{"id":1694,"date":"2017-10-17T23:34:55","date_gmt":"2017-10-18T05:34:55","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2017\/10\/betrayal-mariela-fuentealba-millaguir\/"},"modified":"2024-04-15T05:03:59","modified_gmt":"2024-04-15T11:03:59","slug":"betrayal-mariela-fuentealba-millaguir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2017\/10\/betrayal-mariela-fuentealba-millaguir\/","title":{"rendered":"&#8220;Traici\u00f3n&#8221; de Mariela Fuentealba Millaguir"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/><\/style>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Nota de la traductora:<\/strong><\/p>\n<p>Primero le\u00ed <em>Cherrufe<\/em> (2008), la novela de la que proviene esta historia, hace varios a\u00f1os como estudiante de pregrado en un curso sobre literatura ind\u00edgena. Inmediatamente me llamaron la atenci\u00f3n las historias que, en apariencia, parecen simples, pero al examinarlas m\u00e1s a fondo, revelan tensiones culturales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas complejas. Adem\u00e1s, el uso de Mapudungun en el texto en espa\u00f1ol puede llevar al lector al contexto mapuche de las historias, complicando a\u00fan m\u00e1s la experiencia de la lectura. Considerada por muchos cr\u00edticos como la primera novela mapuche, <em>Cherrufe<\/em> tiene dos partes: una narrativa surrealista y de ensue\u00f1o, desde la perspectiva de una ni\u00f1a, y las transcripciones de narraciones orales que han sido transmitidas en su familia durante generaciones. Eleg\u00ed traducir esta selecci\u00f3n de <em>Cherrufe<\/em> ya que es representativa de algunos de los elementos centrales en el juego en la novela. Espec\u00edficamente, &#8220;Traici\u00f3n&#8221; toca algunas de las tensiones pol\u00edticas, en particular aquellas que rodean las cuestiones de la tierra, entre los pueblos mapuche y chileno. Adem\u00e1s, incorpora y juega con Mapudungun, de tal manera que refleja la experiencia ling\u00fc\u00edstica y cultural del pueblo Mapuche en Chile.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Sarah Booker<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Traducci\u00f3n de Claudia Cavall\u00edn<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Su rostro tallado de arrugas no pod\u00eda disimular la tristeza que cargaba en su coraz\u00f3n, un dolor tan grande que en cada bocanada de aire que tomaba, prefer\u00eda quedarse dormida para siempre y no volver a sentir el latido apretado en su pecho.<\/p>\n<p>Toda la comunidad hab\u00eda llegado al velatorio y funeral de gran Cacique Millaguir. Nadie daba cr\u00e9dito a lo que le hab\u00eda sucedido un hombre lleno de vida, un pe\u00f1i amable, capaz de dar todo por su gente yac\u00eda ah\u00ed; silente, aguardando su despedida.<\/p>\n<p>Lonkos y Mocetones de 5,000 leguas alrededor se hab\u00edan dado cita aquel d\u00eda. Muchos caballos rodaban la tumba; un gran tronco de pell\u00edn labrado a hacha resguardaba su cuerpo y junto al \u00e9l dorm\u00eda tambi\u00e9n su caballo. Joyas y prendas dignas de un Toki adornaban su descanso eterno.<\/p>\n<p>El d\u00eda anterior las mujeres hab\u00edan cosechado el dorado trigo de las pampas, entonando los \u00fcll de la creaci\u00f3n y gozando la dicha de pertenecer a la \u00f1uke mapu. El bosque y las quebrados despertaban lentamente al brillar del sol. El l\u00fagubre canto de un pitio llam\u00f3 la atenci\u00f3n de Antonia; la vieja, levant\u00f3 la cabeza por entre las matas para poder escuchar con mayor atenci\u00f3n que le quer\u00eda decir aquel pajarillo. No logr\u00f3 percibir su llamado, pero se dio por entendida que le transmit\u00eda algo m\u00e1s que un simple canto.<\/p>\n<p>Los \u00e1rboles comenzaron a tener una nueva fuerza en su interior, un permanente movimiento ondulaban las copas de los a\u00f1osos coihues y raul\u00edes, Antonia percibi\u00f3 que la miraban con pena, que conversaban entre s\u00ed: susurraban un secreto que ya se hab\u00eda hecho eco en cada animal del bosque. La mujer observaba atenta, respiraba muy suavemente para no interrumpir aquella charla de seres del otro mundo que se dignaban a visitarla. No emit\u00eda ruido alguno, respiraba tan lento que su concentraci\u00f3n, con sus antepasados, parec\u00eda infinita.<\/p>\n<p>Las mujeres que la acompa\u00f1aban no lograron percibir aquella comunicaci\u00f3n entre Antonia y los ngen pues continuaron la rutina de cosechar cantando alegremente.<\/p>\n<p>Mientras su pelo brillaba con los rayos de sol, y sus ojos verdes miraban todo a su alrededor, queriendo impregnarse para siempre de aquel instante, pens\u00f3:<\/p>\n<p><i>\u2014\u00a1Ha llegado el d\u00eda! <\/i><\/p>\n<p>En ese momento, su pecho era clavado por una lanza; la sangre caliente corr\u00eda por entre sus senos, mientras su coraz\u00f3n se aceleraba como queriendo salir de aquel lugar. La sangre marcaba el territorio donde ella estaba parada. Lo sinti\u00f3, lo vivi\u00f3, era real. Ah\u00ed estaba angustiada por no saber lo que pasaba. Todo era innegable, pod\u00eda oler la sangre tocarla, pod\u00eda sentir su pecho abierto de par en par, pero nada suced\u00eda; era solo su imaginaci\u00f3n que le hac\u00eda extra\u00f1as peticiones de auxilio.<\/p>\n<p>De pronto, entre los \u00e1rboles vio una gran luz que la encegueci\u00f3, las mujeres que estaban a su lado se tumbaron al suelo cubri\u00e9ndose el rostro para no quedar ciegas, gritaban como locas, no sab\u00edan que pasaba, el dolor que sent\u00edan frente a aquella luz era insoportable.<\/p>\n<p>La esfera comenz\u00f3 a acercarse, Antonia se qued\u00f3 firme, como si una fuerza sobrenatural le sujetara los pies, simplemente no se pod\u00eda mover. Sus aretes de plata se derret\u00edan al contacto con aquella Bola de Fuego que r\u00e1pidamente se evapor\u00f3 de su vista, y luego sin aviso, se asomaba en el cielo y desaparec\u00eda tras el cerro.<\/p>\n<p>Antonia reconoci\u00f3 el cherrufe, como la se\u00f1al de alguna tragedia, su madre le hab\u00eda transmitido en su ni\u00f1ez la historia del gran cacique Catriel que proteg\u00eda a su familia luego de su muerte.<\/p>\n<p>En aquel preciso momento el cielo se torno negro y las nubes se arremolinaron alrededor del sol y no dejaban filtrar ni un solo rayo.<\/p>\n<p>Las mujeres asustadas corrieron a sujetar a Antonia, que ya se desmayaba, no sab\u00edan de donde proven\u00eda aquella sangre que hab\u00eda manchado su pecho; era como si una gran herida palpitara bajo su trapelakucha. Ella sinti\u00f3 que todo el mundo se vino encima, no pod\u00eda caminar, ni hablar, solo sus pensamientos\u00a0 no fueron invadidos por aquel cherrufe, pero el resto de su ser estaba pose\u00eddo por el anuncio que hab\u00eda recibido.<\/p>\n<p>Esa Bola de Fuego era la \u00faltima se\u00f1al y la definitiva para saber que su amado Millaguir deb\u00eda seguir a sus antepasados, a lugar de los esp\u00edritus, al wenumapu: la tierra de arriba.<\/p>\n<p>Llevado por el deseo y el temor, corri\u00f3 desesperada por las pampas, no importando las ra\u00edces que se incrustaban en sus pies descalzos; solo pretend\u00eda llegar donde su viejito, en cada paso que daba sent\u00eda que dejaba atr\u00e1s la vida.<\/p>\n<p>Las otras mujeres quisieron seguirla darle alcance no entend\u00edan nada. Antonia se esfumaba por entre los \u00e1rboles, parec\u00eda mimetizarse con ellos, no pod\u00eda ser vista, era invisible, solo el movimiento de las ramas les indicaba a las dem\u00e1s \u00f1a\u00f1itas que por ah\u00ed hab\u00eda pasado la anciana que, con la fuera de un le\u00f3n aplastaba todo a su paso.<\/p>\n<p>Millaguir dorm\u00eda dentro de la ruka, tendido sobre el suelo, tras \u00e9l un hilo de sangre corr\u00eda desde su cabeza. Antonia entr\u00f3 de golpe, lo tom\u00f3 entre sus brazos, acarici\u00f3 su cabello canoso sus trenzas ca\u00edan sobre el charco de sangre de su amado, sus ojos contemplaban aquella escena donde la muerte hab\u00eda dejado s huella.<\/p>\n<p><i>\u2014\u00a1\u00bfD\u00f3nde est\u00e1s Millaguir?! \u2014grit\u00f3 con desespero<\/i>.<\/p>\n<p>Un Kulkul se escuchaba entre sus gritos, luego una Trutuka incesante que no daba lugar a llorar. La lastimera melod\u00eda dejaba ver que Millaguir hab\u00eda sido muerto por traici\u00f3n. El aviso fue inmediato para los dem\u00e1s reducciones. Todos deb\u00edan enterarse. El gran Cacique Millaguir hab\u00eda muerto en manos de un traidor.<\/p>\n<p>Antonia se puso de pie y sali\u00f3 de la ruka con la cabeza en alto, por su rostro ya no ca\u00edan m\u00e1s lagrimas, como ella era la \u00a8Mayora\u00a8 no pod\u00eda demostrar su derrota, su pena, su dolor, su congojo por quedarse sola.<\/p>\n<p>Fuerte y firme hizo llamar a sus concejeros y werquen y los envi\u00f3 a dar aviso de la muerte del amor de su vida; cincuenta y ocho a\u00f1os llevaban juntos. Hab\u00edan nacido destinados para darle vida a una estirpe familiar que deb\u00eda durar por la eternidad.<\/p>\n<p>Millaguir era un hombre de voz grave, manos peque\u00f1as, de andar seguro, muy respetado y querido en todo lugar. Donde iba recib\u00eda los honores de un grande, due\u00f1o de miles de hect\u00e1reas de campo; su lucha era diaria para no ser despojado de sus bienes.<\/p>\n<p>Apenas sali\u00f3 el sol, fue visitado por Ismael Jaramillo que ten\u00eda la intenci\u00f3n de convencerlo que le vendiese su campo, y animales. El winka le hablaba de todo lo que podr\u00eda conseguir con el dinero que le ofrec\u00eda. Millaguir, sin embargo, hac\u00eda como que no o\u00eda nada, como que no quer\u00eda entender la lengua que hablaba aquel hombre de piel p\u00e1lida. No quiso escuchar sus propuestas.<\/p>\n<p>Camin\u00f3 alrededor del fog\u00f3n, atizonando el fuego y moviendo la olla de fierro que colgaba del centro, se arregl\u00f3 su atuendo, y le dijo en perfecto espa\u00f1ol:<\/p>\n<p><i>\u2014Esto que usted ve, son las monta\u00f1as m\u00e1s antiguas, es el lago m\u00e1s grande, y todo lo que percibe su olfato fue de mi padre y por lo mismo, todo es de mi pueblo. Y \u00f3igame bien. \u00a1No est\u00e1n en venta!<\/i><\/p>\n<p>Jaramillo se levant\u00f3 exaltado por el desprecio de aquel cholo, como \u00e9l les dec\u00eda, con una mirada de odio sac\u00f3 su arma mientras maldec\u00eda al mapuche, dispar\u00e1ndole en la cabeza.<\/p>\n<p>El disparo asust\u00f3 a los animales y aves, el perro salt\u00f3 de espanto y comenz\u00f3 a aullar. Jaramillo enfund\u00f3, tom\u00f3 su dinero y se fue.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Su rostro tallado de arrugas no pod\u00eda disimular la tristeza que cargaba en su coraz\u00f3n, un dolor tan grande que en cada bocanada de aire que tomaba, prefer\u00eda quedarse dormida para siempre y no volver a sentir el latido apretado en su pecho.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":1691,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2960,2958,2983,4461],"genre":[2012],"pretext":[2040,2037],"section":[2360],"translator":[2474],"lal_author":[3436],"class_list":["post-1694","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-chile-es","tag-indigenous-lit-es","tag-literatura-indigena","tag-numero-4","genre-fiction-es","pretext-ficcion-es","pretext-fiction-es","section-indigenous-literature-es","translator-sarah-booker-es-2","lal_author-mariela-fuentealba-millaguir-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1694","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1694"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1694\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32305,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1694\/revisions\/32305"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1691"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1694"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1694"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1694"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=1694"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=1694"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=1694"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=1694"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=1694"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}