{"id":1989,"date":"2018-01-29T23:12:43","date_gmt":"2018-01-30T05:12:43","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/01\/victoria-de-stefano-i-always-leaned-more-towards-authenticity-conversation-carmen-de\/"},"modified":"2023-06-06T20:03:07","modified_gmt":"2023-06-07T02:03:07","slug":"victoria-de-stefano-i-always-leaned-more-towards-authenticity-conversation-carmen-de","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/01\/victoria-de-stefano-i-always-leaned-more-towards-authenticity-conversation-carmen-de\/","title":{"rendered":"Victoria de Stefano: \u201cSiempre me inclin\u00e9 m\u00e1s por la autenticidad\u201d: Una conversaci\u00f3n con Carmen de Eusebio"},"content":{"rendered":"<div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px Times}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<\/div>\n<p><b>Carmen de Eusebio:<\/b> Victoria, usted naci\u00f3 en Italia, a la edad de 6 a\u00f1os se traslad\u00f3 a Venezuela y durante largos periodos de tiempo tuvo que vivir en otros muchos pa\u00edses y ciudades: La Habana, Paris, Barcelona, Argel, Chile. Conoce de primera mano lo que significa el exilio y la errancia. \u00bfPodr\u00eda decirnos que ha representado para usted y en su obra esa circunstancia?<\/p>\n<p><b>Victoria de Stefano:<\/b> Conservo muy vivo el recuerdo de primer viaje a poco m\u00e1s de un a\u00f1o de terminada la guerra, pasando de Roma, donde viv\u00eda con mis padres y mis cuatro hermanos, a N\u00e1poles, donde resid\u00edan mi abuela, mi bisabuela y mi t\u00eda de cara al Vesubio con su impresionante fumarola, para tomar el barco de la marina de guerra americana, precariamente acondicionado para pasajeros, que nos llevar\u00eda a Nueva York. Pasada una semana en Nueva York, volamos al aeropuerto de Maiquet\u00eda, nuestro \u00faltimo destino, con escala en Miami. Ese largo viaje por mar y por avi\u00f3n lo recuerdo como un acontecimiento cargado de los m\u00e1s variados y contradictorios sentimientos, inquietud, miedo, temor a lo desconocido, el avi\u00f3n, el mar, los naufragios, pero como ni\u00f1a que era lo que m\u00e1s me emocionaba era la idea de estar inici\u00e1ndome en la gran aventura del paso del Atl\u00e1ntico hacia un nuevo continente y una nueva vida. Por otro lado, no era indiferente al dolor de la separaci\u00f3n de los suyos que percib\u00eda en mis padres, sobre todo en pap\u00e1 al ver correr una l\u00e1grima al despedirse de su madre y de su abuela, a las que adoraba, sin saber si las volver\u00eda a ver. Pero la experiencia del viaje como aventura, que siempre estuvo presente en m\u00ed, m\u00e1s tarde la transfer\u00ed a las lecturas y fantas\u00edas surgidas de las novelas de Julio Verne, Emilio Salgari, Robert Louis Stevenson, Kipling: el fervor por la lectura tal vez empez\u00f3 motivado por el viaje, como una manera de darle forma y sentido a la ruptura con la cultura del pa\u00eds desgarrado por la guerra del que proven\u00eda, y en cierto modo para propiciar el encuentro con el nuevo. Precisamente le\u00ed apasionadamente <i>El soberbio Orinoco<\/i>, porque mi pap\u00e1 nos contaba sobre los r\u00edos, las selvas, los animales de la novela que \u00e9l hab\u00eda le\u00eddo poco antes de que viaj\u00e1ramos. M\u00e1s tarde ese gusto elemental, b\u00e1sico, por el viaje a trav\u00e9s de la selva tropical persisti\u00f3 con <i>Do\u00f1a B\u00e1rbara<\/i>, <i>La vor\u00e1gine <\/i>y<i> Los r\u00edos profundos <\/i>de Arguedas.\u00a0 Y cuando ya m\u00e1s grande conversaba con mis amigas que hab\u00edan tenido infancias supuestamente \u201cnormales\u201d (por \u00faltimo, las infancias \u201cnormales\u201d son m\u00e1s bien infrecuentes), me parec\u00eda que yo las doblaba en experiencias, que hab\u00eda vivido mucho m\u00e1s que ellas, pero obviamente, esa inmodesta presunci\u00f3n me la guardaba para m\u00ed. Los otros exilios trat\u00e9 de vivirlos con la misma animosa actitud, todav\u00eda era bastante joven, sabemos de la fortaleza y vigor de la juventud, sin embargo, fueron muy duros, con dos ni\u00f1os peque\u00f1os, pobreza no, pero recursos escasos, poca ayuda, soledad. Los sobrellavaba leyendo mucho, pase\u00e1ndome por los parques con mis ni\u00f1os de la mano, tratando de escribir en las noches, leyendo en franc\u00e9s mientras ellos dorm\u00edan, llegu\u00e9 a leerlo sin la menor dificultad, aunque me costaba mucho la pronunciaci\u00f3n. En esa \u00e9poca le\u00ed en franc\u00e9s <i>En busca del tiempo perdido<\/i> y casi toda <i>La comedia humana<\/i>, incluso le\u00ed <i>Viaje al fin de la noche<\/i> de Louis-Ferdinand C\u00e9line, los quioscos del metro y de las estaciones de tren estaban llenos de libros maravillosos a muy bajo costo. En el diario hay muchas referencias a esa \u00e9poca en Par\u00eds. Mientras lo escrib\u00eda, los recuerdos, recuerdos afectivos de los amigos y circunstancias de esa \u00e9poca me asaltaban constantemente. Par\u00eds no fue una fiesta, pero s\u00ed un descubrimiento, sobre todo de los museos, de la pintura, que me fascinaba, de los parques, los bosques.<\/p>\n<p><b>CdE:<\/b> Venezuela es el pa\u00eds donde vive, de donde se siente, y donde ha vivido momentos muy duros. \u00bfQu\u00e9 piensa del momento actual?<\/p>\n<p><b>VdS:<\/b> Los exilios han existido siempre, el mundo ha sido y es menos estable de lo que uno todav\u00eda en esa \u00e9poca cre\u00eda. Quisiera recordar que en esos a\u00f1os todav\u00eda arrastr\u00e1bamos la convicci\u00f3n, dial\u00e9ctico hegeliana, por llamarla as\u00ed, pero en realidad, com\u00fan a casi todo el pensamiento del siglo XIX y parte del XX, de que el esp\u00edritu absoluto, la historia, los descubrimientos cient\u00edficos, en \u00faltima instancia, la civilizaci\u00f3n conseguida, iban de la mano del progreso y el futuro. Sin embargo, si pensamos en las primeras cinco, seis d\u00e9cadas del siglo pasado, por la medida peque\u00f1a, con dos guerras mundiales, genocidios, campos de exterminio, gulags, degollinas, purgas, hambrunas, desarraigos, confinamientos, expatriaciones de pueblos enteros, el Gran salto adelante, la Revoluci\u00f3n cultural, las armas at\u00f3micas no ten\u00edamos c\u00f3mo justificar tanto optimismo.<\/p>\n<p>Me incluyo entre aquellos que al principio no cre\u00edamos que pudi\u00e9ramos llegar hasta este descalabro, lo ve\u00edamos, lo sent\u00edamos avanzar, nos afectaba profundamente, y a\u00fan as\u00ed nos parec\u00eda imposible, pero no tardamos en ser desmentidos por la realidad. Cuarenta a\u00f1os de democracia, nos dec\u00edamos, as\u00ed, de pronto, liquidados, como si se pudiese eliminar una ficci\u00f3n con un chasquido de dedos&#8230; no pod\u00eda ser verdad. Los m\u00e1s adultos ten\u00edan m\u00e1s conciencia, pienso en los que ven\u00edan de la dictadura de G\u00f3mez, aunque fueran muy j\u00f3venes, o que simplemente la hubieran padecido a trav\u00e9s de las persecuciones, exilios, carcelazos, torturas de familiares y conocidos. La historia del pa\u00eds, las viejas y renovadas tristezas que cargaban sobre sus hombros les obligaban a ser menos incautos. Terminada esa historia, de pronto dieron de frente con la dictadura del general P\u00e9rez Jim\u00e9nez. Y a fines de los noventa aparecieron los fundamentalismos y nuestros sospechosos de siempre\u2026<\/p>\n<p><b>CdE:<\/b> Cuando alguien nos habla sobre la escritura de un diario inmediatamente especulamos sobre los motivos que se tienen para escribirlos y esperamos encontrar en ellos la actitud del autor ante la vida. En la lectura de sus <i>Diarios (1988-1989) La insubordinaci\u00f3n de los m\u00e1rgenes<\/i>, la autenticidad es lo primero que nos atrapa \u00bfQu\u00e9 diferencia existe entre autenticidad y sinceridad?<\/p>\n<p><b>VdS: <\/b>Los diarios los escrib\u00ed, como expliqu\u00e9 en el pr\u00f3logo, para no perder el h\u00e1bito y el deseo de escribir, por \u00faltimo, escribir me gustaba, aunque fuera unas pocas horas por d\u00eda mientras atravesaba unas circunstancias de trabajo extenuantes y de alg\u00fan modo el vaciamiento que me hab\u00eda producido finalizar una novela que me era muy dif\u00edcil publicar y ya desesperaba de que alguna vez pudiera conseguirlo. Pero a medida que iba escribiendo sent\u00ed que la escritura del diario me propon\u00eda, por un lado, un estilo, una sintaxis m\u00e1s certera, un timbre m\u00e1s n\u00edtido, un aire, la vibraci\u00f3n de una tonada, para decirlo musicalmente, m\u00e1s personal, al tiempo que un mayor reto en la comprensi\u00f3n de lo que me circundaba y yo observaba privada y silenciosamente. Tambi\u00e9n el diarismo me fue resultando enriquecedor en referencia a las notas sueltas ac\u00e1 y all\u00e1 sobre las lecturas intensas, si bien disciplinadas, exigidas por la preparaci\u00f3n de las clases de est\u00e9tica y de teor\u00edas y estructuras dram\u00e1ticas. Le\u00ed a casi todos los fil\u00f3sofos y pensadores de la Ilustraci\u00f3n, Rousseau, Voltaire, Diderot, D`Alembert, los hermanos Grimm, tambi\u00e9n alemanes, por supuesto, Goethe, Schiller, sobre todo por el tema de la est\u00e9tica. Le\u00ed mucho teatro, que de lo contrario tal vez no habr\u00eda le\u00eddo con tanta dedicaci\u00f3n, Shakespeare, Moli\u00e9re, Ibsen, Strindberg, Chejov, Ionesco, Beckett, de los que aprend\u00ed mucho oficio (m\u00e1s de lo que hubiera podido imaginar al principio). Pronto comprend\u00ed que el diario era una v\u00eda de apertura, un despertar de mi inter\u00e9s por lo que ocurr\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de mi entorno, del pa\u00eds y en otros lugares del mundo. Para m\u00ed, vi\u00e9ndolo en retrospectiva, marc\u00f3 un cambio en la medida en que me condujo a una m\u00e1s amplia libertad formal y entonaci\u00f3n verbal que no hab\u00eda conocido ni disfrutado en la escritura de mis novelas anteriores. En particular me llev\u00f3 a <i>El lugar del Escritor<\/i>, a<i> Historias de la marcha a pie, Lluvia<\/i> y as\u00ed sucesivamente.\u00a0 Sent\u00ed que con la escritura del diario me liberaba de una suerte de camisa de fuerza, me liberaba de muchas restricciones e inseguridades.<\/p>\n<p>En los diarios, tanto como en mis novelas, siempre me inclin\u00e9 m\u00e1s por la autenticidad que por la sinceridad. No creo que mi diario sea confesional, algunos raptos de sinceridad se traslucen aqu\u00ed y all\u00e1, pero no m\u00e1s. Pero todo lo que escribo procuro que sea genuino, en el sentido de algo vivido. Creo que el exceso de sinceridad est\u00e1 re\u00f1ido con la empat\u00eda y la compasi\u00f3n a la que deber\u00edamos aproximarnos para comprender a nuestros pr\u00f3jimos.<\/p>\n<p><b>CdE:<\/b> En la escritura de los <i>Diarios<\/i>, aparentemente, no parece que el autor est\u00e9 condicionado por el p\u00fablico lector. \u00bfFue as\u00ed?<\/p>\n<p><b>VdS: <\/b>Yo nunca he escrito nada en funci\u00f3n del lector. Ninguno de mis libros, creo que ni siquiera los ensayos, han sido condicionados por el p\u00fablico lector. Desde que empec\u00e9 a escribir lo hice, intuitivamente, no deliberadamente, en funci\u00f3n de m\u00ed como escritora y lectora, no en funci\u00f3n de m\u00ed yo emp\u00edrico o sicol\u00f3gico, creo que eso es lo que podr\u00edamos definir como autenticidad. Pero si no escrib\u00ed en funci\u00f3n del lector, si encontr\u00e9 y asum\u00ed esa libertad tan dif\u00edcil de alcanzar, no fue por virtud, sino por la simple raz\u00f3n de que publicar en esos a\u00f1os de juventud e incluso en los de madurez era casi un prodigio y adem\u00e1s aun si publicaba ten\u00eda muy pocos lectores. Solo unos cu\u00e1ntos amigos que ten\u00edan fe en m\u00ed, contados con los dedos de las manos. La fe de mis amigos pod\u00eda mover monta\u00f1as. Creo que incluso por eso la voluntad, la constancia, las ganas, como se la quiera llamar, rara vez me abandon\u00f3. En eso fui afortunada. Nunca me pas\u00f3 por la cabeza algo ni lejanamente parecido a la satisfacci\u00f3n mundana del \u00e9xito. Pod\u00eda fantasear con escribir lo que en los viejos tiempos llamaban un gran libro, una gran novela, un fresco, una saga, pero no con eso que Rilke en la extraordinaria, en la incomparable prosa (\u201cla prosa es la idea de la poes\u00eda\u201d, Walter Benjamin) de<b><i> <\/i><\/b>Los cuadernos de Malte Laurids Brigge, <i>a la que yo ni en sue\u00f1os aspiraba a aproximarme<\/i>, designaba melanc\u00f3licamente\u2026 <i>la fama<\/i>, <i>esa demolici\u00f3n p\u00fablica<\/i>. Los cuadernos de Malte Laurids Brigge <i>lo le\u00ed tantas veces en la fina y elegante y en mi criterio inmejorable traducci\u00f3n de Francisco Ayala de Alianza tres, que del libro solo quedaron los a\u00f1icos. Lo mismo me ocurri\u00f3 con <\/i>El bosque de la noche <i>de Djuna Barnes en la edici\u00f3n de Monte \u00c1vila.<\/i><\/p>\n<p><b>CdE:<\/b> Otro de los rasgos de los <i>Diarios<\/i> es la admirable energ\u00eda y determinaci\u00f3n con la que lo llev\u00f3 a cabo, a pesar de las circunstancias adversas en las que se encontraba. \u00bfQu\u00e9 buscaba con esta escritura?<\/p>\n<p><b>VdS: <\/b>Creo que de alguna manera eso ya lo respond\u00ed. Los escritores m\u00e1s que ir a la b\u00fasqueda se lanzan al encuentro <i>de lo que les salga adelante.<\/i> Los escritores sin duda componemos, pero no planificamos, ni racionalizamos demasiado, por lo menos no en los inicios del proceso de formaci\u00f3n. Las lecturas, la edad, las relaciones intersubjetivas, las experiencias, nos van imponiendo cambios, a veces profundos, incluso radicales, en nuestra visi\u00f3n del mundo y, obviamente, nuevos senderos por los que incursionar, siendo como somos seres inevitablemente hist\u00f3ricos, sociales, eminentemente mutables, pero en cuanto individuos si vamos a algo es a la conquista insoslayable de nuestra propia voz. Y los diarios, en este sentido, son un g\u00e9nero privilegiado. Adem\u00e1s de privilegiado, tentador por el margen de autonom\u00eda que posee y por la posibilidad de darle cabida, junto a las cosas del presente, a las del pasado, su vertiente intr\u00ednsecamente memor\u00edstica no es una de sus menores virtudes. Escribir ayuda a recordar, escribir ayuda a pensar, pensar ayuda a aclarar. Por \u00faltimo, leer y escribir, que siempre van juntos, son una gran escuela de aprendizaje.<\/p>\n<p><b>CdE:<\/b> <i>La Insubordinaci\u00f3n de los m\u00e1rgenes<\/i> comprende un periodo corto desde 1988 a 1989, y editado representa 99 p\u00e1ginas. \u00bfExisten m\u00e1s p\u00e1ginas escritas del libro? Perdone mi desconocimiento, pero no he encontrado ninguna publicaci\u00f3n que lo continuara, y en el caso de que no exista \u00bfporqu\u00e9 no continu\u00f3 su escritura? \u00bfTiene algo que ver con que la tradici\u00f3n del diario en Am\u00e9rica Latina es menor que en Europa?<\/p>\n<p><b>VdS: <\/b>El diario tiene muchas m\u00e1s p\u00e1ginas, pero solo cubre esos a\u00f1os. No hab\u00eda pensado en publicarlo, se trataba simplemente de un ejercicio de escritura. Hace unos siete u ocho a\u00f1os fui invitada a formar parte de un ambicioso proyecto editorial, cuatro diarios de autor que no deb\u00edan pasar de las cien p\u00e1ginas, el proyecto que estaba avanzado no se pudo realizar, la crisis, los costos de imprimir. Este a\u00f1o la editorial <i>El estilete<\/i> me propuso publicarlo. Yo no lo hab\u00eda escrito en la computadora y transcribir despu\u00e9s de las 97 p\u00e1ginas buena parte de las 50, 60 o tal vez setenta cuartillas restantes no estaba en mi \u00e1nimo. Al principio ten\u00eda mis dudas, me preguntaba si no habr\u00eda envejecido mucho, consult\u00e9 a tres amigos, que conoc\u00edan el diario, e insistieron en que lo publicara.<\/p>\n<p>Sin duda la tradici\u00f3n del diario es menor en Am\u00e9rica Latina que en Europa, nuestro gran diarista, aut\u00e9ntico y sincero a coraz\u00f3n abierto, fue Rufino Blanco Fombona, que pas\u00f3 gran parte de su vida en Europa, sobre todo en Espa\u00f1a. Tambi\u00e9n Alejandro Oliveros tiene a\u00f1os escribiendo, pero los suyos son sobre todo diarios literarios en el sentido m\u00e1s lato de la palabra. \u00c9l es un poeta y un lector de muy vastos intereses, no solo de la literatura, tambi\u00e9n de la pintura. En la actualidad Rafael Castillo Zapata ha escrito tantos que casi pierdo la cuenta, aunque los he le\u00eddo pr\u00e1cticamente todos, y de vez cuando vuelvo a abrirlos al azar y me entretengo ley\u00e9ndolos. Se trata de unos diarios particularmente inteligentes, diarios de viajes, tratados, un g\u00e9nero que va m\u00e1s all\u00e1 de la cotidianidad, porque adem\u00e1s Rafael Castillo es poeta y en cierto modo tambi\u00e9n un pensador, eso se siente en el regusto y el placer del lenguaje, en el regusto y el placer de reflexionar, en el regusto y el placer de ense\u00f1ar y verbalizar. Son todo un g\u00e9nero en s\u00ed mismos.<\/p>\n<p><b>CdE:<\/b> En alg\u00fan momento del diario nos dice, no es textual, que le hizo bien releer las p\u00e1ginas que hab\u00eda escrito porque pudo ver la l\u00ednea de sentimientos que iban en la misma direcci\u00f3n, la homogeneidad en el estilo, los temas, etc. De esta confesi\u00f3n se desprende su compromiso con la literatura \u00bfno es cierto?<\/p>\n<p><b>VdS: <\/b>S\u00ed, mi compromiso con la literatura viene de muy atr\u00e1s, pero est\u00e1 ah\u00ed desde la primera hasta la \u00faltima p\u00e1gina, d\u00eda a d\u00eda. Cuando termin\u00e9 de leer el diario en las pruebas finales, pens\u00e9 que lo hab\u00eda le\u00eddo como si se trata del diario de otra persona, otra escritora y eso me complaci\u00f3. Pude ver la l\u00ednea de sentimientos que iban en la misma direcci\u00f3n, la homogeneidad en el estilo, los temas. Pude ver en esa escritora, en la que me reconoc\u00eda, pero sin identificarme, las l\u00edneas de mi vida.<\/p>\n<p><b>CdE: <\/b>Su formaci\u00f3n es filos\u00f3fica y sus libros tienen un tono reflexivo no solo filos\u00f3fico sino tambi\u00e9n reflexiones subjetivas. \u00bfQu\u00e9 les aporta a los personajes esa carga?<\/p>\n<p><b>VdS: <\/b>S\u00ed, mi formaci\u00f3n es filos\u00f3fica, pero la literatura ha sido siempre mi vocaci\u00f3n. Tan es as\u00ed que a los fil\u00f3sofos que m\u00e1s le\u00ed fueron siempre los maestros de la prosa. En primer lugar, Kierkegaard, Nietzsche, Franz Overbeck, el te\u00f3logo amigo de juventud de Nietzsche, Schopenhauer, los grandes ensayistas franceses Paul Val\u00e9ry, Albert Camus, Deleuze, Barthes, entre los alemanes Benjamin, Adorno, incluso Kant que cuando era estudiante me parec\u00eda m\u00e1s bien \u00e1rido y seco.\u00a0 Quien ense\u00f1a tiene la obligaci\u00f3n de estudiar, me gusta escribir, pero tambi\u00e9n estudiar. Yo no ten\u00eda lo que se llama \u201cuna cabeza filos\u00f3fica\u201d, pero si ten\u00eda un temperamento dado a la cavilaci\u00f3n y al pensamiento, creo que eso estaba ah\u00ed y estuvo bien que no lo hiciera a un lado, que lo siguiera cultivando.<\/p>\n<p><b>CdE:<\/b> Usted es autora de algunos libros de ensayo, pero sobre todo ha escrito novelas y pocos cuentos. \u00bfEse tono reflexivo de sus libros es un impedimento?<\/p>\n<p><b>VdS: <\/b>Para m\u00ed no lo es, para algunos lectores puede que lo sea, o que lo haya sido en alg\u00fan momento. Pero para los lectores m\u00e1s j\u00f3venes pareciera que no. Hace muchas d\u00e9cadas cuento y novelas estaban acotados como g\u00e9neros can\u00f3nicos, con reglas espec\u00edficas, tramas, acciones, personajes tipo, que no se deb\u00edan ni pod\u00edan transgredir. Pero los escritores son transgresores por naturaleza. En la actualidad, despu\u00e9s de tantas obras (\u00bfnovelas?) que quebrantan la mayor parte de las convenciones en las que se sustenta la narrativa tradicional, como, por ejemplo, <i>El hombre sin atributos<\/i> de Robert Musil, <i>Malone muere<\/i> o <i>El innombrable<\/i>, de Beckett, las obras de Thomas Bernhard, la prosa de Sebald, los relatos de Kafka, no creo que esa entonaci\u00f3n reflexiva pueda considerarse un impedimento.<\/p>\n<p><b>CdE:<\/b> \u00bfEse indagar en s\u00ed misma y la atenci\u00f3n que le presta a lo cotidiano han propiciado que los temas que aborda en sus libros son los que abarca la condici\u00f3n humana?<\/p>\n<p><b>VdS: <\/b>M\u00e1s que indagar en mi misma, creo que indago en las relaciones con los otros a partir de mi interioridad. Espero mantener separada la interioridad de la exterioridad, el arte y la vida.<\/p>\n<p><b>CdE:<\/b> Pensar, testimoniar e imaginar, esos son, en s\u00edntesis, los pivotes que sostienen su obra, y que de alguna manera parecieran trascenderse en su narrativa. \u00bfC\u00f3mo vive la tensi\u00f3n entre los g\u00e9neros?<\/p>\n<p><b>VdS: <\/b>Desde muy joven las viv\u00ed pero tambi\u00e9n pronto comenc\u00e9 a desentenderme no de los g\u00e9neros pero s\u00ed de las tensiones. Ese desentenderme fue un trabajo arduo, pero pocas veces me desvi\u00e9 de la vena\u00a0 \u201cfilosofante\u201d de mis novelas, eso propici\u00f3 que pudiera expresarme de un modo org\u00e1nicamente m\u00e1s libre a nivel formal, me ayud\u00f3 a explorar otros procedimientos, a introducir historias dentro de otras historias, historias de primera, de segunda y tercera mano, a enhebrarlas, a enmara\u00f1arlas, bifurcarlas y lo m\u00e1s importante interceptarlas, tal\u00a0 como lo hice, sobre todo, en <i>Historias de la marcha a pie<\/i> y m\u00e1s tarde en <i>Paleograf\u00edas<\/i>. Ni siquiera en los a\u00f1os 70 y 80 cuando la departamentalizaci\u00f3n de los g\u00e9neros era muy imperativa me apart\u00e9 de mi sendero. M\u00e1s tarde leyendo a mis amigos escritores, poetas, ensayistas de una generaci\u00f3n algo mayor, me di cuenta de que ellos trazaron su propio camino y por ah\u00ed enfilaron su galope sin vacilar, que no le tuvieron miedo a escribir lo que deseaban y necesitaban escribir. De ellos aprend\u00ed a no contrariar lo que me pertenec\u00eda por naturaleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Entrevista publicada con permiso de\u00a0<em>Cuadernos Hispanoamericanos<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6>Victoria de Stefano, escritora venezolana. Foto: Martha Via\u00f1a.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conservo muy vivo el recuerdo de primer viaje a poco m\u00e1s de un a\u00f1o de terminada la guerra, pasando de Roma, donde viv\u00eda con mis padres y mis cuatro hermanos, a N\u00e1poles, donde resid\u00edan mi abuela, mi bisabuela y mi t\u00eda de cara al Vesubio con su impresionante fumarola, para tomar el barco de la marina de guerra americana, precariamente acondicionado para pasajeros, que nos llevar\u00eda a Nueva York.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":1986,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4460,3],"genre":[2011],"pretext":[695,692],"section":[2376],"translator":[2459],"lal_author":[3648],"class_list":["post-1989","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-5","tag-venezuela","genre-interview-es","pretext-entrevista","pretext-interview","section-dossier-victoria-de-stefano-es","translator-christina-miller-es","lal_author-victoria-de-stefano-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1989","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1989"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1989\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1986"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1989"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1989"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1989"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=1989"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=1989"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=1989"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=1989"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=1989"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}