{"id":2533,"date":"2018-10-29T21:24:52","date_gmt":"2018-10-30T03:24:52","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/10\/aztlan-liberated-david-bowles\/"},"modified":"2024-04-21T15:41:49","modified_gmt":"2024-04-21T21:41:49","slug":"aztlan-liberated-david-bowles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/10\/aztlan-liberated-david-bowles\/","title":{"rendered":"&#8220;Aztl\u00e1n liberado&#8221; de David Bowles"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p>Emergen de los escombros de Ju\u00e1rez, ciudad destripada por la guerra: el Chamuco y su clica de vatos pesados. La G\u00fcera est\u00e1 en la vanguardia, empu\u00f1ando machete y pistola Glock, su cabello trigue\u00f1o recogido con un pa\u00f1uelo. Luego viene Einstein, con la redecilla torcida y los zapatos Stacies sin su acostumbrado brillo, cargando una mochila llena de libros desgastados y aparatos electr\u00f3nicos. Payaso lleva la retaguardia, balbuceando un constante mon\u00f3logo c\u00f3mico a pesar de la devastaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Chamuco est\u00e1 de luto por sus carnales ca\u00eddos, v\u00edctimas de la Guerra entre los Pochos y los Zetas, pero sonr\u00ede victorioso. Los cuatro pachucos han vengado su barrio, obedeciendo el \u00fanico c\u00f3digo que permite la supervivencia en este desierto apocal\u00edptico: matar o morir.<\/p>\n<p>Los buitres sobrevuelan en espiral. La vida contin\u00faa su camino serpentino.<\/p>\n<p>La G\u00fcera alza el machete para indicar una parada repentina. Baja un poco el brillante ca\u00f1\u00f3n de su pistola. Sobre el asfalto destrozado, aparece un veh\u00edculo inesperado, un jeep verde militar ostentando la bandera de Estados Unidos con sus cuarenta y dos estrellas blancas, burlonas. Despatarrado contra una llanta todoterreno se encuentra un soldado, sosteniendo sus tripas rojas en sus manos. No hay se\u00f1al de sus compa\u00f1eros.<\/p>\n<p>\u201cAtaque de chupis\u201d, el Chamuco conjetura y se adelanta con cautela, los ojos atentos, el AK-47 levantado.<\/p>\n<p>El yanqui es latino. Mira con dolor a la pandilla, suspira.<\/p>\n<p>\u2014Bueno \u2014tose y carraspea\u2014, m\u00e1tenme.<\/p>\n<p>\u2014Ya est\u00e1s muerto. \u2014El Chamuco se arrodilla frente al moribundo\u2014. \u00bfQu\u00e9 chingados est\u00e1s haciendo en Aztl\u00e1n, yanqui?<\/p>\n<p>Un riachuelo de sangre gotea por la barbilla del soldado.<\/p>\n<p>\u2014Los cient\u00edficos. Encontraron la soluci\u00f3n. C\u00f3mo acabar con los pinches chupacabras. Dieron con la reina. \u00bfEse meteoro que cay\u00f3 cerca de Las Cruces?, una nave espacial. Los otros chupis eran tropas avanzadas. Ahora est\u00e1n todos\u2026 enchufados. Una mente colmena.<\/p>\n<p>El yanqui \u2014Ch\u00e1vez, seg\u00fan su uniforme\u2014 se\u00f1ala el jeep con un suave golpe de la cabeza.<\/p>\n<p>\u2014Un arma nuclear. Atr\u00e1s. Las defensas chupis chingan el sistema de guiado. Hay que llevarla en persona. Dej\u00e9 el detonador en la cabina.<\/p>\n<p>\u2014Putos yanquis \u2014murmura Payaso\u2014, con sus pinches bombas at\u00f3micas. Cabrones.<\/p>\n<p>Resollando y gimiendo, Ch\u00e1vez extiende una mano ensangrentada y se aferra a la andrajosa camisa de franela que trae el Chamuco.<\/p>\n<p>\u2014Ustedes son unos cholos, nom\u00e1s. No creo que sean capaces. Pero ah\u00ed est\u00e1.<\/p>\n<p>Sus ojos se vuelven vidriosos y la Sant\u00edsima Muerte se lo lleva.<\/p>\n<p>\u2014Chale \u2014dice Payaso\u2014. Ya mero vamos a olvidar quince a\u00f1os de este pedo. Los putos levantaron un muro. Nos atraparon aqu\u00ed dentro con los chupis y nos rodearon con guachos listos para fusilarnos si intentamos escapar a Madremex o Gringolandia.<\/p>\n<p>Einstein niega con su cabeza rapada.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, ese, pero no solo estar\u00edamos salv\u00e1ndolos a ellos. Liberar\u00edamos a Aztl\u00e1n, de Brownsville a Tijuana. Luego se podr\u00eda construir un hogar permanente para la raza.<\/p>\n<p>La G\u00fcera les echa una mirada burlona.<\/p>\n<p>\u2014A m\u00ed me vale verga qui\u00e9n se libere. Yo nom\u00e1s quiero machetearme unos pinches chupacabras. Si usar esta bomba hace que se mueran chingos, pos \u00f3rale.<\/p>\n<p>El Chamuco los contempla orgulloso. Son los m\u00e1s valientes que ha conocido.<\/p>\n<p>\u2014Entonces lo hacemos. Vamos juntos hasta Las Cruces, luego alguien lleva la bomba al borde del cr\u00e1ter y regresa hecho madre. Hay que estar pero lejos cuando la detonemos. \u2013El silencio hierve con implicaciones que nadie quiere expresar\u2013. Ahorita t\u00fa est\u00e1s a cargo de la bomba, Einstein. Payaso va a manejar. G\u00fcerita, agarra cualquier arma que haigan dejado esos yanquis, haz que jale. Nos vamos en diez.<\/p>\n<p>Mientras Einstein recupera el detonador y un tel\u00e9fono satelital militar, el Chamuco arrastra al soldado a las dunas, lo empapa de gasolina y le prende fuego. No deja nada para la horda alien\u00edgena. El sol se hunde rojo en un horizonte de jade. El cholo baja su rostro tatuado, murmura una oraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>La oscuridad se espesa mientras se dirigen hacia el norte. Los restos oxidados de carros viejos aparecen de la nada como para sacarlos de la carretera. Del silencio ventoso surge un gemido chirriante. Los cuatro empu\u00f1an sus armas, listos para el ataque. Unos impactos sordos hacen que el veh\u00edculo tambalee. Grandes ojos brillantes y dientes afilados se asoman a las ventanas. Garras rasgan las l\u00e1minas de metal. El Chamuco dispara contra el techo, t\u00e1ctica que provoca gritos chillones. Luego el enemigo redobla sus esfuerzos. Los chupacabras, su prop\u00f3sito tan inefable como siempre, arremeten furiosos contra la pandilla.<\/p>\n<p>Una bruma se eleva de entre la r\u00e1faga de disparos. Payaso maneja a ciegas por la arena oscura. A trav\u00e9s de un agujero de bordes afilados, Einstein es raptado. Saliendo del jeep de un brinco, la G\u00fcera a\u00falla y dispara. Como una furia, ahuyenta a los monstruos con balas y gritos. Esas espaldas espinosas se tumban en las dunas iluminadas por las estrellas. Einstein ruge de dolor. Tanto su brazo como el detonador est\u00e1n destrozados. Vendan su herida y se ponen en cuclillas cerca de un afloramiento de rocas, esperando el sol, sus pensamientos sombr\u00edos.<\/p>\n<p>Cuando el amanecer se arrastra por el cielo, Einstein usa su mano buena para hurgar en su mochila. En cuesti\u00f3n de minutos ha ideado un sistema extra\u00f1o: un teclado estropeado y una tableta agrietada conectados al tel\u00e9fono satelital del soldado.<\/p>\n<p>El Chamuco observa por un momento c\u00f3mo el genio de barrio pulsa las teclas y hace ajustes.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 haces, carnalito?<\/p>\n<p>\u2014Un <i>sat-hack<\/i>, ese. Obtengo acceso a la red haciendo que se rebote una se\u00f1al en un sat\u00e9lite militar. Tengo que descubrir c\u00f3mo detonar manualmente la pinche bomba.<\/p>\n<p>Alguien aspira profundo, pero nadie discute. La elecci\u00f3n es clara.<\/p>\n<p>El Chamuco se dirige a sus hermanos.<\/p>\n<p>\u2014Siempre lo supimos. Para acercar esta madre hasta el cr\u00e1ter en Las Cruces, uno de nosotros iba a arriesgar el pellejo. Ahora alguien m\u00e1s tiene que morir.<\/p>\n<p>Einstein asiente con la cabeza.<\/p>\n<p>\u2014S\u00e9 c\u00f3mo activarla. Solo necesito que alguien maneje. He vivido mi vida como quise. Le\u00ed mucho. Ir\u00e9 yo.<\/p>\n<p>\u2014Ni madres. No voy a permitir que este pendejo se lleve todo el cr\u00e9dito. \u2014Payaso sonr\u00ede. Los ojos le brillan\u2014. Manejo yo.<\/p>\n<p>\u2014Pobres mensos \u2013murmura la G\u00fcera\u2013. En el momento en que los chupis ataquen, se van a arrepentir de que yo no est\u00e9.<\/p>\n<p>Su l\u00edder clava la mirada en cada uno, escudri\u00f1\u00e1ndoles el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Los tres asienten con la cabeza. El Chamuco aprieta un pu\u00f1o. El pecho le duele de orgullo.<\/p>\n<p>\u2014\u00d3rale, pues. Hora de mostrarle al mundo qui\u00e9n chingados somos.<\/p>\n<p>Einstein se\u00f1ala su equipo.<\/p>\n<p>\u2014Sim\u00f3n. Eso es exactamente lo que haremos, jefe. Acabo de configurar una conexi\u00f3n de streaming. Se env\u00eda un video de todo lo que hacemos de aqu\u00ed en adelante y desde ese sat\u00e9lite yanqui. Ni Madremex ni Gringolandia pueden llevarse el cr\u00e9dito.<\/p>\n<p>El Chamuco extiende una mano y lo ayuda a pararse.<\/p>\n<p>\u2014Perr\u00f3n. \u00bfPuedo hablar con esa madre?<\/p>\n<p>\u2014Sim\u00f3n. Todo tuyo.<\/p>\n<p>El cholo inclina su rostro tatuado hacia el peque\u00f1o iris.<\/p>\n<p>\u2014Oigan, cabrones. Mi nombre es Chamuco. Los guachos yanquis trajeron una bomba at\u00f3mica a Aztl\u00e1n. Quer\u00edan acabar con los chupis, pero les faltaron huevos y los espinosos los mandaron a la chingada. As\u00ed que ahora mi clica y yo vamos a hacerles el jale sucio a todos ustedes. \u00bfMe oyeron, pendejos? Estos cuatro pachucos, nom\u00e1s.<\/p>\n<p>Se da vuelta y apunta hacia el jeep.<\/p>\n<p>\u2014Bueno, pos s\u00fabasen, carnalitos. Vamos a salvar el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Una hora m\u00e1s tarde, el jeep se aleja de la carretera llena de baches. Payaso activa la doble tracci\u00f3n. De d\u00eda los chupacabras descansan en sus madrigueras arenosas y sue\u00f1an con sangre, pero el zumbido del motor y el rodar de las llantas los llaman. Manchas negras pronto salpican las dunas, se acercan r\u00e1pido. Pronto un mar de noche chirriante fluye hacia el jeep desde todas direcciones. En la vanguardia, rostros c\u00e1nidos se retuercen con feroces gru\u00f1idos.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1No dejes que esos putos espinosos se acerquen a Einstein. Yo respaldo a Payaso! \u2014el Chamuco le grita a la G\u00fcera, luchando para hacerse entender encima del ruido creciente\u2014. A toda costa, \u00bfentedites?<\/p>\n<p>\u2014Un placer, jefe.<\/p>\n<p>Todav\u00eda est\u00e1n a diez minutos del borde del cr\u00e1ter. La primera oleada llega. El Chamuco roc\u00eda balas contra los chupis de enfrente, despejando el camino. Payaso embiste y aplasta a los heridos. La G\u00fcera gru\u00f1e y dispara, patea y apu\u00f1ala.<\/p>\n<p>Su defensa dura tres minutos, antes de que la horda se eleve como un tsunami, unos chupis trepando por las espaldas espinosas de otros, chocando contra el jeep, cortando llantas, perforando el tanque de gasolina, rompiendo el bloque del motor.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Hasta aqu\u00ed llegamos! \u00a1Ojal\u00e1 y baste! \u2014grita el Chamuco. Se escabulle por el parabrisas roto y se enfrenta a una docena de bestias\u2014. \u00a1Detona esa chingadera, Einstein!<\/p>\n<p>Los chupacabras han entrado en la parte trasera del jeep. La G\u00fcera lucha contra ellos, golpeando, pateando, mordiendo, aullando como Cihuac\u00f3atl, feroz diosa azteca. Los drones extraterrestres le arrancan el brazo, pero ella sigue alej\u00e1ndolos de Einstein, d\u00e1ndole a su compa\u00f1ero cada segundo que puede.<\/p>\n<p>\u2014\u00d3rale, pendejo \u2014gorgotea al final\u2014. \u00a1Ahora o nunca! \u00a1M\u00e1ndalos a la verga y te ver\u00e9 en el puto infierno!<\/p>\n<p>Los monstruos la desmiembran. El jeep se detiene. Decapitan a Payaso con un violento golpe de garras. Empujan al Chamuco de vuelta al interior del jeep a trav\u00e9s de la masa retorcida. Sus ojos se encuentran con los de Einstein, quien establece la conexi\u00f3n final en el mecanismo de detonaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Ah\u00ed los wacho, hijos de la chingada \u2014murmura el genio, sonriendo a la c\u00e1mara.<\/p>\n<p>\u2014Ese es mi carnalito \u2014logra susurrar el Chamuco.<\/p>\n<p>El mundo se pone blanco.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>No toma mucho tiempo. Cuando la nube de hongo se expande encima de las Monta\u00f1as de \u00d3rgano y cada chupacabras cae muerto, tanto Estados Unidos como M\u00e9xico suponen que la misi\u00f3n militar ha sido un \u00e9xito. Pero el video de la Zona de Cuarentena se viraliza, y los nombres de los cuatro cholos se divulgan por las redes sociales y los medios de comunicaci\u00f3n. Los psi piratas difunden la noticia a trav\u00e9s de las tierras yermas: liberados por fin.<\/p>\n<p>Ni M\u00e9xico ni Estados Unidos quieren la responsabilidad de limpiar la Zona de Cuarentena, por lo que cuando las decenas de miles de personas atrapadas en esas murallas insisten en su derecho a la autodeterminaci\u00f3n, los argumentos son superficiales, puramente para aparentar.<\/p>\n<p>La bandera de la libertad se levanta sobre Aztl\u00e1n.<\/p>\n<p>Sus salvadores, sea cual sea el para\u00edso o infierno en que se encuentren, levantan la mano para mostrar su placazo, la se\u00f1al de su pandilla, por \u00faltima vez.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Nota: Este cuento se public\u00f3 en <i>Chupacabra Vengeance, <\/i>Broken River Books, 2017.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Emergen de los escombros de Ju\u00e1rez, ciudad destripada por la guerra: el Chamuco y su clica de vatos pesados. 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