{"id":1803,"date":"2017-10-26T17:20:38","date_gmt":"2017-10-26T23:20:38","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2017\/10\/did-our-women-scifi-writers-dream-android-lullabies-marcelo-novoa\/"},"modified":"2024-04-15T05:24:08","modified_gmt":"2024-04-15T11:24:08","slug":"did-our-women-scifi-writers-dream-android-lullabies-marcelo-novoa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2017\/10\/did-our-women-scifi-writers-dream-android-lullabies-marcelo-novoa\/","title":{"rendered":"&#8220;\u00bfSo\u00f1aron nuestras escritoras ci-fi con canciones de cuna androides?&#8221; de Marcelo Novoa"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Son verdaderas guerrilleras astrales desafiando al universo masculino, hace eones. Porque sabemos que la Ciencia Ficci\u00f3n (CF) siempre fue un coto de caza para \u201cmachos adolescentes\u201d. Y aunque estemos al tanto que Mary Shelley fue la primera escritora de CF con <i>Frankenstein o el Moderno Prometeo<\/i> (1818); lo cierto es que durante la mayor parte del siglo XX y XXI las autoras del g\u00e9nero han sido y son minor\u00eda, as\u00ed en Europa, USA o Am\u00e9rica Latina. Pues en el caso de la misma Shelley y otras adelantadas del siglo XIX, sus protagonistas segu\u00edan siendo varones, y las mujeres, cuando aparec\u00edan, eran relegadas a figuraciones secundarias. Aunque estas pioneras no fueron capaces de cambiar el enfoque dado por siglos de escritura dominante, les alcanz\u00f3 para ingresar un hilo invisible de mutaci\u00f3n al ADN del g\u00e9nero. Inclusive, algunas autoras de la \u00e9poca de Oro CF en USA (1930 \u2013 1960) salvaron esta enorme dificultad recurriendo a historias narradas desde un punto de vista viril para as\u00ed franquear los prejuicios editoriales, llegando a camuflar sus verdaderos nombres bajo seud\u00f3nimos masculinos. Y esto es significativo <i>per se<\/i>, pues si los autores de CF que intentan especular acerca de los cambios que se producir\u00e1n en el futuro, ellos mismos siguen siendo hijos de su \u00e9poca y reflejan el presente que habitan; y si las mujeres han estado relegadas a un segundo plano social, dotarlas de peso protag\u00f3nico en sus obras es algo que solo pocos autores han sabido capturar con justicia.<\/p>\n<p>La discriminaci\u00f3n que alegamos es realmente parad\u00f3jica, pues se haya enquistada en el seno de una literatura cuyo car\u00e1cter marginal le ha permitido ser profundamente cr\u00edtica con la sociedad, caracteriz\u00e1ndose por presentar colectividades alternas que abrieron nuestras mentes a infinitas posibilidades, m\u00e1s all\u00e1 de lo conocido o las creencias aceptadas y, aun as\u00ed, se sigue mostrando tan conservadora respecto al rol de las mujeres, o decididamente mis\u00f3gina. Era normal que las mujeres apareciesen s\u00f3lo con los estereotipos de madres, esposas e hijas de viajeros o colonos espaciales; o bien, como sucedi\u00f3 con buena parte del Space Opera, transformadas en enemigas er\u00f3ticamente perversas o desviadas reinas de un matriarcado feroz, condescendiendo a burlarse solapadamente del lesbianismo y el feminismo incipiente. S\u00f3lo hasta los revueltos a\u00f1os 60 las mujeres accedieron en n\u00famero considerable a las revistas y editoriales especializadas en CF, siendo consideradas tanto o m\u00e1s talentosas que sus pares, todos embebidos de los vientos de cambio de la New Age (1960 \u2013 1980). La investigadora brit\u00e1nica, Pamela Sargent, en su pr\u00f3logo a <i>Mujeres y maravillas<\/i> (1989) inaugura las interrogantes que estas nuevas voces aportar\u00e1n al g\u00e9nero: \u201c\u2026s\u00f3lo la ciencia ficci\u00f3n y la literatura fant\u00e1stica pueden mostrarnos a las mujeres en ambientes totalmente nuevos o extra\u00f1os. Pueden aventurar lo que podemos llegar a ser cuando las restricciones presentes que pesan sobre nuestras viadas se desvanezcan, o mostrarnos nuevos problemas y nuevas limitaciones que puedan surgir (\u2026) \u00bfNos convertiremos en seres muy parecidos a los hombres, o id\u00e9nticos a ellos (\u2026) \u00bfO aportaremos nuevos intereses y valores a la sociedad, cambiando tal vez a los hombres en este proceso?\u201d<\/p>\n<p>De hecho, la irrupci\u00f3n masiva de autoras ha modificado, poco a poco, los t\u00f3picos de CF y Fantas\u00eda de forma imperceptible, pero indiscutiblemente significativa. Pues ya no podemos leer sobre ni\u00f1itas d\u00e9biles, princesas tontas o guerreras sin emociones, sin preguntarnos si acaso son caricaturas deformantes o simples espasmos ag\u00f3nicos de sexismo retr\u00f3grado. Autoras como \u00darsula K. Le Guin, Joanna Russ, Suzette Haden Elgin, Vonda MacIntyre, Margaret Atwood, Octavia Butler, Marion Zimmer Bradley, Connie Willis o la premio nobel, Doris Lessing, son ejemplos claros de opiniones \u2014algunas derechamente feministas\u2014 que especulan sobre futuros rectificados, presentando alternativas al mundo patriarcal, a la val\u00f3rica moral y a la sexualidad institucionalizada por el orden dominante. Interrogantes que se revelar\u00e1n a trav\u00e9s de distop\u00edas y ucron\u00edas, as\u00ed lo estima la cr\u00edtica espa\u00f1ola, Lola Robles, en su pr\u00f3logo a <i>Escritoras de ciencia ficci\u00f3n y fantas\u00eda<\/i> (2000) al sostener que todas ellas describen mundos futuros en los que se han radicalizado los males de nuestro presente, como<i> El cuento de la criada<\/i> (1985) de Margaret Atwood, o <i>Lengua Materna<\/i> (1984) de Suzette Haden Elgin, situ\u00e1ndolos en un futuro donde las mujeres han sido reducidas, de nuevo, a una situaci\u00f3n pr\u00e1cticamente de esclavitud, como sombr\u00edos espejos que examinan el presente, intentando hallar nuevos caminos de liberaci\u00f3n, o bien, manifestar argumentos de un desarrollo paralelo al hist\u00f3ricamente conocido, como Joanna Russ en <i>El hombre hembra<\/i> (1975) y Octavia Butler en <i>Ritos de madurez<\/i> (1988) que describieron mundos posibles y veros\u00edmiles donde el hombre solo juega un rol secundario. Hoy por hoy, un signo de modernidad paliativa simula entronar protagonistas femeninas que deben convertirse en hombres para triunfar, como sucede en ciertas sagas de fantas\u00eda juvenil; o bien, nos asaltan luchadoras en\u00e9rgicas e intuitivas, en cada filme de acci\u00f3n futurista, para indicarnos cu\u00e1nto hemos evolucionado (sic). Pues como advierte Michael Moorcock, padre de la New Age brit\u00e1nica, en su pr\u00f3logo a <i>Las 100 mejores novelas de CF<\/i> (1995), las escasas representantes femeninas del g\u00e9nero all\u00ed seleccionadas han utilizado sus textos para \u201cexpresar su propia y justificada c\u00f3lera\u201d.<\/p>\n<p>Ahora bien, las principales estudiosas del g\u00e9nero y primeras en destacar el trabajo de las autoras latinoamericanas al interior del g\u00e9nero fueron Yolanda Molina-Gavil\u00e1n y Andrea Bell<b> <\/b>en <i>Cosmos Latino<\/i> (2003) donde establecieron relaciones entre CF y mitolog\u00eda de la modernidad. Y al estudiar la ideolog\u00eda de la producci\u00f3n textual hispanoamericana distinguir\u00e1n la mayor capacidad de \u00e9stas para subvertir el orden establecido y plantear situaciones realmente comprometidas en lo que respecta a la alteraci\u00f3n de los roles masculino y femenino. Antes, Yolanda Molina-Gavil\u00e1n present\u00f3 su monograf\u00eda: <i>Ciencia ficci\u00f3n en espa\u00f1ol: una mitolog\u00eda moderna ante el cambio<\/i> (2002), donde advert\u00eda que las mujeres ser\u00edan pieza clave en el cambio del engranaje primermundista, pues se alejan consciente y valerosamente de t\u00f3picos y clich\u00e9s del g\u00e9nero como son los viajes espaciales de conquista y su consiguiente guerra entre mundos, sostenidos por los inventos colosales en manos de cient\u00edficos desequilibrados. En cambio, se preocupar\u00e1n de la relaci\u00f3n artificial\/natural, la transgresi\u00f3n espacio-temporal y novedosas formas de (in)comunicaci\u00f3n intergal\u00e1ctica. Tal es el caso de la autora argentina, Juana Manuela Gorriti, que public\u00f3 los relatos: <i>Quien escucha su mal oye<\/i> (1865) y <i>Yerbas y alfileres<\/i> (1876), que incluyen el uso de un procedimiento cient\u00edfico novedoso para obtener una verdad inasequible por \u201cotros m\u00e9todos\u201d, pues como dice el analista colombiano, Luis Carlos Cano, estos cuentos \u201cexhiben evidentes v\u00ednculos con la escritura rom\u00e1ntica, a\u00fan inquieta por la inestabilidad pol\u00edtica de las naciones recientemente independizadas, pero a la vez profundamente fascinada por lo inexplicable, dicotom\u00eda que se expresa, a nivel textual, mediante la oposici\u00f3n entre la movilidad y la agitaci\u00f3n del mundo exterior y la concentrada potencialidad de la vida interior.\u201d (Apunte: releer a las escasas autoras finiseculares de CF, sin tanta anteojera mis\u00f3gina, claro est\u00e1.)<\/p>\n<p>Todos los estudiosos y amantes del g\u00e9nero coincidiremos que la figura m\u00e1s destacada de las letras fant\u00e1sticas y CF es la rosarina, Ang\u00e9lica Gorodischer, quien ha publicado a lo largo de una vida dedicada al g\u00e9nero, libros hoy cl\u00e1sicos como los relatos:<i> Bajo las jubeas en flor <\/i>(1973),<i> Casta luna electr\u00f3nica <\/i>(1977),\u00a0<i>Trafalgar <\/i>(1979), entre otros muchos. Como tambi\u00e9n las destacadas novelas:\u00a0<i>Opus dos <\/i>(1966),\u00a0<i>Kalpa Imperial I, II y III (1983, 1987 y 1988)<\/i>,<i> Doquier<\/i>\u00a0(2002) y\u00a0<i>Tumba de jaguares <\/i>(2005), entre una decena m\u00e1s. En toda su obra, la autora se da ma\u00f1a para introducir distop\u00edas de novedoso cu\u00f1o en el correcto orden literario argentino, instalando as\u00ed un debate ineludible sobre su discursividad original y cr\u00edtica, al irrumpir con ficciones no ligadas a veros\u00edmiles realistas o can\u00f3nicos, como fueron el fant\u00e1stico o la alegor\u00eda, formas con gran alcurnia textual en el pa\u00eds trasandino desde del siglo XIX, pero que nunca se arriesgaron a salir del l\u00edmite o la correcci\u00f3n, como s\u00ed lo hizo ella. El doctor Adri\u00e1n Marcelo Ferrero, quien le ha dedicado su tesis \u201c<i>Po\u00e9ticas de la hip\u00e9rbole: Las obras de Ang\u00e9lica Gorodischer y Tununa Mercado<\/i>\u201d (2012), donde postula \u201c\u2026que la proliferaci\u00f3n de los significantes en parte de la obra de Gorodischer, adem\u00e1s de configurar un tipo de texto altamente disruptivo desde el punto de vista de la lengua standard, al uso, se erige como una forma de contestaci\u00f3n al silencio hist\u00f3rico de la mujer en sociedades patriarcales. Simult\u00e1neamente que un lenguaje poroso a los sentidos, una fuente er\u00f3gena que transgred\u00eda los mandatos patriarcales para una mujer que escribe y eventualmente produce ficciones o las consume.\u201d Activista comprometida, Gorodischer fund\u00f3 los Encuentros Internacionales de Escritoras organizados en Rosario, participando en la RELAT (Red de Escritoras Latinoamericanas, cuya rama argentina se llama RELATAR) y que forma parte de <i>Women\u2019s World<\/i>. Por su labor permanente al servicio de las mujeres que escriben, se consideren o no escritoras, y de forma m\u00e1s extensa, en contra de la situaci\u00f3n de dominaci\u00f3n e invisibilizaci\u00f3n que ellas sufren, recibi\u00f3 en 1996 el Premio \u201cDignidad\u201d otorgado por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. (Nuevo apunte: \u00a1A leerla sin transar!)<\/p>\n<p>Un caso similar, pero completamente borrado de la historiograf\u00eda patria, es la santiaguina Elena Aldunate, hoy rescatada por j\u00f3venes editores, aunque los cr\u00edticos a\u00fan la ninguneen tras sus pares de CF, es claramente parte de una leyenda de minor\u00edas e indefensi\u00f3n que su valiosa pluma representa frente al empenachado parnaso local. Hija del divulgador y Premio Nacional de Literatura, Arturo Aldunate Phillips, es t\u00edpica representante de la clase alta chilena que a mediados del siglo XX emerge como generaci\u00f3n literaria de recambio, con escrituras intimistas, sicol\u00f3gicas y denunciantes del menoscabo de la mujer en una sociedad de feudos socio-econ\u00f3micos. Con una prosa depurada y metaf\u00f3rica, sus tem\u00e1ticas fant\u00e1sticas, anticipatorias e irreales brillan desde su relato cl\u00e1sico <i>Juana y la cibern\u00e9tica<\/i> (1963), hasta los vol\u00famenes: <i>El se\u00f1or de las mariposas<\/i> (1967); <i>Ang\u00e9lica y el delf\u00edn<\/i> (1976) y la novela <i>Del cosmos las quieren v\u00edrgenes<\/i> (1977), que la convierten en la mejor y m\u00e1s soslayada exponente chilena de esto que venimos anunciando, la aparici\u00f3n de una CF humanista, l\u00facida, radical, a manos de esforzadas autoras, que no se detendr\u00e1n ni ante estereotipos ni preconcepciones de aquel \u201cfuturo\u201d que quer\u00e1moslo o no, nos aguarda a todos sin distinci\u00f3n.<\/p>\n<p>La voz de recambio es la cubana, hoy residente en USA, Da\u00edna Chaviano, quien fuera una voz a solas en la isla mayor de las Antillas, como queda consignado en la complet\u00edsima compilaci\u00f3n de Yoss, <i>Cr\u00f3nicas del ma\u00f1ana<\/i> (2008) donde est\u00e1 bendita entre 35 varones. Casi adolescente gan\u00f3 el prestigioso premio David en 1979, asesorando el Taller Oscar Hurtado comenzar\u00e1 una carrera literaria que resultar\u00eda todo un fen\u00f3meno de popularidad y ventas en su pa\u00eds, fotonovela y programa de televisi\u00f3n incluidos. Sus colecciones de cuentos: <i>Los mundos que amo<\/i> (1979), <i>El abrevadero de los dinosaurios<\/i> (1980), <i>Amoroso planeta<\/i>\u00a0(1983), <i>Historias de hadas para adultos<\/i> (1986) y la novela: <i>F\u00e1bulas de una abuela extraterrestre<\/i> (1989), todas ellas publicadas en La Habana, hoy son materia de estudio y cr\u00edtica. Luego, le seguir\u00e1n muchas m\u00e1s, como la premiada <i>El hombre, la hembra, y el hambre<\/i>\u00a0(1998) y <i>Pa\u00eds de dragones<\/i>\u00a0(2001), entre otras, tal como su reciente incursi\u00f3n en el fant\u00e1stico g\u00f3tico, <i>Extra\u00f1os testimonios<\/i> (2017), relatos que retornan de visita a una isla fantasmag\u00f3rica. Antonio Mora V\u00e9lez, uno de los fundadores de la CF colombiana, en su ensayo \u201c<i>Da\u00edna Chaviano y el humanismo de la CF Latinoamericana<\/i>\u201d (1994) la alaba, regal\u00e1ndonos una acertada descripci\u00f3n de su trabajo, tanto literario como ideol\u00f3gico: \u201cPero no se trata del ser humano como abstracci\u00f3n. El hombre de Da\u00edna es el hombre real del mundo contempor\u00e1neo, con sus conflictos y sus metas; es el cubano de hoy enfrentado a la crisis de un sistema y al despotismo de un r\u00e9gimen pol\u00edtico que no le permite proponer alternativas.\u201d Estremecimiento similar nos sucedi\u00f3 al leer la turbadora distop\u00eda de vecindarios convertidos en guetos, <i>La muerte como efecto secundario<\/i> (2002) de la argentina Ana Mar\u00eda Shua.<\/p>\n<p>Pero los tiempos est\u00e1n mutando; ya era tiempo, exclamar\u00e1n algunas lectoras amigas. Aunque la verdad sea dicha, es a trav\u00e9s de un movimiento lento, casi geol\u00f3gico, mas sin trazas de acabar, sino al contrario, como lo demuestran las nuevas generaciones y sus valerosas incisiones editoriales, seguir\u00e1n ahondando la brecha. Partamos con las actuales creadoras que valen por un mill\u00f3n: Susana Sussmann, cient\u00edfica y narradora caraque\u00f1a, dirige hace una d\u00e9cada un semillero llamado <i>Taller Forjadores<\/i> y el Concurso Venezolano de Literatura Fant\u00e1stica y CF <i>Solsticios<\/i>; junto a la incansable Laura Ponce, que realiza una labor similar con su revista <i>Pr\u00f3xima<\/i>, cubriendo de CF argentina el siglo XXI. Y\u00a0 v\u00e1monos a las colecciones que miden los diferentes impactos de paridad e inclusi\u00f3n: <i>Alucinaciones.txt<\/i> (2007) reuni\u00f3 a 20 nov\u00edsimos narradores de fantas\u00eda y CF chilenos, destacaba a 5 mujeres; o <i>Qubit<\/i> (2011), antolog\u00eda de los nuevos autores de CF latinoamericana, a cargo del cubano Ra\u00fal Aguiar, col\u00f3 a 3 mujeres entre 20 varones; un ejemplo gratificante es <i>Lunas en vez de sombras<\/i> (2014) tercera entrega de los nuevos cuentistas CF costarricenses, donde se incluyeron 6 autores y 3 mujeres, llevando como t\u00edtulo del volumen el relato hom\u00f3nimo de una de ellas, en una clara se\u00f1al de igualdad y participaci\u00f3n. <i>Se vende marcianos<\/i> (2015) muestra seleccionada por Jos\u00e9 Donayre filtra a solo 5 escritoras contra 23 nombres de CF en Per\u00fa. Como cierre de este breve, pero necesario, paneo por la literatura femenina presente, nos quedamos con <i>Alucinadas I <\/i>y<i> II <\/i>(2014 &#8211; 2016), la m\u00e1s actual de las antolog\u00edas de relatos de CF en espa\u00f1ol escritos por mujeres, editados por ellas mismas y que vincula a decenas de autoras de habla hispana (tanto en Europa como Am\u00e9rica) en un proyecto que crece y se expande, exponencial y contagioso, como un virus de \u00faltima generaci\u00f3n hasta contaminar de simetr\u00eda, talento e inventiva todo el orbe conocido. Entonces, solo restar\u00e1 despedirnos de este pu\u00f1ado de visionarias, audaces y mort\u00edferas hero\u00ednas de otros mundos; pero aqu\u00ed mismo, justo frente a nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Conc\u00f3n, primavera de 2017<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son verdaderas guerrilleras astrales desafiando al universo masculino, hace eones. 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