{"id":25470,"date":"2023-06-08T01:02:05","date_gmt":"2023-06-08T07:02:05","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=25470"},"modified":"2023-06-21T08:46:10","modified_gmt":"2023-06-21T14:46:10","slug":"un-fragmento-de-desague","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2023\/06\/un-fragmento-de-desague\/","title":{"rendered":"Un fragmento de Desag\u00fce"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">6.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esta historia comienza en el kil\u00f3metro cero del Gran Canal del Desag\u00fce, pero tambi\u00e9n podr\u00eda hacerlo mucho antes porque Indra sab\u00eda que no era el primero en ver monstruos en la cartograf\u00eda hidrol\u00f3gica del Valle de M\u00e9xico. En la primera mitad del siglo XVII, un holand\u00e9s que realizaba actividades de espionaje en la Nueva Espa\u00f1a advirti\u00f3 que los lagos, r\u00edos y arroyos de esta geograf\u00eda conformaban la figura de la Bestia del Apocalipsis.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se gozaba entonces de la llamada tregua de los 12 a\u00f1os, intervalo de paz en la sangrienta guerra de Flandes, conflicto que culmin\u00f3 en 1648 con la independencia de los Pa\u00edses Bajos con respecto al yugo de la Corona espa\u00f1ola. El rey Felipe III contrat\u00f3 al ingeniero holand\u00e9s Adrian Boot para que viajara a M\u00e9xico a inspeccionar el desag\u00fce de la cuenca que desde 1607 dirig\u00eda un sabio y enigm\u00e1tico extranjero llamado Enrico Mart\u00ednez.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En esas mismas fechas se constru\u00eda en \u00c1msterdam el impresionante sistema de canales en forma de abanico que todav\u00eda hace merecer a esa ciudad el t\u00edtulo de La Venecia del Norte. Ante ese ejemplo prodigioso de convivencia urbana con el agua, era comprensible pensar que un ingeniero neerland\u00e9s dar\u00eda una opini\u00f3n adecuada, o incluso una soluci\u00f3n a las inundaciones que azotaban la Ciudad de M\u00e9xico, capital de piedra engastada en el centro de un refulgente lago.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A Felipe III lo conoc\u00edan como El Piadoso, y no le alcanz\u00f3 la suspicacia para ver que Adrian Boot era un agente secreto al servicio de los protestantes independentistas y los piratas holandeses. Orden\u00f3 que se le pagara al ingeniero la elevada suma de 100 ducados al mes a partir de julio de 1613. Boot lleg\u00f3 a M\u00e9xico en septiembre de 1614. El 17 de noviembre visit\u00f3 por primera vez las obras del desag\u00fce, que descalific\u00f3 (\u201cno valen nada\u201d, sentenci\u00f3) por considerarlas onerosas y plagadas de defecto t\u00e9cnico. El ambicioso proyecto del desag\u00fce consist\u00eda en drenar, por medio de un tajo a cielo abierto y un enorme t\u00fanel, los lagos del Valle de M\u00e9xico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Boot propuso conservar el entorno acu\u00e1tico como una estrategia para evitar el hundimiento del terreno y salvar los edificios, a la manera de lo realizado en \u00c1msterdam. Tambi\u00e9n proyect\u00f3 la construcci\u00f3n de un dique que contuviera el agua de los lagos adyacentes a la capital del virreinato, el trazado de calzadas, la apertura de canales de mamposter\u00eda para la navegaci\u00f3n urbana, el funcionamiento de esclusas, compuertas y de m\u00e1quinas como las que se usaban en Holanda para expulsar el l\u00edquido sobrante y utilizarlo en la irrigaci\u00f3n de huertos. De esta manera la Ciudad de M\u00e9xico ser\u00eda \u201cmaestre y se\u00f1ora del agua\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El ingeniero realiz\u00f3 su mapa del monstruo hidrol\u00f3gico del Valle de M\u00e9xico, conocido hoy gracias a que el viajero Giovanni Francesco Gemelli Careri lo copi\u00f3 y public\u00f3 en N\u00e1poles en 1700 con el t\u00edtulo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Hydrographicamelo Mexicano rappresentato nelle sue Lacune<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, por su evidente semejanza con la silueta de un camello. Boot, sin embargo, identificaba en esa figura a la Bestia del Apocalipsis de san Juan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El 15 de julio de 1637, con ojos estr\u00e1bicos, saliva blanca en las comisuras de la boca y cargando en los brazos gran cantidad de papeles, mapas y cuadernos, Boot irrumpi\u00f3 violentamente en una sesi\u00f3n del Ayuntamiento para mostrar a los funcionarios su descubrimiento del monstruo sat\u00e1nico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Extendi\u00f3 sobre una mesa el mapa y, se\u00f1alando ciertos puntos, explic\u00f3 que el lago de Chalco era la cabeza y el cuello de la criatura; la laguna de M\u00e9xico, el est\u00f3mago; los pies, los cuatro r\u00edos del poniente; las alas, los r\u00edos de Texcoco y Papalotan; la cola, las lagunas de San Crist\u00f3bal y Xaltocan; la cornamenta, los r\u00edos de Tlalmanalco y Tepeapulco.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Y lo que no se discierne con claridad son las babas de la Bestia \u2013dijo volteando a ver a cada uno de los miembros del Ayuntamiento, quienes, asustados y boquiabiertos, empezaron a considerar la posibilidad de que el holand\u00e9s tuviera raz\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Alterado y nervioso, aunque satisfecho de s\u00ed mismo, Boot guard\u00f3 el mapa y abri\u00f3 un cuaderno donde estaban trazados unos c\u00e1lculos esot\u00e9ricos. Mostr\u00e1ndolos, afirm\u00f3 haber puesto n\u00fameros a las letras de los 10 reyes Aztecas para comprobar que sumaban 666.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con una voz alta y desgarrada que mezclaba el tono autoritario del clarividente con el terror del condenado, advirti\u00f3 que los mexicanos viv\u00edan en el seno de la Bestia y que, si prosegu\u00edan con el plan de secarla, ella se vengar\u00eda y lo destruir\u00eda todo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fue esa actitud demencial la que caus\u00f3 que las autoridades rechazaran definitivamente su proyecto y que el 17 de septiembre de 1637 el Santo Oficio, blandiendo la doble acusaci\u00f3n de herej\u00eda y espionaje, se presentara en su casa, confiscara sus bienes y lo encarcelara en el Colegio de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas hasta el 19 de abril de 1638, fecha en que fue liberado y en que se le vio por \u00faltima vez. Nadie sabe si muri\u00f3 en M\u00e9xico, si regres\u00f3 a Holanda burlando las aduanas novohispanas, si se suicid\u00f3 o si, por alg\u00fan extra\u00f1o fen\u00f3meno, se hizo peque\u00f1o, igual que los lagos, hasta dejar de existir.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">7.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ninguna historia inicia en un punto localizable. Identificar el principio de algo es tan imposible como encontrar su final; al menos como ecos o reflejos, las cosas subsisten: transportadas por la luz, las im\u00e1genes de todo lo que ha sido viajan por alg\u00fan lugar del cosmos, como el brillo de las estrellas extintas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Bajo una gigantesca l\u00e1pida de asfalto, ensalitrando cimientos de edificios y apareciendo en excavaciones de poca profundidad, los lagos desecados del Valle de M\u00e9xico chapotean todav\u00eda en su lodo terco. \u00bfAlg\u00fan d\u00eda suceder\u00e1 el acontecimiento postrero, el final absoluto de una historia, el peque\u00f1o o gran hecho detr\u00e1s del cual no habr\u00e1 ya una gota de nada, un comentario o frotamiento que engendre chispas nuevas, la insinuaci\u00f3n de alg\u00fan rizo o cauce o ciclo o atisbo: nada?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Indra se lo preguntaba en la soledad de su habitaci\u00f3n y pensaba en el suicidio, \u00fanica manera, tal vez, de propiciar lo postrero, convocarlo, entrar \u2013salir\u2013 al vac\u00edo, al cero, a la inexistencia total.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero la muerte, incluso la infligida por mano propia, es un final enga\u00f1oso, pues supone que la vida depende de la propia existencia. Los alarmados discursos sobre el fin del mundo son mendaces porque su preocupaci\u00f3n verdadera y focalizada es el hecho, quiz\u00e1 inevitable, de que los humanos se extingan. No toman en cuenta \u2013no les importa\u2013 que una variedad alucinante de organismos medrar\u00e1 en los miasmas de la cat\u00e1strofe apocal\u00edptica. La vida seguir\u00e1 su met\u00e1stasis cuando el c\u00e1ncer mate a los hombres, como sucedi\u00f3 tras la desaparici\u00f3n de los dinosaurios, aunque mucha gente afirme que todav\u00eda viven. Con base en criterios filogen\u00e9ticos, los cient\u00edficos aseguran que, transformados en aves, los dinosaurios a\u00fan habitan la tierra. Los criptozo\u00f3logos como Gary Campbell tienen fe en los plesiosaurios contempor\u00e1neos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aun si las cosas acabaran, es necesario reconocer que no lo hacen cuando se cree, sino tiempo despu\u00e9s, tras procesos incomprobables de tan largos. \u201cDesaparecer\u201d no significa dejar de existir sino pasar a un lugar que se desconoce, perderse en los intrincados callejones del mundo y languidecer en sus rincones.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Adrian Boot fue visto por \u00faltima vez el 19 de abril de 1638. No hay registros posteriores. Ni siquiera en los puntillosos archivos de la Compa\u00f1\u00eda Holandesa de las Indias Occidentales, para la cual Boot trabajaba como esp\u00eda. Pero ser\u00eda falaz decir, como muchos lo hicieron, que muri\u00f3 en esa fecha. Sostener que algo o alguien, cualquier persona, ser vivo, monstruo o especie est\u00e1 muerto, sin tener evidencias contundentes para probarlo, es un homicidio perpetrado con el pensamiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Muchos sospecharon que Boot enloqueci\u00f3. Es posible imaginarlo en medio de una crisis mental cuando sali\u00f3 de su reclusi\u00f3n en el Colegio de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. En un intervalo l\u00facido arregl\u00f3 los tr\u00e1mites de su libertad y despu\u00e9s, v\u00edctima del delirio, se lanz\u00f3 a los caminos que conduc\u00edan a los lagos y vag\u00f3 durante tiempo indeterminado por las riberas. Subi\u00f3 a los cerros (\u00bfel de Tenayo, los de Tacubaya?) y, desde las alturas, busc\u00f3 los contornos de la Bestia en los cuerpos de agua. La vio moverse, despertar; la oy\u00f3 gru\u00f1ir. Decidido a no regresar a la ciudad ni a su pa\u00eds natal, pernoct\u00f3 en cuevas y muy pronto adquiri\u00f3 el aspecto de un indigente.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Metamorfoseadas por la mugre, la intemperie y la locura, miles de personas contin\u00faan con sus vidas aun cuando se les da por muertas. Un Wakefield en cada ausente, cada desaparecido. Wakefield, el personaje de Nathaniel Hawthorne que, argumentando un viaje, se despidi\u00f3 una ma\u00f1ana de su esposa y alquil\u00f3 una habitaci\u00f3n en la calle de al lado, donde permaneci\u00f3 oculto por m\u00e1s de 20 a\u00f1os, hasta que una noche, cuando su nombre hab\u00eda sido ya borrado de todas las memorias, regres\u00f3 tranquilamente al hogar y pas\u00f3 el resto de sus d\u00edas con su mujer, que nunca le recrimin\u00f3 el abandono.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y es que nada se puede hacer cuando lo que se da por muerto reaparece: la tristeza, las alucinaciones, el c\u00e1ncer, los dinosaurios, las inundaciones en un valle desecado con tenacidad a lo largo de los siglos, los recuerdos olvidados, los templos de una civilizaci\u00f3n sepultada, los inicios forzosos cuando se cre\u00eda haber terminado. Ninguna historia comienza en un punto espec\u00edfico ni acaba en otro. Solo resta calentar el agua para el t\u00e9 por si alguien regresa esta noche a casa.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">8.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Indra sab\u00eda que Ixtab no podr\u00eda regresar porque la vio irse como un pez dorado en un retrete. Pensaba que \u00e9l la hab\u00eda abandonado y no al rev\u00e9s. La vio partir y no fue capaz de emprender el viaje oscuro junto con ella, un viaje lleno de umbrales maravillosos. Primero el de la boca del t\u00fanel, luego el de la asfixia, despu\u00e9s el de la putrefacci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La historia de Ixtab no acab\u00f3 con el salto, sino que continu\u00f3 por cauces que \u00e9l desconoc\u00eda. A menudo imaginaba el cad\u00e1ver avanzando entre la espuma t\u00f3xica del r\u00edo Tula, la mordedura de los zopilotes en la piel reventada. Tal vez el cuerpo se hab\u00eda reunido con otros que, inflados y azules, flotaban en alg\u00fan recodo como si estuvieran en una silenciosa y amarga fiesta de alberca.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esos pensamientos le provocaban pesadillas. A menudo so\u00f1aba que estaba en un pa\u00eds cuyos r\u00edos arrastraban cuerpos humanos en lugar de troncos. Desiertos, selvas, estepas, bosques y valles p\u00e9treos atravesados por un sistema hidrol\u00f3gico rebosante de cad\u00e1veres. Pero los muertos no estaban del todo muertos, eran zombis dormidos y \u00e9l, Indra, era un esp\u00eda que deb\u00eda obtener informaci\u00f3n sobre su comportamiento y permanecer lo m\u00e1s quieto posible para no despertarlos. Su trabajo consist\u00eda en flotar con ellos desde las monta\u00f1as heladas, pasando por deltas y manglares, hasta llegar al mar, donde barcos tripulados por gente viva surcaban las aguas, buscando a los esp\u00edas que hab\u00edan mandado al pa\u00eds de los zombis. Cuando por fin encontraban a alguno de los suyos, lo sub\u00edan a cubierta, lo alimentaban, aseaban, curaban y le ped\u00edan que redactara un informe que explicara las causas y consecuencias del fen\u00f3meno zombi.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un buen d\u00eda, despu\u00e9s de semanas de flotar en el oc\u00e9ano, Indra ve\u00eda que un barco se acercaba a \u00e9l, pero en vez de sentirse a salvo, se angustiaba, pues durante toda su misi\u00f3n hab\u00eda buscado, entre millones de cuerpos, el de su novia, y no pensaba irse sin antes abrazarla. Decidido, nadaba en direcci\u00f3n contraria a la nave, en sentido opuesto a la salvaci\u00f3n. Lo hac\u00eda con tanta fuerza que muy pronto el barco se hac\u00eda peque\u00f1o y desaparec\u00eda en el horizonte. Indra quedaba en medio de la nada, rodeado de muertos vivientes que de un momento a otro pod\u00edan abrir los ojos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al despertar de esos sue\u00f1os, Indra sent\u00eda nostalgia y el cuerpo adolorido, como si hubiera nadado kil\u00f3metros entre sargazos. Recordaba que ten\u00eda meses sin moverse de su cuarto, sin visitar a ning\u00fan conocido, como si estuviera en una jaula y fuera un animal cuyos m\u00fasculos, atrofiados y deprimidos, pidieran a gritos alg\u00fan esfuerzo. \u201cSer\u00eda buena idea salir, cansarme, sudar, incluso experimentar dolor, sobre todo si quiero estar preparado para recorrer a pie el Gran Canal\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fue as\u00ed como decidi\u00f3 realizar viajes nocturnos en bicicleta, paseos dentro de la urbe cada vez m\u00e1s lejanos y cansados y que en ocasiones le borraban de la mente la idea del suicidio. Pero al regresar a su habitaci\u00f3n, casi al alba, pose\u00eddo por im\u00e1genes terribles de la ciudad oscura, la idea lo atrapaba de nuevo y las pesadillas volv\u00edan, porque las pesadillas, como los monstruos, no desaparecen, y eso Indra lo sab\u00eda muy bien.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Fragmento de la novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Desag\u00fce<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Fondo de Cultura Econ\u00f3mica\/Tierra Adentro, 2019) de Diego Rodr\u00edguez Landeros<br \/>\n<\/span><\/h5>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\nFoto: Reflejo en el agua, Ciudad de M\u00e9xico, Manuel PM, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>6. 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