{"id":1599,"date":"2017-07-31T18:08:28","date_gmt":"2017-08-01T00:08:28","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2017\/07\/taste-light-yoss\/"},"modified":"2023-06-07T08:35:12","modified_gmt":"2023-06-07T14:35:12","slug":"taste-light-yoss","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2017\/07\/taste-light-yoss\/","title":{"rendered":"&#8220;El sabor de la luz&#8221; de Yoss"},"content":{"rendered":"<div><iframe src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/yHMFrC7CJF8?ecver=1\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/div>\n<div class=\"caption\">Edici\u00f3n de video de Carolina Rueda.<\/div>\n<p style=\"text-align: right;\">Para Fidel, el psic\u00f3logo, por regalarme el germen de esta historia, con su existencia.<\/p>\n<p><i>Se llamar\u00e1 Svieta, de 11 a\u00f1os, pero aparentar\u00e1 m\u00e1s. Una de esas ni\u00f1as-mujeres t\u00edpicas en el tr\u00f3pico. De familia pobre, barrio perif\u00e9rico, barbacoa. Traviesa, segura de s\u00ed misma, disfrutar\u00e1 la m\u00fasica, la estudiar\u00e1. So\u00f1ar\u00e1 con un pr\u00edncipe azul, como todas, pero tendr\u00e1 m\u00e1s miedo a que los dem\u00e1s conozcan sus sue\u00f1os. Por eso, har\u00e1 de su cuerpo su mejor juguete. Transgresora. Enloquecer\u00e1 y luego dejar\u00e1 a los hombres mayores, con dinero, con carro, con poder y prestigio. Uno la dejar\u00e1 a ella, y el despecho le dar\u00e1 por vengarse a trav\u00e9s de uno de sus coet\u00e1neos. Con el m\u00e1s ni\u00f1o, el m\u00e1s indefenso, el m\u00e1s&#8230; y el menos.\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>Por supuesto, al instante siguiente de imaginarlo ya sabr\u00e1 qui\u00e9n ser\u00e1 la v\u00edctima perfecta&#8230; y se sentir\u00e1 traviesa, abusadora, de solo pensarlo. Pero a la vez sabiendo que lo har\u00e1, de todas formas&#8230;<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0*****<\/p>\n<p>\u2014Cuidado al subir, H\u00e9ctor. La escalera la hizo mi padre, y los escalones no le quedaron muy parejos&#8230; atenci\u00f3n con tu guitarra y esa esquina&#8230; Bueno, aqu\u00ed estamos; s\u00ed, es chiquito, pero es mi cuarto&#8230; D\u00e9jame encender la luz&#8230;<\/p>\n<p>El olor; madera vieja, l\u00edquido de fumigar, aceite de cocina usado muchas veces. El pasamanos rugoso, mal cepillado, vivo, cada escal\u00f3n con su propio tono de crujido. La humedad t\u00edpica de todo sitio cerrado erizando la piel. Su voz, m\u00e1s ronca que nunca, derramando palabras innecesarias.<\/p>\n<p>\u2014Svieta, ya sabes, a m\u00ed no\u2026 \u00a0 bueno, si t\u00fa quieres, enci\u00e9ndela. Y c\u00e1lmate. Tu voz suena nerviosa&#8230; \u00bfseguro que&#8230;?<\/p>\n<p>El suelo liso y a la vez desigual. \u00bfAlba\u00f1iles descuidados con el nivel? O losetas recicladas, alabeadas. Las paredes \u00e1speras, como sin dar el fino. \u00bfConstruido por la propia familia, quiz\u00e1s? Su respiraci\u00f3n cercana, y agitada por la breve pero empinada ascensi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014En fin \u00bfquieres acostarte conmigo o prefieres seguir siendo virgen para siempre?<\/p>\n<p>Su voz a\u00fan acezando, rajada, entre furiosa y renuente. Y su rabioso olor a hembra n\u00fabil, potenciado por el sudor del esfuerzo, perfumando la min\u00fascula habitaci\u00f3n con su promesa.<\/p>\n<p>\u2014Bueno, yo&#8230; s\u00ed, s\u00ed quiero.<\/p>\n<p>Emoci\u00f3n, zozobra. Coraz\u00f3n latiendo como bombos en <i>As\u00ed hablaba Zaratustra<\/i> de Strauss. Palmas h\u00famedas de sudor. Muchas cosas que decir, sin palabras. Calor en la piel. \u00bfSer\u00e1 eso <i>ruborizarse<\/i>? Bendita oscuridad. \u00bfQu\u00e9 es la oscuridad? Ausencia de luz. \u00bfQu\u00e9 es la luz? La ausencia de oscuridad. F\u00e1cil.<\/p>\n<p>\u2014Eso pens\u00e9. Entonces c\u00e1llate y empieza de una vez. Pero ya. Es m\u00e1s; te voy a tomar la palabra. No voy a encender nada. Y esta barbacoa es una boca de lobo. Va a ser raro. A oscuras, y templ\u00e1ndome a un&#8230;<\/p>\n<p>Su sarcasmo suena como vidrios lejanos azotados por granizo. Frufr\u00fa de sobrecama quitada de un tir\u00f3n, que desnuda el aroma de un sudor, antiguo y delicioso, inconfundiblemente suyo, impregnado en s\u00e1banas y almohadas.<\/p>\n<p>Interrumpirla cuando ya se sabe que no hay nada que interrumpir, que no pronunciar\u00e1 ESA palabra:<\/p>\n<p>\u2014No lo digas, por favor&#8230;<\/p>\n<p>El tiempo, detenido. Lejos, el rugido de un cami\u00f3n. Grasa en el aire; alg\u00fan vecino del solar friendo carne de puerco para sacar manteca. Dos que discuten. La Habana de fondo.<\/p>\n<p>\u2014Deja esa autol\u00e1stima ya, H\u00e9ctor. Al pan, pan, y al vino, vino. \u00bfPrefieres que te diga invidente? Pues no me da la gana. Esto es como la vida. Sin vaselina. Ciego, ciego y ciego, chico&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0*****<\/p>\n<p>Ser\u00eda distinto si ella fuera delicada como una flor, t\u00edmida como dicen que deben ser las adolescentes, educada, recatada, casi ni\u00f1a. Si su voz temblara de solo pronunciar la palabra sexo, con los estremecimientos de la inocencia preocupada por el pecado. Si su risa fuese casi callada, como escalas en el arpa, su paso breve, ligero, como tratando de pasar inadvertida&#8230;<\/p>\n<p>Pero ella es revoltosa, no quiere ni sabe ni puede pasar inadvertida. Ven\u00e1tica e inconstante como la r\u00e1faga de viento de cuaresma, que despeina los cabellos en todas direcciones y colma de polvo el aire. Vehemente, nunca contenida ni autocensurada. Natural, espont\u00e1nea. R\u00ede, se enoja, se entristece con silencios angulosos, punzantes, dif\u00edciles de tragar como espinas de pescado.<\/p>\n<p>En sus furias puede florecer en gritos que le quiebran y estrangulan extra\u00f1amente su voz un tanto ronca, se vuelve golpes con el estuche de su trompeta contra el cemento, explota en patadas a los canteros. Pero perdona r\u00e1pido, y entonces su risa vuelve a flotar sobre el murmullo de los dem\u00e1s. Libre, suya.<\/p>\n<p>Svieta no pertenece a los que llegan a buscarla en esos autos modernos que frenan chillando y arrancan con suspiros roncos de sus motores ultrapotentes, dejando detr\u00e1s su olor a goma quemada, cuero aut\u00e9ntico, gasolina sin plomo y ambientador caro. Ni tampoco a los otros, los jinetes de las motos de petardeante alarido, los que huelen a mezclilla y gel para el cabello y fuman Populares envueltos en nailitos, que crujen cuando los estrujan con sus manos \u00e1vidas de enroscarse en torno a mi Svieta.<\/p>\n<p>Su olor es \u00bfdulceagriosalado? Es solo suyo. Brota desde debajo de su saya como las ondas de calor irradian de una vela. Debe ser por esas ondas que todos la desean. Dicen los envidiosos (y m\u00e1s a\u00fan las envidiosas) que ella anda con todos. Que es una puta, jinetera, interesada, y yo un pobre tarr\u00fao imb\u00e9cil.<\/p>\n<p>Tarr\u00fao. La palabra suena fangosa, sucia, est\u00fapida\u2026 c\u00f3rnea. Puta. Dicen que Dios le dijo a Eva, cuando los expulsaba a ella y a Ad\u00e1n de para\u00edso: <i>Ser\u00e1s igual a \u00e9l cuando <\/i><b><i>puta <\/i><\/b><i>deje de ser una mala palabra<\/i>. Falta mucho todav\u00eda, entonces.<\/p>\n<p>Svieta est\u00e1 viva, y le gusta disfrutar. Solo quisiera que fuese siempre conmigo y nunca con otros. No quedarme fuera, como cuando comparten la luz. \u00bfLa luz?<\/p>\n<p>Tampoco me importar\u00eda tanto, si ella fuera en verdad esa que dicen. Pero es que yo s\u00e9 que detr\u00e1s de esa Svieta superficial y mundana hay otra, invisible, sonora y olorosa, la que solo yo conozco. La que disfruta el <i>be-bop<\/i> y el <i>dixieland<\/i> en esas locas sesiones de improvisaci\u00f3n cada vez que la invito a mi casa. La que huele por las ma\u00f1anas a naranja agria, la de los besos que dejan en mis mejillas sabor a mango. La que me ense\u00f1\u00f3 lo que era al rojo, poni\u00e9ndome la mano en su pelo, al sol.<\/p>\n<p>Svieta y H\u00e9ctor. Me gusta el runr\u00fan de nuestros nombres juntos. Me recuerda el fluir de conchitas dentro del palo de agua que me regal\u00f3 mi madre. El r\u00edo encerrado en un trozo de madera.<\/p>\n<p>No s\u00e9 si la quiero. Ni sabr\u00eda c\u00f3mo dec\u00edrselo. C\u00f3mo explicarle lo que siento, a ella que ve, sin im\u00e1genes. \u00bfDecirle que el mundo huele a rosas y suena a campanas de plata cuando la tengo cerca? O que quisiera tanto, tant\u00edsimo, que fuese con ella&#8230; mi primera vez, porque es la que dicen que nunca se olvida\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0*****<\/p>\n<p>Su piel es antorcha que quema a trav\u00e9s de la tela. Tus manos, torpes pulpos, dudando en cierres y botones. Sus manos, gr\u00e1ciles y suaves felinos, caricia ardiendo en el rostro.<\/p>\n<p>\u2014H\u00e9ctor&#8230; \u00bfte han dicho que eres precioso? Tu pelo dorado, tus ojos, tan azules. L\u00e1stima que&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Dilo: que no me sirvan para nada. Bueno, ahora tampoco me los puedes ver. Lindo&#8230; eso no significa nada para&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo te han dicho tambi\u00e9n que hablas mucho&#8230; y haces poco?<\/p>\n<p>Sus dedos en tu boca, oblig\u00e1ndote a chuparlos, antecediendo a la lengua que busca la compa\u00f1\u00eda de la tuya, ansiosa, atrevida y a la vez t\u00edmida.<\/p>\n<p>\u2014Svieta, yo&#8230; no s\u00e9&#8230; no me lo imagin\u00e9 as\u00ed, tan r\u00e1pido\u2026 deber\u00edamos, no s\u00e9&#8230;<\/p>\n<p>La m\u00fasica de un tema est\u00fapido y obsesivo de Enrique Iglesias, a cuadras o milenios de distancia. Alguien quema hierba reci\u00e9n cortada, probablemente en el solar de atr\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Imag\u00ednate que soy una de esas guitarras el\u00e9ctricas que siempre quisiste&#8230; una Fender, una Kramer&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfUna Ibanez de siete cuerdas, como la de Steve Vai?<\/p>\n<p>\u2014La del <i>Sex and Religion<\/i>&#8230; \u00bfqu\u00e9 discazo ese, eh?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed&#8230; Svieta, t\u00fa eres mi sexo y mi religi\u00f3n, y no estoy seguro de que esto est\u00e9 bien&#8230;<\/p>\n<p><i>Fortissimo<\/i> de miocardio en el parche del t\u00f3rax, confusi\u00f3n, miedo a lo que pase y a lo que no pase. Sudor en las manos. Sentirlo y olerlo. Miedo a acariciarla. P\u00e1nico a no hacerlo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEntonces era mentira lo que dec\u00edas el otro d\u00eda? \u00bfQue me necesitabas m\u00e1s que qu\u00e9&#8230;<\/p>\n<p>\u2014&#8230;que al aire que respiro.<\/p>\n<p>\u2014Pues resp\u00edrame bien profundo, H\u00e9ctor. T\u00f3came, s\u00e1came m\u00fasica&#8230; D\u00e9jame sentir los callos de tus dedos. Tus manos&#8230; Fuertes, de dedos largos, como con vida propia. Manos de m\u00fasico.<\/p>\n<p>Su piel ritmo lejano. Joe Satriani e Ingwie Malmsteen construyendo acorde por acorde su sabor a mango dulc\u00edsimo bajo el sol. Saladiagridulce. Sus manos, atray\u00e9ndote. Una dureza presion\u00e1ndote insistente el pantal\u00f3n. Pide estallar, como en las noches en que piensas en ella y luego limpias la erupci\u00f3n de nieve ardiente, medroso de que pueda verlo tu madre.<\/p>\n<p>\u2014Quiero tocar un concierto en las cuerdas de tu piel, Svieta.<\/p>\n<p>\u2014Y adem\u00e1s, poeta. Qu\u00e9 pena que no&#8230; pinga, olv\u00eddalo, H\u00e9ctor. Solo t\u00f3came.<\/p>\n<p>Su sabor: mar, comino, agua de coco. Su carne, suave flan entre tus labios. Sus senos, conos perfectos, duros y dulces como mangos pintones, derriti\u00e9ndosete bajo la lengua y sobre los dientes.<\/p>\n<p>\u2014Svieta, \u00bfseguro que&#8230; quieres? \u00bfAhora, as\u00ed?<\/p>\n<p>\u2014Por tu madre, H\u00e9ctor, c\u00e1llate ahora&#8230; no pares&#8230; tu boca, as\u00ed, baja m\u00e1s, \u00bfno te doy asco? Estoy sudada, deb\u00ed ba\u00f1arme&#8230;<\/p>\n<p>Sabores secretos. Lo m\u00e1s agrio y salado en el centro de lo m\u00e1s dulce. Aroma antiguo, tacto suav\u00edsimo, textura entreverada de suaves espirales pilosas. Humedad sobre humedad. Calor de fuera y m\u00e1s de dentro. Morder suave, traguilamiendo, lamitragando.<\/p>\n<p>\u2014Me gusta&#8230; tu sudor&#8230; Como todo&#8230; lo tuyo&#8230;<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed, no pares&#8230;<\/p>\n<p>Tel\u00e9grafo Morse vuelto carne y titilando bajo la lengua, tembloroso en toda tu boca.<\/p>\n<p>\u2014Ay&#8230; H\u00e9ctor, ay&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0*****<\/p>\n<p>\u00bfLa luz? Nada. Para m\u00ed, el sol es un calor alto y grande. Las dem\u00e1s, si son muy fuertes, las siento como el golpe de viento cuando pasa un p\u00e1jaro o un murci\u00e9lago cerca. No es el animal mismo, pero s\u00e9 que est\u00e1 ah\u00ed. Algo as\u00ed deben ser lo que me han contado, las sombras. Como el hueco que queda en la tierra cuando se saca una piedra. Una impresi\u00f3n, una huella, no la misma piedra.<\/p>\n<p>Hubo un tiempo en que le\u00eda much\u00edsimo. Mi madre gast\u00f3 cientos y cientos de d\u00f3lares en comprarme todas las historias que pudo. En Braille, claro. Con la pr\u00e1ctica, me hice muy r\u00e1pido. Mis manos le\u00edan veloces. Llegu\u00e9 a participar en exhibiciones y todo. Pero un d\u00eda me cans\u00e9. El mundo del que hablaban esas historias no era el m\u00edo. Todo \u00e9l era colores, formas, siluetas, luces, sombras. No ten\u00eda sentido esforzarme en imaginar una realidad que nunca podr\u00eda entender.<\/p>\n<p>Luego descubr\u00ed la m\u00fasica. Hace a\u00f1os que el \u00fanico Braille que leo es el de mis partituras en relieve. Lingua franca, sin letras. Los idiomas est\u00e1n hechos para gentes que usan los ojos m\u00e1s que nada. Ni el o\u00eddo puede competir. No hay suficientes palabras para olores, sabores, para texturas. \u00bfC\u00f3mo ser\u00eda el lenguaje de los perros, que sienten el mundo ante todo a trav\u00e9s de su nariz? Tal vez ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil para m\u00ed hablar ese idioma que cualquier otro de los humanos.<\/p>\n<p>Yo nac\u00ed as\u00ed, y mi madre dice que es lo mejor y a la vez lo peor. Lo mejor, porque nunca conoc\u00ed la luz, as\u00ed que no puedo llorarla. Solo s\u00e9 que es caliente, y la oscuridad fr\u00eda. En un pa\u00eds tropical, la oscuridad deber\u00eda ser mejor, pero todos hablan mucho de la luz. Lo peor es que si ni siquiera puedo distinguirlas, no hay modo de explicarme muchas cosas. Los colores, por ejemplo. Rojo es el sol, en mi cara, o el pelo de Svieta al sol, al cabo de un rato. Es un color caliente. Los dem\u00e1s, no s\u00e9. \u00bfC\u00f3mo explicarle a un sordo lo que es la guitarra de Django Reinhardt sonando trist\u00edsima entre sus tres dedos, en su jazz serio? \u00bfO las carcajadas r\u00edtmicas de Satriani y su viola en <i>Surfing with the alien<\/i>? No hay modo.<\/p>\n<p>Cuando era peque\u00f1o, me desesperaba por eso. Escuchaba los mu\u00f1equitos, las pel\u00edculas, y caminaba vacilante, pero sin chocar con los muebles, hasta tocar la pantalla del televisor, buscando. Solo sent\u00eda erizarse mis vellos. Pero no el sabor de los colores, ni la textura de la luz.<\/p>\n<p>Con el tiempo, ha dejado de importarme. No es como si lo hubiera perdido. Pero, de vez en vez, todav\u00eda me pregunto si no habr\u00e1 un modo de traducir la luz a olores, sonidos, sabores&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0*****<\/p>\n<p>Pulida concha sus piernas abri\u00e9ndosete, idioma de sabor y tacto, sin palabras. Sus manos reclamando, m\u00e1s c\u00e1lidas que nunca. Lengua en tu oreja, pies garfios en tu espalda. Frotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Svieta&#8230; me gusta el olor&#8230; de tu placer. Y el sabor&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Pero, acaba de zafarte ese z\u00edpper. Ven, as\u00ed&#8230; Quiero tenerte dentro entero&#8230; ahora, ya&#8230;<\/p>\n<p>Sus manos, su humedad, su im\u00e1n complaciente volvi\u00e9ndote d\u00f3cil limadura de hierro en su campo magn\u00e9tico. Como dos trocitos de pl\u00e1stico de esos juegos de construcci\u00f3n infantil, que no requieren de ojos para ensamblarse.<\/p>\n<p>\u2014Svieta, Svieta, eres&#8230; tan suave&#8230;<\/p>\n<p>\u2014C\u00e1llate y mu\u00e9vete&#8230; ay co\u00f1o&#8230; as\u00ed&#8230; qu\u00e9 grande&#8230; qu\u00e9 calladito te lo&#8230; ten\u00edas&#8230;<\/p>\n<p>Olvidar las palabras. Ni ellas ni la luz son Svieta. Dejarse llevar, succionado por manos y piernas que fluyen hacia s\u00ed mismas. Lejos, coros de miles de silbidos. Un jadeo c\u00f3smico. La piel arde, sobra, vuela lejos. Aritm\u00e9tica extra\u00f1a. No m\u00e1s dos. Uno m\u00e1s uno es uno. Puente entre dos continentes de carne. Embolo, cilindro. Bombear. Sonidos chapoteantes. En la punta de tus dedos, escozor. Talones duros en tus ri\u00f1ones. En tu boca, escurridizo, m\u00e1s sabor a mango y a Svieta que nunca&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Svieta&#8230; Svieta&#8230; \u00a1SVIEEEETA!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ay, s\u00ed, s\u00ed&#8230; co\u00f1o, Carl&#8230; \u00a1CO\u00d1O, TE QUIEEERO, HECTOR!<\/p>\n<p>Explosi\u00f3n. Ca\u00edda. Esa sensaci\u00f3n tan familiar de las noches solitarias, pero mil veces m\u00e1s fuerte. Como el fluir de un tubo de pasta cuando se aprieta entre las manos. Pero tambi\u00e9n ser el tubo. Vaciarse. Duele. Todo junto. Aaaaaah.<\/p>\n<p>Apartarse. Despu\u00e9s de verter toda la pasta de dientes en el lavabo vendr\u00e1 siempre la madre, a rega\u00f1ar. Nada bueno dura. Tener deseos de estar muy, muy lejos&#8230;<\/p>\n<p>\u2014H\u00e9ctor, d\u00e9jame explicarte, o te vas a creer que yo&#8230;<\/p>\n<p>\u2014D\u00e9jame. Lo s\u00e9 todo. De Carlos el de la Jawa y esa tipa de la CUJAE por la que te dej\u00f3&#8230;<\/p>\n<p>\u2014H\u00e9ctor, yo&#8230; siempre has sido mi amigo. No quise herirte. Yo solo&#8230; \u00bfSi lo sab\u00edas, por qu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014Tal vez porque soy, adem\u00e1s de ciego, comemierda&#8230; O era.<\/p>\n<p>\u2014Pero, \u00bfad\u00f3nde vas? \u00a1Cuidado con&#8230;!<\/p>\n<p>\u2014No te preocupes. Me s\u00e9 el camino. Adem\u00e1s, no necesito la luz. Oye&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfS\u00ed? Mira, esto no tiene que significar que t\u00fa y yo&#8230; podamos, no s\u00e9&#8230; \u00bfeh?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, lo s\u00e9. T\u00fa y yo, nada. Clarito, clarito. Gracias por todo. Es lo que se dice \u00bfno?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfGracias? \u00bfGracias y eso es todo? \u00bfAs\u00ed, como si fuera una puta, o un preservativo que se usa y se tira? \u00a1Yo&#8230; cojones, cre\u00ed que iba a ser distinto contigo! \u00a1Deb\u00edas besarme los pies, llenarme de oro por haber sido tan buena de estar contigo! \u00a1Malagradecido! \u00a1Me cago en tu madre, ciego de mierda&#8230;!<\/p>\n<p>\u2014Yo tambi\u00e9n te quiero, Svieta&#8230; Nos vemos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0*****<\/p>\n<p>Uno piensa que no se va a ser jam\u00e1s lo mismo despu\u00e9s, y es verdad. Pero solo en parte. No como cre\u00eda. Es raro; terrible y bueno a la vez. Demasiadas sensaciones: calor, humedad, temblor, ese vaciarse, todo junto. No s\u00e9 c\u00f3mo pueden, adem\u00e1s, resistir verse en <b><i>ese<\/i><\/b> momento.<\/p>\n<p>Dicen que los ciegos de nacimiento somos insensibles, de rostros inexpresivos, fr\u00edos. Ser\u00e1 verdad. Ser\u00e1 porque nunca hemos visto en caras ajenas las expresiones que deben acompa\u00f1ar la risa, la tristeza, el dolor. Ser\u00e1 que sentimos m\u00e1s para adentro, sin luz.<\/p>\n<p>Todav\u00eda a veces mi madre insiste en leerme poes\u00eda, desesperada porque ya no toco mi mont\u00f3n de cartones perforados. La mayor parte de la poes\u00eda me parece tonta. Peor a\u00fan, ajena. Met\u00e1foras, s\u00edmiles, en fin, <b><i>im\u00e1genes<\/i><\/b>. Palabra rara para un ciego. Si fuera <b><i>sonidos <\/i><\/b>o<i> <\/i>hasta<b><i> ecos<\/i><\/b>, tal vez todav\u00eda. Pero as\u00ed, no.<\/p>\n<p>A veces, cuando hablamos casi como antes, me pregunta si me siento bien, pero no me cree cuando le digo s\u00ed. Una vez, aburrido, hice una met\u00e1fora involuntaria para ella. Le dije que mis libros en Braille solo eran coladores llenos de huecos por los que se me escapaba el sentido del mundo que ella y los dem\u00e1s con ojos conoc\u00edan. Que no volver\u00eda a leer m\u00e1s hasta que encontrara un libro que hablara del sabor de la luz, de la textura del color, de los olores de la sombra.<\/p>\n<p>Luego vino Svieta. \u00bfUna obsesi\u00f3n? Aquella tarde extra\u00f1a en su barbacoa, su seguridad, su miedo, su despecho, su odio. Cre\u00ed estar enamorado de ella, necesitarla m\u00e1s que a nada en el mundo. Fue por eso que, incluso sabiendo que solo me quer\u00eda para restregarle otro hombre por la cara a ese Carlos-con-moto-Jawa, acept\u00e9 su invitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora ya no s\u00e9. La siento en los pasillos de la escuela, pero ella me evita. Su olor, ese aroma que todav\u00eda recuerdo de noche, en mi cama, relami\u00e9ndome como un gato, ahora es apenas una sombra, debajo de otro extra\u00f1o, como de medicinas. \u00bfQu\u00e9 ha pasado? No s\u00e9 si me gusta esta nueva situaci\u00f3n, o si prefiero la de antes, cuando me ignoraba y yo pod\u00eda so\u00f1arla. No s\u00e9 si la quiero, si la quise&#8230;<\/p>\n<p>Pero s\u00ed s\u00e9 que aquella tarde, en su barbacoa, sus besos fueron el sabor de la luz. Su ausencia, su desprecio, su ignorarme luego, es el sonido de la sombra. No s\u00e9 si me gusta poder distinguirlas ahora, o preferir\u00eda seguir sin saberlo, como antes, y so\u00f1\u00e1ndola.<\/p>\n<p>Le pregunt\u00e9 a mi madre, y me dijo que Svieta en ruso significa luz. Por supuesto&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0*****<\/p>\n<p><i>El ser\u00e1 ciego de nacimiento, de nombre H\u00e9ctor. Rubio, de ojos azules, hermoso como un elfo, un joven dios n\u00f3rdico o un \u00e1ngel decapitado de sus alas, hijo de pap\u00e1, nacido en cuna de oro, criado por una madre divorciada llena de complejos de culpa, atenta a su m\u00e1s m\u00ednimo capricho. Parecer\u00e1 suave, fr\u00e1gil, t\u00edmido, inocente, pero tendr\u00e1 la fortaleza extra\u00f1a de los que resisten todo sin cambiar. No conocer\u00e1 mujer, ni m\u00e1s mundo que el suyo, y la m\u00fasica. No conocer\u00e1 la luz y la oscuridad, pero querr\u00e1 entenderlas. Y ella estar\u00e1 oportunamente cercana, mujer, experta, adorable, respuesta, probando fuerzas con el mundo entero, e ignor\u00e1ndolo. Svieta. El la desear\u00e1, procurar\u00e1 siempre estar cerca de su piel y su risa, como todos los hombres, curioso, hasta creer estar enamorado. Pero, a diferencia de los dem\u00e1s, no har\u00e1 nada. Solo esperar, sabiendo que ella estar\u00e1 destinada a aclararle el misterio, a develarle el sabor de la luz&#8230; de alg\u00fan modo.<\/i><\/p>\n<p><i>As\u00ed, pasar\u00e1 una tarde, entre el polvo y la oscuridad, en la barbacoa de ella. Y luego \u00e9l, a\u00fan curioso, ya no sabr\u00e1 qu\u00e9 siente por ella. Salvo un raro malestar de su ausencia.<\/i><\/p>\n<p><i>Ella, desconcertada, lo seguir\u00e1 de lejos por los pasillos, y no le importar\u00e1 que la gente la mire, extra\u00f1ados, viendo invertidos los papeles. Llevar\u00e1 siempre en las manos el pomo de nafazolina, y constantemente vertir\u00e1 una, dos, tres gotas en su nariz, para que el olor agrisalado de sus l\u00e1grimas no la delate a la sensible pitituaria de \u00e9l, cuando no le quede m\u00e1s remedio que pasar a su lado, siempre callada, siempre mir\u00e1ndolo. Esperando. Tratar\u00e1 de sorprender algo en su rostro impenetrable de ciego de nacimiento. Una sonrisa, una mueca de asco&#8230; algo para poder saber que ella a\u00fan existe para \u00e9l.\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>Un gesto, una palabra. Algo. Cualquier cosa.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">20 de abril de 2000<\/p>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 11.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 11.0px 'Times New Roman'; min-height: 12.0px}<br \/>\np.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 11.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: center; font: 11.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: center; font: 11.0px 'Times New Roman'; min-height: 12.0px}<br \/>\np.p6 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 11.0px 'Times New Roman'; min-height: 12.0px}<br \/>\n<\/style>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><i>Se llamar\u00e1 Svieta, de 11 a\u00f1os, pero aparentar\u00e1 m\u00e1s. Una de esas ni\u00f1as-mujeres t\u00edpicas en el tr\u00f3pico. De familia pobre, barrio perif\u00e9rico, barbacoa. Traviesa, segura de s\u00ed misma, disfrutar\u00e1 la m\u00fasica, la estudiar\u00e1. So\u00f1ar\u00e1 con un pr\u00edncipe azul, como todas, pero tendr\u00e1 m\u00e1s miedo a que los dem\u00e1s conozcan sus sue\u00f1os. Por eso, har\u00e1 de su cuerpo su mejor juguete.<\/i><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":1572,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2998,4462,3729],"genre":[2012],"pretext":[2040,2037],"section":[2359],"translator":[2460],"lal_author":[3670],"class_list":["post-1599","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-cuba-es","tag-numero-3","tag-short-fiction-es","genre-fiction-es","pretext-ficcion-es","pretext-fiction-es","section-dossier-yoss-es","translator-george-henson-es","lal_author-yoss-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1599","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1599"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1599\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1572"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1599"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1599"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1599"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=1599"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=1599"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=1599"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=1599"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=1599"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}