{"id":21574,"date":"2023-03-06T13:02:49","date_gmt":"2023-03-06T19:02:49","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=21574"},"modified":"2023-05-21T17:19:15","modified_gmt":"2023-05-21T23:19:15","slug":"carta-a-un-amigo-sobre-el-ensayo-y-la-critica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2023\/03\/carta-a-un-amigo-sobre-el-ensayo-y-la-critica\/","title":{"rendered":"Carta a un amigo sobre el ensayo y la cr\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mi estimado F.:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">S\u00e9 que mi respuesta a tu \u00faltimo env\u00edo ha demorado, pero mi mudanza fue complicada. Familiarizarnos con las inmediaciones; abrir cajas; ordenar libros, papeles y tantas otras cosas me ha restado un par de meses que podr\u00eda haber invertido en asuntos m\u00e1s gratos. Ahora que la normalidad est\u00e1 de vuelta pretendo, mal que bien, poner al d\u00eda la correspondencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por una de esas casualidades propicias que solo ocurren cuando disfrutamos de un orden nuevo, di anoche con otra carta tuya de hace decenios (\u00a1c\u00f3mo pasa el tiempo! Hoy la gente ni siquiera escribe correos electr\u00f3nicos, sino que se va a trinar a las redes sociales; la vetusta perversi\u00f3n epistolar es algo que a ti y a m\u00ed nos distingue y justifica). Tus cuartillas, por su tema, estaban archivadas entre fotocopias que tratan de cr\u00edtica literaria y que, a su vez, emple\u00e9 para escribir al respecto: me parece haberte enviado el art\u00edculo. El repaso de tus l\u00edneas result\u00f3 menos una coincidencia que una sincronicidad, pues d\u00edas antes hab\u00eda concluido el libro de Robert Alter, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Pleasures of Reading in an Ideological Age<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, una joya aparecida, como recordar\u00e1s, el mismo a\u00f1o en que me vine a los Estados Unidos, 1989. Me lo hab\u00edas alabado, pero los estudios, las mudanzas que he tenido en este pa\u00eds y, en fin, la vida, fueron postergando la lectura. Aunque llego tarde a Alter, te juro que el entusiasmo no es poco: vigencia no ha perdido. Como dudo que podamos conversar durante las pr\u00f3ximas semanas y como s\u00e9 que el asunto te apasiona, a partir de lo que anot\u00e9 al margen del volumen voy a hilvanar algunos comentarios. Ver\u00e1s c\u00f3mo se cruzan con las preguntas que desde los a\u00f1os ochenta vienes haci\u00e9ndote acerca del sentido real de nuestro oficio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Empiezo por una a\u00f1eja dicotom\u00eda a\u00fan circulante: an\u00e1lisis cr\u00edtico y ensayismo. Por una parte, la ardua metodolog\u00eda; por otra, la subjetividad, el goce y la iron\u00eda. Sospecho que el deslinde es forzoso cuando percibimos que la cr\u00edtica no requiere escritura: en numerosas oportunidades, en nuestras conversaciones, t\u00fa y yo la hemos practicado sin dejar rastro de tinta, solo buenas memorias. Un profesor de literatura que discute con sus estudiantes en el aula o en un caf\u00e9 participa en una actividad cr\u00edtica, as\u00ed no tenga a mano un bol\u00edgrafo o un teclado. Los ejemplos que podr\u00eda mencionar abundan; bastan esos dos por ahora: lo importante es tener presente que la p\u00e1gina escrita, a la hora de hacer cr\u00edtica, resulta tan incidental o provisional como nuestras sobremesas, el horario de un semestre o los dos o tres d\u00edas de una conferencia&#8230; El ensayo, en cambio, jam\u00e1s es oral, pese a que pueda leerse en voz alta. Ni se presta a ambig\u00fcedades geneal\u00f3gicas como la poes\u00eda o la narrativa, orales en \u00e9pocas remotas, puesto que es un g\u00e9nero demasiado joven \u2014todo un mocet\u00f3n: no llega al medio milenio\u2014 y, a diferencia de los dem\u00e1s, no pasa por hijo natural o bastardo. Michel de Montaigne \u2014el \u201cpadre\u201d tiene nombre y apellido; es humano, mortal, no una divinidad griega\u2014, aunque no invent\u00f3 el discurso expositivo, s\u00ed fue el primero en practicar a conciencia una de sus variantes, cuya forma era la informalidad verbal aparentemente dom\u00e9stica y autobiogr\u00e1fica, o seudo, con esa subjetividad erigida en propiedad privada tan de los preliminares de la modernidad (en su caso) y de la consolidaci\u00f3n de esta (desde Addison, Steele y Hume). <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Renaissance Rediscovery of Intimacy<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, un estudio de Kathy Eden editado por la Universidad de Chicago en 2012, que te recomiendo si no ha llegado a tus manos, identific\u00f3 convincentemente la g\u00e9nesis de esa forma de escribir con la reincorporaci\u00f3n de la carta familiar de los antiguos en la tradici\u00f3n occidental, lo que sucedi\u00f3 poco antes de Montaigne. Las ep\u00edstolas de Cicer\u00f3n a \u00c1tico o las de S\u00e9neca a Lucilio pasadas por el filtro humanista de Petrarca o Erasmo aportaron mucho a la constituci\u00f3n de ese vigoroso \u201cyo\u201d cuyo hogar es el ensayo, al menos si este sigue el patr\u00f3n original de quien redacta una carta \u00edntima sin corresponsal o, mejor dicho, en la que el corresponsal es tambi\u00e9n quien escribe: pensamiento en modalidad especular al que el lector se asoma casi de fisg\u00f3n. Por si eso no fuese suficiente, Montaigne intent\u00f3 darle nombre a esa actualizaci\u00f3n de hallazgos sobre todo latinos, lo que para la posteridad completa la \u201ccreaci\u00f3n\u201d. Seg\u00fan se desprende del aviso \u201cAu lecteur\u201d, los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Essais<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se definen adicionalmente como legado para los parientes del autor (testamento semificticio: quien me lea se convierte en mi consangu\u00edneo y hereda): se invoca, por ende, un acto de \u201cinscripci\u00f3n\u201d, de \u201cregistro\u201d, una modalidad temporal del lenguaje que no puede catalogarse sino de escritura&#8230; Me detengo en el hecho porque, pese a su obviedad escandalosa, no lo ha tomado en cuenta una distra\u00edda mayor\u00eda. Un ensayo, adem\u00e1s, es literario no por su tema, sino por la manera como se escribe; el ensayista tiene por lema aquella sentencia de Nietzsche en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Humano, demasiado humano<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: \u201cMejorar el estilo significa mejorar el pensamiento\u201d. Literatura por su c\u00f3mo, no por su qu\u00e9, en el cual, por cierto, infinidad de materias caben: el arte, la pol\u00edtica, la vida personal, los sucesos cotidianos de un pueblo y hasta la gastronom\u00eda \u2014baste recordar <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Memorias de cocina y bodega<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Alfonso Reyes\u2014. Ah, y claro: el ensayo tambi\u00e9n puede hacerle un lugarcito al comentario de la literatura misma, igual que se lo hacen otros g\u00e9neros, m\u00e1s reglamentados, m\u00e1s exhaustivos y no literarios, que llamamos manual y tratado (o estudio), con sus variantes docentes (la tesis, la tesina, el art\u00edculo de investigaci\u00f3n, la ponencia).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Deber\u00eda hacer un alto en otro aspecto del contraste de ensayo y cr\u00edtica: la confrontaci\u00f3n es fr\u00e1gil pues, si bien los t\u00e9rminos no son intercambiables, tampoco se excluyen entre s\u00ed. Es posible escribir, acabo de insinuarlo, ensayos \u201ccr\u00edticos\u201d excelentes en que el sujeto montaigniano se confabule con el an\u00e1lisis de textos literarios. Contamos con ejemplos cl\u00e1sicos a estas alturas: para limitarnos al \u00e1mbito hisp\u00e1nico, el ya mencionado Reyes, Borges, Mart\u00ednez Estrada, Paz, Jos\u00e9 Bianco, Juan Goytisolo, Gabriel Zaid, Eugenio Montejo y t\u00fa mismo, F. (no me canso de declararlo). Entregarse a la cr\u00edtica \u201censay\u00edstica\u201d, sin embargo, denotar\u00eda muy poca seriedad, pues la expresi\u00f3n apunta a un m\u00e9todo divagante, infundado y caprichoso. \u00bfPor qu\u00e9?, preguntar\u00e1s. Yo responder\u00e9: porque toda operaci\u00f3n cr\u00edtica se acerca a los quehaceres asc\u00e9ticos, al rigor que impone la b\u00fasqueda del conocimiento. Implica meditar sobre una obra o un sistema de relaciones intertextuales que pasar\u00e1n a ser, gracias a la cuidadosa pesquisa, un \u201cobjeto de estudio\u201d. Si el ensayista se encuentra en lo que lee y examina (estimulando a los lectores a hacer otro tanto), el cr\u00edtico, por el contrario, procura encontrar \u201calgo m\u00e1s\u201d: la labor de este \u00faltimo es \u201ctransitiva\u201d, mientras que la del primero es \u201creflexiva\u201d \u2014tareas ut\u00f3picas, pero la cuesti\u00f3n solicita m\u00e1s tiempo del que dispongo\u2014. Uno de los grandes obst\u00e1culos para la conformaci\u00f3n de un cuerpo cr\u00edtico s\u00f3lido en la mayor\u00eda de los pa\u00edses hisp\u00e1nicos hasta la fecha no es que haya habido exceso de ensayos cr\u00edticos, ya que me parece que los buenos han escaseado, sino que proliferan, m\u00e1s bien, los cr\u00edticos \u201censayistas\u201d, de estrategias y principios difusos, aleatorios, siempre a la moda o puestos al servicio de amistades o enemistades. El ensayo improvisa art\u00edsticamente: se propone hacerlo con el fin de entronizar el sano individualismo en un mundo de monolog\u00edas y dogmas colectivos r\u00edgidos; la cr\u00edtica \u201censay\u00edstica\u201d, por su parte, improvisa debido a su incapacidad, a su irresponsabilidad o a las frustraciones de quien la ejerce cuando es simult\u00e1neamente \u201ccreador\u201d y se siente fracasado. Tanto t\u00fa, car\u00edsimo, como yo notamos la pl\u00e9tora de libros y art\u00edculos que responden a ese perfil: he ah\u00ed la legi\u00f3n de presuntos cr\u00edticos que se ponen l\u00edricos cuando hablan de un poeta, como si compitieran con \u00e9l; o la otra de los que se disparan a hablar de sus viajes, su vida familiar, hasta sus man\u00edas o decepciones, con el pretexto de que eso puede iluminar el texto del que habr\u00edan de ocuparse. Lo cierto es que con la excusa de exhibir \u201cfrescura\u201d o un tono \u201cpersonal\u201d, acaso por temor a la \u201cfrialdad\u201d, se nos ofrece una irritante incursi\u00f3n en el narcisismo, y nosotros, que consult\u00e1bamos la rese\u00f1a o el art\u00edculo acerca de equis volumen o autor, quedamos un poco estafados, sin enterarnos demasiado de lo que nos interesa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El otro obst\u00e1culo que han de vencer nuestros cr\u00edticos es lo que en tu carta denominabas \u201cbizantinismo\u201d. En los ochenta y noventa est\u00e1bamos hart\u00e1ndonos de lo que Rafael Guti\u00e9rrez Girardot retrat\u00f3, con justicia, como \u201cla derri-dada y el lacan-can\u201d. Pese a que tus renglones anteceden a los de Robert Alter, los dos parecen haberse afanado con el tema luego de un di\u00e1logo. Transformar la labor cr\u00edtica en un devaneo te\u00f3rico sempiterno, a cada instante m\u00e1s lejano de los textos, es un indicio de impotencia o temor al trato directo con lo literario. Tu escepticismo y el de Alter \u2014si me lo permiten ambos, me gustar\u00eda agregar el m\u00edo\u2014 se fundan en esa distancia que acaba sirviendo de cord\u00f3n sanitario, de barrera as\u00e9ptica. El vac\u00edo que se instala entre literatura y cr\u00edtica se rellena con oscuridad. La cr\u00edtica bizantina puede reconocerse f\u00e1cilmente cuando nos topamos con un m\u00e9todo que solo se complace en indagarse a s\u00ed mismo. El estudioso, m\u00e1s que intentar desentra\u00f1ar ese \u201calgo m\u00e1s\u201d del que habl\u00e1bamos, se ocupa casi exclusivamente de corroborar sus procedimientos y sus puntos de vista: la p\u00e1gina analizada apenas existe como prueba de la aptitud y la eficacia del m\u00e9todo. Estamos, pues, ante una cr\u00edtica que se vuelve el \u201cobjeto\u201d y que, por tanto, se acerca peligrosamente al ensayo, aunque sin quererlo. Hac\u00edas referencia a \u201cLacan y compa\u00f1\u00eda\u201d. La lista de Bizancio, a mi entender, puede ampliarse con nombres acumulados desde mediados del siglo XX hasta hoy. Un rol completo del bizantinismo convertir\u00eda mi carta amistosa en un complicado retablo del Bosco. No es mi intenci\u00f3n. El problema no estriba en que seamos foucaultman\u00edacos, butler\u00f3filos, amignolados, ni en que una aseveraci\u00f3n-pose de \u017di\u017eek nos obstruya la digesti\u00f3n (\u00bfd\u00f3nde dej\u00e9 los comprimidos de Laclau?), sino en la manera como esos sistemas de ideas se adoptan: como objetos de consumo y de aplicaci\u00f3n (tal cual: \u201caplicar una teor\u00eda\u201d igual que se aplica una inyecci\u00f3n\u2026 \u00bfCu\u00e1ntas veces habr\u00e9 o\u00eddo la frase?). Como Alter sugiere, bastar\u00eda pensar en que los cr\u00edticos a los que nos referimos no hacen sino proyectar en su trabajo intelectual la l\u00f3gica administrativa, en apariencia l\u00facida, de las instituciones que los contratan y amparan. \u00bfCr\u00edtica gremial? Quiz\u00e1, y as\u00ed preferir\u00eda denominarla a partir de ahora. Reaccionando contra la superficialidad y la incoherencia innegables de los que ellos denominan \u201cimpresionistas\u201d, los cr\u00edticos gremiales, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">yuppies<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> o <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">neo-yuppies<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, terminan at\u00e1ndose a c\u00f3digos laborales, jergas y tics al d\u00eda que los ensimisman en problemas que no surgir\u00edan en ausencia del m\u00e9todo novedoso manejado. Me consta que el capital cultural, seg\u00fan Pierre Bourdieu, se comporta as\u00ed. Pero de all\u00ed a la aceleraci\u00f3n jadeante y caricaturesca de los \u00faltimos setenta a\u00f1os hay cierto trecho: se trata de una inmersi\u00f3n convulsiva en el autismo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que se\u00f1alo ocurre especialmente en medios universitarios eficientes y bien dotados como el estadounidense, pues estimula la competencia y crea \u201cmercados de trabajo\u201d (a eso se reduce todo: la literatura ya no tiene quien le escriba; otro dios m\u00e1s que se nos muere). Lewis A. Gordon, uno de mis fil\u00f3sofos de cabecera de los \u00faltimos lustros, se ha quejado, traduzco, de que<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">las universidades norteamericanas y en consecuencia las del mundo \u2014dada la capacidad de aquellas de atraer los mejores intelectuales internacionales\u2014 est\u00e1n cada vez menos guiadas por las exigencias del intelecto y cada vez m\u00e1s por las del mercado laboral. Y no es accidente que en este per\u00edodo los intelectuales \u201cestrellas\u201d est\u00e9n en ascenso con m\u00e1s frecuencia e intensidad que los intelectuales \u201cp\u00fablicos\u201d (\u201cThe Human Condition in an Age of Disciplinary Decadence: Thoughts on Knowing and Learning\u201d, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Philosophical Studies in Education<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, n\u00fam. 34, 2003, pp. 105\u2013123).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sus reflexiones, querido F., son afines a las tuyas en su totalidad, as\u00ed que aqu\u00ed te dejo el dato del art\u00edculo. Lo anterior es parte de un problema mayor posteriormente captado tambi\u00e9n por Gordon; lo cito de nuevo pues nada de lo que dice tiene desperdicio:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Donde se deifica el capital, la respuesta es la privatizaci\u00f3n absoluta [\u2026]. Lo que equivale a un principio sencillo: todo es mercadeable. Estamos presenciando este credo en la subordinaci\u00f3n de cada instituci\u00f3n, incluso de cada mercado, a la noci\u00f3n fetichizada y divina de \u201cEl Mercado\u201d. Al no lograr concebirse mercados fuera de \u201cEl Mercado\u201d, esta abstracci\u00f3n transforma lo dem\u00e1s: en vez de un conocimiento del mercado hay un mercado del conocimiento; en vez de mercados educativos hay un mercado de la educaci\u00f3n; en vez de que la religi\u00f3n proteja del mercado a lo sagrado hay una religi\u00f3n del mercado en la cual verificamos igualmente una mercantilizaci\u00f3n de lo sagrado; en vez de un control pol\u00edtico del mercado hay un mercado de la pol\u00edtica (\u201cDecolonizing Philosophy\u201d, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Southern Journal of Philosophy<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 2019, Vol. 57, S1, pp.16-36).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El absurdo, no obstante, salta m\u00e1s a la vista en la Am\u00e9rica latina, que adopta la parafernalia cr\u00edtica de otras regiones que no comparten sus inquietudes y dilemas. Rufino Blanco Fombona, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Rub\u00e9n Dar\u00edo y el modernismo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, un libro de 1929, dec\u00eda una cosa horrorosa de las mentes aut\u00f3ctonas sedientas de las \u00faltimas modas europeas:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">No hemos sabido ver, gustar, comprender nuestra naturaleza y nuestras sociedades. Ni siquiera hemos sabido descender al fondo de nuestra alma. Ignoramos nuestro yo. Hemos sido, a menudo, monos, loros. Es decir, imitadores, repetidores de Europa. Nuestra alma criolla se ha parecido al alma de otros pueblos; el alma de los pueblos cuyos libros le\u00edmos. As\u00ed como importamos de Europa machos de selecci\u00f3n para que infundan su viripotencia a nuestras hembras de cr\u00eda, nosotros mismos corremos a mendigar el cruzamiento y acogemos con pasividad la c\u00f3pula de verracos, garranos, moruecos y sementales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estados Unidos ha desplazado a Francia en ese contexto, sin que se modifique la dial\u00e9ctica se\u00f1or-siervo. Menos estridente que Blanco Fombona, menos machista, todav\u00eda ilustrado e infinitamente m\u00e1s sugerente, Sim\u00f3n Rodr\u00edguez indic\u00f3 antes c\u00f3mo hacer de verdad independientes las rep\u00fablicas reci\u00e9n separadas de la opresi\u00f3n colonial: \u201cO inventamos o erramos\u201d. Hemos estado m\u00e1s en lo segundo que en lo primero; ojal\u00e1 no sea yo pesimista.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aqu\u00ed va un ejemplo de pasividades y errores. Una vez le o\u00ed a un colega hispanoamericano itinerante como yo en estos prados de Nueva Inglaterra el siguiente dictamen en ingl\u00e9s: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Derrida is out, Foucault is in<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Esto, hacia 1996, cuando ya era malsonante designarse a uno mismo como \u201cdeconstruccionista\u201d. Hoy en d\u00eda he o\u00eddo variaciones de aquella proclama que involucran la fricci\u00f3n entre los estudios poscoloniales y los \u201cdecoloniales\u201d \u2014<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">sic<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, pues les han manducado la misma ese de la de(s)construcci\u00f3n intentado encubrir el flagrante anglicismo con especiosos argumentos sof\u00edsticos\u2014. Lo que me pareci\u00f3 y parece lamentable no es que el gramat\u00f3logo o los legionarios de Bhabha y Spivak fuesen o sean considerados <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">out<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, sino que obviamente alguna vez hayan sido conceptuados como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">in<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Respeto a los fil\u00f3sofos y te\u00f3ricos mencionados por aquel colega; los releo y, a veces, los cito. Solo deploro que se los inserte en el mismo sistema de canje y consumo de los pantalones \u201ccampana\u201d o los \u201ctubito\u201d, las patillas cortas o las largas, el baile del \u201ccader\u00fa\u201d o la \u201clambada\u201d (ves hasta qu\u00e9 \u00e9poca llego: me baj\u00e9 del tren hace mucho). Probablemente alguien quiera agraciarme con explicaciones en clave posmoderna \u2014pese a que hablar de ese \u201cpos\u201d tambi\u00e9n est\u00e1 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">out<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014: la oposici\u00f3n entre alta cultura y cultura de masas se aboli\u00f3, se agot\u00f3. Me f\u00edo de Fredric Jameson, Perry Anderson y Garc\u00eda Canclini. Pero de la fusi\u00f3n de la cultura de \u00e9lite y la de masas solo las \u00e9lites se han percatado, as\u00ed que todo eso adquiere un aspecto bastante turbio de cuentecillo ele\u00e1tico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Antes de despedirme, agregar\u00e9 un comentario sobre la jerga: en su c\u00e9lebre ensayo de 1959 sobre los extranjerismos y los tecnicismos, \u201cW\u00f6rter aus der Fremde\u201d, Theodor Adorno estuvo en lo correcto al destacar el valor de la terminolog\u00eda especializada, porque esta nos recuerda que hablamos con c\u00f3digos construidos dentro de otros c\u00f3digos, una puesta en abismo que \u201cdestruye la ilusi\u00f3n de que el lenguaje sea natural\u201d. Muchos improvisados que se acercan al ejercicio de la cr\u00edtica montando a pelo sus antojos e impresiones suelen quejarse del exceso de terminachos en los centros de investigaci\u00f3n universitarios. Prefiero desatender esas voces ad\u00e1nicas y egoc\u00e9ntricas: a duras penas disimulan la pereza de enterarse de la tradici\u00f3n discursiva que una disciplina ha ido produciendo para honrar y sintetizar debates del pasado. Uso, por eso, vocabulario t\u00e9cnico cuando lo considero imprescindible, y en muchas ocasiones lo es. A lo que Adorno no se refer\u00eda, sin embargo, es a la torpeza estil\u00edstica del fetiche l\u00e9xico, la sobrecarga libidinal que reciben ciertos h\u00e1bitos elocutivos, fen\u00f3meno del cual se ocupa <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Pleasures of Reading<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. V\u00e9ase como ejemplo esta cita que Alter toma de un art\u00edculo que ha debido causarle risa hasta el hipo, como confieso que me la ha causado a m\u00ed:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">What seems to me important are the correspondences between Borges and midrash in the idea of intertextuality, in the concept of reading not as lineality but as configuration of textual space, in the notion of the destructurization of the text as a condition for deciphering it, and in the arch principle, as I have said, of interpretative metatextuality as the basis of decentralization.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me abrumar\u00eda tener que traducir al espa\u00f1ol semejante tirada, porque ello supondr\u00eda su traducci\u00f3n previa al ingl\u00e9s. El efecto, en nuestra lengua, ser\u00eda como leer algo de Mario Moreno o de Lezama Lima convertidos en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">scholars<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Hace poco, para no soslayar lo que se edita en esta tercera d\u00e9cada del nuevo milenio, le\u00ed las actas de un simposio de estudios \u201cde(s)coloniales\u201d cuya afectada jerigonza me provoc\u00f3 v\u00e9rtigo; fue muy instructivo, de paso, constatar c\u00f3mo el mercado de discursos instaurado en los n\u00facleos imperiales sigue colonizando las mentes de los rebeldes intelectuales de la periferia. Los ejemplos sobran; no traigo m\u00e1s a colaci\u00f3n porque ya me he extendido imprudentemente. Sea como sea, \u00bfpara qu\u00e9 enredarnos en disquisiciones si, por a\u00f1adidura, los espacios para publicar cr\u00edtica no han dejado de reducirse?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Espero que estos p\u00e1rrafos, escritos sin c\u00e1lculo, a\u00fan al calor de nuestras viejas conversaciones, no te resulten farragosos. Al menos s\u00e9 que no har\u00e1n mal a nadie: solo nos conciernen a ti y a m\u00ed, que de vez en cuando fatigamos el asunto. Vaya un abrazo de tu amigo, que siempre te relee,<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">M.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Publicado originalmente en <\/span><a href=\"https:\/\/prodavinci.com\/carta-a-un-amigo-sobre-el-ensayo-y-la-critica\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Prodavinci<\/span><\/i><\/a><span style=\"font-weight: 400;\"> el 2 de enero de 2023.<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Miguel Gomes, escritor venezolano.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi estimado F.: S\u00e9 que mi respuesta a tu \u00faltimo env\u00edo ha demorado, pero mi mudanza fue complicada. Familiarizarnos con las inmediaciones; abrir cajas; ordenar libros, papeles y tantas otras cosas me ha restado un par de meses que podr\u00eda haber invertido en asuntos m\u00e1s gratos. Ahora que la normalidad est\u00e1 de vuelta pretendo, mal [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":21469,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[2889],"tags":[4411],"genre":[],"pretext":[],"section":[],"translator":[2458],"lal_author":[3465],"class_list":["post-21574","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayos","tag-numero-25-es","translator-arthur-malcolm-dixon-es","lal_author-miguel-gomes-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21574","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21574"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21574\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/21469"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21574"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21574"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21574"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=21574"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=21574"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=21574"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=21574"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=21574"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}