{"id":2368,"date":"2018-07-24T22:04:01","date_gmt":"2018-07-25T04:04:01","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/07\/fish-lemmings-ursula-fuentesberain\/"},"modified":"2023-06-06T09:40:59","modified_gmt":"2023-06-06T15:40:59","slug":"fish-lemmings-ursula-fuentesberain","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/07\/fish-lemmings-ursula-fuentesberain\/","title":{"rendered":"&#8220;Peces como lemmings&#8221; de \u00darsula Fuentesberain"},"content":{"rendered":"<div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<p>Nadie tiene una respuesta. Los peri\u00f3dicos dicen&#8230; no. Los peri\u00f3dicos no <i>dicen<\/i> nada, ellos, igual que todos nosotros, s\u00f3lo crean m\u00e1s palabras silentes.<\/p>\n<p>Hace poco se restablecieron los noticieros. Los comentaristas fueron reemplazados por voces electr\u00f3nicas en <i>off<\/i> e im\u00e1genes de lo que est\u00e1 pasando en el mundo.<\/p>\n<p>El gobierno le dio dinero a la empresa donde Mario trabaja para que desarrolle un <i>software<\/i> que imite con mayor precisi\u00f3n la voz humana a convertir texto en audio.<\/p>\n<p>\u00c9l me atosiga con las consignas de los comunicados oficiales: que hay que seguir adelante, adaptarnos al cambio, trascenderlo. No ha transcurrido ni un a\u00f1o desde lo que nos pas\u00f3 y ya quieren que olvidemos lo que perdimos. Algunos incluso dicen que es parte de nuestra evoluci\u00f3n como especie.<\/p>\n<p>Recuerdo un verso de Fabi\u00e1n Casas: \u201cMe pregunto en qu\u00e9 momento los dinosaurios sintieron que algo andaba mal\u201d. \u00bfPor qu\u00e9 la gente no se da cuenta de que este es el principio de nuestro fin?<\/p>\n<p>Ya casi no salgo de la casa. No me import\u00f3 que la universidad me redujera el salario, les dije que ya s\u00f3lo impartir\u00eda clases en l\u00ednea. Me niego a plantarme frente a mis alumnos sin poder decir <i>calambur<\/i>, <i>tropo<\/i> o <i>anagn\u00f3risis<\/i>.<\/p>\n<p>Cuando era ni\u00f1a mi madre me llev\u00f3 a terapia de lenguaje porque no pod\u00eda pronunciar la ese correctamente. A partir de entonces, me obsesion\u00e9 con tener una dicci\u00f3n perfecta. Y lo logr\u00e9. Durante un tiempo fui la voz oficial de la facultad de letras de la Universidad. Si hab\u00eda que presentar una mesa redonda o dar alguna entrevista para la radio universitaria me llamaban a m\u00ed. Mis alumnos se burlaban a mis espaldas por mi forma excesivamente correcta de hablar.<\/p>\n<p>Ahora paso el d\u00eda detr\u00e1s de la computadora viendo pel\u00edculas. Me gustan los musicales filmados en Technicolor.<\/p>\n<p>L\u00eda insiste en visitarme, quiere que conozca a su hija. Siempre le doy largas, le digo que mejor me escriba, pero a ella nunca le gust\u00f3 escribir. No entiendo qu\u00e9 pretende mi hermana, \u00bfque nos sentemos en la sala a vernos las caras y a escuchar el llanto sordo de su reci\u00e9n nacida?<\/p>\n<p>Ella me cont\u00f3 que cuando Marianela naci\u00f3, el pediatra le aspir\u00f3 las flemas y con ellas se fue la lengua, se le desprendi\u00f3 como si hubiera sido una mucosidad m\u00e1s, un sobrante. Lo mismo les ha pasado a cientos de beb\u00e9s alrededor del mundo.<\/p>\n<p>Mario lleg\u00f3 el otro d\u00eda y empez\u00f3 a repetir los balbuceos con los que se comunican en su oficina. Lo par\u00e9 en seco. Prefiero el silencio a la discapacidad.<\/p>\n<p>No quiero besarlo. No hay sensaci\u00f3n m\u00e1s horrible que la de abrir los labios y sentir el vac\u00edo de su boca.<\/p>\n<p>Extra\u00f1o decir <i>traste<\/i>, <i>oblea<\/i>, <i>sinverg\u00fcenza<\/i>. Me pongo frente al espejo y trato de articularlas. No hay forma. S\u00f3lo puedo emitir sonidos mong\u00f3licos. Abro la boca y miro dentro. No qued\u00f3 nada, ni siquiera una cicatriz. Es como si nunca hubiera existido nada ah\u00ed.<\/p>\n<p>La pr\u00f3tesis que anunciaron los peri\u00f3dicos desde hace meses fall\u00f3.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 la gente no est\u00e1 devastada? Le\u00ed, incluso, la declaraci\u00f3n de un pastor evang\u00e9lico que le daba gracias a Dios por habernos puesto a prueba de esta forma, que esto le hac\u00eda recordar c\u00f3mo, tras la muerte de Jes\u00fas, sus ap\u00f3stoles predicaron sus ense\u00f1anzas en distintos idiomas y que ahora nos tocaba a nosotros encontrar nuevas v\u00edas de comunicar la palabra divina.<\/p>\n<p>Recuerdo el d\u00eda que empez\u00f3. Era un lunes. Mario y yo hab\u00edamos ido a cenar. Le dec\u00eda que el coche necesitaba servicio, que la parte de abajo estaba llena de herrumbre. Esa fue mi \u00faltima palabra: <i>herrumbre<\/i>.<\/p>\n<p>Termin\u00e9 de decirla y sent\u00ed c\u00f3mo mi lengua se solt\u00f3 y cay\u00f3 sobre la mesa como un pez muerto.<\/p>\n<p>A Mario y a los dem\u00e1s les pas\u00f3 lo mismo. No hubo sangre, s\u00f3lo gritos sordos.<\/p>\n<p><i>Llovizna<\/i>, <i>urdimbre<\/i>, <i>soliloquios<\/i>. Hoy es jueves y extra\u00f1o pronunciar la doble ele, la ere, la ese.<\/p>\n<p>Hace tiempo le\u00ed sobre un hombre que hab\u00eda perdido el sentido del olfato y del gusto a causa de una lesi\u00f3n cerebral. Un d\u00eda despert\u00f3 y sinti\u00f3 un chispazo muy tenue de sabor en su caf\u00e9, tom\u00f3 su pipa y pudo percibir, aunque muy sutilmente, el aroma del tabaco. Cuando escanearon su cerebro para saber c\u00f3mo y por qu\u00e9 el hombre hab\u00eda recuperado estos sentidos, su m\u00e9dico detect\u00f3 que el hombre no estaba probando el caf\u00e9 ni oliendo el tabaco, sino record\u00e1ndolos.<\/p>\n<p>\u00bfEn veinte a\u00f1os recordaremos la sensaci\u00f3n de pronunciar una erre?<\/p>\n<p>Hoy, una noticia le dio la vuelta al mundo: en Lucerna naci\u00f3 un beb\u00e9 sin lengua.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo es que hay gente que lo celebra? \u00bfPor qu\u00e9 hay quien llama a este engendro el Primer Eslab\u00f3n?<\/p>\n<p>Los trabalenguas, el canto, los besos, los sabores, el sexo oral. Hoy es martes y extra\u00f1o todo eso.<\/p>\n<p>Los chimpanc\u00e9s que saben lenguaje de se\u00f1as se comunican mejor con nosotros que nosotros mismos. Yo me reh\u00faso a ir a las clases que da el gobierno. No estoy sorda. Es m\u00e1s, dar\u00eda lo que fuera por volver a escuchar mi nombre en la boca de alguien: T\u00e1bata.<\/p>\n<p>La palabra <i>lingua<\/i> habl\u00f3 primero del \u00f3rgano y despu\u00e9s del lenguaje. Siempre les dec\u00eda a mis alumnos que esa era una metonimia hermosa.<\/p>\n<p>Por decreto oficial se prohibieron los alimentos s\u00f3lidos. Hay decenas de muertos por asfixia. Las tiendas empezaron a vender jugos con olor a espagueti a la carbonara, pollo pibil y otros platillos que ya nunca nadie podr\u00e1 probar. Los restaurantes quiebran. Los reemplazar\u00e1n por lugares donde a trav\u00e9s del olfato se estimule el apetito. Ya s\u00f3lo falta que nos condicionen con campanas, como a los perros.<\/p>\n<p>Para los j\u00f3venes es como si no hubiera pasado nada. Se sientan lado a lado con sus tel\u00e9fonos, se mandan im\u00e1genes y ruidos absurdos. La risa, al parecer, es lo \u00fanico nuestro que qued\u00f3 intacto.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqui\u00e9n puede re\u00edr despu\u00e9s de lo que nos pas\u00f3?<\/p>\n<p><i>\u00d1and\u00fa<\/i>, <i>a\u00f1ada<\/i>, <i>a\u00f1icos<\/i>. Mi\u00e9rcoles de e\u00f1e y su belleza perdida.<\/p>\n<p>Hace poco vi a unos ni\u00f1os jugando. Los escuch\u00e9 lanzar esos cloqueos horribles. Su comunicaci\u00f3n se reduc\u00eda a balbuceos y sonidos guturales. Me dieron asco.<\/p>\n<p><i>Inenarrable<\/i>, <i>delicuescente<\/i>, <i>maraved\u00ed<\/i>. Hoy present\u00e9 mi renuncia.<\/p>\n<p><i>Vehemente<\/i>, <i>soliloquio<\/i>, <i>arlequ\u00edn<\/i>. Encontr\u00e9 un cat\u00e1logo en l\u00ednea con libros enteros le\u00eddos por sus autores. El delicioso retumbar de las palabras.<\/p>\n<p><i>Zarzal<\/i>, <i>\u00e1nfora<\/i>, <i>obnubilar<\/i>. Dej\u00e9 a Mario. Estaba harta de que me hostigara con que tengo que tomar los jugos alimenticios. No quiero. \u00bfPara qu\u00e9? No saben a nada.<\/p>\n<p>Hace dos noches so\u00f1\u00e9 que estaba en aquel restaurante. Los \u00fanicos ruidos que se escuchaban eran los de los jugos subiendo por gruesos popotes. Entonces un ni\u00f1o peque\u00f1o que brincaba en un taburete proyect\u00f3 su voz sobre el plaf\u00f3n y empez\u00f3 a balbucear. <i>Ae<\/i> y se\u00f1al\u00f3 su boca. <i>Aaao<\/i>, a su mam\u00e1. <i>Jaie<\/i>, una silla. <i>Fuo<\/i>, all\u00e1 afuera. Todos lo miramos con respeto y asentimos. Sab\u00edamos que esa hab\u00eda sido nuestra primera clase.<\/p>\n<p><i>Ramad\u00e1n<\/i>, <i>cipr\u00e9s<\/i>, <i>ed\u00e9n<\/i>. Ayer so\u00f1\u00e9 que miles de peces ca\u00edan del cielo. Nosotros abr\u00edamos la boca y recib\u00edamos su acuosidad con gusto. Los dej\u00e1bamos retozar, implantarse, hacerse uno con nuestras mucosas. Pero una m\u00fasica que nac\u00eda de nuestras profundidades los llamaba a desprenderse, a nadar rumbo a nuestras gargantas, a dejarse llevar por las cascadas de saliva, como lemmings.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nadie tiene una respuesta. Los peri\u00f3dicos dicen&#8230; no. 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