{"id":1928,"date":"2018-01-26T17:01:55","date_gmt":"2018-01-26T23:01:55","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2018\/01\/outside-which-forces-its-way-or-writing-victoria-de-stefano-arturo-gutierrez-plaza\/"},"modified":"2024-04-16T06:10:10","modified_gmt":"2024-04-16T12:10:10","slug":"outside-which-forces-its-way-or-writing-victoria-de-stefano-arturo-gutierrez-plaza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/01\/outside-which-forces-its-way-or-writing-victoria-de-stefano-arturo-gutierrez-plaza\/","title":{"rendered":"&#8220;El afuera que se adentra o la escritura de Victoria de Stefano&#8221; de Arturo Guti\u00e9rrez Plaza"},"content":{"rendered":"<div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Arial}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px Times}<br \/>span.s1 {font: 12.0px Times}<br \/><\/style>\n<\/div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; color: #363132}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; color: #363132; min-height: 15.0px}<br \/>span.s1 {color: #00000a}<br \/><\/style>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Hace m\u00e1s de media centuria, en 1962, el escritor peruano Mario Vargas Llosa obtuvo el prestigioso premio de novela Seix Barral, en Barcelona, \u200b\u200bEspa\u00f1a, por su libro <\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">La ciudad y los perros<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Este evento se ha se\u00f1alado como el inicio del llamado \u201cboom\u201d literario latinoamericano \u2014m\u00e1s por ceder a los deseos de identificar en los procesos culturales un punto de origen, que por constituir una partida de nacimiento verificable\u2014. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Muchos piensan que a partir de ese momento la literatura de este lado del planeta alcanzada por primera vez estatura universal, al hacerse visible y accesible a lectores de todas partes del mundo y de distintas lenguas. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ha corrido, sin embargo, agua de all\u00e1 para ac\u00e1 y desde hace tiempo son otras y m\u00e1s diversas las visiones, sospechas y muchas circunstancias que han encauzado el devenir de la literatura latinoamericana, adentrados ya en el Siglo XXI. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Entre los legados del llamado \u201cboom\u201d habr\u00eda que contabilizar esa capacidad de concreci\u00f3n de espacios imaginarios, m\u00edtico-literarios, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Tal vez anclados a pr\u00e1cticas culturales y de vida, cotidianas y ancestrales en Latinoam\u00e9rica, cuya indagaci\u00f3n y representaci\u00f3n resulte consustancial a varios de los proyectos narrativos que participaron en ese fen\u00f3meno literario y editorial. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">All\u00ed est\u00e1n y estar\u00e1n siempre esas poblaciones pre\u00f1adas de ins\u00f3litas historias y sagas familiares, llamadas Macondo, Comala o Santa Mar\u00eda, nacidas de la escritura y la imaginaci\u00f3n de Garc\u00eda M\u00e1rquez, Rulfo u Onnetti.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">En Venezuela se podr\u00eda dar cuenta de otros casos, en los que sus escritores, siendo fieles a previas toponimias, les han obtenido un estatuto distinto existencial a poblados remotos o dejados en el olvido, como Ortiz o Altagracia, por ejemplo, cuya instauraci\u00f3n en la conciencia nacional deriva del poder de persuasi\u00f3n literaria de las obras de Miguel Otero Silva o Salvador Garmendia. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">O uno m\u00e1s emblem\u00e1tico a\u00fan, posiblemente sin parang\u00f3n en la literatura venezolana, como el de Canoabo, por gracia de la poes\u00eda de Vicente Gerbasi; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">poeta cuyo parentesco con Victoria de Stefano no s\u00f3lo se desprende del hecho de ser, ambos, hijos de inmigrantes italianos y haber transitado con sus familias la distancia oce\u00e1nica entre las orillas de Italia y Venezuela para adquirir en este pa\u00eds su nacionalidad y su lengua, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">sino sobre todo por compartir una concepci\u00f3n de lo literario, observada seg\u00fan de Stefano en Gerbasi -y seg\u00fan nosotros tambi\u00e9n en ella- caracterizada por \u201cel poder aglutinador de la subjetividad\u201d. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Esta condici\u00f3n, por lo dem\u00e1s, en el caso de Stefano posee especial singularidad, pues no supone divorcio alguno del recuento objetivo, del inventario erudito, del desentra\u00f1amiento acumulativo de los elementos observables de una realidad que, si bien aparentemente es s\u00f3lo descrita, sinceramente se exacerba en la percepci\u00f3n memoriosa como dato absorbido por una subjetividad vigilante. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Y ser\u00e1 desde all\u00ed, desde esa intimidad irrenunciable, desde donde de Stefano contraponga a todos estos lugares antes mencionados, vigentes en la \u00e9pica del \u201cboom\u201d, del cual ella no form\u00f3 parte y probablemente tampoco comparti\u00f3 muchos de sus s\u00edntomas, un lugar distinto, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">propio y com\u00fan al mismo tiempo, del que nacen todos ellos, o mejor a\u00fan, un lugar cuyo nombre no responde a la fidelidad geogr\u00e1fica, hist\u00f3rica o imaginativa a la que se circunscribe a un escritor, en cuanto deudor y part\u00edcipe de una determinada cultura. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Su obra nace, apuesta, se constituye, padece y rescata ese \u00fanico espacio cuyo nombre gen\u00e9rico cede en pr\u00e9stamo a una de sus novelas, como signo definitorio de su tentativa literaria: \u201cel lugar del escritor\u201d. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Pues si hay una frase que baste para englobar y reordenar la ya extensa obra de Stefano (8 novelas, 3 libros de ensayos y un diario, desde 1970 hasta el presente), no atendiendo a cronolog\u00edas sino a la preponderancia de ciertos signos dentro del sistema literario establecido por las relaciones existentes entre los libros que conforman esa obra, sin duda, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">en el caso de la de Victoria de Stefano, \u00e9sta ser\u00eda. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Desde ese, su lugar permanente, el del escritor y el de la escritura, transcurri\u00f3 ya casi medio siglo, esta novelista y ensayista venezolana nacida en Rimini, Italia, en 1940, no ha hecho otra cosa sino reiterar con rigor y solvencia su pasi\u00f3n por explore las posibilidades expresivas de esa lengua que le obsequiaran sus padres al sembrarla entre nosotros, para crear una obra de car\u00e1cter excepcional, \u00fanica y extra\u00f1a en Venezuela, singular y entra\u00f1able en la literatura escrita en castellano.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">En una conocida colecci\u00f3n de aforismos denominada \u201cConsideraciones acerca del pecado, el dolor, la esperanza y el camino\u201d, Franz Kafka, autor varias veces citado por los personajes de las novelas de Victoria de Stefano y manifiestamente admirado por la autora, dice lo siguiente : &#8220;No es necesario que salgas de casa. Qu\u00e9date a tu mesa y escucha. Ni siquiera escuches, espera solamente. Ni siquiera esperes, qu\u00e9date completamente solo y en silencio. El mundo llegar\u00e1 a ti para hacerse desenmascarar, no puede dejar de hacerlo, se prosternar\u00e1 ext\u00e1tico a tus pies&#8221;. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Esta imperativa mantenida bien podr\u00eda servir de ep\u00edgrafe al compendio de la obra de Victoria de Stefano. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Son muchos los pasajes en varias de sus novelas en las que alg\u00fan personaje pone de relieve la necesidad y la preponderancia de ese espacio en la psiquis y el \u00e1nimo del escritor. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ese espacio, esa peque\u00f1a habitaci\u00f3n desde la que se vive y rememora la existencia propia y ajena, desde la que se convoca al mundo para hacer plural la m\u00e1s raigal intimidad. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">As\u00ed lo afirma Claudia, esa escritora, suerte de \u201calter ego\u201d de Victoria: \u201cUn cuarto es el mundo, el mundo cabe en un cuarto, el mundo cabe el cuarto, nos cabe. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u00bfOyes c\u00f3mo crujen las puertas al cerrarse? <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Las sombras crecen, se hinchan, dir\u00edase que con la mejor levadura. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Es el mundo que esta por entrar. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">El cuarto se est\u00e1 llenando hasta el borde, un borde, por lo dem\u00e1s, del que carece. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Est\u00e1 colmado; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">colmado de m\u00ed, colmado de mundo, repleto como una colmena. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Vivo, hormigueante\u201d. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Todo lo que acontece en la literatura ocurre all\u00ed, pues no es otro el lugar del ritual donde la p\u00e1gina deja de ser espacio por llenar, tras la fatiga, la insistencia y la determinaci\u00f3n; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">por eso dice: <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u201cUna l\u00ednea, otra l\u00ednea, l\u00ednea tras l\u00ednea, y con esas, casi l\u00edneas sin darme cuenta, se ir\u00eda armando una p\u00e1gina, otra p\u00e1gina, la p\u00e1gina subsiguiente, y as\u00ed las l\u00edneas ser\u00edan p\u00e1ginas y las p\u00e1ginas sumando p\u00e1ginas llegar\u00edan a formar libros: hermoso porvenir de una segunda vida a continuacion de esta. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Paciencia y dedicaci\u00f3n, insuperable regla de vida. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">A falta de aptitudes, paciencia y obstinaci\u00f3n, cualidades cada vez m\u00e1s refinadas de disciplina y trabajo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Paciencia y tenacidad, la paciencia de un buey, la tenacidad de un criminal: la m\u00e1s alta capacidad de resistencia\u201d. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">No se trata, por tanto, de un espacio que se viva pasivamente, despojado de penurias, tampoco es una versi\u00f3n de un Para\u00edso posible, como la biblioteca imaginada por Borges o el terru\u00f1o gerbasiano, del cual el mismo poeta afirmara en unos versos: \u201c Los oriundos del Para\u00edso\/son de Canoabo\u201d. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Es m\u00e1s bien el lugar de la inevitable y perpetua b\u00fasqueda, donde junto a la conciencia del fracaso anida la certeza de la imposible perfecci\u00f3n. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Lugar donde la tarea del escritor se transmuta si no en oficio tant\u00e1lico, en elegida condena, pues como afirma uno de sus personajes: \u201cCorregir no es, como creen algunos, trabajo de limpieza, tachar aqu\u00ed, agregar all\u00e1, un punto aqu\u00ed, una coma all\u00e1, corregir es una demente y constante rectificaci\u00f3n, es ponerlo todo de cabeza cuando se cre\u00eda que todo se enfermaba en pie. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">De nuevo, una vez m\u00e1s desde el principio y otras tantas veces m\u00e1s de principio a fin. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Con ese ardor se cavan tumbas, la propia tumba. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Con ese ardor se tiran patrimonios enteros por la ventana. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">De nuevo, otra vez de principio a fin. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u00bfSon las astucias, las destrezas del oficio, no? <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Se lo alcanza muy tarde, a costa de mucho, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">y cuando se est\u00e1 cerca de conseguirlo, cerca de la tierra prometida, pierde toda fascinaci\u00f3n. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u00bfEra esto, apenas esto, solo esto, este infinito yermo sin principio ni fin?\u201d<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">En esta incesante tarea no hay diferencia alguna entre el escritor que se planta en este lugar y el artista en todos los alrededores. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Y habr\u00eda que empezar por aclarar que para Stefano el escritor no es otra cosa que un oficiante de la palabra, un artista que construye mundos con ellas y desde ellas; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">y que al construir esos mundos intenta penetrar en los pasadizos de su propia conciencia, hermanado con el lector, ambos portadores de una misma condici\u00f3n: lo humano. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ser\u00eda interminable rehacer ac\u00e1 la lista de referencias a fil\u00f3sofos, pensadores, cient\u00edficos, poetas, narradores, ensayistas, pintores, escultores, m\u00fasicos y artistas en general, que pueblan las p\u00e1ginas de esta obra. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Todos ellos forman parte de ese lugar (llam\u00e9moslo el de la creaci\u00f3n) pues son c\u00f3mplices de una misma trama.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Thomas Berhard, escritor austr\u00edaco que sin duda pertenece a la misma estirpe novel\u00edstica de Victoria de Stefano, le atribu\u00eda a uno de sus personajes de la novela, <\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">El sobrino de Wittgenstein,<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">la llamada enfermedad de la numeracion. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">De este modo la describ\u00eda: \u201cDurante semanas, durante meses, por ejemplo, cuando voy en tranv\u00eda a la ciudad, me veo obligado, al mirar por la ventanilla, a contar los intervalos que hay entre las ventanas de los edificios, o las propias ventanas, o las puertas, o los intervalos entre las puertas, y cuanto m\u00e1s aprisa va el tranv\u00eda m\u00e1s aprisa tengo que contar y no puedo dejar de contar hasta llegar al borde de la locura, seg\u00fan pienso\u201d. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Se me ocurre imaginar que en el caso de la novel\u00edstica de de Stefano, ese tranv\u00eda no es otro que la memoria, capaz de recorrer aceleradamente inmensas distancias en procura del desolvido, de esos recuerdos que no obstante tambi\u00e9n son invenci\u00f3n. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Por ello la descripci\u00f3n exhaustiva y una infinita red de relaciones, de citas, de objetos, de situaciones, de reflexiones, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">de digresiones toman cuerpo en este espacio narrativo brindando una acabada sensaci\u00f3n de detenci\u00f3n y densidad, ajena a la tradicional inercia de la novela de intrigas, sorpresas, efectos y aventuras. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Tal vez podamos hablar de una novel\u00edstica de la quietud que va al encuentro de los umbrales, de los puntos de quiebre o de inflexi\u00f3n desde los cuales se detona la memoria creadora para trenzar historias que cabalgan unas sobre otras, recorriendo el inventario de los recuerdos hasta el agotamiento. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">O quiz\u00e1s, como dice uno de los personajes de <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">de los puntos de quiebre o de inflexi\u00f3n desde los cuales se detona la memoria creadora para trenzar historias que cabalgan unas sobre otras, recorriendo el inventario de los recuerdos hasta el agotamiento. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">O quiz\u00e1s, como dice uno de los personajes de <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">de los puntos de quiebre o de inflexi\u00f3n desde los cuales se detona la memoria creadora para trenzar historias que cabalgan unas sobre otras, recorriendo el inventario de los recuerdos hasta el agotamiento. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">O quiz\u00e1s, como dice uno de los personajes de<\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">La noche llama a la noche<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">, refiri\u00e9ndose a las novelas de Marcel Proust, escritor por el que sin duda de Stefano siente especial afinidad, se trata de obras cuya \u201cfortuna proviene de que el libro termina cuando la novela comienza o, por decirlo as\u00ed, no termina nunca de empezar, jam\u00e1s, jam\u00e1s\u201d. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">O dicho en otros t\u00e9rminos, recordando a Cort\u00e1zar, son novelas en las que no se gana ni se pierde, ni por puntos ni por nocaut, pues la pelea se disuelve o se posterga en el mismo acto de advertirla. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Como un c\u00f3ndor, el narrador en esta novel\u00edstica se detiene en las alturas y planea sobre s\u00ed mismo, en c\u00edrculos, una y otra vez, observando sin prisa los accidentes monta\u00f1osos, las vetas de la memoria. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Y esto lo hace no con un lenguaje que busca enmascarar, o descentrar el signo verbal, nada m\u00e1s alejado de la intenci\u00f3n est\u00e9tica de Victoria de Stefano que el barroquismo, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">el adorno superfluo o el malabar metaf\u00f3rico. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">M\u00e1s que descentrar, la tarea primordial del mecanismo que pone en marcha este cuerpo narrativo es la del desentra\u00f1amiento. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">La escena que se nos ofrece es la de la incesante b\u00fasqueda, el af\u00e1n de conocimiento y la recurrida indagaci\u00f3n desde las entra\u00f1as de la conciencia, siempre vigilada por la certeza de la incertidumbre, esa \u201cconsciencia superlativa que se engendra a s\u00ed misma\u201d, como dir\u00eda el escritor de<\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">La noche llama a la noche<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\"> , recordando a Proust. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ac\u00e1 todo recuento exhaustivo, toda multiplicaci\u00f3n de historias gira en torno a las mismas preguntas, irradiadas desde un centro com\u00fan de exploraci\u00f3n: la existencia humana y la indescifrable urdimbre sobre la que transcurre.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Entre los motivos que podemos ver como umbrales, como puntos l\u00edmites, de inflexi\u00f3n o de quiebre, a partir de los adecuados este mecanismo narrativo alimentado por la memoria se detona en m\u00faltiples direcciones (pues como lo ha dejado anotado la autora de <\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Lluvia<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\"> en su diario , el d\u00eda 18 de junio: \u201csiempre es m\u00e1s veraz lo que cre\u00edamos olvidado e irrumpe repentinamente\u201d), estar\u00edan: el fracaso y el desenga\u00f1o en el orden hist\u00f3rico, pol\u00edtico y social; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">la vejez o la inminencia de la muerte; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">la depresi\u00f3n; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">los accidentes; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">las tragedias naturales; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">el suicidio; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">las relaciones familiares; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">la figura del padre y de la madre; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">la maternidad y la labor del escritor; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">el deseo de soledad; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">y por supuesto, la escritura misma y la percepci\u00f3n del sinsentido de la vida ante el paso del tiempo y la obra inacabada.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ahora bien, si quisi\u00e9ramos ver la contraparte de ese espacio, de ese \u201clugar del escritor\u201d donde se inicia la faena narrativa implicada en esta obra, si quisi\u00e9ramos identificar un elemento que pudiera simbolizar las vicisitudes del mundo exterior previamente observadas, grabadas o imaginadas por quien escribe desde el resguardo de su habitaci\u00f3n, \u00e9ste podr\u00eda representarse por medio de la lluvia. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Tampoco en vano es el t\u00e9rmino que le da nombre a una de sus m\u00e1s estimadas novelas. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ni resulta ocioso observar que es un elemento presente en casi todas, si no en todas ellas. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Un elemento que nos habla en susurros o en gritos para darnos noticias de lo que acontece al otro lado, en ese afuera que se adentra, se hace interior y adensa en la escritura. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Valg\u00e1monos de un pasaje de <\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Por el camino de Swan<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">para expresar esa misma sensaci\u00f3n y esa magistral detenci\u00f3n descriptiva en los detalles que tambi\u00e9n encontramos en tantas de las p\u00e1ginas de Victoria de Stefano y que como dice la narradora de <\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Lluvia<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\"> : \u201cson nada m\u00e1s y nada menos que el propio estar haciendo aparici\u00f3n en el todo \u201d. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">As\u00ed lo expresa Marcel en <\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">En busca del tiempo perdido<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">: \u201cUn golpecito en el cristal, como si hubieran tirado algo; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">luego, un caer ligero y amplio, como de granos de arena lanzados desde una ventana arriba, y por fin, ese caer que se extiende, toma reglas, adopta un ritmo y se hace fluido, sonoro, musical, incontable, universal: llueve\u201d . <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Al inicio de la novela de Stefano nos encontramos con esta frase: \u201cEn el silencio oy\u00f3 un crepitar suave, melanc\u00f3lico. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u00bfEran las hojas de los \u00e1rboles o el gotear de la lluvia que estaba de vuelta?\u201d <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">En ambos casos lo que sucede afuera se sospecha y es captado por el sentido de la audici\u00f3n. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">El escritor describe e imagina lo que escucha como si lo viera. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Su escritura sigue el ritmo de lo que no ve pero imagina, para dar aliento a una atm\u00f3sfera expansiva donde el afuera y el adentro se condensan a trav\u00e9s de un lenguaje que comienza a gotear sobre la p\u00e1gina. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Y en este plano, ya no hay diferenciaci\u00f3n alguna entre el novelista (que aborda la escritura consciente de las posibilidades sonoras de la lengua, de sus matices r\u00edtmicos y mel\u00f3dicos, de su eufon\u00eda y su capacidad de sugesti\u00f3n) y el poeta. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">No es fortuito que uno de los m\u00e1s l\u00facidos, penetrantes y rigurosos estudios de la obra de Baudelaire jam\u00e1s escrito sea de la autor\u00eda de de Stefano (<\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Poes\u00eda y Modernidad, Baudelaire<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Caracas: FEHE-UCV: 1984 \/ USB-Equinoccio: 2006). <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Su vocaci\u00f3n de novelista y ensayista no la desvincula de las preocupaciones que con respecto al lenguaje comparte con el poeta. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Su caso no es el de Faulkner, escritor, por cierto, de influencia decisiva en la generaci\u00f3n del boom latinoamericano, inventor de ese otro espacio m\u00edtico literario llamado Yoknapatawpha y poseedor al igual que Joyce, Proust o Kafka de una de las m\u00e1s prodigiosas prosas del siglo XX, quien probablemente desenga\u00f1ado y tal vez con algo de iron\u00eda, tiempo despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n en 1924 de su \u00fanico libro de poes\u00eda, llegara a afirmar: \u201cYo quer\u00eda ser poeta; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">descubr\u00ed muy pronto que no pod\u00eda ser un buen poeta, as\u00ed que prob\u00e9 con algo en lo que pudiera ser un poco mejor. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Me veo como un poeta fracasado\u201d. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">El personaje novelista de <\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">La noche llama a la noche,<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">nos dice: \u201cCada novelista no hace m\u00e1s que aumentar las dificultades de serlo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">La parte artesanal es la que se complica. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Las obras mayores las llevan al l\u00edmite, las menores enturbian y circunscriben ese l\u00edmite en la constancia del \u00abestilo\u00bb y en el refinamiento t\u00e9cnico. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u00a1Con dudas tendr\u00e9 que luchar para persistir! \u00a1Vencer, tambi\u00e9n vencer! <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Un intermedio para leer <\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">No impid\u00e1is la m\u00fasica<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\"> de Paul Claudel. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Escrito extraordinariamente hermoso y virulento. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">La maravillosa prosa de los poetas\u201d. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Pero en qu\u00e9 se diferencia la prosa de este personaje-novelista (tambi\u00e9n <\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">alter ego<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">de Victoria de Stefano) de la de ese poeta que admira, cuando escribe lo siguiente: \u201cEs una maravilla todo lo que puede hacerse con palabras. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Aunque el n\u00famero de ellas es limitado, y mucho m\u00e1s limitado aquel con el que cuenta cada uno de nosotros. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Nos servimos casi siempre de las mismas, las propias palabras, las de nuestra discordia y nuestros deseos, las que llevamos grabadas en nuestra mente como incisiones en la corteza de los \u00e1rboles. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Toda palabra es una confesi\u00f3n y anida un secreto\u201d. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Para a\u00f1adir luego: \u201cHay en m\u00ed una marcada preferencia por la melod\u00eda interna, callada, por la escritura l\u00e1nguida (\u2026) Es una maravilla que las palabras y los gestos sean signos de la penuria del hombre; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">es una maravilla que \u00e9l haya hecho de su inteligencia una fecunda constelaci\u00f3n de sentidos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Es una maravilla que tantas dilataciones, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">que muchas capaces duplicidades constituyen la trama fr\u00e1gil y sutil de nuestra servidumbre. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Es una maravilla haber logrado interceptar un rayo de sol para que, de rebote, vaya desde nosotros hacia el mundo Y es esta gloria la que nos ha cubierto de medallas. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Esta gloria y estas heridas\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Este lenguaje deslumbrante, r\u00edtmico y penetrante con el que Victoria de Stefano nos interpela como lectores, p\u00e1gina tras p\u00e1gina, no se detiene en diferenciaciones gen\u00e9ricas. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Pues se trata de una escritura que desborda toda posible preceptiva, al tener plena conciencia de la amenaza de las limitantes que pretenden rotular las caracter\u00edsticas de cada g\u00e9nero. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">De tal modo, la reflexi\u00f3n que tiene lugar en el \u00e1mbito ensay\u00edstico, referida a temas como el \u201clugar del escritor\u201d en la sociedad moderna, el compromiso art\u00edstico y vital inherente al oficio de escribir, la dimensi\u00f3n biogr\u00e1fica del texto creativo, el espacio narrativo como amplificaci\u00f3n discursiva del \u00e1mbito po\u00e9tico, la soledad necesaria del artista, el placer y el enriquecimiento existencial que otorga la lectura o la experiencia migratoria y los viajes, es tambi\u00e9n f\u00e9rtil en su novel\u00edstica.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">En resumidas cuentas podemos afirmar que toda la obra de Victoria de Stefano es una que sin atenerse a concepciones seguras ya prerrogativas del mercado va al rescate del valor de aquellas que como el <\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Quijote<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\"> y el <\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ulises<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\"> , esto nos lo se\u00f1ala en su ensayo \u201cDe lo imperfecto del arte\u201d, quedaron \u201cind\u00f3ciles e impuras\u201d, al no verse constre\u00f1idas por moldes r\u00edgidos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">De all\u00ed la libertad que les permite seguir dando cuenta de aquello que hay \u201cdetr\u00e1s de cada escritor\u201d, de ese \u201cyo d\u00e9bil volcado\u201d, fiel a s\u00ed mismo, tras el cual podemos percibir \u201cuna filosof\u00eda, una apuesta moral, una visi\u00f3n del mundo\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Extracto de texto que fuera le\u00eddo (con algunos ajustes) en el acto de concesi\u00f3n del Doctorado Honoris Causa a Victoria de Stefano, en la Universidad de los Andes, en M\u00e9rida, Venezuela.<\/p>\n<div>\n<h6><\/h6>\n<\/div>\n<h6 class=\"caption\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Victoria de Stefano, escritora venezolana. Foto: Marta Via\u00f1a.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace m\u00e1s de media centuria, en 1962, el escritor peruano Mario Vargas Llosa obtuvo el prestigioso premio de novela Seix Barral, en Barcelona, Espa\u00f1a, por su libro <i>La ciudad y los perros<\/i>. Este acontecimiento se ha se\u00f1alado como el inicio del llamado \u201cboom\u201d literario latinoamericano -m\u00e1s por ceder a los deseos de identificar en los procesos culturales un punto de origen, que por constituir una partida de nacimiento verificable.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":1925,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4460,3],"genre":[2019],"pretext":[2033,2032],"section":[2376],"translator":[2471],"lal_author":[3218],"class_list":["post-1928","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-5","tag-venezuela","genre-essay-es","pretext-ensayo-es","pretext-essay-es","section-dossier-victoria-de-stefano-es","translator-katie-brown-es-2","lal_author-arturo-gutierrez-plaza-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1928","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1928"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1928\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32352,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1928\/revisions\/32352"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1925"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1928"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1928"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1928"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=1928"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=1928"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=1928"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=1928"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=1928"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}