{"id":20223,"date":"2022-12-08T11:51:55","date_gmt":"2022-12-08T17:51:55","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=20223"},"modified":"2023-05-21T18:03:21","modified_gmt":"2023-05-22T00:03:21","slug":"un-fragmento-de-la-perra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2022\/12\/un-fragmento-de-la-perra\/","title":{"rendered":"Un fragmento de La perra"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Luzmila s\u00ed hizo comentarios el d\u00eda que vino de visita, y eso que en ning\u00fan momento Damaris llev\u00f3 a la perra entre el brasier sino que la mantuvo en la caja el mayor tiempo que pudo. Luzmila, a diferencia de Rogelio, no les hac\u00eda da\u00f1o a los animales, pero los despreciaba y era el tipo de persona que ve\u00eda s\u00f3lo lo negativo de las cosas y se manten\u00eda criticando a los dem\u00e1s.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La perra se la pasaba durmiendo. Cuando se despertaba, Damaris le daba de comer y la pon\u00eda en el pasto para que hiciera sus necesidades. Durante la visita de Luzmila se despert\u00f3 dos veces y las dos veces Damaris le dio de comer y la puso en el pasto, que estaba empapado con la lluvia de toda una noche y toda una ma\u00f1ana. Hubiera preferido que Luzmila no la conociera, que ni se enterara de que la ten\u00eda, pero no iba a dejar que la perra pasara hambre ni se ensuciara. El cielo y el mar eran una sola mancha gris y la humedad en el aire era tanta que un pescado habr\u00eda podido seguir viviendo fuera del agua. A Damaris le habr\u00eda gustado secarle las patas con una toalla y frotarla un poco con sus manos para calentarla antes de devolverla a la caja, pero se contuvo porque Luzmila no paraba de mirarla con malos ojos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Vas a matar ese animal de tanto tocarlo\u2014dijo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A Damaris le doli\u00f3 el comentario, pero se qued\u00f3 callada. No val\u00eda la pena ponerse a pelear. Luego Luzmila pregunt\u00f3 con cara de asco c\u00f3mo se llamaba y Damaris tuvo que decirle que Chirli. Ellas eran primas hermanas y se hab\u00edan criado juntas desde que nacieron, por lo que sab\u00edan todo una de la otra.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfChirli como la reina de belleza?\u2014se rio Luzmila\u2014, \u00bfas\u00ed no era que le ibas a poner a tu hija?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Damaris no hab\u00eda podido tener hijos. Se junt\u00f3 con Rogelio a los dieciocho y llevaba dos a\u00f1os con \u00e9l cuando la gente empez\u00f3 a decirles \u201c\u00bfPara cu\u00e1ndo los beb\u00e9s?\u201d o \u201cQui\u2019hubo que se est\u00e1n demorando\u201d. Ellos no estaban haciendo nada para prevenir el embarazo y entonces Damaris comenz\u00f3 a tomar infusiones de dos hierbas del monte, la Mar\u00eda y el Esp\u00edritu Santo, que hab\u00eda o\u00eddo decir que eran muy buenas para la fertilidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En esa \u00e9poca viv\u00edan en el pueblo, en una pieza alquilada, y ella recog\u00eda las hierbas en el acantilado sin pedirles permiso a los due\u00f1os de las propiedades. Aunque se sent\u00eda un poco deshonesta, consideraba que estas cuestiones eran asunto suyo y de nadie m\u00e1s. Las infusiones las preparaba y tomaba a escondidas, cuando Rogelio sal\u00eda a pescar o cazar.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00c9l empez\u00f3 a sospechar que Damaris andaba en algo y la sigui\u00f3 como a los animales que cazaba, sin que ella se diera cuenta. Cuando \u00e9l vio las hierbas crey\u00f3 que eran para hacer brujer\u00eda, le sali\u00f3 al paso y la enfrent\u00f3 furioso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00a1\u00bfPara qu\u00e9 es esa mierda!?\u2014le dijo\u2014. \u00a1\u00bfVos en qu\u00e9 est\u00e1s?!<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lloviznaba. Estaban en medio del monte, en un lugar muy feo donde hab\u00edan cortado los \u00e1rboles para que pasaran los cables de la luz. Los troncos podridos que todav\u00eda quedaban en pie parec\u00edan las l\u00e1pidas descuidadas de un cementerio. \u00c9l llevaba puestas sus botas pantaneras y ella, que estaba descalza, ten\u00eda los pies cubiertos de barro. Damaris agach\u00f3 la cabeza y en voz baja le cont\u00f3 la verdad. \u00c9l se qued\u00f3 un rato en silencio.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Yo soy tu marido\u2014le dijo por fin\u2014, vos no est\u00e1s sola en esto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde ese momento fueron juntos a recoger las hierbas y preparar las infusiones, y por las noches discut\u00edan los nombres que les pondr\u00edan a sus hijos. Como no lograron ponerse de acuerdo en ninguno, decidieron que \u00e9l escoger\u00eda los de los varones y ella los de las hembras. Quer\u00edan tener cuatro, ojal\u00e1 una pareja de cada sexo. Pero pasaron otros dos a\u00f1os y ya tuvieron que explicarles a los que preguntaban que el problema era que ella no quedaba embarazada. La gente empez\u00f3 a evitar el tema y la t\u00eda Gilma le aconsej\u00f3 a Damaris que fuera adonde Santos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aunque ten\u00eda nombre masculino, Santos era una mujer, la hija de una negra del Choc\u00f3 y un ind\u00edgena del bajo San Juan. Conoc\u00eda de hierbas, sab\u00eda sobar y curaba con secreto, es decir, invocando palabras y rezos. A Damaris le hizo un poco de cada cosa y cuando vio que fracasaba le dijo que el problema deb\u00eda ser de su marido y lo mand\u00f3 a llamar. Aunque se notaba inc\u00f3modo, Rogelio se tom\u00f3 todos los bebedizos, acept\u00f3 todos los rezos y soport\u00f3 todas las friegas que le hizo Santos, pero entre m\u00e1s tiempo pasaba sin que se produjera el embarazo m\u00e1s reacio se pon\u00eda y un d\u00eda anunci\u00f3 que ya no ir\u00eda m\u00e1s. Damaris lo tom\u00f3 como un ataque en contra de ella y le dej\u00f3 de hablar.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aunque no dejaron de vivir juntos ni de dormir en la misma cama, estuvieron tres meses sin dirigirse la palabra. Una noche Rogelio lleg\u00f3 medio borracho y le dijo que \u00e9l tambi\u00e9n quer\u00eda un hijo, pero sin la presi\u00f3n de Santos, ni de ninguna hijueputa hierba, friega o rezo, y que si ella quer\u00eda \u00e9l estaba ah\u00ed para que lo siguieran intentando. La pieza donde viv\u00edan era el cuarto trasero de una casa grande que hac\u00eda mucho tiempo hab\u00eda dejado de ser la mejor del pueblo. Ahora estaba malparada, con comejenes y ro\u00f1a, y la pieza era tan estrecha que apenas cab\u00edan la cama, su viejo televisor de caja y una estufa a gas de dos boquillas. Pero ten\u00eda una ventana que daba al mar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Damaris se qued\u00f3 un rato junto a la ventana sintiendo en su cara la brisa con olor a hierro oxidado. Cuando \u00e9l termin\u00f3 de desnudarse y se acost\u00f3, ella cerr\u00f3 la ventana, se tendi\u00f3 a su lado y empez\u00f3 a acariciarlo. Esa noche tuvieron relaciones sin pensar en hijos ni en nada m\u00e1s y ya no volvieron a hablar del tema, aunque a veces, al enterarse del embarazo de alguna conocida o del nacimiento de un ni\u00f1o en el pueblo, ella lloraba en silencio, apretando los ojos y los pu\u00f1os, luego de que \u00e9l se quedaba dormido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando Damaris cumpli\u00f3 treinta a\u00f1os estaban en mejores condiciones y se hab\u00edan pasado a una pieza un poco m\u00e1s amplia de la misma casa. Ella trabajaba en una de las propiedades del acantilado\u2014la de la se\u00f1ora Rosa\u2014, por lo que recib\u00eda un sueldo fijo, y \u00e9l pescaba en unas embarcaciones grandes llamadas viento y marea, que duraban varios d\u00edas en alta mar y pod\u00edan cargar toneladas de pescado. En una salida, Rogelio y su compa\u00f1ero cogieron tres meros y un mont\u00f3n de sierras y se encontraron con un banco de pargos rojos que pudieron aprovechar, casi una tonelada y media en total, y a cada uno le qued\u00f3 una buena cantidad de plata. \u00c9l quer\u00eda comprarse un nuevo trasmallo y un equipo de sonido grande con cuatro parlantes, pero Damaris llevaba un tiempo pensando c\u00f3mo decirle que ella no hab\u00eda dejado de desear un hijo y que quer\u00eda volverlo a intentar sin importar los sacrificios que tuvieran que hacer.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La t\u00eda Gilma le hab\u00eda contado de una mujer bastante mayor que ella, de treinta y ocho a\u00f1os, que hab\u00eda logrado quedar embarazada y ahora ten\u00eda un beb\u00e9 precioso gracias a la intervenci\u00f3n del jaiban\u00e1, un m\u00e9dico ind\u00edgena que ten\u00eda fama en el otro pueblo. Las consultas eran costosas, pero con la plata que hab\u00edan reunido podr\u00edan empezar los tratamientos. Luego ya ver\u00edan. La noche que Rogelio anunci\u00f3 que al d\u00eda siguiente ir\u00eda a Buenaventura a comprar el equipo de sonido, Damaris se puso a llorar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Yo no quiero un equipo de sonido\u2014le dijo\u2014, yo quiero un beb\u00e9.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Llorando, le cont\u00f3 la historia de la mujer de treinta y ocho, de las veces que hab\u00eda llorado en silencio, de lo horrible que era que todo el mundo pudiera tener hijos y ella no, de las cuchilladas que sent\u00eda en el alma cada vez que ve\u00eda a una mujer pre\u00f1ada, un reci\u00e9n nacido o una pareja con un ni\u00f1o, del suplicio que era vivir ansiando un ser peque\u00f1ito para acunarlo en su pecho y que todos los meses le llegara la regla. Rogelio la escucho sin decir palabra y luego la abraz\u00f3. Estaban en la cama, por lo que el abrazo fue con todo el cuerpo y as\u00ed se quedaron dormidos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El jaiban\u00e1 vio a Damaris durante largo tiempo. Le dio bebedizos, le prepar\u00f3 ba\u00f1os y sahumerios y la invit\u00f3 a ceremonias en las que la ungi\u00f3, la frot\u00f3, le fum\u00f3, le rez\u00f3 y le cant\u00f3. Luego hizo lo mismo con Rogelio, que esta vez no tuvo mala actitud ni renunci\u00f3. Esos fueron s\u00f3lo los preparativos. El verdadero tratamiento consist\u00eda en una operaci\u00f3n que le har\u00eda a Damaris, sin abrirla por ninguna parte, para limpiar los caminos que deb\u00edan recorrer su huevo y el esperma de Rogelio y preparar el vientre que recibir\u00eda al beb\u00e9. Era muy costosa y tuvieron que ahorrar durante un a\u00f1o para poderla pagar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La operaci\u00f3n tuvo lugar una noche en el consultorio del jaiban\u00e1, una choza con techo de paja y estacas alt\u00edsimas, que quedaba m\u00e1s all\u00e1 del otro pueblo, en medio de un monte talado y reseco, donde abundaban los jejenes y las malezas, las hierbas cortaderas y los helechos filudos que crec\u00edan amonton\u00e1ndose unos sobre otros. Damaris y Rogelio se despidieron afuera de la choza, pues nadie m\u00e1s que ella y el jaiban\u00e1 pod\u00edan estar presentes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando estuvieron solos, el jaiban\u00e1 le dio a beber un l\u00edquido oscuro y amargo y le dijo que se acostara en el suelo, en una colchoneta. Ella ten\u00eda puesta una lycra hasta las rodillas y una blusa de manga corta, y apenas se tendi\u00f3 se vio acosada por una nube de jejenes que dejaban tranquilo al jaiban\u00e1 mientras que a ella la picaban en todo el cuerpo, hasta en las orejas, el cuero cabelludo y por encima de la ropa. Los jejenes desaparecieron de repente y Damaris empez\u00f3 a escuchar a un b\u00faho que ululaba a lo lejos. El canto del b\u00faho fue acerc\u00e1ndose poco a poco y cuando se hizo tan fuerte que era lo \u00fanico que pod\u00eda o\u00edr, se qued\u00f3 dormida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No sinti\u00f3 nada m\u00e1s y a la ma\u00f1ana siguiente se despert\u00f3 con la ropa intacta, el mismo dolor ligero en la espalda de todos los d\u00edas y ninguna novedad en el cuerpo. Rogelio la estaba esperando afuera y la llev\u00f3 de vuelta a casa.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Damaris ni siquiera tuvo un atraso, y el jaiban\u00e1 les dijo que ya no pod\u00eda hacer m\u00e1s por ellos. De alguna forma fue un alivio, pues tener relaciones se hab\u00eda convertido para ellos en una obligaci\u00f3n. Dejaron de tenerlas, al principio tal vez solo para descansar, y ella se sinti\u00f3 liberada, pero al mismo tiempo derrotada e in\u00fatil, una verg\u00fcenza como mujer, una piltrafa de la naturaleza.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En esa \u00e9poca ya viv\u00edan en el acantilado. La caba\u00f1a ten\u00eda una salita, dos cuartos estrechos, un ba\u00f1o sin ducha y una barra sin lavaplatos donde habr\u00edan podido poner su estufa, pero prefirieron cocinar en el quiosco, que era amplio y contaba con un lavaplatos grande y un fog\u00f3n de le\u00f1a que les permit\u00eda ahorrarse lo que costaba el cilindro de gas. La caba\u00f1a era peque\u00f1\u00edsima, Damaris no se demoraba m\u00e1s de dos horas en limpiarla. Sin embargo, por esos d\u00edas se dedic\u00f3 al trabajo con tanta obsesi\u00f3n que le tom\u00f3 una semana. Restreg\u00f3 las tablas de las paredes por fuera y por dentro, las del piso por encima y por debajo, sac\u00f3 con un cepillo de dientes la mugre de las uniones entre las tablas, escarb\u00f3 con un clavo en los orificios y las grietas de la madera y lav\u00f3 con una esponja la cara interna de las l\u00e1minas del techo. Para poder hacer esto \u00faltimo se trep\u00f3 en una silla pl\u00e1stica, en la barra de la cocina y en la cisterna del inodoro, que, como era de cer\u00e1mica, se rompi\u00f3 bajo su peso y tuvieron que ahorrar para reponerla.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al cabo de dos meses, cuando Rogelio volvi\u00f3 a buscar a Damaris, ella lo rechaz\u00f3 y la noche siguiente lo volvi\u00f3 a rechazar y as\u00ed a lo largo de una semana hasta que \u00e9l dej\u00f3 de intentarlo. A Damaris le alegr\u00f3. Ya no se ilusionaba con la posibilidad de quedar embarazada, no esperaba con ansiedad la falta de la regla ni sufr\u00eda cada vez que le llegaba. Pero \u00e9l, amargado o resentido, empez\u00f3 a echarle en cara que hubiera roto la cisterna, y cada vez que se le resbalaba alguna cosa de las manos \u2014un plato, un frasco, un vaso\u2014, lo que ocurr\u00eda a menudo, la criticaba y se burlaba. \u201cBurda\u201d, le dec\u00eda, \u201c\u00bfvos cre\u00e9s que la loza se da en los \u00e1rboles?\u201d. \u201cLa pr\u00f3xima te la cobro, \u00bfs\u00ed me o\u00edste?\u201d. Una noche, con la disculpa de que \u00e9l roncaba y no la dejaba dormir, Damaris se fue al otro cuarto y ya no volvi\u00f3 m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ahora estaba a punto de cumplir cuarenta, la edad en que las mujeres se secan, como le hab\u00eda o\u00eddo decir una vez a su t\u00edo Eli\u00e9cer. Hac\u00eda poco, el d\u00eda que adopt\u00f3 a la perra, Luzmila le hab\u00eda hecho un alisado, y mientras le echaba el producto le admir\u00f3 la piel, que se le manten\u00eda muy bien, sin manchas ni arrugas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014En cambio m\u00edrame a m\u00ed\u2014dijo y, a modo de explicaci\u00f3n, a\u00f1adi\u00f3\u2014: claro, como no tuviste hijos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ese d\u00eda Luzmila estaba de buen genio y solo hab\u00eda querido alabarla, pero a Damaris le doli\u00f3 hasta el hueso darse cuenta de que ella, y seguramente todo el mundo, daban su caso por perdido, y lo estaba, ella lo sab\u00eda, pero le costaba aceptarlo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed que este nuevo comentario de su prima, que a los treinta y siete ten\u00eda dos hijas y dos nietas, le hizo dar ganas de ponerse dram\u00e1tica como en las telenovelas y decirle con l\u00e1grimas en los ojos, para que se arrepintiera de su maldad: \u201cS\u00ed, la llam\u00e9 Chirli, como a la hija que nunca tuve\u201d. Pero no se puso dram\u00e1tica ni dijo nada. Llev\u00f3 a la perra de vuelta a la caja y le pregunt\u00f3 a su prima si esa semana hab\u00eda hablado con su pap\u00e1, el t\u00edo Eli\u00e9cer, que viv\u00eda en el sur y \u00faltimamente no se sent\u00eda bien de salud.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\nDe <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La perra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Penguin Random House)<br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">D\u00e9cima primera reimpresi\u00f3n, septiembre 2020\u00a0<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luzmila s\u00ed hizo comentarios el d\u00eda que vino de visita, y eso que en ning\u00fan momento Damaris llev\u00f3 a la perra entre el brasier sino que la mantuvo en la caja el mayor tiempo que pudo. 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