{"id":21589,"date":"2023-03-07T13:02:50","date_gmt":"2023-03-07T19:02:50","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=21589"},"modified":"2024-05-16T08:47:29","modified_gmt":"2024-05-16T14:47:29","slug":"tres-microensayos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2023\/03\/tres-microensayos\/","title":{"rendered":"Tres microensayos"},"content":{"rendered":"<p><b>D\u00edas peligrosos<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hay d\u00edas as\u00ed. D\u00edas en los que me levanto euf\u00f3rica y siento que podr\u00eda subir una monta\u00f1a, hacer paracaidismo o viajar a la luna. D\u00edas en lo que todo me parece brillante: saludo a las plantas, desayuno pan casero y adoro la existencia. Anoche so\u00f1\u00e9 que viv\u00eda en un hotel y que ten\u00eda sexo con un cubano \u2014\u00bfo era venezolano?\u2014 que asesinaba a su compa\u00f1ero de habitaci\u00f3n. Bueno, en realidad no lo asesinaba, le jugaba una competencia de a ver qui\u00e9n aguanta m\u00e1s abajo del agua y el compa\u00f1ero empezaba a desangrarse por las orejas. El agua de la ba\u00f1adera se te\u00f1\u00eda de rojo y yo miraba todo sin hacer nada. De pronto aparec\u00edan un par de enfermeras que lograban estabilizarlo. Ya no hab\u00eda sangre, pero era urgente llegar al hospital, que tambi\u00e9n estaba dentro del hotel. Corr\u00edamos desesperados, el presunto cubano y yo, detr\u00e1s del chango de compras donde iba el compa\u00f1ero resucitado hasta que lleg\u00e1bamos a un precipicio. El resucitado estaba medio ebrio y se resbalaba con chango y todo, ca\u00eda al vac\u00edo. Su cuerpo bajaba en c\u00e1mara lenta hasta estrellarse sobre unas piedras donde un grupo de modelos posaba en bikini para un fot\u00f3grafo vestido de negro. \u201cY bueno, ten\u00eda que morir\u201d, dec\u00eda yo y me iba al sal\u00f3n del hotel. Despu\u00e9s pasaban muchas cosas. Fue un sue\u00f1o agotador y, sin embargo, me despert\u00e9 l\u00facida y descansada, tanto que podr\u00eda subir una monta\u00f1a, hacer paracaidismo o viajar a la luna. Pero es lunes y lo que hago es llevar a mi hijo al jard\u00edn.\u00a0 Antes de tomar el colectivo, pasamos por la panader\u00eda. Hay cinco mujeres tomando mate y hablando del tama\u00f1o de los miembros masculinos. Les pido un cuarto de bizcochitos de grasa. Me r\u00edo de sus comentarios, la cajera me gui\u00f1a el ojo y me regala una medialuna. Despu\u00e9s le juego una carrera a mi hijo hasta la parada del 108.\u00a0 Gano yo. Hay d\u00edas as\u00ed, donde todo parece posible y me siento impune y excesiva.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>La urgencia de los pies<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estoy yendo al velorio de un desconocido. Un desconocido que me resulta cercano porque es \u2014s\u00ed, es\u2014 amigo de mis amigos, porque conozco sus fotos, porque es uno de nosotros. Estoy yendo al velorio de un desconocido, yo, que nunca voy a ning\u00fan velorio, que no creo en ese tipo de despedidas, que detesto el negocio que rodea a la muerte \u2014los cajones, los autos negros, los salones l\u00fagubres y el caf\u00e9 con gusto a micro de larga distancia\u2014, porque voy a acompa\u00f1ar, a besar y a abrazar la angustia de alguien que amo. Porque estamos vivos y, porque en medio del sinsentido, lo \u00fanico que podemos hacer es sentirnos m\u00e1s vivos. Apretarnos las manos, las costillas y la espina dorsal. As\u00ed que en eso estoy \u2014estamos\u2014, atravesando la ciudad y mirando el silencio por la ventana sucia del colectivo mientras hablamos del viento, del futuro y de todo lo que no entendemos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La calle est\u00e1 repleta de gente. Al lado del velatorio hay dos micros escolares. Hay nenes, mujeres y hombres con las caras pintadas, brillos en el pelo y sombreros de colores. Se r\u00eden, improvisan pasos de baile, toman vino con gaseosa y juegan con espuma de carnaval mientras esperan que llegue la hora de la murga.\u00a0 Despu\u00e9s, casi mezclados, est\u00e1n \u2013estamos\u2013 los otros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Adentro todo huele a incienso. Como no s\u00e9 qu\u00e9 hacer ni qu\u00e9 decir, me quedo sentada en un sill\u00f3n. Te espero ac\u00e1, digo en voz baja, y me acurruco como una culebra despu\u00e9s de un movimiento s\u00edsmico. Miro a la gente que llega. Es mucha, cada vez m\u00e1s. Era cierto eso de que se fue el que todos quer\u00edan.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me quedo un rato largo con la vista clavada en la quietud de los globos perlados que cuelgan sobre los marcos de las puertas, miro al angelito de bronce que parece petrificado en la entrada del ba\u00f1o, las latas de cerveza vac\u00edas que se acumulan en la mesa. Y despu\u00e9s me voy. No quiero saludar a nadie m\u00e1s, no aguanto esperar en el sill\u00f3n. Siento la urgencia de mis pies, obedezco el impulso y hago lo que mejor me sale: huir. Me alejo sin mirar para atr\u00e1s, camino de un lado al otro, hasta que encuentro un lugar donde estar un rato sola y tranquila. Me siento frente a la autopista, cierro los ojos. El sonido de los autos contra el asfalto se parece al del mar. De pronto un bocinazo me arranca del letargo, se est\u00e1 haciendo de noche. Las luces de la calle est\u00e1n prendidas aunque todav\u00eda hay luz. Miro para arriba y veo a una paloma que hace equilibrio sobre un cable de electricidad. Le tiemblan las piernas, ella tambi\u00e9n mira hacia la autopista. Despu\u00e9s, no pasa nada. Es esa hora, la hora peligrosa, en donde no se sabe si todo empieza o termina.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Ninguna palabra tuya<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si vivi\u00e9ramos en otro tiempo, ahora te escribir\u00eda una carta. Agarrar\u00eda una hoja en blanco, una birome de tinta azul y me sentar\u00eda, en esta misma mesa, a escribirte con el coraz\u00f3n en el pu\u00f1o. Si vivi\u00e9ramos en otro tiempo, un tiempo en blanco y negro, de barcos enormes atravesando mares y de carteros que andan en bicicleta, te escribir\u00eda una carta y la firmar\u00eda con sangre y le dibujar\u00eda flores, p\u00e1jaros y enredaderas en los m\u00e1rgenes.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si vivi\u00e9ramos en otro tiempo, te escribir\u00eda para contarte lo extra\u00f1o del tiempo sin vos. Te dir\u00eda que estoy sentada en la cocina, mirando las plantas mientras mi hijo se queja del hambre. Te contar\u00eda que la luz del d\u00eda se volvi\u00f3 opaca de pronto y que eligi\u00f3 esconderse detr\u00e1s de los \u00e1rboles haciendo de la tarde un lugar m\u00e1s triste. Te dir\u00eda que sopla un viento suave que mueve al delf\u00edn de un lado para el otro, que lo obliga a chocarse contra los bordes de la pileta y que yo lo miro, hipnotizada, con un poco de pena y otro poco de envidia por ese flotar suspendido sobre el agua estancada.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Te preguntar\u00eda si te acord\u00e1s del d\u00eda en el que nos sumergimos en esa misma agua en la que ahora flotan hojas secas y pedacitos de insectos. Te hablar\u00eda del viento, de c\u00f3mo se mezcla con el ruido met\u00e1lico de los colectivos y de las sirenas, de c\u00f3mo se quiebra con los gritos de los loros que cruzan mi rect\u00e1ngulo de cielo, justo antes de que se haga de noche. Te hablar\u00eda, tambi\u00e9n, del sonido que hace contra las hojas de los pl\u00e1tanos y de las ganas que tengo de cerrar los ojos, imaginar que el sonido es el de un mar, y dormirme con vos, as\u00ed, navegando entre mis piernas. Despu\u00e9s te dir\u00eda, con una mezcla de orgullo y timidez, que ayer fui a la cama con tu remera, y que a la ma\u00f1ana la vi deca\u00edda y seca a la menta que me regalaste y que para alegrarla \u2014o al menos darle un poco de alivio\u2014 la regu\u00e9 tanto que se arm\u00f3 una tormenta negra sobre los platos reci\u00e9n lavados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Te contar\u00eda que en la casa de enfrente otra vez pusieron lucecitas de Navidad. Que la glicina est\u00e1 a punto de florecer y que me intriga saber de qu\u00e9 color ser\u00e1n los p\u00e9talos cuando se abran. Te dir\u00eda que hoy anduve en bicicleta, que despu\u00e9s llegu\u00e9 a casa, me tir\u00e9 en el sill\u00f3n, que recorr\u00ed con mi mente cada mil\u00edmetro de tu cuerpo, y que mi gato me pregunt\u00f3 por vos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Te dir\u00eda que el silencio es un espacio que se hace, y que tu miedo tambi\u00e9n es el m\u00edo. Que extra\u00f1o tirarnos sobre el piso de madera a respirarnos. Que te pienso y que pensarte es otra forma del amor.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si vivi\u00e9ramos en otro tiempo, me tomar\u00eda todo el tiempo que no tengo para escribir esta carta, para contarte de mis planes al otro lado del r\u00edo, de la playa de los acantilados a la que quiero que vayamos, de los besos que se multiplican en mi boca como medusas en \u00e9poca de apareamiento, y de c\u00f3mo hoy logr\u00e9 arreglar la puerta rota de la alacena.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Te dir\u00eda que el puente que ahora nos separa no es tan grande como la distancia \u2014ese hueco inquieto\u2014 que se forma entre mi piel y mis \u00f3rganos cuando no s\u00e9 nada de vos. Si vivi\u00e9ramos en otro tiempo no tendr\u00eda miedo de llenarte de palabras y adjetivos, de contarte con detalles, que a nadie le interesan, c\u00f3mo las ra\u00edces de la suculenta que encontramos ahora se esparcen por el agua del frasco y parece que se abrazaran o que formaran venas y arterias imposibles. Te contar\u00eda, como si fuese un milagro, que alrededor de las ra\u00edces viven un mont\u00f3n de peces miniatura que son puras cabecitas que giran, cuerpos que bailan, in\u00fatiles, y que hasta parecen felices.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si vivi\u00e9ramos en otro tiempo, te dir\u00eda que te espero, que tenemos todo el tiempo del mundo y que no necesito ninguna palabra tuya.\u00a0 Te dir\u00eda que no te quedes en el desierto, que ac\u00e1 est\u00e1n las aguas para que las nademos, para que flotemos y buceemos en ellas. Te dir\u00eda \u2014aunque sea mentira\u2014 que con mi mano puedo hacer que crezca un yuyo en el centro de tu pecho, un tallito verde que abra lo r\u00edgido, por donde pase el aire fresco,\u00a0 que te haga respirar, que arranque lo oscuro y vuelva todo m\u00e1s suave y et\u00e9reo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero vivimos ac\u00e1, entonces no te digo nada.\u00a0 O casi. Agarro el celular, miro tu estado de WhatsApp, me detengo en tu foto durante un rato, la foto que te saqu\u00e9 hace como tres siglos, y te escribo dos palabras que suenan como huesos rotos contra el teclado: \u201cc\u00f3mo va\u201d. Dos palabras, sin may\u00fasculas ni puntos. Dos palabras blancas, secas, fr\u00edas, para no invadirte, con un acento a punto de salir volando, desesperado. Te escribo y espero a que me respondas. Y espero con el coraz\u00f3n, no en el pu\u00f1o, no en mi pecho, no en tu mano, sino en ese punto inexacto del aire en el que est\u00e1n los mensajes cuando todav\u00eda no llegaron a destino. Una tilde azul. Silencio. \u201cc\u00f3mo va\u201d y no digo nada de todo lo que quisiera decir. Y no hay cielos ni peces ni voces m\u00e1s all\u00e1 de lo que vos quieras imaginar. De la forma ins\u00f3lita, del posible malentendido, que elijas darle a este mensaje absurdo que acabo de eliminar.<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Del libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Te hablar\u00eda del viento<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Editorial Excursiones, 2021)<\/span><\/h5>\n<h6><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Tres j\u00f3venes en Buenos Aires, Argentina, por Vick Bufano, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D\u00edas peligrosos Hay d\u00edas as\u00ed. D\u00edas en los que me levanto euf\u00f3rica y siento que podr\u00eda subir una monta\u00f1a, hacer paracaidismo o viajar a la luna. D\u00edas en lo que todo me parece brillante: saludo a las plantas, desayuno pan casero y adoro la existencia. 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