo devuelvo dedica dos horas y media a explicarme su lectura del libro, que se detiene con especial intensidad en la menci\u00f3n al <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">zimzum, tzimtzum <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">o <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">tsimtsum. <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Se trata de la era cabal\u00edstica de Federico Stahl, lo suficientemente intensa como para contagiarme el inter\u00e9s por libros paleohipersticionales como el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Zohar <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">o el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">S\u00e9fer Ietzir\u00e1 <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">y, m\u00e1s todav\u00eda, para que se nos ocurra fundar una banda de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">doom metal<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que lleve por nombre una de las sefirot del \u00c1rbol de la Vida cabal\u00edstico.<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">El concepto de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Zimzum<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, por su parte,<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">remite a la contracci\u00f3n \u2013que sucede fuera del tiempo y es a la vez desde siempre pauta de este\u2013 sobre y dentro de s\u00ed misma llevada a cabo por la divinidad, que da paso a un espacio vac\u00edo o campo de fuerzas del que las cosas puedan extraer el ser y el estar. Ese mismo a\u00f1o pasamos los \u00faltimos meses atentos adem\u00e1s a la controversia y conspiranoia del Y2K, la anomal\u00eda en el calendario que, se prev\u00e9, incidir\u00e1 en el colapso definitivo de la civilizaci\u00f3n en virtud de un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">bug <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">inherente al sistema de numeraci\u00f3n ar\u00e1bigo retrocausalmente weaponizado como insurrecci\u00f3n definitiva ante el tecnocapitalismo. Despu\u00e9s nos preguntaremos qu\u00e9 (no) pas\u00f3 con el fin del milenio y a d\u00f3nde van a parar las conspiranoias olvidadas y sus promesas incumplidas. Federico Stahl desaparece en 2002 (otros amigos suyos dicen haberlo avistado en Milongas Melanc\u00f3licas, a.k.a. Punta de Piedra, en el extremo oriental de Uruguay, trabajando como enfermero en un hogar para ancianos y actuando por las noches como imitador de Bob Dylan, Jim Morrison y Ziggy Stardust) y yo jam\u00e1s vuelvo a tocar <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">doom metal <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">o <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">jungle, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">ni a interesarme por la c\u00e1bala<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">. <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">El libro de Fres\u00e1n, sin embargo, vuelve a mis manos en enero o febrero de 2007, bajo la forma de la entonces \u00faltima edici\u00f3n de bolsillo, que incluye textos ajenos a la configuraci\u00f3n original y da cuenta de una expansi\u00f3n de ese universo hiperficcional. Lo leo en los ratos libres que deja mi trabajo en una librer\u00eda sepultada en el nivel m\u00e1s bajo de un centro comercial en la periferia de Montevideo, y pronto se me ocurre robar la noci\u00f3n de novelas cortas interconectadas en un proyecto m\u00e1s amplio, que hasta el d\u00eda de hoy sigo escribiendo y al que pertenecen (tambi\u00e9n) estas notas. Mientras, de vuelta a 1999, William Gibson publica su novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Todas las fiestas de ma\u00f1ana, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">en la que se describe un futuro cercano (2008-2010) en el que la velocidad de las cosas y de la vida se ha acelerado hasta tal punto que el siglo XX es experimentado como la prehistoria. Pero ese no ser\u00eda el futuro (ni por tanto nuestro pasado), como tampoco el de los replicantes, el del escape de New York o el de la misi\u00f3n a J\u00fapiter, el infinito y m\u00e1s all\u00e1.<\/span><\/p>\n<p><b>2001-2016. <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">El experimento mental que sigue se encuentra en los libros <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Fantasmas de mi vida <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Retroman\u00eda, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de Mark Fisher y Simon Reynolds, respectivamente. Pensemos en 1968 y en 1964, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Electric Ladyland, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de Hendrix, y en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">A Hard Day\u2019s Night, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de los Beatles. Es tan f\u00e1cil experimentar las diferencias en el sonido, en la est\u00e9tica y en la m\u00fasica en s\u00ed, como articularlas en tanto momentos distintos en el proceso hist\u00f3rico del pop\/rock: los cuatro a\u00f1os que los separan parecen fecundos en cambios, densos en historias, hiperpoblados por potenciales de futuro. El\u00edjanse ahora \u00e1lbumes de 2014 y 2010, o de 2015 y 2011, o de 2013 y 2008. Esas diferencias parecen haberse evaporado, como si la historia del pop se hubiese agotado toda orientaci\u00f3n hacia el futuro. Como si la velocidad de las cosas, en definitiva, se hubiese enlentecido al m\u00e1ximo durante esos a\u00f1os. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Vaporwave, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">hauntolog\u00eda y retrofuturismo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><strong>2010.<\/strong> Estoy en Madrid, en un encuentro de escritores. En la cantina de la instituci\u00f3n donde se celebra me encuentro a Rodrigo Fres\u00e1n, inclinado sobre la barra, tomando lo que ahora recuerdo un caf\u00e9 pero que pudo muy bien haber sido cualquier otra cosa. Me siento a su lado y me presento. Resulta que \u00e9l me recuerda de una rese\u00f1a publicada recientemente en una revista especializada en ciencia ficci\u00f3n, donde comento su novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El fondo del cielo. <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">En las notas a esa novela Fres\u00e1n sostiene que su libro no es <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">de <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">ciencia ficci\u00f3n sino uno <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">con <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">ciencia ficci\u00f3n, mientras que en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La velocidad de las cosas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (p\u00e1gina 90 de la manoseada edici\u00f3n de bolsillo de 2006 que me acompa\u00f1a mientras escribo esto) se dice que toda pel\u00edcula <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">con <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Orson Welles es una pel\u00edcula <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">de <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Orson Welles. Quiero decirle a Fres\u00e1n, entonces, que todo libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">con <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">ciencia ficci\u00f3n es en realidad un libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">de <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">ciencia ficci\u00f3n, y de paso que no solo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El fondo del cielo <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">lo es, sino que tambi\u00e9n deber\u00edamos pensar bajo esa categor\u00eda a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La velocidad de las cosas, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">pero no me animo. Despu\u00e9s llegan otras personas y la conversaci\u00f3n deriva a otros temas. Si la escena se repitiera y juntara \u00e1nimos le dir\u00eda ahora que tambi\u00e9n podr\u00eda pensarse a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La velocidad de las cosas <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">como una novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">con <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">horror y que adem\u00e1s toda novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">con <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">horror es una novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">de <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">horror. Pero tambi\u00e9n le contar\u00eda que hace ya unos a\u00f1os, en una librer\u00eda de Lima, alguien me confundi\u00f3 con \u00e9l. Pero esa, definitivamente, es otra historia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><strong>2023.<\/strong> Releo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La velocidad de las cosas <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">y caigo en una noci\u00f3n simple: es una novela noventera, tan noventera como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Earthling, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de Bowie, o <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Pop, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de U2, parada al borde del cambio de milenio e infectada de aquella ansiedad anteroman\u00edaca que nos mov\u00eda a tratar desesperadamente de aferrarnos a lo (poco) que quedaba del futuro. En sus p\u00e1ginas ya est\u00e1 internet, por ejemplo, tratada con cautela y a la vez fascinaci\u00f3n, y es un mundo ya un poco <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">alien, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">no metabolizado a\u00fan por el leviat\u00e1n digital que se expande cada vez m\u00e1s r\u00e1pidamente en su pauta de archivar el pasado; entonces, el de los 90 y el de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La velocidad de las cosas <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">es un mundo que todav\u00eda tiene futuro o un mundo capaz de sostener alg\u00fan tipo de relaci\u00f3n con la idea de futuro, por m\u00e1s que abunde en localizaciones dylanianas como Canciones Tristes, Sad Songs, Chansons Tristes y Milongas Melanc\u00f3licas (esta \u00faltima en Uruguay). Pero si seguimos otra vez a Fisher y pensamos en su modulaci\u00f3n de la idea de \u201chauntolog\u00eda\u201d derrideana, podemos pensar que los noventas se han desplazado \u2013en virtud de la expansi\u00f3n del universo y la velocidad de las cosas\u2013 m\u00e1s all\u00e1 de un horizonte, y ahora ya son no solo un tiempo que podemos pensar como una \u00e9poca definible y estilizable sino, adem\u00e1s, el \u00faltimo y m\u00e1s reciente nudo de nostalgia por caminos no tomados. Los a\u00f1os noventa han pasado a devenir una red de potenciales no cumplidos: los fantasmas de ese futuro que so\u00f1amos entonces y que ahora no es parte del presente ni del pasado inmediato. La velocidad de las cosas, la velocidad de la vida y la velocidad de la historia son siempre m\u00e1s extra\u00f1as de lo que podemos imaginar. Y siempre nos dejar\u00e1n atr\u00e1s en el horror no solo de haber pasado a ser tan distintos a quienes hab\u00edamos sido, sino en el de ser confrontados con la idea de que, en realidad, jam\u00e1s fuimos nada en absoluto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><strong>1968.<\/strong> Cerca del final de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">2001: a Space Odissey <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">el astronauta Dave Bowman es atra\u00eddo por un agujero de gusano en el que la velocidad de las cosas se acelera en un calidoscopio <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">weird<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Cuando este desplazamiento llega a su fin el escenario cristaliza en un hotel amueblado y decorado de acuerdo a una est\u00e9tica con referencias al estilo galante y el rococ\u00f3; all\u00ed el punto de vista subjetivo de Bowman, impl\u00edcito en el encuadre, nos permite ver una versi\u00f3n envejecida del astronauta. Cuando este, a su vez, vuelve la mirada hacia atr\u00e1s, hacia el lugar donde, suponemos, deb\u00eda estar el primer Bowman, resulta que solo nos encontramos con el vac\u00edo blanco de la habitaci\u00f3n. El proceso se repite despu\u00e9s con un Bowman a\u00fan m\u00e1s viejo y, finalmente, con un feto acaso posthumano. El que mira y lo mirado termina por ser tambi\u00e9n el monolito: ese xenot\u00f3tem emblem\u00e1tico de la pel\u00edcula y de su instancia tan rara como espeluznante de nuestra relaci\u00f3n posible (y futura) con el Afuera. El futuro de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">2001<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> \u2013con sus naves espaciales y sus inteligencias artificiales\u2013 contrasta con la est\u00e9tica <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">retro <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">del hotel; mientras, de las cuatro edades de Bowman queremos inferir una historia de lo humano y sus l\u00edmites o una respuesta m\u00e1s o menos nueva al acertijo de la esfinge. <\/span><b>1980. <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">Kubrick incluye otro hotel, el Overlook, en su pel\u00edcula <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El resplandor, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">y tambi\u00e9n una anomal\u00eda temporal m\u00e1s precisa: Jack Torrance, el personaje interpretado por Jack Nicholson, aparece en una fotograf\u00eda fechada en 1921, m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os atr\u00e1s del tiempo en que suponemos la acci\u00f3n de la pel\u00edcula. En otro momento alguien \u2013un fantasma\u2013 le hab\u00eda recordado a Torrance que \u00e9l <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">siempre <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">hab\u00eda sido el conserje: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">the Caretaker, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">nombre que inspirar\u00eda uno de los proyectos m\u00e1s importantes en la historia de la m\u00fasica del siglo XXI, llevado a cabo por el brit\u00e1nico James Leyland Kirby, quien se propondr\u00eda, entre 1999 y 2003, grabar la m\u00fasica que podr\u00edamos haber escuchado en el sal\u00f3n de baile del Overlook y m\u00e1s tarde, entre 2016 y 2019, crear una m\u00fasica equivalente al deterioro del tiempo en la cognici\u00f3n y la memoria de un ser humano: una mente desgarrada, desde siempre, por la velocidad de las cosas.\u00a0<\/span><\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: David Bowie en la pel\u00edcula <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Merry Christmas, Mr. Lawrence<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 1983. Cinematic Collection \/ Alamy Stock Photo.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1977. David Bowie da comienzo a su nueva fase europea con el \u00e1lbum Low, para el que cuenta con una banda liderada por un virtuoso afrocubano del funk (Carlos Alomar), un productor genial equipado con los \u00faltimos artefactos de manipulaci\u00f3n y guerra sonora (Tony Visconti), y un no-m\u00fasico invitado interesado en las vanguardias, la m\u00fasica [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":25289,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[4532],"tags":[4514],"genre":[],"pretext":[],"section":[],"translator":[],"lal_author":[4470],"class_list":["post-25858","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-autor-destacado-rodrigo-fresan","tag-numero-26","lal_author-ramiro-sanchiz-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25858","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25858"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25858\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/25289"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25858"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25858"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25858"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=25858"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=25858"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=25858"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=25858"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=25858"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}