{"id":2021,"date":"2018-01-30T23:33:01","date_gmt":"2018-01-31T05:33:01","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/01\/sergio-pitol-heterodox-editor-ana-negri\/"},"modified":"2023-06-06T20:00:04","modified_gmt":"2023-06-07T02:00:04","slug":"sergio-pitol-heterodox-editor-ana-negri","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/01\/sergio-pitol-heterodox-editor-ana-negri\/","title":{"rendered":"&#8220;Sergio Pitol, un editor heterodoxo&#8221; de Ana Negri"},"content":{"rendered":"<div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; color: #181818}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>span.s1 {color: #181818}<br \/>span.s2 {color: #000000}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<\/div>\n<p>Que todo escritor se nutre de sus lecturas no es ninguna novedad, pero en el caso de Sergio Pitol (Puebla, 1933), autor imprescindible de la literatura par\u00f3dica y ganador de reconocimientos como el Premio Miguel de Cervantes y el Premio Internacional Alfonso Reyes, su car\u00e1cter de lector es a\u00fan m\u00e1s entra\u00f1able. Habiendo tenido que guardar cama durante la mayor parte de su infancia debido a la malaria, afirma: \u201cestuve al cuidado de mi abuela, lectora de sol a sol y habitante de una casa llena de libros; ella me facilit\u00f3 las lecturas que me dieron la vida\u201d.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n indiscernible que establece Pitol entre la literatura y su vida hace imposible segmentar su obra. Si bien es posible establecer rasgos comunes que acercan m\u00e1s unas obras a otras, lo cierto es que, como el mismo Pitol se\u00f1al\u00f3 acerca de su proceso creativo, \u201ctodo est\u00e1 en todo\u201d. As\u00ed como sus relatos pueden entretejerse unos con otros, as\u00ed pueden reaparecer ampliados para dar lugar a una novela; del mismo modo en que una an\u00e9cdota forma parte de alguna de sus memorias, \u00e9sta puede, en un ensayo, detonar disquisiciones variopintas y establecer relaciones insospechadas entre lugares, obras de arte, costumbres estrafalarias o inexplicables man\u00edas.<\/p>\n<p>La imbricaci\u00f3n de la obra de Pitol no deja exenta a Los Heterodoxos (1970-1976), la serie editorial \u2014\u201cpara autores y textos \u00eddem\u201d explica \u00e9l mismo\u2014 que dirigi\u00f3 dentro de la colecci\u00f3n Cuadernos \u00cdnfimos de la entonces incipiente Tusquets Editores en Barcelona. En ella, Sergio Pitol configur\u00f3 un magn\u00edfico compendio de obras clave \u2014algunas a\u00fan hoy poco difundidas\u2014 del pensamiento no ortodoxo de aquellos a\u00f1os que va desde Witold Gombrowicz hasta Xun Lu, pasando por Macedonio Fern\u00e1ndez y Antonin Artaud. Pero Los Heterodoxos, adem\u00e1s de convidar magn\u00edficas lecturas para cualquiera, ofrece, a los lectores de Pitol, por un lado, un hilo conductor con el cual rastrear las huellas de las lecturas de dicho escritor, y por otro, una forma heterodoxa de la escritura pitoliana. En otras palabras: la serie editorial que dirigi\u00f3 Pitol, adem\u00e1s de un cat\u00e1logo de obras excepcionales seleccionadas por el autor, debido a rasgos de forma y contenido, bien puede leerse como otro texto del corpus pitoliano.<\/p>\n<p>Cuando en junio de 1969 lleg\u00f3 a Barcelona, Sergio Pitol ya hab\u00eda conocido la atm\u00f3sfera de renovaci\u00f3n y experimentaci\u00f3n que estaba teniendo lugar en el \u00e1mbito de las artes en M\u00e9xico. Despu\u00e9s de muchos a\u00f1os durante los cuales el muralismo \u2014apadrinado por Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y Jos\u00e9 Clemente Orozco\u2014 y las escuelas que ellos dirig\u00edan hab\u00edan sido la \u201c\u00fanica ruta\u201d de reconocimiento y desarrollo econ\u00f3mico dentro de las artes visuales mexicanas, a mediados del siglo xx se hab\u00eda comenzado a reconocer el trabajo de muchos otros artistas j\u00f3venes cuyas propuestas e intereses distaban de los temas oficialistas, los formatos grandilocuentes y se acercaban m\u00e1s a lo abstracto y experimental. Las propuestas de estos despu\u00e9s llamados artistas de \u201cLa Ruptura\u201d, sumadas al movimiento que generaron la poes\u00eda concreta y visual durante la segunda mitad del siglo XX, abrieron las puertas tambi\u00e9n a una aproximaci\u00f3n interdisciplinaria de las artes que lleg\u00f3 hasta el \u00e1mbito editorial. A trav\u00e9s del trabajo de Vicente Rojo (Barcelona, 1932), principalmente, varias publicaciones y editoriales renovaron no s\u00f3lo su perfil, sino tambi\u00e9n la relaci\u00f3n entre la literatura y la imagen.<\/p>\n<p>A pesar de sus estancias fuera del pa\u00eds, Sergio Pitol debe haber conocido bien esta renovaci\u00f3n, no s\u00f3lo por su expl\u00edcito inter\u00e9s por todas las formas de expresi\u00f3n art\u00edstica o por tratarse de un asunto presente en los entornos culturales y medios impresos por los que \u00e9l se mov\u00eda, sino tambi\u00e9n porque su libro <i>Los climas <\/i>(1966) fue publicado en la Serie del Volador de la editorial Joaqu\u00edn Mortiz \u2014cuyas portadas corr\u00edan a cargo de Rojo\u2014 y, m\u00e1s tarde, publicar\u00eda <i>No hay tal lugar <\/i>(1967) y <i>El ta\u00f1ido de una flauta <\/i>(1972) en Editorial Era, de la cual Rojo fue cofundador en 1960. Es decir que, al llegar a Espa\u00f1a, durante lo que se dio en llamar el tardofranquismo, Pitol ten\u00eda plena conciencia de que la labor editorial pod\u00eda ser, en s\u00ed misma, una expresi\u00f3n heterodoxa del lenguaje art\u00edstico.<\/p>\n<p>Al poco tiempo de vivir en Barcelona, Sergio Pitol conoci\u00f3 a Beatriz de Moura y a su esposo, \u00d3scar Tusquets, quienes estaban por fundar Tusquets Editores. Las primeras colecciones de la hoy consagrada editorial espa\u00f1ola fueron Cuadernos \u00cdnfimos (1969-1988) y Cuadernos Marginales (1969-2001). En ambos casos, se trataba de libros de bolsillo y, textos extra\u00f1os que, en palabras de De Moura, \u201cnadie quer\u00eda publicar en forma de libro\u201d. Estas colecciones pon\u00edan especial atenci\u00f3n al dise\u00f1o, a cargo del mismo \u00d3scar Tusquets y del arquitecto catal\u00e1n Llu\u00eds Clotet. Esta estrategia, adem\u00e1s de revelar un agudo talento para la mercadotecnia, da cuenta de la concepci\u00f3n del libro como potencial objeto art\u00edstico e incluso \u2014a juzgar por los colores elegidos para ambas colecciones, a saber: plateados los \u00cdnfimos y dorados los Marginales\u2014, de lujo.<\/p>\n<p>El concienzudo dise\u00f1o que distingue a Los Heterodoxos muestra una tendencia a la experimentaci\u00f3n, a una preocupaci\u00f3n est\u00e9tica m\u00e1s all\u00e1 de lo expl\u00edcito y m\u00e1s all\u00e1 del texto, as\u00ed como una provocadora sutileza que, en aquellos d\u00edas, era en s\u00ed un acto contra las pol\u00edticas de austeridad y rigor del r\u00e9gimen de Franco. Los Heterodoxos se diferenciaba del resto de los libros de Cuadernos \u00cdnfimos por el troquelado de la cubierta. En ella, dos filas de cinco orificios se cruzan por la mitad formando una X. Debido a la guarda amarilla que se coloc\u00f3 en seguida de la cubierta, cuando el libro est\u00e1 cerrado la X resalta con el mismo color. Al abrir el libro, en la portadilla, se lee: \u201cSerie los heterodoXos dirigida por Sergio Pitol\u201d. S\u00f3lo entonces se convierte en signo ling\u00fc\u00edstico la X que hasta entonces ven\u00eda siendo un tache, tal vez como un gesto ir\u00f3nico que se adelanta a la reprobaci\u00f3n de la censura debido al car\u00e1cter contestatario de la serie. Habr\u00eda que se\u00f1alar, a este respecto que, aunque la Ley de Prensa de 1966 simulaba una supuesta distensi\u00f3n de la censura en Espa\u00f1a, lo cierto es que la ambig\u00fcedad de las leyes manten\u00eda a las editoriales haciendo pasar los libros por el visto bueno de los lectores oficiales y que la idea de cultura del llamado \u201cGobierno homog\u00e9neo\u201d mantuvo siempre proscritos ciertos temas como el marxismo, la sexualidad, la historia de Espa\u00f1a y cualquier aproximaci\u00f3n medianamente progresista a la religi\u00f3n cat\u00f3lica, por no hablar de otras religiones. En ese contexto, Sergio Pitol dio forma, a trav\u00e9s de Los Heterodoxos, a un discurso que confrontaba al del r\u00e9gimen y que, gracias a ciertas estrategias creativas que el autor utiliz\u00f3, consigui\u00f3 abrirse paso entre los lectores oficiales de la censura.<\/p>\n<p>La primera y m\u00e1s esencial de estas estrategias es la rendici\u00f3n frente a la forma. Pitol, que entonces escrib\u00eda <i>El ta\u00f1ido de una flauta<\/i>,<i> <\/i>su primera novela, se hab\u00eda percatado de que \u201cal escribirla\u201d \u2014explica el autor\u2014 \u201cestablec\u00ed de modo t\u00e1cito un compromiso con la escritura. Decid\u00ed, sin saber que lo hab\u00eda decidido, que el instinto deb\u00eda imponerse sobre cualquier otra mediaci\u00f3n. Era el instinto quien determinar\u00eda la forma\u201d. Este procedimiento que en adelante guiar\u00eda todos sus escritos, en cierto modo estructur\u00f3 tambi\u00e9n Los Heterodoxos. A pesar de que Pitol hizo una primera selecci\u00f3n de obras y autores que conformar\u00edan la serie, no fue posible seguir el plan inicial de publicaciones pues, seg\u00fan recuerda en <i>El arte de la fuga <\/i>(1996),<i> <\/i>\u201cde cada tres o cuatro t\u00edtulos la censura nos permit\u00eda publicar acaso uno. Viv\u00edamos y trabaj\u00e1bamos haciendo caso omiso de la dictadura. Cuando un Heterodoxo sal\u00eda a la luz lo celebr\u00e1bamos con unci\u00f3n\u201d. Es decir que la sucesi\u00f3n de un autor a otro, de un tema a otro e incluso, la decisi\u00f3n acerca de qu\u00e9 textos ser\u00edan publicados fueron decididas por razones que no s\u00f3lo concernieron al director editorial. En ese sentido, podr\u00eda decirse que Pitol debi\u00f3 rendirse ante la forma de la misma manera en que lo har\u00eda con <i>El ta\u00f1ido de una flauta<\/i> (1972) y el resto de sus obras.<\/p>\n<p>Ahora bien, esta aceptaci\u00f3n de la forma no implica una actitud expectante o pasiva; Pitol invitaba la forma a su escritura a partir de un procedimiento de notoria plasticidad, en el cual, ciertos puntos, desperdigados por \u00e9l casi al azar y aparentemente aislados en la p\u00e1gina en blanco, comenzaban a expandirse y a establecer \u201ctent\u00e1culos en busca de los otros\u201d hasta que, a trav\u00e9s de las distintas relaciones que establec\u00edan entre ellos, formaban la figura compleja de su escritura. En Los Heterodoxos la plasticidad del procedimiento adquiere total materialidad pues cada uno de los puntos son, en ese caso, libros publicados gracias a la intervenci\u00f3n de ciertas astucias editoriales, al clima pol\u00edtico, a las condiciones econ\u00f3micas y, por supuesto, a la suerte. Las posibles relaciones entre cada uno de ellos debe establecerlas el lector, quien gradualmente puede ir form\u00e1ndose una idea del pensamiento heterodoxo de la \u00e9poca, de las formas de desestabilizar la imposici\u00f3n de un r\u00e9gimen autoritario, as\u00ed como distintas estrategias de quiebre y creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta invitaci\u00f3n de la forma que Pitol lleva a cabo tanto en su escritura como en su obra editorial resulta, como bien dice el autor sobre el ideal de su escritura, \u201cuna figura cada vez m\u00e1s compleja, intrincada, con oquedades, pliegues, reticencias, desvanecimientos y oscuros fulgores\u201d. As\u00ed, en sus textos abundan los cruces entre disciplinas, las superposiciones de tiempos, la diversidad de voces; m\u00faltiples realidades posibles forman parte a su vez de otras realidades posibles en una estructura de cajas chinas que termina por confundir la realidad en un tejido narrativo que entrelaza los distintos niveles de manera tan sutil, que exponen la dificultad \u2014muchas veces obviada por la industria editorial\u2014 de distinguir entre ficci\u00f3n y no ficci\u00f3n. En esa realidad ambigua, gradualmente comienza a fraguarse un gran jolgorio al que acuden personajes de lo m\u00e1s dispares \u2014desde bur\u00f3cratas grotescos hasta artistas conflictuados y fascinantes sinverg\u00fcenzas, por poner algunos ejemplos\u2014 dando lugar al clima id\u00f3neo para la parodia y el humor. Al respecto, en entrevista con Silvina Friera, Pitol mencion\u00f3 haber incorporado la parodia y el juego con mayor entusiasmo durante su estancia como embajador en Praga (1983-1988). Seg\u00fan cuenta, la necesidad de compensar su vida mientras viv\u00eda inmerso en un lenguaje diplom\u00e1tico que le resultaba extremadamente ajeno lo llev\u00f3 a escribir <i>El desfile del amor <\/i>(1984) en un tono marcadamente par\u00f3dico, diferente a lo que hab\u00eda escrito anteriormente. Sin embargo, a principios de los setenta en Barcelona, todav\u00eda bajo la dictadura de Franco, Sergio Pitol ya hab\u00eda acudido a la parodia, al juego y al humor para compensar la rigidez de las ideas del r\u00e9gimen y la limitaci\u00f3n a la libertad de expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>En los diecinueve t\u00edtulos de autores de las m\u00e1s diversas partes del mundo, principalmente del siglo xix y xx que conforman Los Heterodoxos, encontramos textos de toda \u00edndole en donde lo mismo tienen lugar ensayos personales o filos\u00f3ficos, correspondencias, poemas, novelas y relatos de distintos temas y tonos. Un despliegue de autores entre los cuales, siguiendo la categor\u00eda del mismo Pitol, encontramos unos pocos vanguardistas \u2014en tanto \u201cracionalizan, discrepan, crean teor\u00edas, firman manifiestos, emprenden combates con la literatura del pasado y tambi\u00e9n con la contempor\u00e1nea\u201d\u2014 como Tristan Tzara, Picabia y Michel Leiris, y un gran n\u00famero de exc\u00e9ntricos: Jonathan Swift, Witold Gombrowicz, Raymond Roussel, \u00d3scar Wilde, Cristobal Serra, Antonin Artaud, entre otros. Sobre los exc\u00e9ntricos, Pitol ha dicho: \u201cla parodia es por lo general su forma de escritura [\u2026], la escritura de un exc\u00e9ntrico casi siempre est\u00e1 bendecida por el humor, aunque sea negro\u201d. Los autores incluidos en Los Heterodoxos cumplen con ese principio logrando, en menos de 160 octavillas, cuestionar, parodiar o confrontar los productos monol\u00edticos de una ideolog\u00eda inflexible con iron\u00eda y un agudo sentido del humor. A trav\u00e9s de la multiplicidad de perspectivas que ofrece cada libro de la serie consigue, como en un cuadro cubista, plantear m\u00e1s de una realidad posible teniendo lugar a un mismo tiempo, en una suerte de exceso carnavalesco que abre las puertas a una zona ilimitada, formada por todas las regiones del pensamiento que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 del margen de la doxa.<\/p>\n<p>As\u00ed, Sergio Pitol, con la misma \u201cvalent\u00eda de acometer retos dif\u00edciles\u201d que los exc\u00e9ntricos que \u00e9l adora, configur\u00f3 la serie editorial siguiendo una \u201cintenci\u00f3n ordenadora total\u201d \u2014como dir\u00eda Paz Naranjo sobre el dibujo en <i>El ta\u00f1ido de una flauta<\/i>\u2014 que vuelve a generar la estructura de cajas chinas tan socorrida por el autor: en Los Heterodoxos, los autores que reuni\u00f3 se convierten en personajes de una nueva obra (editorial) que, acudiendo al humor y a la parodia de cada una de las obras, hace de la escritura una celebraci\u00f3n. Sergio Pitol, escritor exc\u00e9ntrico seg\u00fan su propia definici\u00f3n, no s\u00f3lo cuestiona el pensamiento ortodoxo a trav\u00e9s de cada uno de los autores seleccionados en Los Heterodoxos, sino que, al configurar esta obra editorial del mismo modo que sus escritos, cuestiona, una vez m\u00e1s, los l\u00edmites entre la vida y la literatura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6>Sergio Pitol, escritor mexicano\u00a0(derecha) con el escritor espa\u00f1ol Enrique Vila-Matas.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Que todo escritor se nutre de sus lecturas no es ninguna novedad, pero en el caso de Sergio Pitol (Puebla, 1933), autor imprescindible de la literatura par\u00f3dica y ganador de reconocimientos como el Premio Miguel de Cervantes y el Premio Internacional Alfonso Reyes, su car\u00e1cter de lector es a\u00fan m\u00e1s entra\u00f1able. 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