{"id":21647,"date":"2023-03-02T13:03:17","date_gmt":"2023-03-02T19:03:17","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=21647"},"modified":"2024-05-16T08:28:15","modified_gmt":"2024-05-16T14:28:15","slug":"sobre-monica-ojeda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2023\/03\/sobre-monica-ojeda\/","title":{"rendered":"Sobre M\u00f3nica Ojeda"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde diferentes espacios del \u00e1mbito literario y cultural ecuatoriano, escritores, editores y gestores culturales reaccionan al impacto de la obra de M\u00f3nica Ojeda en la literatura latinoamericana y en su propio trabajo y obra.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Ojeda, la trampa<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">M\u00f3nica Ojeda (Guayaquil, 1988) encabeza la generaci\u00f3n m\u00e1s joven de narradores ecuatorianos cuya obra tiene la potencia para conquistar las m\u00e1s altas cumbres de la literatura contempor\u00e1nea. Su nombre resuena en el nuevo canon de escritoras latinoamericanas clasificadas por el mercado editorial dentro del \u201cg\u00f3tico andino\u201d, que en los \u00faltimos a\u00f1os ha alcanzado popularidad a escala global. M\u00e1s all\u00e1 de limitarse a la reinvenci\u00f3n de un g\u00e9nero, esta marea de autoras exitosas revive la efervescencia de una literatura que hab\u00eda quedado atrapada en los \u00faltimos ecos del boom de mediados del siglo XX. Son escrituras que cautivan. Desde lenguajes que rozan lo sobrenatural y lo fant\u00e1stico, son contenedoras de una violencia que es reflejo de los contextos pol\u00edticos y sociales de una regi\u00f3n del mundo que no deja de sangrar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La escritura de M\u00f3nica Ojeda hurga en lo oculto, en aquellos rincones de la realidad que son relegados a la sombra para que el mundo no tiemble y el caos no nos devore. La sexualidad que se despliega en formas tan perversas como naturales, la volatilidad de los l\u00edmites entre el placer y el dolor, la genialidad derivada en locura y la violencia normalizada que estrangula nuestra cotidianidad, est\u00e1n presentes en narraciones que incomodan al lector tanto como lo seducen; nos obligan a hacer frente a la brutalidad que nos habita. Como el canto de la sirena, la exquisitez est\u00e9tica de su prosa nos arrastra hacia lo oscuro y nos obliga a caer, incontenibles, en las garras del horror m\u00e1s descarnado. La de Ojeda es una literatura que delata el triunfo de lo ominoso, la permanencia latente del mal sobre nuestras vidas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Abril Altamirano, escritora y editora<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>M\u00f3nica Ojeda, nuestra Cruz del Sur<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Supe de M\u00f3nica Ojeda por Ulises Estrella, ese escritor que hizo de su boca una cerbatana j\u00edbara y con cada palabra convertida en dardo apunt\u00f3 hacia el tzantzismo. Estaba fascinado porque ella no reduc\u00eda su cabeza, sino que la expand\u00eda al crear a Gianella Silva, la \u00fanica mujer tz\u00e1ntzica, protagonista de su primera novela, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La desfiguraci\u00f3n Silva<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Ya con un tono m\u00e1s de abuelo querend\u00f3n que de literato, dijo que \u201c\u00e9l es Estrella, pero M\u00f3nica estaba para brillar m\u00e1s\u201d. Y este capit\u00e1n de la literatura no se equivoc\u00f3; pues M\u00f3nica es una estrella dentro del firmamento de las letras, y no una cualquiera: se ha convertido en nuestra Cruz del Sur y acompa\u00f1a a navegantes y n\u00e1ufragos, a marineros y piratas con su cartograf\u00eda literaria. Con su poes\u00eda emergente permiti\u00f3 que desembarc\u00e1ramos en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El ciclo de las piedras<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y rodando con ellas ha recreado el mundo al contar la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Historia de la leche<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Con olfato canino, ha construido una obra cuent\u00edstica volc\u00e1nica, cuya erupci\u00f3n creativa es tan violenta como bella y permite que alcemos la mirada para dar con <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las voladoras<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Con su novel\u00edstica ha logrado que no s\u00f3lo se expandan nuestras cabezas, sino volarnos los sesos. Con <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Nefando<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> no s\u00f3lo mostr\u00f3 lo m\u00e1s friki de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">deep web<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, pues dio tambi\u00e9n con lo m\u00e1s deep de la humanidad, con lo m\u00e1s retorcido que puede habitar en lo m\u00e1s profundo de las entra\u00f1as de cualquiera; mientras que con <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mand\u00edbula <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">convirti\u00f3 a los lectores en p\u00e1jaros pluviales, esas aves que se meten en la boca de los cocodrilos para alimentarse con el sarro de sus dientes, y mostrarnos que vivir es un acto de peligro constante. Un peligro que puede sobrellevarse con el ejercicio de la lectura, ese acto c\u00f3mplice que comparte M\u00f3nica gracias a su escritura.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Dami\u00e1n De la Torre Ayora, periodista cultural<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>El camino de M\u00f3nica Ojeda<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que est\u00e1 y no se usa nos fulminar\u00e1<br \/>\n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Luis Alberto Spinetta<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La obra de M\u00f3nica Ojeda abri\u00f3 algo en Ecuador. Algo que estaba ah\u00ed y que lat\u00eda, debajo del piso, como un coraz\u00f3n delator. Algo que ten\u00eda su propia forma, pero un espacio reducido. Esa posibilidad de hablar de lo cruento y del horror como algo que es parte de nuestra constituci\u00f3n como seres humanos que han crecido con los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">mass media<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> como ventana a lo que sucede alrededor. Una posibilidad literaria, desde luego, porque lo de M\u00f3nica Ojeda es literatura. Su prosa es barroca y afilada. Sus personajes \u2014sobre todo las mujeres en sus historias\u2014 indagan hasta lo m\u00e1s profundo de lo terrible y llegan a cierta esencia de lo humano. Su obra vino a romper el velo de la seriedad y la pol\u00edtica que se hab\u00eda adosado a la piel de la bibliograf\u00eda ecuatoriana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por eso, tuvo que venir de afuera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tuvo que ganar el Premio Alba Narrativa en 2014, en Cuba, con la impresionante \u2014y menos le\u00edda\u2014 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La desfiguraci\u00f3n Silva<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, para que sonara en Ecuador. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Nefando<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mand\u00edbula<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se publicaron en Espa\u00f1a, con la editorial Candaya. Obras \u2014al menos <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Nefando\u2014<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0que las editoriales locales no quisieron publicar en Ecuador por su contenido. Editoriales que le dijeron que cuando tuviera algo menos fuerte, que volviera.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El camino de M\u00f3nica fue del exterior al interior. De afuera hacia adentro. El golpe, el impacto, fue mayor. Hay un antes y un despu\u00e9s de su obra. Y todo eso que estaba sumergido flota ahora en la superficie. La literatura es hoy lo que mira hacia lo profundo del yo. Un gesto que ella ayud\u00f3 a germinar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Eduardo Varas Carvajal, escritor y editor<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Sobre M\u00f3nica Ojeda<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La obra de M\u00f3nica Ojeda es, como es ya en este punto un consenso, vers\u00e1til, po\u00e9tica, violenta \u2014hasta el encarnizamiento, pero sin llegar jam\u00e1s a la caricaturizaci\u00f3n\u2014, delicada y brutal a la vez. Con <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Nefando<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2016) marca el punto supremo de su capacidad de poetizar el horror. Heredera original de Roberto Bola\u00f1o, esa novela muestra una capacidad de escritura que tiene como valor m\u00e1ximo una especie de crueldad bella (o de belleza cruel), una mirada sostenida en el horror que apunta y ejecuta su pol\u00edtica narrativa en una \u00e9tica basada en no desviar la mirada, en persistir en las im\u00e1genes imposibles \u2014pero reales\u2014 de un mundo fundamentalmente oscuro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El mundo que la escritura de M\u00f3nica hace aparecer es inclemente y feroz. El miedo y el dolor que esta literatura produce no dependen exclusivamente de sus an\u00e9cdotas puntuales (que son horrorosas, desgarradoras, a veces intolerables), ni de su t\u00e9cnica narrativa (que es impecable y pasmosamente eficaz), sino de una construcci\u00f3n paciente y lenta, caleidosc\u00f3pica. Todo ello logra que el lector crea que, efectivamente, no existe ning\u00fan lugar a d\u00f3nde ir. Ninguno en el que el da\u00f1o no sea inminente e irreversible, en que el peligro no aceche y est\u00e9 a punto de sorprendernos con un grado de horror mayor al que hayamos podido imaginar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La escritura cruel de M\u00f3nica es tan efectiva y adictiva porque en ella la soberan\u00eda del mal no se confunde jam\u00e1s con la abyecci\u00f3n del horror prefabricado, con una caricatura pol\u00edticamente dudosa ni con el adoctrinamiento. Cuando sus narradores se internan en las posibilidades que este mundo tiene de amedrentar hasta el \u00e1nimo m\u00e1s resuelto, de alg\u00fan modo quienes leemos sabemos que se trata de un viaje de ida. Si estamos dispuestos a dejarnos llevar no habr\u00e1 consuelo ni ense\u00f1anza al final del viaje, solo una revulsi\u00f3n radical del mundo, algo como una u\u00f1a que rasca una superficie d\u00e9rmica con paciencia y tes\u00f3n, hasta alcanzar el hueso. Hasta dejarlo expuesto a los fen\u00f3menos del afuera, hasta que adentro y afuera se vuelven dolorosamente indistinguibles.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Daniela Alc\u00edvar Bellolio, escritora y editora<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Danzante enmascarado a punto de tomar parte en La Diablada de P\u00edllaro, Ecuador, por Kiyoshi, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde diferentes espacios del \u00e1mbito literario y cultural ecuatoriano, escritores, editores y gestores culturales reaccionan al impacto de la obra de M\u00f3nica Ojeda en la literatura latinoamericana y en su propio trabajo y obra.\u00a0 &nbsp; Ojeda, la trampa M\u00f3nica Ojeda (Guayaquil, 1988) encabeza la generaci\u00f3n m\u00e1s joven de narradores ecuatorianos cuya obra tiene la potencia [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":22261,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[4367],"tags":[4411],"genre":[],"pretext":[],"section":[],"translator":[],"lal_author":[4357],"class_list":["post-21647","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-autora-destacada-monica-ojeda","tag-numero-25-es","lal_author-alcivar-altamirano-delatorre-varas"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21647","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21647"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21647\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":34044,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21647\/revisions\/34044"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/22261"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21647"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21647"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21647"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=21647"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=21647"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=21647"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=21647"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=21647"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}