{"id":25566,"date":"2023-06-03T01:02:09","date_gmt":"2023-06-03T07:02:09","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=25566"},"modified":"2023-06-21T08:46:21","modified_gmt":"2023-06-21T14:46:21","slug":"los-libros-y-el-hogar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2023\/06\/los-libros-y-el-hogar\/","title":{"rendered":"Los libros y el hogar"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sal\u00ed de Nicaragua en septiembre del 2018 acompa\u00f1ada por una maleta de 20 kilos, una mochila y el equipaje de mano. Ropa no llev\u00e9 mucha, pero s\u00ed hice una cuidadosa selecci\u00f3n de libros para un viaje que imagin\u00e9 corto, pero que en realidad se ha extendido por casi cinco a\u00f1os. Me fui como muchos en ese momento, huyendo de la persecuci\u00f3n pol\u00edtica que hab\u00eda llevado a la c\u00e1rcel a decenas de estudiantes y activistas que se manifestaron en abril de ese a\u00f1o contra la reforma al seguro social impulsada por Daniel Ortega. Con el paso del tiempo lo que termin\u00f3 movilizando a miles no ser\u00eda \u00fanicamente la reforma, el estallido reuni\u00f3 el descontento de m\u00e1s de 11 a\u00f1os de un gobierno autoritario, cuyo l\u00edder lleg\u00f3 al poder cuando muchos \u00e9ramos apenas unos adolescentes. Para nosotros, aquel hombre envejecido de chaqueta roja y pantal\u00f3n azul no significaba la continuidad de una revoluci\u00f3n que no presenciamos, \u00e9l m\u00e1s bien encarnaba la imposibilidad de so\u00f1ar con un futuro m\u00e1s justo y pr\u00f3spero para todos. En ese momento, quienes salimos a las calles para protestar y organizarnos, no imaginamos que la represi\u00f3n ser\u00eda tan brutal que transformar\u00eda nuestras vidas para siempre. M\u00e1s de 350 personas fueron asesinadas durante esos meses, m\u00e1s de 1.000 personas han sido judicializadas o han pasado por el sistema penitenciario en estos a\u00f1os, y m\u00e1s de 100 mil nicarag\u00fcenses han solicitado asilo en otros pa\u00edses, incluy\u00e9ndome.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El equipaje que me acompa\u00f1\u00f3 tuvo que soportar un viaje en autob\u00fas desde Managua hasta Costa Rica y un par de vuelos dentro de M\u00e9xico antes de llegar a mi ciudad de destino. Es dif\u00edcil que la vida alcance en una maleta de 20 kilos, por eso la selecci\u00f3n de libros fue tan importante, m\u00e1s importante que la ropa o los zapatos. Se trataba de las piezas del hogar que deb\u00eda dejar atr\u00e1s. En total deb\u00ed empacar unos 12 o 15 libros, pero los t\u00edtulos que m\u00e1s recuerdo son una vieja edici\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Poes\u00eda reunida<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de C\u00e9sar Vallejo que compr\u00e9 por menos de 3 o 4 d\u00f3lares hace muchos a\u00f1os en la secci\u00f3n de libros usados del mercado Roberto Huembes; una edici\u00f3n de bolsillo de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El tambor de hojalata<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de G\u00fcnter Grass, que rob\u00e9 de la biblioteca privada de un grupo de aspirantes a curas jesuitas. No me enorgullece decirlo, pero si alguno de ellos lee este texto quiero que sepan que la novela tuvo un buen destino y espero que eso sea suficiente raz\u00f3n para disculparme. Tambi\u00e9n traje conmigo una edici\u00f3n de muy mala calidad de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tres tristes tigres<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Guillermo Cabrera Infante, tuve la p\u00e9sima idea de prestar esa novela a alguien un a\u00f1o despu\u00e9s de haberme establecido y no regres\u00f3 jam\u00e1s. Sospecho que se debi\u00f3 a alguna extra\u00f1a forma de karma relacionada con el robo de libros. Otra novela que me acompa\u00f1\u00f3 en ese repentino viaje fue <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La hora de la estrella <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de Clarice Lispector. Escoger esa obra entre varias de mi colecci\u00f3n de Clarice debi\u00f3 ser sin duda una de las tareas m\u00e1s dif\u00edciles. La dupla final estuvo entre su colecci\u00f3n de cuentos completos y esa novela, al final por practicidad y v\u00ednculo sentimental, gan\u00f3 la segunda.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Todos esos t\u00edtulos, junto a nuevas adquisiciones, viven en un librero que coloqu\u00e9 junto a mi escritorio. El librero es peque\u00f1o no solo porque mi apartamento tambi\u00e9n lo es, sino porque ese mueble funciona a su vez como un contador que mide la cantidad m\u00e1xima de libros en f\u00edsico que me son permitidos. El c\u00e1lculo de la acumulaci\u00f3n no est\u00e1 basado en nada m\u00e1s que el duelo de la biblioteca personal que perd\u00ed cuando tuve que dejar el pa\u00eds. Ten\u00eda 24 a\u00f1os cuando me fui y desde la adolescencia hab\u00eda acumulado una variopinta colecci\u00f3n de obras. No eran las mejores ediciones, pero eran importantes porque hab\u00edan llegado a mi vida gracias a regalos, intercambios o verdaderas gangas en los lugares de segunda mano. Muchos eran el resultado de una b\u00fasqueda que pod\u00eda durar meses en un pa\u00eds como Nicaragua, donde lo com\u00fan es que las librer\u00edas vendan papel y \u00fatiles escolares. Pod\u00e9s contar con los dedos de ambas manos los lugares que venden libros y podr\u00eda mencionar en una lista no mayor de 5 las librer\u00edas que ofrecen literatura interesante para una aprendiz de escritora. Al esfuerzo de juntar aquella colecci\u00f3n tambi\u00e9n debe sumarse el reducido presupuesto de una joven que sali\u00f3 de su peque\u00f1a ciudad para estudiar en la universidad y vivir en los cl\u00e1sicos y decadentes cuartos de estudiantes en la capital. Con a\u00f1os de esfuerzo hab\u00eda acumulado una selecci\u00f3n que me llenaba de orgullo y que mostraba muy poco a los dem\u00e1s, para asegurarme que ning\u00fan otro estudiante malviviente y sediento de libros como yo intentara robarme alguno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dejar mi peque\u00f1a biblioteca personal signific\u00f3 un largo duelo que se sum\u00f3 a los tantos que comenc\u00e9 a cargar cuando tuve que dejar el pa\u00eds. Ese viaje signific\u00f3 dejar mi trabajo, mi familia, mis amistades y el espacio f\u00edsico en Managua al que en ese entonces llamaba hogar. Durante estos a\u00f1os he luchado por construir algo que pueda llamar de la misma manera, pero en otro pa\u00eds. A veces y de forma repentina me asalta la nostalgia por cosas que jam\u00e1s imagin\u00e9 extra\u00f1ar: los ruidos de las chicharras, las torrenciales lluvias de invierno, el calor agobiante por las noches y las luces de la ciudad que se observan a lo lejos desde el cerro donde est\u00e1 la casa de mi abuela. A\u00fan no s\u00e9 si podr\u00e9 llamar hogar al espacio que habito y a\u00fan no he abandonado la idea de volver a Nicaragua en cuanto pueda hacerlo; mientras tanto, sigo evitando acumular demasiados libros para que mi maleta de regreso no sea demasiado pesada. Con suerte podr\u00e9 retornar con las obras que me llev\u00e9 aquella ma\u00f1ana de septiembre como si se tratara del viaje de los hijos pr\u00f3digos que regresan a casa despu\u00e9s de una larga traves\u00eda.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Escribir de nuevo despu\u00e9s de un desarraigo tan grande fue doloroso pero sanador a la vez. Justo en los primeros meses de 2018 comenc\u00e9 a trabajar en las primeras historias de un libro de cuentos que viajar\u00eda conmigo y que tomar\u00eda muchos rumbos en el trayecto. Se trata de un proyecto literario que inevitablemente se ha visto marcado por el exilio, el pesimismo y la pesada herencia de un pasado, aunque ser\u00eda hip\u00f3crita de mi parte negar el halo de esperanza y el entusiasmo creativo que acompa\u00f1an ese trabajo. Escribir se volvi\u00f3 entonces una forma de recuperar la vida. Fue demostrar que, aunque me hab\u00edan arrebatado el hogar, no hab\u00eda perdido la voluntad para crear e imaginar, a\u00fan lejos de casa.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El exilio tambi\u00e9n ha significado construir comunidad, una comunidad ambulante que se mueve en distintos espacios geogr\u00e1ficos, pero que sigue conectada gracias al maravilloso mundo del internet y principalmente gracias a la enorme voluntad de seguir creando espacios de di\u00e1logo y de expresi\u00f3n. No solo para quienes estamos fuera, sino para quienes siguen dentro, en un pa\u00eds cada d\u00eda m\u00e1s hostil a cualquier manifestaci\u00f3n intelectual o cultural que no cumpla con los lineamientos del poder. Como escritora una de las cosas que me resulta m\u00e1s dolorosa es ver c\u00f3mo toda una generaci\u00f3n de j\u00f3venes vio truncados los proyectos art\u00edsticos y culturales que comenzaban a florecer, muchos eran autogestivos e impulsados por ellos mismos, proyectos que intentaban prosperar en un contexto donde muchos buscaban nuevos enfoques y formas de pensar el arte. Pese a todo, esos mismos j\u00f3venes, a\u00fan desde el exilio, o casi ocultos en sus ciudades, siguen creando e ideando nuevas formas de compartir su trabajo. Seguimos so\u00f1ando con alg\u00fan d\u00eda continuar los proyectos que la represi\u00f3n nos oblig\u00f3 a pausar, aunque es una posibilidad que para cuando podamos regresar ya no seamos tan j\u00f3venes. Al menos espero que continuemos siendo entusiastas; finalmente, continuar escribiendo en medio de la represi\u00f3n y la crisis es tambi\u00e9n un acto no solo de rebeld\u00eda, sino de vida y libertad.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Mari Potter, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sal\u00ed de Nicaragua en septiembre del 2018 acompa\u00f1ada por una maleta de 20 kilos, una mochila y el equipaje de mano. Ropa no llev\u00e9 mucha, pero s\u00ed hice una cuidadosa selecci\u00f3n de libros para un viaje que imagin\u00e9 corto, pero que en realidad se ha extendido por casi cinco a\u00f1os. Me fui como muchos en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":26080,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[4535],"tags":[4514],"genre":[],"pretext":[],"section":[],"translator":[],"lal_author":[4516],"class_list":["post-25566","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dossier-escritores-nicaraguenses-en-el-exilio","tag-numero-26","lal_author-fatima-villalta-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25566","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25566"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25566\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/26080"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25566"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25566"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25566"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=25566"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=25566"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=25566"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=25566"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=25566"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}