{"id":1859,"date":"2017-10-30T03:45:57","date_gmt":"2017-10-30T09:45:57","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2017\/10\/series-201-luisa-valenzuela\/"},"modified":"2024-04-15T02:59:35","modified_gmt":"2024-04-15T08:59:35","slug":"series-201-luisa-valenzuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2017\/10\/series-201-luisa-valenzuela\/","title":{"rendered":"&#8220;Serie 201&#8221; de Luisa Valenzuela"},"content":{"rendered":"<div class=\"caption\"><\/div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; line-height: 30.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; line-height: 30.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-indent: 35.4px; line-height: 30.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<p><b>1. Introducci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>En la extra\u00f1a Secta de Microrrelatistas nos escuchamos unos a otros con la suficiente suspensi\u00f3n de incredulidad \u2014para usar la feliz frase de Coleridge\u2014 pero tambi\u00e9n con el imprescindible contacto con lo real como para enriquecer el intercambio.<\/p>\n<p>As\u00ed, durante el congreso de Neuch\u00e2tel, cuando David Roas ley\u00f3 su obra m\u00ednima sobre la sucesi\u00f3n de habitaciones 201 que le hab\u00eda tocado en suerte en un viaje por el norte de Espa\u00f1a, yo me sent\u00ed implicada: 201 era el n\u00famero de mi habitaci\u00f3n all\u00ed mismo, en Neuch\u00e2tel.<\/p>\n<p>Y me abr\u00ed al misterio propuesto por el brev\u00edsimo cuento de David con una sonrisa algo ir\u00f3nica, como quien sigue un juego, sin sospechar siquiera que no era juego: era una red en la cual, como David, habr\u00eda de verme muy pronto atrapada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>2. Explicaci\u00f3n racional de un hecho ins\u00f3lito<\/b><\/p>\n<p>En viaje de trabajo por Italia, a la tercera pavorosa reincidencia entend\u00ed que no era cosa de la mera casualidad. No. Y pude empezar a develar el misterio.<\/p>\n<p>Debido a las r\u00edgidas restricciones edilicias y a causa de la constante afluencia de turistas, en los viejos hoteles de Europa se ha puesto en vigencia una soluci\u00f3n ultra secreta. En cada uno de ellos hay un cuarto, el 201, que podr\u00eda llamarse multiuso o mejor milhojas:<\/p>\n<p>El desprevenido turista llega, solo o en pareja, se registra en la recepci\u00f3n como corresponde y all\u00ed le entregan la llave magn\u00e9tica en un sobrecito que reza \u201c201\u201d.<\/p>\n<p>Segundo piso, le dicen.\u00a0 Y el turista sube en ascensor, o a pie, para el caso es lo mismo, pero en el acto de colocar la tarjeta en la ranura de la puerta el magnetismo del sistema ultra secreto lo transporta \u2014sin que se note en absoluto\u2014de este consuetudinario mundo de tres dimensiones conocidas a otro de dimensiones X.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 un n\u00famero de dimensiones distinto en cada caso. Y el desprevenido turista entra en esa habitaci\u00f3n superpoblada y se encuentra solo o acompa\u00f1ado por quien lo acompa\u00f1a en el viaje, y todo est\u00e1 en orden, y cuando pide algo al servicio de cuarto llaman a lo que \u00e9l cree ser <i>su<\/i> puerta y le entregan lo que \u00e9l ha pedido. Nunca una queja, nunca una falla en el sistema. Y a la ma\u00f1ana en el comedor, durante el desayuno, los numerosos hu\u00e9spedes de la 201 se saludan apenas con un gesto de la cabeza, por cortes\u00eda, sin saber que han dormido todos en la misma cama.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>3. Llamada<\/b><\/p>\n<p>Ciertas confusiones se generan en esta 201 tan promiscua. Por ejemplo, el conserje me acaba de llamar a la habitaci\u00f3n para preguntarme si yo ya me hab\u00eda ido.<\/p>\n<p>No, sigo ac\u00e1, le contest\u00e9 (cosa bastante obvia puesto que respond\u00ed a su llamado). Ya parto y paso a cancelar, agregu\u00e9. Aunque a decir verdad temo no lograr salir frente a la misma recepci\u00f3n por la que ingres\u00e9 al hotel, y el conserje que me recibi\u00f3 volver\u00e1 a llamar para preguntarme si yo ya me he ido y la respuesta ser\u00e1 afirmativa y no podr\u00e9 d\u00e1rsela.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>4. Filtraciones<\/b><\/p>\n<p>Me hab\u00eda atrasado en Verona y llam\u00e9 al hotelito en Siena para avisar que llegar\u00eda tarde, que me mantuvieran la reserva. Su reserva ya la perdi\u00f3, me dijeron, y solo nos queda una habitaci\u00f3n que tiene manchas de humedad en el cielorraso, si no le molesta ma\u00f1ana la cambiamos. Acept\u00e9, estaba agotada y no era cuesti\u00f3n de andar con finezas. Cuando me entregaron la gran llave de las de antes con uno de esos pesados llaveros que m\u00e1s parecen un pomo de puerta, me sent\u00ed m\u00e1s tranquila a pesar de que era, s\u00ed, la 201. Asombrosamente estaba en la planta baja.<\/p>\n<p>Las manchas del techo debieron alertarme: en ciertos hoteles antiguos puede haber filtraciones. En cuyo caso pareciera que alg\u00fan objeto menor logra atravesar la capa de las dimensiones, y fue as\u00ed como en el hotel de Neuch\u00e2tel al segundo d\u00eda encontr\u00e9 un calcet\u00edn de hombre que no estaba all\u00ed antes y ahora en el hotel de Siena, est\u00e1 empezando a esfumarse el papel en el cual escrib<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>5. Exit<\/b><\/p>\n<p>Desconocedor del secreto mayor de las habitaciones 201, el pobre muchacho empez\u00f3 a preocuparse. Por eso mismo alquil\u00f3 una silla de ruedas. La alquil\u00f3 por veinticuatro horas,\u00a0 alegando que deb\u00edan mudar a su abuelo al geri\u00e1trico. Solo veinticuatro horas. Total, si hay retorno la devuelve ma\u00f1ana mismo, y si no hay\u2026 \u00bfqui\u00e9n lo ir\u00eda a buscar para cobr\u00e1rsela? \u00bfY a d\u00f3nde?<\/p>\n<p>Ahora est\u00e1 de regreso en la misma habitaci\u00f3n 201 donde ha pasado los \u00faltimos tres d\u00edas junto con su abuelo, porque la inquietud lo corroe.<\/p>\n<p>Esta habitaci\u00f3n tiene ba\u00f1o para discapacitados. Es lo que \u00e9l necesitaba, con el nonno paral\u00edtico en su propia silla de ruedas. Pero el nonno ya no est\u00e1. Est\u00e1 el ba\u00f1o, id\u00e9ntico, inamovible, con el inodoro muy alto, las barandas para sostenerse, la ducha sin reborde. Y la amplia puerta sin umbral pero con esas extra\u00f1as llaves de seguridad como las de los portones de entrada a los grandes edificios modernos, colgadas, las llaves, y es lo asombroso, del lado de afuera. Le llamaron mucho la atenci\u00f3n, y cuando se lo coment\u00f3 a ese hombre tan amable con el que se hab\u00eda puesto a charlar durante el desayuno, el hombre le transmiti\u00f3 el rumor. Solo chismes de vieja, le dijo, pero al muchacho se le ocurri\u00f3 hacer la prueba y cerr\u00f3 la puerta con llave al dejarlo solo al abuelo en el ba\u00f1o. Y el nonno no lo llam\u00f3 a los gritos para que fuera a sacarlo de all\u00ed, como de costumbre. Silencio absoluto. Como a la media hora el muchacho empez\u00f3 a alarmarse. Llam\u00f3 al nonno sin obtener respuesta. Al rato decidi\u00f3 girar las llaves y entrar. El chisme era cierto: su abuelo ya no estaba. Ni rastros de \u00e9l, ni de su silla de ruedas, ni de sus deposiciones. Nada. Como si nunca hubiese estado en ese ba\u00f1o.<\/p>\n<p>Al muchacho, al principio, le result\u00f3 un alivio: basta de seguir siendo esclavo del nonno. Y el hombre del hotel le hab\u00eda dicho que en la otra dimensi\u00f3n el viejo estar\u00eda mejor, con sus pares y cuidado a las mil maravillas. Igual el muchacho empez\u00f3 a alarmarse. No sea cosa que el nonno se sienta mal y vuelva para reclam\u00e1rselo, o que alg\u00fan d\u00eda pretendan cobrarle el hospedaje all\u00e1 en el otro lado, o algo por el estilo.<\/p>\n<p>Por eso alquil\u00f3 la nueva silla de ruedas con un plan ya trazado: se sentar\u00e1 en ella, entrar\u00e1 al ba\u00f1o, cerrar\u00e1 la puerta y buscar\u00e1 la mejor manera de hacer girar con unas pinzas esas llaves que solo funcionan del lado de la habitaci\u00f3n. Despu\u00e9s ver\u00e1 si puede traer todo de regreso: la silla de ruedas alquilada y el nonno con su propia silla, y hasta sus deyecciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>6. Represalia de la 201<\/b><\/p>\n<p>En la ciudad de las motonetas y despu\u00e9s de haber arriesgado mi integridad f\u00edsica enfrentando la estampida, en el hotel Hanoi Garden eleg\u00ed, s\u00ed, eleg\u00ed albergarme en la habitaci\u00f3n 201. Me propusieron \u00e9sa o la 301, en el piso superior. Por supuesto que ca\u00ed en la trampa. Saqu\u00e9 foto de la llave magn\u00e9tica, se la hice llegar a mis colegas que en Espa\u00f1a y en la Argentina se hab\u00edan enganchado con la serie, y empec\u00e9 por sentir un leve mareo. Fue Sandra Bianchi quien me respondi\u00f3 con la palabra maldici\u00f3n. \u201cMaravillosa maldici\u00f3n\u201d me escribi\u00f3 a vuelta de click. No pudo imaginar cu\u00e1nta. Fue la peor noche de mi vida, con el est\u00f3mago dado vuelta y la cabeza a punto de estallar, intoxicada por haber develado el secreto. \u00a1Qu\u00e9 cruel venganza!<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-1856\" style=\"width: 300px; height: 224px; margin-left: 100px; margin-right: 100px;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/hanoi_garden.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"448\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/hanoi_garden.jpg 600w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/hanoi_garden-300x224.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>7. Nunca m\u00e1s<\/b><\/p>\n<p>El hotel del antiguo barrio de La Candelaria, en Bogot\u00e1, estaba lejos de cumplir su promesa. Casa colonial con bellos balcones de madera por fuera, por dentro ten\u00eda todas las ventanas tapiadas. Temas de seguridad, se excus\u00f3 el botones que me acompa\u00f1aba escaleras arriba con mi maleta.<\/p>\n<p>La\u00a0 primera habitaci\u00f3n que vi me result\u00f3 claustrof\u00f3bica en extremo. La rechac\u00e9. Ped\u00ed ver m\u00e1s. Acept\u00e9 la del final del pasillo porque ten\u00eda un leve ventanuco que daba a un cuadradito de cielo. Esa noche dorm\u00ed profundamente. A la ma\u00f1ana siguente, al pasar ante la primera habitaci\u00f3n del pasillo, la que hab\u00eda descartado, mir\u00e9 la puerta cerrada. \u00bfMe sorprendi\u00f3 comprobar que se trataba de la 201?<\/p>\n<p>No, no me sorprendi\u00f3, pero supe agradecer mi buen instinto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la extra\u00f1a Secta de Microrrelatistas nos escuchamos unos a otros con la suficiente suspensi\u00f3n de incredulidad\u2014para usar la feliz frase de Coleridge\u2014pero tambi\u00e9n con el imprescindible contacto con lo real como para enriquecer el intercambio.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":1854,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4461,2954],"genre":[2012],"pretext":[2040,2037],"section":[2372],"translator":[2511],"lal_author":[3395],"class_list":["post-1859","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-4","tag-translation-es","genre-fiction-es","pretext-ficcion-es","pretext-fiction-es","section-dossier-five-women-writers-in-translation-es-2","translator-grady-c-wray-es-2","lal_author-luisa-valenzuela-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1859","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1859"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1859\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32271,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1859\/revisions\/32271"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1854"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1859"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1859"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1859"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=1859"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=1859"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=1859"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=1859"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=1859"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}