{"id":25561,"date":"2023-06-03T01:03:31","date_gmt":"2023-06-03T07:03:31","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=25561"},"modified":"2023-06-19T01:51:45","modified_gmt":"2023-06-19T07:51:45","slug":"un-pais-que-fue-y-las-letras-que-son","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2023\/06\/un-pais-que-fue-y-las-letras-que-son\/","title":{"rendered":"Un pa\u00eds que fue y las letras que son"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nac\u00ed en Managua, la capital de Nicaragua, el que desde ese d\u00eda en adelante llamar\u00eda y llamar\u00e9 mi pa\u00eds. Nac\u00ed durante uno de los cruentos a\u00f1os de la guerra de contrarrevoluci\u00f3n que desangraba las fronteras, dejaba sin j\u00f3venes las casas y sin productos en las estanter\u00edas. Ese a\u00f1o el presidente del pa\u00eds era el comandante Daniel Ortega Saavedra. Hoy en d\u00eda, tantos a\u00f1os despu\u00e9s, el mismo hombre se aferra al poder.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Siendo un ni\u00f1o de posguerra, una vez terminado el conflicto, nos toc\u00f3 enfrentar secuelas que a\u00fan perviven en mi generaci\u00f3n. Entre ellas la polarizaci\u00f3n ideol\u00f3gica de la que nada entend\u00edamos, mientras que con loncheras y nuestro pulcro uniforme escolar nos adentr\u00e1bamos en las aulas de las primarias. Quien hab\u00eda luchado en tal o cual bando segu\u00eda siendo motivo de estigma para alejarse de otros ni\u00f1os por orden de nuestros padres, porque la familia de ese ni\u00f1o pertenec\u00eda a una u otra facci\u00f3n durante el conflicto armado. As\u00ed, de ni\u00f1os, nos toc\u00f3 aprender que la paz se firma, pero no se consigue.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por aquellos a\u00f1os y envuelto en ese clima ocurri\u00f3 la magia: aprend\u00ed a leer. El germen de lo que marcar\u00eda mi futuro y mi vocaci\u00f3n de vida: la literatura.\u00a0 Seg\u00fan cuentan, porque poco o nada recuerdo, fui un ni\u00f1o contemplativo, viv\u00eda en una quinta semi aislada en la que carec\u00eda de vecinos y mucho menos de ni\u00f1os de mi edad, sumado todo esto a ser el miembro menor de mi familia por muchos a\u00f1os, lo cual me empuj\u00f3 a pasar mucho tiempo conmigo mismo y encontrar en la lectura el refugio de aventuras que todo ni\u00f1o deber\u00eda tener. No s\u00e9 si esto me convirti\u00f3 en escritor, pero es algo que le agradezco a la vida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No recuerdo una Nicaragua sin conflictos, no recuerdo una Nicaragua en paz. Durante los a\u00f1os noventa la guerra se desvaneci\u00f3 de las fronteras y las monta\u00f1as, pero se meti\u00f3 en las venas de los nicarag\u00fcenses. Protestas, muertes, saqueos inconmensurables de las arcas estatales, corrupci\u00f3n rampante a plena luz del d\u00eda, miseria m\u00e1s que pobreza, l\u00edneas de contraste obscenas entre personas que mor\u00edan entre la basura en los vertederos y las mansiones de playa de pol\u00edticos. Aprender de memoria, desde ni\u00f1os, la triste oraci\u00f3n que dicta \u201cNicaragua es el segundo pa\u00eds m\u00e1s pobre del hemisferio despu\u00e9s de Hait\u00ed\u201d, como que si ese segundo lugar y no el primero nos regalara una especie de triunfo sobre algo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Podr\u00eda decirse que somos un pa\u00eds al que las tragedias ya le eran indiferentes. Pero luego lleg\u00f3 el mes de abril de 2018 y la vida de los casi 7 millones de nicarag\u00fcenses cambi\u00f3 de manera dr\u00e1stica de la noche a la ma\u00f1ana. El descontento generalizado luego de tantos a\u00f1os bajo el mando opresivo del comandante Ortega estall\u00f3 en las calles con antorchas esperanzadoras, al punto de que muchos pensaban que la dictadura orteguista estaba viendo de manera clara su naufragio. Ortega, al igual que su colega dictador y antiguo enemigo, Anastasio Somoza, ven\u00eda desde hac\u00eda a\u00f1os controlando todos los poderes del Estado, violando la constituci\u00f3n de todas las formas posibles, dominando y trag\u00e1ndose los medios de comunicaci\u00f3n, aplastando movimientos campesinos, estudiantiles, feministas\u2026 haciendo caer en desgracia a quien pudiera tener la simpat\u00eda necesaria para amenazar su puesto, creando una especie de monarqu\u00eda tropical en la que su familia funge como l\u00edder absoluta del pa\u00eds del que se ha lucrado hasta crear una inmoral fortuna astron\u00f3mica. Pero ese naufragio no lleg\u00f3. Ortega llev\u00f3 a cabo lo \u00fanico que le faltaba para recibir su diploma de dictador: una masacre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Todas las protestas civiles fueron aplastadas a sangre y fuego por la polic\u00eda presidencial y grupos paramilitares con armamento de calibre pesado. Los j\u00f3venes comenzaron a ser cazados y asesinados, y el pa\u00eds se vino al colapso en cuesti\u00f3n de d\u00edas. Cada noche nos qued\u00e1bamos dormidos al sonido distante o cercano de las metrallas y las detonaciones. En cuesti\u00f3n de d\u00edas todo lo que conoc\u00edamos como nuestra vida y todo lo que nos constitu\u00eda fue borrado, desaparecido. Lo que estaba roto ya nunca podr\u00eda volver a rearmarse.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Durante esos d\u00edas yo trabajaba como director del Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra, nombrado as\u00ed en honor a uno de los poetas m\u00e1s importantes de la vanguardia literaria de Nicaragua en los a\u00f1os treinta del siglo XX. Era el trabajo que m\u00e1s he disfrutado en la vida. Pod\u00eda, junto a mi equipo y a trav\u00e9s del centro, dar espacio a escritores, m\u00fasicos, teatristas, cineastas y periodistas para exponer sus trabajos y tener di\u00e1logos frontales con los espectadores. Todo eso se derrumb\u00f3 y se hizo insostenible en la medida en que la represi\u00f3n escalaba en un torbellino de muerte y sangre. Y as\u00ed fue como las libertades fueron cercenadas y por lo tanto mi oficio como escritor, cuya materia prima es la imaginaci\u00f3n y la libertad, se hac\u00eda insostenible. En ese marco me vi forzado, al igual que miles de compatriotas, a tomar la decisi\u00f3n de salir del pa\u00eds, sin fecha aparente de retorno. Meses despu\u00e9s empezaron los encarcelamientos a personas con cualquier \u00e1pice de disidencia con la dictadura.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aterric\u00e9 en M\u00e9xico el 17 de julio de 2018 y me vi en la tarea de reconstruir la vida, con todas las dificultades que eso implicaba y contin\u00faa implicando. La historia cl\u00e1sica de quien se ve en el exilio, penurias econ\u00f3micas, dificultades laborales, aprender a nadar en otra cultura y otras costumbres, ser visto como el otro, entender c\u00f3digos nuevos, jergas desconocidas, memorizar las calles que no eran las m\u00edas, sortear errores de comunicaci\u00f3n.\u00a0 Y ejercer la literatura.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Escribir fuera de Nicaragua se ha convertido en el concepto de ver la isla desde lejos e intentar entenderla como un todo. Me consuela la idea de tantos fantasmas que me preceden, tantos nombres de escritores que en similares o peores circunstancias se vieron forzados a abandonar sus pa\u00edses y construir sus obras desde otras latitudes o incluso otras lenguas. Junto a varios colegas de mi generaci\u00f3n, nos hemos abocado a las autoridades pertinentes en busca de una nueva vida y nos hemos sumado a esa larga tradici\u00f3n de refugio que el pa\u00eds mexicano ha concedido a trav\u00e9s de su historia.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me ser\u00e1 imposible por siempre regresar a <\/span><b><i>mi<\/i><\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Nicaragua porque<\/span><b><i> esa <\/i><\/b><span style=\"font-weight: 400;\">Nicaragua ya no existe. Los paisajes se mantienen imbatibles con sus lagos y volcanes, pero lo que para m\u00ed constitu\u00eda mi idea del pa\u00eds ha sido erradicada para siempre. Ya s\u00f3lo vive en el recuerdo. Pero al menos puedo evocarla cada vez que quiero en mi mente o en mis letras. Puedo conjurar Nicaragua, pero nunca m\u00e1s volver a la que fue. Es algo parecido a lo que ocurri\u00f3 con la generaci\u00f3n que vivi\u00f3 el terremoto de Managua en 1972, en unos segundos todo lo que conoc\u00edan como vida se vino al piso, y la ciudad s\u00f3lo viv\u00eda ahora en la memoria. Algo similar ocurri\u00f3 en 2018, los amigos se han ido, los lugares han desaparecido, gente querida ha muerto, las din\u00e1micas de difusi\u00f3n cultural han sido erradicadas por el dedazo familiar de Ortega y Murillo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ahora escribo y publico desde afuera, trabajo en mis libros con una nostalgia que dif\u00edcilmente se ir\u00e1 mientras viva, aun cuando la dictadura llegue a su fin y toque la labor de construir un pa\u00eds nuevo; pero ah\u00ed est\u00e1 el detalle, <\/span><b><i>un pa\u00eds nuevo<\/i><\/b><span style=\"font-weight: 400;\">, el que ten\u00eda, no volver\u00e1. O al menos eso me digo mientras escribo. Ahora ejerzo mi trabajo literario en un lugar donde se me es permitido hacerlo en libertad, esa palabra que se ha convertido en sin\u00f3nimo de subversi\u00f3n en mi pa\u00eds. He tenido la oportunidad de conocer nuevos colegas, nuevos espacios, nuevas lecturas. Enriquecer al escritor nicarag\u00fcense que soy con los elementos de otras latitudes, pero sin abandonar la identidad de donde vengo, sin abandonar al ni\u00f1o de posguerra que, al igual que los m\u00edos, no hab\u00eda conocido la paz por triste que suene. Todo lo que sume al mundo interior de un escritor tambi\u00e9n sumar\u00e1 a su literatura.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En charlas con amigos o en entrevistas me preguntan algo inevitable: \u00bfqu\u00e9 va a pasar con Nicaragua? \u00bfCu\u00e1l es su futuro? Es una pregunta que no puedo responder y estoy seguro que es la pregunta que se hacen casi 7 millones de nicarag\u00fcenses todos los d\u00edas. S\u00f3lo nos toca resistir a cada uno en la medida de que seamos capaces de hacerlo. Seguir siendo parte de ese pa\u00eds fraccionado que ahora se ha regado por el mundo en la oleada migratoria m\u00e1s grande de su historia. Nunca he sido partidario de la palabra patria, pero existe algo que no s\u00e9 explicar y que se lleva siempre dentro, y es algo de lo que uno no puede deshacerse. Reconstruir desde afuera en mi cabeza todo lo que fue y ya no volver\u00e1 a ser me ha hecho entender como escritor que mi patria personal es la p\u00e1gina en blanco, y esa no hay dictador que la pueda arrebatar.<\/span><\/p>\n<h6><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Monta\u00f1a rusa en Managua, Nicaragua. Kohi, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nac\u00ed en Managua, la capital de Nicaragua, el que desde ese d\u00eda en adelante llamar\u00eda y llamar\u00e9 mi pa\u00eds. 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