{"id":1972,"date":"2018-01-27T23:56:06","date_gmt":"2018-01-28T05:56:06","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/01\/five-flash-nonfictions-fabio-morabito\/"},"modified":"2024-04-16T06:51:10","modified_gmt":"2024-04-16T12:51:10","slug":"five-flash-nonfictions-fabio-morabito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/01\/five-flash-nonfictions-fabio-morabito\/","title":{"rendered":"Cinco microensayos de Fabio Mor\u00e1bito"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Helvetica}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px}<br \/>p.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p6 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p7 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times}<br \/>span.s1 {font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/><\/style>\n<div><\/div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Helvetica}<br \/>span.s1 {font: 12.0px Times}<br \/><\/style>\n<p><b>Un diccionario est\u00fapido <\/b><\/p>\n<p>Lo compr\u00e9 hace a\u00f1os en una librer\u00eda de viejo, cuyo due\u00f1o me previno: &#8220;Es un diccionario est\u00fapido. Si le interesa, se lo dejo a buen precio&#8221;. Lo compr\u00e9 porque era barato y me atrajo la idea de poseer un diccionario est\u00fapido. En mi casa lo abr\u00ed y busqu\u00e9 la definici\u00f3n de casa: &#8220;Construcci\u00f3n regular, por lo general con techo y ventanas, de distintos materiales y formas, que defiende al ser humano de la intemperie y los peligros exteriores&#8221;. Me pareci\u00f3 una definici\u00f3n muy sensata. Consult\u00e9 el diccionario de la Real Academia, que define &#8220;casa&#8221; escuetamente: &#8220;Edificio para habitar&#8221;. Rele\u00ed la definici\u00f3n del diccionario est\u00fapido y, en efecto, comparada con el laconismo del DRAE, era algo desmesurada. \u00bfPor qu\u00e9 construcci\u00f3n &#8220;regular&#8221;? \u00bfPuede ser irregular una construcci\u00f3n? \u00bfY por qu\u00e9 reducir la casa a un espacio defensivo? La definici\u00f3n del DRAE era inmejorable. Nada de regularidad o irregularidad, nada de techos y ventanas, nada de defenderse del exterior. Busqu\u00e9 &#8220;jard\u00edn&#8221; en el diccionario est\u00fapido: &#8220;Pedazo de la casa, de diferente forma y tama\u00f1o, con plantas y flores, por lo general cercado y para retozo de los que viven en ella&#8221;. Busqu\u00e9 &#8220;jard\u00edn&#8221; en el DRAE y le\u00ed: &#8220;Terreno donde se cultivan plantas con fines ornamentales&#8221;. Conciso y sin vuelta de hoja, ni siquiera se mencionan las flores. Cerr\u00e9 el diccionario est\u00fapido y lo guard\u00e9 en el librero. Pecaba de locuaz y fantasioso, pero no era nada est\u00fapido. Ya puestos, es m\u00e1s est\u00fapido un diccionario que al hablar de un jard\u00edn no menciona las flores y trae &#8220;plantas con fines ornamentale&#8221;, lo que obligar\u00e1 a m\u00e1s de uno a hacer una nueva consulta, mientras &#8220;flores&#8221; lo entienden hasta los ni\u00f1os. Pero recurrir a definiciones que de tan lac\u00f3nicas nos encarcelan a menudo en un c\u00edrculo de definiciones sin fin, tampoco es una estupidez, porque no es cierto que todos entendemos la palabra &#8220;flores&#8221;, ya que quiz\u00e1 excepto los ni\u00f1os nadie entiende cabalmente ninguna palabra, ni con la ayuda de un diccionario que por abundar en sentido com\u00fan nos parece est\u00fapido, ni de otro que por carecer por completo de \u00e9l nos lo parece a\u00fan m\u00e1s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>La poes\u00eda y la cara<\/b><\/p>\n<p>Seg\u00fan los ling\u00fcistas, en los balbuceos anteriores al aprendizaje del idioma materno el ni\u00f1o es capaz de proferir los sonidos de todas las lenguas, suprema capacidad que pierde para siempre tan pronto como empieza a hablar. A cambio de proveernos de lenguaje el idioma materno suprime aquellos sonidos que le son ajenos, como si en el ni\u00f1o tuviera lugar una lucha entre todos los idiomas y aquel que se corona vencedor procediera de inmediato a abolir la menor huella de los otros. As\u00ed, el feliz interludio en que el ni\u00f1o ensaya todas las emisiones posibles de sonido se termina con su ingreso al mundo del habla. Pero algo en nosotros no olvida la dicha de esos balbuceos, cuando tal vez fuimos creativos como nunca. La poes\u00eda, con su ruptura de la uniformidad sem\u00e1ntica y fon\u00e9tica, es la mayor tentativa de revivir esa libertad articulatoria, ese para\u00edso del que fuimos expulsados por el idioma que hablamos. Antes de decir lo que dice, de comunicar una idea o una experiencia, un poema es una ruptura de la dicci\u00f3n acostumbrada, un balbuceo liberador, la reminiscencia de un idiomaa \u2014el verdadero idioma materno\u2014 proveedor de todas las articulaciones posibles, o sea de todas las muecas. S\u00ed, porque el placer que nos causan la rima y las aliteraciones, las consonancias y asonancias de palabras, el ritmo a partir de una repetici\u00f3n y las variaciones a partir de una palabra, es de la misma clase del que nos lleva a estirar y a contraer la cara, como quien busca una cara m\u00e1s primitiva, tal vez aquella que tuvo a su disposici\u00f3n por \u00fanica vez el arpegio completo del lenguaje. Por eso, en los talleres de poes\u00eda deber\u00eda trabajarse con la m\u00edmica y el dislate facial, acompa\u00f1ados de la emisi\u00f3n de sonidos de toda clase, a cual gutural y estridente, mejor, a fin de dilatar el espectro de nuestro aparato emisor, a la par que el de nuestro o\u00eddo y, de este modo, rearticular m\u00fasculos y nervios olvidados para diversificar nuestra cara, prematuramente fijada por el idioma materno. La poes\u00eda, pues, como un vivificador no s\u00f3lo de la prosa y del idioma, sino tambi\u00e9n del semblante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>El justificante perfecto<\/b><\/p>\n<p>Me fascina la an\u00e9cdota de aquel hombre a quien su mujer le pidi\u00f3 que escribiera un justificante para su hijo que hab\u00eda faltado a la escuela. Mientras ella se apura en los preparativos para salir con el ni\u00f1o rumbo al colegio, el hombre lucha en la mesa del comedor con el justificante: quita una coma, vuelve a ponerla, tacha la frase y escribe una nueva, hasta que la mujer, que est\u00e1 esperando en la puerta, pierde la paciencia, le arranca la hoja de las manos y sin ni siquiera sentarse garabatea unas l\u00edneas, pone su firma y sale corriendo. Era s\u00f3lo un justificante escolar, pero para el marido, que era un conocido escritor, no hab\u00eda textos inofensivos y aun el m\u00e1s intrascendente planteaba problemas de eficacia y de estilo. Quise escribir el justificante perfecto, confes\u00f3 el hombre en una entrevista, y no me extra\u00f1a, porque escritor es aquel que se enfrenta al fracaso de escribir y hace de ese fracaso, por decirlo as\u00ed, su misi\u00f3n, mientras los dem\u00e1s sencillamente redactan. Podemos estirar esa an\u00e9cdota e imaginar a alguien que, soga en mano, a punto de colgarse de una viga del techo, se dispone a redactar unas l\u00edneas de despedida, toma un l\u00e1piz y escribe la consabida frase de que no se culpe a nadie de su muerte. Hasta ah\u00ed va bien la cosa, pero decide a\u00f1adir unas l\u00edneas para pedir disculpa a sus seres queridos y, como es un escritor, deja de redactar y se pone a escribir. Dos horas despu\u00e9s lo encontramos sentado a la mesa, la soga olvidada sobre una silla, tachando adjetivos y corrigiendo una y otra vez la misma frase para dar con el tono justo. Cuando termina est\u00e1 agotado, tiene hambre y lo que menos desea es suicidarse. El estilo le ha salvado la vida, pero quiz\u00e1 fue por el estilo que quiso acabar con ella; tal vez uno de los resortes de su gesto fue la convicci\u00f3n de ser un escritor fallido y tal vez lo sea, como lo son todos aquellos que pretenden escribir el justificante perfecto, que son los \u00fanicos a quienes vale la pena leer. Escriben para justificar que escriben, la pluma en una mano y una soga en la otra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>El mudo taciturno<\/b><\/p>\n<p>Me contaron el siguiente error de traducci\u00f3n. En una novela extranjera aparec\u00eda un personaje que quedaba anonadado frente a un suceso ins\u00f3lito. Donde el autor escribi\u00f3 &#8220;qued\u00f3 anonadado&#8221;, el traductor al espa\u00f1ol prefiri\u00f3 la palabra &#8220;enmudeci\u00f3&#8221;, lo cual no estar\u00eda mal, si no fuera porque el personaje en cuesti\u00f3n era mudo de nacimiento. El traductor hizo enmudecer a un mudo. Se trata de una torpeza, mas no de un error, porque lo de enmudecer se dice en sentido figurado y, por lo tanto, puede aplicarse tambi\u00e9n a los mudos, quienes, como todos saben, utilizan un lenguaje de se\u00f1as, tan lleno de sentidos figurados como el nuestro y, por consiguiente, tienen el derecho de &#8220;enmudecer&#8221; igual que nosotros. Dicho de otro modo, hay mudos que hablan m\u00e1s y mudos que hablan menos, por eso es posible imaginarse un di\u00e1logo en el que un mudo se queje con otro mudo de la excesiva locuacidad de un tercer mudo, y diga: &#8220;Fulano habla hasta por los codos&#8221;, y el otro mudo, que es sordomudo de nacimiento, replique: &#8220;S\u00ed, tan pronto como empieza a hablar, dan ganas de taparse las orejas&#8221;, frase absurda desde luego, pues ser\u00eda m\u00e1s l\u00f3gico que dijera &#8220;dan ganas de taparse los ojos&#8221;, siendo el idioma de los sordomudos un idioma de se\u00f1as. Todo esto nos muestra que dos sordomudos que se quejen de la verbosidad de un tercero, que es tan mudo como ellos, est\u00e1n <i>hablando<\/i>, o sea usando la voz, igual que todos. El hecho de que en ellos la voz haya sido sustituida por ademanes, no la hace menos voz, y ellos no son ni un \u00e1pice menos hablantes que los que s\u00ed &#8220;hablan&#8221;, y lo demuestran justamente al decir disparates, o sea hablando en sentido figurado, sin el cual no hay lenguaje humano entendible. Pero hay algo m\u00e1s, y es que mientras los no mudos no logremos entender que algunos mudos son m\u00e1s &#8220;mudos&#8221; que otros, o sea que hay mudos de pocas palabras; mientras no podamos concebir a un mudo taciturno, o a un mudo que enmudece de golpe, o a un sordo que se tapa las orejas, no podremos entender a nadie que sea diferente de nosotros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Por qu\u00e9 traducimos<\/b><\/p>\n<p>Tal vez la gente de los siglos venideros se preguntar\u00e1 c\u00f3mo fue posible que en nuestra \u00e9poca hubo tantas traducciones y que gracias a ellas ning\u00fan idioma del planeta, ni los hablados por unos pocos individuos, quedara separado totalmente de los otros. La pobreza ling\u00fc\u00edstica que les tocar\u00e1 vivir, hecha de dos o tres lenguas maestras, si no es que de una sola, los inclinar\u00e1 a ver nuestro tiempo sumergido en un caldo idiom\u00e1tico inagotable, constituido por innumerables lenguas y cientos de miles de traducciones conect\u00e1ndolas a todas ellas, desde las m\u00e1s habladas hasta las m\u00e1s remotas, traducciones hechas a menudo a partir de otras traducciones. Les causar\u00e1 admiraci\u00f3n ese ejercicio difundido de metamorfosis, de mimetismo cerebral y de identificaci\u00f3n portentosa. Incluso pensar\u00e1n que traducir de un idioma a otro era nuestra preocupaci\u00f3n constante y nuestro entretenimiento principal. Con apenas dos o tres lenguas funcionando en todo el planeta, no faltar\u00e1n tampoco quienes pondr\u00e1n en duda que en nuestra \u00e9poca pudieron existir cientos de miles de idiomas articulados en complejos \u00e1rboles de parentesco, con otro tanto n\u00famero de dialectos derivados de esos idiomas, lo bastante dis\u00edmiles como para hacer dificultosa la comunicaci\u00f3n entre regiones y poblados pr\u00f3ximos. Se preguntar\u00e1n entonces c\u00f3mo pudo ser posible vivir en un mundo as\u00ed, trasladarse en un mundo as\u00ed, enamorarse en un mundo as\u00ed, y una vez que se les demostrara que efectivamente las cosas hab\u00edan marchado de ese modo, concluir\u00e1n que el n\u00famero de traductores necesarios para sobrellevar esta monstruosa diversidad ling\u00fc\u00edstica debi\u00f3 de haber sido enorme, inconmensurable, y que la traducci\u00f3n en todas sus facetas debi\u00f3 de ocupar pr\u00e1cticamente todos los intersticios de nuestra vida cotidiana, y cuando los historiadores les prueben, documentos en mano, que no fue absolutamente as\u00ed y que s\u00f3lo una porci\u00f3n microsc\u00f3pica de la poblaci\u00f3n se dedicaba a esos menesteres, sacudir\u00e1n la cabeza agradeciendo haber nacido en una \u00e9poca tan alejada de la nuestra.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Textos publicados en\u00a0<em>El idioma materno\u00a0<\/em>de Fabio Mor\u00e1bito, Sexto Piso 2014<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo compr\u00e9 hace a\u00f1os en una librer\u00eda de viejo, cuyo due\u00f1o me previno: \u00abEs un diccionario est\u00fapido. Si le interesa, se lo dejo a buen precio\u00bb. Lo compr\u00e9 porque era barato y me atrajo la idea de poseer un diccionario est\u00fapido. En mi casa lo abr\u00ed y busqu\u00e9 la definici\u00f3n de casa: \u00abConstrucci\u00f3n regular, por lo general con techo y ventanas, de distintos materiales y formas, que defiende al ser humano de la intemperie y los peligros exteriores\u00bb. Me pareci\u00f3 una definici\u00f3n muy sensata.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":1969,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[27,2956,4460],"genre":[2020],"pretext":[],"section":[2377],"translator":[2525],"lal_author":[3038],"class_list":["post-1972","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-flash-fiction","tag-mexico-es","tag-numero-5","genre-nonfiction-es","section-nonfiction-es","translator-curtis-bauer-es-2","lal_author-fabio-morabito-es-2"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1972","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1972"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1972\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32367,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1972\/revisions\/32367"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1969"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1972"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1972"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1972"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=1972"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=1972"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=1972"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=1972"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=1972"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}