{"id":2117,"date":"2018-04-26T23:38:59","date_gmt":"2018-04-27T05:38:59","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/04\/jagged-rage-javier-gonzalez-cardenas\/"},"modified":"2023-06-06T12:41:26","modified_gmt":"2023-06-06T18:41:26","slug":"jagged-rage-javier-gonzalez-cardenas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/04\/jagged-rage-javier-gonzalez-cardenas\/","title":{"rendered":"&#8220;La ira dentada&#8221; de Javier Gonz\u00e1lez C\u00e1rdenas"},"content":{"rendered":"<div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-indent: 18.0px; line-height: 18.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; text-indent: 18.0px; line-height: 18.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; line-height: 18.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; text-indent: 18.0px; line-height: 18.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; text-indent: 18.0px; line-height: 18.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/><\/style>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<p>Habituado a detentar el poder militar, Rachstad se paseaba esa tarde como un dios en sus jardines nubosos. Iba escoltado por un grupo de agentes anti-demogr\u00e1ficos que sol\u00eda acompa\u00f1arlo en sus recorridos por La Realidad. <i>La Realidad <\/i>era un eufemismo usado por militares y funcionarios del r\u00e9gimen para referirse a las zonas desprotegidas y a los sitios de tolerancia donde los gobiernos locales a\u00fan no cerraban el grillete; zonas l\u00fagubres donde escaseaba la tecnolog\u00eda y que el r\u00e9gimen manten\u00eda libres de sanciones por convenir a sus intereses.<\/p>\n<p>Dos veh\u00edculos todoterreno acompa\u00f1aban al autom\u00f3vil oficial de las Fuerzas del Orden. En el ed\u00e9n de la prostituci\u00f3n virtual y semi-virtual nada se parec\u00eda a La Realidad, y el general Rachstad ansiaba dirigir su rabia contra las tersas ondulaciones del m\u00fasculo humano. Echaba de menos la agresi\u00f3n ejercida contra la carne. Recordaba, con nostalgia, la tortura de sus anteriores v\u00edctimas. Hab\u00edan pasado ya casi cuatro semanas desde que golpe\u00f3 y viol\u00f3 a unas nenas, una tarde en que su tropa remat\u00f3 a los sobrevivientes del genocidio en Hochstock. Sin esas sesiones ultra-violentas, su cuerpo echaba en falta las estampidas de adrenalina y la excitaci\u00f3n al tope. Cuando la migra\u00f1a aguijoneaba sus v\u00e9rtebras cervicales solo quedaba el remedio de aplicarse el compuesto enervante y listo, pero los episodios de resaca eran desalentadores y extenuantes, adem\u00e1s de que le induc\u00edan un estado de \u00e1nimo melanc\u00f3lico.<\/p>\n<p>\u2014Haremos una visita de esparcimiento \u2014dijo Rachstad al micr\u00f3fono de su diadema\u2014, enfilen hacia la cueva.<\/p>\n<p>La caravana vir\u00f3 hacia los plant\u00edos clandestinos, flanqueados por cerros rocosos y azulados. El general Rachstad iba tras la pista proporcionada por un sopl\u00f3n del r\u00e9gimen, un hombre que logr\u00f3 salir con vida en una incursi\u00f3n de saneamiento demogr\u00e1fico. Durante los interrogatorios, el hombre asegur\u00f3 que un conocido proxeneta y vendedor de sustancias qu\u00edmicas, llamado Mcveigh, ten\u00eda a una joven resguardada en un lupanar de atracciones virtuales y erotismo rob\u00f3tico.<\/p>\n<p>Las h\u00e9lices frontales de los veh\u00edculos facilitaron el avance a trav\u00e9s del espesor del campo. A su paso arrasaron con una enorme cantidad de verduras, legumbres, plantas opi\u00e1ceas y medicinales. El dron-vig\u00eda se adelant\u00f3 a la caravana y detect\u00f3 a tres hombres armados, apostados en las orillas del campo. Rachstad vio que la luz roja titilaba en la parte superior de su monitor, se\u00f1al inequ\u00edvoca de que estaban acerc\u00e1ndose a una zona hologram\u00e1tica. Los guardianes de los plant\u00edos dispararon contra los veh\u00edculos en cuanto estuvieron dentro de su alcance. En respuesta, los agentes anti-demogr\u00e1ficos asomaron por los quemacocos de los veh\u00edculos y dispararon a discreci\u00f3n. Los atacantes fueron eliminados en pocos segundos, excepto uno que se escond\u00eda en un hundimiento del monte. El tirador consigui\u00f3 hacer algunos disparos antes de ser alcanzado por un misil teledirigido. Orgulloso, ni siquiera intent\u00f3 escapar al fuego enemigo y se qued\u00f3 fijo para recibirlo de lleno en la cara.<\/p>\n<p>\u2014Esa baja era narcozombi \u2014asegur\u00f3 el conductor.<\/p>\n<p>\u2014Nada sabes \u2014revir\u00f3 el general\u2014, nom\u00e1s se estaba haciendo el valiente.<\/p>\n<p>\u2014Lo que pasa es que usted no cree en los narcozombis. No son valientes. Nom\u00e1s se quedan ah\u00ed porque huelen la carne y la sangre desde lejos. Una vez que prueban lo humano ya no aceptan animales.<\/p>\n<p>\u2014Nom\u00e1s porque reviven a un muertito por unas horas ya los pinches Batas-Blancas se hacen famosos, y todo mundo les cree, \u00bfno? Hay sustancias que tambi\u00e9n les revive el vigor a los ancianos, pero tambi\u00e9n les dura unas horas el gusto.<\/p>\n<p>\u2014Entiendo \u2014continu\u00f3 el chofer\u2014, pero tambi\u00e9n dicen que esos Batas-Blancas hacen experimentos con un pez mexicano, y que con eso se van hacer ricos.<\/p>\n<p>\u2014Puras pendejadas \u2014contraatac\u00f3 Rachstad\u2014, si eso fuera verdad, esos Batas-Blancas ya estar\u00edan en alguna c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>El chofer estuvo a punto de responder que este rumor corr\u00eda entre la gente del barrio menor de Asintia, personas que eran conocidas por su franqueza, pero call\u00f3 por temor a sufrir los interrogatorios burocr\u00e1ticos del r\u00e9gimen.<\/p>\n<p>Mucho se hablaba acerca de muertos revivificados con drogas de dise\u00f1o. Tambi\u00e9n corr\u00edan noticias sobre m\u00e9todos biogen\u00e9ticos de resucitaci\u00f3n temporal y permanente. Esos testimonios pasaban de extremidad en extremidad, esparci\u00e9ndose como el virus de Coxsackie, entre los habitantes peatonales de Asintia. Tras el embate mundial de genocidio, los cad\u00e1veres se multiplicaron, apil\u00e1ndose de tal forma que con ellos pod\u00edan construirse barreras y parapetos para continuar la lucha armada. Ante esa abundancia de cuerpos sin vida, la l\u00f3gica comunitaria apunt\u00f3 hacia el reciclaje y la reutilizaci\u00f3n de los cad\u00e1veres. Por ello, los experimentos post-m\u00f3rtem alcanzaron niveles siderales, intensific\u00e1ndose con la instauraci\u00f3n de la Cuota Mensual de Ley Fuga.<\/p>\n<p>El visualizador central del veh\u00edculo se\u00f1al\u00f3 una entrada directa al centro de esparcimiento. La boca de una cueva refulg\u00eda en la ladera este del monte y el detector indic\u00f3 un nivel bajo de materializaci\u00f3n hologram\u00e1tica.<\/p>\n<p>\u2014Su atraso tecnol\u00f3gico es notable \u2014dijo el chofer mientras escaneaba la zona con el visualizador del dron\u2014, tiene tres a\u00f1os de antig\u00fcedad, aproximadamente. No habr\u00eda problemas mayores de contenci\u00f3n, ni de incapacitaci\u00f3n, en caso de que fuera necesario. La gruta tiene dos niveles y un pasillo que conecta con el edificio posterior, donde hay una piscina con paneles solares en el techo, y eso es todo, general.<\/p>\n<p>Rachstad ech\u00f3 un vistazo a las im\u00e1genes. Ning\u00fan otro edificio o instalaci\u00f3n de metal era visible m\u00e1s all\u00e1 del \u00faltimo almac\u00e9n. Solo pod\u00edan verse m\u00e1s sembrad\u00edos, pocos \u00e1rboles y espesura abundante. Oprimi\u00f3 un bot\u00f3n de su fornitura y habl\u00f3 contra el micr\u00f3fono de su diadema:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Iker! \u00a1Actius! \u00a1Al frente!<\/p>\n<p>Rachstad fue el primero en apearse. Iker y Actius voltearon a verse, sobrecogidos ante la despreocupaci\u00f3n del general.<\/p>\n<p>\u2014Todo est\u00e1 visualizado \u2014dijo Rachstad\u2014, las instalaciones est\u00e1n en la mira. Los agricultores ya fueron detectados por el sistema y los misiles est\u00e1n programados. El anfitri\u00f3n est\u00e1 en la entrada. Se llama Mcveigh. Trayectoria: proxeneta, sin experiencia militar ni manejo de armas. Lo remit\u00ed al Penal de Asintia hace varios a\u00f1os. Despu\u00e9s de que prest\u00f3 sus servicios al r\u00e9gimen fue exonerado.<\/p>\n<p>Iker y Actius se adelantaron para peinar el terreno, coloc\u00e1ndose las gafas de haces m\u00faltiples. Avanzaron hasta llegar a la cueva y notaron la figura de un hombre, recortada contra la luz que proven\u00eda del interior. Al acercarse descubrieron que se trataba de Mcveigh, quien fumaba una pipa electr\u00f3nica que desped\u00eda aromas intensos y efectos visuales de popularidad reciente. Mcveigh re\u00eda mientras echaba fuera el humo por la boca y las fosas nasales.<\/p>\n<p>\u2014Ya tumb\u00f3 a la mitad de los agricultores \u2014se quej\u00f3 Mcveigh\u2014, y ellos atra\u00edan mucha clientela.<\/p>\n<p>\u2014Es tu culpa por no informarles de mi visita \u2014dijo Rachstad\u2014, adem\u00e1s, ellos empezaron a dispararnos. \u00bfQu\u00e9 \u00edbamos a hacer? \u00bfEsperar a que se les acabara el parque?<\/p>\n<p>\u2014No pude avisarles porque el visualizador y algunas c\u00e1maras ya no funcionan \u2014explic\u00f3 Mcveigh\u2014, se desactivaron con el tiroteo de la semana pasada y otras quedaron inservibles. Me da gusto verlo, general, despu\u00e9s de tanto tiempo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1nto? \u00bfCinco, seis a\u00f1os?<\/p>\n<p>\u2014Yo dir\u00eda cinco \u2014respondi\u00f3 Mcveigh, haciendo una pausa para aspirar y soltar el humo de la pipa\u2014, y lo bueno es que mientras m\u00e1s pasan los a\u00f1os la vida se hace m\u00e1s entretenida, y se producen juguetes como este \u2014a\u00f1adi\u00f3, se\u00f1alando a una mujer androide, oscura como el \u00e9bano.<\/p>\n<p>El general dio un paso atr\u00e1s, tomando distancia para apreciar la negrura imp\u00fadica en su totalidad. Pase\u00f3 su mano sobre el hombro y la desliz\u00f3 hasta los senos. Una titilaci\u00f3n desvi\u00f3 su mirada hacia el rostro de la chica robot.<\/p>\n<p>\u2014Es un holograma facial, general \u2014se\u00f1al\u00f3 Iker.<\/p>\n<p>\u2014Es correcto \u2014explic\u00f3 Mcveigh\u2014, el rostro es intercambiable. Podemos programar el que usted guste, general, incluso el de alguna hero\u00edna o m\u00e1rtir de su preferencia.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDe verdad? \u2014dijo Rachstad\u2014, es asombroso. Tiene muy buena textura. Y estos tienen un remate muy fino \u2014agreg\u00f3, mientras acariciaba uno de los pezones\u2014, pero busco algo m\u00e1s natural, m\u00e1s inocente y vulnerable. T\u00fa me entiendes.<\/p>\n<p>\u2014Tengo una chica que disfruta las golpizas en una de estas cabinas \u2014ofreci\u00f3 Mcveigh\u2014, cuanto m\u00e1s la golpee m\u00e1s se retorcer\u00e1 de placer, sin costo alguno para usted, general.<\/p>\n<p>Rachstad deseaba un esp\u00e9cimen humano donde pudiera sentir la vulnerabilidad de la carne y probar la autenticidad del dolor infligido. Buscaba a alguien con una garganta virgen que diera alaridos cortantes: Decibeles de inocencia para herirse los t\u00edmpanos.<\/p>\n<p>\u2014Quiero descontrolarme en vivo \u2014dijo.<\/p>\n<p>\u2014No me diga m\u00e1s, general. Lo entiendo perfectamente.<\/p>\n<p>Entraron a un t\u00fanel iluminado por las luces de las peceras que estaban empotradas en las paredes de la cueva. Dentro de estas flotaban peces de colores y algunos ajolotes, animales acu\u00e1ticos con extremidades similares a las de los seres humanos. Rachstad se acerc\u00f3 a contemplar uno de ellos, y le pareci\u00f3 c\u00f3mico que el animal carirredondo mostrara una sonrisa corta y ojos saltones en medio de su rostro lucio.<\/p>\n<p>\u2014Acabo de escanearlos \u2014dijo Actius\u2014, son originales. No son clones.<\/p>\n<p>\u2014Oportuna informaci\u00f3n de tus gafas \u2014ri\u00f3 Mcveigh\u2014, esto es como ir acompa\u00f1ado de gu\u00edas gastron\u00f3micos que te previenen sobre condimentos y calor\u00edas de los platillos.<\/p>\n<p>Al salir del t\u00fanel ya hab\u00eda oscurecido, y se encontraron rodeados por vegetaci\u00f3n extra\u00f1a, similar a los arrecifes de coral. Algunos insectos fulgurantes volaban encima de la vegetaci\u00f3n y eran absorbidos por las corolas y terminaciones de las plantas m\u00e1s luminosas.<\/p>\n<p>\u2014Detecto necrosis humana \u2014dijo Actius\u2014, necrosis en abundancia, general, en las plantas.<\/p>\n<p>\u2014Por supuesto que hay necrosis \u2014dijo Mcveigh\u2014, hay necrosis y lo que le sigue, cuerpos por todas partes. \u00a1\u00bfQu\u00e9 esperabas?! El ataque fue hace una semana y tu jefe dio la orden. Revisa tus archivos, Actius, est\u00e1s oli\u00e9ndote el culo.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1C\u00e1llate Mcveigh! \u2014dijo Rachstad\u2014, ya entendi\u00f3 tu mensaje. Y t\u00fa, Actius, das pena. Ll\u00e9vate a Iker. Vayan a divertirse y d\u00e9jenme solo.<\/p>\n<p>\u2014Ll\u00e9vese las gafas general \u2014dijo Iker, extendi\u00e9ndoselas.<\/p>\n<p>\u2014Negativo \u2014respondi\u00f3 Rachstad\u2014, no habr\u00e1 registro de esto.<\/p>\n<p>Actius e Iker volvieron al t\u00fanel, mientras que Mcveigh y Rachstad continuaron su camino hasta llegar a las puertas del almac\u00e9n.<\/p>\n<p>\u2014Adentro hay una piscina \u2014explic\u00f3 Mcveigh\u2014, ella est\u00e1 encadenada \u2014ri\u00f3\u2014, es un poco rebelde. La cadena es lo suficientemente larga como para darse un chapuz\u00f3n con ella. A esta temperatura se antoja, \u00bfno? Tome en cuenta que ella es joven, general, una persona inocente, podr\u00eda decirse, espero que eso no sea un problema.<\/p>\n<p>\u2014Mucho mejor.<\/p>\n<p>\u2014Es admirable.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 es admirable?<\/p>\n<p>\u2014Usted, general \u2014sonri\u00f3 Mcveigh\u2014, admiro a las personas que se asoman al precipicio de la inocencia sin siquiera titubear.<\/p>\n<p>Mcveigh ingres\u00f3 el c\u00f3digo de apertura en el dispositivo y desactiv\u00f3 el sistema de seguridad. Los bulones de las puertas abatibles se retrajeron. Mcveigh jal\u00f3 una de las puertas y cedi\u00f3 el paso a Rachstad. El interior del almac\u00e9n estaba iluminado con luz ultravioleta. Adentro, la joven daba la espalda a sus visitantes. Rachstad sonri\u00f3 al ver que la chica sentada en el borde de la piscina, moviendo sus pies pl\u00e1cidamente en el agua. Ella vest\u00eda una blusa de tirantes y un panti color rosa. Su complexi\u00f3n suger\u00eda unos dieciocho a\u00f1os y su estatura era baja. Sus brazos mostraban costras y zonas oscuras que parec\u00edan tatuajes y moretones. Su cabellera negra luc\u00eda pegajosa y tiesa.<\/p>\n<p>\u2014Yo te aviso \u2014dijo Rachstad, cortante, como si respondiera a una pregunta que Mcveigh hubiera formulado mentalmente.<\/p>\n<p>Mcveigh dio media vuelta y franque\u00f3 las puertas sin decir palabra. El general fue hasta all\u00ed para cerrarlas y activ\u00f3 el cierre de los bulones. Luego camin\u00f3 hasta donde se encontraba la chica y vio que un grillete enlamado ce\u00f1\u00eda una de sus mu\u00f1ecas. Al ver el panti de la chica m\u00e1s de cerca tuvo una erecci\u00f3n. Se quit\u00f3 los guantes con lentitud, saboreando las aristas tersas de aquel cuerpo juvenil. Extrajo la fusta, afloj\u00f3 la fornitura hasta librarse de ella y la dej\u00f3 caer al suelo intentando llamar la atenci\u00f3n de su v\u00edctima. El arma autom\u00e1tica, el rociador de gas t\u00f3xico, las esposas y la daga turca, adheridos a la fornitura, causaron estruendo al golpear el piso de loseta de la piscina, pero la joven continu\u00f3 impasible, abismada en los movimientos de sus pies dentro del agua y en sus ondulaciones, los cuales eran subrayados por la luz ultravioleta del recinto.<\/p>\n<p>El general pate\u00f3 la fornitura y, para su sorpresa, la chica continu\u00f3 ignor\u00e1ndolo. Excitado por su indiferencia, fue hasta donde ella se encontraba y empez\u00f3 a masajearle los hombros.<\/p>\n<p>\u2014Vamos, hermosa, al menos reg\u00e1lame una sonrisa.<\/p>\n<p>La joven no respondi\u00f3 y \u00e9l apret\u00f3 la mand\u00edbula. Con un movimiento brusco la tom\u00f3 del ment\u00f3n y le volte\u00f3 el rostro. Sus rasgos parec\u00edan extranjeros: cara redonda y nariz exigua, ojos saltones y extremadamente separados que rehu\u00edan la mirada de Rachstad, dirigi\u00e9ndose hacia los costados del almac\u00e9n. Habituado a sorprender a sus v\u00edctimas durante las redadas, Rachstad tembl\u00f3 de miedo cuando la vio zafarse del grillete con rapidez. Ella sonri\u00f3 ante el sobresalto del general y le sostuvo la mirada. De manera repentina sus ojos corrigieron su estrabismo divergente, convirti\u00e9ndose en el colof\u00f3n calculado de su travesura, al hacerlos coincidir finalmente con los de Rachstad.<\/p>\n<p>\u2014Te queda grande el grillete \u2013ri\u00f3 el general-, eres traviesa y te gustan las bromas, \u00bfverdad? Aqu\u00ed tengo una broma para ti.<\/p>\n<p>El general meti\u00f3 la mano en su saco, como si fuera a extraer algo del bolsillo, y al sacarla descarg\u00f3 un golpe con el dorso en el rostro de la chica. Ella emiti\u00f3 un quejido animal y salt\u00f3 encima de su agresor, aferr\u00e1ndole el cabello. Coloc\u00f3 sus rodillas sobre las ingles de su atacante, con lo cual obtuvo una mayor tracci\u00f3n y equilibrio suficientes para jalarle los cabellos con fuerza y atraer el rostro hacia s\u00ed. Rachstad intent\u00f3 arranc\u00e1rsela de encima dirigi\u00e9ndole golpes a las costillas, pero la joven no se movi\u00f3 un \u00e1pice. Sigui\u00f3 jal\u00e1ndole el cabello y atrajo la nariz del general hasta su boca. Comenz\u00f3 a mord\u00e9rsela, bebi\u00e9ndose el flujo de sangre con sed de sanguijuela. A cada mordida correspondi\u00f3 el crecimiento de sus incisivos, los cuales reaccionaban a un impulso bioqu\u00edmico. Palade\u00f3 la sangre del general y absorbi\u00f3 la estampida de hemat\u00edes y leucocitos, los cuales le proporcionaron el efecto narc\u00f3tico tan ansiado. A esto sigui\u00f3 una sensaci\u00f3n de empoderamiento can\u00edbal, un arranque de ira dentada que pugnaba por abrirse paso hasta los \u00f3rganos de su presa, e incluso hasta la esencia de su naturaleza vascular.<\/p>\n<p>Las c\u00e1maras, montadas en puntos estrat\u00e9gicos del almac\u00e9n, dilataron sus obturadores. Ante la fuerza ins\u00f3lita de su adversaria, Rachstad entr\u00f3 en p\u00e1nico y extrajo una navaja de la funda que rodeaba su tobillo. Lanz\u00f3 el primer navajazo y la joven lo recibi\u00f3 en el bajo vientre. Not\u00f3 que las pupilas de la chica se contrajeron y lanz\u00f3 un segundo navajazo, pero ella logr\u00f3 atajarlo, adem\u00e1s de atenazarle la mu\u00f1eca. La resistencia y perseverancia del general resultaban admirables a ojos cient\u00edficos, sobre todo su fiereza al lanzarse con la chica al agua.<\/p>\n<p>En la sala subterr\u00e1nea de observaciones los monitores tambi\u00e9n proyectaban las im\u00e1genes de las c\u00e1maras subacu\u00e1ticas, las cuales hab\u00edan sido colocadas en los costados y el suelo de la piscina. Uno de los Batas-Blancas activ\u00f3 la apertura de una compuerta dentro del agua. Varios ajolotes transg\u00e9nicos salieron por una rejilla y nadaron r\u00e1pido tras la estela de sangre. En su forcejeo con la chica, el general hizo esfuerzos sobrehumanos por contener la respiraci\u00f3n. La joven dobl\u00f3 la mu\u00f1eca del general, oblig\u00e1ndolo a soltar la navaja, pero este respondi\u00f3 con los codos, golpe\u00e1ndola en los costados del cuello y en las clav\u00edculas, lo cual surti\u00f3 el efecto esperado. Tras repelerla dio algunas brazadas para alcanzar la superficie y tragar ox\u00edgeno a bocanadas presurosas.<\/p>\n<p>Debilitada por el navajazo, la joven sinti\u00f3 una caricia el\u00e9ctrica en el cuerpo, afloj\u00f3 los m\u00fasculos y se hundi\u00f3 hasta tocar el fondo de la piscina, pero a\u00fan tuvo fuerzas suficientes para aferrar el pie del general. Rachstad trat\u00f3 de alcanzar la orilla sin \u00e9xito. Se zambull\u00f3 de nuevo en direcci\u00f3n hacia ella y rode\u00f3 su cuello con ambas manos, oblig\u00e1ndola a permanecer anclada. Pudo entrever dos cuernos tersos que se mov\u00edan sobre la nuca de la chica. Los ojos de las c\u00e1maras captaron el momento en que los ajolotes nadaron hasta donde ella se encontraba, introduci\u00e9ndose en su herida y provoc\u00e1ndole algunas convulsiones. Desde el suelo de la piscina el generador emiti\u00f3 los primeros flujos de rayos genog\u00e1micos. Las se\u00f1ales qu\u00edmicas y el\u00e9ctricas facilitaron la comunicaci\u00f3n entre los tejidos da\u00f1ados de la chica y los genes que controlaban sus c\u00e9lulas madre. El gen pax7 de los ajolotes abraz\u00f3 sus genes e introdujo elementos regenerativos en su morfolog\u00eda celular. Su herida absorbi\u00f3 la sangre que a\u00fan se desprend\u00eda de la nariz de Rachstad.<b> <\/b>Su propio flujo sangu\u00edneo integr\u00f3 los hemat\u00edes y leucocitos, y los s\u00edntomas de su apetito afloraron de inmediato: ansiedad en la mand\u00edbula, inflamaci\u00f3n en las enc\u00edas y comez\u00f3n en los conductos radiculares de los dientes.<\/p>\n<p>Rachstad sinti\u00f3 que las manos de la chica aferraron sus pantorrillas y dieron un jal\u00f3n que lo hizo perder el equilibrio, zambull\u00e9ndolo. Manote\u00f3 y patale\u00f3 con fuerza, y apenas consigui\u00f3 salir a flote, pero al recibir una dentellada en el abdomen su garganta se deshizo en gritos de rabia e impotencia. A\u00fan pudo virar su torso y ver en direcci\u00f3n a las puertas. Las c\u00e1maras captaron sus ojos desorbitados y los Batas-Blancas vieron a Rachstad enfocar la \u00fanica opci\u00f3n que ten\u00eda para salvarse: salir de la piscina y sacar el arma autom\u00e1tica de su fornitura. Reuni\u00f3 todas sus fuerzas y dobl\u00f3 la cabeza de la joven hacia enfrente, encorv\u00e1ndola para propinarle algunos codazos en la espalda. De esta manera consigui\u00f3 liberarse y avanzar hasta asir la orilla de la piscina, pero no pudo impedir que la chica reaccionara de inmediato y trabara la mand\u00edbula en una de sus pantorrillas. Rachstad grit\u00f3 de nuevo e imit\u00f3 el canibalismo de la joven con muy pobres resultados. Esta era una estrategia de ataque que los Batas-Blancas hab\u00edan visto durante otros experimentos. De modo que el general se lanz\u00f3 contra ella, impuls\u00e1ndose desde el borde. Consigui\u00f3 levantarla y, al ver su cuello, intuy\u00f3 la posibilidad de provocarle una hemorragia. Concentr\u00f3 toda su esperanza en la mand\u00edbula y cerr\u00f3 la dentadura en la arteria car\u00f3tida de la chica. Puso todo su empe\u00f1o mandibular para conseguir que la sangre fluyera, pero ella empez\u00f3 a re\u00edrse, como si hubiera planeado que su presa la mordiera.<\/p>\n<p>La joven segu\u00eda ri\u00e9ndose cuando uno de los Batas-Blancas activ\u00f3 los tent\u00e1culos neurosensoriales. Las extensiones met\u00e1licas salieron de una compuerta camuflada en la cuadr\u00edcula de la piscina. Las tenazas apresaron el cr\u00e1neo del general y los Batas-Blancas contemplaron los picos de intercambio de informaci\u00f3n en sus monitores. La sangre de la chica ten\u00eda memoria y cumpl\u00eda el proceso de transferir vivencias pasadas a la caja mental de Rachstad. Esos recuerdos sangu\u00edneos fueron r\u00e1pidamente decodificados. Rachstad advirti\u00f3 que su pasado formaba parte del archivo neuronal de la joven y que los flujos sangu\u00edneos se encargaban de descomprimir el contenido para ser visualizado. Como si se tratara de una pel\u00edcula de experiencias editadas, Rachstad se descubri\u00f3 a s\u00ed mismo atrapado en episodios donde cumpl\u00eda un rol protag\u00f3nico: estaba en una misi\u00f3n de saneamiento demogr\u00e1fico, al mando de una cuadrilla; estaba en las carnicer\u00edas que tanto \u00e9l como sus agentes orquestaban; se vio a s\u00ed mismo en los disparos dirigidos a la espalda de la gente desarmada que hu\u00eda de los ataques; se encontr\u00f3 a s\u00ed mismo en la violaci\u00f3n y asesinato de una mujer mientras su hija, una joven similar a la de la piscina, era testigo; se descubri\u00f3 encima de la joven y dentro de ella, percibi\u00e9ndola como carne desechable, como carne golpeada, carne acuchillada, carne muerta, y en ese momento comprendi\u00f3 que ambas eran la misma, y que su rostro, ya modificado, era el rostro de los ajolotes.<\/p>\n<p>Mcveigh vir\u00f3 su rostro hacia los Batas-Blancas. Es suficiente \u2014dijo.<\/p>\n<p>Un operador silenci\u00f3 \u00fanicamente los parlantes y los monitores continuaron transmitiendo lo que ocurr\u00eda en la piscina: la joven, siempre sonriente, lanz\u00f3 una mordida a la cara de su agresor, arranc\u00e1ndole una buena porci\u00f3n de mejilla que lo hizo sangrar desmesuradamente. Volvi\u00f3 a zambullirse y respir\u00f3 a sus anchas con los cuernos branquiales. Clav\u00f3 la mand\u00edbula en el abdomen de Rachstad, donde ya eran visibles algunos de sus \u00f3rganos, y mastic\u00f3 los tejidos pulposos de sus entra\u00f1as. La sangre inund\u00f3 los monitores y las tenazas neurosensoriales liberaron el cr\u00e1neo del general.<\/p>\n<p>La chica apres\u00f3 el cuello de Rachstad, zambull\u00e9ndolo en el agua y d\u00e1ndole oportunidad posteriormente de salir a respirar cada cierto tiempo. La parte m\u00e1s dif\u00edcil de su faena depredadora consist\u00eda en cansar a su presa y debilitarla lo suficiente para contener su empuje. Tom\u00f3 a Rachstad por las mu\u00f1ecas y aplic\u00f3 toda su violencia mandibular sobre el pecho de este. Mientras lo hac\u00eda, sus incisivos ganaron terreno entre la carne, desgarr\u00e1ndola lo suficiente para producir un boquete enorme. Meti\u00f3 las manos en el pecho del general y curv\u00f3 los dedos en forma de garfios para aferrarle las costillas. Hizo acopio de toda su fuerza y tir\u00f3 de ellas, abri\u00e9ndolas como si fueran puertas abatibles. El coraz\u00f3n, en todo su esplendor, mostr\u00f3 su bombeo d\u00e9bil e intermitente. La joven, excitada a\u00fan por los hemat\u00edes y leucocitos que aireaban su corriente sangu\u00ednea, mordi\u00f3 el \u00f3rgano e introdujo su lengua protr\u00e1ctil en la aorta. Succion\u00f3 todo el l\u00edquido vital en fracciones de segundo y el efecto en su sistema fue instant\u00e1neo: una sensaci\u00f3n similar al orgasmo humano relaj\u00f3 sus m\u00fasculos y una calma mental, rayana en la paz paradisiaca, la suspendi\u00f3 en medio del agua. Los ajolotes salieron de su boca y rodearon su cuerpo flotante, y parec\u00edan sonre\u00edr, satisfechos, velando su futuro.<\/p>\n<p>Los Batas-Blancas a\u00fan concentraban sus miradas en los monitores cuando vieron a la chica salir del agua y pegar su nariz a la fisura que se abr\u00eda entre las puertas abatibles del almac\u00e9n.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 oliendo a sus presas \u2014explic\u00f3 Mcveigh\u2014, ha madurado. Ya puede permanecer m\u00e1s tiempo fuera del agua. Espero que seamos dignos de su resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Oprimi\u00f3 un bot\u00f3n y los bulones de las puertas se retrajeron. El monitor mostr\u00f3 a la joven dirigi\u00e9ndose con velocidad hacia los cuartos donde Iker y Actius gozaban los \u00faltimos encuentros sexuales de sus vidas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Habituado a detentar el poder militar, Rachstad se paseaba esa tarde como un dios en sus jardines nubosos. Iba escoltado por un grupo de agentes anti-demogr\u00e1ficos que sol\u00eda acompa\u00f1arlo en sus recorridos por La Realidad. <i>La Realidad <\/i>era un eufemismo usado por militares y funcionarios del r\u00e9gimen para referirse a las zonas desprotegidas y a los sitios de tolerancia donde los gobiernos locales a\u00fan no cerraban el grillete; zonas l\u00fagubres donde escaseaba la tecnolog\u00eda y que el r\u00e9gimen manten\u00eda libres de sanciones por convenir a sus intereses.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2114,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2956,4459,3016],"genre":[2012],"pretext":[2040,2037],"section":[2384],"translator":[2459],"lal_author":[3434],"class_list":["post-2117","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-mexico-es","tag-numero-6","tag-science-fiction-es","genre-fiction-es","pretext-ficcion-es","pretext-fiction-es","section-dossier-speculative-fiction-es","translator-christina-miller-es","lal_author-javier-gonzalez-cardenas-es-2"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2117","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2117"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2117\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2114"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2117"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2117"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2117"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=2117"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=2117"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=2117"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=2117"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=2117"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}