{"id":2283,"date":"2018-04-30T23:31:57","date_gmt":"2018-05-01T05:31:57","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/04\/palermo-freud-antonio-moreno\/"},"modified":"2023-06-06T19:43:00","modified_gmt":"2023-06-07T01:43:00","slug":"palermo-freud-antonio-moreno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/04\/palermo-freud-antonio-moreno\/","title":{"rendered":"&#8220;Palermo Freud&#8221; de Antonio Moreno"},"content":{"rendered":"<div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Para Ivet Kamar<\/span><\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Mateo lleg\u00f3 a Buenos Aires a los diez a\u00f1os. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ya han pasado doce, y se convence cada vez m\u00e1s que desperuanizarse s\u00ed ha valido la pena. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Sus evocaciones de la ciudad de Trujillo penden de un hilo muy delgado, a punto de romperse. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Apenas recuerda a un par de amigos, algunas frases t\u00edpicas que delatan origen, y si no fuera porque su padre es cocinero, el aroma filibustero de la cocina de la abuela, que alg\u00fan d\u00eda perfum\u00f3 su ni\u00f1ez, se habr\u00eda indignado evaporado. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Lo que para \u00e9l es apat\u00eda, el cabrito con frijoles, el enigm\u00e1tico shambar y la escrupulosa sopa te\u00f3loga, para m\u00ed es puritita fascinaci\u00f3n de comensal que jam\u00e1s se castigar\u00eda con el ayuno. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Como es el \u00fanico que habla marcado con acento porte\u00f1o \u2013de alguna manera, el capital ling\u00fc\u00edstico que otorga prestigio en algunos c\u00edrculos de la ciudad\u2013, por decisi\u00f3n de la madre,<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Curs\u00f3 el \u00faltimo a\u00f1o de la primaria, toda la secundaria y preparatoria de modo itinerante en colegios de los barrios de Retiro, Recoleta y Palermo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Fue siempre un estudiante destacado en Historia y Matem\u00e1ticas, extra\u00f1a combinaci\u00f3n. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Hasta cierto punto, empez a polillar un ao. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">En los intervalos de no hacer nada y vegetar frente al televisor viendo los partidos de River Plate, el club de su coraz\u00f3n, les dijo a sus padres que \u00e9l administrar\u00eda el restaurante antes de ingresar a la carrera universitaria. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">La responsabilidad le arrojar\u00eda el dinero suficiente para visitar las diamantinas playas de Canc\u00fan, en la pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n, uno de sus tantos anhelos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Sus padres asistieron a la universidad en Trujillo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Son educados y se les nota al hablar, rasgos del \u00e9xodo peruano de principios de siglo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Mateo ingresar\u00e1 a la carrera de administraci\u00f3n hotelera en la Universidad de Buenos Aires (UBA), o algo que tenga que ver con el turismo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Es lo de hoy, dijo con acento recargado.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Para autosatisfacer el hondo amor propio que manifiesta por Argentina, observamos en Mateo el gusto de escucharse a s\u00ed mismo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ese acento porte\u00f1o con el que se comunica con mucha soltura y \u00e9nfasis, lo tiene profundamente enamorado. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Lo mismo le pas\u00f3 al ex jugador de f\u00fatbol Hugo S\u00e1nchez, que jug\u00f3 muchos a\u00f1os en el Real Madrid. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Volver a M\u00e9xico significaba para \u00e9l rechazo y antipat\u00eda, por el seseo y el modo castizo de hablar.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Nos hab\u00edamos instalado recientemente en un peque\u00f1o estudio de la calle Malabia, al 2000. Una tormenta de granizo en Texas alter\u00f3 nuestro itinerario, que si hubiera que describirla, tendr\u00edamos que echado mano de las hip\u00e9rboles b\u00edblicas m\u00e1s b\u00e1sicas del dram\u00e1tico Mateo, el de los Evangelios, quien redact\u00f3 sus predicciones hace m\u00e1s de dos mil a\u00f1os. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Pero luego de hacer una observaci\u00f3n sobre la faz del continente, sus profec\u00edas adquirieron una vigencia escalofriante. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Especialmente, nos obliga a establecer analog\u00edas elementales. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">En alguna parte del libro sagrado profetiz\u00f3 que la mar se saldr\u00eda de su centro, los cerros chocar\u00edan entre s\u00ed y las estrellas caer\u00edan del cielo como manzanas maduras, destrucci\u00f3n causante y muerte. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">El desastre politico y economico es equiparable, incluso este es mas hondo por su larga sedimentacion historica, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">a los efectos causados \u200b\u200bpor el warm global y el cambio clim\u00e1tico, a cargo de los jinetes apocal\u00edpticos m\u00e1s err\u00e1ticos e impopulares del momento: Trump y Pe\u00f1a Nieto en Am\u00e9rica del Norte. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Daniel Ortega en Centro Am\u00e9rica. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Maduro, Macri y Temer en Sudam\u00e9rica. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">A nadie en Latinoam\u00e9rica le quita el sue\u00f1o las cat\u00e1strofes naturales tanto como los terremotos pol\u00edticos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Con este panorama nada agradable llegamos dos d\u00edas despu\u00e9s a Buenos Aires a mitad de junio de 2017. Extra\u00f1amente, quedamos at\u00f3nitos por un vaho tibio, pegajoso e inc\u00f3modo que se nos enredaba en el cuello, poni\u00e9ndonos de mal humor, en plena estaci\u00f3n fr\u00eda, como si no hubi\u00e9ramos recibido un aut\u00e9ntico invierno brasile\u00f1o. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Daniel Ortega en Centro Am\u00e9rica. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Maduro, Macri y Temer en Sudam\u00e9rica. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">A nadie en Latinoam\u00e9rica le quita el sue\u00f1o las cat\u00e1strofes naturales tanto como los terremotos pol\u00edticos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Con este panorama nada agradable llegamos dos d\u00edas despu\u00e9s a Buenos Aires a mitad de junio de 2017. Extra\u00f1amente, quedamos at\u00f3nitos por un vaho tibio, pegajoso e inc\u00f3modo que se nos enredaba en el cuello, poni\u00e9ndonos de mal humor, en plena estaci\u00f3n fr\u00eda, como si no hubi\u00e9ramos recibido un aut\u00e9ntico invierno brasile\u00f1o. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Daniel Ortega en Centro Am\u00e9rica. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Maduro, Macri y Temer en Sudam\u00e9rica. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">A nadie en Latinoam\u00e9rica le quita el sue\u00f1o las cat\u00e1strofes naturales tanto como los terremotos pol\u00edticos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Con este panorama nada agradable llegamos dos d\u00edas despu\u00e9s a Buenos Aires a mitad de junio de 2017. Extra\u00f1amente, quedamos at\u00f3nitos por un vaho tibio, pegajoso e inc\u00f3modo que se nos enredaba en el cuello, poni\u00e9ndonos de mal humor, en plena estaci\u00f3n fr\u00eda, como si no hubi\u00e9ramos recibido un aut\u00e9ntico invierno brasile\u00f1o.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Al tiempo que desempac\u00e1bamos las valijas, nos urg\u00eda mapear la zona cuanto antes. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Sin estar familiarizados en esta parte del barrio, siempre nos hab\u00edamos movido por el rumbo del parque de Las Heras hacia la Avenida del Libertador, pero no este sector que va de la avenida Santa Fe a la Avenida C\u00f3rdoba, una radio enorme: quer\u00edamos ubicar una buena carnicer\u00eda, una verduler\u00eda a cargo de un boliviano, un chino de Beijing, o de donde fuera, pero que fuera chino y nos vendiera vinos de alta gama a precios razonables en tiempos de una inflaci\u00f3n desorbitante; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">localizar a otro chino con una lavanderia que nos quedara a tiro de piedra. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Tambi\u00e9n, coincidir con un chileno para discutir en una noche de copas. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Discutir con un chileno es un deporte extremo y desafiante. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Siempre tienen la raz\u00f3n. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Seguidamente, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">procurar encontrar un buen restaurante donde pudi\u00e9semos alternar el men\u00fa local, comer \u00f1oquis, humitas, locros y milanesas todos los d\u00edas no era una opci\u00f3n razonable, ni para el paladar ni para la imaginaci\u00f3n. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Encontrar, finalmente, si no el mejor, el caf\u00e9 que nos podr\u00eda otorgar reposo al final del d\u00eda: todo adicto al caf\u00e9 sabe que lleg\u00f3 el momento a la mitad de la taza, la vida necesita ser contemplada; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">y como por un efecto unico y magico, pasion de hombre elemental, el paisaje que miras empieza a flotar.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">En la esquina de Scalabrini Ortiz y Paraguay se ubica &#8220;Varela Varelita&#8221;, uno de los caf\u00e9s m\u00e1s emblem\u00e1ticos no s\u00f3lo del barrio sino de todo Buenos Aires, por la cantidad de escritores que asisten todas las noches para tertuliar hasta el cansancio. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Es peque\u00f1o y siempre est\u00e1 lleno. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Los escritores Jos\u00e9 Bianco y H\u00e9ctor Libertella son los padres tutelares de &#8220;Varela Varelita&#8221;. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Se lee all\u00ed la broma que el propio Libertella le jug\u00f3 a los due\u00f1os, hasta convertirse en unos de los mitos fundacionales del caf\u00e9: Les hizo creer que el whisky J&amp;B se llam\u00f3 as\u00ed por Jos\u00e9 Bianco. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Por tal raz\u00f3n, cuando el cliente pide un vaso de esa bebida, el mesero grita: \u00a1marche un Pepe Bianco! <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">El amigo nuestro Samuel Monder, fil\u00f3sofo por la Universidad de Berkeley, y nativo de Palermo Freud, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">se mostr\u00f3 interesado por la supuesta magia que hab\u00edamos percibido en ese particular ecosistema. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Espero que siga siendo un caf\u00e9 de mierda porque ah\u00ed radica su encanto, ser un caf\u00e9 de mierda, nos dijo reiterativo.<\/span><\/span><\/p>\n<p>Sin embargo, a pocas cuadras de all\u00ed, por la Avenida Santa Fe, avistamos lo que podr\u00eda considerarse el epicentro y sistema nervioso del barrio. Un sex shop, por cuyo nombre no picaba la curiosidad. Los nombres de los negocios del barrio, por contraste, manifiestan verdaderas pinceladas de un ingenio en constante ebullici\u00f3n, en el que los publicistas echan mano de los personajes emblem\u00e1ticos de la literatura mundial. Los de Flaubert, para las tiendas de cosm\u00e9ticos y joyer\u00edas; los de Oscar Wilde, para las tiendas de ropa unisex; y los de Balzac, para los bares y tabernas, donde miles de litros de cerveza artesanal fluyen por d\u00eda, como el agua del Plata.\u00a0 Entramos con la precauci\u00f3n de un monje que asiste a la audiencia del tribunal de la Santa Inquisici\u00f3n, acusado de herej\u00eda. La palabra Her\u00e9ticus, nombre del sex shop, deriva del lat\u00edn y significa \u201cquiero\u201d, \u201cescojo\u201d, \u201celijo\u201d, nos explic\u00f3 con sobrada solvencia intelectual el joven encargado. En seguida nos pregunt\u00f3 con tono antis\u00e9ptico, poni\u00e9ndose unos guantes de l\u00e1tex, si ten\u00edamos inter\u00e9s por alg\u00fan juguetito; con gusto, pod\u00eda explicarnos su funci\u00f3n y prop\u00f3sito. Estos juguetitos pueden hacer hablar hasta un mudo, le dijimos como para establecer una proporci\u00f3n equilibrada ante el adiposo y apabullante conocimiento afrodisiaco que manifestaba con osad\u00eda ante nuestro silencio monacal. En la \u00e9poca de Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner las ventas bajaron considerablemente. Con Macri, las ventas se han multiplicado hasta el mil por ciento, nos explic\u00f3 despu\u00e9s de establecer comparativos. \u00bfCu\u00e1l es el juguetito que tiene m\u00e1s demanda en el barrio?, le preguntamos con curiosidad contraria al yo elijo y yo quiero de la extravagante herej\u00eda porte\u00f1a. El joven encargado nos mostr\u00f3 una descomunal cachiporra de ochenta cent\u00edmetros de largo y diez de circunferencia, como para partir un coco de un solo golpe, a un precio de ganga: ocho mil pesos argentinos. Toda una fortuna.<\/p>\n<p>Antes de marcharnos, tratamos de persuadir al joven ilustre sobre el nombre del negocio, a que repensara en uno que tuviera relaci\u00f3n con los nombres de los cientos de negocios que abundan en el barrio, atractivos y simp\u00e1ticos. \u00bfQu\u00e9 se les ocurre?, nos pregunt\u00f3. Tenemos tres, le dijimos: El primero es Moby Dick, aunque es demasiado academizante y ego\u00edsta, como podr\u00e1s ver. Quiz\u00e1 algo m\u00e1s familiar te venga bien: \u00bfQu\u00e9 te parece Emily Dick &amp; Son? El \u00faltimo es como m\u00e1s paternalista para los tiempos que corren: William Fuck-Ner. Los anot\u00f3 y nos dijo con la mano en alto, en se\u00f1al de despedida: d\u00e9jenme lo pienso.<\/p>\n<p>Luego de explorar otros sectores del barrio por segunda vez, nos topamos accidentalmente en la esquina con Mateo, el trujillano. Asumi\u00f3 que nos hab\u00edamos perdido por nuestros movimientos vacilantes de no saber si tomar el norte o el sur en busca de un restaurante de comida no argentina que no nos defraudara.\u00a0 Nos gui\u00f3 como un gaucho baqueano, de esos que no se pierden nunca y conocen todos los atajos del camino, al peque\u00f1o y acogedor restaurante familiar donde comimos una deliciosa sopa de gallina.<\/p>\n<p>Que un peruano le llame \u201cperuca\u201d a otro peruano puede resultar pertinente, sin que levante el fleco de la incorreci\u00f3n pol\u00edtica; de cierta manera, el sarcasmo se matiza o termina invalid\u00e1ndose. Pero si la expresi\u00f3n es dicha por un \u201cno peruano\u201d, como el dicho del presidente Roosevelt sobre un lacayo que tiraniz\u00f3 uno de los pa\u00edses centroamericanos \u2013<i>S\u00ed, es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta<\/i>\u2013, nos ayuda a vislumbrar los rocosos rostros de la hostilidad y la intolerancia. Los procesos del desarraigo del propio origen, como le llam\u00f3 Mart\u00edn Heidegger, fortalecen la brusca contradicci\u00f3n que tiene que ver con la naturalizaci\u00f3n o desnaturalizaci\u00f3n del sujeto.<\/p>\n<p>Fue una confesi\u00f3n. De lo contrario, el barrio de Palermo dejar\u00eda de ser lo que es, uno de los confesionarios psicoanal\u00edticos urbanos m\u00e1s atractivos de Latinoam\u00e9rica. Por lo mismo, en Buenos Aires se invent\u00f3 el concepto refinado de ego con efectos continentales desde los tiempos de Facundo (de Sarmiento) a la fecha: unos muy buenos y otros muy malos. Lo afortunado es que en literatura, generalmente, casi todo es muy bueno. En esa vena confesional, revelando percepciones y sentimientos intensamente personales, a menudo dolorosos, la animadversi\u00f3n de Mateo tom\u00f3 una direcci\u00f3n contraria a la del c\u00e9lebre personaje Pedro Camacho, de <i>La t\u00eda Julia y el escribidor <\/i>(1977), aunque los dos comparten un mismo sentimiento de enfado. Pedro Camacho odia a los argentinos por una probable raz\u00f3n b\u00e1sica, el supuesto abandono de su esposa, de origen argentino. Dice Camacho: \u201cToda Argentina est\u00e1 inundada de obras m\u00edas, envilecidas por plum\u00edferos rioplatenses. \u00bfSe ha topado usted en la vida con argentinos? Cuando vea uno, c\u00e1mbiese de vereda, porque la argentinidad, como el sarampi\u00f3n, es contagiosa\u201d. Respecto de Mateo, su rencor y antipat\u00eda a\u00fan no est\u00e1 cuajado como para tipificarse como un sentimiento profundamente antiperuano, como el manifiesto por el escritor de radioteatros, Pedro Camacho. Sin embargo, Mateo nos narr\u00f3 un relato como evidencia de la generalizaci\u00f3n estereotipada de las que explota y se festina el cine estadounidense para representar y encarnar una minor\u00eda cultural dominante de la mano del personaje mexicano: pandillero como azote del barrio, envuelta la cabeza con un paliacate colorido, con un tatuaje de la virgen de Guadalupe en el brazo; vendedor esquinero de drogas blandas y opi\u00e1ceos de todos tipos, o regenteador de puti-clubes de mala muerte en los barrios precarios de Los \u00c1ngeles, California: dijo que los perucas en Buenos Aires venden mercanc\u00eda pirata (\u00e9l dijo mercanc\u00eda trucha); son poco trabajadores y, por lo mismo, poco confiables; trafican con coca\u00edna adulterada (\u00e9l dijo falopa adulterada), pero sobre todo, unos hombres con cuerpos cultivados en el gimnasio (\u00e9l dijo patovicas s\u00faper mamados) entraron a su casa cuando la familia se encontraba de vacaciones en Trujillo, llev\u00e1ndose todo lo que pudiera ser vendible en el mercado negro, incluyendo el \u00e1lbum fotogr\u00e1fico de Mateo y una colecci\u00f3n de monedas antiguas, h\u00e1bito que inici\u00f3 con un amiguito del secundario a quien le dec\u00eda ruso por su origen jud\u00edo.<\/p>\n<p>Un psicoanalista de Palermo podr\u00eda haber diagnosticado que tanto Mateo como Pedro Camacho, que es boliviano y peruano por adopci\u00f3n, poseen un esp\u00edritu tornadizo, con una idiosincrasia d\u00edscola, de car\u00e1cter temerario, unos verdaderos neur\u00f3ticos abatidos por una abrumadora melancol\u00eda andina, que les cae como una pesada losa sobre las espaldas.<\/p>\n<p>Reclamar origen es de gente vieja, nos dijo Mateo con mezcla de fastidio y lucidez mientras nos serv\u00eda una salsa hecha de rocoto, el aj\u00ed m\u00e1s picoso del Per\u00fa. La imaginaci\u00f3n es la forma creativa y m\u00e1s efectiva para organizar la experiencia, le dijimos nosotros. Ah\u00ed tenemos los radioteatros que Pedro Camacho escrib\u00eda con la compulsi\u00f3n de alguien que padece el s\u00edndrome de la hipergraf\u00eda (\u201cEscribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y tambi\u00e9n puedo verme que escribo\u201d). Al inicio, su antiargentinismo goz\u00f3 de relativo \u00e9xito; despu\u00e9s, se convirti\u00f3 en un mamarracho. El concepto antiargentino, antiperuano, antimexicano, etc\u00e9tera, todo mundo sabe eso, es una construcci\u00f3n social, imaginaria, y no biol\u00f3gica, pero biologiza el pensamiento social: el racismo no se basa en el conocimiento del otro, sino m\u00e1s bien en la ignorancia acerca del mismo.<\/p>\n<p>M\u00e1s que afortunados, honrados por la madre naturaleza, el cielo se encapot\u00f3 y de inmediato empez\u00f3 a llover. La precipitaci\u00f3n enmarc\u00f3 po\u00e9ticamente el momento. Para coronar esa sensaci\u00f3n se me ocurri\u00f3 decir que ve\u00edamos llover en Patagonia. Sentimos un alivio moment\u00e1neo. Anhel\u00e1bamos un cambio radical en la temperatura. Le pedimos de favor a Mateo que cerrara la puerta. La lluvia al caer nos salpica, le dijimos frot\u00e1ndonos las manos para secarnos y espantar el fr\u00edo. No es necesario mojarse para saber que llueve, nos respondi\u00f3 con una leve sonrisa en el rostro, impostada, claro est\u00e1, para fingir que esa frase de alto impacto la podr\u00eda haber expresado con naturalidad cualquier cliente suyo para pedir unas extraordinarias papas a la huanca\u00edna. Nos dio absolutamente lo mismo si la tom\u00f3 en pr\u00e9stamo de un libro reci\u00e9n le\u00eddo o si puso sus o\u00eddos al viento para pillarla de alguien que s\u00ed sabe de qu\u00e9 se trata la vida. Es eso lo que hacemos todos sin excepci\u00f3n: somos seres insaciables, fagocitamos todo desde que nacemos hasta que nos morimos. Pero el muy cabr\u00f3n adivin\u00f3 que nosotros, de inmediato, sacar\u00edamos una lapicera para escribir ese brioso aforismo que hab\u00eda expresado con la velocidad del rayo, y con ello nos dej\u00f3 en claro que la charla freudiana hab\u00eda concluido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mateo lleg\u00f3 a Buenos Aires a los diez a\u00f1os. Ya han pasado doce, y se convence cada vez m\u00e1s que desperuanizarse s\u00ed ha valido la pena. 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