{"id":2157,"date":"2018-04-28T20:43:40","date_gmt":"2018-04-29T02:43:40","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/04\/el-hard-rock-live-jorge-enrique-lage\/"},"modified":"2024-04-17T09:58:30","modified_gmt":"2024-04-17T15:58:30","slug":"el-hard-rock-live-jorge-enrique-lage","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/04\/el-hard-rock-live-jorge-enrique-lage\/","title":{"rendered":"&#8220;El Hard Rock Live&#8221; de Jorge Enrique Lage"},"content":{"rendered":"<div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<p>Pero antes de la autopista, no se sabe por d\u00f3nde, llegaron los indios seminolas.<\/p>\n<p>Me los encuentro cerca de las ruinas de lo que fue La Tropical. Sobre las ruinas se ha estado preparando el \u00faltimo concierto. El Concierto Despedida de Todo. No m\u00e1s metal extremo, no m\u00e1s broncas multitudinarias y ebrias al final de la noche. Unos muchachos esquel\u00e9ticos, a los que nunca m\u00e1s volver\u00e9 a ver, le pegan los mandarriazos finales a un escenario de tablones carcomidos. Tengo en mis manos una hoja impresa: por un lado el programa musical, por el otro la publicidad pirata de la botella de vodka partida a la mitad y con las puntas chorreando sangre.<\/p>\n<p>(Absolut La Tropical)<\/p>\n<p>Los seminolas son dos: uno viejo, por las arrugas de su cara puede verse desfilar a toda una tribu de seminolas en marcha de protesta, y uno joven, de rostro abstra\u00eddo, al que reconozco inmediatamente. Es el Autista disfrazado. Me pregunto qu\u00e9 est\u00e1 haciendo el Autista en compa\u00f1\u00eda de un indio seminola, y porqu\u00e9 est\u00e1 haci\u00e9ndose pasar por indio seminola en compa\u00f1\u00eda de un indio seminola que parece aut\u00e9ntico.<\/p>\n<p>Al principio (a lo lejos) parec\u00edan cuatro indios seminolas, pero dos de ellos no eran seminolas sino subliminales. No se les pod\u00eda ver el rostro. No daba tiempo. Explicaron que su funci\u00f3n era salir en el documental. Ellos simplemente iban a andar por ah\u00ed, de un lado a otro, enviando se\u00f1ales imperceptibles a la mente del espectador en forma de peque\u00f1as c\u00e1psulas.<\/p>\n<p>Pruebe el refresco Reggaetonic. Vaya al bar de la esquina, pida una lata bien fr\u00eda de Reggaetonic y si\u00e9ntese a compartir con viejos amigos, con amigos entra\u00f1ables. Comparta con ellos las penas del d\u00eda de no hacer nada, de nada esperar. Si\u00e9ntase libre de sentirse cobijado bajo el horizonte del pueblo, el municipio, la provincia, en todos esos lugares donde habr\u00e1 siempre un refresco Reggaetonic esperando por usted.<\/p>\n<p>Cons\u00famalo con moderaci\u00f3n, es su responsabilidad.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 est\u00e1s haciendo? \u2014le pregunto al Autista, que me mira muy serio.<\/p>\n<p>\u2014Buen amigo \u2014me dirige la palabra el seminola anciano\u2013, estamos buscando el Hard Rock Cafe \u2013y despliega frente a m\u00ed, solemne, como una bandera, un t-shirt del Hard Rock Cafe Havana, color rojo deste\u00f1ido.<\/p>\n<p>\u2014Nosotros venir de muy lejos \u2014entona el Autista\u2014. Nosotros querer encontrar&#8230;<\/p>\n<p>\u2014El Hard Rock Cafe ya no existe \u2014le informo al indio\u2014, y tu acompa\u00f1ante lo sabe bien. Lo demolieron. Mira alrededor. Estamos en plan de remodelaci\u00f3n total.<\/p>\n<p>El seminola mueve la cabeza, pensativo:<\/p>\n<p>\u2014Mmm&#8230; Ya veo. Tambi\u00e9n est\u00e1n llenando de piedras el Estrecho de La Florida. Inmensas piedras, unas sobre otras, por encima de los cayos. Supongo que forma parte del plan. \u00bfQu\u00e9 se esconde detr\u00e1s de todo esto?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 se puede esconder? \u2014pregunto.<\/p>\n<p>\u2014La pregunta es: \u00bflos hombres-caimanes lo tuvieron en cuenta? No lo sabremos nunca. El Hard Rock Cafe Havana era nuestra \u00faltima esperanza de conocimiento.<\/p>\n<p>\u2014Puedo llevarte al lugar donde estaba, si te sirve de algo contemplar los restos.<\/p>\n<p>\u2014Buena idea, t\u00fa llevarnos \u2014dice el Autista\u2014. Quiz\u00e1s encontrar all\u00ed lo que nosotros buscar.<\/p>\n<p>\u2014T\u00fa vienes con \u00e9l, \u00bfno? \u2014le digo con una sonrisa falsa, y \u00e9l asiente, y el otro seminola tambi\u00e9n asiente, y entonces no hay nada m\u00e1s que hablar\u2014. De acuerdo, en marcha. Caminaremos durante muchas lunas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfToda la isla? \u2014El seminola reum\u00e1tico se estremece.<\/p>\n<p>\u2014Es un chiste. No podemos hacer un tour ni aunque quisi\u00e9ramos.<\/p>\n<p>\u2014Menos mal, porque estamos agotados. Ya hemos recorrido todo el mundo. O casi: toda la cadena de restaurantes Hard Rock Cafe.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 tienen que ver los seminolas con la cadena Hard Rock Cafe? \u2014pregunto, desinformado.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfBromeas? Hard Rock Cafe International pertenece a nuestra tribu desde tiempos inmemoriales. Hard Rock Cafe es la casa de nuestra tribu.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY los hombres-caimanes qu\u00e9 son? \u00bfUna especie de seminolas especializados?<\/p>\n<p>\u2014Puedes verlo as\u00ed. Son el producto de una mutaci\u00f3n gen\u00e9tica en los Everglades.<\/p>\n<p>\u2014Sus mand\u00edbulas eran lo bastante fuertes al cerrarse como para aplastar los huesos de los animales peque\u00f1os, pero tan d\u00e9biles a la hora de abrirse que era posible impedir que lo hicieran manteni\u00e9ndolas cerradas con una mano \u2013apunta el seminola Autista, habl\u00e1ndole a la c\u00e1mara.<\/p>\n<p>\u2014Ya todos est\u00e1n muertos. No llegamos a conocerlos bien. El hombre que mejor los conoci\u00f3 tambi\u00e9n est\u00e1 muerto. No era un indio, era un escritor. Su nombre en clave era PKD.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEl autor de ciencia-ficci\u00f3n? \u2014pregunto.<\/p>\n<p>Pero qui\u00e9n va a ser, si no hay otro. Sin duda alguna se trata de Philip Kindred Dick, el autor de ciencia-ficci\u00f3n. O sencillamente de Philip K. \u2013\u201cLos autores de ciencia-ficci\u00f3n en realidad no sabemos nada. No podemos hablar sobre ciencia, porque nuestro conocimiento es limitado y no oficial, y nuestra ficci\u00f3n es lamentable\u201d. \u2013 Dick, el Autor.<\/p>\n<p>A mediados de los a\u00f1os 70 del siglo pasado, \u00e9l todav\u00eda estaba vivo y estaba comiendo en un restaurante chino en Yorba Linda, California, el pueblo donde creci\u00f3 el presidente Nixon. All\u00ed tom\u00f3 una galleta de la fortuna y encontr\u00f3 el siguiente mensaje:<\/p>\n<p>LO HECHO EN SECRETO TIENE UNA MANERA DE SER DESCUBIERTO.<\/p>\n<p>Inmediatamente envi\u00f3 el pedazo de papel por correo a la Casa Blanca, mencionando que el restaurante chino estaba ubicado a menos de una milla de la casa donde vivi\u00f3 Nixon.<\/p>\n<p>\u201cHa habido un error. Creo que recib\u00ed la fortuna del presidente. \u00bf\u00c9l tiene la m\u00eda?\u201d<\/p>\n<p>Firmado: Philip K. Dick.<\/p>\n<p>(\u201cEse pobre hombre\u201d, le dir\u00eda m\u00e1s tarde a Tessa, su mujer, con l\u00e1grimas en los ojos: \u201cEse pobre hombre encerrado en la oscuridad, tocando el piano para \u00e9l mismo, solitario y temeroso, sabiendo lo que ven\u00eda.\u201d)<\/p>\n<p>La Casa Blanca nunca le respondi\u00f3. El FBI ya hab\u00eda dejado de responder a sus cartas. Las cartas que le enviaba la CIA las dejaba sin abrir, por temor a las bombas at\u00f3micas en miniatura. La KGB segu\u00eda invadiendo sus sue\u00f1os con luces de colores.<\/p>\n<p>Los hombres-caimanes pensaron: <i>este tipo es<\/i> <i>bueno<\/i>.<\/p>\n<p>\u2014Cualquier cosa le serv\u00eda al agente PKD para desarrollar un esquema de persecuci\u00f3n \u2014rememora el indio\u2014. Por eso cuando los hombres-caimanes se pusieron en contacto con \u00e9l, pens\u00f3 que se trataba de una organizaci\u00f3n secreta que planeaba secuestrarlo.<\/p>\n<p>Los hombres-caimanes funcionaban, en efecto, como una organizaci\u00f3n secreta dentro de la naci\u00f3n seminola. Y ante la resistencia de Philip K. Dick a encontrarse con ellos, pues lo secuestraron. Se lo llevaron de Los \u00c1ngeles<\/p>\n<p>(\u201cVivo cerca a Disneylandia\u201d, escribi\u00f3 una vez. \u201cAll\u00ed siempre est\u00e1n a\u00f1adiendo nuevas atracciones y destruyendo las viejas. Disneylandia es un organismo que evoluciona.\u201d)<\/p>\n<p>a los pantanos de los Everglades. Cuando vio a los organismos monstruosos que lo hab\u00edan raptado, humanoides reptilianos con la piel recubierta de unas escamas duras llamadas osteodermos, cerr\u00f3 los ojos y lo que dijo fue:<\/p>\n<p>\u201cUn amigo m\u00edo escribi\u00f3 un libro titulado <i>Serpientes de Hawaii<\/i>. Varias bibiotecas le escribieron solicitando copias. Y bueno, resulta que no hay serpientes en Hawaii. Todas las p\u00e1ginas del libro estaban en blanco. Yo creo que ustedes no existen, son otra alucinaci\u00f3n m\u00eda. Ustedes son mis p\u00e1ginas en blanco.\u201d<\/p>\n<p>Entonces los hombres-caimanes le pusieron un libro en las manos. Philip K. Dick tembl\u00f3. Sinti\u00f3 que llegaba el momento culminante de la pesadilla. Pero cuando abri\u00f3 los ojos, vio con sorpresa que el libro era una novela de ciencia-ficci\u00f3n, una de sus novelas favoritas, a su juicio una de las mejores novelas de ciencia-ficci\u00f3n jam\u00e1s escritas.<\/p>\n<p>La novela se llamaba <i>Campo de concentraci\u00f3n<\/i> y su autor era Thomas Disch, tambi\u00e9n conocido como Tom \u2014\u201cTengo una teor\u00eda de clases aplicada a la literatura. Vengo del barrio equivocado para poder venderle algo a <i>The New Yorker<\/i>. No importa lo bueno que sea como escritor, ellos siempre pueden oler de d\u00f3nde procedo\u201d. \u2014Disch, el Guerrillero.<\/p>\n<p>Tenga siempre una lata de Reggaetonic en la nevera. Para combatir el intenso calor, a la vuelta del trabajo, d\u00e9se una ducha bien fr\u00eda y si\u00e9ntese frente al ventilador con un refresco Reggaetonic en la mano. Piense en los cayos repletos de hoteles. Piense en mulatas o mulatos ardientes en trusa (la carne quem\u00e1ndose). Deje que el sudor vaya cayendo al suelo como gotas de plomo. Sonr\u00eda. Beba. Sienta c\u00f3mo el mareo desaparece, c\u00f3mo se afloja la presi\u00f3n en la nuca. La cabeza no le va a explotar.<\/p>\n<p>Inofensivo si se toma en peque\u00f1os sorbos.<\/p>\n<p>Caminamos. Yo voy de gu\u00eda tur\u00edstico del desastre. Los indios subliminales nos siguen a distancia. Llegamos al sitio marcado HRC en el mapa del tesoro y los indios seminolas se ponen a husmear entre los escombros. In\u00fatilmente.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEsto era? \u2014pregunta decepcionado el anciano\u2014. \u00bfNada m\u00e1s?<\/p>\n<p>\u2014Es que era un restaurante comprimido \u2014le digo y recuerdo un poco, un poco nada m\u00e1s, de lo que hab\u00eda all\u00ed dentro:<\/p>\n<p>Guitarras Fender colgadas de las paredes, algunas de ellas todav\u00eda sin usar, algunas de ellas autografiadas, algunas de ellas autografiadas con una caligraf\u00eda extraterrestre o por un rotulador con vida propia. Raras fotograf\u00edas de bandas extranjeras, bandas que nunca logr\u00e9 identificar, bandas en gira constante por provincias (en festivales patrocinados, sin que nadie se diera cuenta, por una bebida gaseosa: la bebida invisible que se ve al fondo). Un concierto bajo la lluvia y un descampado con tr\u00e1ilers y con vacas. Cinco g\u00f3ticos dormidos en un parque oscuro de Holgu\u00edn. Cuatro dinosaurios caminando por un boulevard con gafas oscuras, dej\u00e1ndose despeinar por el viento. Un helic\u00f3ptero que sobrevuela la multitud reunida en un estadio. Un tipo parecido al cantante de Wilco (o cuya expresi\u00f3n evoca la migra\u00f1a o las adicciones farmace\u00faticas provocadas por la migra\u00f1a del cantante de Wilco) luchando con un cangrejo en una fonda de Caibari\u00e9n. Un tipo parecido a David Foster Wallace con una venda en la cabeza en medio de un ca\u00f1averal quemado al norte de Ciego de \u00c1vila. Una bella guitarrista colgada de una cerca met\u00e1lica: al fondo se ve la Bah\u00eda de Guant\u00e1namo, aquella zona remota donde hubo un pueblecito llamado Caimanera.<\/p>\n<p>Etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Fotos y guitarras perdidas. Memorabilia de cuando la isla parec\u00eda tour lun\u00e1tico. De cuando la isla era, en lo profundo, un tour traum\u00e1tico.<\/p>\n<p>\u2014La mala suerte, la suerte nuestra. \u2014declama el seminola autista\u2014. Llegar siempre tarde. \u00bfPero llegar ad\u00f3nde?<\/p>\n<p>Por supuesto que no encuentran nada. Ni debajo ni encima ni alrededor del restaurante derribado.<\/p>\n<p>\u2014Todav\u00eda no entiendo qu\u00e9 es lo que buscan. \u00bfUn libro?<\/p>\n<p>\u2014Es posible que estuviera en forma de libro, unas p\u00e1ginas impresas, aunque yo lo dudo \u2014al seminola anciano se le han entristecido a\u00fan m\u00e1s los ojos, sus arrugas se han hecho a\u00fan m\u00e1s visibles\u2014. Es posible que se ocultara tras una forma h\u00edbrida o mutante, como los mismos hombres-caimanes que decidieron entreg\u00e1rselo a Dick. No lo sabremos nunca. \u2014Pone una pausa resignada, y agrega\u2014: Lo importante no era la forma, sino el contenido.<\/p>\n<p>El secreto de los hombres-caimanes. Algo que s\u00f3lo ellos sab\u00edan. Algo que puede cambiar nuestra visi\u00f3n del mundo. Despu\u00e9s de la pausa, vamos all\u00e1.<\/p>\n<p>Ron con Reggaetonic. Eso es. El trago favorito de las fiestas. El aliado poderoso de los bailes populares. Emborr\u00e1chese a gusto, vomite sin pena, vom\u00edtese encima si es necesario, pero sienta la calidad y la pureza de ese v\u00f3mito. Pierda el conocimiento, qu\u00e9 m\u00e1s da. Al d\u00eda siguiente usted no estar\u00e1 solo, usted estar\u00e1 unido para siempre a muchos bebedores en la resaca de todo el pa\u00eds, y esa uni\u00f3n indestructible se llama Reggaetonic.<\/p>\n<p>Para mezclar con otras bebidas, no exceda la dosis recomendada.<\/p>\n<p>\u2014Conspiraci\u00f3n y complot&#8230; <strong>\u2014<\/strong>empieza diciendo el indio, y tal parece que esas palabras de hombre blanco no le satisfacen, son ilustrativas pero insuficientes\u2014. Escuchamos teor\u00edas de conspiraci\u00f3n y complot por todos lados. Pero los hombres-caimanes hab\u00edan accedido, no se sabe por d\u00f3nde, a la Teor\u00eda Unificada: la Teor\u00eda a partir de la cual pod\u00edan desarrollarse todas las otras, en la cual todas las otras estar\u00edan de cierto modo contenidas, como c\u00e9lulas vivas. S\u00ed, los hombres-caimanes ten\u00edan en su poder un caldo primigenio, una matriz, un punto de ignici\u00f3n.<\/p>\n<p>Era espeluznante. Era demencial. Era inconcebible. Ten\u00eda que ver con los flujos del dinero, con los desplazamientos del capital, con las econom\u00edas de mercado. Ten\u00eda que ver con un mapa, si suponemos algo parecido a un mapa del tesoro donde el tesoro est\u00e1 movi\u00e9ndose por todas partes o donde al final no queda claro <i>qu\u00e9 es<\/i> el tesoro. Los flujos del dinero son, en ese mapa, como autopistas. Hay intersecciones, rizos, desv\u00edos; pero tambi\u00e9n velocidades, ca\u00eddas abruptas, saltos de dimensi\u00f3n. Y hay como una trama oculta detr\u00e1s de todo eso, una trama que salta a la vista como esas manchas bidimensionales y aparentemente ca\u00f3ticas en las que surge de pronto una figura con relieve cuando uno cambia el foco de la mirada. Y por supuesto, en los nudos o los nodos de esa gigantesca red laten los fetiches, las ideas fijas, los cuerpos apresados de todos nosotros. Sobre todos nosotros se est\u00e1n llevando a cabo experimentos que nunca seremos capaces ni siquiera de imaginar.<\/p>\n<p>\u00bfPero qu\u00e9, o qui\u00e9n, o qui\u00e9nes, y por qu\u00e9 y para qu\u00e9?<\/p>\n<p>Philip K. Dick se sent\u00eda cada vez m\u00e1s lejos de Disneylandia (y Disneylandia est\u00e1 en todas partes). Los hombres-caimanes le dijeron: paso a paso, ten calma, y Philip K. Dick les dijo: es que me voy a volver loco, y ellos replicaron: hay muchas maneras de volverse loco, \u00bfno te has dado cuenta?, y Philip K. Dick les pregunt\u00f3 si la verdad estaba \u201cah\u00ed afuera\u201d, si la verdad yac\u00eda en el desierto de lo real, y los hombres-caimanes le dijeron que estaba bueno ya de preguntas imb\u00e9ciles. Hab\u00eda que actuar.<\/p>\n<p>En caso de que actuar fuera posible.<\/p>\n<p>\u2014Creemos que la conjura entre el agente PKD y los hombres-caimanes \u2014termina el indio con voz grave\u2014 consist\u00eda en esperar determinada fecha, un evento futuro que marcar\u00eda el inicio de una maquinaci\u00f3n subversiva y potencialmente liberadora en la que \u00e9l iba a desempe\u00f1ar un rol fundamental. Creemos que esa fecha tuvo lugar a comienzos de este siglo. Pero el agente PKD ya estaba muerto. Muri\u00f3 pocos a\u00f1os despu\u00e9s de su encuentro con los hombres-caimanes.<\/p>\n<p>Antes de morir intent\u00f3 suicidarse dos veces. Antes de morir escribi\u00f3 varias novelas en las que no dejaba ver nada relacionado con la conjura, aunque s\u00ed muchas otras cosas. Demasiadas.<\/p>\n<p>Luego empezaron a morir los hombres-caimanes, uno tras otro, un fallo tras otro en la maquinaria de su an\u00f3mala fisiolog\u00eda. El \u00faltimo de ellos revel\u00f3 que el secreto hab\u00eda sido escondido en el \u00faltimo lugar donde a alguien se le ocurrir\u00eda buscarlo: el \u00faltimo Hard Rock Cafe.<\/p>\n<p>El Hard Rock Cafe Havana.<\/p>\n<p>El Autista rompe el silencio:<\/p>\n<p>\u2014Sangre fr\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo? \u2014pregunto.<\/p>\n<p>\u2014Los hombres-caimanes eran unos seres de sangre fr\u00eda.<\/p>\n<p>Yo saco la hoja impresa y se la muestro al indio, que dice:<\/p>\n<p>\u2014No puedo leer. Demasiada oscuridad para mis ojos. \u00bfDe qu\u00e9 se trata?<\/p>\n<p>\u2014Es el programa de un concierto de rock esta noche. Creo que deber\u00edamos ir.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014Aqu\u00ed ponen que va a tocar un grupo llamado The Caimen.<\/p>\n<p>Y regresamos los tres a las ruinas de La Tropical.<\/p>\n<p>\u00bfCansado? \u00bfDebilucho? El nuevo refresco Reggaetonic es la soluci\u00f3n. Contiene vitaminas, minerales, antidepresivos, es el complemento nutricional de moda. Dise\u00f1ado especialmente para potenciar el vigor. No permita que le arrebaten su cuerpo ni los cuerpos de los otros. Convi\u00e9rtase en una m\u00e1quina efervescente, en una aplanadora del sexo. Pruebe la nueva bebida nacional: concentrada, energizante, hormonal&#8230;<\/p>\n<p>Evite el consumo prolongado.<\/p>\n<p>Unos reflectores se encienden en cuanto llegamos. Sobre el escenario no hay nadie todav\u00eda, pero las c\u00e1maras ya est\u00e1n apuntando.<\/p>\n<p>Surge de pronto una ni\u00f1a. 6-7 a\u00f1os, calculo. Rubia. Se pone a trasladar unas consolas muy pesadas para su edad. Tiene una fuerza extraordinaria.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfT\u00fa los conoces, los has visto, los has escuchado antes? \u2014me interroga ansioso el indio.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfA qui\u00e9nes? \u2014me he perdido por completo mirando a la ni\u00f1a prodigio. Es como una peque\u00f1a modelo en su pasarela electr\u00f3nica.<\/p>\n<p>\u2014The Caimen&#8230; \u00bfSon una banda de aqu\u00ed?<\/p>\n<p>\u2014No tengo idea. Es la primera vez que los oigo nombrar.<\/p>\n<p>Una c\u00e1mara se nos acerca.<\/p>\n<p>El Autista empieza a hablar.<\/p>\n<p>Habla para \u00e9l mismo. Habla para el documental.<\/p>\n<p>Habla de una b\u00fasqueda hasta el fin. Habla del secreto de los hombres-caimanes transmutado o dispersado en inocentes lyrics. Habla del diagrama diab\u00f3lico de la circulaci\u00f3n del dinero, del plano en clave de un inmenso continente, de las autopistas-fluidos que virtualmente lo explicar\u00edan <i>todo<\/i>.<\/p>\n<p>Y habla de todo eso como un indio.<\/p>\n<p>Y quiz\u00e1s (por si acaso) no deber\u00eda hablar de esas cosas de ese modo (ni de ning\u00fan otro modo).<\/p>\n<p>Mientras tanto, la ni\u00f1a ha bajado del escenario y se ha reunido con nosotros. Pero de nosotros el que motiva su atenci\u00f3n es el indio verdadero. No se deja enga\u00f1ar. Extiende las manos y toca y acaricia el rostro del viejo piel roja, que cierra los ojos pl\u00e1cidamente y permite que la ni\u00f1a deslice la punta de los dedos por sus arrugas, como una ciega que leyera algo. La c\u00e1mara, tal vez sin querer, capta toda la escena.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n eres? \u2014pregunta el seminola sin abrir los ojos.<\/p>\n<p>\u2014Soy la Dj del concierto \u2014responde Little Miss Dj.<\/p>\n<p>El concierto que est\u00e1 por comenzar para dar cuenta (me estremezco) de lo \u00faltimo del rock cubano.<\/p>\n<p>Pienso:<\/p>\n<p>Los rockeros cubanos como el eslab\u00f3n perdido de una cadena m\u00e1s alimenticia que evolutiva.<\/p>\n<p>Los rockeros cubanos que una vez que cantaron y grabaron aquello de: <i>marchamos todos juntos con la plaza llena \/ delante flota la bandera \/ la lleva una ni\u00f1a con las tetas afuera<\/i>&#8230;<\/p>\n<p>Los rockeros cubanos en un videoclip pretencioso donde sale una gigantesca mujer-robot que no es otra que la Virgen de la Caridad del Cobre.<\/p>\n<p>Los rockeros cubanos construyen, piedrecita a piedrecita, un restaurante tem\u00e1tico cuyo tema son ellos mismos o la ausencia minuciosa de tema: un restaurante tem\u00e1tico que en realidad es la tapadera de un estudio de grabaci\u00f3n independiente o de una emisora de radio pirata, que a su vez es la tapadera del verdadero negocio: un casino fastuoso (conectado a una red de prostituci\u00f3n) donde los rockeros cubanos se juegan todas sus fichas: unas fichas diminutas, f\u00e1ciles de ocultar, que m\u00e1s bien parecen guijarros o cuentas de colores.<\/p>\n<p>Los rockeros cubanos al otro lado de los telescopios m\u00e1s potentes.<\/p>\n<p>Los rockeros cubanos sometidos a hipnosis, regresando a la escuela, recitando poes\u00eda en el matutino.<\/p>\n<p>Los rockeros cubanos traficando con los archivos de casos no resueltos del Ministerio del Interior.<\/p>\n<p>Los rockeros cubanos confiesan: ya no somos rockeros, ya no somos cubanos.<\/p>\n<p>Los rockeros cubanos mantienen encendida la memoria del rockero cubano que se subi\u00f3 al faro del Morro y cambi\u00f3 las coordenadas del chorro de luz y no baj\u00f3 m\u00e1s nunca: se mantuvo all\u00e1 arriba solitario hasta la muerte mirando hundirse todos los barcos.<\/p>\n<p>Los rockeros cubanos mirando el \u00faltimo parte del tiempo.<\/p>\n<p>Los rockeros cubanos carbonizados por combusti\u00f3n espont\u00e1nea.<\/p>\n<p>Los rockeros cubanos tan llenos de rabia como vac\u00edos de maldad.<\/p>\n<p>Los rockeros cubanos estrangulados con sus propias cuerdas (vocales).<\/p>\n<p>Los rockeros cubanos en estado catat\u00f3nico.<\/p>\n<p>Los rockeros cubanos que nunca leer\u00e1n esto.<\/p>\n<p>Los rockeros cubanos ya no tienen pesadillas.<\/p>\n<p>Un helic\u00f3ptero se posa sobre La Tropical y deja caer una escalerilla.<\/p>\n<p>Por la escalerilla desciende, directo al escenario, Twiggy Ram\u00edrez.<\/p>\n<p>Twiggy Ram\u00edrez luce viejo y esquel\u00e9tico y definitivamente parece mucho m\u00e1s Twiggy que Ram\u00edrez, tiene m\u00e1s de modelo destruida que de asesino serial, m\u00e1s de v\u00edctima que de verdugo. Parece acabado de bajar de un planeta antiguo, en donde recibi\u00f3 una paliza. Parece como si se hubiera tragado \u00e9l solo todo el circuito trash-metalero de La Florida y lo hubiera vomitado despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Twiggy se cuelga su guitarra Gibson y empu\u00f1a el micr\u00f3fono. El p\u00fablico somos los indios seminolas, los indios subliminales y yo. Cinco personas, dos de las cuales no se captan a simple vista. De todas formas \u00e9l grita:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1\u00a1Un saludo para toda la tribu!!<\/p>\n<p>Seguido de:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1\u00a1Buenas noches, Havana!!<\/p>\n<p>Seguido de un profundo silencio por parte del p\u00fablico.<\/p>\n<p>\u2014Ok, malas noticias, las bandas que estaban programadas esta noche no van a tocar. Francamente, no s\u00e9 qu\u00e9 les pas\u00f3. Debe haber sido algo terrible. Aunque si lo piensan un poco, puede que sean buenas noticias en lugar de malas, \u00bfno? \u2013Twiggy mira a la ni\u00f1a, le hace un gui\u00f1o con un p\u00e1rpado inflamado y agrega\u2013: Yo estar\u00e9 aqu\u00ed para ustedes llenando el hueco, en compa\u00f1\u00eda de Ni\u00f1a Dj. Vamos a improvisar, ella y yo, en vivo, para todos ustedes. Vamos a hacer, improvisando, mucho m\u00e1s que un concierto: vamos a hacer un desierto. \u00bfNo es verdad, Ni\u00f1a Dj? \u00a1\u00a1\u00a1Arriba La Tropicaaaaaal!!!<\/p>\n<p>Trato de confortar al seminola. De todas formas, le digo, para escuchar a The Caimen hubi\u00e9ramos tenido que aguantar una docena de bandas espantosas. El viejo sigue con los ojos cerrados, no s\u00e9 si me escucha, pero asiente con la cabeza. No necesita de las palabras. Da la impresi\u00f3n de estar escuchando otra cosa, un sonido en otra escala. Da la impresi\u00f3n de estar listo para morir ahora mismo, en el pr\u00f3ximo instante. Y morir feliz.<\/p>\n<p>Yo soy Reggaetonic. Antes de que La Autopista existiera, yo exist\u00eda. Yo soy el verbo, y mi nombre no puede ser pronunciado. Es un nombre que nadie conoce. Me llaman Reggaetonic, pero Reggaetonic no es mi nombre. Soy. Ser\u00e9 siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Cap\u00edtulo 2 de\u00a0<em>La autopista: The Movie<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me los encuentro cerca de las ruinas de lo que fue La Tropical. Sobre las ruinas se ha estado preparando el \u00faltimo concierto. El Concierto Despedida de Todo. No m\u00e1s metal extremo, no m\u00e1s broncas multitudinarias y ebrias al final de la noche. Unos muchachos esquel\u00e9ticos, a los que nunca m\u00e1s volver\u00e9 a ver, le pegan los mandarriazos finales a un escenario de tablones carcomidos. Tengo en mis manos una hoja impresa: por un lado el programa musical, por el otro la publicidad pirata de la botella de vodka partida a la mitad y con las puntas chorreando sangre.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2154,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2998,4459,3016],"genre":[2012],"pretext":[2040,2037],"section":[2387],"translator":[2540],"lal_author":[3507],"class_list":["post-2157","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-cuba-es","tag-numero-6","tag-science-fiction-es","genre-fiction-es","pretext-ficcion-es","pretext-fiction-es","section-dossier-jorge-enrique-lage-es-2","translator-lourdes-molina-es","lal_author-jorge-enrique-lage-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2157","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2157"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2157\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32404,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2157\/revisions\/32404"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2154"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2157"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2157"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2157"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=2157"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=2157"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=2157"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=2157"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=2157"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}