{"id":17504,"date":"2022-09-20T01:05:36","date_gmt":"2022-09-20T07:05:36","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=17504"},"modified":"2023-05-23T13:15:13","modified_gmt":"2023-05-23T19:15:13","slug":"desde-el-barro-de-tu-piel-lecciones-de-la-obra-reciente-de-mayra-santos-febres-por-nadia-v-celis-salgado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2022\/09\/desde-el-barro-de-tu-piel-lecciones-de-la-obra-reciente-de-mayra-santos-febres-por-nadia-v-celis-salgado\/","title":{"rendered":"Desde \u201cel barro de tu piel\u201d: lecciones de la obra reciente de Mayra Santos-Febres por Nadia V. Celis Salgado"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cYo soy Sirena Selena, yo soy Isabel la Negra, y yo soy \u2018M\u2019 de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cualquier mi\u00e9rcoles soy tuya<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, y soy un mont\u00f3n de gente. [\u2026]. Un narrador es eso: mucha gente que te habita, que sale del barro de tu piel y pide que cuentes su historia\u201d. As\u00ed describe Mayra Santos-Febres (Puerto Rico, 1966) en una entrevista la intimidad de la que surgen los protagonistas de sus novelas. Sus palabras ilustran adem\u00e1s temas recurrentes en la po\u00e9tica y trayectoria de esta escritora puertorrique\u00f1a, que exploro en este ensayo\u00a0con \u00e9nfasis en sus dos libros m\u00e1s recientes: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Antes que llegue la luz<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2021) y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lecciones de renuncia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2021).\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dentro de los aspectos distintivos de la obra de Santos-Febres se reconoce su preferencia por sujetos y\u00a0espacios tradicionalmente marginalizados \u2014desde matronas de burdel, hasta mujeres negras y mulatas en la academia o la ciencia\u2014. Pero lo que distingue a sus personajes no es tanto su condici\u00f3n marginalizada como su astucia para desafiar las barreras tradicionalmente asociadas a sus identidades y reclamar espacios a los que no han sido invitados. Los protagonistas de Santos-Febres comparten con la escritora esa lucha que, en su caso, ha supuesto abrirse camino como creadora y productora de conocimiento desde su posici\u00f3n como mujer negra. Hay algo de ella en el muchachito travestido de su primera novela, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sirena Selena<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400;\">vestida de pena <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(2000), que blande como arma su extraordinaria voz. Tambi\u00e9n hay algo de Santos-Febres, quien se doctor\u00f3 en la Universidad de Cornell, en la protagonista atrapada en el disfraz de historiadora\u00a0de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Fe en disfraz<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2009), y en Julia (de Burgos), la escritora que en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Yo misma fui mi ruta <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(2014) maniobra entre el camino que dise\u00f1\u00f3 para s\u00ed misma y el que otros asignaron a su piel y su palabra. Algo de su posici\u00f3n como\u00a0celebridad medi\u00e1tica se vislumbra tambi\u00e9n en la cient\u00edfica debati\u00e9ndose entre su romance con la cultura popular encarnada por su amante y el af\u00e1n de ser tomada en serio en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La amante de Gardel<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2015), novela por la que obtuvo el Premio Nacional de Literatura de la Academia de Farmacia de\u00a0Francia en 2019. De la mano de sus personajes, el mundo afrocaribe\u00f1o se revela como un campo no solo de batalla sino de cosecha, abonado por la creatividad, la dignidad y el ah\u00ednco.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La entrevista citada revela adem\u00e1s c\u00f3mo concibe su oficio Santos-Febres, quien ha hecho de su palabra un instrumento \u2014de seducci\u00f3n, deleite, revelaci\u00f3n, incomodidad\u2014 para tocar o tumbar puertas, y que entren tras ella aquellos tradicionalmente concebidos como \u201clos otros\u201d. Esa misi\u00f3n da coherencia a las variadas facetas de su trabajo, que a\u00fana la creaci\u00f3n, el activismo y su labor como profesora y mentora, adem\u00e1s de cr\u00edtica, poeta y narradora. Desde la aparici\u00f3n en 1991 de su primer poemario, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El orden escapado<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Mayra Santos-Febres ha publicado otras cinco colecciones de poes\u00eda, cuatro de cuentos, seis novelas y dos libros de ensayos, adem\u00e1s de antolog\u00edas de escritores, numerosos art\u00edculos y vol\u00famenes de literatura juvenil. Prol\u00edfica ha sido igualmente su actividad en la escena cultural en Puerto Rico, el Caribe y Am\u00e9rica Latina, donde es una figura de reconocida influencia. Entre sus creaciones est\u00e1 el Festival de la Palabra, que entre 2009 y 2019 llev\u00f3 a una primera plana de escritores internacionales a las plazas, escuelas y barrios de San Juan, esfuerzo que le vali\u00f3 la \u201cMedalla de Oro al Trabajo Cultural\u201d de las Naciones Unidas. M\u00e1s recientemente, Santos-Febres se ha concentrado en promover el estudio y reconocimiento de la cultura afropuertorrique\u00f1a. En 2021 fund\u00f3 el Programa de Afrodescendecia y Racialidad de la Universidad de Puerto Rico, y en marzo de este a\u00f1o fue anfitriona de la primera Cumbre Internacional de Afrodescendencia en San Juan.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sus dos libros m\u00e1s recientes exploran desde una intimidad inusual el peso que supone ser esa mujer movida por un yo en colectivo. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Antes que llegue la luz<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> recrea en primera persona y desde su propia casa, la cat\u00e1strofe que supuso para los puertorrique\u00f1os el azote doble de los huracanes Irma y Mar\u00eda, y el extenso apag\u00f3n que en el 2017 los desconect\u00f3 del mundo. En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lecciones de renuncia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la voz l\u00edrica de una escritora nos gu\u00eda por las batallas interiores suscitadas por encarnar en sus m\u00faltiples facetas a una incansable guerrera de las palabras.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Antes que llegue la luz,\u00a0<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Santos-Febres se ubica en el ojo del hurac\u00e1n y como caja de resonancia de una polifon\u00eda de voces que atestiguan los recursos de los que se valieron los puertorrique\u00f1os para sobrevivir a la peor de sus tragedias naturales. Nunca fue mayor el reto a sortear ni m\u00e1s vulnerables los sujetos que se abren campo con la escritora, literalmente saliendo del barro, y nunca fue m\u00e1s bella su destreza para sobrevivir con dignidad y hacer brillar la esperanza. Los protagonistas son, en principio, Mayra, sus hijos y una amiga, Alexia, sorteando desde su condominio de Ocean Park el apag\u00f3n causado por Irma. Aquel es el preludio de lo a\u00fan inconcebible: Mar\u00eda, un hurac\u00e1n sin precedentes, un despojo incuantificable, una p\u00e9rdida de cuyas dimensiones no puede dar cuenta la escritora que hab\u00eda sido hasta entonces Santos-Febres. Quiz\u00e1s por ello el registro personal y realista elegido para este libro.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Quienes seguimos el impacto de Mar\u00eda, reconocemos las l\u00edneas b\u00e1sicas del drama retratado por la escritora: el abandono federal de un pa\u00eds cuyo protectorado constat\u00f3 su inquina en el momento de mayor necesidad; la corrupci\u00f3n del gobierno local, devorando con su gula ancestral, la poca ayuda recibida; la fidelidad ag\u00f3nica de la di\u00e1spora puertorrique\u00f1a, apoyando desde afuera la reconstrucci\u00f3n de su isla de ensue\u00f1o; y el \u00e9xodo masivo de los que no vieron otra salida que lanzarse a los brazos de la madrastra poderosa. Lo que pocos conoc\u00edamos es la fuerza de los que se quedaron adentro. Los embrollos, acometidas y logros de aquellos que se \u201calzaron en almas\u201d no solo para sobrevivir sino para garantizar la persistencia de los otros; porque como dice la escritora, no hab\u00eda otra opci\u00f3n: \u201cen este clan se pierde en colectivo. Ser \u2018individuo\u2019 es un lujo al que no hemos accedido todav\u00eda. Los pobres, los ca\u00eddos, son la carga de los que van subiendo. La escalada es dif\u00edcil, cuesta arriba. La ca\u00edda es empinada y sin frenos\u201d. Esa es la historia que brilla en el testimonio a m\u00faltiples voces que presenta Santos-Febres en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Antes que llegue la luz<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En medio de los \u00e1rboles desarraigados, las casas despedazadas y la raz\u00f3n desgarrada, surge un rayo de luz cuando las organizaciones comunitarias locales se conglomeran en un refugio para quim\u00e9ricos llamado \u201cEl Colaboratorio\u201d. Desde all\u00ed se organizan, entre otras iniciativas, la del equipo de Mayra, un grupo de amigos y c\u00f3mplices que antes llevaban escritores a los barrios durante el Festival de la Palabra, y que se lanza a refugios y escuelas para donar libros, leer en grupo y hacer talleres de escritura. \u201cNuestro inter\u00e9s no era hacer arte, impresionar con el manejo de la forma, agitar est\u00e9ticas institucionalizadas, ni educar\u201d, aclara, \u201csolo quer\u00edamos convocar a la gente, re\u00edrnos, comprobar que est\u00e1bamos vivos, contarnos las historias y las aventuras, compartir experiencias, comenzar a sanar\u201d. Esta declaraci\u00f3n explica la prosa di\u00e1fana del libro, cuya polifon\u00eda resulta no de un artificio est\u00e9tico sino de los rumores y clamores compartidos en medio del desastre.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La historia personal de Santos-Febres es el puente por el que se cuelan las reacciones de los otros. De la escritora, conocemos sus or\u00edgenes en un barrio obrero, las muertes tempranas de su madre y hermano, sus dos divorcios y su devoci\u00f3n de \u201cmadre moderna\u201d. Entre las reacciones de los otros, leemos testimonios de camioneros convocados a recoger escombros; electricistas y rescatistas (oficiales e improvisados) aterrados ante la insuficiencia de sus esfuerzos; hu\u00e9rfanos repentinos traumatizados tanto por el horror pasado como por la turbiedad del presente y la incertidumbre del futuro. Protagonista es tambi\u00e9n el calor sin el consuelo de los aires acondicionados, contribuyendo a las alucinaciones de un mundo que se va llenando de espectros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A los fantasmas recientes, se unen otras figuras sombr\u00edas. Santos-Febres registra la emergencia de los adictos sin hogar, tom\u00e1ndose las calles de la ciudad desierta para cosechar entre los escombros, y de otra gente \u201cborracha de cosas\u201d, \u00fatiles e in\u00fatiles, libradas en la desolaci\u00f3n de los centros comerciales. La reflexi\u00f3n de la escritora remite estos espectros a las luchas inconclusas de la colonia m\u00e1s antigua de las Am\u00e9ricas, y al desastre agazapado tras la ilusi\u00f3n de una isla latina \u201cmodernizada\u201d bajo el patronazgo estadounidense.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El cl\u00edmax de esa condici\u00f3n doblemente espectral de la isla coincide con el retorno de la electricidad. A la autora le agarra leyendo en la prensa el conteo extraoficial de los muertos dejados por Mar\u00eda y su secuela, entre ellos los suicidios que sucedieron al desastre. Los cerca de cinco mil ca\u00eddos podr\u00edan parecer poco en un mundo postpandemia, pero no lo son en el recuento de Santos-Febres. En la escena final, el lirismo de \u201cun tropel de alas\u201d de lib\u00e9lulas contra un atardecer feroz fija la tensi\u00f3n no solo entre la muerte y la vida, sino entre la realidad y el poder de la imaginaci\u00f3n. Pues quiz\u00e1s la mayor revelaci\u00f3n de este libro es la atestiguada ya no por el n\u00famero de v\u00edctimas sino por las nueve mil seiscientas treinta y ocho personas participantes en los talleres organizados por la escritora y su grupo. Con la usual destreza narrativa de Santos-Febres, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Antes que llegue la luz<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> plasma un Puerto Rico que, en medio de la zozobra, lee, y que, al mismo tiempo, clama por ser le\u00eddo: \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Escriba, escritora, escriba. No se olvide de m\u00ed<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c\u00bfA qu\u00e9 renuncia la mujer que escribe\/ por qu\u00e9 es guerrera la mujer que escribe,\/ qu\u00e9 batalla es la que tiene que enfrentar?\u201d <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">se pregunta la voz l\u00edrica de su \u00faltimo poemario, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lecciones de renuncia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Un yo en colectivo, vocero de la experiencia de las mujeres creadoras y sabias, nos conduce por las batallas internas que suscita ser como el m\u00edtico Atlas, llevando el mundo a cuestas, cuando se vive en un cuerpo de mujer. La \u00fanica forma de alivianar el peso parece ser renunciar a algo, pero, \u00bfa qu\u00e9?\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En los primeros poemas, la renuncia es el desapego afectivo demandado por \u201clas viejas de la estirpe\u201d en pro de la concentraci\u00f3n y la dureza requeridas para pelear con las palabras. Es, a su vez, la consecuencia de ser ese objeto ex\u00f3tico y peligroso que ha sido hist\u00f3ricamente la escritora: \u201ca las guerreras las marca siempre la renuncia [\u2026] todos la[s] desean y le[s] temen\/ pocos se aventuran a tocarla\u201d. En los dilemas suscitados por esa renuncia del yo l\u00edrico se reconocen los de mujeres en la academia tratando de operar en el reino exclusivo del conocimiento, escritoras silenciadas por el monopolio masculino de la palabra, como Sor Juana, y las anuladas hasta el suicidio por el azote del rechazo \u00edntimo y social, como Alejandra Pizarnik, ambas homenajeadas en el libro. Heredera de \u201cla sabia convertida en bruja y en ceniza\u201d, la mujer pensante debe renunciar a ser otra cosa que una mente racional.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfPero qu\u00e9 pasa cuando la guerrera se niega a ignorar los placeres y dolores de la carne?, cuando se es \u201cpiel y papel\u201d, como sugiere el t\u00edtulo de una colecci\u00f3n de ensayos de Santos-Febres;\u00a0 o cuando \u201ceste cuerpo es un pa\u00eds\u201d, como dice otro poema e ilustra <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Antes que llegue la luz<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Esta escritora es amante, esposa, madre, proveedora, figura p\u00fablica. A sus \u201cdedos tecleando\u201d se superponen en su vida diaria las necesidades de sus hijos, \u201cla naturaleza muerta de los platos\/ en el fregadero\/ el marido nuevo leyendo internet\u201d. Esos otros se le imponen en el espacio y tiempo de la creaci\u00f3n, neg\u00e1ndose a hacerse a un lado para que la mujer que escribe se dedique solo a producir conocimiento. La escritora forcejea, desgarrada por el conflicto simbolizado en \u201cel tibio olor del innombrable feto\/ que siempre habitar\u00e1 el aire que respiran mis hijos\/ mientras escribo\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una vez m\u00e1s, su lucha es individual y colectiva, pues \u201c\u00bfqu\u00e9 hace una mujer que escribe con el mundo?\/ \u00bfc\u00f3mo lo recompone\/ para que quepan otras mujeres\/ otros seres de la tinta\/?\u201d Poco a poco la escritora se resigna a no poder seguir los preceptos que excluyen el cuerpo y reniegan de los afectos, \u201cporque existir no es lo mismo que vivir.\/ la vida exige otra potencia:\/ saltar al abismo transformada\u201d. Entiende entonces que la renuncia que ha de alivianar el peso del cuerpo mundo de la mujer que escribe, est\u00e1 en despojarse de la tiran\u00eda de la racionalidad, ese ropaje que tambi\u00e9n lacera a la protagonista de su novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Fe en disfraz<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Una vez transformada, la sobreviviente y ahora ancestra sabia de las guerreras que han de venir, augura el final del desgarramiento y la guerra interna para las escritoras: \u201cla soledad se vence a s\u00ed misma\/ con m\u00e1s soledad\/ solo con eso\/ y con m\u00e1s tinta.\/ Al fondo,\/ all\u00e1,\/ est\u00e1 la presencia que buscas.\/ despu\u00e9s, un poco a la izquierda o quiz\u00e1s a la derecha.\/ queda el amor\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La pregunta \u00faltima que propone la escritora de este poemario, y que encarna Santos-Febres, es si se puede ser en colectivo sin colapsar ni renunciar a tu propia humanidad. El poema final de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lecciones de renuncia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> ofrece una respuesta optimista. A fuerza de \u201cdesandar\u201d los caminos que escindieron su ser, la escritora regresa a \u201cuna simple ni\u00f1a disfrazada de mujer sabia\u201d que se pregunta: \u201c\u00bfser\u00e1 que al fin,\/ despu\u00e9s de tanta huida,\/ me he ganado el privilegio\/ de nacer en libertad?\u201d.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: La Puerta de la Bandera, Calle San Jos\u00e9, San Juan, Puerto Rico, por J. Amill Santiago, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cYo soy Sirena Selena, yo soy Isabel la Negra, y yo soy \u2018M\u2019 de Cualquier mi\u00e9rcoles soy tuya, y soy un mont\u00f3n de gente. [\u2026]. Un narrador es eso: mucha gente que te habita, que sale del barro de tu piel y pide que cuentes su historia\u201d. 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