{"id":25488,"date":"2023-06-07T01:03:13","date_gmt":"2023-06-07T07:03:13","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=25488"},"modified":"2023-06-22T09:05:43","modified_gmt":"2023-06-22T15:05:43","slug":"vectores-puntos-de-fuga-y-vicisitudes-en-la-obra-de-jenny-erpenbeck","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2023\/06\/vectores-puntos-de-fuga-y-vicisitudes-en-la-obra-de-jenny-erpenbeck\/","title":{"rendered":"Vectores, puntos de fuga y vicisitudes en la obra de Jenny Erpenbeck"},"content":{"rendered":"<p><b>Nota del editor: <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">En este n\u00famero de LALT, nos complace abrir una nueva secci\u00f3n dedicada a textos publicados originalmente por nuestra casa matriz, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">World Literature Today<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (WLT). Estos textos est\u00e1n disponibles en LALT en edici\u00f3n biling\u00fce, en espa\u00f1ol e ingl\u00e9s. Este texto fue publicado originalmente en <\/span><a href=\"https:\/\/www.worldliteraturetoday.org\/2018\/july\/vectors-vanishing-points-and-vicissitudes-works-jenny-erpenbeck-robert-lemon\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">World Literature Today<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Vol. 92, Nro. 4 en julio de 2018<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Haz click abajo para suscribirte a WLT:<br \/>\n\t\t<div data-elementor-type=\"section\" data-elementor-id=\"25586\" class=\"elementor elementor-25586\" data-elementor-post-type=\"elementor_library\">\n\t\t\t\t\t<section class=\"has_ae_slider elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8c88522 elementor-section-full_width elementor-section-height-default elementor-section-height-default ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"8c88522\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"has_ae_slider elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-147c027 ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"147c027\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-85c0392 elementor-align-left elementor-widget elementor-widget-button\" data-id=\"85c0392\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"button.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-button-wrapper\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-button elementor-button-link elementor-size-sm\" href=\"https:\/\/my.worldlit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\n\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-content-wrapper\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-text\">SUSCRIBIRME A <i>WLT<\/i><\/span>\n\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<br \/>\n<\/span><b><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las tres m\u00e1s recientes novelas de Jenny Erpenbeck, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Visitation<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Heimsuchung, 2008), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The End of the Days<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Aller Tage Abend, 2012) y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Go, Went, Gone<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Gehen, Ging, Gegangen, 2015), abarcan un espectro geogr\u00e1fico e hist\u00f3rico tan amplio que, a primera vista, parece dif\u00edcil discernir un hilo tem\u00e1tico com\u00fan. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Visitation<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se desarrolla en un \u00fanico lugar, una parcela junto a un lago a las afueras de Berl\u00edn, desde la Edad de Hielo hasta la era posterior a la reunificaci\u00f3n. La protagonista de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The End of the Days <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">vive cinco vidas diferentes y muere cinco veces en distintos lugares y \u00e9pocas, en espacios diversos como la Galitzia de principios de siglo en la periferia del Imperio austroh\u00fangaro, la Viena posterior a la Primera Guerra Mundial, la Rusia estalinista, la Alemania del Este de los a\u00f1os sesenta y la Rep\u00fablica de Berl\u00edn de los noventa. Por su parte, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Go, Went, Gone<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> nos encontramos con un protagonista bastante sedentario y un escenario estrictamente contempor\u00e1neo; aqu\u00ed es el mundo el que llega al Berl\u00edn de Erpenbeck mediante refugiados de varios pa\u00edses africanos, como Libia, Nigeria, Mali, N\u00edger y Ghana. Es, precisamente, este movimiento a trav\u00e9s del tiempo y\/o del espacio \u2013los vectores descritos no s\u00f3lo por las tramas de sus novelas, sino por los personajes individuales\u2013 lo que representa el inter\u00e9s tem\u00e1tico central de Erpenbeck.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el segundo libro de la novela de 2012 de Jenny Erpenbeck, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El fin de los d\u00edas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la protagonista es una joven de dieciocho a\u00f1os que lucha con su familia por sobrevivir en medio de las privaciones y enfermedades de Viena tras la Primera Guerra Mundial. Erpenbeck nos hace part\u00edcipes de las reflexiones de la madre y el padre de la protagonista sobre la relaci\u00f3n entre el cuerpo humano y su entorno durante este periodo de empobrecimiento e inanici\u00f3n. Para la madre, la conexi\u00f3n es personal y corporal: al subirse la falda para mirarse las piernas en el espejo, observa c\u00f3mo su declive corporal refleja el de una ciudad en riesgo de ser invadida por el campo: \u201cTras cuatro a\u00f1os de guerra, Viena se hab\u00eda echado a perder y ella tambi\u00e9n\u201d. As\u00ed, mientras la madre se centra en la influencia de la geograf\u00eda y el espacio en el cuerpo humano, el padre contempla, de forma m\u00e1s abstracta, la incidencia de los acontecimientos hist\u00f3ricos en la fisonom\u00eda de la poblaci\u00f3n que los padece, \u201cc\u00f3mo procesos, circunstancias o sucesos de car\u00e1cter general \u2013como la guerra, el hambre o incluso el sueldo de un funcionario que no aumenta con la galopante inflaci\u00f3n\u2013 pueden manifestarse en los rostros de las personas\u201d. Al final de este segundo libro, las contingencias tanto del espacio como del tiempo, la geograf\u00eda y la historia, contribuyen a la decisi\u00f3n de su hija de acordar un pacto suicida con un joven al que acaba de conocer. En el intento de trazar la trayectoria de esta tragedia, el padre se pregunta una y otra vez: \u201cEn nombre de Dios, \u00bfqu\u00e9 hicimos el domingo por la noche?\u201d, el d\u00eda en que su hija se suicid\u00f3.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dado que la novela proporciona repetidamente las coordenadas de longitud y latitud de las diversas muertes del protagonista, este escenario sugiere que la vida para Erpenbeck es un vector, un movimiento a trav\u00e9s del tiempo y el espacio, en el que tanto las circunstancias temporales como espaciales inciden en la trayectoria del individuo. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Esta preocupaci\u00f3n por los vectores y los puntos de fuga, las trayectorias y teleolog\u00edas de las vidas de sus personajes, impregna las tres novelas m\u00e1s recientes de Erpenbeck. Pero en todos estos textos Erpenbeck va m\u00e1s all\u00e1, mostrando no s\u00f3lo la influencia de las vicisitudes espaciales y temporales en los destinos humanos, sino tambi\u00e9n su influencia en las distintas trayectorias de los objetos creados por el hombre y del mundo natural. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Al considerar la novela de 2008, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Visitation<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, el radicalismo de la visi\u00f3n de Erpenbeck se aprecia mejor si contrastamos este texto con la tradici\u00f3n decimon\u00f3nica <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">y de principios del siglo XX<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> de la saga familiar realista. Este g\u00e9nero vincula la herencia familiar a lugares concretos, las tramas novel\u00edsticas a parcelas de tierra. Aunque el modo de sucesi\u00f3n sea inesperado y un poco accidentado, como en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mansfield Park<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1814), de Jane Austen, podemos estar seguros de que la herencia acabar\u00e1 recayendo en los hijos del miembro de la familia m\u00e1s recto moralmente, la perseguida pero paciente Fanny Price. Incluso si la propia familia cae en una decadencia terminal, como en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Buddenbrooks<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1901) de Thomas Mann, podemos estar seguros de que ese \u00fanico linaje constituir\u00e1 el n\u00facleo tem\u00e1tico del texto y de que su desaparici\u00f3n se presentar\u00e1 como tr\u00e1gica. Por su parte, Erpenbeck presenta una novela de desheredamiento, discontinuidad y disoluci\u00f3n en la que los intentos de varias familias de poseer y legar la misma parcela de tierra a orillas de un lago cerca de Berl\u00edn se ven frustrados por fuerzas tanto externas como internas: una finca familiar en el siglo XIX se pierde cuando la hija menor sucumbe a la locura; los nazis expropian la casa de una familia jud\u00eda, y todos los miembros de la familia que se quedan en Alemania son asesinados en el Holocausto; el arquitecto alem\u00e1n que aprovecha esta expropiaci\u00f3n para hacerse con la casa de los jud\u00edos se ve obligado a huir a Occidente cuando cae en desgracia pol\u00edtica en la RDA; un escritor que se exili\u00f3 durante el Tercer Reich y regres\u00f3 a Alemania Oriental arrienda parte de la propiedad a un m\u00e9dico con influencia pol\u00edtica que la altera radicalmente y con aparente impunidad; una expulsada de Polonia se aloja como invitada del escritor y contempla todo lo que ha perdido en su viaje; subarrendatarios e incluso ocupas en la era posterior a la reunificaci\u00f3n son expulsados de un lugar que consideran un para\u00edso terrenal, y la propiedad es finalmente demolida. Cualquier intento de retener y legar la tierra parece tan in\u00fatil como intentar resistirse al dominio de este idilio sobre la imaginaci\u00f3n individual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De hecho, no s\u00f3lo la parcela central de tierra, que seguimos desde la Edad de Hielo hasta nuestros d\u00edas, sino todos los objetos que como seres humanos intentamos poseer parecen destinados en el mundo de Erpenbeck a escap\u00e1rsenos de las manos. Seg\u00fan el expulsado polaco, \u00e9ste es el orden natural de las cosas y de las personas: ya sea en tiempos de paz o como refugiados de posguerra, es la pobreza o el frente de guerra lo que empuja a la gente hacia delante como fichas de domin\u00f3, con una persona durmiendo en la cama de otra, o utilizando sus cacharros, o comiendo sus provisiones. As\u00ed, los vectores descritos por los objetos parecen cruzarse s\u00f3lo brevemente con las vidas de sus supuestos propietarios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El \u00fanico personaje que parece escapar a esta ineluctable ley de p\u00e9rdida es el mitopo\u00e9tico Jardinero, una figura perenne que en interludios regulares a lo largo de la novela cuida del paisaje en lugar de buscar el dominio sobre \u00e9l. Pero incluso esta figura, que al final debe tener m\u00e1s de cien a\u00f1os, acaba desapareciendo. Parece regresar al reino del folklore del que procede, una trayectoria que sugiere que una simbiosis perfecta, no adquisitiva y no explotadora entre el ser humano y la naturaleza, no es m\u00e1s que materia de leyenda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El mundo natural no es el tema central de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The End of the Days<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, pero s\u00ed lo es lo que Hugo von Hofmannsthal y Walter Benjamin denominaron el lenguaje mudo o los lenguajes de los objetos.<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">1<\/span><\/sup><span style=\"font-weight: 400;\"> En la novela la protagonista tiene cinco muertes, de las cuales se anulan y eliminan cuatro de ellas durante los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">intermezzi<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, ya que con tan s\u00f3lo peque\u00f1os cambios en las circunstancias se producen resultados diferentes. Al leer el primer <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">intermezzo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, los lectores tomamos conciencia del car\u00e1cter fundamentalmente provisional de la narraci\u00f3n que se nos presenta, la cual podr\u00eda anularse de un momento a otro. As\u00ed, en cierto sentido, corresponde al \u00e1mbito mucho menos mutable de los objetos proporcionar una l\u00ednea de continuidad, una trayectoria general a esta narrativa radicalmente perturbada y perturbadora. En este sentido, el principal leitmotiv son las obras recopiladas de Goethe, que las dos generaciones anteriores de la protagonista llevan consigo como recuerdo familiar y t\u00f3tem. La primera vez que nos encontramos con estos vol\u00famenes es cuando nos enteramos de que el lomo est\u00e1 ara\u00f1ado por una piedra lanzada por una turba polaca antisemita que ataca la casa de la abuela y el abuelo de la protagonista en Galitzia, durante un pogromo en el que descuartizan a su abuelo. Estos vol\u00famenes representan, por una parte, el impulso asimilacionista que lleva a la abuela a casar a su hija con un gentil con la esperanza de proteger mejor a su familia, mientras que, por otra, llevan el signo del fracaso final de este proyecto en la respuesta asesina de la cultura mayoritaria. Tra\u00eddos por la abuela a Viena cuando la familia se traslada a la metr\u00f3poli imperial y austro-alemana, los vol\u00famenes aparecen finalmente en una tienda de antig\u00fcedades de Viena, donde el hijo de la protagonista, Sasha, les echa un vistazo como posible regalo para su madre antes de decidirse por un plato en el que se representan a los emperadores austriaco y prusiano, Francisco Jos\u00e9 y Guillermo II. Ajeno tanto a la importancia de estos vol\u00famenes como a su herencia jud\u00eda, la respuesta de Sasha a estos objetos indica que la ambici\u00f3n asimilacionista de su abuela s\u00f3lo ha conseguido borrar su conocimiento de la ascendencia jud\u00eda de su familia, al tiempo que ha fracasado por completo a la hora de proteger a las generaciones anteriores del Holocausto. El conmovedor desencuentro entre el recuerdo de familia y el nieto indica que los vectores de las personas y los objetos se cruzan en el mundo de Erpenbeck, en lugar de coincidir. Pero Erpenbeck va m\u00e1s all\u00e1. En el \u00fanico interludio fuera de los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">intermezzi<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Erpenbeck interrumpe el flujo cronol\u00f3gico para contar la historia que falta en estos libros. As\u00ed nos enteramos de c\u00f3mo los nazis confiscaron los bienes de la abuela de la protagonista antes de deportarla a un campo de exterminio en el Este.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sabemos, tambi\u00e9n, de la familia aria que compr\u00f3 las antiguas pertenencias de la abuela y c\u00f3mo, en marcado contraste con el trastorno que sufrieron los propietarios originales, las legaron a trav\u00e9s de un par de generaciones de pac\u00edficas vidas arias y pac\u00edficas muertes arias. Sin embargo, antes de estos \u00faltimos puntos en la trayectoria de este conjunto de objetos, una breve vi\u00f1eta indica los l\u00edmites de tal expropiaci\u00f3n. Hablando con su ayudante jud\u00edo, Chaim Safir, el director del dep\u00f3sito de bienes jud\u00edos confiscados, Herr Gschwandnter, echa un vistazo a las obras recopiladas de Goethe, sonr\u00ede y exclama: \u201c\u00a1Ser o no ser!\u201d. Evidentemente avergonzado, Chaim Safir no puede hacer frente a la mirada de su jefe. De este modo, Erpenbeck muestra no s\u00f3lo que la propiedad de los objetos est\u00e1 muy alejada del conocimiento cultural de su significado, sino tambi\u00e9n que la cultura mayoritaria alemana, motivo del deseo asimilacionista de la familia jud\u00eda, es ajena a su propio legado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Visitation<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es una novela de disoluci\u00f3n y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The End of Days<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0una de olvido, tanto en la aniquilaci\u00f3n de la familia como en la de su herencia jud\u00eda, entonces <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Go, Went, Gone<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de 2015 es una novela de intersecci\u00f3n. El protagonista alem\u00e1n Richard se cruza con un grupo de refugiados y se involucra cada vez m\u00e1s en sus vidas y luchas. Erpenbeck hace expl\u00edcito este motivo de intersecci\u00f3n en una de las primeras escenas del cap\u00edtulo 8, en la que Richard observa a los j\u00f3venes nativos alemanes, que \u201cse niegan a creer que el mundo sea un lugar id\u00edlico y quieren que todo cambie\u201d, y a los refugiados, que \u201cintentan ser admitidos en este mundo que les parece convincentemente id\u00edlico\u201d. Erpenbeck escribe: \u201cAqu\u00ed, en la plaza, estas dos formas de desear y esperar se cruzan, hay una superposici\u00f3n entre ellas, pero este observador silencioso (es decir, Richard) duda de que la superposici\u00f3n sea grande\u201d. Este encuentro tiene lugar en Kreuzberg, un barrio berlin\u00e9s que lleva en la palabra \u201cKreuz\u201d, o cruz, el signo de esta intersecci\u00f3n de trayectorias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La cruz de \u201cKreuzberg\u201d es, por supuesto, tambi\u00e9n el s\u00edmbolo del cristianismo, y Richard lleva el nombre del rey ingl\u00e9s m\u00e1s f\u00e1cilmente asociado con las Cruzadas, Ricardo I o Coraz\u00f3n de Le\u00f3n. Resulta por tanto apropiado que Richard, a pesar de su propio ate\u00edsmo, explique las tradiciones navide\u00f1as alemanas a su interlocutor nigeriano, Rashid, e intente as\u00ed, en una peque\u00f1a medida, trascender el conflicto milenario entre el cristianismo y el islam. Aqu\u00ed la consonancia de los nombres \u201cRichard\u201d y \u201cRashid\u201d sugiere que el abismo cultural entre los dos hombres no es insalvable. De hecho, en el transcurso de la novela, Richard llega a comprender que el solapamiento entre \u00e9l y los refugiados a los que llega a llamar amigos puede ampliarse enormemente, y que la intersecci\u00f3n y la interacci\u00f3n entre el yo y el otro pueden conducir a un mayor autoconocimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En conclusi\u00f3n, la singular visi\u00f3n de Erpenbeck de las trayectorias separadas que describen las personas, los objetos y el mundo natural, tiene claramente ramificaciones pol\u00edticas, econ\u00f3micas, sociales, culturales y ecol\u00f3gicas. Sobre todo, parece surgir de una experiencia arraigada en la RDA y en la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Wende<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> posterior a 1989, seg\u00fan la cual la noci\u00f3n capitalista de propiedad es un comportamiento aprendido y no simplemente la ideolog\u00eda ambiental en la que todos nadamos. Esta sospecha se ve confirmada por la publicaci\u00f3n en 2009 de una colecci\u00f3n de ensayos de Erpenbeck titulada <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Dinge, die verschwinden<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cosas que desaparecen<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">), en la que elogia no s\u00f3lo el edificio que alberg\u00f3 el Palast der Republik, el Parlamento de Alemania Oriental, sino tambi\u00e9n los espacios vac\u00edos y los terrenos bald\u00edos del antiguo Berl\u00edn Oriental sobre los que se ha construido desde la reunificaci\u00f3n. En un momento en que las depredaciones del capital global amenazan la existencia de la humanidad, ignoramos por nuestra cuenta y riesgo su visi\u00f3n de los vectores inevitables de nuestras vidas que hacen que todas las posesiones humanas sean fugaces y transitorias.<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Universidad de Oklahoma<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Traducci\u00f3n de Arturo Guti\u00e9rrez Plaza<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><sup><span style=\"font-weight: 400;\">1<\/span><\/sup><span style=\"font-weight: 400;\"> Hugo von Hofmannsthal, \u201cEin Brief\u201d (A Letter), en\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Gedichte und Prosa. Gesammelte Werke Band I<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0(Artemis and Winkler, 2003), 333; Walter Benjamin, \u201c\u00dcber die Sprache \u00fcberhaupt und \u00fcber die Sprache der Menschen\u201d (On Language in General and on the Language of Human Beings), en\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Angelus Novus. Ausgew\u00e4hlten Schriften 2<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0(Suhrkamp, 1988), 16.<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Jenny Erpenbeck, escritora alemana y Puterbaugh Fellow 2018, por Shevaun Williams.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota del editor: En este n\u00famero de LALT, nos complace abrir una nueva secci\u00f3n dedicada a textos publicados originalmente por nuestra casa matriz, World Literature Today (WLT). Estos textos est\u00e1n disponibles en LALT en edici\u00f3n biling\u00fce, en espa\u00f1ol e ingl\u00e9s. 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