{"id":17696,"date":"2022-09-20T02:05:14","date_gmt":"2022-09-20T08:05:14","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=17696"},"modified":"2023-05-23T13:17:53","modified_gmt":"2023-05-23T19:17:53","slug":"el-fracaso-y-las-alegorias-un-devenir-en-la-poetica-narrativa-de-francisco-bitar-por-maximiliano-crespi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2022\/09\/el-fracaso-y-las-alegorias-un-devenir-en-la-poetica-narrativa-de-francisco-bitar-por-maximiliano-crespi\/","title":{"rendered":"El fracaso y las alegor\u00edas: Un devenir en la po\u00e9tica narrativa de Francisco Bitar por Maximiliano Crespi"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em><span style=\"font-weight: 400;\">El fracaso como el fantasma de las conquistas. Aunque en este caso lo que han conquistado los personajes, lo que ponen en entredicho es una vida de bajo voltaje, y su fracaso significar\u00eda atestiguar, desde un lugar privilegiado, el derrumbe.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Francisco Bitar, 2018<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hay al menos tres momentos distinguibles en la producci\u00f3n narrativa del escritor santafecino Francisco Bitar. Los tres a su modo dan cuenta de una b\u00fasqueda que recomienza una y otra vez desde la figura del fracaso. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tambor de arranque<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (EMR, 2012), la novela que lo present\u00f3 en sociedad como \u201cun narrador cl\u00e1sico, diestro y equilibrado\u201d, los relatos de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Luces de navidad <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(UNL, 2014) y su picaresca <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Historia oral de la cerveza<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (EMR, 2014) sellan a fuego la horma realista del primero; los relatos de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ac\u00e1 hab\u00eda un r\u00edo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Nudista, 2015) y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Teor\u00eda y pr\u00e1ctica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Tusquets, 2018) son prueba de una inflexi\u00f3n en el proyecto po\u00e9tico, que incorpora un ejercicio de desdoblamiento metaficcional y produce una cierta desnaturalizaci\u00f3n del r\u00e9gimen narrativo previo; pero el que se abre con <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La preparaci\u00f3n de la aventura amorosa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Tusquets, 2020) y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La leyenda del mu\u00f1eco de nieves<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Marciana, 2022) marca realmente un salto cualitativo \u2014disruptivo y un tanto anacr\u00f3nico, hay que reconocerlo\u2014 hacia una literatura que se asume singularmente atra\u00edda por la idea y constituida desde una alegorizaci\u00f3n reflexiva del proceso que da lugar a las formas po\u00e9ticas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como ense\u00f1a la ret\u00f3rica latina, la alegor\u00eda no es un g\u00e9nero sino un dispositivo de significaci\u00f3n que vehiculiza un sentido propio en un sentido figurado al interior de cualquier g\u00e9nero. La literatura puede producir una significaci\u00f3n aleg\u00f3rica s\u00f3lo mediante una sobrenominaci\u00f3n que, por supuesto, rompe con cualquier ilusi\u00f3n de referencia un\u00edvoca entre el significado y el significante. La elaboraci\u00f3n aleg\u00f3rica del nuevo momento de la producci\u00f3n bitariana apela, por el contrario, a una reverberaci\u00f3n simb\u00f3lica abierta sobre una alusi\u00f3n posible. No se presenta en una mediaci\u00f3n forzada por la intenci\u00f3n; se funde en una insinuaci\u00f3n plantada en la propia estructura del relato.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El t\u00edtulo de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La preparaci\u00f3n de la aventura amorosa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, con su declarada alusi\u00f3n barthesiana, promueve el deslazamiento significante. La carga excesiva en la constituci\u00f3n de esa alusi\u00f3n te\u00f3rica atenta contra cualquier referencialidad lineal. El relato se torna aleg\u00f3rico con la saturaci\u00f3n del significado primero; sostenido en la literalidad, habla sin embargo de otra cosa. Y de la primera cosa que habla es, parad\u00f3jicamente, de la cosa que es: literatura. O mejor todav\u00eda: lo que el propio Bitar ha definido como el exoesqueleto. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La preparaci\u00f3n de la aventura amorosa <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">es entonces <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La preparaci\u00f3n de la aventura literaria<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: una literatura hecha con el t\u00f3pico de su posibilidad de ser, de los recursos disponibles, de los caminos posibles, de la incertidumbre y la promesa que tanto el amor como la literatura insin\u00faan en \u201crasgos que prevalecer\u00e1n\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Primera entrega de la serie \u201cDe ahora en adelante\u201d, escrita en 2019 (pero publicada reci\u00e9n en 2021), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La preparaci\u00f3n de la aventura amorosa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se cierra con la idea de que para ver hay que cerrar los ojos. La literatura, como el amor, \u201cse vuelve un misterio\u201d ante los ojos del que escribe. Y por esa misma raz\u00f3n, se le vuelve irresistiblemente convocante. Esa atracci\u00f3n pone todo lo dem\u00e1s en un segundo plano y por eso mismo excede los propios l\u00edmites: para Bitar, como para Cerro, cambiar de objeto de deseos implica \u201ccambiar de vida\u201d. Lo que est\u00e1 en juego entonces no es tan s\u00f3lo un libro o una serie, sino toda una literatura. Marcel Proust y Macedonio Fern\u00e1ndez hicieron de la preparaci\u00f3n la aventura literaria misma. Y en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Un accidente controlado<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (17grises, 2021), Bitar deja deslizar la idea de que el ensayo de lectura, la notaci\u00f3n del diario y el esquema narrativo (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ac\u00e1 hab\u00eda un r\u00edo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es sin duda prueba patente de ello) son espacios en los que la literatura se hace literatura antes de ser lo que institucionalizada y protocolarmente se reconoce como tal \u2014en los g\u00e9neros y en las formas consumadas y legitimadas como Literatura. Siguiendo esta l\u00f3gica, el devenir natural para este proyecto \u201cliterario\u201d cada vez m\u00e1s atra\u00eddo por la idea, por la nota, por el borrador, por el mapa incluso m\u00e1s que por el territorio, m\u00e1s entusiasmada por lo que preanuncia a la literatura o por lo que se pronuncia en torno a ella que por la literatura misma, deber\u00eda continuar en un camino regresivo hacia su propia desaparici\u00f3n \u2014pasando quiz\u00e1 antes por la forma del cuaderno de notas m\u00ednimas en torno a lo que \u201cse podr\u00eda escribir\u201d o \u201cse podr\u00eda haber escrito\u201d. Con esa misma idea juega una de sus \u00faltimas plaquetas, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Res\u00famenes de poemas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, publicada a fin de 2021.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Que la preparaci\u00f3n de aventura literaria se resuelva, como la relaci\u00f3n de Cerro con Betania, en tres tiempos que en efecto son tres pautas de producci\u00f3n (expansi\u00f3n, repliegue y suplemento), resulta especialmente significativo a la hora de pensar la deriva del proyecto po\u00e9tico bitariano. Como el propio narrador afirma, \u201cel ciclo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">parece<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> coincidente en los extremos, es decir, en el primero y en el tercer tiempo, donde se conjugaron la fortaleza y las intenciones de avanzar\u201d, pero no lo es. Lo que ha alimentado el movimiento y el movimiento mismo hacen a la verdad de la literatura. Porque si el comienzo es \u201cun mal necesario que, como ocurre con cualquier otro en su especie, se troca en un bien futuro\u201d, no hay margen para dudar de que \u201cla aventura, o la aventura dentro de la aventura, est\u00e1 a la vista; todav\u00eda m\u00e1s, est\u00e1 de pronto en marcha\u201d. Y marcha en efecto hacia la alegor\u00eda como fragmento-ruina que permite iluminar esa experiencia excesiva e incierta que es la literatura.<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">La leyenda del mu\u00f1eco de nieve<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2022), segunda entrega de la serie \u201cDe ahora en adelante\u201d, ocupa en este punto un lugar decisivo. Treinta a\u00f1os despu\u00e9s, Bitar retoma una configuraci\u00f3n aleg\u00f3rica empleada por C\u00e9sar Aira a comienzos de los a\u00f1os noventa para dar cuenta de uno de los fetiches m\u00e1s notorios de Alfredo Prior y luego incrustada al final de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La costurera y el viento<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1994). Como en los cuadros de Prior, que insisten en presentar escenas donde en su inmovilidad fija los propios personajes crean la pintura (\u201crepresentan algo, como la hormiga de la f\u00f3rmula representa la laboriosidad\u201d), en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La costurera y el viento<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> el pasaje dedicado a la leyenda del mu\u00f1eco de nieve viene a ilustrar el car\u00e1cter ef\u00edmero y vulnerable de la obra de arte tanto por la excepcionalidad de condiciones que deben darse para su emergencia como por las que se instituyen como exigencia para su sobrevida. Ese ambiguo elogio de la fragilidad coincide sintom\u00e1ticamente con el que en esos a\u00f1os se prodigaba por el \u201cpensamiento d\u00e9bil\u201d. Y, con tanta iron\u00eda como cinismo, plantea luego que la salvaci\u00f3n del mu\u00f1eco s\u00f3lo puede realizarse a costas de ser puesto a resguardo de las inclemencias en un espacio donde su presencia perder\u00e1 sin duda su capacidad de sobresaltar. Como en la f\u00e1bula de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El hombre que vendi\u00f3 su sombra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Peter Schlemihl (citada por el narrador aireano), el mu\u00f1eco que no se derrite cambia vida por duraci\u00f3n (insistencia por consistencia): la obra de vanguardia \u201cprotegida\u201d en el museo.\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero lo que en la novela de Aira es uno de esos t\u00edpicos par\u00e9ntesis aleg\u00f3ricos que a su modo ratifican tanto su inteligencia como su cinismo, y con los cuales salda \u2014para excitar a sus fans acad\u00e9micos\u2014 el momento autorreflexivo de la ficci\u00f3n, en la de Bitar ocupa el centro neur\u00e1lgico: la aventura misma. Lo que en Aira es un \u201cnegocio bastante razonable\u201d en Bitar es un problema sin soluci\u00f3n; un problema que, por eso mismo, no puede no conducir al fracaso. Mientras Aira querr\u00eda que \u201ctodos los elementos dispersos de la f\u00e1bula se reunieran al fin en un instante soberano\u201d, Bitar los distingue y los dispone secuencialmente para poder luego integrarlos: la preparaci\u00f3n y la leyenda son dos partes de la leyenda misma. Bitar salta por encima de Aira; va hasta Hans Christian Andersen y Nathaniel Hawthorne, pero aclara que incluso \u201cel Mu\u00f1eco llega a ellos ya hecho, como si hubiera existido desde siempre\u201d. Lo que importa es la aventura que, como la m\u00fasica de Stravinski, siempre ya viene sonando en la serie: \u201cde ahora en adelante\u201d la preparaci\u00f3n es ya parte de la obra. Y en cierto sentido lo son tambi\u00e9n sus consecuencias: no el fracaso mismo (la \u00fanica certeza en el arte es la certeza del fracaso), sino la propia manera de fracasar.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Que la leyenda del Mu\u00f1eco de nieve resuene en la leyenda de la obra de arte devuelve la lectura del libro a un modelo de pensamiento aleg\u00f3rico donde el proyecto literario mismo pone en conexi\u00f3n uno de sus momentos con otros pero siempre se\u00f1alando a un horizonte de totalidad en la propia vida: \u201cQuiz\u00e1 ninguna otra experiencia gane consistencia hoy (al menos en una vida como la m\u00eda, que suele tender a la desmaterializaci\u00f3n) si no recupero al mismo tiempo ese viejo encuentro, que proyecta el origen no hacia adelante sino hacia la totalidad de mi vida\u201d (p. 14).\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A diferencia del de Aira, el narrador de Bitar se resiste a la desmaterializaci\u00f3n, lucha contra la idea de que el Mu\u00f1eco de nieve quede \u201cborroso, entrampado en ese estado intermedio: entre la existencia y el desvanecimiento\u201d (p. 58). Trabaja en el relato y en su preparaci\u00f3n. Encuentra la manera de que la leyenda no se inscriba como en el cuerpo de la f\u00e1bula; sino que llegue a la f\u00e1bula por la puerta de la ficci\u00f3n. As\u00ed consigue estabilizar la construcci\u00f3n aleg\u00f3rica quit\u00e1ndola al destino de la lecci\u00f3n edificante.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El devenir define la \u00e9tica con relaci\u00f3n al deseo: la alegor\u00eda bitariana se extiende de la preparaci\u00f3n al relato de una nueva vida para el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">cualsea<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> llamado aqu\u00ed Wakefield (vida en la cual podr\u00eda leerse la deriva que describe ascenso, ca\u00edda y retorno del autor). Pero adem\u00e1s se deja intervenir por un relato en que el narrador toma la palabra, no para contar su vida, sino para desdoblar (\u00a1otra vez!) la imagen del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">cualsea<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Wakefield en la figura de un padre fracasado. A\u00fan m\u00e1s que Hawthorne, Beckett es su Virgilio. La alegor\u00eda se muestra siempre tan reincidente y tan violenta como deceptiva: como la vida del Mu\u00f1eco de nieve, el camino de la obra s\u00f3lo puede conducir al fracaso. Por eso Wakefield encuentra la manera de hacer del fracaso de una vida una vida y de la preparaci\u00f3n para la vida la vida misma. Va de la vitalidad reactiva del s\u00edntoma a la densa monoton\u00eda del fantasma y vuelve sobre sus pasos sin hallar nunca lo que busca o cree buscar. Como si intuyera acaso que lo que busca es volver a caer una y otra vez en ese ciclo, tropezando siempre de nuevo con la piedra que ve y no consigue sortear, y en cierta medida gozando en cada tropiezo. Pero no por ello se resigna, como el narrador de Aira, en un clamor de olvido correctivo, a que \u201cen lo perdido se re\u00fane todo\u201d. Al principio, Wakefield (\u00bfBitar?) cree haber tomado una decisi\u00f3n que lo ha llevado al fracaso; pero, mientras se aferra a ella, descubre que no querr\u00eda y luego tambi\u00e9n que podr\u00eda no haberla tomado, que en sus manos tambi\u00e9n hab\u00eda estado la potencia de no actuar. Su viaje al sue\u00f1o del pasado se le revela entonces tan extra\u00f1o como irreparable; envuelto en \u00e9l, no puede evitar saberse narrado, arrastrado por su propio pasado por una fuerza que lo excede y que lo estar\u00e1 esperando, tras el segundo desencuentro con el amor perdido, al otro lado del espejo, para invitarlo a fracasar de nuevo, a fracasar otra vez, a fracasar mejor.\u00a0<\/span><\/p>\n<h6><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Francisco Bitar, escritor argentino.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El fracaso como el fantasma de las conquistas. Aunque en este caso lo que han conquistado los personajes, lo que ponen en entredicho es una vida de bajo voltaje, y su fracaso significar\u00eda atestiguar, desde un lugar privilegiado, el derrumbe. 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