{"id":2141,"date":"2018-04-28T18:01:09","date_gmt":"2018-04-29T00:01:09","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/04\/eye-lilana-colanzi\/"},"modified":"2023-06-06T12:41:10","modified_gmt":"2023-06-06T18:41:10","slug":"eye-lilana-colanzi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/04\/eye-lilana-colanzi\/","title":{"rendered":"&#8220;El Ojo&#8221; de Lilana Colanzi"},"content":{"rendered":"<div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>span.s1 {text-decoration: line-through}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<p>A ella le cay\u00f3 mal desde que \u00e9l la dej\u00f3 plantada a \u00faltima hora para un trabajo de grupo durante el primer a\u00f1o de la universidad. Estoy enfermo, dijo \u00e9l por tel\u00e9fono con el tono de voz neutro de quien no reclama simpat\u00eda, y ella ofreci\u00f3 hacerse cargo del trabajo. Esa noche, mientras ella regresaba a casa en el auto de su madre \u2014el trabajo hecho y cuidadosamente copiado en una flash memory\u2014, lo vio caminando por la calle de un mercado junto a una chica goth, las manos en los bolsillos y la mirada fija en alg\u00fan punto en la distancia. La chica le pareci\u00f3 un vampiro con zancos que mov\u00eda agitadamente las manos mientras hablaba; \u00e9l, en cambio, se limitaba a asentir, la cabeza un poco inclinada, avanzando hacia la oscuridad de la calle.<\/p>\n<p>Se qued\u00f3 paralizada en medio del tr\u00e1fico, demasiado aturdida como para decidirse a avanzar o llamar al chico por la ventanilla del auto. M\u00e1s tarde, mientras cenaba con su madre, regres\u00f3 una y otra vez a la misma imagen, a la expresi\u00f3n atenta de \u00e9l y a la chica vestida de negro, semejante a una urraca o una viuda. Sinti\u00f3 n\u00e1useas.<\/p>\n<p>Est\u00e1s rara, le dijo su madre, escrut\u00e1ndola por encima del plato de raviolis. Algo has hecho.<\/p>\n<p>Simplemente estoy cansada.<\/p>\n<p>\u00bfEs un hombre?, insisti\u00f3 la madre, y la chica neg\u00f3 con la cabeza y se puso colorada. La madre acostumbraba a revisar el kilometraje del auto cada d\u00eda para asegurarse de que no se fuera a otra parte en las horas en que deb\u00eda estar en la universidad.<\/p>\n<p>El Enemigo viene disfrazado de \u00e1ngel, la madre prosigui\u00f3, pero su verdadero rostro es terrible. No te olvides nunca de que llevas su marca en la frente. \u00c9l conoce tu nombre y escucha tu llamado.<\/p>\n<p>La madre hizo la se\u00f1al de la cruz y la chica se atragant\u00f3 con un raviol. Hip\u00f3.<\/p>\n<p>Mu\u00e9strame las manos, orden\u00f3 la madre.<\/p>\n<p>Mam\u00e1, protest\u00f3 nerviosa, pero la madre insisti\u00f3. La chica coloc\u00f3 con reticencia las manos pecosas, de u\u00f1as mordisqueadas, sobre el mantel a cuadros. La madre las inspeccion\u00f3 y, con un gesto r\u00e1pido, se las llev\u00f3 a la nariz.<\/p>\n<p>Basta, grit\u00f3 la chica, desasi\u00e9ndose, y corri\u00f3 a su habitaci\u00f3n. Ech\u00f3 el cerrojo a la puerta y se tir\u00f3 de bruces en la cama, donde sus mu\u00f1ecas \u2014regalos de la madre que no se atrev\u00eda a arrojar a la basura\u2014 la observaban con sus implacables ojos de vidrio. Todav\u00eda la abrumaba el peso de la traici\u00f3n del chico. Cuando el profesor explic\u00f3 d\u00edas atr\u00e1s que los trabajos se realizar\u00edan en grupo, ella se acerc\u00f3 de inmediato a \u00e9l: lo hab\u00eda<i> escogido<\/i>. Era la primera vez en su vida que tomaba la iniciativa. Al pensar en lo que hab\u00eda arriesgado minti\u00e9ndole a su madre para poder reunirse con \u00e9l, en lo comprensiva que se hab\u00eda mostrado ante su enfermedad ficticia, en el tiempo que le hab\u00eda tomado hacer la parte del trabajo que le correspond\u00eda a \u00e9l, en el maquillaje estridente de la chica g\u00f3tica, algo en ella se agitaba como ante la presencia de una v\u00edbora. El mundo, de pronto, era un lugar hostil. Quer\u00eda graduarse con honores para despu\u00e9s postular a un doctorado en el extranjero y as\u00ed alejarse para siempre de la estricta vigilancia de su madre, de su Ojo que lo abarcaba todo. La mentira del chico era una afrenta personal, un atentado contra el futuro que hab\u00eda dise\u00f1ado para s\u00ed misma, contra su idea de la felicidad y del mundo, y de pronto se sinti\u00f3 impotente y estafada y a punto de llorar.<\/p>\n<p>Corri\u00f3 al ba\u00f1o, mont\u00f3 el pie sobre el inodoro y se levant\u00f3 la falda. Tom\u00f3 la navaja y, sin un solo suspiro, se hizo un corte transversal en el muslo, donde se desvanec\u00edan algunas cicatrices antiguas. Luego se dio tres, cuatro, cinco cachetadas veloces, hasta que el espejo del ba\u00f1o le devolvi\u00f3 la imagen de sus mejillas encendidas. Entonces se acomod\u00f3 el cabello detr\u00e1s de la oreja, se limpi\u00f3 la sangre del muslo con un pedazo de papel higi\u00e9nico que tir\u00f3 al inodoro y volvi\u00f3 a la cama, donde permaneci\u00f3 leyendo<i> El maravilloso secreto de las almas del Purgatorio<\/i>, de Maria Simma, hasta quedarse dormida.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente lleg\u00f3 a la universidad con el trabajo impreso. Hab\u00eda borrado el nombre del chico. Anticipaba su reacci\u00f3n cuando se enterara de las consecuencias de su mentira: el trabajo final era decisivo para aprobar la materia. Lo imaginaba confundido al verse descubierto, tartamudeando excusas para finalmente aceptar la evidencia de su enga\u00f1o. Dejar\u00eda que le rogase un poco antes de volver a escribir su nombre en la car\u00e1tula en un \u00faltimo gesto magn\u00e1nimo, para ense\u00f1arle que ella sab\u00eda perdonar. Solo entonces el orden de las cosas ser\u00eda restablecido. Sin embargo el chico no lleg\u00f3 jam\u00e1s a clases y ella entreg\u00f3 el trabajo sin su nombre, y no supo m\u00e1s de \u00e9l ni intent\u00f3 acercarse nunca m\u00e1s a nadie.<\/p>\n<p>Por entonces la madre hab\u00eda comenzado a olisquear la ropa interior de la chica a sus espaldas, e insist\u00eda en dejarla en la puerta de la universidad y en pasar a buscarla todos los d\u00edas, a pesar de que se trataba de una precauci\u00f3n in\u00fatil. Mi madre tiene raz\u00f3n, pensaba la chica. Llevo una marca que me separa del resto como el fuego. No hab\u00eda forma de borrar la marca, de disimularla. As\u00ed que se empe\u00f1\u00f3 ciegamente en conseguir notas perfectas, hasta que una profesora la llam\u00f3 un d\u00eda a su oficina y le inform\u00f3 que no le dar\u00eda la nota m\u00e1xima aunque hubiera cumplido con todas las tareas.<\/p>\n<p>Usted, se\u00f1orita, lo que tiene que hacer es aprender a desobedecer, le dijo, mir\u00e1ndola con impaciencia. O mejor dicho, aprender a pensar por usted misma, que no es lo mismo que memorizar.<\/p>\n<p>La chica \u2014que amaba y tem\u00eda a la profesora\u2014 se ruboriz\u00f3 violentamente, apret\u00f3 la mochila contra el pecho y no dijo nada.<\/p>\n<p>Usted confunde inteligencia con memoria, repiti\u00f3 la profesora.<\/p>\n<p>La chica no levant\u00f3 los ojos. Un temblor imperceptible le cruz\u00f3 los labios. La luz de la tarde hizo resplandecer las part\u00edculas suspendidas en el aire.<\/p>\n<p>Eso era lo que ten\u00eda que decirle, dijo la profesora.<\/p>\n<p>La chica murmur\u00f3 una disculpa y corri\u00f3 a encerrarse en uno de los ba\u00f1os de la universidad. Las paredes estaban cubiertas de garabatos superpuestos: Puta la que lee esto viva el pichi Yeni ve visiones FEMEN viva el MAS mujeres libres, lindas y locas TE VOY A MATAR PUTA DESGRACIADA. El coraz\u00f3n le golpeaba enloquecido. Se inclin\u00f3 sobre la tapa rota del inodoro y empuj\u00f3 dos dedos hasta el fondo de la garganta. La comida del almuerzo sali\u00f3 casi sin esfuerzo, convertida en una papilla amarillenta. Utiliz\u00f3 los dedos hasta escupir un l\u00edquido amargo que le incendi\u00f3 la garganta, pero el alivio tardaba en llegar. Desde el inodoro, emergiendo en medio de una burbuja de v\u00f3mito, vio aparecer al Ojo. Carec\u00eda de p\u00e1rpado; sin embargo, la chica reconoci\u00f3 en el iris azul oscuro la mirada \u2014\u00bfburlona? \u00bfamenazante?\u2014 de su madre. El Ojo \u2014\u00bfera posible?\u2014 sonre\u00eda. Larg\u00f3 la cadena. Un chorro de agua se llev\u00f3 al Ojo y a los restos de la masa amarillenta. Antes de salir del ba\u00f1o, la chica mir\u00f3 varias veces por encima del hombro para cerciorarse de que el Ojo no volviera a aparecer flotando desde las ca\u00f1er\u00edas.<\/p>\n<p>A partir de ese d\u00eda agudiz\u00f3 todos los sentidos. Esperaba aquello que iba a suceder, porque algo estaba claramente a punto de suceder: deb\u00eda ser importante para haber despertado al Ojo. El Ojo \u2014as\u00ed lo hab\u00eda entendido\u2014 era la se\u00f1al. Por eso no sufri\u00f3 ni se taje\u00f3 los muslos cuando la profesora le dio una nota mediocre por el trabajo final \u2014con un solo comentario: \u201c\u00a1Piense!\u201d\u2014 ni se inquiet\u00f3 al descubrir a su madre cada vez m\u00e1s absorta en el bordado del camis\u00f3n que quer\u00eda llevar puesto al momento de su muerte. Su madre, no tuvo dudas, tambi\u00e9n esperaba.<\/p>\n<p>Faltaban pocos d\u00edas para la Navidad cuando se encontr\u00f3 con el chico en una calle del centro. Ella caminaba mirando la nieve artificial de las vitrinas cuando chocaron de frente. \u00c9l la salud\u00f3 como si no hubieran dejado de verse en todos esos meses. Durante ese tiempo, not\u00f3 ella, la cara de \u00e9l hab\u00eda perdido la redondez de la infancia. Era una cara hermosa, afilada y distante. La cara de alguien que a\u00fan no es del todo adulto pero que nunca ha sido un ni\u00f1o. Ella cruz\u00f3 la mano instintivamente sobre su cartera. \u00c9l dijo que iba al cine, ella no se sorprendi\u00f3 cuando la invit\u00f3 a acompa\u00f1arlo. Pens\u00f3 en su madre esper\u00e1ndola en la casa, observando a intervalos cada vez m\u00e1s breves el reloj de la cocina mientras bordaba el camis\u00f3n a velocidad alucinada, pero ya sus pasos iban tras los del chico. Durante el camino se dijeron poco. Ella le pregunt\u00f3 t\u00edmidamente por qu\u00e9 hab\u00eda abandonado la universidad. \u00c9l contest\u00f3 que la universidad lo aburr\u00eda y que ahora ten\u00eda una banda de rock. A esto ella no tuvo mucho que agregar; por suerte el chico caminaba con los o\u00eddos cubiertos por los aud\u00edfonos de su iPod. En la taquilla del cine cada uno pag\u00f3 su propia entrada. Era la funci\u00f3n de la tarde y una pareja de ni\u00f1os se entreten\u00eda arrojando pipocas al aire varias filas m\u00e1s adelante. Apenas se apagaron las luces y las letras ensangrentadas anunciaron el nombre de la pel\u00edcula, los dedos de \u00e9l se cerraron sobre su muslo. T\u00fa eres aquel que viene y toma, pens\u00f3 ella, y un espasmo le recorri\u00f3 la espalda con la intensidad de un rel\u00e1mpago. En la pantalla un enorme monstruo verde se deslizaba en medio de una selva tenebrosa. Se estremeci\u00f3. El Ojo acababa de brotar de entre el follaje de los \u00e1rboles y ahora se dirig\u00eda flotando hacia ella; se detuvo a pocos cent\u00edmetros de su asiento, brillando acusador en la oscuridad. Procur\u00f3 espantarlo cerrando los ojos. Llevas la marca de tu origen en la frente, le susurr\u00f3 la voz de su madre al o\u00eddo. Pero la lengua del chico le hac\u00eda cosquillas en la oreja. Peque\u00f1o cordero en la colina, rez\u00f3, corre lo m\u00e1s r\u00e1pido que puedas, tu vida ni siquiera empieza, ni siquiera ha empezado. El chico le succion\u00f3 los dedos de la mano, uno a uno, mientras sus propios dedos buscaban el camino hacia la boca de ella y en la pantalla una mujer aullaba, arrollada bajo una cosechadora mec\u00e1nica que avanzaba enloquecida. Las tripas de la mujer salieron volando a un costado. La chica solt\u00f3 un suspiro y mordi\u00f3 a ciegas las yemas de esos dedos que hurgaban en su boca. Yahv\u00e9 Dios hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego, chill\u00f3 enfurecida la voz de la madre, y las butacas del cine se elevaron unos cent\u00edmetros por encima del suelo. Los ni\u00f1os de la fila de adelante gritaron de placer. El chico se abri\u00f3 la bragueta, y sosteniendo a la chica por el cuello, forz\u00f3 su cabeza sobre su verga. La chica empez\u00f3 a chupar, a ahogarse con los pelos de \u00e9l, que la sosten\u00eda por la nuca y los cabellos sin delicadeza alguna, y entonces ella fue tocada por la gracia como un haz cegador de luz que la inundaba. Entendi\u00f3 que hab\u00eda sido tra\u00edda al mundo para ese momento, y que todo lo que hab\u00eda sucedido hasta entonces no era otra cosa que una preparaci\u00f3n para ese encuentro, para el momento de una revelaci\u00f3n que la superaba y ante la cual se rend\u00eda por completo, como ante la corriente de un r\u00edo bajo el sol del mediod\u00eda. Era el chico quien la hab\u00eda elegido. El chico hab\u00eda esperado desde el principio de los tiempos el momento en que, a trav\u00e9s de ella, echar\u00eda a andar los motores de la gran destrucci\u00f3n. El chico era el Enemigo del que siempre le hab\u00eda hablado su madre, pens\u00f3, maravillada, y su propia vocaci\u00f3n \u2014ahora lo sab\u00eda\u2014 hab\u00eda sido la de abrir las compuertas del vac\u00edo. \u00a1Qu\u00e9 destino el suyo, el de propiciar la llegada de la noche de los tiempos!<\/p>\n<p>\u00bfEst\u00e1s bien?, murmur\u00f3 el chico, algo molesto, subi\u00e9ndose la cremallera del pantal\u00f3n, pero a ella \u2014la cabeza a\u00fan apoyada en su entrepierna\u2014 ya no la alcanzaban las palabras. El Ojo hab\u00eda desaparecido y la chica pod\u00eda sentir en sus huesos el crepitar de las primeras bolas de fuego que se dirig\u00edan hacia la tierra.<\/p>\n<p>Hab\u00eda empezado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A ella le cay\u00f3 mal desde que \u00e9l la dej\u00f3 plantada a \u00faltima hora para un trabajo de grupo durante el primer a\u00f1o de la universidad. 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