{"id":2007,"date":"2018-01-30T04:36:58","date_gmt":"2018-01-30T10:36:58","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/01\/searching-nicanor-leila-guerriero\/"},"modified":"2023-06-06T20:08:46","modified_gmt":"2023-06-07T02:08:46","slug":"searching-nicanor-leila-guerriero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/01\/searching-nicanor-leila-guerriero\/","title":{"rendered":"&#8220;Buscando a Nicanor&#8221; de Leila Guerriero"},"content":{"rendered":"<div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/><\/style>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/><\/style>\n<\/div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; line-height: 23.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; line-height: 23.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/><\/style>\n<p>Es un hombre, pero podr\u00eda ser otra cosa: una cat\u00e1strofe, un rugido, el viento. Sentado en una butaca baja cubierta por una manta de lana, viste camisa de jean, un su\u00e9ter beige que tiene varios agujeros, un pantal\u00f3n de corderoy. A sus espaldas, una puerta vidriada separa la sala de un balc\u00f3n en el que se ven dos sillas y, m\u00e1s all\u00e1, un terreno cubierto por arbustos. Despu\u00e9s, el oc\u00e9ano Pac\u00edfico, las olas que muerden rocas como corazones negros.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>\u2014Adelante, adelante.<\/p>\n<p>Es un hombre, pero podr\u00eda ser un drag\u00f3n, el estertor de un volc\u00e1n, la rigidez que antecede a un terremoto.<\/p>\n<p>\u2014Adelante, adelante.<\/p>\n<p>Llegar a la casa de la calle Lincoln, en el pueblo costero de Las Cruces a 200 kil\u00f3metros de Santiago de Chile, donde vive Nicanor Parra, es f\u00e1cil. Lo dif\u00edcil es llegar a \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Nicanor. Nicanor Parra. Oriundo de San Fabi\u00e1n de Alico, hijo primog\u00e9nito de un total de ocho venidos al mundo de la uni\u00f3n de Nicanor Parra, profesor de colegio, y Clara Sandoval. Ten\u00eda 25 a\u00f1os cuando la Segunda Guerra, 66 cuando mataron a John Lennon, 87 cuando lo de los aviones y las Torres. Nicanor. Nicanor Parra. Naci\u00f3 en 1914. En septiembre cumpli\u00f3 97. Hay quienes creen que ya no est\u00e1 entre los vivos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Las Cruces es un poblado de dos mil habitantes protegido del oc\u00e9ano Pac\u00edfico por una bah\u00eda que engarza a varios pueblos: Cartagena, El Tabo. La casa de Nicanor Parra est\u00e1 en una barranca, mirando el mar. En el antejard\u00edn, una escalera desciende hacia la puerta de entrada en la que un graffiti, pintado por los punkies locales para que nadie ose tocarle la vivienda, dice: \u201cAntipoes\u00eda\u201d. En el pasillo que conduce a la sala, anotados con fibr\u00f3n en la pared con su caligraf\u00eda de maestro, los nombres y los n\u00fameros telef\u00f3nicos de algunos de sus hijos: Barraco, Colombina.<\/p>\n<p>\u2014Adelante, adelante.<\/p>\n<p>El pelo de Nicanor Parra es de un blanco sulf\u00farico. Lleva la barba crecida y no tiene arrugas: s\u00f3lo surcos en una cara que parece hecha con cosas de la tierra. Las manos bronceadas, sin manchas ni pliegues, como dos ra\u00edces pulidas por el agua. Sobre una mesa baja est\u00e1 el segundo tomo de sus obras completas (Obras completas &amp; algo +) publicado cinco a\u00f1os despu\u00e9s del primero por Galaxia Gutenberg, una edici\u00f3n a cargo del brit\u00e1nico Niall Binns y del espa\u00f1ol Ignacio Echevarr\u00eda, con un prefacio de Harold Bloom, que dice \u201c(&#8230;) creo firmemente que, si el poeta m\u00e1s poderoso que hasta ahora ha dado el Nuevo Mundo sigue siendo Walt Whitman, Parra se le une como un poeta esencial de las Tierras del Crep\u00fasculo\u201d. A fines de los 80, cuando a\u00fan viv\u00eda en Santiago, Parra dej\u00f3 de dar entrevistas y, aunque siempre ha habido excepciones, las preguntas directas lo disgustan de formas impensadas, de modo que una conversaci\u00f3n con \u00e9l est\u00e1 sometida a una deriva incierta, con t\u00f3picos que repite y a los que arriba con cualquier excusa: sus nietos, el C\u00f3digo de Man\u00fa, el Tao Te King, Neruda.<\/p>\n<p>\u2014Hombres del sur. \u00bfC\u00f3mo se dec\u00eda hombres del sur? A ver, a ver&#8230;<\/p>\n<p>Echa la cabeza hacia atr\u00e1s, cierra los ojos, repite el mantra perentorio:<\/p>\n<p>\u2014A ver, a ver&#8230; \u00bfC\u00f3mo se llaman los pueblos del sur originarios de Chile? Antes se llamaban onas, alacalufes y yaganes&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSelk\u00b4nam?<\/p>\n<p>\u2014Eso, eso. Selk\u00b4nam. Hay una frase. \u201cLa tierra del fuego se apaga\u201d. Autor: Francisco Coloane. Una gran frase. Pero \u00e9l era un personaje bastante antip\u00e1tico, \u00bfah? Insoportable.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfConoce Tierra del Fuego?<\/p>\n<p>\u2014He pasado con un nieto, el Tololo. Es el autor de frases muy fenomenales. Lo primero que dijo fue \u201cdadn\u201d. Y despu\u00e9s \u201cdi\u00fac\u201d. A\u00f1os despu\u00e9s le dije \u201cUsted me va a contar qu\u00e9 quiso decir con \u201cdadn\u201d. En ese tiempo yo estaba traduciendo El Rey Lear y me paseaba de un lado a otro, y \u00e9l estaba en su cuna, y yo recitaba: \u201cI thought the king had more affected the Duke of Albany than Cornwall\u201d. Y pensaba. \u201c\u00bfC\u00f3mo traduzco esto?\u201d. Y \u00e9l ah\u00ed pesc\u00f3: el \u201cdi\u00fak\u201d. Y le digo \u201c\u00bfY el \u201cdadn?\u201d. Y me dijo: \u201cTo be or not to be: that is the question\u201d. That is: \u201cdadn\u201d. Una vez la directora de colegio cit\u00f3 a una reuni\u00f3n urgente a su mam\u00e1 porque pasaba lista y el Tololo no contestaba. Entonces le dijo \u201cOiga, compadre, \u00bfpor qu\u00e9 no contesta cuando paso lista?\u201d. \u201cNo puedo porque yo ya no me llamo Crist\u00f3bal. Ahora me llamo Hamlet\u201d. Desde esa \u00e9poca yo renunci\u00e9 a la literatura y me dedico a anotar las frases de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>La frase puede parecer un chiste, pero no: Parra anota cosas que dicen sus nietos; o Rosita Avenda\u00f1o, la mujer que limpia en su casa; o la gente que pasa por ah\u00ed, y las transforma en la enga\u00f1osa sencillez de sus poemas: \u201cDespu\u00e9s me quisieron mandar al colegio \/ Donde estaban los ni\u00f1os enfermos \/ Pero yo no les aguant\u00e9\/ Porque no soy ninguna ni\u00f1a enferma\/ Me cuesta decir las palabras \/ Pero no soy ninguna ni\u00f1a enferma\u201d escribi\u00f3 en \u201cRosita Avenda\u00f1o\u201d.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfHa estado en la India? Estuve una semana. Yo no conoc\u00eda el C\u00f3digo de Man\u00fa. Si lo hubiera conocido, me quedo. El \u00faltimo verso del c\u00f3digo de Man\u00fa es el siguiente: \u201c\u00bfPor qu\u00e9?, se pregunta uno. Porque humillaci\u00f3n m\u00e1s grande que existir no hay\u201d.<\/p>\n<p>Cuenta las s\u00edlabas con los dedos, llevando el ritmo con los pies.<\/p>\n<p>\u2014Atenci\u00f3n. Dice el C\u00f3digo de Man\u00fa: las edades del hombre no son ni dos ni tres, sino cuatro. Primero, ne\u00f3fito. Segundo, gal\u00e1n. Tercero anacoreta. Cuando nace el primer nieto, el hombre se retira del mundo. Nunca m\u00e1s mujer. Nunca m\u00e1s familia. Nunca m\u00e1s bienes materiales. Nunca m\u00e1s b\u00fasqueda de la fama.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY la cuarta edad?<\/p>\n<p>\u2014Asceta o mariposa resplandeciente. Quien haya pasado por todas esas etapas ser\u00e1 premiado. Y para el que queda a medio camino, castigo. Resucitar\u00e1. En cambio, el otro, el asceta, no resucita. Porque no hay humillaci\u00f3n m\u00e1s grande que existir. El mejor premio es borrarlo a uno del mapa. \u00bfY entonces qu\u00e9 hace uno despu\u00e9s de eso? Uno se va de la India y se viene a Las Cruces.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Tuvo una infancia con privaciones y mudanzas hasta que, a los 16 o 17, parti\u00f3 a Santiago, solo, y gracias a una beca en la Liga de Estudiantes Pobres termin\u00f3 los estudios en un instituto prestigioso. Como ten\u00eda notas altas en materias human\u00edsticas, pero no en ciencias exactas, estudi\u00f3 Matem\u00e1tica y F\u00edsica en la Universidad de Chile \u201cpara demostrarles a esos desgraciados que no sab\u00edan nada de matem\u00e1ticas\u201d. En 1938, mientras se ganaba la vida como profesor, public\u00f3 <i>Cancionero sin nombre<\/i>. En 1943 viaj\u00f3 a Estados Unidos para estudiar mec\u00e1nica avanzada; en 1949 a Inglaterra para estudiar cosmolog\u00eda; desde 1951 ense\u00f1\u00f3 matem\u00e1ticas y f\u00edsica en la Universidad de Chile. En 1954 public\u00f3 <i>Poemas y Antipoemas<\/i>, un libro que, con un lenguaje de apariencia simple, pero con un tratamiento muy sofisticado, revolucion\u00f3 la poes\u00eda hispanoamericana: \u201cNi muy listo ni tonto de remate\/ fui lo que fui: una mezcla\/ de vinagre y de aceite de comer\/ \u00a1Un embutido de \u00e1ngel y bestia!\u201d. Llevaba pr\u00f3logo de Neruda, con quien Parra tendr\u00eda una relaci\u00f3n cargada de contradicciones, entre otras cosas porque sus poemas empezaron a leerse como una reacci\u00f3n a cualquier forma de poes\u00eda ampulosa, y fue recibido con elogios altos. Sigui\u00f3, a eso, una \u00e9poca pr\u00f3diga. Public\u00f3 <i>La cueca larga<\/i> en 1958; <i>Versos de sal\u00f3n<\/i>, en 1962 (\u201cDurante medio siglo\/ la poes\u00eda fue\/ el para\u00edso del tonto solemne.\/ Hasta que vine yo\/ y me instal\u00e9 con mi monta\u00f1a rusa\u201d); <i>Manifiesto<\/i> en 1963; <i>Canciones rusas<\/i> en 1967. En 1969 gan\u00f3 el Premio Nacional de Literatura y reuni\u00f3 su obra en <i>Obra Gruesa<\/i>. Ten\u00eda 55 a\u00f1os, era procastrista y jurado del Premio Casa de las Am\u00e9ricas cuando, en 1970, asisti\u00f3 a un encuentro de escritores en Washington y, junto a otros invitados, hizo una visita a la Casa Blanca donde los recibi\u00f3, inesperadamente, la mujer de Nixon a tomar el t\u00e9. La taza de t\u00e9 con la esposa de Nixon, en plena guerra de Vietnam, fue, para Parra, la aniquilaci\u00f3n: Casa de las Am\u00e9ricas lo inhabilit\u00f3 para actuar como jurado y le llovieron denostaciones. Si su posici\u00f3n pol\u00edtica cay\u00f3 bajo sospecha, su obra no tard\u00f3 en pasar al mismo plano: en 1972 public\u00f3 <i>Artefactos<\/i>, una serie de frases, acompa\u00f1adas por dibujos, que se mov\u00edan entre la irreverencia, la blasfemia y la incorrecci\u00f3n pol\u00edtica: \u201cLa derecha y la izquierda unidas jam\u00e1s ser\u00e1n vencidas\u201d, \u201cCasa Blanca Casa de las Am\u00e9ricas Casa de orates\u201d. Los m\u00e1s amables dijeron que eso no era poes\u00eda. Los menos, que era la mejor propaganda que los fascistas pod\u00edan conseguir. En 1977, durante la dictadura de Pinochet, public\u00f3 <i>Sermones y pr\u00e9dicas del Cristo del Elqui<\/i> (\u201cApuesto mi cabeza\/ a que nadie se r\u00ede como yo cuando los filisteos lo torturan\u201d), y <i>Chistes para desorientar a la polic\u00eda<\/i> (\u201cDe aparecer apareci\u00f3\/ pero en la lista de los desaparecidos\u201d), pero como sucedi\u00f3 con otros poetas que se quedaron en Chile en esos a\u00f1os, pes\u00f3 sobre \u00e9l cierta sospecha de no oponerse al r\u00e9gimen con demasiado \u00edmpetu. En 1985 public\u00f3 <i>Hojas de Parra<\/i> y, poco despu\u00e9s, se fue a vivir a Las Cruces. Siguieron, a eso, veinte a\u00f1os de silencio hasta que, en 2004, public\u00f3, en Ediciones Universidad Diego Portales, una traducci\u00f3n de Rey Lear, de Shakespeare, que fue recibida como la mejor jam\u00e1s hecha al castellano.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Nicanor. Nicanor Para. Escribe con birome com\u00fan en cuadernos comunes, toma \u00e1cido asc\u00f3rbico en dosis masivas, come siempre lo mismo: cazuelas, arrollados, sopas. Fue varias veces candidato al Nobel, sempiterno al Cervantes. Hace tiempo le propusieron filmar una publicidad de leche y, como Shakira formaba parte del proyecto, pidi\u00f3 cobrar lo mismo que ella. Dizque le pagaron treinta mil d\u00f3lares por medio minuto de participaci\u00f3n y que, desde entonces, repite que su tarifa es de mil d\u00f3lares por segundo. Tiene dos casas en Santiago, una en Las Cruces, otra en Isla negra. Nadie sabe qu\u00e9 hace con aquellas que no habita.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u2014\u00c9l tiene mucha conciencia de lo que vale, y tambi\u00e9n en eso es un antipoeta \u2014dice Mat\u00edas Rivas, director de Ediciones Universidad Diego Portales y quien se acerc\u00f3 a Parra para proponerle publicar la traducci\u00f3n de Lear\u2014. Despu\u00e9s que publicamos el Rey Lear entr\u00f3 en la universidad y eran miles de j\u00f3venes detr\u00e1s de \u00e9l. Volvi\u00f3 convertido en un rock star. Est\u00e1 m\u00e1s vivo y despierto que uno. Por eso los interlocutores de su edad, o un poco menores, se quedan espantados con los Artefactos. Nicanor est\u00e1 en la onda punk, y los interlocutores m\u00e1s viejos llegaron hasta su onda jazz. \u201cM\u00e1s vale nuevo que bueno\u201d, dice siempre.<\/p>\n<p>La frase no es una declamaci\u00f3n vac\u00eda: hace poco, Parra escribi\u00f3 un rap, El rap de la Sagrada Familia, que cuenta la relaci\u00f3n entre un viejo y una estudiante, y su producci\u00f3n de Artefactos, que ahora acompa\u00f1a con el dibujo de un coraz\u00f3n con ojos, no s\u00f3lo no ha dejado de crecer sino que se le han agregado los <i>Trabajos pr\u00e1cticos<\/i>, objetos intervenidos como una cruz donde, en vez de Cristo, hay un cartel que dice \u201cVoy y vuelvo\u201d, o una\u00a0 foto de Bola\u00f1o con una cita de Hamlet:\u00a0 \u201cGood night sweet prince\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>En 1940 se cas\u00f3 con Anita Troncoso, con quien tuvo tres hijos y, en 1951, con Inga Palmen. Tuvo un hijo con Rosita Mu\u00f1oz, que fuera su empleada, y dos m\u00e1s con Nury Tuca, a quien le llevaba treinta y tres a\u00f1os. En 1978 conoci\u00f3 a Ana Mar\u00eda Molinare, de poco m\u00e1s de treinta. Ella lo dej\u00f3 y \u00e9l, que mordi\u00f3 el polvo, escribi\u00f3 un mantra radioactivo, un poema llamado \u201cEl hombre imaginario\u201d: \u201cEl hombre imaginario\/ vive en una mansi\u00f3n imaginaria\/ rodeada de \u00e1rboles imaginarios\/ a la orilla de un r\u00edo imaginario\u201d. Tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, Ana Mar\u00eda Molinare se suicid\u00f3. A mediados de los 90\u00b4s conoci\u00f3 a Andrea Lodeiro, a quien le llevaba varias d\u00e9cadas \u2014quiz\u00e1s seis\u2014 y con quien estuvo hasta 1998. Desde entonces permanece \u2014m\u00e1s o menos\u2014 solo. \u201cLo que yo necesito urgentemente\/ es una Mar\u00eda Kodama\/ que se haga cargo de la biblioteca (&#8230;) con una viuda joven en el horizonte\/ (&#8230;) el ata\u00fad se ve color de rosa\/ hasta los dolores de guata\/ provocados x lo acad\u00e9micos de Estocolmo\/ desaparecen como x encanto\u201d, escribi\u00f3. En sus a\u00f1os altos empez\u00f3 a cultivar una imagen desma\u00f1ada. Compra ropa de segunda mano en el Puerto de San Antonio, un sitio rufi\u00e1n por el que se mueve c\u00f3modo, como en todas partes: cuando, tiempo atr\u00e1s, desaparecieron de su casa algunos de los cuadernos en los que escribe y supo que unos dealers locales los hab\u00edan recibido en forma de pago, march\u00f3 a buscarlos y le fueron devueltos con disculpas. Su reticencia a publicar es legendaria. Aun cuando en Ediciones Universidad Diego Portales sac\u00f3 dos libros m\u00e1s \u2014<i>Discursos de sobremesa<\/i> (2006) y <i>La vuelta del cristo de Elqui<\/i> (2007)\u2014, demora a\u00f1os en firmar contrato, meses en llegar a una versi\u00f3n con la que est\u00e9 conforme. El proceso de las obras completas llev\u00f3 casi una d\u00e9cada. En noviembre de 1999, Ignacio Echevarr\u00eda y Roberto Bola\u00f1o, que se hab\u00eda transformado en un gran impulsor de la obra de Parra (\u201cescribe como si al d\u00eda siguiente fuera a ser electrocutado\u201d, escribi\u00f3), fueron a visitarlo.<\/p>\n<p>\u2014De regreso en Barcelona \u2014dice Ignacio Echevarr\u00eda\u2014, Roberto me sugiri\u00f3 que hiciera las obras completas de Parra. Todos me dijeron que era imposible, pero se lo propuse y dijo que estaba dispuesto. Claro que luego yo le enviaba un contrato, \u00e9l lo ten\u00eda seis meses y me dec\u00eda que lo hab\u00eda perdido, y hab\u00eda que hacer todo de nuevo. Tres a\u00f1os pasaron hasta que, luego de la muerte de Bola\u00f1o, viaj\u00e9 a Chile, lo visit\u00e9 y me dijo: \u201cVoy a firmar el contrato. A Roberto le hubiera gustado, \u00bfverdad? Vamos a hacerlo por Roberto\u201d. Pero he ido sintiendo un escr\u00fapulo cada vez mayor por haber obligado a Parra a hacer algo que \u00e9l no quer\u00eda hacer. \u00c9l concibe la antipoes\u00eda como algo que se escribe en un muro, en una servilleta. Y creo que la idea de las obras completas le repugna.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>En el ba\u00f1o de la casa, colgada de un clavo, sobre el inodoro, hay una bandeja de cart\u00f3n que, con su caligraf\u00eda, dice: \u201cNo tire el papel en la taza del water\u201d. En la sala, Parra toma t\u00e9 y recita en griego los primeros versos de la Il\u00edada. Despu\u00e9s, echa la cabeza hacia atr\u00e1s y se coloca la bolsa de t\u00e9 sobre el ojo derecho.<\/p>\n<p>\u2014Tengo algo en el ojo. Con esto se cura. La vez pasada me fui corriendo de la cl\u00ednica, en Santiago. El ur\u00f3logo, me dijo \u201cPrep\u00e1rese, compadre porque ma\u00f1ana es la intervenci\u00f3n quir\u00fargica. Una simple sistolog\u00eda\u201d. Y entonces le dije \u201cPrefiero morirme. Deme de alta o salto por esa ventana\u201d. Y yo iba a saltar. Acabo de descubrir en mi biblioteca un libro que se llama <i>El libro del desasosiego<\/i>.<\/p>\n<p>\u2014De Pessoa.<\/p>\n<p>\u2014Ya no corre. Ese chiste de los heter\u00f3nimos. Ya, compadre, ya. Tiene un poema que es insuperable. Dice \u201cTodas las cartas de amor son rid\u00edculas. Si no fueren rid\u00edculas no ser\u00edan cartas de amor\u201d. Y sigue \u201cyo tambi\u00e9n en mi tiempo escrib\u00ed cartas de amor, como las otras, rid\u00edculas\u201d. Mire usted las volteretas que se da. Como esas poetisas argentinas. La Mar\u00eda Elena&#8230;la Mar\u00eda Elena&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfWalsh?<\/p>\n<p>\u2014Claaaro. A ver, hay otras.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAlejandra Pizarnik?<\/p>\n<p>\u2014Ah, la Pizarnik. Fant\u00e1stica. \u00bfY cu\u00e1l de ellas es la autora de \u201cLa vaca estudiosa\u201d?<\/p>\n<p>Mar\u00eda Elena Walsh se dedic\u00f3, aunque no \u00fanicamente, a escribir para ni\u00f1os, rama en la que tuvo el m\u00e1s alto de los prestigios, pero, en cualquier caso, es due\u00f1a de una obra muy distinta a la de Alejandra Pizarnik, una poeta oscura que se suicid\u00f3 en 1972. La vaca estudiosa es una canci\u00f3n de Mar\u00eda Elena Walsh, que cuenta la historia de una vaca que quer\u00eda estudiar.<\/p>\n<p>\u2014Ah, qu\u00e9 maravilla. Y para matar el aburrimiento la vaca se matricula en una escuela.<\/p>\n<p>Y a los ni\u00f1os les llama la atenci\u00f3n, entonces ella dice \u201cNo, yo me comprometo a ser una vaca estudiosa\u201d. No, la Mar\u00eda Elena. Estamos cien por ciento con ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u2014Tiene esa cosa ladina, Nicanor, de descalificar sin estridencias \u2014dice Alejandro Zambra, que trabaj\u00f3 con Parra en <i>El Rey Lear<\/i> y que, como otros escritores j\u00f3venes, asegura que se ha comportado siempre con una generosidad tit\u00e1nica\u2014. \u00c9l no te va a decir algo malo de Neruda, pero te va a contar algo de tal forma que solidarices con \u00e9l, y no con Neruda.<\/p>\n<p>\u2014Es un gato de campo \u2014dice Sergio Parra, editor y poeta, que conoce a Parra desde los 80\u00b4s\u2014. Una vez est\u00e1bamos en su casa y \u00e9l se fue a buscar sus cuadernos. Me dijo \u201cTe voy a leer unos textos\u201d. Y de pronto se da vuelta y me dice \u201cPero sin moverse, ah\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u2014\u00bfLe cont\u00e9 la historia de la hui\u00f1a? La hui\u00f1a es un gato salvaje, de monte.<\/p>\n<p>Parra abre la puerta que separa la sala del balc\u00f3n y se\u00f1ala un trozo de tierra entre las plantas del jard\u00edn trasero.<\/p>\n<p>\u2014Era arisca. Pero un d\u00eda se acerc\u00f3 y la pude tocar. Y al otro d\u00eda estaba muerta. Le molest\u00f3 que yo la tocara. Se sinti\u00f3 desvirgada. Est\u00e1 enterrada ah\u00ed. Le hicimos los funerales.<\/p>\n<p>De regreso en la sala se pone una chaqueta verde, un sombrero de paja.<\/p>\n<p>\u2014Vamos a almorzar.<\/p>\n<p>En el auto, camino al restaurante, mira por la ventanilla y dice, divertido:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfUsted es de Buenos Aires? Una vez a Borges le preguntaron qu\u00e9 pasaba con la poes\u00eda chilena y dijo \u201c\u00bfQu\u00e9 es eso?\u201d Y le dijeron que ah\u00ed estaba un Premio Nobel que era Pablo Neruda. Y dijo: \u201cYa lo dijo Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, un gran mal poeta\u201d. Y eso que Neruda todav\u00eda no hab\u00eda descubierto el kitsch. Y le preguntaron por Nicanor Parra. Y dijo \u201cNo puede haber un poeta con un nombre tan horrible\u201d.<\/p>\n<p>El restaurante es un sitio familiar, con un men\u00fa que ofrece empanadas y mariscos y que \u00e9l escudri\u00f1a sin usar la lupa que lleva en el bolsillo (no usa gafas).<\/p>\n<p>\u2014Yo quiero una empanada de camar\u00f3n \u2014le dice a la mesera.<\/p>\n<p>\u2014Vienen dos.<\/p>\n<p>Parra hace un silencio.<\/p>\n<p>\u2014Entonces nada.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNada?<\/p>\n<p>Otro silencio.<\/p>\n<p>\u2014Mire, tiene raz\u00f3n. Dos empanadas. Y nada m\u00e1s. Ya me enoj\u00e9, ya.<\/p>\n<p>La conversaci\u00f3n deriva hacia algunos poetas chilenos, hacia la visita que la fot\u00f3grafa argentina Sara Facio hizo en los a\u00f1os 50\u00a0a su casa de Isla Negra para hacerle un retrato.<\/p>\n<p>\u2014Con lo de la Sarita hubo un punto de inflexi\u00f3n. Una revista puso en la portada una foto que dec\u00eda \u201cEl poeta de Isla Negra: Nicanor Parra\u201d. Neruda vio eso y dijo \u201cEsta es la cabeza de una maniobra internacional antineruda, pero yo voy a descargar todo mi poder en la cabeza de Nicanor Parra\u201d. Y dicho y hecho. Descarg\u00f3 todo el poder del PC internacional.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSe acuerda de ese verso de Neruda, \u201cdar muerte a una monja con un golpe de oreja\u201d?<\/p>\n<p>\u2014Un poeta, Braulio Arenas, me ense\u00f1\u00f3 que cada diez versos hay que tirar uno oscuro, uno que no entienda nadie, ni uno mismo. Y ah\u00ed se arregla la cosa.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, de regreso a su casa, desde el auto, se\u00f1ala una colina.<\/p>\n<p>\u2014Ah\u00ed hay un desarmadero de autom\u00f3viles. A veces voy.\u00a0 Me gusta ese sitio.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1 contento con las Obras Completas?<\/p>\n<p>\u2014Sorprendido. Yo leo esos poemas y no me siento el autor. Pienso que nunca fui el autor de nada porque siempre he pescado cosas que andaban en el aire.<\/p>\n<p>El asfalto se desliza terso, entre los pinos y el mar, bajo una luz suave.<\/p>\n<p>\u2014Bonito, \u00bfah?<\/p>\n<p>\u2014Para quedarse a vivir.<\/p>\n<p>\u2014O sea, a morir.<\/p>\n<p>Algo en la tarde recuerda la respiraci\u00f3n pl\u00e1cida de un animal dormido.<\/p>\n<p>\u2014F\u00edjese todo lo que han hecho y no han podido resolver ese asunto.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 asunto?<\/p>\n<p>\u2014El de la muerte. Han resuelto otras cosas. \u00bfPero por qu\u00e9 no se concentran en eso?<sup>2<\/sup><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sup>1 <\/sup>Esta cr\u00f3nica se public\u00f3 el\u00a03 de diciembre de 2011 bajo el t\u00edtulo \u201cEl aire del poeta\u201d, en el suplemento\u00a0<i>Babelia<\/i>, de\u00a0<i>El Pa\u00eds<\/i>, de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p><sup>2 <\/sup>El martes 23 de enero de 2018 Nicanor Parra falleci\u00f3 a los 103 a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6>Leila Guerriero, escritora argentina.\u00a0Foto:\u00a0Diego Sampere.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es un hombre, pero podr\u00eda ser otra cosa: una cat\u00e1strofe, un rugido, el viento. Sentado en una butaca baja cubierta por una manta de lana, viste camisa de jean, un su\u00e9ter beige que tiene varios agujeros, un pantal\u00f3n de corderoy. A sus espaldas, una puerta vidriada separa la sala de un balc\u00f3n en el que se ven dos sillas y, m\u00e1s all\u00e1, un terreno cubierto por arbustos. Despu\u00e9s, el oc\u00e9ano Pac\u00edfico, las olas que muerden rocas como corazones negros.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2004,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2960,28,4460],"genre":[2015],"pretext":[2036,2039],"section":[2379],"translator":[2458],"lal_author":[3361],"class_list":["post-2007","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-chile-es","tag-chronicle","tag-numero-5","genre-chronicle-es","pretext-chronicle-es","pretext-cronica-es","section-latin-american-chronicle-es-2","translator-arthur-malcolm-dixon-es","lal_author-leila-guerriero-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2007","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2007"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2007\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2004"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2007"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2007"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2007"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=2007"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=2007"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=2007"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=2007"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=2007"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}