{"id":2316,"date":"2018-07-23T20:27:42","date_gmt":"2018-07-24T02:27:42","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/07\/i-never-heard-birds-again-vicenta-siosi\/"},"modified":"2023-06-06T09:31:56","modified_gmt":"2023-06-06T15:31:56","slug":"i-never-heard-birds-again-vicenta-siosi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/07\/i-never-heard-birds-again-vicenta-siosi\/","title":{"rendered":"&#8220;No he vuelto a escuchar los p\u00e1jaros&#8221; de Vicenta Siosi"},"content":{"rendered":"<div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/><\/style>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<p>Bonita, bonitica, me dec\u00eda mi abuela. Bonita me llamaba la vendedora de leche y la que pasaba todos los d\u00edas montada en su burro pollino. Bonita, expresaba el que me ve\u00eda y yo sonre\u00eda y me preguntaba all\u00e1 adentro si ser\u00eda tan hermosa como los cardonales paridos de iguarayas o tan bella como el amanecer cuando cantaban todos los p\u00e1jaros del mundo.<\/p>\n<p>Temblando me tocaba el cabello y era como la hoja de salvia, recorr\u00eda mi piel y era como flor de tuna, a escondidas palpaba mis senos y eran dos m\u00facuras erguidas en sus horquetas.<\/p>\n<p>Una noche sent\u00ed la tibieza de la primera menstruaci\u00f3n empapando mis muslos y tuve ganas de llorar. Desde ese momento y durante un a\u00f1o dorm\u00ed sola en el rancho de mi abuela bebiendo las aguas depurativas de la piache y comiendo mazamorra. Esta etapa de mi vida me colm\u00f3 de gracia, todos lo dec\u00edan. Intu\u00eda que pronto me casar\u00eda, pero all\u00e1 adentro deseaba seguir acompa\u00f1ando a mam\u00e1 a sacar agua de las casimbas, caminar con mis primas recogiendo cerezas, ir a los bailes vestida de rojo y mirar sin cansarme el cielo sin nubes de un desierto encandelillado.<\/p>\n<p>Veloz lleg\u00f3 pap\u00e1 con la noticia de mi matrimonio. Peep\u00e9s entregar\u00eda la dote. El d\u00eda que lo conoc\u00ed, all\u00e1 adentro todo se volvi\u00f3 hielo. Me fui con \u00e9l a una rancher\u00eda nueva y esa noche un hombre de medio siglo se pos\u00f3 sobre mis catorce lluvias. El hombre resopl\u00f3, resopl\u00f3, resopl\u00f3 y all\u00e1 adentro sent\u00ed caer en un abismo sin fin.<\/p>\n<p>Como esa noche fueron todas las noches y hasta los d\u00edas se convirtieron en noche. All\u00e1 adentro quer\u00eda huir, ir donde mam\u00e1, pero mil esp\u00edritus mugiendo leyes antiguas se sentaban frente a m\u00ed. All\u00e1 adentro hubo una guerra. Arrum\u00e9 en un rinc\u00f3n las sombras de los muertos exigentes del cumplimiento de la ley nupcial y me fui corriendo y mientras corr\u00eda no vi los ciempi\u00e9s en los dividivis, ni las culebras corales. Corr\u00ed hasta que divis\u00e9 la manta floreada de mam\u00e1 y me abrac\u00e9 a sus piernas. Ella me dio chicha y descans\u00e9 en un chinchorro, pero esa misma tarde pap\u00e1 me someti\u00f3 a la ley de los mayores y \u00e9l mismo agarr\u00e1ndome de la mano me llev\u00f3 donde mi esposo. Y la noche fue oscura.<\/p>\n<p>Peep\u00e9s era feliz cuando le sacaba canas y yo me sentaba junto a su chinchorro y le arrancaba su vejez con delicadeza. A veces Peep\u00e9s se emborrachaba y se ca\u00eda al suelo y se ca\u00eda tambi\u00e9n sobre m\u00ed y las noches eran inacabables. Peep\u00e9s no trabajaba tanto y llegaba el hambre con sus tres manos y me apretaba el est\u00f3mago y la cabeza y se robaba la luz de mis ojos. Me va a llevar el hambre, le cont\u00e9 a una wayuu que pasaba por all\u00ed con una olla llena de verduras podridas y ella dijo tambi\u00e9n he sentido las tres manos del hambre, pero en el mercado de Riohacha hay bastante comida.<\/p>\n<p>Peep\u00e9s no se opuso y me fui con la verdulera y conoc\u00ed el mercado todo llenito de cosas y vi las gaseosas, los bocadillos y la carne guindando en las colmenas, pero nada era m\u00edo y solo pude limpiar un bulto de ceboll\u00edn y me dieron de pago otros cebollines y llegu\u00e9 al atardecer apretada por el hambre, pero volv\u00ed al otro d\u00eda y limpi\u00e9 sacos y sacos de papa y me pagaron con papas y vi debajo de las mesas de los vendedores unos tomates y los tom\u00e9 y cuando llegu\u00e9 al rancho hice un caldo de ceboll\u00edn y papa y el hambre se fue a visitar a otro. Y al siguiente d\u00eda me fui por debajo de las mesas del mercado recogiendo lo que botaban y limpiando ceboll\u00edn y as\u00ed me acostumbr\u00e9 y conoc\u00ed otras indias que hac\u00edan lo mismo y nos acompa\u00f1\u00e1bamos en el camino de regreso.<\/p>\n<p>En un invierno tuve un beb\u00e9 y no me dio alegr\u00eda, sino tristeza y no pude ir al mercado y el hambre volvi\u00f3 a apretarme el est\u00f3mago y me fui con el nacido a la casa que estaba en la salida de la ciudad donde una mujer arijuna siempre nos saludaba batiendo su mano en el aire. Sin conocer me sent\u00e9 en la terraza y esper\u00e9 en silencio y al final de la tarde me dieron arroz y carne. A veces com\u00eda hojas o semillas y cuando no hab\u00eda nada iba a la casa en la salida de la ciudad y al final de la espera, siempre muda, me daban comidita.<\/p>\n<p>Cuando el beb\u00e9 tuvo una lluvia yo hab\u00eda perdido un diente del frente y cuando el beb\u00e9 tuvo dos lluvias lleg\u00f3 otro nacido y yo ya no soy yo. Y otra vez el hambre y otra vez sentada en la casa de la salida de la ciudad. Un d\u00eda la arijuna me dijo por Dios mujer no paras m\u00e1s y yo no sab\u00eda c\u00f3mo no parir m\u00e1s, pero no contest\u00e9 nada, nunca le dec\u00eda nada.<\/p>\n<p>Cuando naci\u00f3 el tercer beb\u00e9 perd\u00ed el segundo diente y la arijuna dijo tienes mucho dinero que pares tanto y no dije nada porque si tuviera dinero hubiera comprado una gaseosa roja para saber a qu\u00e9 sab\u00eda o probar\u00eda una bola de chocolate.<\/p>\n<p>Muri\u00f3 mi abuela y en su velorio vi a las primas a\u00fan sin casarse, con sus dientes completos, con sus mantas nuevas. Ellas que nadie llam\u00f3 bonitas, boniticas, estaban con otros j\u00f3venes sonriendo a pesar del duelo.<\/p>\n<p>Me acost\u00e9 en un chinchorrito y pude ver la luna nueva alumbrando los caminos arenosos de La Guajira y vi que las noches, aun de luto traen su resplandor y pens\u00e9 cosas buenas, pero la luna tambi\u00e9n ilumin\u00f3 mi manta ra\u00edda y mis u\u00f1as carcomidas por el mugre. Y escuch\u00e9 la voz sin rostro del murmullo: Que fea est\u00e1 y del abismo de all\u00e1 adentro subi\u00f3 un calor.<\/p>\n<p>Antes de prender el fog\u00f3n fui a la casa de la salida de la ciudad y ped\u00ed a la arijuna un espejo. El cabello un rastrojo tostado por el sol, la piel tiznada, la boca mueca y los ojos infinitamente tristes en diecinueve lluvias vividas. Corr\u00ed con todas mis fuerzas \u00bfhuyendo de qui\u00e9n? De la ley me dije, ella ya hizo uso de ti contest\u00f3 una bandada de gallinazos y corr\u00ed m\u00e1s y mientras corr\u00eda record\u00e9 que ya no me alegraba recoger cerezas, ni hab\u00eda vuelto a escuchar los p\u00e1jaros del mundo cantando en la aurora de los wayuu y con un dolor oprimi\u00e9ndome el pecho tuve la certeza de haber muerto la noche en que un hombre de medio siglo se pos\u00f3 sobre m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Vicenta Siosi Pino<br \/>\nWayuu del clan Apshana<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bonita, bonitica, me dec\u00eda mi abuela. Bonita me llamaba la vendedora de leche y la que pasaba todos los d\u00edas montada en su burro pollino. 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