{"id":20688,"date":"2022-12-09T12:01:32","date_gmt":"2022-12-09T18:01:32","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=20688"},"modified":"2023-05-21T18:05:50","modified_gmt":"2023-05-22T00:05:50","slug":"el-desamparo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2022\/12\/el-desamparo\/","title":{"rendered":"El desamparo"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">1.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al principio los confund\u00ed con una bandada de p\u00e1jaros, porque les dec\u00edan Los Loica. Pero sus plumajes estaban manchados de mugre, con suerte pod\u00edan volar. Se derret\u00edan al sol como \u00edcaros sobre canchas de tierra. Despu\u00e9s de eso, me di cuenta, eran aves carro\u00f1eras. Aunque su tendencia de accionar fuese colectiva, este modus operandi de clan era solo casualidad. Actuaban figurando el espanto porque as\u00ed aprendieron. Met\u00edan miedo como les hab\u00edan metido a ellos mismos. De maltratados a maltratadores. Los imaginaba intentando poblar las cenizas, con las voces de quienes muy chicos conocen la muerte y se hacen inmunes a su perpetuidad y descendencia. Lo de ellos era del mismo talento de quienes, se dice, tienen la sangre justa para tirar a matar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De todos modos, en este lugar del mundo daba igual, todos ven\u00edamos de un lugar similar. Si alguien puede llegar a volar sin caer es con un prensado directo al cielo, esnifar una bolsa de pegamento en la bajada del papelillo y seguir con la botella de pisco. Cuando uno se inicia en el vuelo, nunca lo hace tan alto. Al menos, eso dicen aquellos que planean de mejor forma entre nubes e infierno. Esquivando balas en la acrobacia, surcando el cielo con su aleteo maestro. Cuando uno se inicia en el vuelo, se escucha una cumbia triste al costado del canal.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ac\u00e1 siempre es verano. El hedor de las alcantarillas brota desde todos los rincones y el sofocante calor del asfalto nos rebota en el cuerpo. Incendios en los cerros. Incendios en cada basural. Cada ma\u00f1ana, apenas superados los veinte grados, los grifos comienzan la transformaci\u00f3n manantial de sus vertientes.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nuestro mayor desaf\u00edo es espantar mosquer\u00edos que acompa\u00f1an la asfixia estival. Este paisaje no es muy distinto a los paisajes del abandono. De nada sirve ac\u00e1 la descripci\u00f3n del mont\u00f3n de cartones que forma una casa; o el metal de las horas entre techo y muralla con el ripio eterno de lo que alguna vez pretend\u00eda ser una construcci\u00f3n. T\u00fa dale un nombre marginado por el centro, un nombre habitual en la prensa roja, ac\u00e1 le llamamos El Desamparo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hab\u00eda escuchado el nombre de la bandada varias veces en el rumor vecino de las calles. Un murmullo de gorjeos hacia la cordillera, una bonita forma de mencionar que viv\u00edan en el Campamento Lautaro. Peque\u00f1os cuerpos huesudos que miraban a transe\u00fantes y extranjeros con la perseverancia perfecta de quien traza un plan. El truco de las aves carro\u00f1eras es arribar y esperar la muerte, cuando alguien antes hace el trabajo de la caza. Aqu\u00ed, las cosas han cambiado, m\u00e1s que un plan es puro impulso. Cuando la furia arde en la sangre para poder sobrevivir, el aliento rabioso de su virus les habita, como una mancha de nacimiento dispuesta a ser linaje.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Digamos que esta es la parte en que todo comienza. Hemos visto a muchos volver a nacer o volver de la muerte. Los nombres familiares se escriben a diario como marca registrada. Sin embargo, ac\u00e1 est\u00e1bamos listos para los movimientos de una sola bandada de peque\u00f1os infantes, due\u00f1os sin divisi\u00f3n de la ciudad. Preparados para el engranaje de lo que pudo o no suceder, pero as\u00ed fue y as\u00ed continua:\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00a1Al\u00f3, Al\u00f3! \u2013gritaba una chica delgada, a quien hace un rato hab\u00eda visto intentando mirar por el pl\u00e1stico de las ventanas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0\u2013\u00bfQu\u00e9 se le ofrece? \u2013le preguntaba una se\u00f1ora en la esquina. Al parecer era la Marina, pero desde donde yo estaba poco ve\u00eda el rostro, m\u00e1s bien la silueta y su escoba en ruinas, haciendo como quien barre y conversa a la vez.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Me llamo Tamara, soy de Asistencia Social \u2013contest\u00f3 o algo as\u00ed le escuch\u00e9 decir, porque justo cuando pasaba a su lado la evang\u00e9lica interrump\u00eda mi curiosidad, pas\u00e1ndome el par de marraquetas que hab\u00eda ido a comprar.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Mmm, ah\u00ed no vive nadie ya. Se ganaron el subsidio el mes pasa\u2019o y a veces se meten a jugar los pendejos de la Villa Cancha o los del Campamento Lautaro \u2013dijo la Marina.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Ahhh, gracias \u2013contest\u00f3 Tamara, que cuando se dio cuenta del grupo de carro\u00f1eros abandonado en el interior de la morada, su cuerpo entero goteaba parafina y su pelo se incendiaba como una postal revolucionaria.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Luego, dos escenas:\u00a0<\/span><\/p>\n<ol>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">La mujer gritando en llamas dando vueltas por el suelo, intentando apagar el fuego. Mientras el grupo de infantes alados circundaban su cuerpo. Bailando y desprendiendo joyas y monedas.\u00a0<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">La billetera de Tamara flotando en el canal, junto a un par de tarjetas pl\u00e1sticas de tiendas comerciales y fotos tama\u00f1o carnet de ni\u00f1os de la misma edad que la bandada.<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todav\u00eda no era mediod\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>5.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El mismo sol impetuoso sobre nuestras cabezas. En el d\u00eda los grados no bajaban de los treinta, yo acostumbraba caminar, arrastrando los pies en el agua del grifo para refrescarme. La vida candente del sector nos desprend\u00eda de la cama bien temprano. Es terrible dormir con ese ardor punzando la piel, nunca hubo ventilaci\u00f3n bajo el cerro, un falso valle era lo \u00fanico que nos quedaba. La poblaci\u00f3n estaba a\u00fan m\u00e1s sofocante. El gent\u00edo habitual de las esquinas o los que sobrevolaban la cancha no se vislumbraban muy f\u00e1cilmente y era dif\u00edcil conseguir un porro para seguir el d\u00eda. Caminaba de un lado pa\u2019 otro, vigilando tambi\u00e9n qu\u00e9 ojos me miraban. Era dif\u00edcil por estos d\u00edas el tr\u00e1nsito seguro. Ni yo misma confiaba de m\u00ed, ten\u00eda la lengua suelta y la culpa corro\u00eda mis sue\u00f1os traspirados durante la noche.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">6.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que supimos de la pobre cabra fue por la tele. Estuvieron transmitiendo la noticia durante toda la tarde, los m\u00e9dicos dec\u00edan que ten\u00eda quemaduras de riesgo vital. Dec\u00edan que estaba en la frontera entre la vida y la muerte. Esa frase resonaba como un eco entre los remolinos de tierra.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nos pusieron toque de queda y llegaron tanques de guerra. Todo El Desamparo hablaba a susurros, de nuevo era el miedo que nos inmovilizaba. Nos hab\u00edamos criado a punta de porrazos y aunque arrancamos, nuestros cuerpos estaban adiestrados bajo el p\u00e1nico. Por eso vol\u00e1bamos cada tanto, para sobrevivir y olvidar.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A los d\u00edas siguientes, salieron nuevas versiones. Estuve varias tardes encerrada viendo la tele, escuchando las historias que inventaban de nuestro hogar, pero solo algunos sab\u00edan la verdad, solo algunos pod\u00edan llamarse testigos. Solo nosotros viv\u00edamos ac\u00e1.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde el cerro al canal, cambiaron los soldados. En vez de peque\u00f1os p\u00e1jaros que vend\u00edan, ahora hab\u00eda patrullas militares y drones que despegaban vigilantes sobre nosotros, p\u00e1jaros mec\u00e1nicos dispuestos a dispararnos al menor movimiento. Igual me las arreglaba: mi dosis de pisco y porro segu\u00eda siendo la misma. Entre sorbo y sorbo, la cabeza me domaba, las sombras de la casa se transformaban y el Cholo, mi perro, dec\u00eda: t\u00fa eres testigo, di lo que pas\u00f3, mientras mov\u00eda la cola.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No pod\u00eda dormir, las alucinaciones del cerebro molido en pisco. La resaca hasta la bilis. Y el cerro en llamas como siempre.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>7.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Entre tanto y tanto, tuve un sue\u00f1o donde volaba alto y tranquila sobre la cancha. Justo hab\u00eda una pichanga de Las \u00c1guilas contra Los C\u00f3ndores. Las chiquillas iban ganando, tres goles arriba de los cabros. La cosa es que, de pronto, se me olvidaba volar y ca\u00eda sobre el canal. Mientras intentaba no ahogarme, escuch\u00e9 una voz. Veo un cuerpo, luego dos, luego mil, como cuando fijas tus ojos en una estrella y aparecen todas a la vez, titilando. La voz me dec\u00eda que estaban ah\u00ed, que ten\u00eda que salvarlos. Despu\u00e9s, cambiaba el escenario y aparec\u00eda en una casa abandonada, una casa similar a la que habitaban Los Loica. Parece que llevaba viviendo un tiempo ah\u00ed, porque ten\u00eda una f\u00e1brica de moler gente. Vend\u00eda a quinientos pesos el medio kilo. Desmenuzaba los trozos y los pon\u00eda en un cooler de helados. Entonces guardaba la carne fresquita para las caseras del barrio. Me iba bastante bien, hasta que las cabezas empezaron a hablar. Ese era el fin, nadie quer\u00eda que su comida le dijera que hab\u00eda muerto. Despu\u00e9s el Cholo dec\u00eda, te lo dije. Despert\u00e9, pero el olor a muerte me segu\u00eda. No pod\u00eda quitar el olor a sangre de mis manos. Deb\u00eda hablar, ya no sacaba nada con balbucear mi resaca.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>8.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De los nuevos antecedentes reunidos, el gobierno dec\u00eda que la mujer hab\u00eda sido atacada por un grupo de migrantes. Los noticieros apostaban que hab\u00eda sido asaltada por una banda de narcos y en su af\u00e1n por salvarse, le hab\u00edan rociado combustible para incendiarla. Al final de la semana, lo pacos encontraron a dos sospechosos que podr\u00edan estar vinculados. Al parecer ten\u00edan un dato o alguien solt\u00f3 la lengua primero. Al mostrar las im\u00e1genes de los supuestos atacantes, los periodistas de la tele, incr\u00e9dulos, ve\u00edan que se trataba de un par de ni\u00f1os, no ten\u00edan m\u00e1s de ocho a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>9.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Noticias de \u00faltima hora, cadena nacional:\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cEncontraron a los delincuentes del terrible atentado, se trata de un grupo de ni\u00f1os; les dicen \u2018Los Loica\u2019. Al menos siete menores de edad, entre los ocho y los catorce a\u00f1os. Provenientes del Campamento Lautaro de El Desamparo, habr\u00edan participado en el delito. Se cursaron \u00f3rdenes de aprehensi\u00f3n para iniciar la captura\u201d.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>10.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nadie sab\u00eda muy bien en qu\u00e9 iba a terminar la fama que hab\u00eda adquirido nuestro hogar. Ac\u00e1 nadie quer\u00eda hacerse famoso, nos gustaban las sombras. Ahora est\u00e1bamos militarizados, vigilados entre drones y c\u00e1maras. En cambio, en la tele a cada rato sal\u00eda alguien que quer\u00eda opinar del destino de Los Loica, puros nombres rimbombantes para hablar y justificar la c\u00e1rcel de menores.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nosotros sab\u00edamos qu\u00e9 pasar\u00eda con ellos, volver\u00edan a la matriz. Un eterno retorno, ese de ir y venir al lugar de donde todos nos escapamos. No hay que ser muy brillante para conocer el mundo de cr\u00edos v\u00e1ndalos en el universo penitenciario. Tortura por ausencia. Mamadas por droga. Antidepresivos por violaciones.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dejar ni\u00f1os y sacar cad\u00e1veres. O p\u00e1jaros. Ese era nuestro miedo y hab\u00eda vuelto.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>11.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Noticias pretenciosas se repet\u00edan en casi toda la prensa, mitad verdad, mitad ficci\u00f3n. En la dudosa investigaci\u00f3n, se databan algunas fechas de nacimiento. Catastros de colegios donde hab\u00edan asistido y otros cr\u00edmenes causados por la bandada. Pero a nadie le interes\u00f3 la historia del abandono.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A los pocos d\u00edas se filtr\u00f3 la declaraci\u00f3n de un Loica. Fue en un reportaje televisivo con una loca cuica hablando de delincuencia. De fondo un rap marginal. Im\u00e1genes de gente esforzada versus los p\u00e1jaros. Los periodistas disfrazados como si nuestro hogar fuera una guerrilla. Infiltrados grabando el lenguaje de nuestros p\u00e1jaros. Nuestras canchas de tierra, los blocks, las casitas de cart\u00f3n, el cerro, el basural, el canal. Todo El Desamparo sitiado. Las cabras gritando que se vayan a la chucha. Los p\u00e1jaros esnifando, fumando, aspirando, consumiendo, volando. La dosis, la dosis. Las \u00c1guilas con Los C\u00f3ndores contra la tele, la polic\u00eda, los milicos y los drones. Las banderas de las cabras y sus capuchas hermosas, las barricadas, las piedras.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A final del reportaje, aparece el Loica con su rostro cubierto, gritando:\u00a0 \u0336 \u00a1Nosotros solo ten\u00edamos hambre!\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero aqu\u00ed todos tenemos hambre. Hambre de muerte, hambre de fuego, hambre de pasta, hambre de porro, hambre de pisco, hambre de liberaci\u00f3n. Nosotros somos los \u00fanicos que sabemos que el hambre nunca viene solo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\">Cuento originalmente publicado en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Revista Casa de las Am\u00e9ricas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Nro. 300, 2020, pp. 43-47.<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Malalcahuello, Temuco, Chile, por Ignacio Amen\u00e1bar, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Al principio los confund\u00ed con una bandada de p\u00e1jaros, porque les dec\u00edan Los Loica. Pero sus plumajes estaban manchados de mugre, con suerte pod\u00edan volar. Se derret\u00edan al sol como \u00edcaros sobre canchas de tierra. Despu\u00e9s de eso, me di cuenta, eran aves carro\u00f1eras. 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