{"id":20219,"date":"2022-12-08T11:50:09","date_gmt":"2022-12-08T17:50:09","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=20219"},"modified":"2023-05-21T18:03:05","modified_gmt":"2023-05-22T00:03:05","slug":"los-lobos-incomestibles-infidelidad-violacion-y-otras-violencias-en-los-cuentos-de-pilar-quintana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2022\/12\/los-lobos-incomestibles-infidelidad-violacion-y-otras-violencias-en-los-cuentos-de-pilar-quintana\/","title":{"rendered":"Los lobos (in)comestibles: infidelidad, violaci\u00f3n y otras violencias en los cuentos de Pilar Quintana"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los cuentos de Pilar Quintana anuncian que la Caperucita contempor\u00e1nea es capaz de engullir un lobo. Con cierta aprensi\u00f3n, tal vez incredulidad, las lectoras nos adentramos en el texto para indagar qu\u00e9 tan cierta es esta declaraci\u00f3n. Descubrimos que hasta cierto punto s\u00ed, algunas Caperucitas los intentan domar y degustar. No obstante, tambi\u00e9n nos damos cuenta de que nuestro escepticismo ten\u00eda un fundamento s\u00f3lido y que la realidad es m\u00e1s fuerte que las intenciones. Son varias las caperucitas devoradas por los lobos. \u00bfEn qu\u00e9 radica la supremac\u00eda de estos lobos? La respuesta resulta axiom\u00e1tica. Su potencia reside en su investidura masculina y el respaldo de las normas patriarcales que les atribuye la posesi\u00f3n y el control de los cuerpos y la sexualidad femenina. As\u00ed, estos lobos dominan, maltratan y violan a las mujeres de manera normalizada. Los relatos de Quintana nos abren la posibilidad de corroborar estas observaciones, sobre todo ante detractores, provenientes de grupos conservadores y defensores de una sociedad jerarquizada y patriarcal<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">que describen las quejas de las mujeres como exageraciones y exaltadas elucubraciones femeninas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Antes de continuar, voy a abrir un par\u00e9ntesis para se\u00f1alar que nos referimos al patriarcado como una estructura de dominaci\u00f3n donde sujetos se apropian de cuerpos femeninos y de su fuerza productiva y reproductiva. Un ejemplo de esta situaci\u00f3n es tangible en los c\u00edrculos de narcos, a los que identifico como narco-patriarcados. El relato de Quintana titulado \u201cEl hueco\u201d hace tangible c\u00f3mo opera el narco-patriarcado, sus medidas arbitrarias de dominaci\u00f3n y los alcances de su violencia contra las mujeres y otros individuos en sujeci\u00f3n. Aunque esta narraci\u00f3n no menciona el lugar donde suceden los hechos, har\u00e9 uso de mi libertad como lectora y la situar\u00e9 en Colombia. Cronol\u00f3gicamente, la ubicar\u00e9 en los a\u00f1os ochenta, momento en que los narcos tomaron las riendas de la econom\u00eda y el control de varios estamentos de la sociedad colombiana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Podemos asociar a los narcos con los lobos no s\u00f3lo por su astucia y sagacidad, sino tambi\u00e9n por sus modos de organizaci\u00f3n. Ellos, al igual que los canis lupus, se agrupan con l\u00edderes alfa, cabezas del orden jer\u00e1rquico que exigen privilegios y la sumisi\u00f3n de los miembros de su c\u00edrculo. En Colombia, estos lobos emergieron desde los m\u00e1rgenes, establecieron un orden bastante autoritario que puso al Estado literalmente de rodillas. A la par, los narcos generaron un estilo de vida atractivo para muchos, uno que giraba alrededor del derroche de dinero y de modos de entretenimiento que emulaban desenfrenados bacanales. Los capos impusieron en el pa\u00eds un patr\u00f3n de belleza femenina que satisfac\u00eda sus preferencias particulares. Dicha est\u00e9tica corporal correspond\u00eda a la figura de mujeres voluptuosas, con grandes caderas y senos que, frecuentemente, pasaban por quir\u00f3fanos para moldearse, tal como lo documentan narconovelas y narco-series que se emiten sin cesar en las franjas de televisi\u00f3n nacional. Esta est\u00e9tica se enquist\u00f3 en la mente de nuestra sociedad colombiana y se preserva hasta el d\u00eda de hoy.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los capos no solo devoraron a las caperucitas, tambi\u00e9n las mercantilizaron y las convirtieron en una m\u00e1s de sus propiedades. Con ellas pod\u00edan tambi\u00e9n ostentar su poder adquisitivo, del mismo modo que lo hac\u00edan con sus autos, aviones, caballos de paso y dem\u00e1s extravagancias que pose\u00edan. En \u201cEl hueco\u201d, Mari\u00e1ngela es un arquetipo de estas caperucitas, cuyos cuerpos y existencia fueron pose\u00eddos por los narcos. Sobre Mari\u00e1ngela, nos cuenta el narrador que \u201cera una muchacha de barrio. Una de tantas que V\u00edctor compraba con joyas, con ropa o directamente con plata\u2026 Mari\u00e1ngela no era nadie. Pero ten\u00eda un culo precioso\u201d (Quintana 13). Esta \u00faltima frase, aunque cotidiana, resulta chocante y nos indica que el narrador, subalterno de V\u00edctor, reproduce la pr\u00e1ctica narco de cosificar a las mujeres. El personaje anula la identidad de Mari\u00e1ngela y expresa que su trasero es sin\u00e9cdoque de ella. Para \u00e9l, este atributo es su mayor valor apreciable. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por otro lado, V\u00edctor es un paradigma del orden narco-patriarcal. Nos relata el narrador que \u201cTen\u00eda tantas propiedades en tantas ciudades que ni \u00e9l mismo sab\u00eda cu\u00e1ntas eran. Ten\u00eda una finca [y] \u2026 En un arrebato de ostentaci\u00f3n la hab\u00eda llamado Pa\u00eds V\u00edctor y, de hecho, ah\u00ed solo reg\u00edan sus propias leyes\u201d (12). En la caracterizaci\u00f3n de este narco se destacan sus propiedades, sus delirios de grandeza y su deseo \u201cde jugar a ser dios\u201d. V\u00edctor se reserva el derecho de castigar el pecado de fornicaci\u00f3n cometido por Mari\u00e1ngela y el narrador. Sin reparos, hace que le extraigan los ojos a la mujer y que le cercenen los test\u00edculos al narrador. As\u00ed, V\u00edctor exhibe el control y el operar violento sobre los cuerpos de sujetos que quebrantan las normas de su estirpe narco-patriarcal. Concretamente, este capo castiga la infidelidad de Mari\u00e1ngela y, m\u00e1s a fondo, el hecho de decidir sobre su deseo er\u00f3tico, el cual ya no le pertenece a ella, pues en la mentalidad de V\u00edctor hace parte del inventario de sus pertenencias. A la mujer se le destruyen precisamente sus ojos para que no tenga la posibilidad de consumir, ni siquiera con la mirada, a otros hombres. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El narrador es castrado para castigar su deslealtad y el atrevimiento de acceder al cuerpo de Mari\u00e1ngela, propiedad exclusiva del patr\u00f3n. De este modo, Quintana representa que en la mentalidad narco, la traici\u00f3n es considerada un atributo femenino. Por lo tanto, el sujeto masculino que incurra en esta falta es feminizado y castigado con una violencia de tipo sexual que lo emascula, como en el caso del narrador. No satisfecho con esos castigos, V\u00edctor a\u00edsla a los infractores en \u201cel hueco\u201d. All\u00ed los personajes son animalizados pues son dejados a la intemperie y alimentados con sobras. Mari\u00e1ngela identifica esta situaci\u00f3n como \u201cuna tortura suplementaria\u201d (12). La escena emula las celdas de los centros de detenci\u00f3n y de tortura de \u00f3rdenes totalitarios. Dichas organizaciones presentan otra modalidad de patriarcado, uno de corte militar, en el cual tambi\u00e9n se feminiza a los hombres y se castiga a las mujeres por su insurrecci\u00f3n, acto considerado una traici\u00f3n al orden regente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esta analog\u00eda dirige mi mirada a otro relato de Quintana titulado \u201cUna segunda oportunidad\u201d. De primera voz escuchamos a Mart\u00ednez, una agente de la polic\u00eda, quien cuenta c\u00f3mo Donaldo\u2014su pareja sentimental\u2014recurre a la violencia dom\u00e9stica para castigar su infidelidad. Vemos que en este relato la autora hace nuevamente visible la diada traici\u00f3n y castigo, y presenta un sujeto masculino ocupando el lugar de juez. La violaci\u00f3n sexual es el instrumento correctivo utilizado por Donaldo, hecho particular que nos hace a preguntarnos el porqu\u00e9 de esta herramienta de escarmiento y a notar la ausencia de castigo para los sujetos masculinos que incurren en la misma falta. De hecho, Mart\u00ednez se\u00f1ala que el hombre con quien ella adulter\u00f3 no va a contarle nada a su esposa para no arriesgar su matrimonio. As\u00ed, la historia subraya que son los varones quienes definen las normatividades frente al g\u00e9nero y la infidelidad dentro de la alianza monog\u00e1mica. Detr\u00e1s de esta din\u00e1mica subyace tambi\u00e9n la idea de que el adulterio sea una posibilidad para los hombres, pero una falta en la mujer.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El hecho de que Donaldo recurra a la violaci\u00f3n como instrumento correctivo no es una novedad. En el continuo hist\u00f3rico de dominaci\u00f3n patriarcal, la violaci\u00f3n ha resultado ser el arma m\u00e1s efectiva para castigar y subyugar a la mujer. El descubrimiento del falo como arma para infundir miedo y subsecuentemente controlar a los sujetos femeninos se configura, junto con el uso del fuego, como uno de los hallazgos m\u00e1s importantes de la prehistoria. Es posible que por medio de la violaci\u00f3n se haya instaurado el patriarcado y que se hayan establecido jerarqu\u00edas en las que prima la idea de la mujer como propiedad privada y otras nociones afines que han definido las interacciones entre hombres y mujeres hasta el presente. (Brownmiller 14-18).\u00a0 Por estas razones, cuando la violaci\u00f3n u otras violencias sexuales suceden dentro del marco del amasiato o de la conyugalidad, \u00e9stas se aminoran, incluso se tornan difusas. Asimismo, contribuye a esta borrosidad la imposici\u00f3n del orden patriarcal de que el hombre es propietario de la mujer y due\u00f1o exclusivo de sus derechos sexuales. As\u00ed, cuando la mujer ha consentido el acceso a su cuerpo por parte de otro sujeto diferente a su c\u00f3nyuge, ella se convierte en infractora del pacto monog\u00e1mico. Simult\u00e1neamente, el compa\u00f1ero, en su propio criterio, justifica su violencia al castigarla, pues cree que est\u00e1 reclamando sus derechos y ratificando su posici\u00f3n de poder. Es en nombre de estos principios patriarcales que los c\u00f3nyuges<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">vejan a sus compa\u00f1eras en la intimidad del hogar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el relato, Mart\u00ednez paralelamente se configura como una mujer deseada y repudiada. Es anhelada en el sentido de que su pareja la eligi\u00f3 y puso sobre ella las improntas de su posesi\u00f3n. Por otro lado, es repudiada porque con su infidelidad esas improntas de exclusividad y posesi\u00f3n quedan alteradas y pierde su preciado valor de propiedad privada. Entonces, por medio de la violaci\u00f3n, se ratifica que su cuerpo ha perdido valor y es posible accederlo con violencia. La violaci\u00f3n como significante, adem\u00e1s, representa una invasi\u00f3n del cuerpo y de la voluntad femenina. De este modo, la violaci\u00f3n configura una demostraci\u00f3n de la fuerza masculina y un acto de ostentaci\u00f3n de un poder que las mujeres carecen y al cual nunca tendr\u00e1n acceso por razones anat\u00f3micas y por acuerdos sociales. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En esa desigualdad f\u00edsica radica el extremo temor que las mujeres sienten hacia la violaci\u00f3n. De hecho, Mart\u00ednez lo describe al decir \u201cMe dio miedo y me fui alejando de \u00e9l. Me cort\u00f3 el paso en la puerta y, cuando intent\u00e9 escabullirme, me agarr\u00f3 del cuello\u2026 Trat\u00e9 de liberarme con una t\u00e9cnica de defensa personal y no afloj\u00f3 ni un poco. Donaldo es fuerte y yo, una verg\u00fcenza para la polic\u00eda\u201d (Quintana 40). Es claro que la narradora se ve impedida para evitar su violaci\u00f3n por una desventaja que cree tener en t\u00e9rminos de fuerza f\u00edsica. Incluso, se subestima al pensar que por no tenerla no merece su lugar en la organizaci\u00f3n policial a la que pertenece. Cabe anotar que dentro de las normatividades del performance femenino se inculca que los sujetos masculinos son f\u00edsicamente m\u00e1s fuertes. Por lo tanto, las mujeres infieren que por una suerte de determinismo est\u00e1n en una posici\u00f3n de desventaja o indefensi\u00f3n. Esta idea facilita que el hombre violente o acceda al cuerpo femenino, as\u00ed como lo experimenta Mart\u00ednez.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hacia el final del relato Mart\u00ednez bebe una p\u00f3cima que m\u00e1gicamente restaura el tiempo y la devuelve al comienzo de su narraci\u00f3n, un instante previo al episodio de violencia con su pareja. Por medio del brebaje, la mujer deshace en su mente el recuerdo de su infidelidad. As\u00ed, simb\u00f3licamente vuelve al pasado y anula su falta para evitar ser castigada y abandonada. Con este final, Quintana nos hace dudar si la historia realmente sucedi\u00f3 o si solo fue una fantas\u00eda de Mart\u00ednez durante sus divagaciones sobre la posibilidad y las consecuencias de una infidelidad. As\u00ed, se expone el modo en que algunas mujeres a veces prefieren someterse a las normativas patriarcales para evitar castigos y violencia. Por otro lado, tambi\u00e9n se podr\u00eda interpretar que la infidelidad s\u00ed tuvo lugar y Mart\u00ednez, al igual que su amante, decide olvidarse del asunto para mantener el curso de su relaci\u00f3n familiar. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A este punto me resta decir que, dentro del espacio compacto que permite el g\u00e9nero del cuento, Quintana logra de manera magistral y sin disimulos encapsular historias que visibilizan las violentas consecuencias que enfrentan aquellas mujeres que intr\u00e9pidamente desaf\u00edan las normatividades patriarcales. La autora en s\u00ed corre un tel\u00f3n que revela los rasgos y las din\u00e1micas particulares de las jerarqu\u00edas patriarcales y sus estrategias de control sobre los cuerpos femeninos y otros sujetos subalternos; esto en lugares cotidianos como el hogar y en espacios particulares como lo fue el ambiente de los narcos. Las historias develan c\u00f3mo la violencia, en especial la de tipo sexual, se usa como instrumento punitivo para mantener y reforzar las normas del patriarcado. De este modo, Quintana nos informa que, aunque algunas caperucitas degustan lobos, a\u00fan ellos luchan por mantener el control del bosque.\u00a0<\/span><\/p>\n<h6><b><br \/>\nObras citadas<\/b><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Brownmiller, Susan. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Against our Will. Men, Women, and Rape<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. New York: Fawcett Book, 1993.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Quintana, Pilar. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Caperucita se come al lobo.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Barcelona: Literatura Random House, 2021. Kindle Edition.<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Pilar Quintana, por Carlos Z\u00e1rrate<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los cuentos de Pilar Quintana anuncian que la Caperucita contempor\u00e1nea es capaz de engullir un lobo. Con cierta aprensi\u00f3n, tal vez incredulidad, las lectoras nos adentramos en el texto para indagar qu\u00e9 tan cierta es esta declaraci\u00f3n. Descubrimos que hasta cierto punto s\u00ed, algunas Caperucitas los intentan domar y degustar. 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