{"id":17362,"date":"2022-09-20T01:10:31","date_gmt":"2022-09-20T07:10:31","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=17362"},"modified":"2024-05-15T05:47:29","modified_gmt":"2024-05-15T11:47:29","slug":"sexo-violencia-y-archivo-en-fe-en-disfraz-de-mayra-santos-febres-por-william-luis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2022\/09\/sexo-violencia-y-archivo-en-fe-en-disfraz-de-mayra-santos-febres-por-william-luis\/","title":{"rendered":"Sexo, violencia y archivo en Fe en disfraz de Mayra Santos-Febres\u00a0por William Luis"},"content":{"rendered":"<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Fe en disfraz<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2009) comienza con el narrador e historiador Mart\u00edn Tirado, quien trabaja para Fe Vermejo, eminente historiadora y muse\u00f3loga de la Universidad de Chicago. Vermejo contrata a Mart\u00edn con el fin de que digitalice las peticiones de mujeres esclavizadas abusadas por sus amos en los siglos XVII y XVIII, y sus apelaciones al gobernador, seg\u00fan lo prescrito por las leyes de esclavitud de principios del per\u00edodo colonial espa\u00f1ol y articulado en la Real C\u00e9dula de 1789.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La voz de los esclavizados en Am\u00e9rica Latina se limita a la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Autobiograf\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Juan Francisco Manzano (escrita en 1835) y a la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Biograf\u00eda de un cimarr\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1966) de Esteban Montejo y Miguel Barnet en Cuba. La ausencia de otras autobiograf\u00edas en Cuba y Am\u00e9rica Latina sugiere un rechazo de la escritura y la cultura europea, como es expresada en las acciones de los esclavos fugitivos. Sin embargo, los historiadores buscan documentos de aquellos esclavizados para revelar una representaci\u00f3n adicional de la marginal voz negra. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Voices of the Enslaved in Nineteenth-Century Cuba<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Gloria Garc\u00eda Rodr\u00edguez, \u201cMujeres esclavas en la Costa Rica del Siglo XVIII: Estrategias frente a la esclavitud\u201d, de Mar\u00eda de los \u00c1ngeles Acu\u00f1a Le\u00f3n, y \u201cVendida desde el vientre de su madre: Josefa Catarina y los esclavos de Manuela de Zavaleta (1750-1835)\u201d, de Elizet Paye Iglesias son tres ejemplos notables. Como he discutido en otra parte, la literatura sirve como un discurso contrario a la historia y narra un relato que la historia no podr\u00eda contar<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><sup>1<\/sup><\/span><span style=\"font-weight: 400;\">. En la novela de Santos-Febres, Fe Vermejo divulga peticiones de mujeres esclavizadas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fe, una intelectual afrovenezolana, incita a Mart\u00edn, un puertorrique\u00f1o blanco, a participar en un ritual, cuyo origen se remonta a los ritos celtas de Sam Hain que marcaban el final de la cosecha, es decir, el final del verano y el comienzo del invierno. El ritual en la antig\u00fcedad trasciende tiempo y lugar, desde su inicio, con su propia cultura e idioma, a otras regiones y pa\u00edses con normas culturales diferentes. Estas ceremonias recuperan un pasado en el presente; representan la conjunci\u00f3n de dos o m\u00e1s momentos fuera del tiempo cronol\u00f3gico u occidental y hacen proyecciones hacia el futuro. En los momentos iniciales de la novela, Mart\u00edn afirma:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si estuvi\u00e9ramos en tiempos pagano, los chamanes habr\u00edan reencendido el fuego sagrado, convocado a la tribu con cantos y con m\u00fasica. Nosotros, la tribu, proceder\u00edamos a apagar las luces de cada choza y, a oscuras, rescatar\u00edamos de lugares secretos las pieles de b\u00fafalos, gatos monteses, jabal\u00edes. Nuestras carnes se preparar\u00edan para recoger los humores de animales sacrificados, sus esencias a\u00fan presentes en sus pelambres; en las pieles del disfraz, sus esp\u00edritus.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2026Encender\u00edamos la pira sagrada. Arder\u00eda en el fuego la pulpa de la fruta sin mordedura. Entre las volutas de humo, aparecer\u00edan los ef\u00edmeros signos de lo que est\u00e1 por venir: sequ\u00edas, nacimientos, los mejores meses para la caza. (13)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La ceremonia fue oficializada en el siglo X y aceptada por Roma en el siglo XVI. En la actualidad coincide con el D\u00eda de los Fieles Difuntos, D\u00eda de Muertos, en la cultura hispanoamericana. El primero de noviembre es festivo y el 2 de noviembre es m\u00e1s solemne y dedicado a la oraci\u00f3n. El d\u00eda anterior al D\u00eda de Todos los Santos, o D\u00eda de los Muertos, est\u00e1 marcado por la festividad irlandesa y escocesa conocida como Halloween. \u201cUn rito ocurre all\u00e1 afuera\u2026. Ma\u00f1ana ser\u00e1 1 de noviembre. Hoy, la gente corre disfrazada por las calles, ocult\u00e1ndose entre las sombras de la noche m\u00e1s larga del a\u00f1o\u201d (13).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El ritual, en la antig\u00fcedad y en la \u00e9poca moderna, crea una suspensi\u00f3n en la vida social, para escapar del presente y volver a un tiempo y orden anterior. La novela est\u00e1 enmarcada por los rituales de Fe y Mart\u00edn durante Halloween y el D\u00eda de Todos los Santos. Por lo tanto, el tiempo en la novela no es secuencial ni cronol\u00f3gico, sino ritualista. La novela comienza <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">in media res<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, es decir, despu\u00e9s de que Mart\u00edn y Fe se encuentran, y Fe le da una navaja de afeitar a Mart\u00edn. El pr\u00f3logo hace referencia al ritual de Sam Hain, y el cap\u00edtulo I al ritual de la navaja que Fe le pide a Mart\u00edn que realice antes de encontrarse. Mart\u00edn cumple con las condiciones de Fe: ducharse por la noche, prestar atenci\u00f3n a la zona p\u00fabica, la cara y las u\u00f1as; no disimular el olor natural, depilarse la entrepierna\u2026 Estos actos tambi\u00e9n producen un sentimiento de emoci\u00f3n y anticipaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">M\u00e1s tarde en la novela, o antes en la cronolog\u00eda, en el cap\u00edtulo XVI, tras firmar el convenio con la Fundaci\u00f3n Iberoamericana, Mart\u00edn viaja alrededor del mundo y se encuentra clandestinamente con Fe. La novela retrocede en el tiempo, en busca de un origen de la navaja o hacia su propio \u201cViaje a la semilla\u201d carpenteriano, para luego avanzar hacia su conclusi\u00f3n cronol\u00f3gica. En el cap\u00edtulo XXI, Mart\u00edn hace referencia a un rito que comenz\u00f3 durante su primer encuentro cuando Fe lo invita a cenar. Se besan, se trasladan al dormitorio; Fe se pone el arn\u00e9s, cuyas varillas se le clavan en la piel y le dejan profundas cicatrices, y le ruega a Mart\u00edn que le haga el amor. En el cap\u00edtulo XXII, Mart\u00edn menciona un segundo encuentro con Fe, la madrugada del 31 de octubre, antes del inicio del 1 de noviembre. Y en el cap\u00edtulo XXIII, en la XXVII reuni\u00f3n de la Asociaci\u00f3n Iberoamericana de Historia en Madrid, Fe le regala a Mart\u00edn la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">navaja toledana<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Fe se desnuda, Mart\u00edn observa los queloides en su espalda, visibles de la cintura para abajo, provocados por el arn\u00e9s. Toma la navaja de afeitar, corta la mejilla derecha de Fe y su propia zona p\u00fabica, marcando su primer encuentro ritual. Al final de la novela, en el cap\u00edtulo XXIV, Mart\u00edn anticipa su encuentro ritual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Temprano en la cronolog\u00eda, Fe salva el seminario, cataloga su investigaci\u00f3n e inicia una exposici\u00f3n hist\u00f3rica sobre los inmigrantes en Chicago, con el fin de recaudar fondos del cuerpo de exalumnos. Mientras tanto, descubre documentos sobre mujeres esclavizadas con nombres espa\u00f1oles y portugueses, algunas se convierten en propietarias de plantaciones y otras denuncian abusos y piden protecci\u00f3n ante la ley. Fe se enfoca en la regi\u00f3n de Minas Gerais y viaja al convento del Recogimiento de las Maca\u00fabas. En una conversaci\u00f3n con una monja, descubre que la madre y la abuela de la monja formaban parte de la misma orden religiosa, lo que representa tres generaciones de monjas. \u201cAun as\u00ed, naci\u00f3 ella [su abuela] y su madre. Naci\u00f3 toda su casta. Todas mojas y putas\u201d (24). En la Hermandad de las Mercedes se topa con documentos adicionales y, en un \u00e1tico oculto, el elegante vestido y el arn\u00e9s de Xica da Silva, que luego lucir\u00e1n sus hijas y Fe.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La presentaci\u00f3n de los documentos sobre la esclavitud contin\u00faa el orden no secuencial o cronol\u00f3gico de la novela. Aunque Mart\u00edn le cuenta al lector de la existencia de muchos documentos, solo reproduce un pu\u00f1ado. La primera petici\u00f3n aparece en el cap\u00edtulo III y se presenta ante el gobernador Alonso de Pires, en Minas Gerais, en 1785. La esclava Diamantina presenta una denuncia en nombre de sus cinco hijos: Justo, Isidoro, Joaqu\u00edn, Fernando y Ricardo. Sin embargo, en una petici\u00f3n anterior al gobernador, Diamantina acusa a la esposa de su due\u00f1o, Do\u00f1a Antonia de la Granada, de castigo excesivo, porque su amo, Don Tom\u00e1s Angueira de la Granada, tuvo relaciones sexuales con ella, en cualquier momento y en cualquier posici\u00f3n que \u00e9l deseara. Diamantina pide liberarla del control de Antonia, no por los \u201cabusos sexuales\u201d del amo, sino por los injustos castigos de su esposa. Diamantina retira la petici\u00f3n cuando Antonia, acompa\u00f1ada de su confesor, don Baldomero de la Paz, admite sus crueldades, pero reconoce que la ley la protege como esposa legal de Tom\u00e1s. Don Pires escucha el caso por segunda vez cuando, en un documento legal, Antonia ordena que Diamantina sea vendida despu\u00e9s de su muerte para cubrir los gastos de su entierro. Tom\u00e1s interviene y explica que Diamantina y sus cinco hijos se hab\u00edan ganado la libertad. En la tercera y \u00faltima audiencia, que da t\u00edtulo a la demanda principal, Diamantina presenta una carta firmada por Tom\u00e1s declarando a los hijos de Diamantina herederos leg\u00edtimos de sus propiedades. Diamantina no denunci\u00f3 la violaci\u00f3n injustificada de su amo; en lugar de eso, acus\u00f3 a Antonia, una esposa mayor e inf\u00e9rtil, de castigarla, tal vez, por actos sexuales que Antonia ya no pod\u00eda realizar, o que Tom\u00e1s ya no estaba interesado en llevar a cabo con ella.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mar\u00eda y Petrona presentaron la segunda petici\u00f3n al Gobernador Diego de la Haya, en Costa Rica, en 1719 (cap\u00edtulo V). En ella se describen los cuatro d\u00edas de abusos sexuales que el sargento mayor Juan Francisco de Ibarra y otros seis militares perpetran incesantemente contra Mar\u00eda y Petrona. Petrona declara que el primer d\u00eda, tres militares violaron a Mar\u00eda mientras que otros tres la obligaron a ella a mirar mientras la violaban <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">contra natura<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Petrona qued\u00f3 embarazada, fue separada de su hijo y vendida a otro amo. Cuando regres\u00f3 nueve a\u00f1os despu\u00e9s para comprar la libertad de su hijo por un precio previamente pactado; su due\u00f1a, Cecilia V\u00e1squez de Coronado, aument\u00f3 el monto para impedir la venta. Petrona reclama al gobernador por esta injusticia, pero no por las razones del ataque sexual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El caso de Mar\u00eda y Petrona es excepcionalmente informativo y permite conocer los escritos de Mart\u00edn y las propias intenciones de Fe. La petici\u00f3n aparece en el estudio de Acu\u00f1a Le\u00f3n sobre mujeres esclavizadas desarraigadas de su tierra natal en la costa occidental africana y llevadas a Am\u00e9rica Central. De los m\u00e1s de ocho millones de esclavos desarraigados de sus tierras, m\u00e1s de un tercio eran mujeres. Entre los secuestrados de los puertos de Bonny y Calabar esta cifra aumenta al 39,1 %, y de estos el 4,6 % eran ni\u00f1as, cifra muy inferior al 7,2 % de ni\u00f1as secuestradas en los puertos de Whydah y Porto Novo, Ben\u00edn. Mar\u00eda y Petrona testifican que eran del elenco de Sana, tambi\u00e9n conocida como Lucum\u00ed. Mar\u00eda de Guinea ten\u00eda cicatrices \u00e9tnicas en el rostro, pero Mar\u00eda, con marcas similares, desconoc\u00eda su origen, aunque luego se determin\u00f3 que pertenec\u00eda al elenco de Popo. Sin embargo, el estudio de Acu\u00f1a Le\u00f3n sobre Mar\u00eda y Petrona difiere sustancialmente del documento correspondiente reproducido en la novela de Santos-Febres. Ambos mencionan al mismo victimario, el sargento Ibarra; la misma regi\u00f3n de residencia, Bagaces; pero Acu\u00f1a Le\u00f3n indica que las dos mujeres iban acompa\u00f1adas por cuatro hombres y otras dos mujeres, y que fueron vendidas a la misma Do\u00f1a Celia V\u00e1zquez de Coronado, mencionada en la novela. M\u00e1s importante a\u00fan, no hay referencia a ning\u00fan encuentro sexual, a diferencia de los soldados que violaron a Mar\u00eda y Petrona. Las diferencias pueden atribuirse a una lectura del archivo, como veremos m\u00e1s adelante.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A diferencia de las peticiones anteriores, la del cap\u00edtulo VI no contiene encabezamiento ni fecha. De los documentos que Fe le env\u00eda a Mart\u00edn, los dos primeros le emocionan, pero se concentra en el tercero, de naturaleza religiosa, sobre la hija de Maria da Costa y el portugu\u00e9s Caetano de S\u00e1 (nacido en 1731 o 1735). El doctor Don Manuel de Pires, de Arraial de Tejunco, esclaviza a la ni\u00f1a de once a\u00f1os para que sea su amante. Don Manuel se confiesa con su vicario y busca su consejo. Don Manuel era due\u00f1o de otras muchachas que acostumbraban ba\u00f1arlo, y las violaba sistem\u00e1ticamente por ambos orificios. Esta obsesi\u00f3n le imped\u00eda realizar su profesi\u00f3n elegida, y estaba perdiendo la cabeza. Por sus excesos, el vicario reprende a Pires y le ordena hacer una donaci\u00f3n a la iglesia y buscar un lugar para flagelarse cuando se vea consumido por\u00a0 sus pensamientos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La lectura de las peticiones excita a Mart\u00edn, m\u00e1s a\u00fan al encontrar un archivo adjunto que contiene el vestido de Xica da Silva. \u201cMir\u00e9 el traje, mir\u00e9 la piel, mir\u00e9 a la ni\u00f1a corrompida. La imagen de su rasgadura m\u00e1s escondida, h\u00fameda y rosada, se me present\u00f3 ante los ojos como una visi\u00f3n. No pude sostenerla. Mi mano se movi\u00f3 veloz. Cerr\u00e9 los ojos\u201d (42). M\u00e1s tarde, la ni\u00f1a se convirti\u00f3 en amante de otro amo. Si bien los documentos antes mencionados pueden haber sido organizados por casualidad, el adjunto fue intencional, incitando a Mart\u00edn a establecer una conexi\u00f3n entre la ni\u00f1a y el vestido, y ambos lo obligaron a satisfacer sus necesidades.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La cuarta petici\u00f3n tiene lugar en Cartagena de Indias, en 1743 (cap\u00edtulo VIII). Ana Mar\u00eda, de doce a\u00f1os, declara ante el gobernador Francisco del Valle que el sobrino de Manuela Sancho, Manuel Joseph Garc\u00eda, la golpe\u00f3 en la cabeza por contestarle, e insiste en que no es su esclava. Ante el interrogatorio del gobernador sobre su desafiante tardanza, Ana Mar\u00eda explica que el sobrino la agredi\u00f3 en las escaleras traseras de la hacienda, toc\u00e1ndole los senos y el pubis, y posey\u00e9ndola por la espalda. Despu\u00e9s de ver la sangre, le dio la vuelta y continu\u00f3 desde el frente. Manuela, que disfrutaba viendo el abuso, defendi\u00f3 a su sobrino afirmando que, como nuevo iniciado de los jesuitas de Cartagena, era incapaz de tales acciones. El gobernador opt\u00f3 por proteger a la ni\u00f1a hasta que encontrara un nuevo amo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La \u00faltima petici\u00f3n tiene lugar en Venezuela, en 1645 (cap\u00edtulo XII). Al igual que el del cap\u00edtulo VI, este tambi\u00e9n es de car\u00e1cter religioso. Don Manuel P\u00e9res y Pi\u00f1\u00f3n (acompa\u00f1ado de su hijo del mismo nombre y del sacerdote jesuita Ram\u00f3n Hoya y Ram\u00edrez) acus\u00f3 a la \u201cbruja mulata\u201d, Pascuala, de preparar un medicamento para su demacrado hijo de diecisiete a\u00f1os. La poci\u00f3n produce en \u00e9l un deseo incontrolable de poseerla durante muchos meses hasta que ella anuncia su embarazo. Bajo interrogatorio, confiesa haber recuperado el semen de hombres j\u00f3venes para hacer pociones de fertilidad para sus clientes. Aunque no estaba embarazada, los Santos Miembros de la Inquisici\u00f3n confirmaron que la leche de sus senos era dulce. Recomiendan que se le den ba\u00f1os fr\u00edos, que sus pezones sean quemados y que le introdujeran un hierro entre las piernas para verificar sus relaciones sexuales con el diablo. Las dos peticiones religiosas coinciden en afirmar que los jesuitas y otras \u00f3rdenes religiosas no est\u00e1n exentos de los abusos sexuales descritos en los textos seculares.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mart\u00edn compara pasado y presente, a las esclavas de las peticiones con Fe, y resuelve que es la encarnaci\u00f3n de una mujer esclava. Lleva el vestido de Xica da Silva que produce las mismas marcas en sus cuerpos. Esta idea se vuelve m\u00e1s consecuente cuando lee el propio documento de Fe. El cap\u00edtulo XVIII, \u201cCiudad de Maracaibo Fe Verdejo, Circa 1985\u201d, describe el linaje materno de la familia de Fe. Su abuela, Raquel Verdejo, inscribi\u00f3 a la madre de Fe, Mar\u00eda, de doce a\u00f1os, en un colegio de monjas dominicas para evitar que se convirtiera en una \u201cv\u00edctima m\u00e1s\u201d. Un a\u00f1o despu\u00e9s, Mar\u00eda le dijo a su madre, Raquel, que quer\u00eda ingresar a la orden religiosa. A los catorce a\u00f1os qued\u00f3 embarazada y las monjas expulsaron a Mar\u00eda. Raquel cas\u00f3 a Mar\u00eda con un primo lejano veinte a\u00f1os mayor que ella; Fe fue hija de esa relaci\u00f3n pero fue criada por su abuela.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A los trece a\u00f1os, Raquel envi\u00f3 a Fe (Mar\u00eda Fernanda) a un internado en Maracaibo. Para evitar deshonrar a su abuela, Fe eludi\u00f3 a los nuevos seminaristas, neg\u00f3 sus extra\u00f1as sensaciones corporales y encontr\u00f3 consuelo en la biblioteca, estudiando la vida de las monjas modelo. Fe sobrevivi\u00f3 dos a\u00f1os sin avergonzar a su abuela. Raquel sigui\u00f3 controlando todos los aspectos de la vida de su nieta, y eligi\u00f3 al blanco An\u00edbal Andr\u00e9s como acompa\u00f1ante del baile de graduaci\u00f3n de Fe. Si bien ella admite haberlo besado primero, Fe no estaba preparada para su ataque frontal. Ella describe la violaci\u00f3n:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El muchacho comenz\u00f3 a morderme, a ara\u00f1arme, a abrirme con empujones. Forceje\u00e9 un poco, pero lo peor de todo fue c\u00f3mo mi cuerpo respondi\u00f3 a cada empuj\u00f3n y a cada manoplazo. Respondi\u00f3 con sangre y con ardor. Respondi\u00f3 con un temblor intenso que sali\u00f3, inesperado, de mi vagina. Lat\u00ed completa, en carne viva, debajo del traje. Aquella fue la \u00fanica vez que grit\u00e9, mientras An\u00edbal Andr\u00e9s estuvo regocij\u00e1ndose en mi carne.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tengo que admitir que me gust\u00f3 aquella derrota. Aquella sumisi\u00f3n dolorosa, aquel dejarme hacer. No opuse demasiada resistencia. (90)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La confesi\u00f3n de Fe de la violaci\u00f3n, del dolor y del placer, remiten al <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">M\u00e1s all\u00e1 del principio del placer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Freud, sensaciones que tambi\u00e9n produce el arn\u00e9s de Xica da Silva. La cita no considera a las mujeres negras como v\u00edctimas; m\u00e1s bien, son actores de sus propios sentimientos, al igual que tienen el control de sus narrativas y del archivo. Desde la perspectiva de Mart\u00edn, el dolor de Fe, derivado del arn\u00e9s, es una forma de liberarse de su cuerpo, y del trauma hist\u00f3rico, agregar\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La novela propone que leamos todos los documentos juntos. A los anteriores le sumamos la propia experiencia de Fe sobre su propio despertar sexual, y este \u00faltimo registro nos permite comprender mejor los anteriores. El abuso de las mujeres esclavizadas en general y de las ni\u00f1as en particular, ha sido constante desde el comienzo del tr\u00e1fico de esclavos. Los culpables son l\u00edderes pol\u00edticos y religiosos, e incluso los conventos son refugios de placer y abuso sexual. Las peticiones revelan que las mujeres esclavizadas conoc\u00edan las leyes de la esclavitud, sab\u00edan c\u00f3mo protestar por las injusticias perpetradas contra ellas y c\u00f3mo construir una narrativa que ayudar\u00eda a lograr sus objetivos.<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Fe en disfraz<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Santos-Febres hace referencia a los documentos de las mujeres esclavizadas, pero tambi\u00e9n a la construcci\u00f3n del archivo. En \u201cArchival fever: a Freudian interpretation\u201d, Derrida rastrea el origen del archivo hasta el griego \u201carkh\u0113\u201d, que significa comienzo y mandamiento. Es un hogar, una direcci\u00f3n f\u00edsica y la morada del poder pol\u00edtico. El archivo crea un espacio para los avances tecnol\u00f3gicos, como el correo electr\u00f3nico, que Freud no pudo considerar. La novela de Santos-Febres ampl\u00eda las ideas de Derrida, ya que en el mundo digital actual, el hogar o el edificio f\u00edsico, se ha convertido en un espacio virtual, as\u00ed como como la nube es un hogar virtual accesible para todos. Tal como yo lo veo, la novela revisa el funcionamiento interno del archivo y apoya c\u00f3mo el poder descansa en el hogar y en aquellos que supervisan y controlan el archivo. Pero el poder tambi\u00e9n est\u00e1 presente en las voces de los peticionarios grabados o archivados en los mismos espacios f\u00edsicos y virtuales. En otras palabras, las mujeres esclavizadas (negras) eran conscientes del poder del archivo; tambi\u00e9n sufr\u00edan de \u201cfiebre archiv\u00edstica\u201d y eran conscientes de su propio discurso y poder.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De hecho, las mujeres esclavizadas conoc\u00edan las leyes de esclavitud que tambi\u00e9n las proteg\u00edan de los abusos de sus amos. Entend\u00edan el poder conferido al archivo, el poder del gobernador que escuchaba la petici\u00f3n, el escribano que transcrib\u00eda los testimonios, y el poder de sus testimonios mismos. Las mujeres describen sus encuentros sexuales con sus amos y otros hombres con detalles insoportables y v\u00edvidos (lo que en el presente ser\u00edan considerados actos extremos de violencia), como estrategia para obtener y controlar la atenci\u00f3n de una audiencia, el gobernador, el escribano, Mart\u00edn y el lector, todos los componentes del archivo, los hogares f\u00edsicos y virtuales. La excitaci\u00f3n sexual de Mart\u00edn sugiere que otros lectores responder\u00e1n de manera similar. Las esclavas subrayaron los componentes sexuales del testimonio para cautivar la mirada masculina y femenina. Los cap\u00edtulos III y V repiten la palabra velar, o el acto de velar, aplicable a los miembros de las \u00f3rdenes religiosas, y mujeres como \u00c1ngela y Manuela est\u00e1n ligadas al acto de \u201cvelar\u201d. En este sentido, el archivo no es una representaci\u00f3n objetiva de los hechos tal como \u201cparec\u00edan\u201d desarrollarse, sino que est\u00e1 compuesto por discursos y desenlaces preconcebidos, incluida la protecci\u00f3n de sus hijos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fe env\u00eda documentos a Mart\u00edn en un orden particular con la intenci\u00f3n de cautivar y estimular su inter\u00e9s. En tanto narrador, lector, escritor y digitalizador del archivo, Mart\u00edn tiene su propia secci\u00f3n, el cap\u00edtulo XX, \u201cIsla de Puerto Rico, Aldea de R\u00edo Piedras, Circa 1984\u201d, que precede cronol\u00f3gicamente al cap\u00edtulo XVIII de Fe, fechado en 1985. Mart\u00edn se refiere a su pasi\u00f3n por la historia y la vida acad\u00e9mica. Por las noches navega por la web y sus otros intereses, como la pornograf\u00eda. Mart\u00edn no es un macho alfa y est\u00e1 m\u00e1s interesado en esconderse detr\u00e1s de la pantalla de la computadora. Mientras reflexiona sobre su vida como estudiante universitario, en una noche de Halloween, vestido como Don Juan Tenorio, conoce a otra estudiante disfrazada de Mar\u00eda Antonieta. Su atuendo los transforma en los personajes que interpretan. Y la sangre en las s\u00e1banas de la cama de Mart\u00edn transmite que ella, \u00e9l o ambos eran v\u00edrgenes. As\u00ed como Mart\u00edn se esconde detr\u00e1s del disfraz, tambi\u00e9n se esconde detr\u00e1s del computador, y Fe se pone el arn\u00e9s y se entrega a sus sensaciones corporales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El cap\u00edtulo XXIII narra la navaja que Fe le da a Mart\u00edn en Madrid, pero tambi\u00e9n recuerda el cap\u00edtulo XX, cuando Mart\u00edn se disfraza de Juan Tenorio. Aunque los dos cap\u00edtulos est\u00e1n situados en un tiempo y espacio diferentes, se unen sint\u00e1ctica y sem\u00e1nticamente, y se reflejan mutuamente. El anterior se refiere al encuentro entre Don Juan y Mar\u00eda (Antonieta); por la ma\u00f1ana ella se va y \u00e9l encuentra manchas de sangre en las s\u00e1banas, sin saber si era de ella o de \u00e9l. En el posterior, luego de que Mart\u00edn corta a Fe, se quedan dormidos. Como Mar\u00eda Antonieta, Fe se va antes de que Mart\u00edn despierte. Despu\u00e9s, encuentra \u201cSobre la mesita de noche, quedar\u00e1 la navaja toledana con una mancha de sangre seca, no s\u00e9 si de Fe, no s\u00e9 si m\u00eda, empa\u00f1\u00e1ndose el filo\u201d (111, \u00e9nfasis m\u00edo). Un cap\u00edtulo es espejo del otro y ambos participan de un tiempo ritual en el que Mart\u00edn es Don Juan y Fe es Mar\u00eda. La sangre tambi\u00e9n est\u00e1 presente cuando Mart\u00edn le corta el gl\u00fateo a Fe y sus propios genitales. La sangre se menciona a menudo, y es parte de los rituales de muchas culturas antiguas. En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Fe en disfraz<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se vincula la historia con los rituales y la novela.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estructuralmente, la novela cierra el c\u00edrculo y termina como empez\u00f3, con la propia voz de Mart\u00edn. El cap\u00edtulo XXIV contiene un encabezamiento que recuerda el testimonio propio de Fe, y por extensi\u00f3n los dem\u00e1s documentos esclavizados: \u201cChicago, Illinois Encuentro con Fe Verdejo\u201d. El final de la novela nos retrotrae al principio y al origen de la navaja. En la primera, Mart\u00edn sigue las indicaciones de Fe, mientras se prepara para encontrarse con ella. En la \u00faltima, Mart\u00edn tiene previsto llegar a la residencia de Fe a las 9:00 pm, y los p\u00e1rrafos finales se narran en futuro, mientras anticipa lo que har\u00e1n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cronol\u00f3gicamente, la novela termina con el cap\u00edtulo y la voz de Fe. Mientras Mart\u00edn narra la historia, Fe controla la acci\u00f3n, es decir, lo que Mart\u00edn lee, el orden en que lee y sus reacciones ante las lecturas. Ella tambi\u00e9n controla todos los aspectos de su ritual. Si una perspectiva convencional sit\u00faa el poder en los hombres, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Fe en disfraz<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> invierte el orden y subraya que Fe, y por extensi\u00f3n las peticionarias y otras mujeres negras, tienen el control; son uno y lo mismo, sus experiencias y su piel son mutables y trascienden el tiempo y el espacio. Mart\u00edn afirma:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me imagino, por ejemplo, c\u00f3mo ver\u00e9 a Fe mutando ante mis ojos. Se perder\u00e1 en cortesana haitiana de los tiempos de Henri Christophe, en la mism\u00edsima Xica Da Silva, en todas esas mujeres negras, trasplantadas por un extra\u00f1o curso del azar (y de la Historia) a ese traje, a esa otra piel. La ver\u00e9 tambi\u00e9n como Fe Verdejo, la insigne historiadora, esclava de sus tormentos. (113).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El arn\u00e9s de Fe es una met\u00e1fora de su piel negra, que produce dolor y placer, con queloides hist\u00f3ricas, f\u00edsicas y ps\u00edquicas. Fe es una manifestaci\u00f3n de las ni\u00f1as y de las muchas Mar\u00edas que fueron violadas dentro y fuera de la ficci\u00f3n narrativa, y todas culminan con Fe, que tambi\u00e9n es Mar\u00eda. En el pasado, las mujeres esclavizadas no pod\u00edan elegir a sus parejas, pero esta declaraci\u00f3n no debe interpretarse como una falta de control. Fe elige a Mart\u00edn, una encarnaci\u00f3n moderna del maestro blanco, como una forma de revertir y sanar las injusticias hist\u00f3ricas. La novela afirma que el poder siempre ha residido en manos de las mujeres negras. Y el poder del archivo est\u00e1 incrustado en su discurso y en su piel negra.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">William Luis<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Vanderbilt University<\/span><\/h5>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Traducci\u00f3n al espa\u00f1ol por Guillermo A. Romero<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\"><sup>1<\/sup><\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> Ver mi <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Literary Bondage: Slavery in Cuban Narrative.<\/span><\/i><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Tasha Jolley, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fe en disfraz (2009) comienza con el narrador e historiador Mart\u00edn Tirado, quien trabaja para Fe Vermejo, eminente historiadora y muse\u00f3loga de la Universidad de Chicago. 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