{"id":2485,"date":"2018-10-28T23:07:01","date_gmt":"2018-10-29T05:07:01","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/10\/susana-and-sun-oscar-godoy\/"},"modified":"2023-06-06T09:08:02","modified_gmt":"2023-06-06T15:08:02","slug":"susana-and-sun-oscar-godoy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/10\/susana-and-sun-oscar-godoy\/","title":{"rendered":"&#8220;Susana y el sol&#8221; de \u00d3scar Godoy"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p>\u2014\u00a1Susana!<\/p>\n<p>Sentada en el escal\u00f3n de la puerta (\u00bfella?), Susana mira la calle. Con sus ojos (\u00a1ella!) recorre fachadas de edificios, andenes solos, autos que transitan de vez en cuando (\u00a1descarada!). Luego sonr\u00ede para s\u00ed, levanta la cara y los hombros desnudos, cierra los ojos y se entrega (qu\u00e9 rico) al disfrute del sol. La ma\u00f1ana de domingo es luminosa, sorprendente para esta Bogot\u00e1 apabullada por dos meses continuos de nubarrones y aguaceros. Los deportistas de la cuadra fueron los primeros en notar el s\u00fabito verano y ya salieron rumbo a la ciclov\u00eda. En bicicletas, en patines, a pie, desfilaron solos o en grupos peque\u00f1os, provistos de tenis y sudaderas y cascos y cantimploras. Fueron los primeros, pero no los \u00fanicos. Un grupo de adolescentes (quiubo, men) empieza a reunirse en la esquina, en actitud despreocupada. Discuten las opciones (salgamos, juguemos un picado, salgamos, vamos a la tienda, salgamos, hay sol, salgamos). Y de nuevo discuten las opciones (salgamos): o seguir la ruta de los deportistas, en jaur\u00eda de bicicletas, o arriesgarse a explorar a pie las monta\u00f1as que acechan la ciudad. La segunda opci\u00f3n gana por mayor\u00eda (monta\u00f1as, sol, aventura). Cinco de ellos (ya volvemos) corren a sus apartamentos y regresan con cantimploras y morrales peque\u00f1os, donde se abultan naranjas, leche condensada, bocadillo de guayaba, paquetes chatarra. Los dem\u00e1s revisan vestimentas: tenis resistentes, ropa c\u00f3moda, cachuchas para burlar al sol, chaqueta impermeable (nunca se sabe). Sus risas llenan la cuadra (nos vamos). Pasa un largo rato antes de que todos se consideren listos y, por fin, suena la voz de mando (nos vamos).<\/p>\n<p>Los pasos iniciales de la improvisada excursi\u00f3n, valientes, optimistas, vacilan cincuenta metros adelante, tropiezan, se empujan unos a otros, se detienen. La aventura se desdibuja de repente al descubrir en esa puerta a Susana. No alcanzaban a verla desde la esquina (tan bella). S\u00f3lo ahora, al pasarle cerca (tan pulposa). Saben lo que ocurre en ese edificio de cuatro pisos (\u00a1guau!). En alguna \u00e9poca debi\u00f3 tener apartamentos, pero hoy se encuentra (eso dicen) intercomunicado por puertas y escaleras y pasillos secretos y salones y habitaciones y saunas y bares (dicen), cuatro pisos con un solo prop\u00f3sito (el pecado, mija). Por eso la miran (\u00a1una de ellas!), comentan en voz baja (tan p\u00e1lida), se tapan la risa (tan lanzada), se estremecen (tan bella), y ninguno se atreve todav\u00eda a dar el primer paso para dejarla atr\u00e1s y retomar el objetivo inicial de las monta\u00f1as. Los ojos de los muchachos empiezan a mirar a Susana desde abajo, desde los pies (tenis blancos, de ni\u00f1a), suben por sus piernas cubiertas por un pantal\u00f3n rosado de sudadera (tan largas), descubren la blusa azul cielo con los hombros destapados (esa piel), donde ni siquiera la posici\u00f3n discreta, un tanto encorvada hacia delante, logra disimular el tama\u00f1o y la pujanza de los senos (\u00a1guau!). All\u00ed se detienen, entre los hombros, que dan una idea del color de piel, y los senos (\u00bfse los viste?). S\u00f3lo algunos llegar\u00e1n m\u00e1s arriba, al cabello oscuro, recogido por detr\u00e1s en una mo\u00f1a, a la cara blanca y los ojos cerrados (tan bella). Los ojos cerrados de cara al sol (lo que yo quiero son sus rayos).<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Susana!<\/p>\n<p>A Susana, piel desgastada, sin maquillaje, expresi\u00f3n de disfrute total (qu\u00e9 rico), las miradas le resbalan. Desde que decidi\u00f3 sentarse a la entrada del edificio, veinte minutos atr\u00e1s, se sabe observada y no le importa. Los conductores de dos o tres autom\u00f3viles, surgidos de garajes vecinos, la miraron con intensidad (al fin se dejan ver), por encima de las caras de esposas o hijos (\u00bfqui\u00e9n es?). Igual algunas mujeres rumbo a Carulla (ahora s\u00ed nos fregamos). Igual los ni\u00f1os (\u00a1vive gente all\u00ed, mami!). Igual los deportistas (mamita). Le (me) resbalan. Desde\u00f1osa (lo que yo quiero es el sol).<\/p>\n<p>\u2014\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Susana?<\/p>\n<p>El edificio de cuatro pisos no se distingue de los dem\u00e1s en su aspecto exterior (si supieran). Salvo por un detalle s\u00f3lo perceptible para los vecinos: las oscuras cortinas cerradas d\u00eda y noche. Corren rumores y quejas desde hace tiempos (que se vayan). Este tipo de establecimientos no deber\u00eda funcionar en barrios decentes (tenemos ni\u00f1os). Recolecci\u00f3n de firmas. Protestas del comit\u00e9 de vecinos (que se vayan). Panfletos en las paredes. Peticiones firmadas en manos de concejales, del alcalde local, del alcalde mayor, de autoridades nacionales. Un par de notas en los peri\u00f3dicos (sin fotos, por favor). Nada ha valido: los autos lujosos, de vidrios oscuros, que entran al garaje, o que a veces se detienen enfrente unos segundos mientras desciende su ocupante (descarados tambi\u00e9n), proveen suficiente protecci\u00f3n. Corren rumores sobre la calidad y la investidura de los clientes (as\u00ed c\u00f3mo). Nadie en la cuadra tiene tanto poder. Por eso, con el tiempo, ha imperado la costumbre. Y un acuerdo t\u00e1cito, en beneficio de las partes: negar toda evidencia. Por eso las cortinas. Por eso las paredes y vidrios contra el ruido. Por eso el silencio l\u00fagubre. Por eso la discreci\u00f3n para entrar o salir, tanto de clientes como de muchachas (si supieran). Por eso pocos notan sus apariciones, cubiertas por gafas y abrigos oscuros, siempre un taxi junto a la puerta, nunca un recorrido a pie por esta calle. Por eso el horror (nos fregamos), el esc\u00e1ndalo pintado en tantos ojos, ante el atrevimiento de Susana (lo que yo quiero es el sol).<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Susana!<\/p>\n<p>La luz artificial, el maquillaje, el humo del cigarrillo, las sonrisas fingidas, la saliva, el semen, el sudor, las cremas, las caricias sin amor, las u\u00f1as, los mordiscos, las palmadas, el cansancio, el licor, las s\u00e1banas, los espacios opresivos resecan la piel, la cubren de pliegues m\u00ednimos, impensables para sus veinte a\u00f1os (lo que yo quiero es el sol). Demasiado tiempo en ambientes cerrados. Demasiados alientos. Demasiados ojos. Demasiados dedos. Demasiados labios. Demasiados gemidos falsos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfD\u00f3nde se meti\u00f3 Susana?<\/p>\n<p>A esta hora de la ma\u00f1ana, la luz del sol llega plena hasta la puerta del edificio. Susana la siente (mujer), la disfruta (qu\u00e9 rico). No le importan las miradas de los muchachos (\u00bfla viste?) que no lograron avanzar en su excursi\u00f3n y formaron un peque\u00f1o tumulto en diagonal a ella, ni tan cerca para evidenciar su inter\u00e9s ni tan lejos para no perder detalle (es linda). Levanta m\u00e1s la cara, con los ojos cerrados, y la ofrece al sol (\u00bfpuedes creerlo?). Cada movimiento suyo (\u00a1nos fregamos!), por m\u00ednimo que sea, suscita un suspiro, una sonrisa, un coro de rumores (tan bella) entre los muchachos, y nuevas se\u00f1ales de rabia entre los dem\u00e1s vecinos de la cuadra (\u00a1descarada!). Susana siente el calor en la piel (cu\u00e1nto tiempo sin sus rayos). Quisiera exponer m\u00e1s, ofrecer el pecho, el ombligo, las caderas, las nalgas, las piernas, las rodillas, los pies, toda esa piel blanquecina, desgastada, transparente. Sabe que no puede hacerlo. No debe. No se atreve. Al menos la cara y el cuello, al menos las ojeras y los hombros y los brazos y las manos. No logra evitar una sonrisa (ahora s\u00ed nos fregamos, mija).<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Susana!<\/p>\n<p>La voz gruesa de mujer resuena desde adentro del edificio y alcanza por fin a Susana (\u00a1me llaman!). Susana da un brinco (\u00a1no!), abre los ojos (\u00a1no te vayas!), congela la sonrisa (qu\u00e9 pesar). Balbucea una disculpa, que se diluye bajo una r\u00e1faga de palabras de la otra mujer desde adentro (menos mal, mija). De mala gana, se levanta (\u00a1no!). Lo hace despacio, a prop\u00f3sito. Procura alargar los segundos de sol sobre su cuerpo (al menos lo sent\u00ed en la piel). Antes de entrar lanza una mirada a la calle. Sonr\u00ede a los muchachos (\u00a1nos vio!). Una sonrisa de quince a\u00f1os (tan bella). Se da vuelta, como una reina de belleza (nos fregamos de verdad, mijita). La cuadra entera la mira, expectante (\u00a1se nos va!). Las miradas tal vez no le resbalan (\u00bfahora qu\u00e9 hacemos?). Lamenta el sol, ese sol limpio y ma\u00f1anero (la delicia de sus rayos). Es lo \u00fanico que quiere extra\u00f1ar (\u00a1por fin! Qu\u00e9 pesar. \u00a1Descarada! Se nos fue. \u00bfQui\u00e9n era, mami? Tanto tiempo sin sol. Una aparici\u00f3n, viejo men. Bell\u00edsima. Buen\u00edsima. \u00bfLe viste los ojos? Una perdida. La perdimos. \u00bfY ahora qu\u00e9 hacemos? Adi\u00f3s). Es lo \u00fanico que quiere extra\u00f1ar, cuando cierre la puerta y deje respirar al barrio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sentada en el escal\u00f3n de la puerta (\u00bfella?), Susana mira la calle. Con sus ojos (\u00a1ella!) recorre fachadas de edificios, andenes solos, autos que transitan de vez en cuando (\u00a1descarada!). Luego sonr\u00ede para s\u00ed, levanta la cara y los hombros desnudos, cierra los ojos y se entrega (qu\u00e9 rico) al disfrute del sol. La ma\u00f1ana de domingo es luminosa, sorprendente para esta Bogot\u00e1 apabullada por dos meses continuos de nubarrones y aguaceros.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2482,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2963,4457],"genre":[2012],"pretext":[],"section":[2349],"translator":[2572],"lal_author":[3684],"class_list":["post-2485","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-colombia-es","tag-numero-8","genre-fiction-es","section-fiction-es","translator-tom-sullivan-es-2","lal_author-oscar-godoy-barbosa-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2485","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2485"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2485\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2482"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2485"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2485"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2485"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=2485"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=2485"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=2485"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=2485"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=2485"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}