{"id":2489,"date":"2018-10-28T23:28:13","date_gmt":"2018-10-29T05:28:13","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/10\/portuguese-ghost-miguel-gomes\/"},"modified":"2023-06-06T09:07:47","modified_gmt":"2023-06-06T15:07:47","slug":"portuguese-ghost-miguel-gomes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/10\/portuguese-ghost-miguel-gomes\/","title":{"rendered":"&#8220;Um fantasma portugu\u0207s, com certeza&#8221; de Miguel Gomes"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; line-height: 23.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; line-height: 23.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; line-height: 23.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 72.0px; text-align: justify; line-height: 23.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p5 {margin: 0.0px 0.0px 12.0px 72.0px; text-align: justify; line-height: 23.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p6 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 72.0px; text-align: justify; line-height: 23.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>span.s1 {font-kerning: none}<br \/>span.s2 {font: 12.0px Times; font-kerning: none}<br \/><\/style>\n<p>El fantasma de mi padre se nos apareci\u00f3 por primera vez a las tres horas del entierro. Estaba sentado en el sof\u00e1 del estudio, con un libro abierto en el regazo y la l\u00e1mpara prendida (no se sab\u00eda bien por qu\u00e9: eran solo las cinco de la tarde y \u00e9l, en esas cosas, siempre hab\u00eda sido muy ahorrativo). Me dirig\u00ed al estudio luego de distinguir las chupadas que le daba a la pipa; sospech\u00e9 que all\u00ed lo encontrar\u00eda: fumar en aquel rinc\u00f3n hab\u00eda sido su pasatiempo preferido.<\/p>\n<p>\u2014<i>Quando voltamos \u00e0 Madeira? \u2018Stou farto desta terra e desta genta\u00e7a: barulho e calor \u00e9 o \u00fanico que t\u00eam. Al\u00e9m disso, as ruas est\u00e3o a ficar cheias de toir\u00f5es e ratazanas. Caracas j\u00e1 n\u00e3o \u00e9 cidade&#8230; toca, isso \u00e9 que \u00e9.<\/i><\/p>\n<p>[\u2014<i>\u00bfCu\u00e1ndo volvemos a Madeira? Estoy harto de esta tierra y su gentuza: ruido y calor es lo \u00fanico que tienen. Adem\u00e1s, las calles se les est\u00e1n llenando de hurones y ratas. Caracas ya no es ciudad\u2026 es una madriguera, \u00a1hay que ver!<\/i>]<\/p>\n<p>Los hurones y las ratas a los que se refer\u00eda eran ejemplares pol\u00edticos, pero dejo el asunto para m\u00e1s tarde. Mi madre me hab\u00eda seguido los pasos hasta el estudio y ya estaba enfrascada en una de las escaramuzas que sol\u00eda tener con mi padre. En esta ocasi\u00f3n la emprendieron con lo de fumar delante de Rui, mi hijo, que en ese entonces cumpl\u00eda ocho a\u00f1os:<\/p>\n<p>\u2014<i>Joga fora o cachimbo!<\/i><\/p>\n<p>\u2014<i>A certid\u00e3o de casamento \u00e9 que vou deitar no lixo&#8230;<\/i><\/p>\n<p>[\u2014<i>Tira esa pipa a la basura <\/i><\/p>\n<p>\u2014<i>Lo que voy a tirar es la partida de matrimonio&#8230;<\/i>]<\/p>\n<p>Aunque los choques maritales nunca se arreglaban, a los cinco minutos estaban disueltos. Pese a la muerte tan reciente, mi madre se sinti\u00f3 feliz de ver al marido; eso s\u00ed, se cuid\u00f3 de no d\u00e1rselo a entender, no fuera que el difunto empezara a tomarse libertades.<\/p>\n<p>\u2014<i>A sua b\u00ean\u00e7oa, vov\u00f4<\/i>.<\/p>\n<p>\u2014<i>Deus te aben\u00e7oe<\/i>.<\/p>\n<p>[\u2014<i>La bendici\u00f3n abuelito<\/i><\/p>\n<p>\u2014<i> Dios me lo bendiga.<\/i>]<\/p>\n<p>Rui se hab\u00eda colado en el estudio y reaccion\u00f3 como siempre, pidi\u00e9ndole la bendici\u00f3n al abuelo. Mi padre, ateo convencido, invariablemente se la daba, sea por debilidad por el nieto, sea porque, como buen comunista, en vano intentaba ocultar sus atracciones clericales. Era de Bragan\u00e7a donde, que yo sepa, lo de bendecir ya no se usa como saludo; ese h\u00e1bito seguro que lo hab\u00eda contra\u00eddo en sus d\u00edas de clandestino en Madeira, y de mi madre, isle\u00f1a persistente y arcaica que toda la vida se hab\u00eda esforzado en catequizarlo.<\/p>\n<p>A Caracas nos hab\u00edamos venido cuando ten\u00eda yo once a\u00f1os. La polic\u00eda secreta de Salazar hab\u00eda obligado a pap\u00e1 a buscarse papeles de identidad falsos y a escapar del continente a las islas. Pasado el tiempo, con casa, trabajo, mujer e hijo, tuvo la idea genial de escribir y distribuir no s\u00e9 qu\u00e9 panfleto; pronto lo rastrearon y <i>o Guilherme bragantino <\/i>[<i>Guillermo el de Bragan\u00e7a<\/i>], como lo conoc\u00edan los amigos, tuvo que poner pies en polvorosa, si as\u00ed pudiera describirse una fuga mar\u00edtima. El barco iba cargado de espa\u00f1oles e italianos que se dirig\u00edan a Venezuela, cuando \u00e9sta estaba de moda; aportaba en Funchal y all\u00ed se acababa de llenar con nuevos acentos, vinos y bacalao. En esa ocasi\u00f3n se llevaron a un Guilherme que cambiaba por tercera vez de identidad; ahora se llamaba <i>Louren\u00e7o<\/i> (a\u00f1os despu\u00e9s supe que \u00e9se era su segundo nombre original; del primero no s\u00e9 si alguna vez me enterar\u00e9: tengo a Bragan\u00e7a fuera de mis rutas y, seg\u00fan pap\u00e1, desde hace mucho la parentela anda sepultada. \u00c9l, por otra parte, no suelta el dato).<\/p>\n<p>En vida, Guilherme, Louren\u00e7o, o lo que fuese, estaba hecho de m\u00faltiples man\u00edas. Una consist\u00eda en despotricar de Venezuela, en particular de Caracas; clima, desorden, nuevorriquismo, despilfarro, suciedad, ignorancia: cualquier excusa le serv\u00eda. Lo pon\u00eda nervioso ver que yo me adaptaba de lo mejor, y mucho m\u00e1s, cuando me cas\u00e9, que lo hiciera con una nativa. Pasaron los a\u00f1os y tuvimos a Rui que, con todo y el nombre portugu\u00e9s, no parec\u00eda inclinado a ampliar el vocabulario en esa lengua. <i>Don Lorenzo<\/i>, como lo llamaban en su nuevo exilio, se desesperaba con la acumulaci\u00f3n de peque\u00f1as desventuras. Declaraba cada vez que pod\u00eda sus principios, entre los que figuraba el retorno a Portugal en cuanto la oportunidad se presentara. Frugal, todo lo ahorraba para la vuelta; no era taca\u00f1o ni avaro, sino optimista: en el futuro estaba lo mejor y hab\u00eda que prepararse para disfrutarlo.<\/p>\n<p>Curiosamente, despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n de los Claveles, cuando lleg\u00f3 la democracia y la izquierda portuguesa pudo por fin existir fuera de la clandestinidad, mi padre no se mostr\u00f3 muy activo en lo de preparar la repatriaci\u00f3n: hablaba de falsa revoluci\u00f3n, desencanto y, mientras segu\u00eda los partidos de f\u00fatbol en las emisoras de inmigrantes, refunfu\u00f1aba sobre el fascista encubierto que era M\u00e1rio Soares, adem\u00e1s de otras impertinencias. El tiempo no se detuvo; pap\u00e1 se jubil\u00f3; mi abuelo en Funchal muri\u00f3 en 1990 y heredamos, entre otras cosas, la casa; pero pap\u00e1 no aprovech\u00f3 la oportunidad dorada, limit\u00e1ndose a ir con mam\u00e1 a la isla a pasar los inviernos y as\u00ed escapar siquiera por unos meses <i>do calor medonho, horr\u00edvel<\/i> [<i>del calor espantoso, horrible<\/i>] de Caracas.<\/p>\n<p>Volv\u00eda de sus viajes e iba al estudio, engolosinado con la pipa y articulando meticulosamente el mal humor que atribu\u00eda a los tr\u00f3picos:<\/p>\n<p>\u2014<i>O ano que vem fico de vez em Portugal.<\/i><\/p>\n<p>[\u2014<i>El<\/i> <i>a\u00f1o que viene me quedo definitivamente en Portugal.<\/i>]<\/p>\n<p>Lo machac\u00f3n del estribillo me permit\u00eda no tomarlo en serio; aun provocarlo:<\/p>\n<p>\u2014Pap\u00e1, qu\u00e9dese all\u00e1 si quiere; nadie lo obliga a regresar \u2014as\u00ed, en espa\u00f1ol, lo incordiaba m\u00e1s, porque se negaba a hablar el idioma.<\/p>\n<p>Los farfullos que ven\u00edan enseguida eran interminables. Nunca entend\u00ed su relaci\u00f3n con Venezuela; me temo que tampoco \u00e9l. Una vez le\u00ed que un hombre sin naci\u00f3n desaf\u00eda las clasificaciones y por eso suscita tanto el pavor como el asco. A lo mejor mi padre presinti\u00f3 que la lejan\u00eda de Portugal y la cercan\u00eda de otras tierras lo situar\u00edan en un espacio indefinible; tal vez el vac\u00edo lo forz\u00f3 a refugiarse una y otra vez en el \u00e9nfasis. Para calmarlo, o irritarlo amigablemente, yo le recitaba aquellos versos de Jorge de Sena:<\/p>\n<p><i>Coleccionarei nacionalidades como camisas se despem,<\/i><\/p>\n<p><i>se usam e se deitam fora, com todo o respeito<\/i><\/p>\n<p><i>necess\u00e1rio \u00e0 roupa que se veste e que prestou servi\u00e7o.<\/i><\/p>\n<p>[<i>Coleccionar\u00e9 ciudadan\u00edas como camisas que se quitan,<\/i><\/p>\n<p><i>se usan y se tiran a la basura, con todo el respeto<\/i><\/p>\n<p><i>necesario a la ropa que uno se pone y ha prestado servicio.<\/i>]<\/p>\n<p>Entre palmaditas, le insinuaba tambi\u00e9n que el nacionalismo era una enga\u00f1ifa de la burgues\u00eda para desviar la energ\u00eda del proletariado lejos de la lucha de clases. Pero era en vano; la tozudez superaba a la doctrina.<\/p>\n<p>Cuando muri\u00f3, pens\u00e9 que extra\u00f1ar\u00eda sus mon\u00f3logos ininteligibles y que el apartamento sin ellos se quedar\u00eda solo. Me alivi\u00f3 que no fuera as\u00ed. Pap\u00e1 no pod\u00eda ausentarse tan bruscamente; su existencia venezolana hab\u00eda sido sobre todo casera, horas y horas metido en el estudio, donde se afanaba en la redacci\u00f3n de su peri\u00f3dico portugu\u00e9s y escrib\u00eda las cr\u00f3nicas que firmaba con distintos nombres, seg\u00fan las enviase a publicaciones de inmigrantes en los Estados Unidos y Canad\u00e1 o a revistas de Portugal, Brasil, Mozambique, Cabo Verde, Angola, Macao, Timor&#8230; No estaba dispuesto a abandonar las rutinas que trabajosamente se hab\u00eda creado. Su fantasma era la continuaci\u00f3n exacta del hombre, hasta en las obsesiones \u2014pipa, lecturas y<\/p>\n<p>\u2014<i>Quando voltamos \u00e0 Madeira? \u2018Stou farto desta terra e desta genta\u00e7a&#8230;<\/i><\/p>\n<p>[\u2014<i>\u00bfCu\u00e1ndo volvemos a Madeira? Estoy harto de esta tierra y su gentuza\u2026<\/i>]<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ntas veces, en vida, le habr\u00e9 o\u00eddo lo mismo? Ahora, <i>cristianamente fallecido<\/i> \u2014como acababa de decir el cura sin saber que le exped\u00eda el visado ang\u00e9lico a un rojo\u2014 las obsesiones de pap\u00e1 me hincaron finalmente el diente. Mi madre y yo est\u00e1bamos sim\u00e9tricamente solos, desconsolados, viudos. Mi condici\u00f3n era peor: de Cecilia no me hab\u00eda quedado ni el fantasma. En Venezuela, adem\u00e1s, todo se descompon\u00eda: los ahorros mermaban incluso absteni\u00e9ndose uno de tocarlos; los sueldos universitarios, vistos con estoicismo, daban risa; la situaci\u00f3n pol\u00edtica era ca\u00f3tica y hac\u00eda tres semanas, en una de las muchas manifestaciones contra el gobierno, unos francotiradores a quienes jam\u00e1s se someter\u00e1 a juicio le hab\u00edan vaciado la cabeza a tiros a uno de mis colegas, un tipo pac\u00edfico que ense\u00f1aba metaf\u00edsica y era de los pocos amigos \u00edntimos que yo ten\u00eda. Para apagar incendios lo \u00fanico que se usaba, de unos a\u00f1os ac\u00e1, eran lanzallamas \u2014la fauna a la que pap\u00e1 se refer\u00eda, <i>toir\u00f5es <\/i>[hurones] presidentes y <i>ratazanas<\/i> [ratas] ministros, o viceversa, dependiendo del d\u00eda y el humor que tuviera don Lorenzo cuando le\u00eda los titulares. Sobre la te\u00f3rica simpat\u00eda del hur\u00f3n mayor por el marxismo, pap\u00e1 era terminante y ni siquiera admit\u00eda mis peros, porque del tema yo no sab\u00eda nada:<\/p>\n<p>\u2014<i>Estes vadios est\u00e3o a confundir p\u00e2ndega e folia com revolu\u00e7\u00e3o<\/i>.<\/p>\n<p>[\u2014<i>Estos holgazanes est\u00e1n confundiendo vacil\u00f3n y juerga con revoluci\u00f3n.<\/i>]<\/p>\n<p>No hab\u00eda d\u00eda que yo mandase a Rui al colegio sin que me cruzara por la cabeza la idea de que algo iba a pasarle: que le pondr\u00edan una navaja al cuello para robarle unos vulgares zapatos de goma, como le sucedi\u00f3 al vecinito; o que lo secuestrar\u00edan para intentar sacarnos fondos que no ten\u00edamos, por el solo hecho de que \u00e9ramos portugueses y se supon\u00eda que tendr\u00edamos <i>abasto y billete<\/i>; o que, sin m\u00e1s, le hicieran a mi hijo lo que a Cecilia.<\/p>\n<p>En el metro empezaban tambi\u00e9n a circular hojas que atribu\u00edan todas las desgracias a los inmigrantes europeos de los 1950 y 1960, que con sus compa\u00f1\u00edas de autobuses, restaurantes, caf\u00e9s, panader\u00edas hab\u00edan pervertido, arruinado y sumido en la angustia <i>al valeroso pueblo bolivariano<\/i>.<\/p>\n<p>\u2014<i>Ent\u00e3o, quando voltamos \u00e0 Madeira?<\/i><\/p>\n<p>[\u2014<i>Entonces, \u00bfcu\u00e1ndo volvemos a Madeira?<\/i>]<\/p>\n<p>Aun repitiendo las preguntas de siempre, el espectro de mi padre ten\u00eda ahora un poder de convicci\u00f3n del que hab\u00eda carecido el exiliado gru\u00f1\u00f3n. Pese a todas nuestras discusiones, entre sus rezongos y melancol\u00edas, yo lo hab\u00eda querido tanto que hab\u00eda imitado su afici\u00f3n \u2014m\u00e1s que eso era\u2014 por la escritura (para hincharle las narices, claro, lo hac\u00eda en espa\u00f1ol; pero eso poco le importaba: <i>ningu\u00e9m \u00e9 perfeito <\/i>[nadie es perfecto]). Volv\u00ed a escucharlo despu\u00e9s del entierro; vi el libro y la l\u00e1mpara in\u00fatil, la pipa que llenaba de humo los contornos fantasmales. A solas en el balc\u00f3n, durante el crep\u00fasculo, me puse a llorar como un est\u00fapido y me dije que por qu\u00e9 no hacerle caso a <i>don Lorenzo<\/i>. \u00bfQu\u00e9 rayos esper\u00e1bamos de esa ciudad que se nos ca\u00eda a pedazos por dentro y por fuera? Quer\u00eda tanto a pap\u00e1, incluso ahora de fantasma, que ten\u00eda que dejarme persuadir; alguna vez ocurrir\u00eda: \u00bfpor qu\u00e9 no en ese instante? Irme. Irnos: hasta con los muertos.<\/p>\n<p>No tuve esa noche el valor de tomar la decisi\u00f3n, pero un par de d\u00edas despu\u00e9s la voz de mi padre me suger\u00eda que mirase la correspondencia; el cartero iba a traerla en unos cuantos minutos. En efecto, el hombre lleg\u00f3 y esper\u00e9 a que hiciera lo suyo. Abr\u00ed enseguida el buz\u00f3n. All\u00ed hab\u00eda una carta del hermano de mi madre, que comenzaba como todas las que nos escrib\u00eda, aunque, hacia el cuarto p\u00e1rrafo, me reservaba una sorpresa. La vejez lo llenaba de achaques; encima de eso, sufr\u00eda al imaginar que tendr\u00eda que vender la librer\u00eda que hab\u00eda levantado en Funchal a costa de mucho sudor y medio siglo de esfuerzo. No ten\u00eda m\u00e1s herederos que nosotros. \u00bfPor qu\u00e9 no nos anim\u00e1bamos a volver de una buena vez? \u00bfQui\u00e9n m\u00e1s adecuado que yo para relevarlo? La cifra que mencion\u00f3 como el promedio de sus ganancias en un mes era superior a mi sueldo anual. Para rematar sus argumentos, un recorte de peri\u00f3dico: en estos momentos hab\u00eda en Madeira m\u00e1s personas nacidas en Venezuela que en Venezuela portugueses. Y no se trataba simplemente de hijos de inmigrantes. La prosperidad reci\u00e9n estrenada de la isla y del resto de Portugal atra\u00eda a los africanos de siempre, pero tambi\u00e9n a asi\u00e1ticos, brasile\u00f1os, <i>venezuelanos<\/i>.<\/p>\n<p>\u2014\u2018<i>St\u00e1s a ver?<\/i><\/p>\n<p>[\u2014<i>\u00bfVes?<\/i>]<\/p>\n<p>Por encima de mi hombro, pap\u00e1 me hab\u00eda acompa\u00f1ado en la lectura. Los argumentos para contradecirlo se me hab\u00edan acabado. A eso ten\u00eda que a\u00f1adirse el endemoniado nombre de la librer\u00eda: <i>Esperan\u00e7a<\/i> [<i>Esperanza<\/i>].<\/p>\n<p>\u2014\u2018<i>St\u00e1s a ver? <\/i>[<i>\u00bfVes?<\/i>]<\/p>\n<p>\u2014\u2018<i>Stou, sim<\/i> [<i>S\u00ed, s\u00ed\u2026 lo veo<\/i>] \u2014le respond\u00ed, ya sin alternativa despu\u00e9s de tantos a\u00f1os, y lo dem\u00e1s fue empacar, explicarle a Rui lo que suced\u00eda, secarle los lagrimones, ir a visitar cementerios, arreglar papeles, vender muebles, buscar vecinos de confianza a quienes dar las llaves del apartamento hasta que apareciese un comprador (improbable: hasta el sol de hoy).<\/p>\n<p>La familia de Cecilia sufri\u00f3 al enterarse de que Rui se iba, pero mi suegro me confes\u00f3 que si ellos pudiesen, tambi\u00e9n estar\u00edan haci\u00e9ndolo. No quise privarlo de tener cerca de \u00e9l la tumba de su hija. Mi padre, en cambio, insisti\u00f3 en que me diese prisa y en que no lo dejara enterrado en ese sitio.<\/p>\n<p>Prefiero no consignar los dolores de cabeza que da el transporte internacional de ata\u00fades cuando se tramita desde Caracas.<\/p>\n<p>De esta historia no queda mucho que contar. Los primeros meses en Funchal no fueron f\u00e1ciles para Rui; pero los muchachos acaban adapt\u00e1ndose a los trasplantes y a las lenguas con la misma velocidad con la que se recuperan de golpes o ca\u00eddas. Mi madre ha seguido haciendo su vida, porque las ri\u00f1as diarias con el fantasma del marido la mantienen en forma. En lo que a m\u00ed respecta, no me quejo. Era profesor y ahora soy librero; como antes, el oficio me deja tiempo durante las noches para escribir. Como todas las personas, s\u00e9 que me falta algo. Trato, eso s\u00ed, de no lamentarme o de no hacerlo con frecuencia, ni por demasiado tiempo. Alguna vez conoc\u00ed a Cecilia.<\/p>\n<p>Repaso estas p\u00e1ginas y advierto que me expreso como si no me hubiera movido de Caracas. Creo que en cualquier rinc\u00f3n del mundo anotar\u00eda mis pensamientos y divagaciones de la misma manera. Pero no me enga\u00f1o: esa ciudad nunca me perteneci\u00f3; tampoco me pertenecen otras. Acaso por eso todav\u00eda escribo, y en un idioma ajeno.<\/p>\n<p>En cuanto a mi padre, Guilherme, Louren\u00e7o o como decida llamarse: a la semana de haber regresado a su pa\u00eds empez\u00f3 de nuevo a refunfu\u00f1ar. Se sentaba, fumaba pipa, se levantaba, se sentaba una vez m\u00e1s para leer; suspiraba de agobio, inconforme. No se atrev\u00eda a abrir la boca para dirigirme la palabra, quiz\u00e1 por temor a mi reacci\u00f3n. Despu\u00e9s de una larga espera, hace poco le o\u00ed con paciencia las frases m\u00e1s pulidas que jam\u00e1s hab\u00eda pronunciado en espa\u00f1ol estando en Venezuela. Sospecho que me las repetir\u00e1 por muchos a\u00f1os: son las l\u00edneas que aqu\u00ed transcribo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El fantasma de mi padre se nos apareci\u00f3 por primera vez a las tres horas del entierro. Estaba sentado en el sof\u00e1 del estudio, con un libro abierto en el regazo y la l\u00e1mpara prendida (no se sab\u00eda bien por qu\u00e9: eran solo las cinco de la tarde y \u00e9l, en esas cosas, siempre hab\u00eda sido muy ahorrativo). 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