{"id":2304,"date":"2018-07-23T19:42:28","date_gmt":"2018-07-24T01:42:28","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/07\/vito-apushana-woumain-wallmapu-and-there-rockies-juan-guillermo-sanchez\/"},"modified":"2023-06-06T09:32:44","modified_gmt":"2023-06-06T15:32:44","slug":"vito-apushana-woumain-wallmapu-and-there-rockies-juan-guillermo-sanchez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/07\/vito-apushana-woumain-wallmapu-and-there-rockies-juan-guillermo-sanchez\/","title":{"rendered":"&#8220;Vito Ap\u00fcshana: de Woumain al Wallmapu y de all\u00ed hasta las Rocosas&#8221; de Juan Guillermo S\u00e1nchez"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<p>La literatura wayuu vertida a la letra tiene una larga tradici\u00f3n desde <i>Los dolores de una raza <\/i>de Antonio L\u00f3pez (1957), <i>Mitos, leyendas y cuentos guajiros<\/i> de Ram\u00f3n Paz Ipuana (1972),<i> <\/i>y <i>Relatos <\/i>de Miguel \u00c1ngel Jusay\u00fa (1975). M\u00e1s all\u00e1 de la letra, sin embargo, la palabra (p\u00fctchi) ha sido por miles de a\u00f1os el epicentro de la cultura. Gabriel Ferrer y Yolanda Rodr\u00edguez (1998) han se\u00f1alado que hay tres figuras fundamentales en la oralidad de Woumain (nuestra tierra, el territorio wayuu): el p\u00fctchip\u00fc (palabrero o \u201cabogado\u201d), la outs\u00fc (piache o \u201cm\u00e9dico tradicional\u201d) y el jayechimajachi (cantor o \u201cm\u00fasico-poeta\u201d). Si bien Ap\u00fcshana bebe de la voz de los ala\u00fcla (mayores), su poes\u00eda es de m\u00faltiples migraciones (literarias, f\u00edsicas, espirituales). Hospitalario como el wayuu en su rancher\u00eda, en <i>Contrabandeando sue\u00f1os con ar\u00edjunas cercanos<\/i><sup>1<\/sup><i>\u00a0<\/i>(1992, 2000) Ap\u00fcshana recibe al extranjero (ar\u00edjuna) y lo gu\u00eda con paciencia por los modos wayuu de estar en el mundo. Leemos en \u201c<i>Woumain \/ <\/i>Nuestra tierra\u201d:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Cuando vengas a nuestra tierra,<br \/>\ndescansar\u00e1s bajo la sombra de nuestro respeto.<br \/>\nCuando vengas a nuestra tierra,<br \/>\nescuchar\u00e1s nuestra voz, tambi\u00e9n,<br \/>\nen los sonidos del anciano monte.<br \/>\nSi llegas a nuestra tierra con tu vida desnuda<br \/>\nseremos un poco m\u00e1s felices&#8230;<br \/>\ny buscaremos agua<br \/>\npara esta sed de vida, interminable.<\/p>\n<p>Territorio de luz y de sed, Woumain da la bienvenida con su propia ley. Aqu\u00ed el poema es instrucci\u00f3n para empezar el intercambio, el contrabandeo. Con el tono conversacional, Ap\u00fcshana crea un puente hacia el lector; con el tono descriptivo, inventa una suerte de auto-etnograf\u00eda po\u00e9tica. En versos sobre los sue\u00f1os, las piedras, la primavera, los abuelos, el poeta dibuja su cultura para quien desconoce el desierto colombo-venezolano sobre la costa Caribe. Dice en \u201cRhuma\u201d:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Esta tarde estuve<br \/>\nen el cerro de Rhuma:<br \/>\ny vi pasar al anciano Ankei del clan Jusay\u00fa&#8230;<br \/>\ny vi pasar a la familia<br \/>\nde mi amigo \u201cel caminante\u201d Gouriy\u00fa&#8230;<br \/>\ny vi la sobrevivencia del lagarto&#8230;<br \/>\ny vi nidos ocultos de paraulata&#8230;<br \/>\ny vi a Pulowi vestida de espacio (&#8230;)<br \/>\ny vi el rojo del \u00faltimo sol del d\u00eda&#8230;<br \/>\ny, ya a punto de irme, vi a un grupo de ar\u00edjuna<br \/>\nvenidos de lejos,<br \/>\nfelices,<br \/>\ncomo si estuvieran en un museo vivo.<\/p>\n<p>Desde el cerro, el poeta consigue una visi\u00f3n singular de su propia cultura: distante s\u00ed de la rancher\u00eda, pero no lo suficiente como para perder contacto con los ancestros. Desde el cerro, logra esa visi\u00f3n perif\u00e9rica, ese lente ubicuo entre la objetividad y la iron\u00eda. Cada verso es una imagen certera con la que Ap\u00fcshana dibuja una instant\u00e1nea wayuu, un aguafuerte capaz de revelar el encuentro de diversas experiencias: el ala\u00fcla (anciano), la familia, el palabrero, la pulowi (esp\u00edritu protector de la naturaleza) y el<i> <\/i>ar\u00edjuna confundido por los malentendidos sobre &#8220;lo ind\u00edgena&#8221;, perpetuados por la educaci\u00f3n en las grandes ciudades y por las idealizaciones que confinan a un pasado remoto modos ancestrales de estar en el mundo.<\/p>\n<p>Si el di\u00e1logo intercultural en <i>Contrabandeando\u2026<\/i> es entre el ar\u00edjuna y el wayuu, el di\u00e1logo en <i>Encuentros en los senderos de Abya-Yala <\/i>(2004) es entre el poeta y otras voces nativas de las Am\u00e9ricas (Abya-Yala, la tierra en plena madurez). Con la presencia al margen del lector ar\u00edjuna, esta apuesta trans-ind\u00edgena conecta a Woumain con el Walmapu (territorio mapuche), con las monta\u00f1as Rocosas del norte, y con el Amazonas y los Andes. Aunque este segundo libro est\u00e1 escrito en castellano y ofrece al final de cada uno de los senderos un breve glosario de las expresiones en lenguas nativas, <i>Encuentros\u2026 <\/i>aparece como una obra herm\u00e9tica en tanto el sujeto po\u00e9tico (migrante, viajero, polirresidencial) recorre lugares sagrados de diversas geograf\u00edas amerindias, desbordando lenguas, fronteras, identidades, estados-naci\u00f3n y nociones sobre la escritura.<\/p>\n<p>El primer encuentro es con Lionel Lienlaf (poeta mapuche), con quien Ap\u00fcshana\/Malohe viaja hasta La Frontera (Wallmapu) buscando el kallfv (azul en mapudung\u00fan) y la sabidur\u00eda de las machi (m\u00e9dicos tradicionales). El segundo encuentro (siempre en contacto con su rancher\u00eda) es con su propio cementerio familiar, Satuaira Pushaina, en la alta Guajira, donde los ancestros regresan a encontrarse con sus sobrinos. El tercer encuentro es en la Sierra Nevada de Santa Marta, donde escuchamos las palabras iluminadas por la hoja tostada de la coca (hayo) en la voz de los mamos, las autoridades espirituales de las naciones kogui, wiwa e ik\u00fc. El cuarto encuentro es en las regiones de Canaima (Venezuela) y el Vaup\u00e9s (Colombia) donde Ap\u00fcshana\/Malohe vislumbra el misterio del Yurupar\u00ed. El quinto encuentro es con Ariruma Kowii, poeta y activista kichwa de la regi\u00f3n de Imbabura (Ecuador), quien le revela al viajero lagunas, cascadas y montes tutelares del Ande (los cerros de Imbabura y Cotacachi, la laguna de Cuicocha y la cascada de Peguche). Finalmente, el sexto encuentro atraviesa el tiempo y encarna la voz de Nezahualcoyotl y Tecayehuatzin junto al lago de M\u00e9xico durante los di\u00e1logos de flor y canto en el reino de Tezcoco (siglo XV). Sin duda, <i>Encuentros\u2026 <\/i>lleva al l\u00edmite el di\u00e1logo intercultural\/trans-ind\u00edgena y la escritura de viaje:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Confesi\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Nac\u00ed en los senderos del sur de Abya-Yala: la serpiente y el jaguar me recibieron del misterio suficiente para guiarme hacia el misterio insuficiente. Ayunado entre ra\u00edces de ayahuasca y hojas de Ayapana. Destinado para la recolecci\u00f3n de los guijarros desde los Andes hasta las Rocosas.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">He vivido del agua fresca de mi t\u00eda cerca del Cotopaxi.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Mi familia se extiende aun en los verdes del Vaup\u00e9s, donde me ung\u00fcentan para los sonidos del coraz\u00f3n y, tambi\u00e9n, en los lares del Oayapok los cuales camino entre espantos y mujeres se\u00f1oritas.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Tengo una guarida en los altos de Canaima&#8230; y siempre me esperan en las esquinas breves del Cuzco o bajo la sombra de un \u00e1rbol en el Gran Chaco.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Mi esp\u00edritu tiene lugar en la \u201cGran Casa de los Hombres\u201d de los Bororo del Amazonas.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Una mujer negra, de lengua Tule, del Baud\u00f3 me sigue amamantando.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">La coca y el ma\u00edz contin\u00faan floreciendo.<\/p>\n<p>Como en \u201cEl m\u00fasico de Saint-Merry\u201d de Apollinaire, Malohe\/Ap\u00fcshana traspone todos los tiempos y lugares en la simultaneidad del poema, desordena la cartograf\u00eda colonial, se erige como <i>contra-viajero<\/i> y traza su propio itinerario confrontando los estereotipos que constri\u00f1en lo nativo a un solo lugar. En los segundos que se emplean leyendo esta &#8220;confesi\u00f3n&#8221;, todos los rostros de Abya-Yala se superponen en un mismo rostro, en un mismo cuerpo de muchos nacimientos. Las im\u00e1genes que escoge el poeta develan una relaci\u00f3n particular con las plantas y los animales, as\u00ed como una hermandad con todas las naciones amerindias. El proyecto de Malohe recuerda un ejercicio semejante, ideado por el poeta nicarag\u00fcense Ernesto Cardenal hacia 1969, <i>Homenaje a los Indios Americanos<\/i>, y ampliado en 1992 con <i>Ovnis de Oro<\/i>. En estas tres obras, el sujeto po\u00e9tico asume los saberes y los imaginarios m\u00e1gico-religiosos de cada una de las culturas que visita, y con el aliento po\u00e9tico encarna voces m\u00e1s all\u00e1 de su propio siglo y geograf\u00eda. Como el <i>chaski<\/i> (mensajero del Tawantinsuyu), la voz m\u00faltiple de Ap\u00fcshana\/Malohe\/L\u00f3pez recorre el continente, se apropia de otras lenguas, cultos y saberes, y construye a trav\u00e9s del collage la idea de lo Uno, el gran libro con el que han so\u00f1ado tantos poetas en la historia de la literatura (Mallarm\u00e9, Pound, Gonzalo Rojas).<\/p>\n<p>Tras a\u00f1os de migraciones en festivales literarios, ferias del libro y proyectos diversos con las propias comunidades de la Guajira (incluidas las de la Sierra Nevada), Miguel \u00c1ngel L\u00f3pez regresa como Vito Ap\u00fcshana en <i>Shiinalu\u2019uirua shiirua ataa \/ En las hondonadas maternas de la piel<\/i>, uno de los libros de la <i>Biblioteca B\u00e1sica de los Pueblos Ind\u00edgenas de Colombia<\/i>, preparada por el Ministerio de Cultura en 2010. <i>En las hondonadas\u2026 <\/i>es una jornada en tres partes: la tranquilidad \/ t\u00fc anaakaa akuwa\u2019ipa, la fertilidad \/ t\u00fcyote\u2019waakaa, y la infinitud \/ t\u00fc kasa wattawotshaanaka. Aqu\u00ed, nuevamente la idea del viaje, la migraci\u00f3n y los encuentros es decisiva: el regreso al anochecer despu\u00e9s de pastorear los chivos en la tarde, la partida inevitable de la abuela hacia palaa (el mar \/ la muerte), el regreso de los ala\u00fcla a trav\u00e9s de los sue\u00f1os, la aventura del joven wayuu lejos de su rancher\u00eda, y la vuelta irremediable al cementerio familiar, premeditada por los mayores:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ya naciste\u2026<br \/>\ny naciste hijo de gente, de los fundadores de cerros de trochas del cerro de Epits\u00fc.<br \/>\nY puedes irte y puedes no volver,<br \/>\npero siempre estar\u00e1 ah\u00ed\u2026 junto al \u00e1rbol Mokooshira<br \/>\nque circunda tu cementerio;<br \/>\nah\u00ed pertenece tu sombra y tu descanso.<br \/>\nYa naciste<br \/>\ny tal vez puedes irte y no volver,<br \/>\npero siempre estar\u00e1s aqu\u00ed,<br \/>\nsiempre ser\u00e1s nombrado en la m\u00fasica del <i>sawawa<\/i>\u2026<\/p>\n<p>En<i> En las hondonadas&#8230;<\/i> Ap\u00fcshana retoma los registros de <i>Contrabandeo\u2026<\/i> y de nuevo se escuchan las voces de los mayores wayuu al estilo de la oralitura y la poes\u00eda conversacional. Es su apuesta por el saber propio, el <i>wakuwa\u2019ipa<\/i> wayuu, como se\u00f1ala Adriana Campos Umbarila en la introducci\u00f3n al poemario: &#8220;Lo Remoto-origen (<i>li<\/i>) se refiere al punto de partida de la cultura wayuu. El origen de todo, de donde salieron los elementos: Luz, Viento, Tierra, Lluvia, Oscuridad, Fr\u00edo\u2026 a formar la Vida (\u2026) Lo Oculto-invisible (<i>Pulas\u00fc<\/i>): es la dimensi\u00f3n de lo intangible, lo invisible, lo que est\u00e1 al otro lado de la vida cotidiana, sosteni\u00e9ndola, amamant\u00e1ndola, regul\u00e1ndola (\u2026) Lo Natural-visible (<i>Akuwa\u2019ipa<\/i>): este es el mundo diario, la cotidianidad wayuu, la mortalidad del cuerpo\u2026&#8221; El origen, lo oculto y lo visible como las tres orillas de un r\u00edo que fluye aqu\u00ed y ahora. As\u00ed dice Ap\u00fcshana en \u201cMiedo <i>alijuna<\/i>\u201d:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ma\u00f1ana llegar\u00e1n nuevamente los <i>alijuna<\/i><br \/>\ny traer\u00e1n m\u00e1s preguntas acerca de nosotros,<br \/>\ny nada sabr\u00e1n si no escuchan el silencio de nuestros muertos<br \/>\nen cada sonido de nuestras vidas\u2026<br \/>\ny nada se llevar\u00e1n si no cuelgan sus miedos en el interior de las<br \/>\nmochilas familiares<br \/>\ny reciban, de nuestro temblor, el asombro de la madrugada\u2026<br \/>\njunto al temor de los espantos.<\/p>\n<p>En la convergencia de horizontes del paradigma wakuwa\u2019ipa, el poema es advertencia y reto para el di\u00e1logo entre distintas formas de estar en el mundo: por un lado el deseo por saber, y por el otro la presencia silenciosa del mundo pulas\u00fc; por un lado los ojos sordos del ar\u00edjuna, y por el otro el sonido de los muertos, los espantos y la madrugada. Poema-encrucijada porque&#8230; \u00bfc\u00f3mo cruzar el puente y escuchar? Tras siglos idealizando la escritura, enceguecidos por la burocracia, la \u201cciudad letrada\u201d, los aparatos judiciales y los malentendidos sobre la \u201ccivilizaci\u00f3n\u201d y el \u201cprogreso\u201d, \u00bfc\u00f3mo leer esta poes\u00eda? \u00bfQu\u00e9 significa &#8220;leer&#8221;? \u00bfQu\u00e9 leemos, por ejemplo, en la palabra \u201ctejido\u201d? \u00bfEs el tejido escritura o viceversa? \u00bfHasta d\u00f3nde llega la cadena de asociaciones a partir de un sustantivo como \u201cchinchorro\u201d? En un poema como \u201cCalma II\u201d, el tejido (kanas\u00fc) es mucho m\u00e1s que chinchorro (hamaca), mochila (katowii) o manta:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">La tranquilidad es un tejido largo y colorido&#8230;<br \/>\nla embellecemos con dise\u00f1os de cielo,<br \/>\npinturas de tierra y dibujos de mar.<br \/>\nLos mayores nos envuelven en ella<br \/>\nen cada palabra de ma\u00f1anita,<br \/>\nen cada silencio de anochecer.<br \/>\nAs\u00ed nos hacemos latidos de los montes.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo ser\u00eda nuestra lectura de este mismo poema si escuch\u00e1ramos de boca de un ala\u00fcla de Manaure que el \u00fatero de la madre es como una hamaca, y que el wayuu cuando muere es enterrado en su chinchorro? Acaso el \u201ctejido\u201d se sobredimensionar\u00eda hasta cubrir toda la existencia. En \u201cWalatshi\u201d, otro poema de <i>En las hondonadas&#8230;<\/i>, la ley wayuu, el bast\u00f3n del palabrero escribiendo sobre la arena y el reposo del dolor son suficientes para solucionar un pleito de sangre. \u00bfC\u00f3mo asumir, pues, el hecho de que en la ley del p\u00fctchip\u00fc\/palabrero no hay documentos, no hay letras, no hay c\u00e1rceles; solo la palabra, el pago, el perd\u00f3n? En \u201cJier\u00fc-mma\u201d, dice el poeta de <i>S\u00fcchimma <\/i>(Riohacha):<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Mi hermana Mariietsa ha salido del encierro.<br \/>\nYa es mujer;<br \/>\npronto albergar\u00e1 el mundo en sus adentros.<br \/>\nSonre\u00edmos:<br \/>\nYa sabe c\u00f3mo la tierra acoge a las aguas de Aquel que Llueve.<\/p>\n<p>Las preguntas se simplifican y se agravan. \u00bfQu\u00e9 es el agua? \u00bfQu\u00e9 quiere decir el poeta con &#8220;la lluvia&#8221;? No solo por las condiciones del desierto, sino por la relaci\u00f3n de Juyaa (el t\u00edo lluvia) con el Remoto-origen, con la fertilidad, con el encierro de las mujeres-se\u00f1orita (majayuut) y esa suerte de sexualidad c\u00f3smica entre Mma (la tierra) y Aquel que Llueve, el lector, si quiere, puede encontrarse de pronto ante el wakuwa\u2019ipa. Sin duda, la lectura de la obra de Vito Ap\u00fcshana, as\u00ed como la de muchos escritores y escritoras contempor\u00e1neas de Abya-Yala, revela coordenadas para el viaje (literario, f\u00edsico, espiritual). En medio de senderos que el verano borra con la arena y el invierno inunda con la lluvia, la voz de Ap\u00fcshana es la de quien sabe que los nombres ancestrales de los r\u00edos, los cerros, los \u00e1rboles y los lugares de ceremonia, son sonidos que guardan la memoria, a pesar de los hombres y a pesar de su olvido. De Popocateptl bajando hasta Makuira, y de all\u00ed siguiendo el filo de la cordillera desde Epits\u00fc, pasando por Imbabura, el Cotopaxi y m\u00e1s all\u00e1 hasta el Ruka Pill\u00e1n, Apush\u00e4na nos recuerda que para visitar a los ancestros hay que viajar limpio y claro.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Juan G. S\u00e1nchez Mart\u00ednez<br \/>\nUniversity of North Carolina &#8211; Asheville<\/p>\n<p>(1)\u00a0Durante d\u00e9cadas los investigadores y los propios wayuu han traducido el t\u00e9rmino <i>ar\u00edjuna<\/i> o <i>alijuna<\/i> como extranjero o persona no wayuu. Rafael Mercado Epiey\u00fa, poeta y ling\u00fcista de esa naci\u00f3n, propone su etimolog\u00eda: \u201cFue violento el trato que se les dio a los Wayuu por parte de los espa\u00f1oles: aquellos se ahuyentaban cada vez que los ve\u00edan venir, avisando a los dem\u00e1s de esta manera: <i>jalia iseichi junai <\/i>\u2018cuidado ah\u00ed viene el tirador\u2019. Esto lo dec\u00edan gritando para alertar a los dem\u00e1s, para que supieran de la presencia de aquel que llega disparando al indio Wayuu. Lo que era un grito de advertencia por parte del ind\u00edgena, con el tiempo se volvi\u00f3 un sustantivo; pas\u00f3 a ser el nombre del espa\u00f1ol, se dej\u00f3 de pronunciar la [j], la [a], [iseichi], y la vocal [i] y qued\u00f3 sintetizada la exclamaci\u00f3n de advertencia as\u00ed: alijuna, y hoy es el nombre para todo blanco que llegue a la Guajira.\u201d (228)<\/p>\n<p>Se respeta la graf\u00eda de Ap\u00fcshana en su texto. En wayuunaiki, sin embargo, la \u201cl\u201d escrita es le\u00edda como \u201cr\u201d, por eso el t\u00e9rmino tambi\u00e9n se puede encontrar escrito como \u201calijuna\u201d, tal como en <i>Shiinalu\u2019uiria shiirua ataa \/ En las hondonadas maternas de la piel <\/i>(2010).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La literatura wayuu vertida a la letra tiene una larga tradici\u00f3n desde <i>Los dolores de una raza <\/i>de Antonio L\u00f3pez (1957), <i>Mitos, leyendas y cuentos guajiros<\/i> de Ram\u00f3n Paz Ipuana (1972),<i> <\/i>y <i>Relatos <\/i>de Miguel \u00c1ngel Jusay\u00fa (1975). M\u00e1s all\u00e1 de la letra, sin embargo, la palabra (p\u00fctchi) ha sido por miles de a\u00f1os el epicentro de la cultura. Gabriel Ferrer y Yolanda Rodr\u00edguez (1998) han se\u00f1alado que hay tres figuras fundamentales en la oralidad de Woumain (nuestra tierra, el territorio wayuu): el p\u00fctchip\u00fc (palabrero o \u201cabogado\u201d), la outs\u00fc (piache o \u201cm\u00e9dico tradicional\u201d) y el jayechimajachi (cantor o \u201cm\u00fasico-poeta\u201d). Si bien Ap\u00fcshana bebe de la voz de los ala\u00fcla (mayores), su poes\u00eda es de m\u00faltiples migraciones (literarias, f\u00edsicas, espirituales). Hospitalario como el wayuu en su rancher\u00eda, en <i>Contrabandeando sue\u00f1os con ar\u00edjunas cercanos<\/i><sup>1<\/sup><i>&nbsp;<\/i>(1992, 2000) Ap\u00fcshana recibe al extranjero (ar\u00edjuna) y lo gu\u00eda con paciencia por los modos wayuu de estar en el mundo. Leemos en \u201c<i>Woumain \/ <\/i>Nuestra tierra\u201d:<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2301,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2963,2990,2958,2983,4458],"genre":[2019],"pretext":[2033,2032],"section":[2391],"translator":[2458],"lal_author":[3621],"class_list":["post-2304","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-colombia-es","tag-colombia-es-2","tag-indigenous-lit-es","tag-literatura-indigena","tag-numero-7","genre-essay-es","pretext-ensayo-es","pretext-essay-es","section-dossier-wayuu-literature-es","translator-arthur-malcolm-dixon-es","lal_author-juan-guillermo-sanchez-es-2"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2304","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2304"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2304\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2301"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2304"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2304"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2304"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=2304"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=2304"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=2304"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=2304"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=2304"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}