{"id":17660,"date":"2022-09-20T01:25:36","date_gmt":"2022-09-20T07:25:36","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=17660"},"modified":"2023-05-23T13:16:04","modified_gmt":"2023-05-23T19:16:04","slug":"el-hombre-que-caminaba-sergio-chejfec-por-matias-serra-bradford","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2022\/09\/el-hombre-que-caminaba-sergio-chejfec-por-matias-serra-bradford\/","title":{"rendered":"El hombre que caminaba: Sergio Chejfec por Mat\u00edas Serra Bradford"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">El \u00faltimo libro de\u00a0Sergio Chejfec, aparecido hace pocos meses, se llama\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">No hablen de m\u00ed\u00a0<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">y lleva de subt\u00edtulo\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Una vida y su museo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Con la muerte del escritor argentino\u00a0\u2014debida a un c\u00e1ncer de p\u00e1ncreas fulminante\u2014 esas palabras cobran otro significado y otra resonancia. Lo que en el libro es generosidad de lector \u2014est\u00e1 dedicado a la obra de un colega, Dar\u00edo Canton\u2014\u00a0revierte ahora, con otra luz, sobre el propio autor. Anclado en\u00a0Nueva York<\/span><b>\u00a0<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">desde 2005 junto a su mujer, la ensayista y profesora Graciela Montaldo, despu\u00e9s de una larga estad\u00eda en Caracas \u2014desde el a\u00f1o 90 y por quince a\u00f1os\u2014, el \u201cpolaco\u201d Chejfec deja una obra que configura una vida (y al rev\u00e9s), de la que se hablar\u00e1 largo tiempo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un museo, en todo caso, al aire libre, como le agradaba estar a \u00e9l, aficionado como era \u2014despu\u00e9s de ejercer de taxista en Buenos Aires en su juventud\u2014 a los recorridos geogr\u00e1ficos,\u00a0la excursi\u00f3n a pie,\u00a0la deriva urbana de rumbo taciturno. Acaso buscaba que cada paseo lo convirtiera en extranjero; enrarecer el mundo, volverlo m\u00e1s precioso y, af\u00e1n secreto, m\u00e1s amable. La distancia era su manera de estar entre otros y ante lo real, hasta para las cosas que realmente m\u00e1s quer\u00eda: en su texto de despedida para un amigo, el gran cr\u00edtico musical Federico Monjeau, \u00e9ste permanece innombrado. Chejfec cre\u00eda que en ciertas ocasiones el afecto pod\u00eda prescindir de gestos ampulosos o\u00a0manifestaciones evidentes. Su obra es un gran ant\u00f3nimo de la demagogia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hablando de l\u00edneas que prefer\u00eda no cruzar, Sergio Chejfec traz\u00f3 un territorio propio \u2014que defendi\u00f3, asimismo, siendo cort\u00e9smente indiferente al ingl\u00e9s que lo rodeaba en Nueva York\u2014, territorio que no exist\u00eda en la literatura argentina (y tampoco en otras). Desmarc\u00e1ndose poco a poco de su maestro Juan Jos\u00e9 Saer, en sus libros m\u00e1s originales \u2014<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> Baroni: un viaje<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0y\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mis dos mundos, Modo linterna, \u00daltimas noticias de la escritura, Apuntes para un panfleto, Teor\u00eda del ascensor, El visitante<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00a0rastre\u00f3 para cada uno un trayecto y una forma distinta, irrepetible.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Eso es todo lo que sucede en\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mis dos mundos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: un hombre deambula por un parque en una ciudad del sur de Brasil. Es decir, no pasa nada, pero\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">continuamente<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: \u201cEs verdad que han cambiado muchas cosas relacionadas con el caminar, algunas de las cuales enseguida referir\u00e9, pero la misma costumbre que he conservado, aun en \u00e9pocas de desdichas o de altibajos en general, apoya esta idea que me hago de eterno caminador; y es tambi\u00e9n lo que en definitiva me ha salvado, es cierto que no s\u00e9 muy bien de qu\u00e9, acaso del peligro de no ser yo mismo, cosa que me tienta cada vez m\u00e1s\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las caminatas \u2014y la iron\u00eda de un solipsista demorado\u2014 vienen de lejos en la obra de Chejfec, cuyo alter ego, el poeta Samich, propone\u00a0simp\u00e1ticas distinciones entre Caminante y Caminador en la novela\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Moral<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Desde ese libro hasta\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La experiencia dram\u00e1tica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, vagar y divagar son\u00a0el hilo de oro de una literatura asc\u00e9tica. Esto, entre otras cosas, coloca a sus libros en planos simult\u00e1neos. De hecho,\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mis dos mundos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0tiene su relato gemelo, reunido en\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Modo linterna<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0y titulado \u201cDonaldson Park\u201d. As\u00ed como existen ciudades hermanas en puntos distantes del planeta, Chejfec fue creando una familia de narraciones en la que sus integrantes dispersos son similares pero no iguales, y unos parecen versiones de otros. No por nada uno de los verbos m\u00e1s frecuentes en\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Teor\u00eda del ascensor<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0es \u201creponer\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La forma de andar de Chejfec la replica el lector: avanza pero no quiere avanzar, no desea que se termine el libro. La prosa de\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mis dos mundos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0tiene a bien asistirlo: semejante a un dibujo animado, el autor acelera en un mismo lugar. Su puntillismo \u2014\u201cun alarde de minucia\u201d, desliza\u2014 y sus digresiones parecen mofarse de las exigencias elementales y de la impaciencia vol\u00e1til del lector contempor\u00e1neo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sus novelas invitan a una experiencia pac\u00edfica, de suave perplejidad. Puntuada por el virtuosismo de las transiciones, la singularidad de los tiempos verbales,\u00a0las inferencias l\u00f3gicas y met\u00f3dicas de su fraseo. Lo que se lee es un instructivo para reconstruir mentalmente lo registrado por un testigo afable. La mente como un parque tem\u00e1tico: pensar con la percepci\u00f3n. Ese procedimiento no puede ocasionar un resultado fr\u00edo, as\u00e9ptico; lo prueba su\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lenta biograf\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los pasajeros en tr\u00e1nsito de Chejfec juegan con las escalas y empeque\u00f1ecidos pasean su asombro igual que por maquetas de arquitectura. Algo de esto les presta a los relatos un aire de teatro de c\u00e1mara, de teatro le\u00eddo, recortado, precisado, como en\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La experiencia dram\u00e1tica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Como si la lectura misma entrara en una especie de maquinaria a lo Raymond Roussel. El clima \u2014la realidad\u2014 es oscilante, pero no la superficie de la p\u00e1gina.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No obstante, se nota que a Chejfec lo tentaba la idea de la copia imperfecta (de lo visible) y redactaba como quien se estuviera ejercitando en raras t\u00e9cnicas de perspectiva. Un estilo de documental retocado que le sentaba bien al autor de\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Baroni: un viaje<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, un elegante documento po\u00e9tico. Todos sus libros lo son, incluso de sus modales y atenciones de lector y espectador.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El inesperado \u2014\u00bfe inadvertido? \u2014<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> Sobre Gianuzzi<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0es el libro de un lector tan vacilante como certero, que vuelve a una obra a\u00f1os despu\u00e9s de su primer encuentro con ella, eval\u00faa las resonancias iniciales y las recientes, y detalla el vaiv\u00e9n de toda\u00a0reputaci\u00f3n. (Chejfec era astutamente sensible a la risible utiler\u00eda de la figuraci\u00f3n\u00a0p\u00fablica: \u201cHacerse el escritor es dif\u00edcil y f\u00e1cil al mismo tiempo\u00a0\u2014como todo lo que no depende completamente de uno mismo\u2014, igual que hacerse escritor\u201d).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El autor de\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El aire<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0narraba como si acabara de descubrir el mundo \u2014arriesga una entrega total hacia la ingenuidad\u2014 y no saliera de la sorpresa de que en \u00e9l se haya inventado la escritura. De all\u00ed, quiz\u00e1, que sus novelas son a la vez ensayos sobre la escritura, sobre la experiencia literaria propiamente dicha: \u201cUno sabe, se supone, c\u00f3mo llega a una lengua. Pero no sabe c\u00f3mo se quedar\u00e1 en ella\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Es visible en sus narraciones una obviedad \u2014a lo mejor es esta la raz\u00f3n de su insistencia\u2014 a menudo olvidada: la escritura es el centro de la escritura. \u00danica certeza en medio de la incertidumbre total. No sorprende, por lo tanto, su fascinaci\u00f3n con su contracara (la\u00a0ilegibilidad)\u00a0y sus t\u00e1cticas para\u00a0aparecer con gracia, por ejemplo,\u00a0en los trabajos de la artista Mirtha Dermisache.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su ensayo\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00daltimas noticias de la escritura<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0vino a cristalizar el asunto, estudiando ejemplos de la relaci\u00f3n de un autor y un receptor con lo escrito, los diversos modos de crearlo y apreciarlo. Frente a un entretenido repertorio de formatos y soportes, el ejercicio tambi\u00e9n se celebra entrel\u00edneas, justamente en un libro sobre la tensi\u00f3n entre materialidad e inmaterialidad, l\u00edmite donde se aloja otro de sus intereses: la infinita paleta de la oralidad. Una de las admisiones\u00a0de Chejfec proyectaba otro interrogante: alguien que admite no tener una relaci\u00f3n natural con la escritura, \u00bfsentir\u00e1 que no tiene derecho a la escritura manual?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tal vez no sigui\u00f3 escribiendo a mano \u2014otros lo precisan para alcanzar el mismo objetivo\u2014 con el fin de conservar una cierta cualidad et\u00e9rea que estimaba en la literatura. Lo parad\u00f3jico es que el estilo del autor aparenta ser el de quien s\u00f3lo puede escribir a mano. La de Chejfec es una prosa de letra cursiva, de bucles y volutas, de lentitudes magn\u00e1nimas y subordinadas consentidas, y la modalidad caligr\u00e1fica qued\u00f3 impregnada en su gen\u00e9tica literaria, igual a un acto reflejo, despu\u00e9s de haberse escolarizado copiando relatos de Kafka en un cuaderno rayado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hay muchas formas de lo moroso, y la de Chejfec pertenece a una familia antigua que arranca con Sterne y termina con Saer y Sebald, para volver a empezar. Encuadrando a Sebald en\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El visitante<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, en verdad estaba pintando un espejo: \u201cUn ralent\u00ed pautado que parece concebido para hacer del relato el desarrollo descriptivo de su propia elaboraci\u00f3n\u201d. Pero su prosa\u00a0a todas luces\u00a0responde a un car\u00e1cter y\u00a0un temperamento \u2014de manera que no puede ser epigonal y tampoco imitada\u2014, y los calca y\u00a0los\u00a0hace extensivos.\u200b<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00daltimas noticias<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, como\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El visitante<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0y\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Teor\u00eda del ascensor<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, plantea buenas ideas sediciosas, capaces de provocar susto en anacr\u00f3nicos felices: \u201cEsa condici\u00f3n flotante de la escritura sobre la pantalla me hace pensar en ella como poseedora de una entidad m\u00e1s distintiva y ajustada que la f\u00edsica\u201d. Esas instigaciones de aspecto inofensivo \u2014lances de un t\u00edmido\u2014 se emparientan por lo bajo con la hilaridad a lo Buster Keaton con que los narradores de Chejfec suelen presentarse. La ausencia de falso candor se nota desde\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Moral<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, pero con m\u00e1s claridad desde\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sobre Giannuzzi<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0y\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Modo linterna<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, y en su caso quiz\u00e1 sea el precio de la persecuci\u00f3n de aquel horizonte no com\u00fan: el estreno de un formato para cada obra, cada tramo del mismo viaje.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Parad\u00f3jicamente, este alumno ejemplar de la escuela de la mirada, extremadamente alerta ante lo contempor\u00e1neo, por momentos dio la impresi\u00f3n de estar cortejando relatos del siglo diecinueve. (Lo que demuestra, en todo caso, la\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">actualidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0que todav\u00eda emana el desfase de aquellas primeras personas de Eichendorff y\u00a0Stifter y, m\u00e1s ac\u00e1, Robert Walser, o la invencibilidad del paseo como forma y procedimiento).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Familiares lejanos, emigrados del pasado, los narradores de Chejfec suenan calma, objetivamente desvariados. (O susurran: para serlo, todo narrador debe estar ligeramente desquiciado). Pero despliegan una agudeza psicol\u00f3gica notable y emprenden un deliberado distanciamiento del patetismo, que termina a menudo en escenas de comicidad en sordina.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A lo mejor era parte de su modestia, que a veces lo enga\u00f1aba a la hora de elegir t\u00edtulos m\u00e1s opacos que lo que la obra irradia, como en otra\u00a0de sus publicaciones m\u00e1s recientes,\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Apuntes para un panfleto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, muy superior a su promesa cohibida. Es a una de sus l\u00edneas \u2014\u201ca cada momento el presente se satura de redundancia\u201d\u2014 que su muerte viene a desmentir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Es en ese mismo libro\u00a0\u2014ahora casi un testamento indirecto, involuntario,\u00a0cuya primera palabra cifra su clara apuesta por la inestabilidad de lo\u00a0transcripto y del mism\u00edsimo oficio\u2014\u00a0que hall\u00f3 la manera de dibujar un c\u00edrculo de\u00a0un solo trazo:\u00a0\u201cLa vida cierta de un poeta y lo que decide hacer con ella no es muy decisivo, ya que de todos modos su creaci\u00f3n encontrar\u00e1 una v\u00eda para modelar la vida\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dejando una literatura\u00a0de una continuidad y consistencia poco comunes, es como si estos a\u00f1os Sergio Chejfec todo lo hubiera entregado a la imprenta \u2014incluso tom\u00e1ndose revancha por anticipado de la clausura que representa un final inoportuno\u2014\u00a0con una misma advertencia: sujeto a variaciones.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Publicado originalmente el 3 de abril de 2022, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Revista \u00d1 (Clar\u00edn)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Buenos Aires.<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Sergio Chejfec, autor argentino, cortes\u00eda de Graciela Montaldo.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El \u00faltimo libro de\u00a0Sergio Chejfec, aparecido hace pocos meses, se llama\u00a0No hablen de m\u00ed\u00a0y lleva de subt\u00edtulo\u00a0Una vida y su museo. 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