{"id":1567,"date":"2017-07-24T18:29:09","date_gmt":"2017-07-25T00:29:09","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2017\/07\/it-all-makes-sense-here-alberto-chimal\/"},"modified":"2024-04-25T18:59:54","modified_gmt":"2024-04-26T00:59:54","slug":"it-all-makes-sense-here-alberto-chimal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2017\/07\/it-all-makes-sense-here-alberto-chimal\/","title":{"rendered":"&#8220;Aqu\u00ed s\u00ed se entiende todo&#8221; de Alberto Chimal"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 11.0px Times}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 11.0px Times; min-height: 13.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 11.0px Times}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<div><\/div>\n<p>En el video aparecen dos hombres. Caminan entre los autos por el estacionamiento. La c\u00e1mara est\u00e1 fija en el techo, o tal vez a una columna de concreto, y ambos se alejan de ella. Uno viste un overol naranja, muy sucio, y el otro una camiseta verdosa que alguna vez fue negra, pantalones de mezclilla y zapatos tenis viejos y gastados. Sus caras nunca se ver\u00e1n claramente: ahora est\u00e1n de espaldas, por supuesto, pero en cualquier caso las sombras ser\u00e1n siempre espesas y negras, de alto contraste. Adem\u00e1s, la textura de la imagen es \u00e1spera, de poca resoluci\u00f3n. Los colores son muy intensos \u2014sobresaturados\u2014, pero esto sugiere que la grabaci\u00f3n fue procesada.<\/p>\n<p>De pronto hay un movimiento en el borde de la pantalla. Un tercer hombre se ha puesto enfrente de los otros dos. Est\u00e1 vestido de payaso: pantalones verdes, chaqueta roja y zapatos amarillos. Trae puesta una m\u00e1scara blanca, probablemente de hule, con mechones de falso pelo de color azul o violeta.<\/p>\n<p>Las facciones de la m\u00e1scara son las de un demonio, con grandes colmillos.<\/p>\n<p>Los otros dos hombres, evidentemente desconcertados, se detienen. Por unos segundos no se mueven.<\/p>\n<p>En este momento se revela que delante del payaso, entre \u00e9l y los dos que lo miran, hay un cuerpo tendido en el suelo. Es que se mueve un poco. Est\u00e1 parcialmente oculto en una sombra en el piso y parece, primero, una mancha, una forma sin sentido. El movimiento lo convierte en un conjunto coherente: la cabeza, con un rostro de facciones inciertas; su brazo izquierdo \u2014una manga larga, un manch\u00f3n informe que debe ser una mano\u2014 y tal vez parte de su torso.<\/p>\n<p>Pasan segundos. Las otras figuras \u2014el del overol, el de la camiseta, el payaso\u2014 permanecen inm\u00f3viles y permiten que la atenci\u00f3n se concentre en el cuerpo tendido. Su movimiento podr\u00eda ser vacilante o podr\u00eda ser esp\u00e1stico, fuera de control. \u00bfEst\u00e1 herido, drogado?<\/p>\n<p>No se sabr\u00e1. De pronto el payaso levanta un martillo enorme (\u00bfde metal?, \u00bflo tuvo siempre en las manos?) y golpea con gran fuerza la cabeza del cuerpo tendido, que truena (\u00bfo explota?, \u00bfqu\u00e9 es ese sonido que se escucha?) y arroja un chorro de color rojo hacia el del overol y su amigo.<\/p>\n<p>Ambos gritan. Ambos dan media vuelta, con lo que muestran a la c\u00e1mara sus pechos y sus caras embarrados del l\u00edquido rojo. Ambos huyen corriendo con el payaso tras ellos, blandiendo su martillo. Los tres salen de cuadro y no regresan.<\/p>\n<p>El video termina. El reportero cierra la tableta y se la devuelve a la editora.<\/p>\n<p>\u2014Es una de esas bromas pesadas \u2014dice\u2014. De las que hacen con c\u00e1mara escondida. De seguro el que est\u00e1 en el suelo es un mu\u00f1eco. La cabeza es un globo lleno de alguna sustancia y tiene un resorte o algo que le mueve el brazo. En la p\u00e1gina no aparece qui\u00e9n lo hizo, \u00bfverdad? No hay logos ni nada\u2026<\/p>\n<p>\u2014No.<\/p>\n<p>\u2014Debe estar recortado: lo tomaron de alg\u00fan otro sitio. T\u00edpico. A lo mejor por eso est\u00e1 procesado y se ve as\u00ed. M\u00e1ndame la direcci\u00f3n para verlo luego en casa. Y pobre tipo, el del overol, \u00bfno?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014Porque estaba hecho un cerdo. A la hora de echarse a correr debe haber tenido un infarto.<\/p>\n<p>Los dos r\u00eden un poco, lev\u00edsimamente.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEntonces me mandas la nota ma\u00f1ana en la ma\u00f1ana? \u00bfQu\u00e9 te dijo el especialista? \u2014pregunta la editora. Se refiere a un acad\u00e9mico que acept\u00f3 hablar con el reportero sobre su tema: las leyendas urbanas (y sus muchas derivaciones modernas, entre las que est\u00e1n por supuesto videos como el del payaso) y su gran popularidad en algunos pa\u00edses con altos \u00edndices de violencia.<\/p>\n<p>El reportero saca su propia tableta, la enciende y abre un archivo. Dice:<\/p>\n<p>\u2014Es un poco obvio, lo que dijo. Que la realidad supera siempre a la ficci\u00f3n, que la gente sabe que las historias de horror m\u00e1s impactantes son las de la vida real, las masacres\u2026 A ver, d\u00e9jame encontrar una parte \u2014con un dedo mueve el texto por la pantalla\u2014. La gente en pa\u00edses como \u00e9ste, dice \u00e9l, no puede \u201cescaparse\u201d, distraerse con esas historias violentas como lo hace quien no las tiene cerca. Simplemente porque son su realidad. A menos que sea muy rico, que sea pol\u00edtico o capo, de escape no le sirven. Y entonces se tiene que buscar otras. Que parezcan reales, pero que tengan que ver con otras amenazas. Payasos asesinos, monstruos del espacio con muchos tent\u00e1culos, el Hombre Delgado\u2026<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 es eso?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEl Hombre Delgado? Un tipo muy flaco, sin cara y como de tres metros de alto que sale en fotos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfA la gente le da miedo eso?<\/p>\n<p>\u2014Es s\u00faper popular. Pero el punto, seg\u00fan el tipo este, es que los monstruos gustan no s\u00f3lo porque entretienen, sino tambi\u00e9n porque en el fondo son un consuelo. A sus v\u00edctimas siempre se les ve de lejos, siempre les va peor que a uno, y adem\u00e1s uno puede entender lo que les pas\u00f3, c\u00f3mo se pusieron en peligro, qu\u00e9 error cometieron. Se podr\u00eda decir que lo mismo pasa en los videos de ejecuciones, de decapitaciones: \u201cqu\u00e9 est\u00e1 haciendo ese tarado en Siria\u201d, \u201cpara qu\u00e9 se mete con narcotraficantes\u201d \u2014la editora hace una mueca y el reportero marca las comillas en el aire\u2014\u2026 As\u00ed piensa la gente. Pero se ve mal admitir que uno se entretiene viendo una muerte verdadera. Mejor ver muertes igual de violentas pero que uno pueda defender diciendo que son falsas. Hay otra cosa que dice esta persona\u2026 \u2014el reportero busca de nuevo en el archivo\u2014 Aqu\u00ed est\u00e1. En la vida real uno no entiende por qu\u00e9 le va mal, por qu\u00e9 no tiene dinero, por qu\u00e9 lo deja la pareja, por qu\u00e9 los que tienen el poder hacen las cosas que hacen. Pero aqu\u00ed s\u00ed se entiende todo.<\/p>\n<p>La editora conversa un poco m\u00e1s con el reportero. Luego le dice adi\u00f3s y \u00e9ste sale de la peque\u00f1a oficina. A un lado de la puerta est\u00e1 el Atacante, pero el hombre pasa junto a \u00e9l sin prestarle atenci\u00f3n: no tiene el aspecto de un payaso, un demonio, un ser inhumanamente alto, un monstruo tentaculado del espacio ni un criminal peligroso. Es decir, la estrategia de desinformaci\u00f3n del Atacante y sus amigos \u2013que es muy ardua y compleja: que incluye videos como el del payaso y much\u00edsimo m\u00e1s\u2013 sigue funcionando, y nadie repara en \u00e9l.<\/p>\n<p>El reportero camina hacia los ascensores. El Atacante piensa brevemente en lo f\u00e1cil que ser\u00eda echar a andar tras \u00e9l, abordarlo en alg\u00fan sitio discreto y llev\u00e1rselo. Nadie puede resist\u00edrsele. Lo m\u00e1s que podr\u00eda hacer, ya atrapado, ser\u00eda adelantarse a cualquier explicaci\u00f3n y comprender, sin ayuda, lo que va a sucederle.<\/p>\n<p>Pero, desde luego, algo as\u00ed ser\u00eda absurdo. \u00bfPara qu\u00e9 ir precisamente contra un reportero, que es de los que difunden las noticias fabricadas o matizadas expresamente para permitir las actividades del Atacante y de sus amistades?<\/p>\n<p>\u2014En donde se come no se caga \u2014dice, con frecuencia, Carablanca, una de las amistades m\u00e1s cercanas del Atacante. Es una persona vulgar y desagradable. Le gusta dejarse ver y luego castigar a quienes cometen el error de mirarla con demasiada atenci\u00f3n. Su frase es desagradable pero no se equivoca.<\/p>\n<p>As\u00ed que el Atacante espera a que llegue otro ascensor. Baja al estacionamiento, paga su boleto, sube a su coche y sale a la calle. Conduce a velocidad moderada y sin cometer imprudencias. En poco tiempo ya est\u00e1 ante su casa, ya se estaciona, ya entra y baja al s\u00f3tano enorme, perfectamente equipado.<\/p>\n<p>Las personas que recogi\u00f3 en la \u00faltima semana siguen en las jaulas o atadas a las mesas. Y siguen vivas, conscientes, l\u00facidas.<\/p>\n<p>Nadie entre ellos lo busc\u00f3. Nadie ten\u00eda afici\u00f3n o inter\u00e9s previo en las historias de conspiraciones y fantasmas. Nadie es tan importante como para que lo echen de menos o investiguen su paradero.<\/p>\n<p>Algunos gritan, para suplicarle o maldecirlo, pero casi todos callan, amansados por los d\u00edas o semanas o meses de cautiverio. No siempre los m\u00e1s estragados, los que ya no tienen extremidades o piel, son los m\u00e1s d\u00f3ciles.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 pensar\u00edan de uno? \u2014dice el Atacante, en voz, alta, pero es una pregunta ret\u00f3rica. Entra en el peque\u00f1o guardarropa y sale vestido con la bata blanca y el delantal de cuero, listo para elegir las herramientas que emplear\u00e1 esta noche.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el video aparecen dos hombres. Caminan entre los autos por el estacionamiento. La c\u00e1mara est\u00e1 fija en el techo, o tal vez a una columna de concreto, y ambos se alejan de ella. 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