{"id":1702,"date":"2017-10-18T00:06:37","date_gmt":"2017-10-18T06:06:37","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2017\/10\/juan-ramon-jimenez-parisian-perfumer-nestor-mendoza\/"},"modified":"2023-06-07T08:12:10","modified_gmt":"2023-06-07T14:12:10","slug":"juan-ramon-jimenez-parisian-perfumer-nestor-mendoza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2017\/10\/juan-ramon-jimenez-parisian-perfumer-nestor-mendoza\/","title":{"rendered":"&#8220;Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, perfumista parisino&#8221; de N\u00e9stor Mendoza"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px Georgia}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Georgia}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 35.9px; font: 12.0px Georgia}<br \/>p.p6 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 35.9px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/><\/style>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p style=\"text-align: right;\"><i>Y como ocurre siempre,<br \/>\nel exceso de valoraciones trajo luego la desestima.<\/i><br \/>\nLuis Cernuda<\/p>\n<p>En un orden y una disposici\u00f3n meticulosa, y a cierta distancia, cada flor debe morir boca abajo. La manteca animal deber\u00eda robar toda la esencia de los p\u00e9talos, debe chupar todo cuanto sea posible chupar. El <i>enfleurage, <\/i>la antigua t\u00e9cnica de apropiaci\u00f3n de olores y de obtenci\u00f3n de aceites esenciales, ofrece una primera posibilidad de encerrar en un peque\u00f1o frasco la vida olorosa de la flor, la vida misma de la flor, su alma. La flor debe ser sacrificada. Debe morir: lo importante es <i>el encanto de la cosa y no la cosa misma.<\/i> Por eso el poeta andaluz quiere ser perfumista, quiere ser parisino.<\/p>\n<p>Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez estimula reacciones contrarias, auspicia s\u00edntomas opuestos entre s\u00ed y pocas veces logra un consenso de gustos y preferencias. Algunos juicios sectarios dir\u00edan que la concesi\u00f3n del Nobel lo priv\u00f3 del semi anonimato saludable que todo poeta suele tener. Tambi\u00e9n dir\u00edan que esa sobreexposici\u00f3n lo arrincon\u00f3 a la ceremonia permanente de las ediciones de Aguilar y a las tapas duras y azules, con firmas doradas, de Ediciones Orbes. No ser\u00eda ocioso proyectar una estad\u00edstica: cu\u00e1ntos poetas hispanohablantes pueden sentirse deudores incondicionales de su obra; es decir, cu\u00e1ntos j\u00f3venes espa\u00f1oles, guatemaltecos, peruanos, guineoecuatorianos, venezolanos o argentinos se sienten atra\u00eddos por alg\u00fan texto inamovible, destacado de tal manera que volver\u00edamos a verlo en tinta amarilla fluorescente en cada pasar de p\u00e1ginas. Este par de interrogantes las resumo en una sola, m\u00e1s directa y \u201cafectiva\u201d: \u00bfCu\u00e1l es su vigencia \u2014presencia fervorosa, desde luego\u2014 en nuestros anaqueles privilegiados?<\/p>\n<p>Lo hemos visto encima de manteles, junto a viejas ediciones, material jur\u00eddico y manuales escolares caducos, casi olvidado en determinadas calles, calles muy cercanas a estaciones del metro, en improvisados y modest\u00edsimos negocios libreros. Hemos visto innumerables ediciones de <i>Platero y yo<\/i> (con burritos en la portada, coloreados o bosquejados en siluetas blancas), no pocas de sus <i>Antoloj\u00edas<\/i> \u2014con <i>j<\/i> o con <i>g<\/i>\u2014, selecciones mixtas de verso y prosa y vol\u00famenes de siluetas biogr\u00e1ficas dedicadas a escritores contempor\u00e1neos (<i>Espa\u00f1oles de tres mundos<\/i>, en primer plano). Y no puede faltar, en este breve inventario, su encuentro en la edici\u00f3n que conmemora los 50 a\u00f1os del recibimiento del Premio Nobel. Esto podr\u00eda ser todo el Juan Ram\u00f3n que hemos conocido (que yo, particularmente, he conocido). Aunque lo primero que poseo son unos versos de un libro comprado hace m\u00e1s de diez a\u00f1os; versos, asimismo, utilizados en cursivas en un poema de <i>Andamios<\/i>, mi primer libro: \u201cNo somos m\u00e1s que d\u00e9bil saco de sangre y huesos\u201d. Tambi\u00e9n retengo una frase suya que me acompa\u00f1\u00f3 obsesivamente a todas partes: una casi perfecta y conciliatoria definici\u00f3n, en tan solo dos palabras: la poes\u00eda \u2014la creaci\u00f3n po\u00e9tica\u2014 es un \u201cinstinto cultivado\u201d. All\u00ed comienza Juan Ram\u00f3n. All\u00ed comienza este inter\u00e9s que sale y se detiene durante meses, hasta que alguna referencia \u2014llegada por caminos alternos \u2014 logra ubicarlo nuevamente en el inter\u00e9s sincero de la relectura. En estos casos, lo ya conocido se ensambla con lo le\u00eddo recientemente. No importa si se trata de una cita te\u00f3rica o del morbo de pasadas querellas entre sus pares espa\u00f1oles y latinoamericanos, como las cl\u00e1sicas disputas con Luis Cernuda (\u201cEl amor, dada la esterilidad afectiva de Jim\u00e9nez, hab\u00eda de resultar en \u00e9l solo literatura\u201d), con Pablo Neruda (\u201cJuan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, poeta de gran esplendor, fue el encargado de hacerme conocer la legendaria envidia espa\u00f1ola\u201d) y en las cortas alusiones que nos llegan de Octavio Paz \u2014el Octavio Paz de <i>In\/mediaciones<\/i>\u2014, al momento de recordarlo en un ensayo sobre Jorge Guill\u00e9n. Inclusive el mismo G\u00f3mez de la Serna, en alguna tertulia del Caf\u00e9 Pombo, lo retrata con premeditada iron\u00eda (\u201cse\u00f1orito andaluz, despectivo, requeteplanchado, mani\u00e1tico\u201d). Al poeta de Moguer pueden catalogarlo de buscador incansable de representaciones puras, de pulidor de piezas quintaesenciadas y labrador de joyas de \u00e9ter no corruptibles al tacto o a la mirada lasciva. Sin embargo, el celaje de su po\u00e9tica sigue una l\u00ednea que nos persigue sin importar estos conflictos de vieja data.<\/p>\n<p>Sin propon\u00e9rselo, Gabriela Mistral y Juan Ram\u00f3n dotaron a Paul Val\u00e9ry y a Lucian Blaga de una notoriedad no sobreexpuesta. \u00bfY Paul Val\u00e9ry no es un poeta sobradamente conocido? En efecto: la obra del franc\u00e9s se cita exhaustivamente: \u00bfQui\u00e9n no ha memorizado los primeros versos de <i>El cementerio marino,<\/i> en la traducci\u00f3n de Guill\u00e9n o de Sologuren, o se ha paseado por su prodigiosa <i>Teor\u00eda po\u00e9tica y est\u00e9tica<\/i>? No obstante, la notoriedad de Val\u00e9ry es de otra estirpe (no exenta de repudios justificados). Recapitulemos: Mistral gana el Nobel en 1945 (Val\u00e9ry muere ese mismo a\u00f1o; su nombre \u00absonaba\u00bb poderosamente en grado universal y, desde luego, en los cub\u00edculos de la Academia Sueca). En cuanto a Lucian Blaga, el poeta rumano, fue uno de los candidatos durante el a\u00f1o en el cual Juan Ram\u00f3n recibe el Premio (en 1956). Cuatro poetas (Mistral, Juan Ram\u00f3n, Val\u00e9ry y Blaga) que tuvieron un desenlace particular, todos ellos vinculados a esa doble cara de recibir o ser nominado al Nobel. En este caso, no s\u00e9 si para bien o para mal, la lengua espa\u00f1ola sali\u00f3 bien situada (\u00bfo sitiada?).<\/p>\n<p>Es en la prosa donde Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez ofrece una desacomplejada soltura. El poeta se encuentra pl\u00e1cido, franco: ofrece caricias visuales de experimentado <i>voyeur<\/i>. Avanza con una sintaxis de abundante puntuaci\u00f3n, en trazos ornamentados, a la caza de un discurso que delinee los defectos y virtudes. En el breve retrato sobre Jos\u00e9 Asunci\u00f3n Silva, por ejemplo, nos relata una refinada descripci\u00f3n homoer\u00f3tica: \u201cMe gusta representarme a Jos\u00e9 Asunci\u00f3n Silva desnudo, con su <i>Nocturno <\/i>segundo y \u00fanico en la mano\u201d. M\u00e1s adelante, ofreciendo un rebatible juicio de valor, dice: \u201cB\u00e9cquer no fue cursi porque no fue esnob, dandi; Silva s\u00ed por su parodia lijera de Par\u00eds, hasta por la manera de matarse ante los dem\u00e1s\u201d. Y no escasean los imbricados y muy borrosos episodios descriptivos (\u201cY Ortega dilata el pecho de su armadura ataujada hablando, \u00edntegro fraseador de su convencimiento\u201d).<\/p>\n<p>De algunas marginalias del 2008, escritas en los alrededores de la p\u00e1gina 153 (de uno de los tomos publicados por RBA Coleccionables, 2001), extraigo una referida a \u201cCanci\u00f3n\u201d, del libro <i>Piedra y cielo<\/i>: capacidad de s\u00edntesis en pocos versos. Concisi\u00f3n m\u00e1xima y significativa. Le inyecta a un elemento diminuto una gran capacidad para contener dentro de s\u00ed toda una estaci\u00f3n. Copio el poema de Juan Ram\u00f3n que estimul\u00f3 mi vieja marginalia: \u201cTodo el oto\u00f1o, rosa\/ es esa sola hoja tuya\/ que cae. \/\/ Ni\u00f1a, todo el dolor\/ es esa sola gota tuya\/ de sangre\u201d. Abundan otras anotaciones que por miedo esc\u00e9nico no reproduzco ahora, pero me interesa citar algunos grandes versos subrayados: \u201cEl amanecer tiene\/ esa tristeza de llegar,\/en tren, a una estaci\u00f3n que no es de uno\u201d. Hay otros fragmentos (muy pobres, ciertamente, por ser tan livianos), descansos innecesarios que destaqu\u00e9 en ese entonces con l\u00edneas onduladas: \u201cCorr\u00ed, loco; busqu\u00e9 por todo el d\u00eda,\/como perro sin amo\u201d.<\/p>\n<p>Leer a Juan Ram\u00f3n implica abrir una plancha de granito. Es una capa que ha ganado peso y cerraz\u00f3n. Casi una cripta. No se sabe si aparecer\u00e1 una osamenta o una fotograf\u00eda deseada en el tacto solitario. Debemos probar qu\u00e9 tan aptos est\u00e1n nuestros m\u00fasculos lectores para desprender esos bloques. Primero, me parece, habr\u00eda que despojarlo de esas coronas florales que nos impiden ver. Quitar, sucesivamente, la imagen compacta de poeta laureado. Quitar esos finales (prescindibles finales) que intentan trascender mediante el ep\u00edteto: <i>coraz\u00f3n \u00fanico, m\u00e9danos de oro, infinita primavera pura, verdad presente. <\/i>Es dif\u00edcil e incluso arriesgado formular este ejercicio ante una obra que, precisamente, se cimienta en la omisi\u00f3n autobiogr\u00e1fica: \u201cquisiera que mi libro\/fuese, como es el cielo por la noche,\/todo verdad presente, sin historia.\/\/ Que, como \u00e9l, se diera en cada instante,\/todo, con todas las estrellas; sin\/ que, ni\u00f1ez, juventud, vejez, quitaran\/ni pusieran encanto a su hermosura inmensa\u201d. Solo la aparici\u00f3n de Blanca Hern\u00e1ndez Pinz\u00f3n, su primer amor juvenil y pueblerino, contradice ese empe\u00f1o intransigente.<\/p>\n<p>Hay un poema que invita a la relectura, y que, con potente eficacia, nos alcanza: el poema \u00abDesvelo\u00bb. La ant\u00edtesis justa, adecuada, se impone con mucha fibra muscular, particularmente estos primeros cuatro versos:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Se va la noche, negro toro<br \/>\n\u2014plena carne de luto, de espanto y de misterio\u2014;<br \/>\nque ha bramado terrible, inmensamente,<br \/>\nal temor sudoroso de todos los ca\u00eddos;<\/p>\n<p>En no pocas p\u00e1ginas de Juan Ram\u00f3n, el yo l\u00edrico ejerce un poder\u00edo tan amplio que roza el ejercicio dictatorial. Todo parece girar alrededor de s\u00ed mismo: es un sol que ha engullido sus planetas, un caracol que tritura sus espirales y las absorbe. Sus poemas se mueven entre la ligera exclamaci\u00f3n aliterada (\u201c\u00a1Cu\u00e1nto tardas en salir,\/sol de hoy, sol de hoy!\u201d) y la petici\u00f3n efectiva (\u201cdevu\u00e9lvele\/la corriente completa\/al cauce de su pensamiento\u201d). Si en los poemas de Juan Ram\u00f3n hubiese menos yo evaporado (menos \u201csubjetivismo egotista\u201d, seg\u00fan Cernuda), y m\u00e1s Juan Ram\u00f3n sudoroso, reptil, terreno (como en buena parte de su prosa), tal vez nos sentir\u00edamos m\u00e1s cercanos, es decir, m\u00e1s inclinados a una admiraci\u00f3n prolongada, a un aturdimiento que nos haga sentir vulnerables y no indiferentes. Juan Ram\u00f3n edific\u00f3 una ciudadela para su intimidad. All\u00ed ley\u00f3 solo. Am\u00f3 solo. Pens\u00f3 en las invariables versiones de un mismo verso, en el beso pensado y luego ofrecido a una Zenobia catalana y neoyorquina. Es la victoria de la individualidad emigrada. En sus poemas solo podr\u00eda haber espacio para \u00e9l. \u00c9l era el amante y el amado. \u00bfPor qu\u00e9 no oy\u00f3 los ritmos afrocaribe\u00f1os en su exilio de San Juan y La Habana? \u00bfPor qu\u00e9 envejeci\u00f3 tanto? \u00bfQu\u00e9 hizo? \u00bfQu\u00e9 dej\u00f3 de hacer? \u00bfQu\u00e9 olvid\u00f3 darnos? Prefiri\u00f3 utilizar el <i>enfleurage <\/i>para extraer y obtener <i>el encanto de la cosa y no la cosa misma<\/i>. Escogi\u00f3, como el asesino perfumista Jean-Baptiste Grenouille, el olor destilado de cuerpos v\u00edrgenes y no la sucesi\u00f3n de caricias.<\/p>\n<p>No ser\u00eda otro el empe\u00f1o de su reescritura que el deseo de anularse, y en simulada perfecci\u00f3n, borrar las \u201cimpurezas\u201d. En lo aparentemente impuro est\u00e1 la sal, el condimento, el tacto bien dirigido entre las s\u00e1banas nocturnas. Val\u00e9ry supo abandonar su cementerio marino. \u00bfY Juan Ram\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">N\u00e9stor Mendoza<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez estimula reacciones contrarias, auspicia s\u00edntomas opuestos entre s\u00ed y pocas veces logra un consenso de gustos y preferencias.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":1699,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4461],"genre":[2019],"pretext":[],"section":[2344],"translator":[2515],"lal_author":[3489],"class_list":["post-1702","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-4","genre-essay-es","section-essays-es","translator-natalia-reyes-es","lal_author-nestor-mendoza-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1702","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1702"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1702\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1699"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1702"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1702"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1702"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=1702"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=1702"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=1702"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=1702"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=1702"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}