{"id":1725,"date":"2017-10-21T20:48:43","date_gmt":"2017-10-22T02:48:43","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2017\/10\/against-eviction-poet-introduction-poetry-juan-arabia-rodrigo-arriagada-zubieta\/"},"modified":"2024-04-15T04:40:24","modified_gmt":"2024-04-15T10:40:24","slug":"against-eviction-poet-introduction-poetry-juan-arabia-rodrigo-arriagada-zubieta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2017\/10\/against-eviction-poet-introduction-poetry-juan-arabia-rodrigo-arriagada-zubieta\/","title":{"rendered":"&#8220;Contra el desalojo del poeta: Introducci\u00f3n a la Poes\u00eda de Juan Arabia&#8221; de Rodrigo Arriagada Zubieta"},"content":{"rendered":"<div class=\"caption\">\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: center; font: 12.0px Georgia}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Georgia}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.5px; font: 12.0px Georgia}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.5px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.5px; text-align: justify; font: 12.0px Georgia}<br \/>p.p6 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.5px; text-align: justify; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p7 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p8 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.6px; font: 12.0px Georgia}<br \/>p.p9 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.6px; text-align: justify; font: 12.0px Georgia}<br \/>p.p10 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px Georgia}<br \/>p.p11 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.6px; text-align: right; font: 12.0px Georgia}<br \/>p.p12 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/><\/style>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: center; font: 12.0px Georgia}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Georgia}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.5px; font: 12.0px Georgia}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.5px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p6 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.5px; text-align: justify; font: 12.0px Georgia}<br \/>p.p7 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.5px; text-align: justify; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p8 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p9 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.6px; font: 12.0px Georgia}<br \/>p.p10 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.6px; text-align: justify; font: 12.0px Georgia}<br \/>p.p11 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px Georgia}<br \/>li.li1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: center; font: 12.0px Georgia}<br \/>span.s1 {text-decoration: underline line-through}<br \/>ul.ul1 {list-style-type: disc}<br \/><\/style>\n<p><b>I. En la b\u00fasqueda de un lirismo perdido<\/b><\/p>\n<p>A primera vista, lo que llama la atenci\u00f3n de la poes\u00eda de Juan Arabia (Buenos Aires, 1983), autor de <i>El Enemigo de los Thirties <\/i>y de <i>Desalojo de la Naturaleza<\/i>, es su contundente tono l\u00edrico, neorrom\u00e1ntico, casi prof\u00e9tico:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Estoy hecho de palabras; soy el que canta.<br \/>\nEstoy hecho de materia; soy el que inventa.<br \/>\nNo siento temor por la verdad:<br \/>\nSoy el que vive, soy el poeta.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">(\u201cSoy el que mira el cielo y la tierra\u201d, <i>El enemigo<\/i>)<\/p>\n<p>Sabemos que este tono ha sido excomulgado por la cr\u00edtica y por los mismo poetas del siglo XX, quienes en nombre de la objetividad y la universalidad han exaltado el tipo de arte en que el autor se invisibiliza en nombre de una \u201cpoes\u00eda genuina\u201d. Pero, \u00bfes suficiente con s\u00f3lo eliminar marcas de\u00edcticas, quiero decir, las supuestas huellas del \u201cautor biogr\u00e1fico\u201d para que la poes\u00eda, desligada de todo talante subjetivo, de todo \u201cyo\u201d, logre la encomiable objetividad rimbaudiana que la consagre un poema-cosa, como aspiraba Rilke? Personalmente, creo que tanto el subjetivismo como el objetivismo en poes\u00eda son meras abstracciones que desde\u00f1an un hecho esencial: un poema es el resultado de la ecuaci\u00f3n entre el sujeto de la vivencia y su alter ego literario, o sujeto de la enunciaci\u00f3n, como prefiero llamarlo. Dicho de otro modo, un gran poema consistir\u00e1 en la capacidad del individuo biogr\u00e1fico de observar el mundo y autoevaluar su vivencia, y el genio de su alter ego-hablante, para filtrar lo vivido y disolver \u201clo real\u201d en nombre de un lenguaje superior. En ello consiste, pienso, el ejercicio po\u00e9tico. Esta idea de la poes\u00eda que acabo de mencionar desecha uno de los grandes mitos en materia literaria, caro, por ejemplo, a Huidobro y Reverdy; esto es, que el poeta es un creador. En efecto, si la primera operaci\u00f3n consiste en estar \u201catento al mundo\u201d, entonces el poeta es un <i>part\u00edcipe <\/i>de un fluir que lo excede, ll\u00e1mese naturaleza en el romanticismo, lo moderno en Baudelaire o epifan\u00eda en el lenguaje de Joyce. Y es adem\u00e1s un puente entre ese \u201cmagma\u201d cotidiano y la concreci\u00f3n de un lenguaje universal, de un hablar prometeico, cuyo fuego ha sido robado para regal\u00e1rselo al mundo y transmutarlo en hombres nuevos, como pens\u00f3 Rimbaud y cuyo credo es tambi\u00e9n el del poeta argentino Juan Arabia:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Soy el que mira al cielo y a la tierra.<br \/>\nSoy el universo.<br \/>\nEl que baja hasta la orilla del lago<br \/>\nY enciende las hierbas secas.<br \/>\nLa explicaci\u00f3n es una bajeza,<br \/>\nEl esclarecimiento la humillaci\u00f3n.<br \/>\nPorque el aire es como los otros:<br \/>\nLa memoria del hombre, en s\u00ed misma.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">(\u201cSoy el que mira al cielo y a la tierra\u201d,<i> El enemigo<\/i>)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>II. El regreso del solitario poeta caminante<\/b><\/p>\n<p>La aclaraci\u00f3n sobre el valor del lirismo en poes\u00eda vale para situar a Juan Arabia dentro del exiguo conjunto de poetas que piensa la poes\u00eda contra toda determinaci\u00f3n y desligada de cualquier credo est\u00e9tico amparado en hermetismos de cen\u00e1culos, lo que redunda en el regreso del poeta solitario y rebelde. Dicha actitud tiene, por cierto, un correlato estil\u00edstico: el retorno de la elipsis como un modo de volver a poner en primer plano la comuni\u00f3n con un lector part\u00edcipe en la creaci\u00f3n de sentido: se trata de una celebraci\u00f3n del regreso de la poes\u00eda y del lector, pero tambi\u00e9n del viaje, de la reanudaci\u00f3n del caminar que, desde el punto de las filiaciones con la tradici\u00f3n literaria, representa la hermandad de esp\u00edritu con el Rousseau de <i>Las enso\u00f1aciones del caminante solitario<\/i>, con Coleridge y, ciertamente, con Rimbaud y sus \u201csuelas de viento\u201d:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Bueno, descargamos el carro:<br \/>\nS\u00f3lo unas botellas de vino y las amapolas de Rimbaud.<br \/>\nCrecimos sin darnos cuenta, y ahora esperamos en el camino.<br \/>\nAl menos est\u00e1bamos cerca de la gente y de su tierra,<br \/>\nAunque todos nuestros h\u00e1bitos fueron corrompidos.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">(\u201cEl hombre de las suelas de viento,\u201d <i>El Enemigo<\/i>)<\/p>\n<p>El alejamiento \u201cde la gente y de su tierra, la corrupci\u00f3n de nuestros h\u00e1bitos\u201d<i>, <\/i>son las denuncias que hacen distinto al poeta en el contexto de la cr\u00edtica de la modernidad. Juan Arabia tiene claro que, en la mayor\u00eda de los casos, el inefable mito del \u201cpoeta vidente\u201d, se pulveriz\u00f3 en el esteticismo y en las vanguardias con grandes misterios en manos de poetas peque\u00f1os que no pudieron acercar la poes\u00eda al hombre com\u00fan. En el contexto hispanoamericano acab\u00f3, adem\u00e1s, en juegos de palabras que tuvieron como consecuencia el ominoso olvido de una realidad local saqueada por la instalaci\u00f3n de lugares citadinos a imagen y semejanza de las grandes urbes occidentales desde donde se propulsar\u00eda el desarrollo econ\u00f3mico. Esta cr\u00edtica se hace evidente en el segundo libro de Arabia, <i>Desalojo de la naturaleza<\/i>, donde el poeta pasa de la declaraci\u00f3n de su proyecto y de la exposici\u00f3n de sus ejercicios de filiaci\u00f3n en el contexto de la Literatura que encontramos en <i>El enemigo de los Thirties,<\/i> a la cr\u00edtica de una modernidad falseada y a la querella contra el silencio de la poes\u00eda:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Nos alejamos de la ciudad, infortunio, infortunio, etc\u00e9tera.<br \/>\nEn la que ya no hacemos m\u00e1s canciones.<br \/>\nNuestra flauta qued\u00f3 encerrada en la ra\u00edz de un sauce:<br \/>\ndestruyendo el suelo, levantando calles y baldosas.<br \/>\nNos vamos lejos, amigos:<br \/>\ndonde las vacas beben, donde la savia fluye.<br \/>\nNuestros versos necesitan ser juzgados,<br \/>\npero en tierras m\u00e1s salvajes\u2026<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">(\u201cJuicio\u201d, <i>Desalojo<\/i>)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>III. Poes\u00eda y sinceridad<\/b><\/p>\n<p>Habr\u00eda que conceptualizar, por tanto, la obra de Arabia como un decir po\u00e9tico que se adscribe a otra tradici\u00f3n, a la de la individualidad, a la del retorno a la naturaleza y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, a la de la sinceridad que caracteriza al cr\u00edtico del racionalismo, una tradici\u00f3n m\u00e1s f\u00e1cil de encontrar en la poes\u00eda anglosajona que en la poes\u00eda hispanoamericana, plet\u00f3rica de resabios galicistas. El poeta sabe que entrar en poes\u00eda es franquear un umbral, a trav\u00e9s del extrav\u00edo, el desplazamiento y el desprendimiento como actos fundadores. Si se pudiera resumir el credo de Juan Arabia, \u00e9ste ser\u00eda: \u201csiento, luego existo\u201d:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Matar al individuo, a la experiencia&#8230; Soltar una l\u00e1grima.<br \/>\nDisimularla.<br \/>\nVivir en la hermandad del silencio\u2026 Perpetuo.<br \/>\nQuiero escribir con el coraz\u00f3n, y olvidar lo que estoy haciendo.<br \/>\nQuiero escribir como el aire es en<b> <\/b>el mundo.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">(\u201cEl oc\u00e9ano avaro\u201d, <em>El Enemigo<\/em>)<\/p>\n<p>Si el pacto entre el progreso y bienestar ha llegado a su fin es necesario decirlo y aquello s\u00f3lo lo puede <i>el poeta<\/i>; ya no cabe el escepticismo en poes\u00eda. Si se ha de escribir en contra de la modernidad y su tecnificaci\u00f3n, es necesario recordar al hombre que el campo a\u00fan estar\u00e1 verde, que en otro lugar debe ser primavera. Lo antiguo es, en la poes\u00eda de Juan Arabia, lo olvidado-necesario y lo nuevo es \u2014como en Novalis\u2014 lo que no importa, un ferrocarril que estropea el paisaje del <i>distrito de Los Lagos<\/i>. Hago esta alusi\u00f3n porque en esta poes\u00eda nos encontramos con la expresi\u00f3n cautivante de visitas reales del poeta a lugares como \u00e9ste, donde Wordsworth y Coleridge, los poetas lakistas, encontraron su alojar en la naturaleza. As\u00ed tambi\u00e9n en <i>El Enemigo de los Thirties<\/i> se menciona el viaje al Charleville de Rimbaud, ambos espacios \u201csagrados\u201d para el argentino, en la medida que le permiten establecer filiaciones significativas en el terreno del arte y donde puede encontrar <i>el aura<\/i> al cual alud\u00eda Benjamin: la manifestaci\u00f3n de una lejan\u00eda irrepetible ofrecida como objeto de intuici\u00f3n. Experiencia imposible en la ciudad y su monotem\u00e1tico devenir que tritura lo irrepetible. Otro lugar como los anteriores es Edimburgo, donde el poeta latinoamericano esperar\u00eda encontrar la verdadera cultura europea o \u201cel resto de humanidad que queda\u201d:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ediciones de\u00a0Knopf, Dylan en los anaqueles de Blackwell.<br \/>\nComo si la literatura fuera<br \/>\nel \u00fanico resto de humanidad que queda.<br \/>\nLas tierras altas de Edimburgo,<br \/>\nla corona ac\u00e9fala.<br \/>\nCada paso es una constante p\u00e9rdida:<br \/>\ndej\u00e9 la lluvia en la joven\u00a0Rose Street.<br \/>\nLos muchachos de Manchester<br \/>\nque bien dejaron la universidad<br \/>\nahora se emborrachan,<br \/>\nabandonando toda idea de independencia.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">(\u201cEl poeta que enterr\u00f3 sus mentiras\u201d, <i>Desalojo<\/i>)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>IV. La cr\u00edtica del bajo capitalismo por un hispanoamericano<\/b><\/p>\n<p>En \u201cEl poeta que enterr\u00f3 sus mentiras\u201d Juan Arabia nos muestra que en su rol de caminante universal no es un \u201cmeteco\u201d; esto es, una figura llena de provincianismo frente a una cultura superior, donde el viajero de nuestras tierras, en vez de formarse, se deforma por la conciencia de su precariedad, personaje al que nos acostumbr\u00f3 uno de los principales escritores latinoamericanos del desplazamiento: me refiero al chileno Enrique Lihn. En la poes\u00eda del argentino, por el contrario, el hablante asume una cierta superioridad intelectual, cuya funci\u00f3n es mostrar las puertas espirituales que llevar\u00edan al ser occidental a acabar con un estado de sumisi\u00f3n hist\u00f3rica. Una situaci\u00f3n que Europa, con sus <i>libros empolvados<\/i> y sus \u201cintelectuales borrachos\u201d y anestesiados, no ha podido resolver antes ni podr\u00eda hoy, como bien se dice en \u201cEl colibr\u00ed en la bahuinia\u201d<i>, <\/i>poema que postula a Am\u00e9rica como s\u00edmbolo alterno de un eje de poder que albergar\u00eda la ambici\u00f3n de iniciar una maniobra contracultural, donde el salvaje se presenta como la imagen desafiante que se contrapone a la burgues\u00eda pseudo-civilizada:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">N\u00e9ctar, Licor, Hach\u00eds: como el origen<br \/>\ndel fuego. En Am\u00e9rica las flores<br \/>\nalimentan legiones<br \/>\nBrota el alga<br \/>\ndel renacuajo, el grillo sacude banderas.<br \/>\nErmita\u00f1o es el sol, como el ma\u00edz,<br \/>\ny el lugar donde el ave del silencio<br \/>\ncanta. Inadaptable antes que el hierro,<br \/>\nel carb\u00f3n, y el vapor de los corsarios,<br \/>\nen la rama m\u00e1s baja de bauhinia:<br \/>\nLa esclavitud occidental, las ratas.<br \/>\nAc\u00e1 mueren enfermos los sonidos<br \/>\nde cacer\u00eda\u2026 Brota el h\u00famedo aire<br \/>\nde la brisa en los c\u00edrculos de rebeli\u00f3n<br \/>\nEn la rama m\u00e1s baja de bauhinia<br \/>\ndescansa el negro azul color marino<br \/>\nEl colibr\u00ed inadaptable\u2026 P\u00farpura<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">(\u201cEl colibr\u00ed en la bahuinia\u201d, <i>Desalojo<\/i>)<\/p>\n<p>Pero si bien Juan Arabia es un poeta neorrom\u00e1ntico y antiburgu\u00e9s, como hemos dicho, falta en \u00e9l cualquier tono blasfemo y vejatorio hacia esa sociedad que se empe\u00f1a tr\u00e1gicamente en privar a las palabras de todo asidero, en someterlas a los imperativos de la acci\u00f3n o a la tiran\u00eda de la mentira universal. \u00bfPor qu\u00e9 no utiliza, como se esperar\u00eda, este recurso decadentista?<\/p>\n<p>Porque antes que disolver su lenguaje en la irracionalidad, el poeta sabe que debe mantener, al menos en principio, la tranquilidad de su temple; desea ser escuchado, desea reestablecer el lugar de la poes\u00eda, antigua institutriz de la humanidad. Entonces, en vez de lanzar palabras errantes, aventuradas por caminos perdidos, el poeta argentino peregrinar\u00e1 a las fuentes del lenguaje, anteriores a que \u00e9ste fuese neutralizado en su vaga funci\u00f3n social. De manera que su tono l\u00edrico hace de la calma un dardo contra la degradaci\u00f3n de la vida. El poeta ha le\u00eddo bien y de lo mejor: A Coleridge, a Rimbaud, a Verlaine, la Biblia, a los Beat y, particularmente, a Ezra Pound y a Dylan Thomas. Con leer bien, me refiero a tomar el tiempo necesario, a admirar, a adherir a credos ajenos, pero tambi\u00e9n a dejar pasar. La econom\u00eda de su verso, su rigor t\u00e9cnico, hablan de una poes\u00eda <b>archiescrita<\/b>, aunque el car\u00e1cter de su mensaje sugiere el de una voz hablada: la de un profeta que viene de lejos a cumplir su misi\u00f3n, como muestra el exordio de <i>El enemigo de los Thirties<\/i>, su primer grito de batalla en una campo abierto, ampliamente desfavorable, donde <i>otros horribles trabajadores<\/i> ya han ca\u00eddo:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Develarle al hombre<br \/>\nque los \u00e1ngeles no est\u00e1n en el cielo,<br \/>\nsino debajo, en lo m\u00e1s profundo de la tierra.<br \/>\nDevelarle, tambi\u00e9n, que ya experiment\u00f3 la eternidad y la muerte;<br \/>\ny que todo es posible\u2026<br \/>\nDevelarle que en la ciudad se aleja insistentemente de s\u00ed mismo;<br \/>\nY que aqu\u00e9l a quien m\u00e1s teme, es s\u00f3lo \u00e9l y nadie m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">(\u201cExordio\u201d, <i>El Enemigo<\/i>)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>V. Poes\u00eda, Pol\u00edtica y Verdad<\/b><\/p>\n<p><i>Develar<\/i>: la antigua disputa entre poes\u00eda y verdad que nos viene dada desde Plat\u00f3n. Estoy seguro de que si Juan Arabia fuera un habitante de la Rep\u00fablica plat\u00f3nica, ser\u00eda uno de los primeros expulsados. Pero no correr\u00eda la suerte del exiliado: morir\u00eda en un acto heroico, como Cristo, como Hart Crane o embriagado de s\u00ed mismo como Dylan Thomas, reivindicar\u00eda hasta el martirio la potencia de la poes\u00eda. Pero nos dejar\u00eda \u2014como dijo Pierre Emmanuel\u2014 el diagn\u00f3stico de la enfermedad mortal de nuestra \u00e9poca mucho antes que \u00e9sta se haya declarado; denunciar\u00eda, tras los s\u00edntomas equ\u00edvocos, el profundo malestar de la ausencia de energ\u00eda<i>.<\/i> En cierto modo, ya lo hace. Su poes\u00eda es un c\u00e1lculo minucioso de las posibilidades de reparaci\u00f3n en una sociedad que tarde o temprano se debe hacer cargo de la pregunta acerca de en qu\u00e9 medida el decir po\u00e9tico guarda relaci\u00f3n con la utilidad en la existencia de un ciudadano com\u00fan.<\/p>\n<p><i>El enemigo de los Thirties<\/i> es una reflexi\u00f3n sobre dicha posibilidad y al mismo tiempo una cr\u00edtica a una de las soluciones ofrecidas en la Historia de la Literatura. El t\u00edtulo del libro plantea un antagonismo hacia el tipo de poes\u00eda practicada en Norteam\u00e9rica en los a\u00f1os treinta del siglo anterior por la <i>War Generation <\/i>o <i>Auden Generation<\/i>, como tambi\u00e9n se le ha llamado. Se trata de una generaci\u00f3n de poetas que, ante la crisis de la agricultura y la primera guerra mundial, opt\u00f3 por las preocupaciones sociales \u2014las teor\u00edas de Marx principalmente\u2014 y los descubrimientos freudianos, como un modo de comprender qu\u00e9 hab\u00eda causado la enfermedad de la civilizaci\u00f3n. La poes\u00eda de Auden, por ejemplo, es la manifestaci\u00f3n m\u00e1s clara de esta tendencia, plet\u00f3rica de tesis y ant\u00edtesis, cuyas s\u00edntesis pretenden disolverse en soluciones sociales inmediatas. Lo que es claro, es que este tipo de poes\u00eda desterr\u00f3 la subjetividad y la imagen del poeta individualista, so pena de tropezar con la imposibilidad de conformar una imagen metaf\u00edsica del hombre, algo que Juan Arabia no perdona y que le permite identificarse con la generaci\u00f3n posterior, los <i>Forties<\/i> y su figura m\u00e1s portentosa: Dylan Thomas, <i>el Rimbaud de Cwmdonkin Drive<\/i>, como el mismo poeta se autoproclam\u00f3.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfEn qu\u00e9 coinciden Arabia, Rimbaud y Thomas? Coinciden en que son poetas solitarios que a trav\u00e9s de su exultante individualismo se elevan sobre lo contingente para crear una conciencia de la raza, que los autoriza a dirigirse desde ese yo l\u00edrico a un hombre-otro que ha perdido su intimidad y la capacidad de asombro por las interrogantes transversales a toda cultura. En esta l\u00ednea de semejanzas, en el poema <i>Final (o el enemigo de los Thirties),<\/i> el poeta produce una imagen de Dylan Thomas antes de morir, en una instant\u00e1nea que alberga tambi\u00e9n la posibilidad del destino de \u00e9l mismo:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Sosten\u00edas tu copa,<br \/>\nEnjaulada de demonios y tibia verdad,<br \/>\nde anta\u00f1o no resuelto y espinas arenosas.<br \/>\n\u00bfAlguno entender\u00e1 que esa cruz<br \/>\nno es la misma que la de esos ladrones<br \/>\nque deben despiadados su pobreza?<br \/>\nTu prop\u00f3sito es olvidar una multitud entera de belleza.<br \/>\nPero tus versos rugen, como encadenados:<br \/>\nAl fin los p\u00e1jaros ser\u00e1n libres como el cielo;<br \/>\naunque en la pr\u00f3xima ma\u00f1ana<br \/>\nen el canto de sus alas desaparezcan.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">(\u201cFinal,\u201d <i>El enemigo<\/i>)<\/p>\n<p>En estos notables versos se demarca la figura del poeta como redentor del hombre, pero tambi\u00e9n de s\u00ed mismo. Y vale, entonces, la pena preguntarse \u00bfcon qu\u00e9 autoridad la poes\u00eda de Juan Arabia reivindica la responsabilidad de cambiar la vida? Lo pregunto a prop\u00f3sito de que los poetas con los que se identifica han sido testigos de cambios hist\u00f3ricos abrumadores: Blake con veinte a\u00f1os en el comienzo de la guerra de la Independencia norteamericana, H\u00f6lderlin en pleno estallar de la Revoluci\u00f3n Francesa y Dylan Thomas a punto de enlistarse en la segunda guerra mundial. Son experiencias que se sienten como un injerto que no deja de hacer eco en sus obras y que hace que la Historia se abra al encuentro de dos temporalidades, una enmarcada en el curso denigrante de los hechos y otra, plet\u00f3rica de voces como la de Juan Arabia, venidas de otra parte (del inconsciente, del mito, de lo sagrado). Desde este prisma, la poes\u00eda de Juan Arabia se enmarca dentro de la tradici\u00f3n que conforman aquellos poetas que en soledad y sin garant\u00eda de \u00e9xito se han sentido arrastrados por la l\u00f3gica de su obra a desobedecer lo establecido hasta llegar al punto de la degradaci\u00f3n f\u00edsica y espiritual.<\/p>\n<p>Cabe destacar que estos poetas se vuelven m\u00e1s significativos en proporci\u00f3n directa a su fracaso. Cumplen el rol de solitarios testigos, m\u00e1s all\u00e1 de la conformidad social o de la expectativa \u00e9tica de una comunidad. Por lo mismo, esta poes\u00eda debe ser le\u00edda como la conciencia de la memoria de un yo po\u00e9tico que practica la \u00fanica virtud ing\u00e9nita al poeta: la virtud de la esperanza, ese estado mental u orientaci\u00f3n del esp\u00edritu y del coraz\u00f3n que trasciende el mundo directo.<\/p>\n<p>\u00bfSi es necesario leer a Juan Arabia? S\u00ed. Pero hay que hacerlo con la fe de que nos encontramos ante un hombre-poeta capaz de atravesar las fronteras entre los mundos de lo fugitivo y lo eterno, de lo visible y lo invisible, que nos encontramos ante versos donde se fijan momentos en que nos sentimos como de paso y experimentamos una vez, aunque sea una vez, la que debi\u00f3 ser la inevitable amistad con esta tierra, redimidos a trav\u00e9s de un conjunto de im\u00e1genes de nuestro sempiterno desalojo de la naturaleza. Aquella es la invitaci\u00f3n de Juan Arabia: el poeta.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Bajemos juntos a sentir el desalojo.<br \/>\nEscuchar el viento que se mueve<br \/>\npor encima del trigo:<br \/>\nla aguda guerra de metal.<br \/>\nUn estruendo de plata<br \/>\ncorroe lo vivo,<br \/>\nsepara a cada una de las cosas<br \/>\nque existen en el mundo.<br \/>\nCaen ahora los primeras gotas.<br \/>\nLa fiera tormenta confederada<br \/>\nse afianza para siempre<br \/>\ndentro de los muros de las ciudades.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">(\u201cDesalojo de la naturaleza\u201d, <i>Desalojo<\/i>)<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Rodrigo Arriagada Zubieta<\/p>\n<p><strong>Lectura recomendada:<\/strong><\/p>\n<h4><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-1716\" style=\"width: 200px; height: 155px; margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/juanarabia.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"464\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/juanarabia.jpg 600w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/juanarabia-300x232.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><a href=\"http:\/\/www.latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2017\/octubre\/tres-poemas-de-juan-arabia\">Tres Poemas de Juan Arabia<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A primera vista, lo que llama la atenci\u00f3n de la poes\u00eda de Juan Arabia (Buenos Aires, 1983), autor de <i>El Enemigo de los Thirties <\/i>y de <i>Desalojo de la Naturaleza<\/i>, es su contundente tono l\u00edrico, neorrom\u00e1ntico, casi prof\u00e9tico&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":1718,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2982,4461],"genre":[2019],"pretext":[],"section":[2344],"translator":[2458],"lal_author":[3561],"class_list":["post-1725","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-argentina-es","tag-numero-4","genre-essay-es","section-essays-es","translator-arthur-malcolm-dixon-es","lal_author-rodrigo-arriagada-zubieta-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1725","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1725"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1725\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32297,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1725\/revisions\/32297"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1718"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1725"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1725"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1725"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=1725"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=1725"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=1725"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=1725"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=1725"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}