{"id":2121,"date":"2018-04-27T00:20:33","date_gmt":"2018-04-27T06:20:33","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/04\/ecuadorian-science-fiction-latin-american-context-ivan-rodrigo-mendizabal\/"},"modified":"2023-06-06T12:41:17","modified_gmt":"2023-06-06T18:41:17","slug":"ecuadorian-science-fiction-latin-american-context-ivan-rodrigo-mendizabal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/04\/ecuadorian-science-fiction-latin-american-context-ivan-rodrigo-mendizabal\/","title":{"rendered":"&#8220;Ciencia ficci\u00f3n ecuatoriana en el contexto latinoamericano&#8221; de Iv\u00e1n Rodrigo Mendiz\u00e1bal"},"content":{"rendered":"<div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<p>Ecuador es productor de ciencia ficci\u00f3n en Latinoam\u00e9rica. Parto de esta aserci\u00f3n entusiasta pese a que Ecuador es un pa\u00eds peque\u00f1o, su producci\u00f3n literaria llega a m\u00e1s de 200 t\u00edtulos anuales, y la ciencia ficci\u00f3n trata de ocupar un peque\u00f1o terreno gracias a escritores que cultivan este g\u00e9nero, muchas veces, de la mano de la fantas\u00eda. Pero \u00bfc\u00f3mo entender su desarrollo, si no poni\u00e9ndolo en perspectiva con otros pa\u00edses del continente?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Un breve mapa de la ciencia ficci\u00f3n latinoamericana<\/b><\/p>\n<p>Ecuador ingresa a la ciencia ficci\u00f3n desde el siglo XIX. Sin embargo, antes de rese\u00f1ar su entrada a este g\u00e9nero, hay que afirmar, brevemente, que es M\u00e9xico el pa\u00eds en el que se origina la ciencia ficci\u00f3n latinoamericana. El curioso texto del fraile Manuel de Rivas, <i>Sizigias y cuadraturas lunares ajustadas al meridiano de M\u00e9rida de Yucat\u00e1n por un anct\u00edtona o habitador de la Luna y dirigidas al Bachiller Don Ambrosio de Echeverr\u00eda, entonador que ha sido de kyries funerales en la parroquia del Jes\u00fas de dicha ciudad y al presente profesor de logar\u00edtmica en el pueblo de Mama de la pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n; para el a\u00f1o del Se\u00f1or 1775<\/i> (1773), dio pie para que, hasta hoy, M\u00e9xico explore el g\u00e9nero, a contracorriente con otras est\u00e9ticas literarias m\u00e1s convencionales. Es as\u00ed como la ciencia ficci\u00f3n ha ido cautivando desde entonces a diversidad de autores, entre ellos: Amado Nervo, Eduardo Urzaisz, F\u00e9lix Palavicini, Diego Ca\u00f1edo, Juan Jos\u00e9 Arreola, Carlos Fuentes, Ren\u00e9 Rebetez, Homero Aridjis, Bernardo Fern\u00e1ndez, Alberto Chimal, entre otros, adem\u00e1s que ha dado espacio para la producci\u00f3n de revistas, la realizaci\u00f3n de concursos y la concreci\u00f3n de premios. Con la profusa producci\u00f3n de M\u00e9xico, otro pa\u00eds donde tambi\u00e9n se cultiv\u00f3 la ciencia ficci\u00f3n con mucho inter\u00e9s es Argentina cuya historia empieza con Eduardo Holmberg y el <i>Viaje maravilloso del se\u00f1or Nic Nac<\/i> (1875). Desde dicha referencia la ciencia ficci\u00f3n argentina ha continuado con autores como: Leopoldo Lugones, Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, H\u00e9ctor Germ\u00e1n Oesterheld, Ang\u00e9lica Gorodischer y otros, sin descontar una valiosa camada de te\u00f3ricos de la ciencia ficci\u00f3n como Pablo Cappana; se debe sumar a esta desordenada lista, la producci\u00f3n de revistas y la realizaci\u00f3n de foros que perduran hasta ahora en el pa\u00eds austral. Frente a estos dos gigantes, otro pa\u00eds que igualmente comenz\u00f3 a cultivar la ciencia ficci\u00f3n es Brasil con <i>P\u00e1ginas da hist\u00f3ria do Brasil, escritas no ano 2000<\/i> (1868) de Joaquim Fel\u00edcio dos Santos; luego de este, hay una buena cantidad de propuestas literarias como la de Emilia Freitas, Rodolfo Te\u00f3filo, Adalzira Bittencourt, Albino Coutinho, Jer\u00f4nymo Monteiro, etc., sin descontar la presencia de revistas y foros de animaci\u00f3n de la ciencia ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la ciencia ficci\u00f3n andina, el pa\u00eds precursor, sin duda, es Per\u00fa con <i>Lima de aqu\u00ed a cien a\u00f1os<\/i> (1843) de Juli\u00e1n M. del Portillo. Tras este libro, publicado como follet\u00edn, citemos el trabajo de Clemente Palma, H\u00e9ctor Velarde, Eugenio Alarco, Jos\u00e9 B. Adolph, Enrique Prochazka, Jos\u00e9 Donayre, Daniel Salvo, entre otros; en dicho pa\u00eds, en los \u00faltimos a\u00f1os, se est\u00e1 dando un intenso trabajo en congresos y foros, adem\u00e1s de estudiosos que pretenden dar el lugar a la ciencia ficci\u00f3n dentro de la literatura peruana y latinoamericana. Otro pa\u00eds es Chile con <i>El espejo del futuro o la visi\u00f3n del futuro en el a\u00f1o 1975<\/i> (1876) de David Tillman; le sigue el trabajo de Francisco Miralles, Julio Assman, Manuel Rojas, Hugo Correa, Elena Aldunate, Roberto Bola\u00f1o, Jorge Baradit y otros. El tercer pa\u00eds que marca hito en el desarrollo de la ciencia es Ecuador, con el trabajo fundador de Francisco Campos Coello, <i>La receta, novela fant\u00e1stica<\/i> (1893); otros que cultivan la ciencia ficci\u00f3n desde ese tiempo precursor son: Manuel Gallegos Naranjo, Juan Viteri Durand, Carlos B\u00e9jar Portilla, Santiago P\u00e1ez, Abd\u00f3n Ubidia, Leonardo Wild, Fernando Naranjo Espinosa, etc. Bolivia, por su parte, inicia su ciencia ficci\u00f3n reci\u00e9n en el siglo XX, con cuentos de la escritora Adela Zamudio; hay otros autores posteriores como: Armando Montenegro, \u00c1lvaro Pinedo Antezana, Harry Marcus, Iv\u00e1n Prado Sejas, entre otros. Colombia tambi\u00e9n es un pa\u00eds que tard\u00edamente se pliega a la ciencia ficci\u00f3n con el cuento \u201cBogot\u00e1 en el a\u00f1o 2000\u201d de Soledad Acosta de Samper; la primera novela de ciencia ficci\u00f3n, sin embargo, es: <i>Una triste aventura de catorce sabios<\/i> (1928) de Jos\u00e9 F\u00e9lix Fuenmayor; a este le siguen obras de Jos\u00e9 Antonio Osorio Lizarazo, Manuel Francisco Sliger Vergara, Antonio Mora V\u00e9lez, Luis Noriega, H\u00e9ctor Abad Faciolince, entre otros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>El di\u00e1logo de Ecuador con la ciencia ficci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Mencion\u00e9 que Ecuador inicia su exploraci\u00f3n en la temprana ciencia ficci\u00f3n con una obra, <i>La receta, novela fant\u00e1stica<\/i> de Francisco Campos Coello, en 1893, la cual fue publicada primero en entregas entre las p\u00e1ginas de la revista guayaquile\u00f1a, <i>El Globo Literario<\/i> y, pronto, como libro en 1899. Se trata de una utop\u00eda o, como llamo, \u201cficci\u00f3n prospectiva ut\u00f3pica\u201d. Su autor era un pol\u00edtico connotado, planificador y ejecutor de la gran obra del agua potable para Guayaquil, del redise\u00f1o de tal ciudad, impulsor de diversidad de obras e instituciones sociales y pol\u00edticas en aquella, cuando era presidente de su Municipio. Dicha novela es la evaluaci\u00f3n \u201cfutura\u201d de su obra, imaginariamente a finales del siglo XX, cuando Guayaquil se ha convertido en la cosm\u00f3polis que re\u00fane a todas las rutas del mundo, concentra el mercado y el desarrollo del capital, es el ejemplo de gobernabilidad, gracias a unas pol\u00edticas educativas, cient\u00edficas, art\u00edsticas, etc. Campos Coello realiza, en efecto, la anticipaci\u00f3n de los resultados y la evaluaci\u00f3n de los logros o aciertos de \u201csu\u201d pol\u00edtica como miembro del Partido Progresista al que pertenec\u00eda. Y lo hace, adem\u00e1s, mostrando un dise\u00f1o ut\u00f3pico, de una ciudad-isla donde hay justicia, prima el bienestar absoluto, existe la verdadera felicidad del progreso, donde uno se puede reencontrar con la so\u00f1ada patria, es decir, con el ideario que permite la constituci\u00f3n de una naci\u00f3n plena.<\/p>\n<p>Campos Coello, adem\u00e1s de pol\u00edtico, fue un prol\u00edfico escritor y cronista de su tiempo. \u00c9l continu\u00f3 escribiendo cuentos donde la ciencia ficci\u00f3n y la fantas\u00eda estaban presentes. Su otra novela, inacabada, pero publicada en forma seriada en otra revista, <i>Guayaquil art\u00edstico<\/i>, <i>Viaje a Saturno<\/i> (1900) es un desaf\u00edo a las exploraciones espaciales.<\/p>\n<p>Campos Coello (como algunos que tambi\u00e9n le siguieron como: Manuel Gallegos Naranjo, Alberto Arias, Jos\u00e9 Antonio Campos, entre otros), emula a Julio Verne. Su admiraci\u00f3n a este autor deviene de su paso por Francia hacia 1860. Se puede afirmar, por lo tanto, que el primer di\u00e1logo que tiene la temprana ciencia ficci\u00f3n ecuatoriana es con Verne y sus viajes extraordinarios, su \u00edmpetu por mezclar entre sus argumentos explicaciones cient\u00edficas, por querer divulgar las innovaciones y las nuevas hip\u00f3tesis sobre la ciencia y la tecnolog\u00eda de su tiempo. Es as\u00ed como Campos Coello, escribe sus obras con lenguaje sencillo, argumentos amenos, donde, adem\u00e1s, se nota la erudici\u00f3n y el conocimiento cient\u00edfico, demostrando que \u00e9l era cultor de lo que escrib\u00eda.<\/p>\n<p>Debe pasar quiz\u00e1 m\u00e1s de 50 a\u00f1os para identificar que el segundo di\u00e1logo de los cultores de la ciencia ficci\u00f3n ecuatorianos es con H.G. Wells. Es el caso de la novela de Juan Viteri Durand, <i>Zarkist\u00e1n<\/i> (1952) y la obra de teatro de Demetrio Aguilera Malta, <i>No bastan los \u00e1tomos<\/i> (1954). El contexto, ahora, es el desastre de la II Guerra Mundial y la detonaci\u00f3n de la bomba at\u00f3mica. Wells, contra el positivismo del siglo XIX y a veces el entusiasmo de Verne, m\u00e1s bien hace una ciencia ficci\u00f3n cr\u00edtica, de alerta, rayando en el escepticismo. Tomando en cuenta su perspectiva, he denominado al tipo de ciencia ficci\u00f3n de la d\u00e9cada de 1950 ecuatoriana como de \u201cciencia ficci\u00f3n esc\u00e9ptico-metaf\u00edsica\u201d, en el sentido de que es una literatura que sospecha sobre los logros de la ciencia y tecnolog\u00eda, m\u00e1s cuando sus racionalidades se chocan con la racionalidad de sus usuarios, de donde deviene que estos pueden convertir todo proyecto ut\u00f3pico en algo no deseable y, por lo tanto, algo detestable. La consecuencia, por el hecho que incluso el ser humano puede ser impotente cuando lo detestable se convierte en pol\u00edtica, es una sensaci\u00f3n de opresi\u00f3n existencial que es lo que se lee, en efecto, en <i>Zarkist\u00e1n<\/i>, una especie de declaraci\u00f3n novelada de no querer ser m\u00e1s de la especie humana y, m\u00e1s bien, abrazar, de inmediato, la ut\u00f3pica mirada que probablemente puedan ofrecer ciertas comunidades extraterrestres. Lo propio en la obra de Demetrio Aguilera Malta, donde est\u00e1 presente el imaginario de una isla de experimentaci\u00f3n, en su caso, una isla-pa\u00eds, detentada por un tirano, que prepara a los seres humanos como m\u00e1quinas de guerra. Frente a tal imagen, la idea es deshacerse de ese padre autoritario y tratar de refundar la humanidad.<\/p>\n<p>La ciencia ficci\u00f3n del \u00faltimo tercio del siglo XX es distinta en sus di\u00e1logos y referentes. Si antes tal di\u00e1logo versaba sobre tecnolog\u00edas para el ejercicio del buen gobierno, como es el caso de las obras de Campos Coello y otros, o de ciencias y tecnolog\u00edas que, contrariamente, operan como dispositivos biopol\u00edticos, ahora, de cara al nuevo milenio, las preocupaciones que encaran los nuevos escritores tienen que ver sobre todo con los robots, la exploraci\u00f3n espacial, las computadoras, las modificaciones gen\u00e9ticas y la clonaci\u00f3n, etc. Me voy a centrar en tres autores de ciencia ficci\u00f3n contempor\u00e1nea, incluso algunos que han pasado la frontera del siglo XXI.<\/p>\n<p>Un caso particular es Carlos B\u00e9jar Portilla, autor que, quiz\u00e1, abre el sendero de la nueva ciencia ficci\u00f3n ecuatoriana, bebiendo de las vetas abiertas por Ray Bradbury y de Jorge Luis Borges. La mirada hacia cuestiones trascendentes y hasta metaf\u00edsicas en tensi\u00f3n con las nuevas tecnolog\u00edas es lo que marca su obra, particularmente sus cuentarios: <i>Sim\u00f3n el mago <\/i>(1970), <i>Osa mayor <\/i>(1970) y <i>Samballah <\/i>(1971). No se trata de libros que, al modo de Wells, se muestran cr\u00edticos hacia las tecnolog\u00edas o lo que crean estas en los entornos sociales; tales obras m\u00e1s bien avanzan hacia cuestiones como la imbricaci\u00f3n entre cuerpos y tecnolog\u00eda, entre el alma humana y su posibilidad de \u201cencarnar\u201d las m\u00e1quinas, la propia presencia de la m\u00e1quina en la vida social o familiar hasta mimetizarse, hecho que es ahora \u201cnatural\u201d en la cotidianidad. B\u00e9jar Portilla, de este modo, se adelanta en cuestiones que ser\u00e1n m\u00e1s frecuentes hacia finales del siglo XX respecto a la hiperrealidad.<\/p>\n<p>Considerando a Bradbury y la impronta dejada por Aldous Huxley, es importante citar a Leonardo Wild quien centra su trabajo literario que mezcla la aventura y la explicaci\u00f3n cient\u00edfica, mezcla que ha servido como pretexto para presentar novelas de car\u00e1cter reflexivo orientadas a p\u00fablicos juveniles. Es por eso que, por ejemplo, <i>Orqu\u00eddea negra o el factor vida <\/i>(1999), es una obra que plantea la cat\u00e1strofe de un planeta por causa de sus propios habitantes que, ambiciosos por el poder, lo han deteriorado; o <i>Cotopaxi, alerta roja<\/i> (2006), que se centra en la posible erupci\u00f3n del volc\u00e1n Cotopaxi y los problemas derivados que, adem\u00e1s, involucran decisiones pol\u00edticas que est\u00e1n traspasadas por intereses. En 2013 Wild hizo la edici\u00f3n castellana de un libro que inicialmente public\u00f3 en alem\u00e1n, <i>Unemotion <\/i>(1996), ahora con el t\u00edtulo de <i>Yo artificial o el futuro de las emociones<\/i> (2013), en la que se plantea tambi\u00e9n el deterioro medioambiental de la Tierra y los problemas sociopol\u00edticos que est\u00e1n en dicha problem\u00e1tica. Se puede decir que Wild toma como ejes de sus libros la inquietud sobre las decisiones humanas, los sentimientos, el car\u00e1cter humano en contingencia con las determinaciones del medio ambiente y la naturaleza. Es decir, sus preocupaciones se orientan a evidenciar cu\u00e1nto de las decisiones que toman los seres humanos puede afectar a la vida misma en la Tierra.<\/p>\n<p>Otro caso es el de Santiago P\u00e1ez, autor que dialoga en principio con el trabajo de \u00darsula K. Le Guin. Es seminal su cuentario, <i>Profundo en la galaxia<\/i> (1994), en sentido que relaciona la vida en el espacio, las exploraciones espaciales con lo que tiene que ver con el mundo ind\u00edgena; es decir, las interrelaciones socioculturales y de conocimiento que pueden establecerse entre dos mundos distintos. Correlativa a dicha obra es <i>Shamanes y Reyes <\/i>(1999). Incluso su reflexi\u00f3n en cierto sentido se torna pol\u00edtica <i>Cr\u00f3nicas del breve reino<\/i> (2006, vuelta publicar en una edici\u00f3n definitiva en 2017), obra en cuatro partes sobre la historia de un Ecuador imaginario cuyo fin se ve en un futuro posapocal\u00edptico. Esta novela sobre el fracaso de una sociedad por efecto de trazados pol\u00edticos o intereses capitalistas se confronta con su novela gr\u00e1fica <i>Angelus Hostis <\/i>(2012, en coautor\u00eda con Rafael Carrasco), sobre una ciudad futurista acechada desde su interior por seres malignos; sin embargo, su discurso cr\u00edtico sobre el fracaso social y pol\u00edtico lo extrema con <i>Ecuatox\u00ae <\/i>(2013), una distop\u00eda, y <i>Antiguas ceremonias<\/i> (2015), una atop\u00eda. En ambas, aunque con distintos argumentos, lo que se evidencia es su descreencia en proyectos impuestos que no miran la realidad, a las personas con sus sue\u00f1os y proyecciones. Ahora bien, esta visi\u00f3n de largo plazo, esta tensi\u00f3n hist\u00f3rica imaginaria que determina el curso de las sociedades es, si se puede decir, la influencia que P\u00e1ez tambi\u00e9n tiene de Isaac Asimov. Es decir, su di\u00e1logo con la ciencia ficci\u00f3n, es sobre la determinaci\u00f3n pol\u00edtica de la ciencia y tecnolog\u00eda en la vida de las personas, cuesti\u00f3n de define con claridad su trabajo que es de importancia en la literatura ecuatoriana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>La ciencia ficci\u00f3n ecuatoriana en di\u00e1logo con las tesis de literatura latinoamericana<\/b><\/p>\n<p>Hay que afirmar que la literatura ecuatoriana, en consonancia con la literatura latinoamericana, es, probablemente, distinta a lo que se hace en el mundo anglosaj\u00f3n de donde proviene originariamente la ciencia ficci\u00f3n moderna.<\/p>\n<p>Lo que marca a esta literatura, para diferenciarse de la anglosajona o la rusa, es que entre sus argumentos bullen las voces \u201cotras\u201d, las voces m\u00edticas de pueblos ancestrales y de los aires fant\u00e1sticos que estas contienen. \u00c1ngel Rama, en su <i>Transculturaci\u00f3n narrativa en Am\u00e9rica Latina <\/i>(1982), dice que toda sociedad desarrolla su pensamiento, su conocimiento de s\u00ed, mediante historias o sistemas interpretativos, fundados en la realidad que le toca vivir: es con ellas con las que trata de explicar incluso lo desconocido o lo que no puede controlar; en la medida que tales narrativas explican a una sociedad en el momento que esta pens\u00f3 su relaci\u00f3n con la realidad, se constituyen en mitos y estos mitos no solo se refieren al pasado, sino tambi\u00e9n a las inquietudes sociales y culturales para con el \u201cespacio ultraterrestre\u201d (que funda la narrativa de la ciencia ficci\u00f3n moderna, a su juicio), inquietudes que reflejan a la nueva sociedad en el momento que esta surge sobre las huellas de la anterior. Se puede afirmar que en esta explicaci\u00f3n dada por Rama hay una tensi\u00f3n que explica a la naturaleza actual de la ciencia ficci\u00f3n contempor\u00e1nea latinoamericana: mientras esta es producto del di\u00e1logo con las marcas de la posmodernidad o de las tecnolog\u00edas avanzadas, o de las nuevas inquietudes que nacen de la experimentaci\u00f3n con la ciencia, o del borramiento de la identidad incluso corporal en el plano de lo digital, etc., signos varios que identifican a la nueva sociedad que surge, en ella tambi\u00e9n prevalece la voz del pasado; se tratar\u00eda de un entremezclamiento de mitos, entre los fundantes y los posfundacionales. Habr\u00eda que reafirmar que las sociedades son cambiantes y sus literaturas, m\u00e1s a\u00fan las de ciencia ficci\u00f3n, son los mitos que hablan de sus metamorfosis aun a sabiendas de que no pueden deshacerse de las voces del pasado.<\/p>\n<p>La perspectiva que surte el mito de origen, la tensi\u00f3n que impera en el seno de las sociedades latinoamericanas entre su pasado que a\u00fan vibra y el futuro que es el buscado, dota de otra diferencia a la ciencia ficci\u00f3n: esta tiene que ver con el abrazo con lo moderno, con lo ultramoderno, con horizontes de expectativa siempre deseados. Como se vio en la ciencia ficci\u00f3n ecuatoriana inicial, esta idea de abrazar el futuro, de pronto se choca con la del mismo mal (pensemos esa imagen existencial producto de la crisis de la humanidad) que trasciende desde el seno de lo humano y deja, para el futuro una sensaci\u00f3n de inestabilidad y de inquietud. Se puede decir que, en principio, pareciera que esta tensi\u00f3n es la que identifica a la ciencia ficci\u00f3n con lo fant\u00e1stico, tal como lo sugiere Carlos Fuentes en un cap\u00edtulo de su libro <i>En<\/i> <i>esto creo <\/i>(2002), aunque luego tal situaci\u00f3n m\u00e1s bien marque en la literatura la idea de un desmarcamiento, un emplazamiento \u201cotro\u201d donde el futuro est\u00e1 fuera de tiempo. De ello se puede indicar que ahora el futuro, sin proyecto pol\u00edtico, abre una posibilidad a la ciencia ficci\u00f3n y esto es lo que est\u00e1 presente en mucha de la ciencia ficci\u00f3n ecuatoriana en el mismo sentido que obras que dialogan sobre el conflicto irresuelto, la llegada de una otredad distinta al poder, el acabamiento de toda idea de naci\u00f3n, etc., tal como lo demuestran ciertas obras de ciencia ficci\u00f3n andina (pienso en la colombiana, <i>Angosta<\/i> de H\u00e9ctor Abad Faciolince, la boliviana, <i>De cuando en cuando Saturnina<\/i> de Allison Spedding, la peruana, <i>Ma\u00f1ana, las ratas<\/i> de Jos\u00e9 B. Adolph, adem\u00e1s de la ecuatoriana <i>Cr\u00f3nicas del breve Reino<\/i> de Santiago P\u00e1ez).<\/p>\n<p>El ecuatoriano Benjam\u00edn Carri\u00f3n, en 1957, intent\u00f3 adelantarse a pensar la ciencia ficci\u00f3n en tiempos de cambio en un art\u00edculo hom\u00f3nimo publicado en Caracas, ahora contenido en un libro, <i>La suave patria y otros textos <\/i>(1998). Dec\u00eda que era un tipo de literatura basada en \u201chip\u00f3tesis audaces, con libre vuelo de la fantas\u00eda. [Es] la obligada respuesta a la avidez del mundo actual por seguir, caballero en el potro con bridas de la imaginaci\u00f3n, el desproporcionado avance de la t\u00e9cnica, sin correspondencia posible, cuantitativa o cualitativa, con el avance \u00e9tico\u201d. Bajo esta perspectiva, prevalece la tensi\u00f3n entre una imagen realista de la sociedad en debate con los efectos de la t\u00e9cnica y la ciencia en forma de hip\u00f3tesis que incluso puede rayar lo fant\u00e1stico. El gran problema, sin embargo, que apunta Carri\u00f3n, es lo \u00e9tico. A mi modo de ver, una cuesti\u00f3n que est\u00e1 latente en la ciencia ficci\u00f3n moderna latinoamericana y ecuatoriana es cu\u00e1nto se puede recuperar o, si se quiere, refundar una comunidad \u00e9tica, es decir, una comunidad que respete sus principios fundantes y, al mismo tiempo, con ellos idee, aunque sea imaginariamente, imaginativamente, su posibilidad de futuro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ecuador es productor de ciencia ficci\u00f3n en Latinoam\u00e9rica. Parto de esta aserci\u00f3n entusiasta pese a que Ecuador es un pa\u00eds peque\u00f1o, su producci\u00f3n literaria llega a m\u00e1s de 200 t\u00edtulos anuales, y la ciencia ficci\u00f3n trata de ocupar un peque\u00f1o terreno gracias a escritores que cultivan este g\u00e9nero, muchas veces, de la mano de la fantas\u00eda. Pero \u00bfc\u00f3mo entender su desarrollo, si no poni\u00e9ndolo en perspectiva con otros pa\u00edses del continente?<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2118,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[30,4459,3016],"genre":[2019],"pretext":[2033,2032],"section":[2384],"translator":[2508],"lal_author":[3346],"class_list":["post-2121","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-ecuador","tag-numero-6","tag-science-fiction-es","genre-essay-es","pretext-ensayo-es","pretext-essay-es","section-dossier-speculative-fiction-es","translator-michael-redzich-es-2","lal_author-ivan-fernando-rodrigo-mendizabal-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2121","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2121"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2121\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2118"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2121"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2121"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2121"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=2121"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=2121"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=2121"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=2121"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=2121"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}