{"id":1980,"date":"2018-01-28T03:51:37","date_gmt":"2018-01-28T09:51:37","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/01\/carlos-cocina-collapse-certainty-construction-conversation-sergio-rodriguez-saavedra\/"},"modified":"2024-04-16T08:14:20","modified_gmt":"2024-04-16T14:14:20","slug":"carlos-cocina-collapse-certainty-construction-conversation-sergio-rodriguez-saavedra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/01\/carlos-cocina-collapse-certainty-construction-conversation-sergio-rodriguez-saavedra\/","title":{"rendered":"\u201cCarlos Coci\u00f1a: Del desmoronamiento a la certeza de la construcci\u00f3n\u201d: Una conversaci\u00f3n con Sergio Rodr\u00edguez Saavedra"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>span.s1 {color: #2d2d2d}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<p>Autor complejo, a lo menos, dif\u00edcil de clasificar, Carlos Coci\u00f1a (Concepci\u00f3n, Chile, 1950) llega con su obra desde la m\u00edtica Universidad de Concepci\u00f3n, la misma que generara con Gonzalo Rojas encuentros y talleres que condensaron toda una \u00e9poca en la literatura latinoamericana a fines de los 50 y principios de los 60. Lugar de residencia desde donde en 1981 instala su voz con <i>Aguas Servidas <\/i>(Granizo; 2008, Del Temple; 2016, Luz&amp;Sonido. Oaxaca) y, con ello, un trabajo riguroso y en constante movimiento, al que seguir\u00e1n <i>Tres Canciones<\/i> (1992, Autoedici\u00f3n del B\u00edo B\u00edo); <i>Espacios de L\u00edquido en Tierra<\/i><b> <\/b>(1999, Intemperie); <i>Plagio del Afecto<\/i> (2010, T\u00e1citas); <i>El margen de la propia vida<\/i> (2013, Alquimia Ediciones) hasta <i>La casa devastada <\/i>(2017, Alquimia Ediciones) y <i>Poes\u00eda Cero <\/i>&#8211; Antolog\u00eda<i> <\/i>(2017, Descontexto\u00a0Editores). Aunque su obra tambi\u00e9n incluye un proyecto en Internet: <i>Poes\u00eda Cero<\/i> ( www.poesiacero.cl), en cuyo soporte est\u00e1n <i>A veces cubierto por las aguas<\/i> (2003) y <i>71 (setenta y uno)<\/i> (2004), poemas que al abrirse se pueden leer de forma aleatoria generando esa lectura otra que, en general, su obra obliga. A pesar del ajetreado fin de a\u00f1o, donde la presentaci\u00f3n de sus \u00faltimas obras copa su espacio, nos damos tiempo para recapitular sobre el ejercicio que por casi cuatro d\u00e9cadas opera en la poes\u00eda chilena actual.<\/p>\n<p><b>Sergio Rodr\u00edguez:<\/b> La publicaci\u00f3n este a\u00f1o de la antolog\u00eda <i>Poes\u00eda cero<\/i> y tu \u00faltimo libro, <i>La casa devastada<\/i>, parece haber aumentado m\u00e1s el inter\u00e9s por tu obra, en especial, entre los autores m\u00e1s j\u00f3venes. \u00bfQu\u00e9 sientes en este momento sobre la recepci\u00f3n de tu trabajo?<\/p>\n<p><b>Carlos Coci\u00f1a:<\/b> El que aparecieran dos libros este a\u00f1o es una coincidencia. Uno lo elabor\u00e9 entre 2009 y 2016; en tanto la antolog\u00eda de Villavicencio y Almonte publicada por Descontexto, contiene desde mis primeras publicaciones en revistas hasta lo que ahora estoy trabajando. Respecto a que se lee, lo que he escrito, me parece, comenz\u00f3 en los 90, seg\u00fan lo que se\u00f1ala Chico Figueroa en el pr\u00f3logo a la segunda edici\u00f3n (2008) de <i>Aguas Servidas<\/i>. Algo pas\u00f3 tambi\u00e9n a partir de 2003 con el sitio www.poesiacero.cl, donde al usar algunos recursos del soporte se gener\u00f3 un tipo de apropiaci\u00f3n distinta, que la acogieron bien los usuarios de Internet, independientemente de su grado de atracci\u00f3n por la escritura. Una de las caracter\u00edsticas en general de quienes son j\u00f3venes, no todos, es la pulsi\u00f3n por la b\u00fasqueda, el descubrimiento, y al mismo tiempo la constataci\u00f3n de una extrema fragilidad, que se expresa en las no certezas, y tambi\u00e9n en una pasi\u00f3n muy concentrada. Esto puede producir desastres, alguna satisfacci\u00f3n, un impulso a continuar, o anquilosarse. Cuando en ese estado se encuentran trabajos, acciones y propuestas en las que se ve alguna de estas caracter\u00edsticas, se tiende a interesar en ellas. Algunas escrituras y propuesta, sobre todo aquellas que no se jubilan, se construyen con el impulso de aceptar lo que la materia con que se opera exige, y eso lo reconocen quienes est\u00e1n en una posici\u00f3n abierta desde la incerteza.<\/p>\n<p>Que aquello que hice, que escrib\u00ed, se haga ahora desde la lectura o audici\u00f3n de otro, sorprende y alegra, e impulsa a persistir en la escritura con la expectativa de dejarse atrapar para estar m\u00e1s en relaci\u00f3n con ese otro.<\/p>\n<p><b>S.R.: <\/b>Se habla mucho del car\u00e1cter \u00fanico de este trabajo, la forma en que a trav\u00e9s de un proyecto que vocea lo cient\u00edfico, incluso lo t\u00e9cnico, aborda el fen\u00f3meno expresivo de la poes\u00eda. \u00bfTiene esto que ver con esa huella de vida que te hizo estudiar derecho y literatura, colaborar con revistas de poes\u00eda y arquitectura, ser poeta y editor? Y en este mismo \u00e1mbito, \u00bfqu\u00e9 se privilegia: la experiencia o lo experimental?<\/p>\n<p><b>C.C:<\/b> Al optar por trabajar en literatura es conveniente disponerse a hacer uso y dejarse invadir por los c\u00f3digos verbales disponibles, y tambi\u00e9n aquellos que son auditivos y visuales. Se puede poner l\u00edmites, pero no c\u00e1nones, porque estos destruyen el arte al quitar la libertad. Cuando las palabras y su ausencia, la forma de las letras, el tono de la voz, el formato del libro o del programa no dan cuenta del impulso que se quiere poner en evidencia, como objeto verbal, se puede usar aquellos c\u00f3digos que apuntan a referentes distintos, para operar con ellos y hacer evidencia de aquello que no se pudo nombrar, pero que existe sin palabras. As\u00ed, para hablar de la incerteza, es posible utilizar un c\u00f3digo que pretende ser certero, ser m\u00e1s verdadero, como el cient\u00edfico y tensionarlo, pues tampoco lo es. Cuando se pone el derrumbe, m\u00e1s que lo asociado a la cat\u00e1strofe, al desmoronamiento, puedes trabajar con la certeza de la construcci\u00f3n, pues en los materiales y el c\u00e1lculo certero s\u00f3lo son posibles con sus propios gusanos, que, en alg\u00fan momento, despertar\u00e1n. Lo experimental se hace en condiciones de laboratorio, la escritura en condiciones de vida, contaminada, y por ser contaminada, es posible. La asepsia es guillotina.<\/p>\n<p><b>S.R.: <\/b>Y ese ser sin nombre tras tus textos, \u00bfc\u00f3mo lo has ido construyendo?<\/p>\n<p><b>C.C.:<\/b> Con hielo, pero el hielo quema (Gonz\u00e1lez Barnert). Una constante tensi\u00f3n con el ego. Cuando se escribe o realiza otra actividad similar, en la creaci\u00f3n de aparatos ficticios, se est\u00e1 s\u00f3lo, y el ego se expande o retrae, pues parece ser \u00fanico en ese espacio y momento. Sin embargo, cuando trabajas con la palabra u otro sistema de signos, las palabras est\u00e1n en s\u00ed y en cada uno de quienes usan el idioma, no se est\u00e1 s\u00f3lo con la palabra, \u00e9sta est\u00e1 compartida con otros, en el mismo momento, pero, a\u00fan m\u00e1s, \u00e9stas est\u00e1n en todos las que las usaron desde el momento en que empezaron a saltar de un uno a otro. Adem\u00e1s, esas palabras en solitario ser\u00e1n de otros, mientras estas palabras se alojen en el l\u00f3bulo frontal de alguien, o ser\u00e1n emitidas por unos labios, hasta que desaparezcan de lo humano. Cuando est\u00e1s s\u00f3lo nunca est\u00e1s solo. S\u00f3lo la palabra de otros puede ser tuya, como otro que dejar\u00e1 alguna marca en ella. Esa marca, que cada uno pone, es la que el arte trata de hacer aparecer.<\/p>\n<p><b>S.R.: <\/b>Eliot dec\u00eda que ning\u00fan verso es libre para quien quiera escribir un buen poema, entre <i>Aguas servidas<\/i> (1981) y <i>La casa devastada<\/i> (2017) hay una extrema coherencia en este proceso escritural, cu\u00e9ntanos: \u00bfc\u00f3mo escribes?, \u00bfc\u00f3mo se hace para mantener una misma propuesta por casi cuatro d\u00e9cadas?<\/p>\n<p><b>C.C:<\/b> Se mantiene porque he tratado de no mantener nada, siempre deslumbrado por lo que se escucha, se ve, se lee, se toca, se respira. Leer y escuchar lo que se perpetra en otros lugares, en otros tiempos, leer y escuchar las palabras lo m\u00e1s alejadas de lo que se estima como literatura. Escuchar la entonaci\u00f3n de idiomas desconocidos, ideogramas que no se sabe que lo son, huellas, senderos, ascensores, naves. La lengua como el feroz deseo de gritar y murmurar que se est\u00e1 vivo.<\/p>\n<p><b>S.R. <\/b>Hace justo diez a\u00f1os atr\u00e1s te hice, para la revista espa\u00f1ola <i>Heterog\u00e9nea<\/i>, una entrevista muy grata, por cierto donde t\u00fa me respond\u00edas que la crisis del lenguaje era un reduccionismo, afirmando que la crisis era del conjunto de la sociedad. \u00bfConfirmas esa respuesta ahora?, \u00bfla crisis es vivir?<\/p>\n<p><b>C.C:<\/b> Confirmo esa apreciaci\u00f3n, sin embargo, en referencia al lenguaje, a\u00fan en sociedades que est\u00e1n en un per\u00edodo de cierta estabilidad, el lenguaje est\u00e1 en constante cambio y tensi\u00f3n, nunca es estable. Ello porque \u00e9ste se construye con el aporte de cada uno de sus usuarios, y, por lo tanto, las versiones de ese lenguaje ser\u00e1n tantas como quienes lo utilizan, y cada uno de los operadores lo carga con su historia y las circunstancias de su momento. En ambos casos, ocultando o exponiendo su inter\u00e9s, sea esto consciente o inconscientemente.<\/p>\n<p class=\"pullquote\">El lenguaje devela y oculta, se instala como una operaci\u00f3n de sentido, y por lo tanto se constituye en una realidad en tanto percibido como tal.<\/p>\n<p><b>S.R.: <\/b>\u00bfD\u00f3nde entran en esta po\u00e9tica la ciudad de Concepci\u00f3n, tu casa natal, Santiago, los compa\u00f1eros de generaci\u00f3n?<\/p>\n<p><b>C.C:<\/b> Donde se comienza a respirar, oler, tocar, ver, donde aparecen los afectos y las amenazas, donde se marca los modelos de relaci\u00f3n que se establece con los otros, el entorno y consigo mismo.\u00a0 Siempre sal\u00ed de ah\u00ed. Entiendo el agua como all\u00ed era, y he visto y ver\u00e9 otras aguas, que har\u00e1n que modifique ese primer l\u00edquido.<\/p>\n<p>Una ciudad industrial, minera de carb\u00f3n y vinculada al mar que no se ve. Casi sin campesinos, pueblo organizado y universidad. Con vientos que evitan la contaminaci\u00f3n y que bota \u00e1rboles de plantaciones, con funcionarios, empleados, profesionales asalariados y algunos comerciantes.<\/p>\n<p>Los obreros, r\u00edos, cerros, la pobreza y los estudiantes, ciencia y arte, terremotos y gas gris\u00fa, huelga del carb\u00f3n y los altos hornos de Huachipato, la industria petroqu\u00edmica, encendida de fuegos en la noche junto a la desembocadura del r\u00edo, la pescada y los mariscos voceados en la calle o en las caletas. Marchan los estudiantes y los mineros con las luces de los cascos encendidas en la ma\u00f1ana nebulosa con olor a mar.<\/p>\n<p>La universidad siempre ah\u00ed, el mural que se hace en la Casa del Arte, los primeros doctores en literatura que regresan de Europa (Hozven, Trivi\u00f1os, Coddou), la importancia de los formalistas rusos y la ling\u00fc\u00edstica, con la mirada en la literatura latinoamericana. Mario Milanca que era de Calbuco, que hab\u00eda pasado por Santiago y estado en Arica, con la Revista <i>Tebaida<\/i>, luego Miquea, Nicol\u00e1s, que lleg\u00f3 en avi\u00f3n de Llai Llai, a las cabinas de estudiantes, con tar\u00e1ntulas rosadas, y los m\u00e1s j\u00f3venes, entonces, Thomas Harris, Juan Zapata, Carlos Decap, Osvaldo Caro, Roberto Henr\u00edquez, y por el costado, entonces, Egor Mardones y Alexis Figueroa. Jazz, rock, m\u00fasica, cine. Estudio y revoluci\u00f3n y aplastamiento, no hay derrota, pues estamos vivos. Todos sabiendo que se pod\u00eda hacer algo m\u00e1s que escribir y reventar la noche, y se hac\u00eda, pero siempre escribir.<\/p>\n<p><b>S.R.: <\/b>\u00bfEscribiendo el lenguaje que interpela a la sociedad?<\/p>\n<p><b>C.C:<\/b> El lenguaje no existe fuera de la sociedad, pero da cuenta de ella, aunque, a veces \u00e9sta oculta en el lenguaje lo que no quiere ver, sin embargo, el lenguaje es cuerpo social y existe en las personas que lo utilizan y transforman; y, por lo mismo, siempre dar\u00e1 cuenta de lo que se muestra y de lo que se oculta. Las respuestas est\u00e1n, lo dif\u00edcil es hacer la pregunta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6>Carlos Coci\u00f1a, poeta chileno\u00a0(izquierda) con el pintor Hugo C\u00e1rdenas en la inauguraci\u00f3n de la Galer\u00b4\u00e2 de Arte\u00a0INFRARROJO, 2017. Foto: Oscar Navarro.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autor complejo, a lo menos, dif\u00edcil de clasificar, Carlos Coci\u00f1a (Concepci\u00f3n, Chile, 1950) llega con su obra desde la m\u00edtica Universidad de Concepci\u00f3n, la misma que generara con Gonzalo Rojas encuentros y talleres que condensaron toda una \u00e9poca en la literatura latinoamericana a fines de los 50 y principios de los 60.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":1977,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2960,4460],"genre":[2011],"pretext":[],"section":[2346],"translator":[2458],"lal_author":[3211,3599],"class_list":["post-1980","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-chile-es","tag-numero-5","genre-interview-es","section-interviews-es","translator-arthur-malcolm-dixon-es","lal_author-carlos-cocina-es-2","lal_author-sergio-rodriguez-saavedra-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1980","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1980"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1980\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32371,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1980\/revisions\/32371"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1977"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1980"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1980"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1980"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=1980"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=1980"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=1980"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=1980"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=1980"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}