{"id":2125,"date":"2018-04-27T21:22:09","date_gmt":"2018-04-28T03:22:09","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/04\/ll-married-woman-lola-copacabana\/"},"modified":"2024-04-18T03:37:59","modified_gmt":"2024-04-18T09:37:59","slug":"ll-married-woman-lola-copacabana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/04\/ll-married-woman-lola-copacabana\/","title":{"rendered":"&#8220;L.L. es una mujer ca(n)sada &#8221; de Lola Copacabana"},"content":{"rendered":"<div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">LL acaba de levantar y de comer directamente del piso un pedazo de gelatina de aproximadamente cinco gramos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">No es algo a lo que pretende darle demasiada importancia y, mientras pasa la lengua por sus enc\u00edas para limpiarse las rugosas migas que viajaron de polizonas a su boca de refrescado sabor a fresa, reflexiona que, en realidad, a lo largo de su vida ha hecho cosas mucho m\u00e1s indignas que esta, incluso por dinero, motivo el cual aqu\u00ed no hay nada de lo que escandalizarse.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">LL raspa con su cuchara el fondo del envase de la gelatina <\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">premium<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\"> mexicana y mira hacia la pantalla del televisor del living com\u00fan de la suite, en donde se proyecta un cap\u00edtulo de <\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Keeping Up with the Kardashians<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\"> en volumen bajo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">En la pantalla, las decr\u00e9pitas hermanas debaten de forma acalorada sobre la importancia de la depilaci\u00f3n masculina. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">LL hace un puchero con la boca mientras intenta localizar una oscura referencia, a la postre suspira, y echa una mirada r\u00e1pida en direcci\u00f3n al balc\u00f3n en donde su marido, JL, habla por tel\u00e9fono y r\u00ede con despreocupaci\u00f3n mientras toma lo que LL, en c\u00e1lculo fugaz, estima debe ser el cuarto whisky de la velada.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Tras la puerta que conduce a una de las habitaciones se escuchan las risas inquietas de sus hijos, y LL supone que su cr\u00eda estar\u00e1 otra vez haciendo acrobacias en las camas, deporte favorito de la muy inquieta <\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">troupe. <\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">LL considera mandar a la ni\u00f1era los ponga a dormir de una vez por todas, pero pronto recapacita ante el hecho de que, m\u00e1s que cruel, hacerlos dormir a las siete de la tarde siempre ha sido en su experiencia contraproducente, porque los borregos, p\u00e9rfidos y represalias, terminan entonces por despertarse antes de las seis de la ma\u00f1ana.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">LL detiene la vista en los restos de la cena. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ensalada con queso vegano para su marido, hamburguesas de pavo para las criaturas, cuatro huevos revueltos cocinados en aceite de coco para ella. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Antes de su llegada al exclusivo resort de Baja California, la asistente de su marido se encarg\u00f3 de proveer al <\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">staff<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\"> con una lista detallada de sus gustos y preferencias y, en lo que va de estad\u00eda, los empleados han dado incontables pruebas de estar excelentemente predispuestos a cumplir con la labor exigente de adelantarse a las necesidades de la familia. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Sin ir m\u00e1s lejos la ni\u00f1era, una chica regordeta de generosas curvas y unos diecisiete a\u00f1os de edad, los recibi\u00f3 en el momento del <\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">checkin<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">cargando una bolsa de juguetes y no se ha separado de los ni\u00f1os desde entonces, instalada en un peque\u00f1o gato en el ala infantil de la suite, dando constantes pruebas de saber manejar con destreza a las tres criaturitas hiperactivas y medianamente malcriadas.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">De hecho, si no fuera por las circunstancias clim\u00e1ticas adversas, LL estar\u00eda encantada con el lugar. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">La peque\u00f1a bah\u00eda que abraza al <\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">resort<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\"> es a\u00fan m\u00e1s acogedora que en las fotos que aparecen en Internet, la playa es ancha y est\u00e1 regada de enormes caracoles, el complejo est\u00e1 equipado con gran criterio y est\u00e1 decorado con excelente gusto. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Las alas que lo componen, adem\u00e1s, provistas de gimnasios y piletas semi-privadas, garantizan el cultivo del bajo perfil y la comodidad de los hu\u00e9spedes. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Si bien todav\u00eda ha sido imposible encontrar el momento de darle uso, LL aprecia el detalle del hidromasaje instalado en el balc\u00f3n anexo a su habitaci\u00f3n, y cada tarde observa con satisfacci\u00f3n c\u00f3mo los frascos de crema y dem\u00e1s implementos de perfumer\u00eda, todos de exquisitas marcas, son repuestos con generosidad.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Semi acostada en uno de los blancos sillones del living, LL flirtea a larga distancia con el ejemplar de <\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">People Magazine<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\"> tirado en el piso a pocos metros, y resopla con impaciencia al escuchar las risas provenientes del cuarto de sus peque\u00f1os hijos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Vuelve a mirar con reproche en direcci\u00f3n al balc\u00f3n, enmarcado por las ventanas de doble hoja e impecables cortinas semitransparentes. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Detr\u00e1s de su marido, que juega distra\u00eddo con el vaso cargado de whisky sobre una reposera de acolchados almohadones, siete palmeras se mecen suavemente con la brisa del Pac\u00edfico.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">LL se pasa la mano por el pecho, acaricia probablemente la fina cadena de oro que le rodea el cuello, y baja hasta detenerse en su abdomen, al que encuentra exorbitantemente abultado tras la ingesta de gelatina en la que acaba de perpetrar. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">LL sabe que ha reca\u00eddo nuevamente en el picoteo emocional, y se siente decepcionada con su debilidad.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Pero lo cierto es que su talante gastron\u00f3mico es s\u00f3lo una de las varias cosas con las cuales LL se siente decepcionada esta noche. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Lo cierto es que por alguna causa, anclada posiblemente en la falta de otra cosa en qu\u00e9 pensar, o hacer, LL ha depositado inusitadas expectativas en esta corta vacaci\u00f3n. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Hace dos meses, para empezar, LL ha hecho una dieta <\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">detox<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\"> de dos semanas, se ha atragantado con dudosos brebajes de colores variados antes de decidirse a empezar con la dieta no menos radical, pero posiblemente menos exigente, que constituye su dieta actual.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">LL ha pasado, de hecho, tardes enteras boca arriba en la cama, visualizando el encogimiento de sus caderas y b\u00e1sicamente sinti\u00e9ndose morir de hambre. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ha comprado bronceador y trajes de ba\u00f1o nuevos para los ni\u00f1os, ha pasado horas en Google Street View tratando de determinar cu\u00e1les eran los mejores bares y cu\u00e1les las mejores excursiones en la bah\u00eda. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Le ha pedido a sus contactos que le recomendaran las tiendas m\u00e1s exclusivas y hasta ha llegado a meter prendas delicadas de lencer\u00eda en el fondo de su valija, junto con aceites frutales para masajes y dos velas aromatizantes de aguacate y menta. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">LL ha, sobre todo, imaginado muchas escenas felices en compa\u00f1\u00eda de su marido, brazos entrelazados y mirada perdida en el mar, una brisa suave como la que ahora hay en el balc\u00f3n jugando con el pelo de ambos, los pies marinados en arena fina y clara.<\/span><\/span><\/p>\n<p>L.L. escucha a su marido emitir una carcajada y el ruido que delata que ha encendido uno de sus malolientes cigarrillos. L.L. se siente indecisa respecto de si dejarse llevar del todo por la indignaci\u00f3n o el aburrimiento, y por unos minutos se distrae observando a las hermanas Kardashian elegir un atuendo apropiado para el evento de caridad que est\u00e1n organizando en Los \u00c1ngeles. L.L. observa atenta la discusi\u00f3n y en su mente adopta posiciones inflexibles, para las cuales formula argumentos implacables. El vestido negro y el vestido rojo \u2014no le cabe la menor duda, no hay otra alternativa.<\/p>\n<p>En ese momento la puerta de la habitaci\u00f3n de sus hijos se abre e irrumpe en el living Alba, su primog\u00e9nita de cinco a\u00f1os. Alba lleva el pelo atado en dos trenzas cosidas al costado de la cabeza, un vestido turquesa de alguna de las princesas Disney y una corona amarilla de cartulina con gordas calcoman\u00edas de joyas rutilantes en la cabeza. L.L. sonr\u00ede a la ni\u00f1a, satisfecha con las hacendosas labores de su ni\u00f1era. Dirige brevemente la vista al cuarto en donde, efectivamente, sus otros dos hijos saltan en la cama entretenidos con un juego reglado que dirige la adolescente que los tiene a cargo. La ni\u00f1era, linterna en mano, tambi\u00e9n parece concentrada, y emite se\u00f1ales de luz intermitentes para que cada uno de los aviones-ni\u00f1o aterrice a salvo en el colch\u00f3n de una de las camas, rodeada de almohadones y convertida en pista de aterrizaje.<\/p>\n<p>Alba se acurruca en los brazos de su madre, que se mantiene tiesa, sin decidirse del todo a hacerle lugar, pero que le acaricia el pelo anaranjado y los hombros desnudos en un gesto de calculada ambig\u00fcedad. Alba mira los platos sucios sobre la mesa y pregunta a su madre por el postre. La mu\u00f1eca reclama pastel de chocolate, y L.L. le recuerda que de ninguna manera, que incluso en vacaciones eso es algo que queda para el fin de semana, y le concede en cambio el deseo de tomar un peque\u00f1o bomb\u00f3n de la dorada caja de chocolates belgas que descansa en una de las mesadas de m\u00e1rmol color salm\u00f3n de la cocina.<\/p>\n<p>L.L. observa a su hija desplazarse con la torpeza que precede al sue\u00f1o hacia la caja de bombones cuando la ni\u00f1era, atenta y sol\u00edcita, se presenta en el marco de la puerta y se ofrece a supervisar la tarea. L.L. sonr\u00ede y dice que muy bien, que de todos modos pronto ser\u00e1 la hora de dormir, y vuelve a dirigir la vista al ejemplar de <i>People Magazine<\/i> tirado en el suelo. La vista de L.L. descansa en el ejemplar de <i>People Magazine<\/i> el segundo extra necesario para ser captado en el radar de la joven ni\u00f1era que, d\u00f3cil y diligente, responde.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como en el momento en que la nana, hacendosa y servicial, se apresura a agacharse a juntar la revista del suelo, su diminuta zapatilla de goma trastabilla, resbala en un peque\u00f1o charco de brillante color bermell\u00f3n, y cae de bruces en la pulida superficie del suelo, llev\u00e1ndose consigo a una l\u00e1mpara que \u2014r\u00e1pidamente comprueba L.L.\u2014 de milagro no se rompe.<\/p>\n<p>L.L. y la ni\u00f1era, as\u00ed como tambi\u00e9n la ni\u00f1a, permanecen, paralizadas, mir\u00e1ndose fijo varios segundos en silencio. En su habitaci\u00f3n los dos ni\u00f1os peque\u00f1os han dejado de saltar, seguramente conmovidos por el ruido de la l\u00e1mpara al caer.<\/p>\n<p>J.L. aparece de pronto en el marco de la ventana: quiz\u00e1s demasiado pronto, el tipo de persona que \u2014dir\u00eda L.L.\u2014 se maneja tan bien en las crisis y las emergencias y que uno no puede evitar sospechar que en el fondo es posible las est\u00e9n esperando, inclusive deseando, para lucirse y llevarse consigo toda la gloria del momento.<\/p>\n<p>En efecto, antes de que L.L. y la ni\u00f1era terminen de reaccionar, J.L. ha tomado a la regordeta nana adolescente en brazos y con actitud caballeresca la ha posado suavemente en un sill\u00f3n. Tras una breve evaluaci\u00f3n de los da\u00f1os, J.L. ha entregado un vaso vac\u00edo a la peque\u00f1a Alba, a quien ha ordenado lo llene de hielo mediante el dispositivo electr\u00f3nico de la heladera, y ha desaparecido del living hacia la habitaci\u00f3n principal en busca de alguna cosa.<\/p>\n<p>Durante ese tiempo, L.L. y la ni\u00f1era no han emitido ninguna palabra, y no han dejado de mirarse fijo. Aprovechando que su marido se encuentra en la habitaci\u00f3n, ahora s\u00ed, L.L. se levanta de su sill\u00f3n y se acerca sigilosa, como una leona al acecho, hacia la ni\u00f1era, que sonr\u00ede y pesta\u00f1ea con nerviosismo. L.L. se detiene en el medio del sal\u00f3n, tambi\u00e9n sonr\u00ede, y con calma indiferencia le pregunta a la ni\u00f1era si se encuentra bien. Tras inspeccionarlo con brevedad, L.L. mueve con discreci\u00f3n su pie derecho, enfundado en una pantufla blanca de plumas y taco bajo, y limpia, con disimulo, el charco rojo de gelatina que segundos antes pisara la desafortunada empleada.<\/p>\n<p>Cuando su marido vuelve a aparecer en la puerta, lo hace con una peque\u00f1a toalla de mano y una venda vieja y amarronada, que L.L. reconoce como hu\u00e9sped habitual del bolso con indumentaria deportiva que indefectiblemente viaja con su marido a todas partes.<\/p>\n<p>J.L. reclama los hielos, que Alba le alcanza con una sonrisa parsimoniosa a la espera de la caricia distra\u00edda que su padre no se olvida de proporcionar.<\/p>\n<p>L.L. dirige la vista hacia su marido y se fuerza a hacer una versi\u00f3n desmejorada y bastante distorsionada de lo que otrora fuera su sonrisa registrada, toma a su peque\u00f1a hija de la mano, y deja a J.L. a cargo de los procedimientos de salvataje, convencida de que lo \u00faltimo que le hacen falta son espectadores y que, de todos modos, lo que se necesita urgente, en realidad, en ese momento, es a alguien que ponga de una buena vez a esos ni\u00f1os a dormir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>L.L. acaba de levantar y de comer directamente del piso un pedazo de gelatina de aproximadamente cinco gramos. 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